viernes, 26 de mayo de 2017

Infierno en Tokio

El Gran Bombardeo de Tokio, por parte del ejército de los Estados Unidos, fue una tragedia muy conocida en el mundo, en la cual el número de víctimas causadas por las bombas incendiarias superaron las 100 mil personas. Los sucesos se desataron el 26 de mayo de 1945, cuando los aviones dejaron caer 8.250 bombas, incendiarias de 250 kilos cargadas de napalm. La ciudad quedó convertida en una enorme antorcha entre la cual, las personas que no habían quedado abrasadas por el primer efecto del combustible, buscaban refugio contra las llamas que hicieron que en la zona la temperatura alcanzase los 800ºC. A la mañana siguiente, en las calles yacían los cuerpos de aquellos que habían muerto asfixiados cuando los incendios agotaron el oxígeno del aire, y en los puentes de los ríos los de aquellos que fueron arrollados por la avalancha humana que huía del fuego, intentando encontrar refugio en los ríos. El agua de las acequias, albercas y piscinas se evaporó, y sus fondos estaban cubiertos por los cadáveres de los que se habían refugiado en ellas. Únicamente el cauce central de los ríos se convirtió en un refugio seguro, aquellos que buscaron repeler los bombardeos convencionales perecieron asfixiados. El 50% de la ciudad quedó destruida y el 20% de su industria inutilizada.

¿Qué es el Napalm?

El Napalm es un combustible que en términos generales se puede clasificar como gasolina gelatinosa. Originariamente el término napalm (derivado de las primeras sílabas de naftenato y palmitato, ácidos grasos) designaba a la droga que, al ser mezclada con gasolina, producía una gelatina incendiaria; actualmente se emplea para nombrar a esta gelatina y a sus derivadas.

El Napalm se quema con la violencia de la gasolina, pero su duración es mucho mayor, de manera que continúa en actividad después que se consuman los elementos combustibles con los que entra en contacto, madera, tela, papel y material orgánico.

En las guerras posteriores se ha usado también Napalm, por ejemplo en Corea y Vietnam. En las tres últimas guerras en Irak y Afganistán, EE.UU utilizo el napalm, que considera "legal", porque no firmó la proscripción de esas armas que las Naciones Unidas ordenó en 1980, debido a su naturaleza genocida.

En Europa, la experiencia había enseñado que era posible destruir objetivos concretos mediante un bombardeo efectuado desde la relativa seguridad de una gran altura, pero que, con frecuencia, se hacían necesarias algunas incursiones o incluso una incursión masiva para saturar la zona del objetivo.

Por lo tanto, el general Curtis LeMay tenía que resolver un espinoso problema. Disponía de una poderosa fuerza de bombarderos proyectados para volar a gran altura y a grandes distancias, pero la enorme cantidad de combustible que se requería para operaciones de este tipo determinaba que la carga de bombas fuera relativamente exigua; y luego, cuando los bombarderos no alcanzaban el objetivo, no podía asegurarse que éste fuera destruido. A este paso, el proceso de aniquilar la capacidad productiva japonesa sería demasiado largo, puesto que los múltiples centros de producción podrían ser trasladados a localidades menos accesibles. Los japoneses disponían aún de miles de cazas y de: bombarderos de reserva para el día en que los Aliados decidieran invadir su país; además, la producción de cazas continuaba incansablemente. y muchas de sus piezas se fabricaban en innumerables plantas industriales de dimensiones casi artesanales, que sería imposible localizar en los mapas de los Servicios de Información. Era necesario, pues, proceder a un cambio radical de táctica, y es posible que fuera la experiencia personal que el general vivió durante una incursión aislada sobre Hankow, la que provocó el cambio decisivo de estrategia que a su vez había de cambiar el rumbo de la guerra. Se trató, de una incursión combinada de la 14ª Fuerza Aérea de Chennault y del 209º mando de bombardeo, incursión que se efectuó a fines de 1944 y en la que se decidió lanzar un ataque con algunos de los B-29 a una altura inferior a los 10.000 m para que descargasen sobre Hankow bombas incendiarias, la operación fue considerada un gran éxito, y LeMay decidió comprobar si sería posible, mediante el mismo sistema, entregar a las llamas las mayores ciudades japonesas. 
El General Curtis Le May llevó a cabo bombardeos nocturnos desde baja altura con napalm con el objetivo de arrasar las ciudades japonesas cuyas casas estaban construidas mayoritariamente con madera. Si Estados Unidos hubiera perdido la Segunda Guerra Mundial, lo hubieran procesado como criminal de guerra, como él mismo reconoció oportunamente.
El objetivo para el primer ataque con bombas incendiarias fue Tokio, ciudad dotada de numerosas y eficientes defensas antiaéreas. El ataque se desarrollarla de noche, y era muy probable que los hombres de la artillería antiaérea fueran inducidos a error en cuanto a la altura de aproximación de los bombarderos: entre 1500 y 2500 m. Volando a esta altura, los aparatos consumirían menos carburante, y como se esperaba que los cazas nocturnos no opondrían gran resistencia, se decidió que los bombarderos no llevasen armas ni municiones, lo que, además, también permitiría reducir el número de hombres de las tripulaciones. En resumen, gracias a estas reducciones de carga, cada avión podría transportar más de 6 toneladas de bombas. 

El primer ataque de este tipo tuvo lugar la noche de febrero de 1945, cuando 174 bombarderos B-29 lanzaron una gran cantidad de bombas incendiarias destruyendo aproximadamente 3 kilómetros cuadrados de la ciudad. El 4 de marzo, 19 bombarderos B29 atacaron de nuevo el área urbana.

Como el objetivo era el gran complejo urbano de Tokio, no sería asimismo necesario' que los aparatos navegasen en formación, siguiendo al cabeza y guía, sino que cada uno de ellos podría atacar casi por su propia cuenta. Para esta primera serie de incursiones experimentales con bombas incendiarias, además de Tokio se señalaron Nagoya, Osaka y Kobe, en las cuales había numerosas industrias. Las bombas incendiarias M69 pesaban 2,7 kg cada una y se descargaban en paquetes de 38, contenidas en un envoltorio. Gracias a una espoleta especial de tiempo, al hallarse a unos 1500 m de altura el paquete de bombas se deshacía, dispersándose y estallando luego cada una en el momento del choque, difundiendo a su alrededor un compuesto de bencina gelatinizada. Por regla general, los B-29 transportaban 37 paquetes de 225 kg, cuya espoleta tenía un dispositivo de seguridad constituido por un hilo de acero que se quitaba en el momento del despegue. Para que los incendios se extendieran era necesario que sobre el objetivo soplase, a nivel del suelo, un viento suficientemente intenso. Para la incursión incendiaria sobre Tokio se eligió la noche del 10 de marzo. Esa noche, 334 B-29 despegaron de las islas Marianas hacia Tokio y, volando a unos 2000 m de altura, deberían llegar al objetivo inmediatamente antes del alba, a fin de aprovechar la cobertura de la oscuridad durante la incursión y la luz del día para posibles amerizajes forzosos en el vuelo de regreso; 279 de ellos consiguieron lanzar sobre la ciudad 1.700 toneladas de napalm. Los resultados de las incursiones fueron increíbles. Nadie había previsto que la ciudad fuera tan «incendiable». Por las fotografías obtenidas pocas horas después de la incursión, en los vuelos de reconocimiento, se supo que 43 km2 de la ciudad habían quedado completamente destruidos por las llamas. Y no sólo infinidad de pequeñas fábricas, sino también dieciséis objetivos ya preseleccionados para futuros bombardeos a gran altura habían sido igualmente destruidos.

