Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Guerra fria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerra fria. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de febrero de 2016

Embargo a Cuba

Después de que el Gobierno revolucionario de Fidel Castro expropiara bienes estadounidenses, el presidente de EE UU Dwight D. Eisenhower respondió en octubre de 1960 con un embargo parcial a las exportaciones estadounidenses a Cuba con la excepción de alimentos, medicinas y suministros médicos. En enero de 1961, a los pocos días de dejar la presidencia, Eisenhower ordenó el cese de las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba después de la nacionalización de propiedades estadounidenses en la isla.

El 7 de febrero de 1962, el presidente John F. Kennedy amplió las restricciones. Impuso un embargo total -de importaciones y exportaciones, y sin apenas excepciones- como respuesta a la “ofensiva subversiva comunista a la que se ha alineado públicamente el Gobierno de Cuba”.

John F. Kennedy

Dos décadas después, en marzo 1982, EE UU rebajó aún más su relación con Cuba al incluirla en la lista de países considerados patrocinadores de terrorismo por su apoyo a grupos comunistas de África y América Latina en los años 60 y 70; y por dar refugio a miembros de ETA y de las FARC. Ese mismo motivo fue el que adujo el Departamento de Estado en mayo pasado cuando mantuvo a Cuba en su clasificación de 2013.

Tras el anuncio  de Obama de que Cuba saldría de dicha lista negra, solo permanecerán en ella Irán, Siria y Sudán. Los países designados han facilitado “repetidamente” apoyo a actos de terrorismo internacional, según el Departamento de Estado. La designación implica restricciones de ayuda estadounidense, prohibición de exportación y venta de armas, y determinadas restricciones comerciales y financieras.

Raúl Castro y Barack Obama


¿Ha variado el embargo?

El embargo ha sufrido cambios en las últimas décadas. El más destacado se produjo en 1996 por medio de la ley Helms-Burton, que endureció las restricciones comerciales y las blindó legalmente. La norma amplió las penalizaciones a países extranjeros que comercializan con la isla caribeña, permitió a ciudadanos estadounidenses reclamar propiedades confiscadas en Cuba -pero nunca ha llegado a ser posible dada la capacidad presidencial de vetar cada seis meses esa disposición- y denegó visados a EE UU de ciudadanos que participaron en la confiscación de propiedades.

En paralelo, la Administración de Bill Clinton suspendió en 1996 todos los vuelos comerciales entre EE UU y Cuba tras el derribo por parte de Cuba de dos avionetas civiles estadounidenses. Pero Clinton también flexibilizó ligeramente las posibilidades de estadounidenses de visitar la isla. En 2003, el presidente George W. Bush lo revirtió. Pero Bush, a su vez, hizo algunos gestos conciliadores: desde el huracán Michelle, a finales de 2001, las empresas estadounidenses pueden vender comida a Cuba por motivos humanitarios.

El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció formalmente el 1ºde julio de 2015 en la Casa Blanca el restablecimiento de las relaciones diplomáticas plenas con Cuba, y pidió al Congreso estadounidense que ponga punto final al embargo vigente contra la isla.

En su discurso, que se pronunció al mismo tiempo en que el gobierno de Raúl Castro difundió una declaración oficial a través de Granma, Obama pidió por el fin del embargo comercial, que depende del Congreso de Estados Unidos, hoy dominado por los republicanos.

Obama instó al Congreso de su país a que "escuche al pueblo cubano y al pueblo estadounidense" y empiece a trabajar para levantar el embargo sobre Cuba.

El 27 de octubre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas condenó nuevamente el embargo que aún pesa sobre Cuba con el voto de 191 de sus miembros y solo dos en contra: Estados Unidos e Israel.


Esta resolución da la bienvenida al deshielo entre ambos países después de más de medio siglo, anunciada en diciembre de 2014 y concretada en julio de 2015. Además, reconoce la "voluntad expresada" por el presidente estadounidense, Barack Obama, de "trabajar para la eliminación del embargo económico, comercial y financiero contra Cuba".

Durante los últimos meses previos Estados Unidos había estado alimentando las expectativas sobre una posible abstención en la votación en función del contenido del documento, pero finalmente votó en contra al considerar que el texto no tiene en cuenta adecuadamente la nueva situación.

En representación de Estados Unidos, el embajador Ronald Godard lamentó la decisión de Cuba de presentar la resolución, cuyo texto "dista mucho de reflejar los pasos importantes que se han adoptado y el espíritu de compromiso del presidente Obama".

viernes, 6 de noviembre de 2015

La KGB

KGB (transliteración de "КГБ") es la abreviatura en ruso para Комитет государственной безопасности (Comité para la Seguridad del Estado, castellanizado Komitet Gosudárstvennoy Bezopásnosti), fue el nombre de la agencia de inteligencia, así como de la agencia principal de policía secreta de la Unión Soviética desde el 13 de marzo de 1954. 

El dominio de la KGB fue aproximadamente el mismo que el de la CIA o la división de contrainteligencia del FBI en Estados Unidos. El nombre por el que se ha conocido popularmente es "El Centro".

Se encargó de obtener y analizar toda la información de inteligencia de la nación, pero se convirtió en un organismo de represión de toda la Unión Soviética. Desapareció cuando se disolvió dicha Unión. A partir de allí surgió el Servicio de Inteligencia Extranjera (FSB), el cual pasó a dirigir las actividades de espionaje fuera del país y le informa directamente al presidente del Gobierno.

La KGB se disolvió cuando su jefe, el Coronel General Vladímir Kryuchkov, utilizó recursos de este organismo para apoyar el intento de golpe contra el Presidente Soviético Mijaíl Gorbachov, en agosto de 1991. El 23 de agosto de 1991 Kryuchkov fue arrestado, y el General Vadim Bakatin fue oficialmente nombrado Jefe del KGB, y mandado expresamente para disolverla. El 6 de noviembre de 1991, el KGB dejó formalmente de existir. 

El KGB desarrolló un nivel notable de éxito en los primeros años de su funcionamiento. La comparativamente baja o displicente política de seguridad extranjera de naciones como los Estados Unidos y del Reino Unido le permitió a la KGB aprovechar oportunidades enormes para penetrar sus agencias de inteligencia y el mismo gobierno con sus propios agentes. Identificada como la cúpula de inteligencia más importante de la Unión Soviética, obtuvo información detallada sobre la construcción de la bomba atómica (el Proyecto Manhattan), gracias a las habilidades y buen posicionamiento de agentes como Klaus Fuchs y Theodore Hall. La KGB también persiguió enemigos de la Unión Soviética y de Stalin, como los contra-revolucionarios Guardias Blancos y del bolchevique anti-estalinista León Trotsky, consiguiendo incluso el asesinato de éste luego de un elaborado plan para penetrar su círculo más cercano en el exilio.

Entrada principal al edificio de la KGB en Moscú
Al igual que la mayoría de las otras agencias de inteligencia, la KGB operaba de maneras legales e ilegales en sus países de destino. Las operaciones legales operadas fuera de la embajada local al amparo de la inmunidad diplomática estaban libres de la persecución. En contraste, los agentes ilegales operaban sin el beneficio de inmunidad judicial. La KGB, sobre todo en sus primeros años, a menudo colocaba más valor en sus agentes ilegales que en los legales, principalmente debido a la capacidad de los ilegales para operar más fácilmente encubiertos, y así infiltrarse en sus objetivos.

Hereda la misión ideológica de la "espada y escudo" de la Cheka: "el escudo para defender la revolución, la espada para herir a sus enemigos". La evolución de la KGB se origina con el establecimiento de la Cheka seis semanas después de la Revolución Bolchevique, con el fin de defender la naciente bolchevique estado de sus poderosos enemigos, "burgueses", el principal de ellos el Ejército Blanco. La Cheka se propuso suprimir brutalmente el disenso e interrogar y torturar a presuntos contrarrevolucionarios. Se acreditará con Lenin por haber jugado un papel clave en la supervivencia del nuevo régimen.


Con la aprobación de Lenin, un nuevo departamento de inteligencia extranjera de la Cheka, el INO (Innostranyi Otdel) se estableció el 20 de diciembre de 1920, el precursor de la Dirección Principal Primera (FCD) de la KGB. La Cheka sí pasó a llamarse la Dirección Política del Estado (Объединённое государственное политическое управление o ОГПУ / OGPU), un nombre que conservaría durante gran parte del reinado temprano de Stalin.

La OGPU siguió ampliando sus operaciones en el país y en el extranjero; Sin embargo, la creciente paranoia de Stalin, en el período después de las purgas, influyó fuertemente en el rendimiento y la dirección de la agencia de inteligencia. Bajo Stalin, la persecución por motivos políticos de las conspiraciones contra el Estado, como los trotskistas y más tarde los "desviacionistas de derecha", se convirtió en un foco central de inteligencia. Como Stalin actuaba como su propio analista de inteligencia, el papel de procesamiento de inteligencia estaba subordinada a la de la simple recolección de información, y con frecuencia los informes presentados a Stalin fueron diseñados sólo para reflejar lo que él quería oír. Este período en la historia de la KGB culminó con la eventual liquidación de muchos oficiales de inteligencia y el caos dentro de las operaciones internas y externas de la organización durante las grandes purgas, como la condena de los ex presidentes de la KGB Genrikh Yagoda y Nikolái Yezhov por traición. Yezhov fue irónicamente el que denunció Yagoda y llevó a cabo el terror bajo las órdenes de Stalin en el período 1936-1938.

La agencia, rebautizado como parte NKGB y más tarde de la NKVD, trató de reconstruirse después de la catástrofe de las purgas de Stalin. Bajo Lavrenti Beria continuó su papel servil de producir inteligencia para corroborar propias teorías de la conspiración de Stalin. El próximo evento organizacional importante que estaba por venir en 1947 en la forma de la KI (Komitet Informatsii), una idea original de ministro de Relaciones Exteriores Vyacheslav Molotov, lo que centralizar el sistema de inteligencia mediante la combinación de los servicios de inteligencia extranjeros de la agencia ahora el Ministerio para la Seguridad Estatal (MGB)

En marzo de 1953, Lavrenti Beria consolidó el Ministerio Ruso de Asuntos Internos (MVD) y el Ministerio para la Seguridad Estatal (MGB) en una sola organización, el MVD; Beria, jefe de la MVD, había estado consolidando su poder. Tras la muerte de Stalin en 1953, ante el temor de un intento de golpe de Estado, los colegas de Beria en el Presidium se unieron contra él, acusándolo de "actividades contra el Estado" y lo ejecutaron por traición.

El MVD fue nuevamente dividido. El reformulado MVD retuvo el poder policíaco y legislativo, mientras que el segundo, la nueva agencia KGB, asumió funciones de seguridad interna y externa, y estaba subordinada al Consejo de Ministros. El 5 de junio de 1978 el KGB fue rebautizada como el "KGB de la Unión Soviética", tomando su máximo responsable un asiento en el Consejo Ministerial.

En 1967, Yuri Andropov, el más influyente presidente de la KGB en su historia, comenzó su mandato al frente de la KGB. Andropov pasaría a hacerse heredero aparente a Brezhnev, ayudado por la creciente debilidad del secretario general, y le sucedió en 1982. El legado de Andropov en el KGB era un mayor enfoque en la lucha contra la subversión ideológica en todas sus formas, no importa lo aparentemente menor o trivial que pudiera parecer.

Vladimir Putin, con uniforme de capitán de la KGB, en Dresden, Alemania Oriental, en la década de 1980
Vladimir Kriuchkov, el último de los jefes de la KGB, creció consternado por los esfuerzos de Gorbachov para abrir la sociedad soviética (''glasnost'') y fue uno de los principales organizadores del golpe de 1991. Sin embargo, la disminución de respeto por la KGB y otros factores había debilitado fatalmente el régimen soviético, y tras el fracaso del golpe de Estado, fue disuelta oficialmente el 6 de noviembre de 1991. Fue reemplazada por una nueva agencia, el FSB, que ahora lleva a cabo la mayor parte de las funciones de la antigua KGB.

Emblema de la FSB
Sus servicios fueron divididos en dos organizaciones separadas; el FSB para la Seguridad Interna y el Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) de Recopilación de Inteligencia Extranjera. El Federalnaya Sluzhba Bezopasnosti (FSB) es funcionalmente muy parecida a la antigua KGB soviética.


También en Facebook en https://www.facebook.com/elkronoscopio/posts/1910973445795132

martes, 3 de noviembre de 2015

3 de noviembre de 1957 - La perra Laika se convierte en el primer ser vivo en el espacio.

Casi 60 años después del lanzamiento del satélite soviético, todavía quedan datos por conocer de la historia de Laika: el primer ser vivo en órbita en el espacio. Lamentablemente, la tecnología de la época también la convirtió en el primer animal de la historia que murió en órbita.

El 3 de noviembre de 1957 la Unión Soviética mandó a la perra Laika a bordo del Sputnik 2 en un viaje del que se sabía no volvería viva. Ella fue el primer ser vivo en órbita y su viaje marcó un antes y un después en la carrera espacial entre la URSS y Estados Unidos, la gran protagonista de la Guerra Fría.

Quién pensaría que el primer ser vivo terrestre en viajar al espacio exterior, fue originalmente una pequeña perra abandonada en las calles de Moscú, capital por aquel entonces del imperio soviético.

La historia de Laika es quizás la más conocida porque se convirtió en una de las grandes victorias soviéticas en la carrera espacial. Su viaje supuso un increíble avance para el envío de humanos al espacio.

Apenas una semana antes de que el cohete estuviese listo para ser lanzado, Laika fue recogida mientras vagaba por las calles de Moscú y llevada a un centro de entrenamiento junto con otros perros callejeros.

Los perros astronautas

La perra “Laika” (“ladradora” en ruso), fue capturada junto a otros canes por científicos, quienes suponían que su forma de vida callejera les había acostumbrado a condiciones extremas, y por tanto, tendrían mayores opciones de enfrentar el rigor de este particular viaje espacial experimental.

Finalmente, escogieron a esta perra mestiza como único tripulante del Sputnik 2 por su tamaño mediano y su tranquilo y calmado carácter. 

Fue el primer animal en órbita, pero antes que Laika, tanto los norteamericanos como los soviéticos, habían enviado animales vivos en vuelos suborbitales.

En total, se calcula que entre 1951 y 1958 la URSS envío al espacio a 36 perros callejeros. Se decantaban por ellos porque “se asumía que estos animales ya habían aprendido a soportar condiciones extremas de frío y de hambre” (Animals as Cold Warriors: Missiles, Medicine and Man's Best Friend. National Library of Medicine).

Antes de enviar a los perros al espacio, les sometían a pruebas durante días para asegurarse de que podrían soportar las condiciones de los viajes espaciales. 

El inocente animal de unos 6 kilogramos de peso, fue sometido inmediatamente a un duro proceso de entrenamiento y adaptación. Encerrada en pequeñas jaulas que progresivamente eran reemplazadas por otra más pequeña, acostumbrándola al reducido compartimento en el que viajaría al espacio, en una rudimentaria capsula denominada Sputnik-2.

La cabina del Sputnik 2 era reducida (de ahí que se determinase que la pequeña Laika fuese la idónea) y para acostumbrarles, fueron metiendo a los perros en compartimentos cada vez más pequeños durante 20 días.

Al estar encerrados durante horas en espacios tan pequeños, los animales dejaban de orinarse y defecarse y se quedaban quietos. Su estado de salud se deterioró y comenzaron a darles laxantes para mejorarles pero sólo las largas horas de entrenamiento ayudaban a acostumbrarles.

Los laxantes no mejoraban su condición, y los investigadores encontraron que lo único que resultaba eficaz eran los largos periodos de entrenamiento.

Los perros fueron colocados en centrifugadoras que simulaban la aceleración del lanzamiento de un cohete y se colocaron en máquinas que simulan los ruidos de la nave espacial. Esto hizo que sus pulsaciones se duplicasen y su presión arterial aumentara.

Además, durante los días de entrenamiento, la alimentación de los perros se basó en un “gel especial de alta nutrición que sería su comida en el espacio”.

Durante años se ha creído que Laika falleció sin dolor tras pasar una semana en órbita cuando se agotó el oxígeno de la nave. Pero en el 2002 se reveló la verdad: “murió a las pocas horas del despegue presa del pánico y el sobrecaliento de la nave”, según informaron desde la BBC.

El Sputnik 2 continuó orbitando durante cinco meses más con los restos de Laika en su interior. En su regreso a la Tierra, el satélite se quemó al entrar en la atmósfera en abril de 1958. 

El doctor Vladimir Yazdovsky, encargado de dirigir el programa de entrenamiento espacial para los perros, decidió llevarse a Laika a su casa para que jugase con sus hijos durante los días previos al lanzamiento. “Quería hacer algo bueno por ella: le quedaba tan poco tiempo de vida”, declaró Yazdovsky años después en una emotiva entrevista en la que también comentó que “Laika era tranquila y encantadora”. 

Tras su viaje, la URSS no dejó de poner en marcha estas misiones y al menos fueron enviados 12 perros más al espacio. Cinco de ellos regresaron con vida.

A sólo un mes del lanzamiento del primer satélite artificial el Sputnik 1, el máximo dirigente soviético, Nikita Kruschev, expresó su deseo de conmemorar el 40.° aniversario de la Revolución con la puesta en órbita del primer cohete tripulado por un ser vivo, un arriesgado golpe propagandístico.

Improvisando sobre la marcha y con gran esfuerzo, los ingenieros desarrollaron una cápsula (el Sputnik-2). Esta disponía un arnés especial para combatir los efectos de la ingravidez, evitando que el animal empezara a flotar chocando descontroladamente contra las paredes, incorporaba dispensadores de agua y alimentos en forma de gelatina. Poseía instrumentos de medición de la radiación solar y rayos cósmicos, un sistema de generación de oxígeno y de absorción del dióxido de carbono, junto a un ventilador para mantener una óptima temperatura ambiente. Para Laika se diseñó un primitivo traje espacial.



La verdad sobre el trágico final

Nunca hubo posibilidad real de que Laika sobreviviera a la misión y menos de traer al pobre animal a la Tierra, ya fuera vivo o muerto, puesto que no se había desarrollado aun tecnología adecuada para estos fines. Sin embargo, originalmente la agencia oficial de noticias TASS informó que Laika se comportaba bien y que se encontraba en calma realizando su vuelo espacial, y que en pocos días volvería al planeta descendiendo a bordo de la cápsula, con apoyo de un paracaídas.

Lo cierto es que al iniciar el viaje, la telemetría mostró que durante el lanzamiento el pulso de Laika se triplicó y estando en órbita ésta se hallaba inquieta y nerviosa, aunque ladraba y se alimentaba normalmente.

Durante muchos años existieron controversias alrededor de su muerte. En un principio se dijo que Laika recibió eutanasia conforme a lo planeado, que había muerto por escasez de oxigeno o incluso por falta de comida. En 1999 aseguraron que pudo sobrevivir durante cuatro días y que luego falleció por el calor extremo dentro la capsula. En fin... la verdad se supo en Octubre de 2002. Durante el Congreso Mundial del Espacio llevado a cabo en Houston (Texas), cuando el científico Dimitri Malashenkov, quien fue participe del lanzamiento del Sputnik 2, reveló que Laika había muerto entre cinco y siete horas después del despegue a causa del estrés y sobrecalentamiento. 

Laika sólo sobrevivió durante cuatro órbitas a la Tierra, como resultado de problemas térmicos en la cápsula. Problemas en el diseño, impidieron que la nave se separara de la última etapa del cohete y el animal tuvo que soportar una humedad y temperaturas muy altas (sobre 40 grados centígrados).

El Sputnik-2 reingresó en la atmósfera terrestre el 14 de abril de 1958, con Laika fallecida en su interior, desintegrándose totalmente.

Previo al viaje espacial de Laika, muchos científicos sostenían que los humanos no sobrevivirían a la extraordinaria aceleración del cohete o a las hostiles condiciones del espacio exterior, por ello, los animales de laboratorio, perros en el caso soviético, primates en el caso norteamericano, fueron los pioneros que cimentaron el camino a las misiones tripuladas por humanos.


El efecto

Su muerte provocó una tormenta de críticas sin precedentes en países occidentales y más aún en defensores de los animales. Al palacio de gobierno llegaban un montón de cartas de protesta contra la crueldad hacia los animales e incluso. No faltó quien sarcásticamente proponía enviar a Nikita Krushchev al espacio en lugar de un perro. 

Por primera vez se abrió un debate mundial sobre el maltrato a los animales y la experimentación con ellos. Muchas veces innecesaria como fue este caso en particular y que más tarde lo reconocería el mismo entrenador de Laika. Oleg Gazenko, quien dijo textualmente: 
Cuanto más tiempo pasa, más lamento lo sucedido. No debimos haberlo hecho... ni siquiera aprendimos lo suficiente de esta misión como para justificar la pérdida del animal. 
En el Reino Unido, la National Canine Defence League (Liga Nacional de Defensa Canina) hoy llamada Dogs Trust, organizo multitudinarias marchas conjuntamente a cientos de perros donde también se les pidió a los dueños que guardaran un minuto de silencio en memoria de LAIKA 

La Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (RSPCA) es la organización más antigua del mundo en asistencia social y defensa de los animales. Fundada en Londres en 1824 y con miembros en varios países, recibió innumerables protestas incluso antes de que la Unión Soviética anunciara que la puesta en órbita de Laika se había llevado a cabo con éxito. Ante esta situación, se llamó a organizar protestas frente a embajadas soviéticas en distintos países. Otros se manifestaron en afueras de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. 

En el Monumento a los Conquistadores del Espacio (1964) están representados los personajes más influyentes de la carrera espacial soviética. En un extremo se encuentra Laika, sentada en su cápsula
Dentro de la Unión Soviética hubo menos polémica por este caso. Incluso los medios de comunicación estaban más preocupados en informar del impacto causado desde el punto de vista político, y la pérdida de Laika era un tema muy pocas veces mencionado. 

Ya lo dijo sabiamente Mahatma Gandhi: "Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales." Definitivamente, en un régimen totalitario y despiadado como lo fue este, donde inclusive se vulneraban los derechos humanos, mucho menos iban a respetar los de una inofensiva perrita callejera. 

En todo caso. Laika fue una víctima más de la Guerra Fría, de la batalla propagandística que duro varios años entre Estados Unidos y la U.R.S.S. 
Placa conmemorativa 
A pesar del rechazo internacional, la Unión Soviética siguió lanzando a perros en viajes espaciales hasta 1966; con la única diferencia de que esta vez las naves contarían con un sistema de retomo para que sus pasajeros regresaran sanos y salvos a la Tierra sin embargo, algunos murieron trágicamente.



miércoles, 14 de octubre de 2015

14 de octubre de 1962 - Comienza la crisis de los misiles en Cuba

Un U2, avión espía norteamericano, regresa a su base tras una misión rutinaria sobrevolando la isla de Cuba. A bordo lleva unos negativos fotográficos que muestran unas instalaciones militares con gran movimiento de personal y tropas en torno a ellas. Parecen ser plataformas de lanzamiento de misiles de medio alcance. En Washington la CIA estudia las imágenes a fondo y no habrá lugar a dudas: son silos para armas atómicas que estarán operativos en poco tiempo. El presidente estadounidense John F. Kennedy, consultará con sus asesores las alternativas posibles para enfrentar el hecho: diplomáticas, bloqueo militar, invasión, ataque aéreo... Finalmente se impondrá el bloqueo y el 22 este mismo mes Kennedy anunciará el bloqueo naval en torno a la isla para impedir la llegada de más misiles nucleares. Al mismo tiempo solicitará a la URSS la inmediata retirada de las armas atómicas de Cuba. Durante unos días el mundo estará al borde del holocausto nuclear y, finalmente, Krushchev aceptará las demandas de Kennedy. El 26 de octubre anunciará que los cohetes con cabezas nucleares serán retirados de Cuba, poniendo fin a la Crisis.


Al caer la noche del 15 de octubre y luego de exhaustivas interpretaciones, los servicios de inteligencia de la CIA y la Fuerza Aérea (USAF) arribaron a la clara evidencia de que se estaban montando rampas de proyectiles de alcance intermedio con ayuda técnica de la URSS. Ese mismo día, entre 8 y 10 altos cargos de la CIA, incluido McGeorge Bundy, Asesor de Seguridad Nacional del presidente demócrata, fueron notificados con extrema celeridad.

Hacia las 9 de la mañana del día martes 16, Bundy, en persona, transmitió los anuncios al presidente cuando éste aún en su dormitorio ojeaba los diarios. Al cabo de algunas horas, el general Marshall Carter, director adjunto de la CIA y sus analistas fotográficos iban señalando en una sala de situación rayas y puntos que ampliados se convertían en depósitos para camiones, armazones para lanzar los cohetes y remolques para transportarlos. Los misiles soviéticos de medio alcance, “SS-4”, dijo Carter, “podrían alcanzar blancos a 1.100 millas náuticas de distancia, cubriendo nada menos que Washington, Cabo Cañaveral, San Luis y todas las bases del mando aéreo estratégico. Las fotografías no revelaban signos de cabezas nucleares en sus alrededores, pero sin duda la carga atómica estaba allí o lo estaría pronto”. Algún tiempo después se supo, con un alto margen de certeza, que el coronel Oleg Vladimirovich Pencovsky, oficial de inteligencia, experto en artillería y cohetería y ex integrante del Estado Mayor del general Varentzov, reveló, al espía británico Greville Wayne, la existencia de los cohetes en Cuba, que en realidad eran 192 proyectiles estratégicos. El general soviético que estaba al mando de la operación tenía la facultad de usar esas armas sin consultar a Moscú, si las circunstancias así lo indicaban.

¿Por qué ningún analista norteamericano había podido predecir la actitud de Krushov en Cuba? ¿Qué ventajas tenía? ¿Dónde estaban las cabezas nucleares? ¿Cómo se la podía destruir? ¿Qué le sugerían los militares al joven presidente J. F. Kennedy?

TEORÍAS: El equipo de asesores del presidente, ante la gravedad de la situación, elaboró una serie de teorías sobre esta jugada temeraria del ajedrecista Nikita Krushov en el tablero mundial:

Teoría I: Política de la Guerra Fría
Krushov creía que el pueblo americano tenía demasiado miedo a verse envuelto en una guerra nuclear. Él estimaba que se daría una política de “hecho consumado” y sólo los Estados Unidos emitirían una protesta. De triunfar allí, creía que podía seguir tanteando en otros lugares. Se apelaba a un concepto de la expansión nacional comparado con la bayoneta. Si uno da en un hierro duro, hay que retirarla; si por el contrario tropieza con algo blando conviene profundizar. En pocas palabras chantaje atómico.

Teoría II: Trampa como maniobra de diversión
Si los Estados Unidos respondían al desafío atacando Cuba, la alianza occidental se vería dividida, la ONU mostraría horror y los iberoamericanos se harían más antiyanquis que nunca. Cuando las Fuerzas de los Estados Unidos atacaran Cuba, Krushov tomaría Berlín.

Teoría III: Defensa de Cuba
Un satélite soviético en el hemisferio occidental era muy valioso para los rusos, un bastión que Krushov no podía darse el lujo de perder. La URSS sostenía que estaba justificado armar a los cubanos luego de las amenazas de invasión, Richard Nixon y los generales del Pentágono, “Bahía de los Cochinos” y otros atentados. Al decir de la diplomacia rusa los cohetes eran “sólo defensivos”.

Teoría IV: Cohetes y poder colocar la Bomba H
Aprovechando las bases cubanas para colocar sus cohetes de medio o largo alcance, obtenían una manera comparativamente veloz y menos costosa de añadir muchas armas nucleares a las ya apuntadas hacia los Estados Unidos, con el objetivo de alcanzar el equilibrio.

Unos días antes John F. Kennedy había ordenado que se prepararan tres planes a saber;

1º Destruir los silos de misiles nucleares con aviones de la marina.
2º Organizar un ataque aéreo de gran envergadura.
3º Invadir y conquistar Cuba.

Por su parte, Bob Kennedy, hermano del Presidente, increpaba duramente a su equipo de asesores con preguntas que nadie se atrevía a contestar:

¿Cuántos cubanos lucharían por el régimen si había invasión? El fantasma del error de apreciación en Bahía de los Cochinos rondaba por allí.

El presidente Kennedy preguntó si los misiles balísticos de mediano alcance podrían ser destruidos con balas. Sí, les respondió el General Carter, subjefe de la CIA, pero ocurre que se trataba de misiles que podían cambiarse de escondite. Posteriormente en una reunión privada entre el General Carter, Robert McNannara, secretario de defensa y McGeorge Bundy, que tuvo lugar en la Casa Blanca, Carter dijo: “Irrumpes allí con un ataque sorpresa, eliminas todos los misiles, pero no es ese el final, es sólo el comienzo del primer día de la Tercera Guerra Mundial”.

John A. McCone, director de la CIA, por su parte ideó una nueva estrategia aportando otra alternativa: imponer un bloqueo total a Cuba con la interrupción de entrada de cualquier cargamento, respaldada por la amenaza de ataque.

A las 11 de la mañana del 18 de octubre, McCone y su experto en fotointerpretación, Lundahl, fueron a la Casa Blanca con nuevas fotos del “U2”. En ellas se advertía un nuevo conjunto de misiles de mayor tamaño, cada uno con un alcance de 3.500 kilómetros, capaces de alcanzar todas las ciudades estadounidenses, menos Seattle.

El jefe de la CIA dijo que todos los misiles eran controlados por tropas soviéticas, atacarlos significaría un acto de guerra contra Moscú.

John F. Kennedy se dirigió por televisión a todo el país a las 19 horas del día 22 de octubre de 1962, contando con un masivo nivel de audiencia, esbozando frases de un alto contendido dramático y emocional. Ahora el mundo sabía que había misiles soviéticos en Cuba apuntando hacia los Estados Unidos, era una antesala a la debacle nuclear.

En la isla, Fidel Castro usó también la televisión para dirigirse a todos los cubanos. Denunció una inminente invasión norteamericana y convocó a todo el pueblo a “defender a Cuba”.

Los vuelos de aviones de reconocimiento fotográfico “U2”, continuaban realizándose, pero además se hacían a baja altura. El 27 de octubre una batería, SAM, manipulada por soviéticos en la Provincia de Oriente, dispara y derriba un avión espía “U2” y muere su piloto Rudolph Anderson. La guerra era inminente...

A las 10 de la mañana del día 24 se inició el bloqueo naval y aéreo a toda la isla. El ejército estadounidense activó su más alto nivel de alerta por debajo de la alerta nuclear. Poco tiempo después se supo que, a 800 kilómetros de Cuba, los barcos soviéticos se habían detenido o bien invertido su rumbo. Todo era muy incierto, impreciso.

Mientras el jefe de la CIA McCone desaconsejaba el bloqueo aduciendo que el armamento acopiado por los cubanos era importante. Era “vox populi” que los altos mandos militares no estaban de acuerdo con el presidente Kennedy sobre una presión en escalas hacia Castro–Krushov.

Robert McNannara, quien había medido y calculado la respuesta sobre Turquía y Europa por parte de los rusos, recuerda en sus memorias:
“Kennedy no quería la guerra, pero el General Curtis Le May, comandante de la USAF, insistía en destruir Cuba a toda costa. Estábamos debatiendo eso cuando llegaron dos mensajes del líder soviético Nikita Krushov, el texto del viernes a la noche pareció haber sido escrito por un hombre entregado. Decía que “si les garantizábamos que no invadiríamos Cuba ellos retirarían los misiles”.
Pero el sábado a la mañana llegó otro escrito por un extremista:
“Si ustedes atacan Cuba estamos dispuesto a confrontarlos con una represalia masiva”.
En esos momentos el equipo se asesores de Kennedy se preguntó: "¿A qué mensaje debemos responder?"

En los debates estaba presente Tommy Thompson, ex embajador en la URSS, quien conocía a Krushov y le sugirió al presidente que contestara el más blando, es decir el primero. De esa manera Kennedy eligió el camino de la paz. Krushov retiraría los misiles de suelo cubano, lo que irritó a Fidel Castro y su Estado Mayor, que deseaban se incluyera la devolución de la base de Guantánamo. Los Estados Unidos no atacarían Cuba y retirarían los misiles “Júpiter” estacionados en Turquía, que apuntaban a la URSS. El acuerdo no era del todo digerible para el establisment americano, la oposición republicana y los militares.

Lo de Turquía debía quedar en secreto al tiempo que se aproximaban las elecciones parlamentarias.

Algún tiempo después el jefe de la CIA y protagonista de gran parte de esta historia, McCone, fue acusado por los hermanos Kennedy de traidor por filtrar el “trueque” del retiro de misiles. El tiempo y la historia quizá develen algún día si el asesinato de John Fitzgerald Kennedy, en Dallas en 1963, estuvo relacionado a la crisis de los misiles.

domingo, 4 de octubre de 2015

4 de octubre de 1957 - Comienza la era espacial: El Sputnik.

El mundo recibió una de las noticias más impactantes del siglo XX: por primera vez en la historia de nuestra civilización se logró enviar un artefacto al espacio exterior. El nombre del aparato enviado era Sputnik I que se convirtió en el primer satélite artificial creado por la humanidad. Lo increíble era que dicho satélite pesaba sólo 83 kilos, alcanzando orbitar una elíptica alrededor de nuestro planeta en 98 minutos. El impacto que tuvo el Sputnik sobre el desarrollo tecnológico en el resto del siglo XX es más que importante: se inició la carrera por el espacio que tendría su culminación a fines de la década de los 80´s. La entonces Unión Soviética había vencido a los Estados Unidos de Norteamérica en la lucha por colocar el primer satélite artificial, ahora la meta era ver quién colocaba al primer ser vivo en el espacio.

Pero, ¿Cuándo es que se gesta la creación del primer satélite artificial? y ¿qué ganaban las potencias al poseer el liderazgo en la carrera espacial?, para ello debemos de entender cuál era el panorama mundial en la década de los 50´s; luego de poco más de quince años de finalizada la segunda guerra mundial existían dos potencias que luchaban por la hegemonía del mundo: Estados Unidos y la Unión Soviética. Dicha lucha implicaba aspectos políticos, económicos, culturales, deportivos y militares. Precisamente, luego del desarrollo de las bombas atómicas el poseer un satélite artificial implicaba tener la posibilidad de lanzamientos de misiles aire - tierra desde satélites artificiales, el Sputnik I creó en los países occidentales el temor creciente de una guerra nuclear sin escalas desde el cielo.



Remontémonos a 1952, cinco años antes de que el mundo supiera de la existencia del Sputnik I, cuando el Consejo Internacional de uniones científicas estableció el Año Internacional Geofísico (IGY en inglés) desde el 1 de Julio de 1957 al 31 de Diciembre de 1958, debido a que los científicos conocían que la actividad solar en esas fechas tendría un pico. Debido a esto el consejo emite en Octubre de 1954 un llamado a los países del mundo estableciendo la necesidad de la construcción de satélites artificiales para realizar un mapeo de la superficie terrestre.

Los Estados Unidos toman la iniciativa, aparentemente, y en Julio de 1955 anuncian sus planes para lanzar un satélite que orbitará la Tierra durante el IGY e invitó a varios países para trabajar juntos en el desarrollo de dicho satélite. En Setiembre de 1955, el Laboratorio de Investigación Naval propuso el Vanguard como el representante elegido por los Estados Unidos durante el IGY.


Pero el 3 de octubre de 1957 la Unión Soviética sorprende al mundo con la noticia del lanzamiento en órbita terrestre del Sputnik I, los ojos del mundo se tornan entonces a la ciudad de Moscú desde donde se informa al mundo de la sorprendente rapidez con la que los soviéticos lograron tal proeza. En Norteamérica los ciudadanos estadounidenses empiezan a pasar por una paranoia misilística, la posibilidad de que los rusos puedan enviar misiles desde satélites o puedan incluso desarrollar misiles tierra - tierra que viajen desde Moscú o desde la Siberia a las principales ciudades norteamericanas provoca la airada protesta de los norteamericanos. Y no es para menos, demostrando al mundo su desarrollo tecnológico los soviéticos envían nuevamente al espacio un segundo satélite artificial: el Sputnik II lanzado el 3 de Noviembre de 1957 con una sorpresa aún mayor y hasta ese instante sin precedentes: el Sputnik II llevaba a bordo un ser vivo; una perra llamada Laika. 

La respuesta de los Estados Unidos recién adquirió la prontitud con la que debió de contar desde un inicio, el Departamento de Defensa americano anunció la aprobación de una partida especial para apoyar un proyecto paralelo al Vanguard: el Proyecto Explorer a cargo de Wernher von Braun quien a la larga sería reconocido como uno de los científicos más renombrados de la carrera espacial. Es así como en Enero del año siguiente, 3 meses después del lanzamiento del Sputnik I los Estados Unidos de Norteamérica lanzan con éxito el Explorer I. Este pequeño satélite logra en su viaje al espacio detectar el cinturón de radiación magnética que rodea a la Tierra, posteriormente este cinturón recibiría el nombre de su principal investigador James Van Allen. El lanzamiento del Sputnik I ocasionó también de manera indirecta la creación de la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial (NASA en inglés). así como de otros departamentos y oficinas especiales para el desarrollo espacial.


También en Facebook en https://www.facebook.com/elkronoscopio/posts/1898464263712717

Puede interesarle:

jueves, 20 de agosto de 2015

El "Golpe de Agosto" y la desintegración de la Unión Soviética

El Intento de Golpe de Estado en la Unión Soviética, también conocido como el Golpe de Agosto, fue un período de tres días, entre el 19 y 21 de agosto de 1991, en el que un grupo de miembros del gobierno de la Unión Soviética depusieron brevemente al presidente Mijaíl Gorbachov e intentaron tomar el control del país para revertir el rumbo de las reformas políticas y económicas emprendidas en los años 80 del siglo XX. Fue protagonizado por un grupo de políticos y militares del ala conservadora del Partido Comunista, del Gobierno del país y de los servicios secretos..

Los líderes del golpe de estado eran miembros del Partido Comunista (PCUS) de la línea dura, que pensaron que el programa de reformas de Gorbachov había ido demasiado lejos, y que el Nuevo Tratado de la Unión que había negociado dispersaba demasiado el poder del gobierno central en favor de las repúblicas. Sin embargo, el golpe fracasó en sólo tres días y Gorbachov volvió al poder. Aun así, los hechos ocurridos minaron la legitimidad del PCUS, contribuyendo al colapso de la Unión Soviética.

Para el 20 de agosto de 1991 había sido anunciada la firma del nuevo Tratado de la Unión. La URSS se convertiría en un Estado federativo compuesto por repúblicas soberanas con poderes mucho más amplios. Anteriormente, el 17 de marzo de 1991, en el país se había celebrado un plebiscito y el 76 % de los participantes se había pronunciado por la preservación de una Unión renovada.

Mientras tanto, ya el 3 de marzo la república de Lituania había declarado su independencia; también el 3 de marzo se habían pronunciado los habitantes de Letonia a favor de separarse de la URSS y el 9 de abril se celebró otra consulta popular en la república de Georgia. Los georgianos votaron a favor de separarse de la Unión Soviética. Las demás repúblicas de la URSS también estaban a punto de declararse independientes de las autoridades centrales de Moscú. 

La cúpula gobernante del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética y del Gobierno de la URSS continuaba manejando ideas conservadoras y sentía inseguridad personal ante el futuro. El ala conservadora con ayuda del KGB procedió a los preparativos de la destitución del presidente de la URSS. 


Crónicas de agosto

El intento de golpe de Estado fue emprendido a las seis de la mañana del 19 de agosto de 1991. Por la televisión y la radio soviéticas se leyó el mensaje de un nuevo organismo del poder nacional: el Comité Estatal de Situación de Emergencia. En el documento se declaraba el estado de excepción a partir de las 4 de la mañana del 19 de agosto de 1991 en varias provincias de la URSS y por un periodo de 6 meses. Se suspendieron las actividades de todos los partidos políticos y en Moscú y en otras ciudades importantes entraron las tropas. Se estableció la censura de los medios de comunicación y se limitaron los derechos y libertades constitucionales. En las grandes ciudades se estableció el toque de queda. “Tenemos que tomar medidas decisivas que eviten la deriva del país hacia la catástrofe”, decía el texto del documento.

Guennadi Yanáyev, vicepresidente de la URSS, se proclamó presidente en funciones del país en sustitución de Mijaíl Gorbachov, que, según el Comité de Emergencia, había enfermado gravemente.

En la noche del 19 de agosto los seis miembros del Comité aparecieron en una conferencia de prensa. Yanáyev aseguró que Mijaíl Gorbachov estaba vivo y regresaría a Moscú después de su recuperación.

El mismo día, a las 9 de la mañana, el presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR por sus siglas en ruso), Borís Yeltsin, había transmitido un mensaje a los ciudadanos del país en el que calificaba la situación de golpe de Estado reaccionario. Yeltsin convocó una huelga general. Esta grabación fue emitida únicamente por una emisora liberal con cobertura en Moscú. En el resto de canales los presentadores continuaban leyendo comunicados del Comité de Emergencia.

Por las carreteras occidental y nororiental de Moscú entraron tanques, vehículos blindados y camiones con tropas de élite: las divisiones Tamánskaya, Kantemírovskaya y Dzherdzhínskaya, en total unos cuatro mil uniformados. Tropas territoriales fueron emplazadas asimismo a Leningrado y a los alrededores de las capitales de las “rebeldes” repúblicas de Lituania, Letonia y Georgia.


En el primer día del intento del golpe una compañía de tanques se negó a subordinarse a los golpistas. Al mediodía del 19 de agosto Borís Yeltsin salió a las puertas del edificio del Soviet Supremo de Rusia y trepó a uno de estos tanques. Yeltsin se dirigió a la muchedumbre que estaba en los alrededores desde las primeras horas de la mañana y repitió su mensaje con la denuncia del golpe de Estado.

Las tropas se veían extrañas entre los habitantes de la capital de Rusia que se acercaban a los militares y les regalaban flores, cigarrillos, brindaban con cerveza y vodka y les instigaban a no cumplir órdenes. A medida que transcurrían las horas Borís Yeltsin y su entorno se iban dando cuenta de que los organizadores del golpe no controlaban la situación y no podían decidirse a llevar a cabo acciones serias.

El 20 de agosto en las plazas y calles alrededor de la sede del Soviet Supremo de Rusia se reunieron unas doscientas mil personas. Tras escuchar el discurso de Yeltsin miles de personas se quedaron para formar un anillo humano alrededor del edificio. Entre ellos se encontraba el famoso violonchelista Mstislav Rostropóvich y otras personalidades culturales del país. Por la noche se esperaba el asalto.

Manifestantes en Moscú durante el golpe de estado de 1991
El único incidente en el que se derramó sangre ocurrió cuando un pelotón de vehículos blindados transitaba, cambiando el lugar de emplazamiento, por un túnel bajo la calle Novy Arbat. Los defensores del Soviet Supremo creyeron que ya había comenzado el asalto. Los carros de combate fueron incendiados con cócteles molotov. Los conductores de los vehículos perdieron la orientación y atropellaron a tres atacantes: Vladímir Úsov, Dmitri Komar e Iliá Krichevski. Fueron enterrados con honores oficiales tres días después.

El 21 de agosto fue agónico para el Comité de Emergencia. La mayoría de las estructuras del Partido Comunista y de los gobiernos provinciales permanecían en la indiferencia o con leves signos de apoyo discreto al golpe. La población del país, excepto las capas más politizadas de la capital de la URSS, no participó en la resistencia frente a los golpistas ni los apoyó. Las repúblicas de la Unión emitieron declaraciones de condena y de la misma manera se pronunció Occidente. Finalmente, el comando Alfa del KGB desistió de tomar por asalto el edificio del Soviet Supremo.

El 21 de agosto los tres miembros más prominentes del Comité de Emergencia volaron a Crimea para entrevistarse con Mijaíl Gorbachov y nuevamente pedirle la renuncia pública. El presidente de la URSS se negó a negociar hasta que le restablecieran la comunicación con Moscú. