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lunes, 22 de enero de 2018

Auschwitz: La capital del horror

El antisemitismo era una de las tendencias más profundamente arraigadas de la doctrina nazi; sin embargo, la trágica realidad que se escondía tras las vanas teorías de superioridad racial y de supremacía aria, proclamadas por los jerarcas nazis, sólo apareció con toda claridad cuando, tras la rápida expansión del tercer Reich, éste tuvo bajo su poder millones de seres "infrahumanos", indeseables, hebreos, etc. Los primeros intentos de exterminio en masa fueron un tanto titubeantes y burdos. Pero la capacidad de organización alemana supo vencer la batalla de la "sistematización" en los campos de Auschwitz-Birkenau, que, en 1943, alcanzaron una perfección extrema y una siniestra eficacia. 

Auschwitz es una pequeña ciudad en lo que ahora es Polonia, pero el nombre Auschwitz también se refiere a tres campos de prisioneros separados llamados Auschwitz I, Auschwitz II y Auschwitz III, todos los cuales estaban ubicados a las afueras de la ciudad. El complejo de Auschwitz era un campo de exterminio, un campo de trabajos forzados, un campo de tránsito y un campo de concentración, todo en uno.

Cuando se construyeron las líneas de ferrocarril en el siglo XIX, la pequeña ciudad de Auschwitz, en el cruce de tres imperios, se convirtió en la encrucijada de Europa. Había 44 líneas de trenes que llegaban a Auschwitz.

Fue porque Auschwitz era un cruce ferroviario tan importante que se construyó un campamento para trabajadores migrantes en un suburbio de la ciudad en 1916; los trabajadores agrícolas de temporada de toda Europa fueron enviados desde Auschwitz a los grandes estados alemanes. El campamento de trabajadores migrantes, con sus hermosos edificios de cuarteles de ladrillo, fue el lugar que finalmente se convirtió en el campo de concentración de Auschwitz I.

En 1919, Polonia volvió a ser un país independiente y Auschwitz se convirtió en una ciudad polaca llamada Oswiecim. El antiguo campamento de trabajadores migrantes fue utilizado como guarnición por el ejército polaco.

Auschwitz I era el campo principal; era un campo de concentración de Clase I, que se inauguró en junio de 1940 en los cuarteles de una antigua guarnición del ejército polaco. Los primeros prisioneros eran en su mayoría prisioneros políticos polacos no judíos, pero algunos judíos también fueron encarcelados allí.

Auschwitz II fue el campo de exterminio donde más de un millón de prisioneros, principalmente judíos, fueron asesinados, principalmente en cámaras de gas; hoy, es el cementerio judío más grande del mundo, el lugar donde las cenizas de las víctimas inocentes se esparcieron por los campos, arrojados a los ríos o arrojados a varios estanques pequeños hace sesenta y cinco años.

Auschwitz III era un campo de trabajo donde los prisioneros trabajaban en las fábricas de la compañía IG Farben, junto con los trabajadores civiles que no eran prisioneros.El campo principal de Auschwitz originalmente tenía 20 edificios de cuarteles de ladrillo; 14 de ellos eran edificios de una sola planta y 6 tenían dos pisos de altura. Cuando este campamento se convirtió en el campo de concentración de Auschwitz, se agregó una segunda historia a los 14 edificios de una planta y se agregaron 8 nuevos edificios de dos pisos, lo que hace un total de 28 edificios de barracones. Entre 13,000 y 16,000 prisioneros de los campos de concentración estaban abarrotados en estos 28 edificios donde dormían en literas de tres niveles. En un momento, en 1942, había 20,000 prisioneros en el campo principal de Auschwitz.

Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939 y la ciudad de Oswiecim fue capturada el 6 de septiembre. Tras la conquista de Polonia, el nombre de la ciudad volvió a Auschwitz.

Los comandantes del complejo de campos de concentración de Auschwitz fueron el Teniente Coronel de las SS Rudolf Höss desde mayo de 1940 hasta noviembre de 1943, el Teniente Coronel de las SS Arthur Liebehenschel desde noviembre de 1943 hasta mediados de mayo de 1944, y el Mayor de las SS Richard Baer desde mediados de mayo de 1944 hasta el 27 de enero de 1945. Mientras Auschwitz-Birkenau fue independiente (desde noviembre de 1943 hasta noviembre de 1944) sus comandantes fueron el Teniente Coronel de las SS Friedrich Hartjenstein desde noviembre de 1943 hasta mediados de mayo de 1944 y el Capitán de las SS Josef Kremer desde mediados de mayo hasta noviembre de 1944. El comandante del campo de concentración de Monowitz fue el Capitán de las SS Heinrich Schwarz, quien estuvo en ese cargo desde noviembre de 1943 hasta enero de 1945. 

Rudolf Franz Ferdinand Höss 
(otras grafías: Rudolf Hoess o Hoss o Höß, no confundir con Rudolf Hess) nació el 25 de noviembre de 1900 y murió el 16 de abril de 1947. Fue un oficial alemán miembro de las Schutzstaffel (SS) y las Waffen-SS con el rango de SS-Obersturmbannführer. Fue comandante del  campo de Auschwitz.  Fue el mayor asesino en masa de la historia, el arquitecto y SS Kommandant del mayor centro asesino jamás creado, el campo de exterminio Auschwitz, cuyo nombre ha llegado a simbolizar el último descenso de la humanidad al mal. Responsable de exterminar a 2,5 millones de personas en la Segunda Guerra Mundial, era un católico amable y felizmente casado que disfrutaba de la vida familiar normal con sus cinco hijos a pesar de su vista de las chimeneas de los hornos de crematorios desde la ventana de su dormitorio.

Rudolf Höss nació en Baden-Baden y se educó en una familia católica muy creyente. A pesar de los deseos de sus padres que fuera sacerdote, apenas cumplidos los 15 años se alistó voluntario en la Primera Guerra Mundial, en el frente turco, ascendiendo en 1917 a sargento y recibiendo varias condecoraciones inclusive la Cruz de Hierro. Tras la derrota fue miembro del cuerpo de voluntarios en las antiguas provincias del Báltico, en la Alta Silesia y en la cuenca del Ruhr.

En 1933 solicitó ser miembro de los SS y fue aceptado en 1934; también se hizo miembro del Totenkopfverband ("Unidad de la Calavera"). El mismo año, lo transfirieron al campo de prisioneros de Dachau, donde le dieron la oficina de Blockführer ("líder del bloque") en 1935.

En 1938, se recibe de SS-Hauptsturmführer (un rango de la SS que fue usado entre los años 1934 y 1945. Equivale al grado de capitán) y se hizo ayudante en el campo de prisioneros de Sachsenhausen, en 1939. Finalmente llegó a ser el comandante de Auschwitz en 1940, una posición en la cual él permanecería hasta finales de 1943, en ese periodo alcanzó a relacionarse con el médico Josef Mengele(ver post "El Ángel de la Muerte").

En mayo de 1941, el comandante de las SS Heinrich Himmler le dijo a Höss que Adolf Hitler había dado órdenes para la solución final de la cuestión judía, y que había elegido el campo de Auschwitz para ese propósito. Höss convirtió Auschwitz en un campo de exterminio e instaló cámaras de gas y crematorios.

Con la máxima eficiencia, Auschwitz tenía la capacidad de "deshacerse de diez mil personas en 24 horas", como testificaría Rudolf Höss durante los Juicios de Crímenes de Guerra después de la Segunda Guerra Mundial. Testigo tras testigo, documento tras documento produjo evidencia irrefutable de los crímenes cometidos, y ningún testigo fue más impactante que Rudolf Höss, quien explicó tranquilamente cómo había llegado a exterminar a tal increíble cantidad de personas. 

Terminada la guerra en Alemania, el 8 de mayo de 1945, Höss vestido como sub oficial de la armada alemana, se alejó hacia las costas del Báltico donde cayó en manos de los aliados, pero por no encontrarse pruebas de ningún tipo dado su nombre falso (Franz Lang) y su calidad de agricultor profesional, obtuvo una liberación anticipada. Fue empleado como obrero agrícola en una granja cerca de Flossenburg, no lejos de la frontera con Dinamarca. Permaneció ahí ocho meses. La Policia Militar reinició su búsqueda. Fue arrestado por la policía militar aliada en 1946, entregado a las autoridades polacas, que lo juzgaron en 1947. Fue condenado a muerte y regresó a Auschwitz para ser ahorcado a la entrada de la cámara de gas.

