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lunes, 23 de marzo de 2015

Esplendor y caída de la estación espacial "Mir"

La estación espacial Mir dejó de existir el 23 de marzo a las 08.57 hora de Moscú (05.57 GMT) dejando un sabor agridulce en los científicos rusos por la pérdida irreparable y el orgullo del éxito en la fase terminal de altísimo riesgo. 

Un comunicado del Centro de Control de Vuelos de Koroliov, en las afueras de la capital rusa, dijo lacónicamente que la Mir "ha dejado de existir" y que una lluvia de fragmentos "ha caído sobre la zona prevista del Océano Pacífico". 


El certificado de defunción se plasmó en una leyenda que apareció en la pantalla gigante del Centro de Control: "OK MIR". Debajo, y a modo de inscripción en una lápida funeraria, relucían las fechas de nacimiento y muerte: "Lanzamiento, 20-02-86; caída, 23-03-01". 

Fue el final de la más espectacular aventura espacial tras la llegada del hombre a la Luna en 1969. Lanzada a las 00.28.23 hora de Moscú del 20 de febrero de 1986, la legendaria estación vivió una titánica odisea espacial de quince años, un mes, tres días, ocho horas, 28 minutos y trece segundos. En el módulo principal de la Mir 1 los cosmonautas dormían, comían, hacían gimnasia y trabajaban; allí también se encontraba el ordenador central y los controles de la estación y telecomunicaciones.

Interior del módulo principal
La primera expedición (con los cosmonautas Kizim y Soloviov) llegó a la Mir el 13 de marzo de 1986 en la nave Soyuz 15, y luego realizaron un viaje sin precedentes y hasta la fecha no repetido entre estaciones orbitales para finalizar algunos trabajos en Salyut 7 y transportar equipo científico de 400 kilógramos de peso. Regresaron exitosamente e instalaron los dispositivos en su nuevo “laboratorio orbital”.

La estación espacial Mir a partir de 1995 empezó a alojar a cosmonautas y astronautas de países extranjeros como Bulgaria, Francia (cinco astronautas), Japón, Austria, Reino Unido, Afganistán, Siria, Canadá, Eslovaquia y Alemania (dos astronautas).

Gracias al programa de colaboración ruso-estadounidense Mir-Shuttle, que fue resultado del acuerdo de colaboración en el espacio firmado el 5 de octubre de 1992 entre el presidente ruso Borís Yeltsin y el presidente de EE. UU. George Bush, con la ayuda de la nave multiuso de EE. UU. Atlantis fueron realizadas cinco cortas expediciones a la estación orbital. Asimismo los astronautas llegaron a la Mir en las naves Discovery y Endeavor (una vez cada uno). En el marco de este programa la estación la visitaron 44 personas. Y en total durante del funcionamiento de la plataforma, trabajaron 104 cosmonautas y astronautas de 12 países. 


Los principales campos de investigación en la Mir fueron la astrofísica, geofísica, tecnología espacial, medicina, biología y biotecnología. Los estudios astrofísicos se llevaban a cabo con los telescopios del observatorio orbital Rentghen en el módulo Kvant, creado por el equipo internacional de especialistas de la URSS, Reino Unido, Países Bajos, República Federal de Alemania y la Agencia Espacial Europea. Se obtuvo un gran volumen de datos sobre las fuentes de las radiación X en el Universo. Se creó también un mapa estelar en el diapasón ultravioleta con los telescopios Glazar.

Durante el funcionamiento de la estación, se estudiaron los factores de la influencia del espacio cósmico sobre varios materiales y elementos de los sistemas de electricidad y radio, se realizaron constantemente experimentos dirigidos al perfeccionamiento de la técnica cósmica, pruebas de las decisiones técnicas y de nuevos ejemplares, incluidos trabajos de ensamblaje. También se estuvieron probando las características dinámicas de la Mir en varias configuraciones.