En la «zona de defensa nacional» japonesa, en el Pacifico central, se habla abierto fatalmente una brecha desde el momento en que Saipan, Guam y Tinian cayeron en manos americanas en verano de 1944. El emperador, desconcertado, consultó a los altos consejeros de Ejército y de la Marina a fines de junio. El primer ministro, Hideki Tojo, ya en desgracia, presentó su dimisión en julio, admitiendo que “el actual gabinete no está en condiciones de alcanzar sus objetivos”. El 24 de septiembre, los aviones americanos empezaron a bombardear las principales islas del archipiélago japonés, y el nuevo primer ministro, Kuniaki Koiso, advirtió: ”Conviene que empecemos a considerar la posibilidad de que el enemigo llegue a desembarcar en el suelo de la patria». Pero los Aliados esperaban conseguir la rendición incondicional del Japón traduciendo la presión militar y económica en acontecimientos políticos. Sin embargo, la realidad era que a pesar de la calda de Iwo Jima en marzo de 1945 y la de Okinawa en junio, no se publicó por parte japonesa ninguna admisión de derrota, ni siquiera después de la rendición de Alemania. Pero los acontecimientos Seguían su marcha inexorable. El ritmo y la eficacia de los bombardeos aéreos norteamericanos se habían intensificado desde comienzos de 1945. En los primeros cinco meses de aquel año, el Japón fue bombardeado, según los cálculos del Estado Mayor del Ejército japonés, por 16.958 aparatos. El número de muertos ascendía a 214.261. Los informes norteamericanos indicaban a su vez que fueron arrojadas sobre el Japón 153.887 toneladas de bombas (de ellas 98.466 incendiarias). 


La destrucción de la ciudad de Tokio se consumó con los bombardeos de zona realizados el 14 de abril y el 24 de mayo. Murieron unas 100.000 personas, un número aún mayor que el producido por el lanzamiento de la Bomba Atómica en Hiroshima (85.000 muertos) o en Nagasaki (60.000 muertos). Durante este mes, parte de los edificios de los recintos del palacio imperial quedaron arrasados. Un informe de aquel periodo, del Ministerio del Interior, describe así el comportamiento de la población: 
«Las consecuencias de la incursión aérea (del 10 de marzo de 1945) obligaron a la población civil a abandonar la zona; en algunos sectores los habitantes olvidaron mantener llenas las cisternas del agua: carecían de preparación para la defensa antiaérea, y, por otra parte. la gente, desde el principio, se preocupó tan sólo de poner a salvo sus propias pertenencias y carecía de espíritu combativo para hacer frente a los bombardeos incendiarios... de manera que no era capaz de defenderse de un ataque aéreo». 
Tras las incursiones de mayo, el Ministerio del Interior admitió que las medidas para la defensa civil de Tokio y de otras ciudades debían considerarse inútiles. El jefe de la Sección de policía para la defensa aérea del Mando Supremo dijo. a su vez, que el pueblo habla empezado a darse cuenta de que el equipo y las medidas generales contra los ataques aéreos no servían para nada, y durante los últimos ataques aéreos hubo un éxodo general de las zonas alcanzadas. Los refugios antiaéreos eran ineficaces, en parte a causa de la escasez de materiales de construcción, sobre todo de acero y cemento para las estructuras de refuerzo. Los grandes centros de refugio exteriores hablan sido construidos con madera y protegidos con terraplenes, y carecían de iluminación, de instalaciones sanitarias y de asientos; en muchos casos fueron trampas mortales en las que perecieron asfixiados los que se habían refugiado en ellos. Además, ninguno de estos refugios públicos salvaba de las emanaciones de gases o del fuego. Se calcula que el tonelaje medio de las bombas arrojadas durante los bombardeos de zona realizados sobre Japón se elevó a cerca de 100 toneladas por km2. 

Si también allí hubiera incursiones aéreas, no será para destruir el suelo patrio sino la moral. Permitiremos al enemigo quebrantar nuestro espíritu combativo?! 
Los tres complejos urbanos que constituían la clave de la economía de guerra nipona fueron destruidos por el fuego de las incursiones aéreas en los siguientes porcentajes: Tokio, Yokohama, Kawasaki. 56%; Nagoya, 52%; Osaka, Kobe, 57%. Sesenta y cinco de las principales ciudades quedaron completamente devastadas: Kyoto fue la única ciudad importante que se respetó. Pero antes de junio de 1945, la ofensiva de los bombardeos incendiarios contra los mayores complejos urbanos había sido ampliada a las ciudades de importancia pequeña y media, en las que hubiera depósitos de materiales bélicos o instalaciones industriales auxiliares. Así, los bombardeos destruyeron el 72% de los edificios y provocaron la evacuación del 80% de la población de Hamamatsu, centro de producción de hélices para aviones e importante estación ferroviaria en la red principal de la isla de Honshu. La ciudad de Okayama, importante centro de producción de explosivos, metales y materias plásticas, fue destruida en un 62%. Considerando la gran descentralización de la industria japonesa, los porcentajes brutos de las destrucciones proporcionan también una indicación bastante precisa del daño material total causado a las instalaciones industriales niponas. Se hacía también evidente hasta qué punto el comportamiento de la población era distinto al previsto. En la ciudad de Kobe, por ejemplo, los obreros abandonaban el trabajo apenas sonaban las sirenas de alarma: en consecuencia, el simple sonido de las alarmas aéreas provocaba una interrupción inmediata en la producción industrial. Según informaciones recogidas por el Ministerio de la Guerra, en mayo de 1945, los porcentajes de asistencia a las fábricas de explosivos de todo el país, inmediatamente después de un ataque aéreo, descendían al 20 o 30 %. El porcentaje medio de ausencias en las fábricas de las zonas devastadas oscilaba alrededor del 40%. En las zonas no sometidas a los bombardeos, el cociente de ausencias era, por término medio, del 15%; pero en Kyoto, que no fue bombardeada, también las horas de trabajo perdidas se elevaron al 40% a primeros de julio de 1945. Asimismo, un resultado indirecto de las incursiones fue la dispersión de la mano de obra a causa del problema de los alojamientos. El profesor Shioda, economista de la universidad municipal de Tokio, describió así las perspectivas de un obrero japonés en aquellos días: 
«La asociación para servicios al Estado asignaba, a través de la industria, una ración suplementaria de sake, arroz o trigo a los "héroes del trabajo" que realizaban toda la labor encomendada. Para el resto no había más que palabras, pobre consuelo para un estómago vacío Y los obreros, agotados y mal nutridos no podían aumentar su eficacia laboral por más que se les exigiera. Al contrario. su capacidad productiva disminuía a medida que los bombardeos se intensificaban. Ninguna nueva idea, en sentido teórico o político, nacía del retrógrado movimiento espiritual, que disponía arcaicas ceremonias, como la adoración del Palado, la recitación del documento imperial sobre la instrucción, o tomar baños helados. He aquí el comentario de un obrero de la industria metalúrgica: "Las fábricas estaban impregnadas del tenebroso color de la guerra. Se asignaba a los obreros 12 horas de trabajo al día, más las horas extraordinarias y las extra-extraordinarias además. El tiempo libre en el curso del mes era insuficiente. Si un día nos quedábamos en casa los investigadores de la ciudad venían a vernos. Algunos que buscaron trabajos suplementarios para compensar el bajo salario, fueron arrestados y metidos en la cárcel"»
Según los datos del Ministerio del Interior, las cifras mínimas de las pérdidas entre la población civil japonesa a causa de las incursiones aéreas son las siguientes: 241.309 muertos, 313.041 heridos, 8.045.094 sin hogar. 2.133.388 edificios destruidos y 110.928 parcialmente destruidos. El número de edificios arrasados suponía por lo menos e) 30% del total nacional. Hay que aclarar, sin embargo, que los propios japoneses demolieron 615.000 edificios para aislar los incendios; de ellos, 214.000 en la capital. La evacuación en masa de civiles japoneses de las zonas urbanas comenzó en 1944. Entre enero y septiembre, 1.000.000 de personas abandonaron Tokio. La población de la capital descendió entonces de 5.000.000, en enero de 1945. a 2.453.000 en junio del mismo año. Asimismo, alrededor del 55% de los habitantes de la zona de Nagoya fueron evacuados: la misma suerte corrió el 6% de los que residían en la zona industrial Osaka-Kobe. En total, cerca de 8.295.000 personas de todas las categorías sociales fueron evacuadas en todo el Japón.

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domingo, 19 de febrero de 2017

Los campos de "Reubicación" en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial

La entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque a Pearl Harbor dio pie a uno de los capítulos más oscuros y desconocidos de su historia, cuando miles de japoneses fueron confinados como enemigos en campos de concentración.

Washington temió represalias tras declararle la guerra al imperio nipón un día después de la ofensiva en Hawái, el 7 de diciembre de 1941, y puso en marcha la maquinaria para proteger su territorio.