En sus Memorias carcelarias, escritas por Adolf Eichmann poco antes de su ejecución por crímenes contra la humanidad, Eichmann relata cómo fue asignado a principios de 1942 para visitar el campo de exterminio de Auschwitz e informar a los superiores sobre el asesinato de judíos. Los métodos seguían siendo crudos, pero representaban un horrible anticipo de las cámaras de gas y los crematorios de estilo industrial que iban a seguir.
"Höss, el Kommandant, me dijo que usó ácido sulfúrico para matar. Filtros de algodón redondos fueron empapados con este veneno y arrojados a las habitaciones donde los judíos estaban reunidos. El veneno fue instantáneamente fatal. Quemó los cadáveres en una parrilla de hierro, al aire libre. Me condujo a una zanja poco profunda donde acababan de quemar una gran cantidad de cadáveres”. 
Rudolf Höss descubrió que la gasificación con monóxido de carbono, el método recomendado, era ineficaz e introdujo el gas de cianuro Zyklon B. Más tarde recordó:
"El gaseamiento se llevó a cabo en las celdas de detención del Bloque 11. Protegido por una máscara de gas, vi cómo me mataban. En las celdas atestadas, la muerte llegaba instantáneamente en el momento en que se arrojaba el Zyklon B. Un grito corto y casi sofocado y todo había terminado ... Debo admitir que esta gaseosa tranquilizó mi mente, ya que el exterminio masivo de los judíos iba a comenzar pronto, y en ese momento ni Eichmann ni yo estábamos seguros de cómo eran estos asesinatos en masa para llevarlo a cabo. Sería por gas, pero no sabíamos qué gas y cómo se iba a utilizar. Ahora teníamos el gas, y habíamos establecido un procedimiento". 
Auschwitz se convirtió en el centro de exterminio donde mataron al mayor número de judíos europeos. Después de un gaseamiento experimental en septiembre de 1941 de 850 presos malnutridos y enfermos, el asesinato masivo se convirtió en una rutina diaria.

A mediados de 1942, la matanza masiva de judíos usando Zyklon-B comenzó en Auschwitz, donde el exterminio se llevó a cabo a escala industrial con 2,5 millones de personas finalmente asesinadas por gaseamiento, inanición, enfermedades y disparos.

El número total de judíos gaseados durante el Holocausto, como se indicó en una exhibición en el Museo Wannsee en Berlín, es de 3,652,000. Esto incluye a los judíos que fueron gaseados en Chelmno, Treblinka, Belzec, Sobibor y Majdanek, así como Auschwitz-Birkenau .

En Auschwitz, los llamados médicos del campo, médicos y científicos alemanes, realizaron viles y potencialmente letales experimentos médicos en campos de concentración, presos y torturaron a niños judíos, gitanos y muchos otros. Los "pacientes" fueron colocados en cámaras de presión, evaluados con drogas, castrados, congelados hasta la muerte y expuestos a varios otros traumas.

A fines de 1943, Rudolf Höss fue nombrado inspector jefe de los campos de concentración y trabajó duro para mejorar la "eficiencia" de los otros centros de exterminio. Realizó su trabajo tan bien que fue felicitado en un informe de las SS de 1944 que lo llamó "un verdadero pionero en esta área debido a sus nuevas ideas y métodos educativos".

Rudolf Höss relató antes de su ejecución cómo a menudo se sentía débil de rodillas al tener que empujar a cientos de niños gritones y suplicantes a las cámaras de gas: 
"Sin embargo, siempre me sentí avergonzado de esta debilidad mía después de hablar con Adolf Eichmann. Me explicó que eran especialmente los niños los que tenían que ser asesinados primero, porque donde estaba la lógica de matar a una generación de personas mayores y dejar viva una generación de jóvenes que pueden ser posibles vengadores de sus padres y pueden constituir un nuevo sistema biológico para el resurgimiento de esta gente ". 
Extractos del testimonio firmado de Höss en los juicios de crímenes de guerra de Nuremberg después de la guerra:
RUDOLF FRANZ FERDINAND HÖSS, siendo el primero debidamente jurado, deponga y diga lo siguiente:
 Tengo cuarenta y seis años, y he sido miembro del NSDAP desde 1922, miembro de las SS desde 1934, miembro del Waffen SS desde 1939. Fui miembro desde el 1 de diciembre de 1934 de la Unidad de Guardia de las SS, la llamado Formación Calavera (Totenkopf Verband). 
 He estado constantemente asociado con la administración de campos de concentración desde 1934, sirviendo en Dachau hasta 1938; luego como Ayudante en Sachsenhausen desde 1938 hasta el 1/5/1940, cuando fui nombrado Kommandant de Auschwitz. Ordené a Auschwitz hasta el 1. ° de diciembre de 1943 y estimé que al menos 2.5 millones de víctimas fueron ejecutadas y exterminadas allí gaseando y quemando, y al menos otro medio millón sucumbió a la inanición y la enfermedad, haciendo un total muerto de alrededor de 3 millones. Esta cifra representa alrededor del 70-80% de todas las personas enviadas a Auschwitz como prisioneras, el resto ha sido seleccionado y utilizado para el trabajo esclavo en las industrias de campos de concentración; incluidos entre los ejecutados y quemados eran aproximadamente 20, 000 prisioneros de guerra rusos (previamente ocultos en jaulas de prisioneros de guerra por la Gestapo) que fueron entregados en Auschwitz en los transportes de la Wehrmacht operados por oficiales y hombres regulares de la Wehrmacht. El resto del número total de víctimas incluía alrededor de 100.000 judíos alemanes, y un gran número de ciudadanos, en su mayoría judíos, de Holanda, Francia, Bélgica, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Grecia u otros países. Ejecutamos a unos 400,000 judíos húngaros solo en Auschwitz en el verano de 1944.
 Las ejecuciones masivas por gaseamiento comenzaron durante el verano de 1941 y continuaron hasta el otoño de 1944. Personalmente supervisé las ejecuciones en Auschwitz hasta el 1 de diciembre de 1943 y sé por mis continuos deberes en la Inspectoría de Campos de Concentración, WVHA, que estas ejecuciones masivas continuaron como se indicó anteriormente. Todas las ejecuciones en masa por gaseamiento se realizaron bajo el orden directo, la supervisión y la responsabilidad de RSHA. Recibí todas las órdenes de llevar a cabo estas ejecuciones en masa directamente desde RSHA.
 La 'Solución Final' de la cuestión judía significó el exterminio completo de todos los judíos en Europa. Me ordenaron establecer instalaciones de exterminio en Auschwitz en 6/1941. En ese momento, ya había en el Gobierno General otros tres campos de exterminio: Belzek, Treblinka y Wolzek. Estos campos estaban bajo el Einsatzkommando de la Policía de Seguridad y SD. Visité Treblinka para descubrir cómo llevaron a cabo sus exterminaciones. El comandante del campo en Treblinka me dijo que había liquidado 80,000 en el transcurso de medio año. Estaba principalmente preocupado por liquidar a todos los judíos del gueto de Varsovia. Él usó gas de monóxido, y no pensé que sus métodos fueran muy eficientes. Cuando instalé el edificio de exterminio en Auschwitz, utilicé Zyklon B, que era un ácido prúsico cristalizado que dejamos caer en la cámara de la muerte desde una pequeña abertura. Tomó de 3 a 15 minutos matar a las personas en la cámara de la muerte, dependiendo de las condiciones climáticas. Sabíamos cuándo la gente estaba muerta porque sus gritos se detuvieron. Por lo general, esperamos una media hora antes de abrir las puertas y retirar los cuerpos. Después de que los cuerpos fueron removidos, nuestros Kommandos especiales quitaron los anillos y extrajeron el oro de los dientes de los cadáveres.
 Otra mejora que hicimos sobre Treblinka fue que construimos nuestra cámara de gas para acomodar a 2000 personas a la vez, mientras que en Treblinka sus 10 cámaras de gas solo acomodaban a 200 personas cada una. La forma en que seleccionamos a nuestras víctimas fue la siguiente: tuvimos dos doctores de las SS de turno en Auschwitz para examinar el transporte de prisioneros. Los prisioneros serían conducidos por uno de los médicos que tomaría decisiones al pasar. Aquellos que estaban en condiciones de trabajar fueron enviados al campamento. Otros fueron enviados inmediatamente a las plantas de exterminio. Los niños de tierna edad fueron invariablemente exterminados ya que por su juventud no pudieron trabajar. Otra mejora que hicimos con respecto a Treblinka fue que en Treblinka las víctimas casi siempre sabían que iban a ser exterminadas y en Auschwitz intentamos engañar a las víctimas haciéndoles creer que iban a pasar por un proceso de despiojamiento. Por supuesto, con frecuencia se dieron cuenta de nuestras verdaderas intenciones y, a veces, tuvimos disturbios y dificultades debido a ese hecho. Con mucha frecuencia, las mujeres escondían a sus hijos debajo de la ropa, pero, por supuesto, cuando los encontramos los enviamos a los niños para que los exterminen. Se nos exigía llevar a cabo estos exterminios en secreto, pero, por supuesto, el hedor asqueroso y nauseabundo de la quema continua de cuerpos impregnaba toda el área y todas las personas que vivían en las comunidades circundantes sabían que estaban ocurriendo exterminios en Auschwitz. Por supuesto, con frecuencia se dieron cuenta de nuestras verdaderas intenciones y, a veces, tuvimos disturbios y dificultades debido a ese hecho. Con mucha frecuencia, las mujeres escondían a sus hijos debajo de la ropa, pero, por supuesto, cuando los encontramos los enviamos a los niños para que los exterminen. Se nos exigía llevar a cabo estos exterminios en secreto, pero, por supuesto, el hedor asqueroso y nauseabundo de la quema continua de cuerpos impregnaba toda el área y todas las personas que vivían en las comunidades circundantes sabían que estaban ocurriendo exterminios en Auschwitz.
 Por supuesto, con frecuencia se dieron cuenta de nuestras verdaderas intenciones y, a veces, tuvimos disturbios y dificultades debido a ese hecho. Con mucha frecuencia, las mujeres escondían a sus hijos debajo de la ropa, pero, por supuesto, cuando los encontramos los enviamos a los niños para que los exterminen. Se nos exigía llevar a cabo estos exterminios en secreto, pero, por supuesto, el hedor asqueroso y nauseabundo de la quema continua de cuerpos impregnaba toda el área y todas las personas que vivían en las comunidades circundantes sabían que estaban ocurriendo exterminios en Auschwitz.
 Recibimos de vez en cuando presos especiales de la oficina local de la Gestapo. Los doctores de las SS mataron a esos prisioneros con inyecciones de bencina. Los médicos tenían órdenes de escribir certificados de defunción ordinarios y podían justificar la causa de la muerte.
 De vez en cuando realizamos experimentos médicos con mujeres reclusas, incluida la esterilización y experimentos relacionados con el cáncer. La mayoría de las personas que murieron bajo estos experimentos ya habían sido condenadas a muerte por la Gestapo.
 Comprendo inglés como está escrito arriba. Las declaraciones anteriores son verdaderas; esta declaración es hecha por mí voluntariamente y sin compulsión; Después de leer la declaración, he firmado y ejecutado lo mismo en Nuremberg, Alemania, el 4/5/1946. - Rudolf Höss".

Arthur Liebehenschel 
Nacido el 25 de noviembre de 1901, fue un oficial Nazi que dirigió el Campo de concentración de Auschwitz en 1943 al dejar su cargo Rudolf Höss. Tras la Guerra, fue extraditado a Polonia por parte del ejército de Estados Unidos. En 1947, fue condenado a muerte por el Tribunal Supremo del Pueblo y ejecutado en Cracovia.

Arthur Liebenhenschel fue Obersturmbannführer de las SS, correspondiente al rango de Teniente Coronel. Nació en 1901. Miembro de la NSDAP y de las SS fue, a partir de 1934, oficial ayudante en el campo de concentración de Lichtenburg y se trasladó en 1936 a Berlín, a la Dirección de los Campos de Concentración. En 1942 se creó el WVHA de las SS, la oficina económica que controlaba el administración de los campos de concentración; en el recién formado grupo de oficinas D para los campos de concentración se hizo cargo de la Oficina central, la oficina DI. El 1 de noviembre de 1943 sucedió a Rudolf Höss en Auschwitz como Comandante del campo central y también como veterano del régimen concentracionario.

Liebehenschel fue Comandante de Auschwitz 1, el campo principal, durante cinco meses, comenzando el 1 de diciembre de 1943, luego de reemplazar a Rudolf Höss, quien fue enviado a Oranienburg para hacerse cargo del antiguo trabajo de Liebehenschel en la WVHA,  Höss había sido el Comandante de los tres campos de Auschwitz (Auschwitz I, Birkenau y Monowitz), pero Liebehenschel era solo el Comandante del campo de Auschwitz I.

En su juicio posterior a la guerra, un alemán que había trabajado con Liehehenschel testificó que el Comandante había viajado una vez a Oranienburg en un intento de detener el gaseamiento de 500 prisioneros. Todos los castigos en los campos de concentración debían ser autorizados por la WVHA en Oranienburg.

Varios ex prisioneros en Auschwitz testificaron por la defensa de que Liebehenschel había mejorado las condiciones en el campo. A Liebehenschel se le atribuye el derribo de las celdas permanentes en el sótano del Bloque 11, que desde entonces se han reconstruido para el beneficio de los turistas.

En 1944 fue sustituido y trasladado al campo de concentración de Lublin (Majdanek) como comandante. Tras la evacuación de ese campo, en julio de 1944, fue trasladado a Trieste, a la oficina del Führer Superior de las SS y de la Policía Odilo Globocnik. En 1947, Liebehenschel fue condenado a muerte por el Tribunal Popular Supremo en Cracovia siendo ejecutado allí el 24 de enero de 1948.

Richard Baer 
Nacido el 9 de septiembre de 1911 en Baviera (Alemania). Aprendió como profesión el arte de la pastelería aunque estuvo desempleado desde 1930 hasta que se alistó en la sección de vigilancia en el campo de concentración de Dachau en el año 1933. Nueve años más tarde Richard Baer se afilió a las SS, concretamente, a las unidades de la calavera de las SS. Este hecho provocó que en 1942 fuera nombrado oficial del campo de concentración de Neuengamme. Allí participó en la matanza de prisioneros de guerra soviéticos en una cámara de gas especial y en la selección de prisioneros para la llamada Operación 14f13 en el Programa de Eutanasia T-4.  del SS Obergruppenführer Philipp Bouhler y Karl Brandt SS Gruppenführer Brandt, médico personal de Hitler,

Un año más tarde (1943) lo nombraron oficial adjunto (ayudante) de SS-Obergruppenführer Oswald Pohl, jefe de la oficina central de Economía y Administración. En mayo de 1944 hasta el fin del campo de concentración en enero de 1945, Richard Baer fue el tercer comandante del campo de concentración de Auschwitz. 

Desde noviembre de 1942 hasta mayo de 1944, Baer fue ayudante del SS Obergruppenführer Oswald Pohl, entonces jefe de la WVHA. En noviembre de 1943, se hizo cargo del departamento DI, la "Inspección de los campos de concentración". Sucedió a Arthur Liebehenschel, considerado por Heinrich Himmler como demasiado "suave" con los prisioneros, como el tercer y último comandante de Auschwitz desde el 11 de mayo de 1944 hasta la disolución final del campo a principios de 1945.

Al final de la guerra, Baer huyó y vivió cerca de Hamburgo como Karl Egon Neumann, un trabajador forestal. En el curso de la investigación en los Juicios de Auschwitz de Frankfurt, se emitió una orden de arresto en octubre de 1960 y su fotografía se imprimió en periódicos; un compañero de trabajo en la propiedad de Otto von Bismarck informó que Baer estaba trabajando como guardabosque allí. Cuando los funcionarios confrontaron a "Neumann" en el bosque en la madrugada del 20 de diciembre de 1960, al principio negó todo, sin embargo, finalmente admitió su verdadera identidad. Siguiendo el consejo de su abogado, se negó a declarar y murió de un ataque al corazón en detención preventiva el 17 de junio de 1963, a los 51 años.

Si es Bayer, es bueno
Muchos libros se han escrito sobre Auschwitz, esto es solo un humilde resumen. Sin embargo, no estaría completo si no señaláramos un aspecto menos conocido de la cuestión

Como se señaló más arriba, en el campo Auschwitz III había fábricas de IG Farben en las que trabajaban, en condiciones de esclavitud los prisioneros.

El emporio empresarial económico alemán más poderoso de la primera mitad del siglo XX fue Interessengemeinschaft Farben o IG Farben, para abreviar. Interessengemeinschaft significa "Asociación de intereses comunes" y no era más que un poderoso cártel de BASF, Bayer, Agfa, Hoechst y otras compañías químicas y farmacéuticas alemanas. IG Farben fue el mayor donante de la campaña electoral de Adolph Hitler. Un año antes de que Hitler tomara el poder, IG Farben donó 400,000 marcos a Hitler y su partido Nazi. En consecuencia, después de la toma del poder por parte de Hitler, IG Farben fue el mayor beneficiado de la conquista alemana del mundo, la Segunda Guerra Mundial.

El cien por ciento de todos los explosivos y de toda la gasolina sintética provino de las fábricas de IG Farben. Cada vez que la Wehrmacht alemana conquistaba otro país, IG Farben lo seguía, tomando sistemáticamente las industrias de esos países. A través de esta estrecha colaboración con la Wehrmacht de Hitler, IG Farben participó en el saqueo de Austria, Checoslovaquia, Polonia, Noruega, Holanda, Bélgica, Francia y todos los demás países conquistados por los nazis.

La investigación del gobierno de los Estados Unidos de todos los factores que condujeron a la Segunda Guerra Mundial en 1946 llegó a la conclusión de que sin IG Farben, la Segunda Guerra Mundial simplemente no habría sido posible. Tenemos que enfrentarnos al hecho de que no fue el psicópata, Adolf Hitler, o los malos genes del pueblo alemán lo que provocó la Segunda Guerra Mundial. La codicia económica de compañías como Bayer, BASF y Hoechst fue el factor clave para provocar el Holocausto.