Uno de los experimentos técnicos más importantes fue la prueba del equipo individual de transporte de cosmonautas en espacio abierto. Los vuelos en “la butaca espacial” los realizaron los cosmonautas Serebrov y Viktorenko en febrero de 1990. En el carguero Progress M se llevó a cabo el experimento del despliegue en el espacio del reflector de película, que puede aplicarse como vela solar o como reflector para iluminar un area en la superficie terrestre con la luz solar reflejada. Asimismo, se investigaron las alteraciones en el desarrollo de aminales y plantas en condiciones de vuelo espacial y el impacto de la ingravidez en la salud humana. Se sintetizaron nuevas sustancias para su uso en la farmacología en la Tierra; se experimentó con tecnología de aleación en estado de ingravidez; y se estudiaron los recursos naturales de la Tierra.   

Durante sus largos años de funcionamiento, en la estación Mir se produjeron varias situaciones de emergencia, siendo la más peligrosa el episodio del choque del carguero Progress con el módulo Spektr durante las pruebas del nuevo sistema de acercamiento y atraque, producido el 25 de junio de 1997. Como resultado de la colisión, una de las baterías solares quedó inutilizable, la estación orbital se deshermetizó, y los cosmonautas tuvieron que aislar herméticamente el módulo, lo que provocó escacez de energía en la Mir. La siguiente expedición especialmente entrenada reparó la brecha y otras tripulaciones continuaron la reparación, pero nunca se logró cerrar totalmente la fuga de aire.

La última misión a la Mir fue la Soyuz TM-30, con los cosmonautas Alexandr Kaleri y Serguéi Zaliotin, los últimos tripulantes de la vieja estación. Ya deshabitada, la desorbitación de la Mir concluyó el 23 de marzo de 2001, cuando entró en la atmósfera de la Tierra cerca de Nadi (islas Fiji) y se desintegró al sur del Océano Pacífico. Cerca del fin de su vida aparecieron planes de inversores privados para comprar la Mir, posiblemente para usarla como el primer estudio de cine o televisión en órbita, pero se consideró que la estación era demasiado inestable para un futuro uso. Parte de la comunidad espacial pensaba que era posible salvar algo de la Mir y que debido a los altos costes de colocar material en órbita, arrojarla a la atmósfera sería perder una oportunidad.

El complejo orbital pilotado Mir (en ruso mir significa "paz" y "mundo") fue la continuación del proyecto de los programas Almaz y Salyut. La exitosa explotación de este complejo, la experiencia obtenida y los resultados alcanzados fortalecieron el liderazgo de la cosmonáutica rusa y su autoridad en el mundo (lo que luego permitió a las compañías rusas ser los principales participantes en la creación de la Estación Espacial Internacional).

Originalmente soviética, después de la desintegración de la URSS la Mir pasó a ser rusa. Fue la primera estación espacial de investigación habitada de forma permanente de la historia. A pesar de que estaba previsto que la plataforma estuviera en funcionamiento durante solo 5 años, terminó cumpliendo 15 de servicio.

El mayor triunfo en la historia de la ciencia rusa fue testigo en el cielo de la caída del muro de Berlín, el fin de la Guerra Fría, el colapso de la URSS y la transición entre dos siglos y milenios; pero su afán de supervivencia, que superó más de 3.000 fallos, algunos de ellos graves, se rindió más que a la vejez a la inanición por la endémica escasez presupuestaria. En sus quince años de vida, la Mir sirvió de vivienda a 104 astronautas, realizó 23.000 experimentos y dio un total de 86.331 vueltas alrededor de la Tierra. 

El proyecto del complejo orbital comenzó ya en 1976. Su aspecto cambió poco: absolutamente nuevo fue su módulo de proa con cinco puertos de acoplaje. Se cambiaron todos los sistemas de control, incluidas las nuevas computadoras, el sistema de acercamiento, el sistema de comunicación a través del satélite de retransmisión, y se instalaron nuevos sistemas de regeneración del aire y el agua.

El lanzamiento de la estación se logró con éxito el 20 de febrero de 1986 con el transbordador Protón, luego la misma DOS corrigió su órbita con sus motores hasta 350 kilómetos. Los equipos principales del complejo fueron instalados en cinco módulos especiales: Kvant, Kvant 2, Kristall, Spektr y Priroda. Los portadores Protón fueron los encargados de llevarlos a todos ellos hasta la órbita.