En febrero de 1942, el teniente general John L. De Witt, comandante general de la defensa del oeste de los EE.UU., pidió autorización al Ministro de la Guerra, Henry L. Stimson, para evacuar “japoneses y otros sujetos subversivos” del área de la costa oeste.

Roosevelt
Mediante la Orden Ejecutiva 9066 ) que autorizaba al Ministro de la Guerra o a cualquier jefe militar para establecer “áreas militares” y excluir de ellas “a cualquier persona.” y un mes más tarde la 9102, estableciendo la “Autoridad Militar de períodos de guerra” que operaba en los campos de internamiento. Roosevelt nombró a Milton Eisenhower, hermano del futuro presidente, para aplicar y dirigir esta ley excepcional. Sin la menor disensión, el Congreso ratificó la Orden ejecutiva No 9.066, con la aprobación de la Ley Pública oportuna.

firmadas por Roosevelt el 19 de febrero de 1942, nació en marzo de ese año la War Relocation Authority, algo así como una agencia civil pública encargada de “reubicar” en campos de concentración a americanos con raíces japonesas para mantenerlos lejos de posibles áreas sensibles y, también, para ser protegidos de ataques por parte de la población. Esto último era posible, claro está, pero no dejaba de ser una excusa para librarse de los “japos”, considerados como posibles topos o agentes peligrosos, espías y demás mala calaña para la buena marcha de la guerra.

El gobierno creó diez campos de concentración en California, Utah, Idaho, Wyoming, Colorado, Arizona, Arkansas y Georgia. En total albergaron a más de 112.500 japoneses-estadounidenses hasta 1945.
La familia Mochida, preparándose para su "reubicación"
La existencia de estos campos ha pasado casi desapercibida a lo largo de los años. Los japoneses-estadounidenses se convirtieron en un problema de seguridad nacional cuando el país se concentró en atacar los frentes enemigos en Europa y el Pacífico.

Su ayuda vital para derrotar al régimen nazi eclipsó lo que estaba pasando dentro de sus fronteras, tanto dentro como fuera del país.

En los primeros meses que siguieron al ataque a Pearl Harbor muchos supusieron que habría otros ataques contra la costa oeste de los EE.UU. El miedo dominó el país y una oleada de antipatía histérica hacia los japoneses sumergió la costa del Pacifico.

El FBI comenzó a detener a todos los japoneses “sospechosos”. Ninguno estuvo jamás acusado por crimen alguno. Casi todos eran simples miembros de la comunidad japonesa: sacerdotes sintoístas o budistas, periodistas, profesores de idioma japonés o sindicalistas. Los líderes de la colonia japonesa fueron liquidados así en una rápida operación.

Los hombres fueron deportados sin avisar. La mayoría de las familias no sabían por qué habían desaparecido, adónde habían sido llevados o cuándo serían excarcelados. Algunos de los arrestados fueron pronto puestos en libertad, pero la mayoría de ellos fueron transportados secretamente a campos de internamiento por todo el país. Muchas familias supieron sólo años más tarde lo que había ocurrido con sus familiares. La operación incluyó también la congelación de cuentas bancarias, la incautación de bienes, drásticas limitaciones en los viajes y los desplazamientos, toques de queda y otras medidas restrictivas. Sin embargo, esta operación del FBI apenas anunciaba la siguiente etapa de la evacuación en masa.

En los inicios de marzo el US Army (ejército de los EE.UU.) preparó la evacuación de casi 77.000 ciudadanos americanos de origen japonés (los Nissei) y de 43.000 japoneses (Issei) de los Estados de California, Washington, Oregon y Arizona. A lo largo de toda la costa oeste aparecieron carteles con la orden de presentarse en los puntos de evacuación: “Instrucciones para todas las personas de ascendencia japonesa” -se podía ver en grandes caracteres, en el encabezamiento-. El texto decía: “Todos los japoneses, extranjeros o no, serán evacuados en los puntos arriba citados el martes siete de abril a las 12 horas del mediodía.” Se advirtió a los evacuados para que acarrearan sus propios colchones y para que llevaran, como mucho, el equipaje que pudieran en una mano (un informe de posguerra señalaba que el 80% de los bienes almacenados pertenecientes a japoneses internados fueron “saqueados, robados o vendidos durante su ausencia,).


Los 23.000 japoneses que vivían en la costa oeste del Canadá, de los cuales tres cuartas partes eran ciudadanos canadienses, fueron perseguidos también. No se les permitió volver a la Columbia británica hasta marzo de 1949, siete largos años después de la evacuación y tres y medio después del fin de la guerra. El Departamento de Estado obligó a los países de la América Latina para que acorralaran a “sus” japoneses. Aproximadamente 2.000 japoneses fueron embarcados desde doce países hacia diferentes campos de concentración en los EE.UU. La mayoría fueron enviados por el Perú, que quiso eliminar a todos los japoneses y aún después de la guerra rechazó la entrada de aquellos que habían sido deportados a los EE.UU. Brasil, Uruguay y Paraguay establecieron sus propios programas de internamiento. Argentina y Chile, no rompieron relaciones diplomáticas con el Eje hasta casi el final de la guerra. Así y todo, los japoneses no fueron ni detenidos ni internados.

La razón esgrimida para la evacuación de la costa oeste fue la del “interés militar”. Pero esta argumentación se mostró inconsistente por el hecho de que los japoneses residentes en Hawai no fueron internados en masa. Y eso que Hawai estaba en un peligro de invasión mucho mayor que la costa oeste americana. La población de la isla de Hawai estaba constituida en un 38% por japoneses, en comparación con el 1% que suponían de toda la población de California. Con la excepción de un pequeño número de hawaianos japoneses, todos permanecieron en libertad para mantener el funcionamiento económico de la isla.

La evacuación, establecida teóricamente contra sabotajes y espías, alcanzó e incluyó a bebés huérfanos, niños adoptados y aún a ancianos e impedidos. Los niños mestizos, si procedían de internados, también eran internados. El coronel Karl Bendetsen, que dirigía la operación, declaró: “Si tienen una sola gota de sangre japonesa irán a los campos de concentración. Esa es mi determinación”.

El Gobierno norteamericano manifestó que los centros de detención no tenían nada que ver con los horribles campos de concentración de sus enemigos en Europa. La agencia de relaciones públicas del Ejército se refería constantemente a ellos como “Campos de reasentamiento” y “asilos para refugiados”. El Departamento de Estado negaba que los centros fueran campos de concentración: “por el contrario, las zonas donde estas comunidades están establecidas permiten a los japoneses el poder organizarse social y económicamente con la protección de las autoridades centrales de los EE.UU”. En un artículo publicado por la oficina de relaciones públicas del Ejército, en septiembre de 1942, un oficial se dirigía a los norteamericanos en términos similares y añadía que “a la larga los japoneses sacarán provecho de esta terrible y dolorosa experiencia”.

Fueron un total de 120.000 los que estuvieron internados en los campos de detención construidos por el Gobierno. ¿Fueron estos centros de internamiento auténticos campos de concentración? William Denman, juez jefe de la Novena Corte de Apelación, describió así el Campo de Lago Thule:
“Las alambradas de espino rodeaban a las 18.000 personas, igual que en los campos de concentración alemanes. Había las mismas torretas, con las mismas ametralladoras, destinadas para aquellos que intentaran escalar las altas alambradas. Los barracones estaban cubiertos por cartón alquitranado y esto teniendo en cuenta las bajas temperaturas invernales de Lago Thule. Ninguna penitenciaria del Estado trataría así a un penado adulto y allí había niños y recién nacidos. Llegar a las letrinas, situadas en el centro del campo, significaba dejar las chozas y caminar bajo la nieve y la lluvia. Una vez más el tratamiento era peor que en cualquier cárcel, sin diferenciar, además, a niños o enfermos. Por si fuera poco, las 18.000 personas estaban hacinadas en barracones de una sola planta. En las celdas de las penitenciarías estatales jamás hubo tales aglomeraciones”. 
El Ejército utilizó seis vehículos blindados y un batallón de policía militar (31 oficiales y 899 suboficiales y soldados) para la custodia de este Campo de Lago Thule, en California. Otros campos poseían cercas electrificadas, un sinsentido si tenemos en cuenta que todos estaban situados en desiertos y zonas desoladas. Cada campo contaba con potentes focos que por la noche iluminaban hacia los barracones.