El proyecto principal fue IG Auschwitz, una subsidiaria 100% de IG Farben, el complejo industrial más grande del mundo para la fabricación de gasolina sintética y caucho para la conquista de Europa.
El 14 de abril de 1941, en Ludwigshafen, Otto Armbrust, miembro del directorio de IG Farben responsable del proyecto de Auschwitz, declaró a sus colegas de la junta de IG Farben, "nuestra nueva amistad con las SS es una bendición. Hemos determinado todas las medidas que integran los campos de concentración para beneficiar a nuestra compañía".

Los departamentos farmacéuticos del cártel IG Farben utilizaron a las víctimas de los campos de concentración a su manera: miles de ellos murieron durante experimentos humanos, como la prueba de vacunas nuevas y desconocidas.

No había un plan de jubilación para los prisioneros de IG Auschwitz. Los que estaban demasiado débiles o demasiado enfermos para trabajar fueron seleccionados en la puerta principal de la fábrica de IG Auschwitz y enviados a las cámaras de gas. Incluso el gas químico Zyklon-B utilizado para la aniquilación de millones de personas se derivó de los tableros de dibujo y las fábricas de IG Farben.


En los archivos de Auschwitz se descubrió correspondencia entre el comandante del campo y Bayer Leverkusen. Se trató de la venta de 150 reclusas con fines experimentales: 
"Con vistas a los experimentos planificados con una nueva droga inductora del sueño, agradeceríamos que pudiéramos poner a nuestra disposición un número de prisioneros (...)" 
"Nosotros confirme su respuesta, pero considere que el precio de 200 RM por mujer es demasiado alto. Proponemos pagar no más de 170 RM por mujer. Si esto es aceptable para usted, las mujeres serán puestas en nuestra posesión. Necesitamos unas 150 mujeres (...)"
"Confirmamos su aprobación del acuerdo. Prepare para nosotros 150 mujeres con la mejor salud posible (...)"
"Recibido el pedido de 150 mujeres. A pesar de su condición de maceración, se consideraron satisfactorios. Lo mantendremos informado de los desarrollos relacionados con los experimentos (...)"
"Los experimentos se realizaron. Todas las personas de prueba murieron. Nos comunicaremos con usted en breve sobre un nuevo envío (...)"
El médico de las SS, el Dr. Hoven, testificó esto durante el juicio de Nuremberg: 
"Debería ser conocido en general, y especialmente en los círculos científicos alemanes, que las SS no tenían científicos notables a su disposición. Está claro que los experimentos en los campos de concentración con preparaciones IG solo se llevaron a cabo en interés de la IG, que se esforzó con todos los medios para determinar la eficacia de estas preparaciones. Dejaron que las SS lidiaran con el  trabajo sucio en los campos de concentración. La IG no tenía la intención de hacer público nada de esto, sino más bien poner una cortina de humo alrededor de los experimentos para que (...) pudieran quedarse con los beneficios. No las SS, pero el IG tomó la iniciativa para los experimentos de los campos de concentración ".
El Tribunal Penal de Guerra de Nuremberg condenó a 24 miembros y ejecutivos de la junta de IG Farben por asesinatos en masa, esclavitud y otros crímenes de lesa humanidad. Sorprendentemente, sin embargo, en 1951 todos ellos ya habían sido liberados, y seguían dirigiendo a las corporaciones alemanas.

Debido a la severidad de los crímenes de guerra cometidos por IG Farben durante la Segunda Guerra Mundial, los Aliados consideraron que la empresa estaba demasiado corrompida como para permitirle seguir existiendo, y durante los Juicios de Núremberg ordenaron desmembrar el consorcio. La Unión Soviética se incautó de la mayor parte de los activos de IG Farben localizados en la zona de ocupación soviética como parte de sus reparaciones de guerra, en línea con el Plan Morgenthau. Los Aliados Occidentales sin embargo, en 1951, dividieron la empresa en sus empresas originales constituyentes. Las cuatro más grandes, BASF, Bayer, Hoechst y Agfa, compraron rápidamente a las más pequeñas.

En realidad IG Farben nunca se terminó de disolver y se mantuvo gracias a sus posesiones en inmuebles. En 2001 IG Farben anunció que terminaría de ser liquidada en 2003. La empresa no se termina de liquidar por los juicios pendientes con sus antiguos trabajadores esclavos, que exigen ser compensados. Desde 2012 todavía existe como una corporación "en liquidación", queriendo decir que el objetivo de la existencia continuada de la corporación está siendo terminado y disuelto de una manera ordenada.

De los 24 directivos de IG Farben acusados en el denominado Juicio a la IG Farben (1947-1948) ante un tribunal militar norteamericano en los subsecuentes Juicios de Núremberg, 13 fueron sentenciados a entre uno y ocho años de prisión.

Algunos de aquellos acusados en este juicio se convirtieron en líderes de las compañías de posguerra que se formaron al separarse IG Farben, incluyendo aquellos que fueron sentenciados en Núremberg. Las principales empresas sucesoras de IG Farben en la actualidad son AGFA, Bayer, BASF y Hoechst (ahora parte de Sanofi-Aventis) y Pelikan (que además suministraba la tinta con la que se tatuaba a los prisioneros), las que heredaron el total de las propiedades de IG Farben, pero no así las responsabilidades penales

Puede interesarle:
Asi fue la Segunda Guerra Mundial (Editorial Noguer, 1972)


viernes, 15 de diciembre de 2017

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas documenta cerca de 9.000 casos de violación a los Derechos Humanos en Argentina en su informe "Nunca Más"

Luego que la democracia fuera devuelta a la Argentina en 1983, con el objetivo de investigar a los miles de desaparecidos durante el gobierno militar. La comisión recibió evidencias acerca de los eventos relacionados con personas desaparecidas y entregó esa información al Presidente Alfonsín el 20 de Septiembre de 1984. La comisión no determinó responsabilidades sino que se encargó de documentar la cronología de los eventos.


La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personal (CONADEP), fue creada por el Decreto presidencial Nº 187 del 15 de diciembre de 1983 por el presidente Raúl Alfonsín. Con el objetivo de guardar la objetividad, el Poder Ejecutivo decidió que la comisión estuviera compuesta por individuos con prestigio nacional e internacional, elegidos por su consistencia en la lucha por los derechos humanos. Representarían diferentes afiliaciones políticas e ideologías. Las personas elegidas trabajaron ad honorem. Estas fueron:

Por el mismo decreto el Gobierno invitó a las dos cámaras del Congreso a enviar tres representantes para que trabajaran junto con la Comisión. Sólo la Cámara de Diputados envió a representantes:
  • Santiago Marcelino López
  • Hugo Diógenes Piucill
  • Horacio Hugo Huarte

Ernesto Sábato, el 29 de Diciembre de 1983, fue elegido como Presidente de la Comisión. Cinco departamentos fueron creados para tratar los diferentes aspectos de trabajo la responsabilidad de la Comisión:
  • Departamento de Declaraciones, bajo la responsabilidad de la Sra. Graciela Fernández Meijide
  • Documentación y Proceso de información, bajo la responsabilidad del Dr. Daniel Salvador
  • Departamento de Procedimientos, bajo la responsabilidad del Dr. Raul Aragon
  • Asuntos Legales, bajo la responsabilidad del Dr. Alberto Mansur
  • Departamento Administrativo, bajo la responsabilidad del Dr. Leopoldo Silgueira

En el primer considerando del Decreto se sostiene que “la cuestión de los Derechos Humanos trasciende a los poderes públicos y concierne a la sociedad civil y a la comunidad internacional”, debiendo la Comisión tener como objetivo intervenir activamente en el esclarecimiento de los hechos relacionados con la desaparición de personas ocurridos en el país, averiguando su destino o paradero como así también toda otra circunstancia relacionada con su localización. 

Las funciones de la Comisión eran las siguientes:
  1. Recibir denuncias y pruebas sobre aquellos hechos y remitirlas inmediatamente a la justicia si ellas están relacionadas con la presunta comisión de delitos;
  2. averiguar el destino o paradero de las personas desaparecidas, como así también toda otra circunstancia relacionada con su localización;
  3. determinar la ubicación de niños sustraídos a la tutela de sus padres o guardadores a raíz de acciones emprendidas con el motivo alegado de reprimir al terrorismo, y dar intervención en su caso a los organismos y tribunales de protección de menores;
  4. denunciar a la justicia cualquier intento de ocultamiento, sustracción o destrucción de elementos probatorios relacionados con los hechos que se pretende esclarecer;
  5. emitir un informe final, con una explicación detallada de los hechos investigados, a los ciento ochenta (180) días a partir de su constitución.

La justicia, receptora del material logrado por la Comisión en sus investigaciones y procedimientos, sería la encargada de delimitar responsabilidades, y decidir sobre los culpables.

Los miembros de la Conadep recorrieron la Argentina, España, Francia, México y otros países entrevistando a eventuales testigos de violaciones de derechos humanos. Tuvo la virtud de promover la confianza para que esos testimonios salieran a la luz.

La comisión trabajó nueve meses y elaboró un informe de 50.000 páginas que está considerado como un monumento jurídico y uno de los documentos más importantes de la historia de los derechos humanos.

El resultado fue un cuadro aterrador que superó las peores evaluaciones previas. Fundamentalmente quedó en evidencia que las violaciones masivas de derechos humanos fueron ejecutadas sistemáticamente obedeciendo a un plan decidido en los niveles más altos del gobierno militar.

La Conadep documentó acabadamente alrededor de 9.000 casos concretos de violaciones de derechos humanos. Por su seriedad y neutralidad, el "Informe Nunca Más" no sólo constituyó una prueba fundamental en el Juicio contra las Juntas, sino que produjo un impacto cultural de enorme magnitud en la sociedad argentina.


La Comisión relevó miles de casos de abducción, desaparición, tortura y ejecuciones. Cada caso era documentado en un archivo numerado. Se compilaron más de 50,000 páginas de documentación. Un resumen fue publicado en un reporte oficial en el año 1984. Luego de miles de testimonios y hechos horripilantes, la Comisión concluyó con una serie de recomendaciones para iniciar acciones legales contra los responsables.

En primer lugar, los objetivos de la Comisión eran congruentes con la orientación impulsada por el gobierno de juzgar únicamente a las juntas militares. La CONADEP (como indica su nombre) se limitaba a reunir información sobre la identidad de los desaparecidos en base a denuncias y testimonios de sobrevivientes, y a examinar la metodología empleada por la dictadura, sin recurrir a los archivos de la dictadura. Si bien los testimonios de los sobrevivientes estaban llenos de menciones sobre sus secuestradores y torturadores, la Comisión no tenía como propósito develar la identidad de militares ni civiles cómplices, sino dar a conocer la existencia de un plan sistemático de desaparición de personas durante la dictadura. De este modo, la Comisión desestimaba el discurso militar sobre supuestos excesos cometidos durante el gobierno de facto pero, al mismo tiempo, evitaba contribuir con el juzgamiento de los genocidas. Este aspecto fue denunciado por las Madres de Plaza de Mayo que, desde un principio, no apoyaron la formación de la CONADEP.

En segundo lugar, la Comisión se limitó al tratamiento de las desapariciones ocurridas en los primeros años de la dictadura militar, desestimando la investigación de los asesinatos cometidos por la Triple A durante el gobierno de Perón e Isabel. Este recorte temporal respondía a la política del gobierno de evitar el involucramiento de la dirigencia peronista pero también de sus propios correligionarios.

En la realización de sus labores la Comisión contó con la ayuda prestada por los organismos de Derechos Humanos, que aportaron recursos humanos y técnicos, así como toda su consolidada experiencia adquirida durante el período dictatorial, sobre todo la documentación reunida. También contó con elaboraciones efectuadas anteriormente por Naciones Unidas, Organización de los Estados Americanos y diversos organismos internacionales, en relación al tema de las desapariciones en la República Argentina.

La Comisión Nacional debió afrontar la tarea de registrar los nombres y datos de víctimas de la represión desaparecidos, desaparecidos-liberados y muertos. En vista de que esta nómina comprendía muchos miles de nombres, se decidió emprender un trabajo en computación, con la creación de un Banco de Datos. Para ello se obtuvo la colaboración del Centro Único de Procesamiento de Datos (CUPED) que prestó sus equipos y servicios a la Comisión. El CUPED preparó los programas respetivos, y creó un Banco de Datos sobre la base de los listados de Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Comité de Defensa de los Derechos Humanos para los Países del Cono Sur (CLAMOR), Organización de los Estados Americanos (OEA), Organización de las Naciones Unidas (ONU), Anti-Defamation League (ADL), etc. Se ingresaron por planillas, que luego se volcaban en el Banco de Datos: apellidos, nombres, edad, documento, fecha de hecho, lugar de desaparición y profesión de las víctimas.

El informe de CONADEP precisa en 8.961 el número de desaparecidos, y en sus tres anexos incluye los datos básicos de cada desaparecido, de aquellos vistos por los sobrevivientes durante su cautiverio y una lista de centros clandestinos. Las listas son presentadas como registros provisorios, ya que como la propia Comisión advierte "muchas desapariciones no han sido denunciadas, por carecer las víctimas de familiares, por preferir éstos mantener reservas o por vivir en localidades muy alejadas de centros urbanos". No incluye el informe a aquellas personas cuyos cadáveres fueron hallados e identificados, ni a quienes sobrevivieron al cautiverio clandestino. Incluyó declaraciones de miembros de las Fuerzas de Seguridad que intervinieron en el accionar represivo. Realizó inspecciones en distintos puntos del territorio nacional; recabó información a las Fuerzas Armadas y de Seguridad y a diversos organismos públicos y privados.

De la investigación efectuada resultó la formulación de denuncias ante la justicia, comprensivas de 1.086 legajos que permiten tener por acreditada la existencia y funcionamiento de los principales centros clandestinos de detención; nómina parcial de “desaparecidos” que fueron vistos con vida en tales centros y de miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad mencionados por las víctimas como responsables de los graves hechos denunciados.

Según el informe de la CONADEP, el gobierno militar, debido al ejercicio de la facultad de Estado de Sitio, detuvo a 4.029 personas por menos de un año; a 2.296 entre uno y tres años; a 1.172 entre tres y cinco años; a 668 entre cinco y siete años; y a 431 entre siete y nueve años. La CONADEP ha registrado que, por lo menos, 157 detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) pasaron luego a revistar en la categoría de desaparecidos una vez que se emitió el Decreto disponiendo la libertad de los mismos. Cabe agregar que el uso de esta facultad – poner a disposición del PEN – implicó de hecho la imposición de severas condenas sin formulación de cargos ni juicio previo, por lo que violaba sistemáticamente el derecho a justa defensa.

Por otra parte, muchos de los requerimientos de la Comisión quedaron sin respuesta, al no contestarse satisfactoriamente todos los respectivos pedidos de informes cursados a organismos dependientes de las Fuerzas Armadas. Esta falta de colaboración se evidenció también en la actitud de unos pocos Jueces de Capital y otros de Provincia que devolvieron las notas que la CONADEP les remitía negándole entidad, representatividad o personería. También hubo organismos administrativos y de seguridad a los que se debió recurrir hasta la instancia del presidente de la República para que respondieran a la brevedad, lo mismo que para que se dejara sin efecto la disposición que servía a los integrantes de las Fuerzas Armadas para negarse a responder a las preguntas de la Comisión so pretexto de “secreto militar”, acorde a lo dispuesto por el Decreto Nº 2107/84.

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Una de las consecuencias inmediatas del “Informe Nunca Más”, publicado por la CONADEP el año 1984, fue la apertura y seguimiento de causas contra los responsables de las violaciones de derechos humanos, entre ellas contra los superiores jerárquicos de todo el entramado militar de la dictadura y fue más tarde una importante prueba documental que permitió el juzgamiento a las Juntas Militares en la causa 13/84.
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En el año 2009, el Fondo Documental CONADEP, fue declarado Memoria del Mundo por la UNESCO junto a otros 18 archivos del Patrimonio Documental sobre Derechos Humanos en Argentina relativo al período 1976-1983

El 20 de septiembre de 1984, el Presidente de la Nación Argentina, Raúl Ricardo Alfonsín recibía en la Casa de Gobierno el informe final de la CONADEP sobre la desaparición de personas. En nombre del poder Ejecutivo, destacaba la necesidad de conocer la verdad como base de la futura “unidad” y “reconciliación” nacional. El informe, representaba, según Alfonsín,  
“un aporte fundamental para que, de aquí en adelante, los argentinos sepamos cabalmente, por lo menos, cuál es el camino que jamás deberemos transitar en el futuro. Para que nunca más el odio, para que nunca más la violencia perturbe, conmueva y degrade a la sociedad argentina”
Ernesto Sábato (centro) entrega el informe al Presidente Alfonsín (derecha)
Aún no se encontraba definida la instancia judicial que evaluaría la información reunida en el Nunca Más. En diciembre de 1983, el gobierno radical había derogado la ley de amnistía, estableciendo por decreto el procesamiento de las cúpulas guerrilleras y la persecución penal de las Juntas militares. Mientras la CONADEP se reunía con el presidente en la Casa de Gobierno, unas 70 mil personas se concentraban en Plaza de Mayo para marchar hacia los Tribunales en reclamo de justicia civil. Hasta ese momento no estaba claro si el juzgamiento de los responsables iba a quedar en manos de la justicia civil o militar. A los pocos días, el Consejo Supremo de las FF.AA. declaró legítimas las órdenes dadas por las juntas militares, y el tratamiento jurídico quedó a cargo de la Cámara Federal.

Teoría de los dos demonios
Durante la década del ‘70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda...” y a continuación se indica: “a los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos”. Así comienza el prólogo escrito por Ernesto Sábato que acompaña el informe que publicó la editorial EUDEBA como libro. En este texto se resume la interpretación que el gobierno de Alfonsín intentó imponer, con la colaboración inestimable de los miembros de la CONADEP, sobre lo sucedido en los ’70 y las respuestas dadas por los militares durante los siete años de gobierno de facto.

En esta interpretación, que equipara los crímenes del terrorismo de Estado con el accionar de las organizaciones armadas de los ’70 (la llamada “teoría de los dos demonios”), se oculta que el golpe militar tenía por objetivo liquidar a todos los activistas y referentes obreros. Porque al momento del golpe la guerrilla estaba diezmada, mientras que la clase obrera se enfrentaba a la burocracia sindical peronista y a las patronales. En esos años, los trabajadores construyeron las Coordinadoras Interfabriles, desde donde organizaron las huelgas y movilizaciones de masas que lograron destituir al ministro de economía Celestino Rodrigo y a José López Rega, uno de los principales organizadores de la Triple A. La clase obrera, que tenía como aliado al movimiento estudiantil, iniciaba un proceso de enfrentamiento con el peronismo en el poder. Un movimiento obrero, que aún quebrada sus organizaciones de base y desaparecidos sus principales dirigentes, continuó resistiendo durante la dictadura.

Un segundo prólogo
El segundo prólogo del Nunca Más, publicado a 30 años del aniversario del golpe, si bien reivindicó el informe de la CONADEP, cuestionó la teoría de los dos demonios: “es inaceptable –señala el nuevo texto- pretender justificar el terrorismo de Estado como un juego de violencias contrapuestas…”, y agrega que al momento del golpe militar de 1976 “la guerrilla ya había sido derrotada militarmente…”. Este prólogo, escrito por el entonces secretario de Derechos Humanos de la Nación, se ubicaba a la izquierda del escrito por Sábato, pero no daba cuenta del ascenso obrero-estudiantil, y en consecuencia, de los objetivos contrarrevolucionarios del golpe.

El juicio a las juntas
Los acusados fueron los integrantes de las tres primeras juntas militares: Jorge Rafael Videla (Comandante en Jefe del Ejército entre 1976 y 1978), Emilio Eduardo Massera (Comandante en Jefe de la Armada entre 1976 y 1978) y Orlando Ramón Agosti (Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, entre 1976 y 1978) que conformaron la primera junta militar (1976 – 1980); Roberto Eduardo Viola (Comandante en Jefe del Ejército, entre 1978 y 1979), Armando Lambruschini (Comandante en Jefe de la Armada, entre 1978 y 1981), Omar Domingo Rubens Graffigna (Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, entre 1978 y 1979), que formaron parte de la segunda junta militar (1980-1981); y Leopoldo Fortunato Galtieri (Comandante en Jefe del Ejército, entre 1979 y 1982), Jorge Isaac Anaya (Comandante en Jefe de la Armada, entre 1981 y 1982), Basilio Lami Dozo (Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, entre 1979 y 1982), que integraron la tercera (1981-1982).

Entre el 11 y el 18 de septiembre de 1985 el fiscal Julio César Strassera realizó el alegato de la fiscalía, que luego ha sido considerado como una pieza histórica. La fiscalía consideraba que la responsabilidad por cada delito debía ser compartida por los miembros de cada junta a la que se le había probado participación. Finalmente el tribunal no aceptó este criterio, sosteniendo que las responsabilidades debían ser asignadas por cada fuerza armada, lo que produjo una considerable reducción de las penas para los miembros de la Fuerza Aérea.

Strassera cerró su alegato con esta frase:
Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: "Nunca más".

El 9 de diciembre de 1985, la Cámara Federal dictó sentencia en el marco del Juicio a las Juntas Militares (Causa 13. Año 1985). La sentencia confirmaba la noción de un plan sistemático de exterminio, justificaba la fuerza probatoria de los testigos y descalificaba los argumentos de la defensa. Sin embargo, las condenas fueron menores que las pedidas por el fiscal en su alegato.

Los únicos que recibieron la pena de prisión perpetua fueron los integrantes de la primera Junta Militar, mientras que los de la tercera fueron absueltos.

Indultos
El 29 de diciembre de 1990 el presidente Carlos Menem dictó el Decreto 2741/90 indultando a los cinco condenados (ver post). El citado decreto integra lo que ha dado en llamarse en Argentina las leyes de impunidad, junto con los indultos a otros criminales de lesa humanidad también dictador por Menem, y las leyes de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987), sancionadas a iniciativa del presidente Raúl Alfonsín.

En 2003, durante la presidencia de Néstor Kirchner, se inició un proceso de cuestionamiento judicial de la constitucionalidad de los indultos que finalizó en 2010 con un fallo de la Corte Suprema de Justicia confirmando las nulidades de los mismos decididas por los tribunales inferiores y ordenando que los condenados en el Juicio a las Juntas cumplieran las condenas que se les habían impuesto.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Las batallas de Coronel y Malvinas (1914)

A mediados del otoño de 1914, la lucha en el frente occidental ya se dirigía a un punto muerto después de que la primera Batalla de Marne finalmente detuviera el avance alemán. Pero si los soldados británicos estaban pagando un alto precio en los campos del norte de Europa, su armada se vio impulsada por un temprano éxito en la Batalla de Heligoland Bight. El 28 de agosto, la flota británica, formada por submarinos y destructores, montó ataques contra patrullas alemanas frente a la costa de su base del Mar del Norte en Wilhemshaven. La batalla se libró en una confusión de niebla y neblina, pero terminó con tres cruceros alemanes y un destructor hundido. No se perdieron barcos británicos y, de regreso a casa, la batalla fue vista como una gran victoria: los barcos que regresaban eran recibidos por multitudes entusiastas y sus almirantes tratados como héroes. 

El imperio británico había gobernado las olas durante generaciones, por lo que la derrota en Coronel, frente a las costas chilenas dos meses después, envió ondas de choque a través de su imperio y más allá.

Los alemanes obtuvieron una victoria rotunda, hundiendo a dos de los cuatro barcos británicos con la pérdida de más de 1.600 vidas. Ni un solo marinero alemán murió.

No solo fue la primera derrota naval de la Primera Guerra Mundial en Gran Bretaña, sino que fue la primera en el mundo en más de un siglo, desde la guerra de 1812 contra los Estados Unidos.

Los británicos respondieron rápida y enérgicamente. Despacharon barcos desde el Mar del Norte hasta el Atlántico Sur y se enfrentaron a los alemanes en las Islas Malvinas cinco semanas después.

Esta vez, los británicos ganaron. Hundieron cuatro naves alemanas, matando a más de 1.800 marineros. Todos sus propios barcos sobrevivieron.

La Batalla de Coronel
La Royal Navy, con ayuda japonesa, había pasado meses buscando el escuadrón de corsarios que amenazaban el tráfico comercial del este asiático que se sabía que operaba al mando del almirante Spee en el Pacífico (Spee se había trasladado desde aguas lejanas del este una vez que Japón ingresó en la guerra), sin éxito.

von Spee
Maximilian Johannes Maria Hubert, Graf (conde) von Spee (nacido el 22 de junio de 1861 en Copenhague, Dinamarca, ingresó a la marina alemana en 1878, y en 1887-88 comandó el puerto en el Camerún alemán. En 1908 fue nombrado jefe de personal del Comando del Océano Alemán (Mar del Norte) y, a fines de 1912, fue nombrado comandante del Escuadrón del Lejano Oriente. Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, Spee estaba en las Islas Carolinas. La declaración de guerra de Japón contra Alemania (22 de agosto de 1914) lo llevó a abandonar sus planes de operaciones en aguas chinas y dirigirse a Sudamérica, después de bombardear Tahití el 22 de septiembre, 

Las noticias llegaron a los británicos, a partir de una comunicación de radio interceptada, a principios de octubre, revelando detalles de un plan ideado por Spee para aprovechar el envío en las cruciales rutas comerciales a lo largo de la costa oeste de Sudamérica. Patrullando América del Sur en ese momento era el Escuadrón de las Indias Occidentales del almirante Sir Christopher Cradock, que consistía en dos cruceros blindados, Good Hope (buque insignia de Cradock) y Monmouth, el crucero ligero Glasgow , y un mercante convertido, el Otranto .

Cradock
Oriundo de Yorkshire, nació en Hartforth Hall, cerca de Richmond, en North Yorkshire, en 1862. Fue enviado a la escuela de entrenamiento de oficiales de la Royal Navy en la costa sur a la edad de 12 años. 

La flota de Cradock no era de ninguna manera moderna o especialmente fuerte, y sin duda incompatible con la formidable fuerza de cinco barcos de Spee, liderada por los cruceros blindados Scharnhorst y Gneisenau más otros tres cruceros ligeros, todos modernos y eficientes. Sin embargo, se le ordenó tratar con Spee.

El 18 de octubre, Spee, después de haber oído hablar de la existencia en solitario del Glasgow, partió con los cinco buques de guerra de Valparaíso con la intención de destruirlo.

Cradock, que era consciente de que su envío fue superado por el de Spee, mientras tanto había estado esperando con la esperanza de refuerzos navales. En caso de que el Almirantazgo enviara solo la Defensa, un crucero blindado, y Canopus, un barco de guerra anciano, este último enviado desde Londres. Ninguno llegó a Cradock antes de que la batalla comenzara inesperadamente el 1 de noviembre de 1914.

Eventualmente decidió que no podía esperar más por los refuerzos retrasados, Cradock decidió navegar desde las Islas Falkland a un punto de encuentro predeterminado con el Glasgow at Coronel, este último había sido enviado allí para reunir información de inteligencia.

En este punto, el Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill, en Londres dio órdenes a Cradock el 28 de octubre ordenándole que se detuviera, a la espera de un posible refuerzo por parte de la armada japonesa. Es discutible si Cradock realmente recibió las instrucciones de Churchill; en cualquier caso, poco después ordenó a su escuadrón adoptar una formación de ataque.

Para Cradock había recibido noticias, nuevamente mediante una señal de radio interceptada el 31 de octubre, de que Leipzig, el crucero ligero más lento en la flota de Spee, estaba en el área. Inmediatamente ordenó a su escuadrón del norte que lo detuviera, y en su lugar se encontró enfrentando a toda la fuerza de Spee al día siguiente alrededor de las 4.30 p.m.

En esta etapa, es probable que la fuerza británica pudiera haber escapado navegando hacia Canopus, luego a unas 300 millas al sur; con la luz que falla, es probable que Spee haya perdido contacto con el escuadrón británico. En cambio, Cradock eligió quedarse y luchar; sin embargo, ordenó a Otranto que rompa la formación y huyera.

Con los mares difíciles (en detrimento de los británicos), Spee reaccionó sacando sus buques más rápidos del campo de tiro de Cradock; al atardecer con la luna recortando claramente la flota de Cradock, comenzó a bombardear la fuerza de este último, con el tercer ataque de Scharnhorst paralizando al buque insignia Good Hope; tanto el Good Hope como el Monmouth fueron destruidos poco después, sin que hubiera supervivientes.


El Glasgow y Otranto escaparon (aunque el primero sufrió cinco ataques). La flota propia de Spee había sufrido poco daño, y navegó posteriormente a Valparaíso para recibir una entusiasta bienvenida de la población alemana local.

Así terminó la Batalla de Coronel, 1.660 marineros británicos, incluido Cradock, habían muerto en el peor desastre naval de Gran Bretaña durante 100 años. Fue un golpe terrible que cuestionó el control británico de los mares. El Almirantazgo y su Primer Lord, Winston Churchill, criticaron las acciones de Cradock pero en un nuevo libro, Steve Dunn intenta restaurar la reputación de Cradock y demostrar que él no tuvo la culpa del desastre. 

Dunn ha pasado los últimos 20 años investigando tanto a Cradock como a los eventos previos a la desafortunada batalla. Dice 
"En gran parte ha sido olvidado y los historiadores que lo mencionaron generalmente siguieron la línea de Churchill de que desobedeció las órdenes, y quiero corregir eso"
A Cradock se le encomendó la tarea de interceptar un escuadrón alemán bajo el mando del vicealmirante Graf von Spee, que se temía causaría estragos en los barcos que llevaban suministros vitales de Sudamérica a Gran Bretaña. 

HMS Monmouth
Tenía dos cruceros más viejos, el HMS Good Hope y el HMS Monmouth, junto con un crucero ligero y un barco auxiliar, contra una fuerza alemana superior. Dunn dice que Cradock le había dicho a los superiores que necesitaba refuerzos, pero que tanto Churchill como el Almirantazgo le habían dicho que tenía suficientes recursos para hacer el trabajo. Dice Dunn:
"No quiero que la gente piense que este libro es un ataque contra Churchill, que se convirtió en uno de nuestros mayores líderes de guerra, pero en 1914 estaba al comienzo de su carrera naval y política y quería echarle la culpa a la catástrofe".
Parece que hubo cierta confusión sobre las órdenes de Cradock, y Churchill le dijo a sus colegas del gabinete que había sido "insubordinado". Casi una década después, en su libro The World Crisis (La crisis mundial), Churchill una vez más intentó identificar la responsabilidad de la calamidad en Coronel en Cradock: 
"No puedo aceptar que el Almirantazgo participe de la responsabilidad de este desastre". 
Pero durante su investigación, Dunn descubrió una cita de un sobreviviente de la batalla que dijo: 
"Sin importar cuán pesada sea la pluma de Churchill, no puede explicar el terrible hecho de que las autoridades de su país cometieron un error y no el almirante Cradock". 
Entre los que defendieron a Cradock estaba su amigo y ex almirante, Francis Bridgeman. Escribió una reprimenda picante a Churchill en 1923, que comenzó una guerra de palabras entre los dos hombres llevada en la prensa. Escribió una carta al Yorkshire Post en abril de ese año que llevó al periódico a publicar un editorial medido sobre la controversia. Finalmente, el furor se calmó y Cradock desapareció de la vista. Hoy, la gente podría preguntarse por qué Cradock decidió enfrentarse a von Spee a pesar de que sabía que casi con certeza terminaría en derrota, pero Dunn señala que no obedecer sus órdenes en la marina británica fue visto como un suicidio profesional:
"Cradock recibió órdenes de hundir a von Spee y le dijeron que tenía suficientes barcos para hacerlo. Cuestionó sus instrucciones, pero sus preocupaciones fueron ignoradas y no le quedó otra opción." 

La Batalla de Malvinas
A primeras horas del 4 de Noviembre, el cónsul británico en Valparaíso envió un telegrama al Almirantazgo con las noticias de la destrucción de la escuadra de Cradock, por lo que el Almirante sir John Arbuthnot Fisher tuvo que hacer frente a este problema para reafirmar el prestigio de la Royal Navy.

Luego de su breve escala en Valparaíso, la flota de Spee se reunió nuevamente en mar abierto con los demás cruceros. Se completó la concentración con el Baden, el Dresden y el Prinz Eitel Friedrich. El 15 de Noviembre Spee partió con el Scharnhorst, el Gneisenau, el Helicon, Dresden y Leipzig e hizo escala en la Bahía de San Quintín.

SMS Scharnhorst
Antes de partir, hubo una reunión a bordo del Scharnhorst con todos los oficiales superiores, en la que Spee, en contra de lo acordado en San Quintín de volver a Europa, decidió atacar las instalaciones portuarias de Malvinas; pese a las objeciones de casi todos los oficiales, que argumentaban que estaban a la mitad de municiones, por lo que habían gastado en Coronel. El 6 de Diciembre, Spee se adentró en el Atlántico.

Sturdee
Una vez que la noticia de la magnitud de la derrota británica y su consiguiente humillación llegó al Almirantazgo británico en Londres, el Almirantazgo decidió el alistamiento y envío inmediato un fuerte escuadrón naval al mando del Almirante Sir Frederick Charles Doveton Sturdee. 

Doveton Sturdee nació en 1859 en Lewisham, localidad cerca de Londres, y provenía de una familia con rancias tradiciones navales; Doveton Sturdee ingresó a la Royal Navy en julio de 1871 a la edad de 12 años en New Cross y luego como cadete en el buque-escuela Britannia, sirvió en la Estación Naval de las Indias Orientales, ascendiendo a guardiamarina en 1872. En 1880, fue ascendido a teniente después de especializarse en la Escuela de Torpedos en Portsmouth.

Sturdee sirvió desde 1887 a 1890 a bordo del HMS Bellerophon como oficial torpedero hasta alcanzar el grado de oficial instructor. En 1893 fue ascendido a comandante y enviado al Ministerio de Marina como Director de Artillería.

En 1897 fue enviado a la Estación Naval de Australia como comandante del HMS Porpoise, en 1899 fue mediador entre los intereses alemanes y estadounidenses por las islas Samoa. En 1905 fue nombrado Jefe de Estado Mayor de la "Flota del Mediterráneo" y en 1907 es nombrado Jefe de Personal de nuevo en Portsmouth.

En 1910 Sturdee es promovido a contralmirante y en 1913 es ascendido a vice-almirante y nombrado comandante de flota de cruceros de la Royal Navy hasta el advenimiento de la Gran Guerra.

Al estallar el conflicto de 1914 Sturdee fue nombrado Jefe de Estado Mayor de Guerra bajo la dependencia del entonces Primer Lord del Almirantazgo, Luis de Battenberg.

Sturdee fue acusado de grave negligencia por ignorar las peticiones de ayuda del almirante Sir Christopher Cradock, quien reclamaba a Sturdee el envío de buques para reforzar su débil 4.ª Escuadra de cruceros livianos, la cual fue finalmente aniquilada por los alemanes en dicha batalla frente a las costas de Chile.

A petición de Winston Churchill, Sturdee en persona fue enviado a bordo del HMS Invincible con la única misión de destruir la agrupación alemana de Spee apenas se asomara en las Islas Malvinas, para ello contaba además con el crucero HMS Kent y el acorazado HMS Inflexible 

Apenas llegada las noticias de la grave derrota a Londres, Otra medida, fue emplazar el acorazado HMS Canopus para la defensa de Stanley, la capital de las Islas Malvinas. A donde llegó el 12 de noviembre, con serias averías en sus máquinas, por lo que se decidió vararlo como batería de defensa de costa en Stanley Harbour. 

HMS Canopus
El crucero de batalla HMS Invincible. Poseía una potencia de fuego, blindaje y velocidad netamente superior a cualquier crucero acorazado. El HMS Inflexible era de la misma clase. Su armamento principal eran 8 cañones de 305 mm y desarrollaba una velocidad de 25 nudos.
HMS Invincible
Así, cuando en la mañana del 8 de diciembre aparecieron los barcos alemanes, los británicos estaban preparados. El Canopus abrió fuego inmediatamente con sus piezas de grueso calibre y obligó a los cruceros alemanes a mantenerse a distancia. Los alemanes se acercaron al Kent, que había salido a dar batalla, pero en ese momento avistaron la flota inglesa y Spee decidió retirarse, ordenando a los dos buques que se unieran a la flota. A las 10 todas las unidades de Sturdee estaban a la mar. 

El 8 de diciembre de 1914, el escuadrón alemán de von Spee se aproximaba desde el sur hacia Stanley en una clara y tranquila mañana. Confiaba en encontrar ese pequeño enclave británico desguarnecido, desembarcar marinería y destruir las instalaciones de radio y abastecimiento de carbón de la armada británica, así como los buques que se pudieran encontrar allí fondeados. 

La oportuna intervención del veterano acorazado HMS Canopus contribuyó a la destrucción de la escuadra de cruceros de von Spee

Von Spee desconocía que el día anterior, el 7 de diciembre había arribado a Stanley un poderoso escuadrón británico. Los dos letales cruceros de batalla británicos se encontraban fondeados en las más profundas aguas de Port Williams, fuera de Stanley Harbour, donde se encontraban los cruceros acorazados. Casi todos ellos realizaban el reabastecimiento de carbón y la reparación de las averías producidas en tan larga singladura.

En Sapper Hill los británicos habían establecido un puesto de observación para el tiro de artillería del HMS Canopus, enlazado por teléfono. Gracias a la altura y excelente visibilidad reinante ese día, detectaron a gran distancia la escuadra alemana, pudiendo dar la alerta a los navíos británicos. Esto era de suma importancia, teniendo en cuenta que se emplearon cerca de dos horas para levantar presión de vapor. Desde Sapper Hill fueron guiados los cañones de 305 mm del HMS Canopus que abrieron fuego indirecto sobre los buques más adelantados el SMS Gneisenau y SMS Nürnberg, sin ocasionarles daño. La avanzadilla alemana proseguía su acción cuando llegó la orden de von Spee de suspender el ataque y retirarse. Así el almirante alemán perdió la oportunidad de destruir la flota inglesa inmovilizada en su fondeadero. 

Doveton Sturdee aprovechó muy bien dos errores tácticos del almirante alemán Maximilian von Spee, (quien demoró viarias semanas en la costa de Chile, y ya en estando en las costas de las Malvinas rehusó iniciar combate pese a sorprender desprevenida la flota británica surta en puerto y sin los fuegos encendidos), Sturdee logró engañar y hacer huir a la escuadra alemana de Puerto Stanley persiguiéndola, logrando destruirla en altamar decisivamente el 14 de diciembre de 1914, escapando solamente el SMS Dresden gracias a su velocidad. La escuadra de Spee había quedado casi completamente destruída. Las pérdidas humanas en el bando alemán fueron gravísimas - 2.040 hombres – incluyendo al propio Spee y sus dos hijos, oficiales también de la marina, contra sólo 6 bajas en las unidades británicas.

SMS Dresden
El Dresden mientras tanto logró escapar, refugiándose en el lado Oeste del Cabo de Hornos, en la bahía Sholl. La búsqueda del Dresden por lo buques británicos duró tres meses. El buque se refugió en la bahía Hewett hasta el 26 de Diciembre, luego en la bahía Weinachts donde se le unió el buque nodriza Sierra Cordoba el 19 de Enero. El 21 Berlín le ordenó volver a Alemania, pero su capitán, Lüdecke, decidió ir al área de Juan Fernández, donde hundió a un pequeño velero británico. El Dresden no tenía más carbón para salir a mar abierto por lo que se quedó allí.

El 14 de Enero tres buques británicos, el Glasgow, Orama y Kent, lo avistaron y como se había quedado en esta isla neutral más tiempo que las 24 horas autorizadas, rompieron fuego sobre el Dresden, el que retornó el fuego, pero en tres minutos había sufrido tanto daño que Lüdecke izó la bandera blanca. Los buques británicos pararon el fuego y enviaron un bote con un negociador. Mientras Luce hablaba con el Tte. Canaris (luego Almirante en la 2ª Guerra Mundial) Lüdecke detonó su arsenal mientras la tripulación abandonaba a salvo el barco, el que se hundió de inmediato.


¿Un intento alemán de conquistar y devolver las Malvinas a la República Argentina? 
El audaz intento de desembarco de von Spee dio lugar a una serie de interrogantes, que hasta el día de hoy no se han podido despejar. Algunos hechos podrían sustentar la hipótesis de que las intenciones alemanas eran mucho más ambiciosas que la mera destrucción de una estación radioeléctrica e instalaciones de abastecimiento de carbón. 

El escuadrón alemán se había reaprovisionado de carbón en proximidades del Cabo de Hornos, oportunidad en que von Spee reunió a los comandantes de sus cruceros. Fuentes históricas afirman que cuando el almirante alemán expresó su intención de atacar Stanley, éstos se opusieron aconsejando proseguir directamente hacia Alemania. ¿Qué llevó a este astuto marino alemán desechar una prudente propuesta? 

Otros datos aseguran que el 4 de diciembre de 1914, zarparon desde el Río de la Plata dos buques mercantes auxiliares de la Marina Imperial Alemana, el Mera y el Elinore Woermann. Estos vapores de carga transportarían en sus bodegas cemento, rollos de alambre de púas, equipo para construir trincheras y fortificaciones, así como provisiones. Habrían enfilado hacia las Malvinas, y regresaron nuevamente al estuario rioplatense el 11 de diciembre, tres días después de la pérdida del escuadrón alemán. ¿Si solamente intentaban destruir una estación de radio y seguir su marcha hacia Europa, que objeto tendría llevar grandes cantidades de material de fortificación? También se afirma que otros dos buques mercantes, en este caso para transporte de carbón, el Baden y el Santa Isabel fueron hundidos por la armada británica a 80 km de las islas durante la noche del 8 de diciembre. Otra enigmática presencia fue la del trasatlántico alemán Seydlitz, que se presume podría tener como misión el transporte de “voluntarios” proveniente de la comunidad alemana residente en Chile para un eventual refuerzo de la defensa de las Islas Malvinas 



25 años después
Un pequeño acorazado alemán llamado "Graf Spee" rondaba las aguas del Atlántico Sur. Los británicos llegaron a considerar probable un ataque a las Islas Malvinas en esos días, El comodoro Harwood comandaba la División de América del Sur, con base en Malvinas. Entre los objetivos probables, además de las Islas Malvinas, se encontraba el Río de la Plata y Río de Janeiro. 

El Graf Spee - 1939
Acertó en su elección adivinando que el Graf Spee se dirigía hacia el Río de la Plata, punto de origen de un impoertante tráfico de buques mercantes con destino a Gran Bretaña y lo enfrentó en la Batalla del Río de la Plata el 13 de diciembre de 1939. Solo cinco días después del 25 aniversario de la batalla de Malvinas, los barcos de la Royal Navy con asiento en el archipiélago se enfrentaban con el Graf Spee...

Aunque no lo derrotaron en combate, lo obligaron a buscar refugio en Montevideo, de donde no pudo salir de la trampa, debido a que ya no tenía sufientes municiones para enfrentar a la flota británica que estaría esperándolo a la salida del estuario; por lo que fue hundido por su propia tripulación. Ver el post "13 de diciembre de 1939 - Batalla del Río de la Pata"