Los centenares de fragmentos que aguantaron los casi 3.000 grados centígrados de temperatura durante la reentrada de la Mir en la atmósfera cayeron "en una zona próxima a la prevista", manifestó otro portavoz en términos genéricos. 

Pero Nikolái Ivanov, jefe de balística del Centro de Control de Vuelos, informó de que la zona de caída de los fragmentos se redujo a la mitad de lo previsto, 3.000 kilómetros en lugar de 6.000. "El fin de la explotación de la estación espacial se celebrará de acuerdo con las tradiciones rusas, con una generosa ración de vodka", anunció amigablemente Ivanov. 

Centro de Control de Vuelos
Las seis últimas horas, la lluvia de fragmentos fue el epílogo de las últimas seis horas en la vida de la Mir, en las que recibió tres impulsos sucesivos para orientar su trayectoria de caída controlada. 
La fase terminal, de sólo doce minutos de duración, comenzó a las 08.45 hora de Moscú (05.45 GMT), cuando la Mir entró en las capas densas de la atmósfera, comenzó a arder y se desintegró en una vistosa lluvia de escombros cósmicos. 

Su último estertor, el tercer impulso de motores, se había dado a las 08.07 hora de Moscú (05.07 GMT), un empujón de 21 minutos y 32 segundos que precipitó a la Mir al vacío como una bola de fuego. Los motores desaceleraron la velocidad de movimiento y al mismo tiempo aumentaron por efecto de la gravedad la de caída hacia su tumba en el fondo del océano Pacífico, a unos 700 kilómetros/hora. 

Centenares de periodistas y diplomáticos extranjeros invitados expresamente presenciaron la defunción en el Centro de Control de Vuelos, dirigido apropiadamente por Vladímir Soloviov, el primer cosmonauta de la Mir.

Entre 1995 y 1998 los EEUU y Rusia llevaron a cabo siete misiones conjuntas en las que el transbordador espacial se acopló con la estación Mir. Estas misiones sirvieron para adquirir la experiencia necesaria de cara a la construcción de la ISS y para reducir las diferencias culturales y tecnológicas que existían entre los programas espaciales ruso y norteamericano. A finales de los años 90, Yuri Semenov, por entonces jefe de la empresa RKK Energía -fabricante de las naves Soyuz y ‘contratista’ principal de la Mir-, propuso traer de vuelta los módulos de la Mir uno a uno usando el shuttle norteamericano. El estudio detallado fue obra de su adjunto, Borís Stonikov.

Las tripulaciones Mir 24 y STS 89 en Enero de 1989 en el interior del módulo base de la Mir.
Lógicamente, el plan no vio la luz. Las dificultades técnicas -y presupuestarias- eran demasiado grandes para el programa espacial ruso. Por otro lado, no hace falta decir que la NASA no mostró el menor interés por la idea. Una pena, porque ver esta legendaria estación en un museo sería toda una experiencia.

A pesar de las protestas de diputados, políticos y científicos, el Kremlin decidió hundir la Mir tras dos años de tira y afloja entre quienes se negaban al golpe al prestigio de Rusia y quienes no encontraban financiación para mantenerla. Tres diputados, dos de ellos antiguos cosmonautas, exigieron tras el hundimiento la destitución del director de la Agencia Aeroespacial de Rusia, Yuri Kóptiev, por "desinformar" sobre las posibilidades de supervivencia de la Mir al presidente de Rusia, Vladímir Putin, y pidieron iniciar el proyecto de una Mir-2.

La proyectada estación Mir-2
La idea, propuesta  por el presidente de la Duma, o Cámara Baja del Parlamento, Guennadi Selezniov, fue acogida por el Gobierno con benevolente despego, al apoyarla "para cuando sea posible (financieramente), de aquí a quince años". La estación espacial Mir se planeó en origen para que la siguiera una Mir-2. Elementos del proyecto Mir-2, incluido el módulo principal (ahora llamado Zvezdá), en el que figuró el rótulo Mir-2 durante algún tiempo en fábrica, forman parte actualmente de la Estación Espacial Internacional.

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