Se disparó contra cientos de internados, sufriendo muchos de ellos heridas. Ocho murieron por arma de fuego. En otras ocasiones los japoneses fueron golpeados brutalmente sin razón alguna. En el Campo de Lago Thule los guardianes tenían a gala el golpear a los detenidos con bastones de base-ball. Cuando los japoneses del campo californiano de Manzanar se manifestaron contra las condiciones de vida, los soldados arrojaron botes de humo y a continuación abrieron fuego. Un internado murió en el acto y otro más tarde. Otros nueve fueron gravemente heridos. Hubo japoneses que, desesperados, se suicidaron. Otros murieron a causa de las paupérrimas condiciones de vida.

A menudo tres generaciones de una misma familia vivían en una habitación de 6 x 7 metros. Algunas veces eran dos o tres familias distintas las que se alojaban en la misma habitación. Una bombilla era el único mobiliario, excepción hecha de aquel que los internados pudieron construirse. En otros casos las familias fueron enviadas a establos recién “reconvertidos”, donde el hedor se volvía insoportable en verano.

Todo el correo era censurado, así como las comunicaciones internas. El japonés estaba prohibido en reuniones públicas y los servicios religiosos fueron suprimidos. Los prisioneros estaban obligados a saludar a la bandera, cantar canciones patrióticas y a declarar su lealtad a la nación “una e indivisible, con libertad y justicia para todos.”

Uno de los aspectos más significativos de esta represión racista es el hecho de que no fue protagonizada por una “clique” de fascistas y militares de extrema derecha, sino que  -por el contrario- fue propagada, justificada y administrada por hombres bien conocidos por su apoyo al liberalismo y la democracia.

Condenado hoy en día por todo el mundo el programa de internamiento de japoneses, es difícil darse una idea del alcance y del apoyo que entonces tuvo. La vasta operación -como J. Ten Broek apunta- fue 
“iniciada por los generales; asesorada, ordenada y supervisada por los jefes civiles del Departamento de Guerra; autorizada por el presidente; sufragada por el Congreso; aprobada por la Corte Suprema y aprobada por el pueblo”. 
La primera demanda pública pidiendo el internamiento de los japoneses parece que fue hecha a comienzos de enero de 1942 por John B. Hughes, importante locutor de la Mutual Broadcasting Company. Poco después, Henry McLemore, columnista de la red de periódicos Hearts, decía a sus lectores: “Estoy por el traslado inmediato de todo japonés de la costa oeste de los EE.UU. a algun lugar lejano, en el interior; y no quiero decir tampoco a un lugar bonito. Que los reúnan como a un rebaño y que los despachen a lo más hondo de las regiones yermas. Dejémosles que palidezcan, enfermen, tengan hambre y mueran. Personalmente, odio a los japoneses. Y esto va por todos, sin excepción”. 

El popular actor Leo Carrillo telegrafió al diputado de su circunscripción: 
“¿Por qué esperar a que los japoneses se sobrepongan antes de que actuemos?…Trasladémoslos inmediatamente de la costa hacia el interior… Le insto en nombre de la seguridad de todos los californianos para que la acción se inicie inmediatamente”. 
En febrero, una delegación de congresistas de la Costa Oeste escribió al Presidente pidiendo “una evacuación inmediata de todas las personas de ascendencia japonesa… ya sean extranjeras o ciudadanos de los EE.UU., de la costa del Pacífico.”

En una emisión radiofónica para el sur de California, en conmemoración del aniversario de Lincoln, Fletcher Brown, a la sazón alcalde de Los Ángeles, denunció el “enfermizo sentimentalismo, de aquellos preocupados por las injusticias cometidas contra los japoneses residentes en los EE.UU… Afirmó que si Lincoln viviese “detendría a la gente nacida en suelo americano que guardase secreta lealtad al emperador del Japón.” “No hay la menor duda -afirmó Brown ante su audiencia- de que aquel Lincoln, de apacible aspecto, cuya memoria hoy recordamos y reverenciamos, hubiese detenido a todos los japoneses y los hubiese llevado donde no pudieran causar ningún daño”.

Walter Lippmann -probablemente el más famoso de los columnistas del país- apoyó sin cortapisas la evacuación en masa en un artículo aparecido en febrero y titulado “La quinta columna de la costa”. Westbrook Pegler, su oponente conservador, siguió sus pasos días más tarde.

Sólo una semana después del ataque a Pearl Harbor, el congresista por Missisipi, John Rankin, afirmaba en la Cámara de Representantes: 
“Propongo que se capture a todos los japoneses de América, Alaska y Hawai y se les interne en campos de concentración; y se les envíe cuanto antes hacia Asia. Esto es una guerra racial. La civilización del hombre blanco ha entrado en guerra con el barbarismo japonés. Uno de los dos habrá de ser destruido. ¡Condenémosles! ¡Deshagámonos de ellos ahora!” 
Otro miembro del Congreso propuso la esterilización de todos los japoneses. Todas estas manifestaciones estaban en consonancia con el sentimiento popular.

Inmediatamente después de Pearl Harbor los japoneses fueron excluidos de varios sindicatos. Entre el 8 de diciembre y el 31 de marzo la ira antijaponesa produjo 36 agresiones, además de 7 muertes. Una encuesta realizada en enero de 1942 arrojaba cifras de un 93% de encuestados favorables a la evacuación de japoneses con pasaporte extranjero, mientras que un 59% quería que se expulsara también a los que tenían pasaporte norteamericano y sólo un 25% desaprobaban expresamente esta medida.

Se dio muchísima importancia al hecho de que los inmigrantes nacidos en el Japón, pero residentes en los EE.UU. desde hacía décadas no se hubieran nacionalizado, como supuesta prueba de su lealtad al emperador. Pero no se mencionó una antigua ley, no derogada hasta 1952, que les privaba de obtener la ciudadanía norteamericana.

Desde el comienzo de la guerra se extendió el mito de que fueron poderosos grupos antijaponeses los que planearon la evacuación para anular su poderío económico. Sin embargo, la realidad es otra muy diferente. Mientras muchos pequeños propietarios pedían la evacuación, las grandes empresas no prestaron la más mínima atención al asunto.

Los japoneses fueron deportados en un momento en que la nación apoyaría cualquier tipo de medida tomada por el gobierno federal en nombre de la victoria. El hecho de que los japoneses fueron enviados a campos de concentración, y no por grupos de recalcitrantes racistas para hundir el poderío económico de los nipones, sino por un gobierno poderoso y populista, dirigido por demócratas y liberales es bien revelador. En la cúspide de la lista de los responsables — no sólo de autorizar, sino también de llevarlo a término — estaba el presidente F. D. Roosevelt.

Antes de promulgar la Orden N· 9.066, el fiscal general de los EE.UU. advirtió a Roosevelt que la seguridad del Estado no justificaba la evacuación de los japoneses. La Oficina del Fiscal General también manifestó que la evacuación supondría una violación de la Constitución.

El decano de los historiadores revisionistas americanos, Prof. James J. Martin, calificó el programa de evacuación como una “transgresión de los derechos humanos tan importante como para ridiculizar a todas las violaciones de los derechos humanos ocurridas desde el comienzo de los EE.UU. hasta hoy”. Roosevelt autorizó, apoyó y mantuvo una acción que sabía racista y descaradamente anticonstitucional. Pero este no es sino otro ejemplo de la enorme hipocresía con que siempre se condujo.

El responsable de organizar la evacuación, teniente general De Witt, declaró: “En esta guerra en que nos encontramos, una simple migración no rompe las afinidades raciales. La raza japonesa es una raza enemiga y aunque hayan nacido dos o tres generaciones en los EE.UU., posean la nacionalidad y se hayan ‘americanizado’” sus lazos raciales permanecen insolubles… De esto se sigue que a lo largo de la costa oeste hay 112.000 enemigos potenciales de origen japonés. Henry L. Stimson, ministro de la guerra, fue más lejos: “Sus características raciales son tales que no podemos comprenderlos ni fiarnos de ellos”.

Otra persona bien conocida por sus amplias miras liberales que ayudó a la organización de la evacuación y al internamiento Fue el Subsecretario de la Guerra, John J. McCloy, que durante cuatro años sirvió de enlace entre el Ministerio de la Guerra y la WRA (Autoridad Militar especial en tiempo de guerra), la agencia que gobernaba los campos de concentración. Después de la guerra, McCloy fue nombrado alto comisionado en Alemania y como máximo cargo aliado de la ocupación, McCloy trabajó arduamente para imponer la democracia al vencido pueblo germano.

El jefe del gabinete civil del Mando Oeste de Defensa y enlace con el Departamento de Justicia, fue Tom Clark, que más tarde sería también partícipe de los juicios de Nuremberg. En 1966 Clark declaraba: 
“Sin duda he cometido errores en mi vida, pero hay dos que públicamente reconozco y deploro: uno es mi intervención en la evacuación de los japoneses de California; la otra es el juicio de Nuremberg.”
Abe Fortas fue otro liberal de la Corte Suprema de Justicia que tomó parte activa en la campaña contra los japoneses. Quizá fue Earl Warren el más sorprendente abogado de esta causa.

Considerando su larga carrera de liberal vocinglero es paradójico cuando menos que él, más que ninguna otra persona, liderara el sentimiento popular antijaponés, que hiciera más que nadie para que los japoneses fueran deportados y encarcelados. Como fiscal general de California Warren azuzó el racismo, en manifiesto esfuerzo por promover su carrera política. Era, además, miembro de la xenófoba organización “Hijos del país del dorado Oeste” dedicada a conservar California “como ha sido siempre y Dios entiende que debe ser: el paraíso del hombre blanco”. Los miembros de esta organización pretendían “Salvar California de la invasión amarilla y de sus compañeros renegados blancos”.

En febrero de 1942 Warren testificó ante un Comité especial del Congreso sobre la Cuestión Japonesa. Ese año se presentaba a Gobernador del Estado y resultó elegido. Warren testificó, falsamente, que “los japoneses se habían infiltrado en cada punto estratégico de la costa y de los valles.” A continuación Warren afirmaba, en asombrosa elucubración, que el hecho de que ningún japonés hubiera cometido hasta entonces un hecho de deslealtad era una prueba de que en el futuro los cometerían. Más tarde, cuando el Gobierno comenzó a liberar japoneses cuya lealtad estaba fuera de toda duda, el Gobernador Warren protestó para que cada japonés liberado fuera apartado de California como potencial saboteador. Sorprendentemente años más tarde, este hombre que había ascendido gracias a la xenofobia antijaponesa, realizó desde su cargo de jefe de justicia de la Corte Suprema una política abiertamente favorable a los negros.

Después de la evacuación muy pocos quisieron a los japoneses nuevamente en California. Un periodista, Robinson, amenazó con degollar a cualquier deportado que osara volver. La congresista por California, Clair Engle, declaró: “No queremos a esos japoneses de vuelta y cuanto antes nos deshagamos de ellos, mejor”. Un sondeo realizado por un periódico de Los Ángeles a finales de 1943 mostraba que los californianos, en una proporción de 10 a 1, votarían por impedir que los ciudadanos de origen japonés se reintegraran en sus vidas normales. En los seis meses siguientes al fin del programa de evacuación se produjeron más de treinta agresiones contra la vuelta de los internados. En Fresno y en otros lugares cercanos, las casas de las familias recién regresadas fueron atacadas. Las organizaciones antijaponesas se multiplicaron en California y en la costa Noroeste.

Apenas existió oposición al Programa de Evacuación. Una curiosa excepción: Edgar Hoover, jefe del FBI, protestó enérgicamente contra el Programa. Este hombre, tan denostado por los liberales norteamericanos como la personificación del fascismo y la reacción en los EE.UU., creía que la histeria de la evacuación estaba “basada más en la presión de los políticos que en hechos reales.” Afirmó que el FBI era perfectamente capaz de controlar a los pocos sujetos sospechosos.

Por su parte el predecesor de Warren, el Gobernador liberal de California Culbert L. Olson, tenía un motivo muy especial para oponerse a la evacuación. Propuso que, en vez de internar a los japoneses adultos en campos de concentración, se les llevara a las áreas rurales donde se localizaban las principales cosechas. Si los japoneses no se ocupaban de esas duras tareas — temia Culbert — “la avalancha de chicanos y negros será inevitable”. 

Seguramente la única personalidad honesta en esta historia fue Norman Thomas, el líder de los socialistas norteamericanos, cuya actitud fue, cuando menos, nada hipócrita y considerada desde la perspectiva actual, casi heroica. Thomas había sido el portavoz y el líder verdadero del movimiento para mantener a los EE.UU. fuera de la conflagración mundial y fue la única personalidad en oponerse vehementemente al Programa de Evacuación. Thomas denunció la política de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), de la que, sin embargo, había sido co-fundador, cuando la ACLU manifestó que la Evacuación caía dentro de las atribuciones del Presidente, “lo que es quizá tan ominoso como la Evacuación misma… y es comúnmente aceptado por esos que tan orgullosamente se autocalifican de liberales”.

Este raro y honesto liberal se consternaba ante la general tolerancia del Programa y así lo escribió: 
“Con mi experiencia de casi treinta años nunca encontré más difícil el hacer despertar al pueblo norteamericano en un asunto tan importante. Los hombres y mujeres que no conocen los hechos (a excepción de la versión de color de rosa de la prensa) niegan vehemente que haya campos de concentración; aparentemente es un término sólo utilizable cuando los guardianes hablan alemán”. 
La Corte Suprema falló sobre casos relacionados con el programa de Evacuación. En el Caso Hirabayashi (1943) la Corte falló unánimemente a favor de una condena contra un grupo de personas, diferenciadas únicamente por su origen racial. En el caso Korematsu (1944) se juzgaba a un Nissei (ciudadano de origen nipón) que se negó a aceptar la evacuación. El juez Hugo Black, hablando por el jurado, decidió que el Programa era válido. Ignorando las garantías constitucionales y la igualdad ante la ley, el tribunal decidió que un grupo de ciudadanos pueden ser discriminados y arrancados de sus hogares, internados en campos de concentración durante varios años, sin prueba alguna, únicamente por su origen.

La pesadilla duró bastante tiempo, hasta que la Orden Ejecutiva 9742, firmada esta vez por Truman, significó la ejecución del cierre del último de los campos, el de Tule Lake, en marzo de 1946. 

Washington terminó por reconocer que la medida fue un error y se disculpó con las víctimas. La administración de Ronald Reagan indemnizó a cada superviviente con 20.000 dólares en 1988.



Campo
Ubicación
Condiciones
Situación sanitaria
Granada
Extensión: 600 ha
Población: 7.319.  De ellos 6.285 estadounidenses, la mitad de origen rural y el resto urbano.
Prowers County Colorado, ubicado en una colina a 1100 metros sobre el nivel del mar.
Campo árido y polvoriento.
La poliomielitis fue el problema más grave de este campo.
Heart Mountain Extensión: 18.400 ha
Población: 10.767.

Propiedad federal en el norte de Wyoming. Elevación 1.400 m
Severo con temperaturas mínimas de hasta 35ºC bajo cero.  Polvoriento.   Los mayores problemas eran el polvo y las serpientes.
El mayor problema sanitario se debió a que los internos procedían de zonas calurosas, no acostumbrados a los climas fríos.
Jerome
Extensión: 4.000 ha
Población: 8.497
Sureste de Arkansas
tropical, verde y húmedo, rodeado por áreas donde se desarrollan la mayor cantidad de serpientes en el país.
Buena.  El campo no estaba muy vigilado.
Manzanar
Extensión: 2.400 ha
Población: 10.046
Valle Owens 360 Kms al norte de Los Angeles.
Desérticas, con inviernos y veranos muy severos.
Buena. Fue el campo más custodiado debido a la agresividad de los pobladores de la zona contra la población interna.
Minidoka
Extensión: 13.400 ha
Población: 9.397
Jerome County en el centro sur de Idaho
Hostiles con grandes tormentas de polvo. 
Buena
Poston
Extensión: 28.400 ha
Población:  17.814
Yuma County Arizona, en la Reserva India de Colorado.
Desértico, el más caluroso de todos los campos.
Buena
Rohwer
Extensión: 4.000 ha
Población: 8.475
Desha County, al sureste de Arkansas
lluvioso caliente y húmedo
Buena.  La mayoría de los internos eran de procedencia urbana.
Topaz
Extensión: 8.000 ha
Población: 8.130

Utah, 224 Kms al Sur de Salt Lake City. A 1400 m sobre el nivel del mar.
Temperatura 41ºC en verano y -35ºC en invierno.  Mucho viento y tormentas de polvo.
Buena
Lago Tule
Extensión: 10.400 ha
Población: 18.789
norte de California, justo al sur de la frontera con Oregon.
Relativamente tolerable, a 1.220 m sobre el nivel del mar, ubicado en lo que fue un lago.
Buena


lunes, 2 de enero de 2017

Noticias del año 2016 que serán parte de la historia

Enero

El gobierno norcoreano indicó en una transmisión que la prueba de este tipo de bomba, generalmente más poderosa que una atómica, fue exitosa. A pesar de que numerosos expertos internacionales afirmaron que el país todavía no había logrado la tecnología necesaria.

El régimen de Kim Jong-un se limitó a anunciar la prueba nuclear sin ofrecer detalles sobre la potencia o las tecnologías empleadas. La bomba H o termonuclear emplea la enorme potencia que resulta de la fusión de los núcleos del hidrógeno, a diferencia de la fisión atómica convencional de las primeras bombas diseñadas y lanzadas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki en 1945, multiplicando por millares la potencia de los artefactos nucleares primigenios.


Dado su poderío y mayor eficiencia, al día de hoy prácticamente todas las armas atómicas desplegadas en el mundo por los Estados que las poseen son dispositivos termonucleares.

El régimen de Kim Jong-un mencionó por primera vez que poseía la bomba de hidrógeno el 10 de diciembre de 2015.


Previo al anuncio del gobierno norcoreano, las autoridades surcoreanas, chinas y estadounidenses detectaron un "sismo artificial" cerca del principal sitio de pruebas nucleares de Corea del Norte, y el Servicio Geológico de Estados Unidos difundió en su sitio de Internet que la actividad sísmica alcanzó una magnitud de 5,1 grados en la escala de Richter.

Desde la asunción al poder del joven gobernante Kim Jong Un en 2011, Corea del Norte ha intensificado su discurso airado contra los gobernantes de Estados Unidos y Corea del Sur, ambos países aliados, y contra las maniobras militares anuales que efectúan los dos países, a las que considera preparativos para una invasión.

Por su parte, la Casa Blanca informó que Estados Unidos, aunque no podía confirmar el anuncio de la prueba de la bomba nuclear de hidrógeno que hizo Corea del Norte, condenaba cualquier violación de las resoluciones de la ONU y que respondería apropiadamente a todas las provocaciones del país asiático.

Febrero

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al virus zika como una emergencia sanitaria global, debido a que la infección transmitida por mosquitos Aedes aegypti se ha relacionado con enfermedades neurológicas en niños recién nacidos. Con esta medida, el organismo de Naciones Unidas pretende contener la expansión de este virus que ha sido vinculado con miles de casos de microcefalia en Brasil y que mantiene en alerta a una veintena de países de América Latina.

La relación directa entre el Zika y la microcefalia es, según las declaraciones de  la directora de la OMS, Margaret Chan,  "fuertemente sospechosa pero no ha sido probada científicamente", y agregó que "los casos de microcefalia y otros desórdenes neurológicos por sí mismos, por su gravedad y por la carga que conllevan para las familias constituyen una amenaza por sí sola y por eso he aceptado la recomendación del Comité de emergencias de la OMS" 

Chan afirmó que no hay motivos para restringir los viajes, pero que el control del mosquito es de máxima prioridad. De esta manera, la OMS pone a la epidemia Zika en la misma categoría de atención internacional que obtuvo el Ébola en 2014.En ese momento la organización fue muy criticada por tardar demasiado en declarar el ébola como una emergencia pública.

La OMS llamó a los países afectados a preparar los servicios especializados en síndromes neurológicos, fortalecer el cuidado prenatal, y a continuar con los esfuerzos para reducir la presencia del mosquito que transmite el virus zika, que está presente en al menos 24 países y territorios en América.


De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la presencia de este mosquito y la falta de inmunidad de los habitantes de la región son las causas más importantes de la rápida propagación de la epidemia.

Marzo

Las fuerzas gubernamentales de Siria han liberado por completo esta ciudad de manos de los terroristas.

El Ejército sirio recuperó el control de Palmira casi un año después de que los yihadistas del Estado Islámico se apoderaran de la ciudad, también recuperó el aeródromo militar situado en la parte oriental de Palmira, donde se encontraba el último bastión de los terroristas.

Antes de la noticia sobre la reconquista de la ciudad, una fuente militar comentó que si las fuerzas gubernamentales se apoderaban de la ciudad, sería “la primera gran derrota de Daesh [Estado Islámico] por el Ejército sirio. “El Ejército habrá recobrado la confianza y la moral y se habrá preparado para la siguiente batalla en Raqa”, añadió. La ciudad de Raqa fue proclamada ‘capital’ del ‘califato’ del Estado Islámico que sigue ocupando vastos territorios en Siria e Irak.

“La reconquista de esta ciudad, que tiene una importancia histórica y geográfica para Siria, de hecho parte al grupo Estado Islámico en dos y abre el camino hacia Raqa y Deir ez-Zor, y crea las condiciones para tomar bajo el control las fronteras con Irak”, señaló el general coronel Alexánder Dvórnikov, citado por ‘Rossiiskaya Gazeta’. La reconquista de la ciudad fue posible en gran medida gracias a la Fuerza Aérea de Rusia, que desde mediados de marzo estuvo lanzando ataques aéreos contra los yihadistas en esta zona apoyando la ofensiva terrestre del Ejército sirio.

Palmira, una ciudad siria de importancia histórica y simbólica, fue invadida por los yihadistas del Estado Islámico en mayo de 2015. Antes de salir de la ciudad, el Ejército sirio había evacuado a la mayoría de sus habitantes y había salvaguardado varios objetos históricos del Museo Central de Palmira. Sin embargo, los terroristas destruyeron varios templos catalogados como patrimonio de la humanidad por la Unesco y han saqueado reliquias de miles de años de antigüedad.


A finales de agosto, los terroristas decapitaron a uno de los principales arqueólogos de la antigua ciudad siria (ver más) y volaron el antiguo templo de Baal Shamin, dios semítico de las tormentas, las lluvias y la fertilidad, construido en el año 17 d.C. La destrucción de ese templo fue una dolorosa pérdida para el mundo. Unos días después, llegó la noticia de que los extremistas habían destruido el templo de Bel, de 2.000 años de antigüedad, que era considerado una de las reliquias antiguas más importantes del mundo.

En octubre llegó otra triste noticia: los militantes de la organización terrorista hicieron saltar por los aires la joya de las antiguas ruinas de Palmira, el Arco del Triunfo, que contaba con 2.000 años. Además, hicieron explotar varias columnas antiguas de monumentos históricos en la ciudad siria para ajusticiar a varias personas.

La cadena rusa Rossiya-24 ha publicado imágenes únicas de la antigua ciudad siria de Palmira, ocupada por el Estado islámico desde el pasado mayo. La grabación, hecha por un operador ruso desde un dron, muestra la ciudad ahora devastada: ruinas, edificios arrasados y monumentos destruidos aparecen por todas partes.

Sin embargo, en el mes de diciembre, el grupo autodenominado Estado Islámico (EI) ha vuelto a tomar la ciudad siria de Palmira, horas después de los ataques aéreos rusos parecían haberlos expulsado de nuevo.

Maamoun Abdulkarim, un funcionario sirio de antigüedades, dijo que los objetos del museo de Palmira habían sido trasladados a Damasco, pero temía por la seguridad de las antiguas ruinas.

"Me temo que serán más vengativos", dijo a la agencia Associated Press. El grupo yihadista, que también ha demolido varios sitios preislámicos en el vecino Irak, considera que estas estructuras son idólatras. La última batalla en Palmira sucedió cuando el ejército sirio se acercaba a la zona controlada por los rebeldes que quedan en la ciudad de Alepo.

Abril

Un total de 41 sobrevivientes que fueron llevados a las costas de Grecia, y algunos de ellos manifestaron a la BBC que la cifra de muertos fue de alrededor de 500, pero los servicios de guardacostas de Italia, Grecia, Libia y Egipto señalaron que no podían confirmar la veracidad del relato.

El gobierno de Somalia, uno de los Estados más fallidos del mundo, aseguró que unas 400 personas, en su mayoría somalíes, habían muerto, pero luego rebajó la cifra a 200 y más tarde dijo que los muertos habían sido incluso menos, pero ya no dio precisiones.

El presidente, el primer ministro y el presidente del Parlamento e Somalia, ofrecieron sus condolencias a los deudos de las víctimas en una declaración conjunta en la que afirmaron que el barco había salido de Libia el domingo por la noche y se dirigía a Italia cuando ocurrió el naufragio.

Más de 1,1 millones de personas, en su mayoría refugiados, llegó a Europa por mar de manera clandestina el año pasado y unos 180.000 lo hicieron este año, pero cientos murieron en el intento al naufragar las precarias embarcaciones que utilizan.

La noticia del naufragio se conoció mientras cancilleres de la Unión Europea (UE) celebraban una cumbre en Luxemburgo, y aunque el canciller italiano, Paolo Gentiloni, habló de "otra tragedia en el Mediterráneo", con el correr de las horas no hubo ninguna confirmación de la noticia por parte de su gobierno desde Italia.

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, habló de más de "300 muertos", pero al igual que Gentiloni aclaró que todo era en base a las "primeras informaciones" que habían recibido.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados( Acnur), de hecho, dijo que los informes de cientos de muertos por el naufragio, que no negó, parecían ser "inadecuados".

Otra versión apareció más tarde cuando un hombre afirmó ser uno de los pocos sobrevivientes del naufragio. "A bordo éramos unos 500 pasajeros, la mayoría somalíes, pero sólo 23 se salvaron. Los sobrevivientes, incluso yo, nos quedamos cinco días en el mar, aferrados a pedazos de madera de la barcaza", dijo Awale Warsame. El hombre contó que fueron rescatados por una nave filipina y que los migrantes habían sido embarcados por traficantes en Alejandría, Egipto, el 7 de abtil
Foto ilustrativa sobre las condiciones en las que viajan los refugiados hacia Europa
Según la BBC, los sobrevivientes dijeron ser de Etiopía, Somalia, Sudán y Egipto, e hicieron declaraciones desde la sureña ciudad griega de Kalamata, adonde fueron levados tras su rescate en el mar.

Un tribunal de Alejandría condenó en julio a siete personas por delitos relacionados con la tragedia, pero las condenas no fueron por homicidio o asesinato, sino por fraude. Entre los condenados estaban los presuntos cabecillas del grupo.

Mayo

El Senado de Brasil dio luz verde al juicio político contra Dilma Rousseff, que será suspendida de la Presidencia del país durante 180 días y sustituida de forma interina por el vicepresidente, Michel Temer, mientras la Cámara define si destituye a la primera mujer que ha llegado al poder en Brasil.

Tras una sesión maratónica, que se prolongó durante 20 horas y media, la votación fue contundente: 55 se pronunciaron a favor de apartar a Rousseff, 22 en contra y 4 se ausentaron.

Bastaba una mayoría simple, 41 senadores sobre los 81 que componen la Cámara Alta para apartarla temporalmente de la Presidencia por un "crimen de responsabilidad", el maquillaje de las cuentas públicas, una práctica habitual en los gobiernos brasileños de todos los signos políticos y que, a ojos de la Justicia, no constituye un delito.

La oposición logró superar su objetivo de llegar a 54 votos, equivalentes a la mayoría calificada de dos tercios que, una vez que concluya el juicio, será necesaria para que Rousseff sea finalmente destituida.

El 31 de agosto, después, los 81 senadores que tenían en su mano el destino de Dilma Rousseff –y el de Brasil– votaron. Rousseff, por 61 votos a 21, fue condenada a dejar la presidencia de forma definitiva y a abandonar en el plazo de un mes su residencia oficial de Brasilia.
Michel Temer y Dilma Rousseff
Tan sólo dos horas después de la votación, Michel Temer, el hasta ese momento presidente interino (antes vicepresidente y aliado de Rousseff, ahora enemigo declarado de ella) llegaba a esa misma sala recibiendo felicitaciones y palmadas en la espalda de sus correligionarios. Tras escuchar el himno, juró el cargo, firmó la toma de posesión y sin dejar de sonreír y de recibir nuevos abrazos y enhorabuenas, salió, ya erigido presidente brasileño con todas las letras, rumbo a China para participar en la cumbre del G-20.

Junio

En Orlando, Florida, EE.UU., un hombre de 29 años abrió fuego en una discoteca popular entre la comunidad gay, matando al menos a 50 personas e hiriendo a otras 53. Es el peor tiroteo múltiple registrado en la historia del país. Los primeros indicios apuntan a un único tirador, que murió abatido por la policía. El atacante, identificado como Omar Siddique Mateen, era un ciudadano estadounidense de padres afganos. El Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) asumió la autoría del ataque, pero las autoridades estadounidenses señalan que no hay pruebas que respalden una conexión directa entre el grupo y el ataque. El presidente Barack Obama calificó la masacre como un “acto de terrorismo y odio”.

Fuentes de la investigación citadas por varios medios estadounidenses apuntan que el atacante habría llamado al número de emergencia 911 poco antes de la masacre para declarar su lealtad al Estado Islámico. Horas después del ataque, el grupo asumió la autoría del mismo en un boletín emitido por su agencia informativa Amaq. Los investigadores señalan que, de momento, no hay ninguna indicación de que la organización terrorista haya entrenado o dirigido al asaltante.

El padre del tirador, Mir Saddique, dijo a la cadena NBC que no cree que el ataque protagonizado por su hijo se deba a motivos religiosos sino a motivaciones homófobas. “No tiene nada que ver con la religión”, dijo Saddique, que aseguró que su hijo se indignó hace dos meses cuando, durante una visita a Miami, vio a dos hombres besándose.

La matanza en el club Pulse, en una amplia y tranquila avenida cerca del centro de esta turística ciudad, vuelve a colocar a EE UU ante el pánico del yihadismo y de la violencia armada. 

Un grupo de personas con la bandera del arco iris se paran frente a la embajada de Estados Unidos en Madrid, para rendir homenaje a las víctimas del tiroteo de Orlando.

Julio

Es el peor mes en lo que se refiere a atentados terroristas, entre ellos:
  • 1 julio.- Yihadistas asaltan un restaurante en Dacca (Bangladesh) con un balance de 28 muertos, incluidos 20 rehenes que tomaron, algunos extranjeros.
  • 3 julio.- Un atentado suicida con coche bomba perpetrado por el EI en una zona comercial del centro de Bagdad causa 292 muertos.
  • 14 julio.- 84 muertos (diez de ellos niños) y 50 heridos en estado crítico, después de que un conductor suicida arrollara con un camión en Niza a una multitud que asistía a los fuegos artificiales de la Fiesta Nacional en el paseo de los Ingleses.
  • 22 julio.- Diez muertos, entre ellos el agresor, tras el tiroteo protagonizado por un germano-iraní en un centro comercial de la ciudad alemana de Múnich.
  • 23 julio.- Un ataque suicida reivindicado por el EI provoca en Kabul 80 muertos.
Imágen de Bagdad del 3 de julio

Agosto

el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ratifica la condena de 13 años y 9 meses de prisión del dirigente opositor venezolano Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular, a quien el Gobierno acusó de ser el responsable de la violencia en las masivas manifestaciones de 2014, una serie de protestas contra el Gobierno presidido por Nicolás Maduro, iniciadas en la ciudad de San Cristóbal del estado Táchira y el 12 de febrero en la capital, Caracas, como consecuencia de la delincuencia, alta inflación y escasez de productos básicos. que dejaron 43 muertos y cientos de heridos.


El 10 de septiembre de 2015 la justicia venezolana lo declaró culpable de incitación pública a la violencia a través de supuestos mensajes subliminales y lo condenó a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión. Su encarcelamiento es objeto de controversia, y en octubre de 2014, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos pidió la liberación de los detenidos en relación con las protestas. La Organización de las Naciones Unidas, la Unión Europea, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y diversas organizaciones internacionales de derechos humanos han condenado este arresto por haber sido motivado políticamente.

Septiembre

En Cartagena de Indias, el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC-EP firman los acuerdos de paz, en un intento de poner fin a un conflicto de más de 50 años. Previo al acuerdo final se firmó el cese definitivo del fuego de ambos bandos el 23 de junio de 2016 en La Habana, Cuba. Sin embargo, debido a la victoria electoral del NO en el plebiscito llevado a cabo el 2 de octubre del 2016 para refrendar los acuerdos por parte del pueblo colombiano, estos tuvieron que ser modificados y renegociados en ciertos puntos con quienes promovieron el NO, llegando a un acuerdo definitivo el 12 de Noviembre de 2016, firmados por ambas partes con estas modificaciones el 24 de ese mismo mes en el Teatro Colón de Bogotá (por lo que algunos llaman a este acuerdo de manera informal como los Acuerdos del Teatro Colón) y radicado ese mismo día en el Congreso de la República para su estudio, ratificación e implementación aprobando el texto, tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes entre el 29 y el 30 de Noviembre.


Con esta ratificación e implementación en el Congreso, comienza en forma el proceso de desmovilización de insurgentes y de entrega de las armas a la ONU en un lapso de 180 días desde el 1 de Diciembre de 2016

Octubre

Tránsito del KOI-4878.01, un exoplaneta que podría estar orbitando la estrella KOI-4878. De confirmarse su presencia se convertiría en el planeta más parecido a la Tierra. Su existencia se encuentra pendiente de confirmación, aunque el telescopio Kepler ha registrado cuatro tránsitos hasta la fecha. Se encuentra a 1075 años luz y sus características estimadas son propias de un análogo a la Tierra, completando una órbita a su estrella anfitriona de tipo espectral G (enana amarilla) (de entre las características de esta estrella, se puede destacar que es ligeramente menos masiva que el Sol aunque con un volumen levemente superior, un 5% más grande, y una temperatura de alrededor de 6031K). El planeta orbita cada 449 días, lo que lo situaría en la zona habitable de la misma. Su masa calculada sería 0,99 veces la de la Tierra, con un radio ligeramente mayor (1,04) y una temperatura de equilibrio de -16,5 ℃ (17,85 ℃ considerando una atmósfera parecida a la terrestre, frente a los 14 ℃ de la Tierra).2 Su estrella, KOI-4878, se encuentra a 1075,2 años luz.

La metalicidad de KOI-4878 no es excesivamente baja, lo que podría suponer una presencia significativa de elementos pesados en el sistema. De este modo, los cuerpos del sistema que posean una densidad propia de un planeta telúrico, deberían tener una composición similar a la de sus homólogos del sistema solar. Otro punto a favor de la habitabilidad de KOI-4878.01 es su periodo orbital, demasiado amplio como para que se encuentre anclado por marea a su estrella.

Representación artística del planeta
El hidrógeno y el oxígeno son muy comunes en el universo, y es probable que se encuentren presentes en la mayoría de los planetas, al menos en las primeras fases de su formación. Este hecho, unido a la temperatura de equilibrio, masa y tamaño de KOI-4878.01, hacen que sea muy probable la presencia de agua en su superficie. Es posible que su menor densidad respecto a la Tierra se deba a una excesiva presencia de agua sobre su corteza, que lo convierta en un planeta océano. Considerando sus características, si se confirma la existencia de KOI-4878.01, las probabilidades de que albergue algún tipo de forma de vida sobre su superficie son extremadamente altas.

Noviembre

En Estados Unidos, se celebran elecciones presidenciales. Donald Trump derrota a Hillary Clinton. La cadena BBC hizo una recopilación de las creencias del millonario, verbalizadas por él mismo durante la campaña electoral.
  • EE.UU debería aplicar el “waterboarding” (método de tortura que simula el ahogamiento): Trump no sólo cree en este “mecanismo” para los interrogatorios severos en la lucha contra el EI. Cree que deberían aplicarse otros también. Porque son “tonterías” en comparación con lo que los terroristas hacen, como por ejemplo las decapitaciones. “Me encanta el waterboarding. No creo que sea tan severo”, dijo en junio. Esta práctica fue prohibida en EEUU en 2006.
  • México debe pagar por el “gran muro”: esta es quizás la más conocida de sus propuestas. Al principio de su campaña llegó a llamar a los mexicanos criminales y violadores. Para Trump, el muro no solo dejará del otro lado a los mexicanos sino también a los migrantes sirios. Un muro semejante costaría entre 2.200 y 13 mil millones de dólares.
  • Debe haber vigilancia en las mezquitas: para Trump, los musulmanes deben ser vigilados por las fuerzas de seguridad, en una iniciativa de contraterrorismo. Y admitió que no le importa si la gente cree que vigilar a las mezquitas es “políticamente incorrecto”.
  • Los árabe-norteamericanos celebraron los ataques del 11-S: varias veces Trump sostuvo que el 11 de setiembre de 2001, miles de árabes-americanos celebraron en Nueva Jersey. Y agregó que esas demostraciones “algo dicen” respecto de los musulmanes que viven en EEUU.
  • El cambio climático no existe: trump cree que el fenómeno del “cambio climático” es un engaño de la ciencia y que las restricciones ambientales sobre las empresas las hace menos competitivas en el mercado mundial.
  • Ránking de mujeres, según su aspecto: un video de 2005 muestra a Trump, diciendo obscenidades sobre las mujeres. Gente que trabajó con él en su reality show, “The Apprentice”, afirma que calificaba a las mujeres con números según su aspecto. Y hasta llamó “Miss Piggy”a una ex Miss Universo. 
  • Los inmigrantes ilegales deben ser deportados: en una oportunidad Trump sostuvo que quería deportar a todos los cerca de 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en EEUU, a pesar de las críticas que sostienen que la iniciativa es -además de xenófoba-, imposible y costosa. La expulsión masiva costaría 114 mil millones de dólares. 
  • Los musulmanes no deberían ser admitidos en EEUU: Tras el ataque en San Bernardino, California (una pareja inspirada al parecer en el EI abrió fuego en un centro sanitario matando a 14 personas, en diciembre de 2015), Trump anunció que exigiría “una prohibición total y completa del ingreso de musulmanes al país”. Luego cambió su discurso y dijo que lo haría “temporalmente” y con inmigrantes que provienen de algunas de las zonas más peligrosas del planeta.
  • Vladimir Putin es un “líder”: para Trump, el presidente ruso “ejerce un gran control sobre su  país” y criticó el estado de las relaciones entre Moscú y Washington.
  • Tokio y Seúl deberían tener arsenales nucleares: dijo que que Japón y Corea del Sur no deberían depender de EEUU y que se beneficiarían si tuvieran su propio arsenal. 

Diciembre

El gobierno sirio anunció que la ciudad de Alepo esta totalmente bajo su control, concluyendo la Batalla de Alepo, que duro 4 años. Antes del inicio de la guerra civil, en marzo de 2011, Alepo fue la ciudad más grande de Siria y su centro comercial e industrial. Fue la urbe más castigada desde que empezaron los enfrentamientos en ese país, pues fue objetivo de una ofensiva de los rebeldes en julio de 2012 y de otras posteriores que les permitieron hacerse con la mitad oriental. Durante la mayor parte de los últimos cuatro años quedó prácticamente dividida en dos partes. La región occidental estaba bajo control del gobierno y en el este se asentaron los grupos rebeldes sirios.

Las tropas finalmente rompieron el cerco que dividía a la ciudad este año con la ayuda de milicias respaldadas por Irán y bombardeos rusos.


El asedio a los grupos de rebeldes asentados en el este comenzó a principios de septiembre. Después de romper las líneas defensivas de los rebeldes, a mediados de noviembre, las tropas oficiales rápidamente avanzaron y se apoderaron de casi toda la ciudad. Ante las derrotas sufridas, los rebeldes se vieron obligados a aceptar su salida de la ciudad. Ese fue el momento en que se negoció un alto el fuego.



Grupos de derechos humanos han acusado a las fuerzas rusas y sirias de cometer crímenes de guerra en Alepo, alegando que mataron a cientos de civiles sólo entre septiembre y octubre. También reportaron que la ofensiva sobre Alepo atacó deliberadamente instalaciones médicas y usaron armas indiscriminadas como bombas de racimo.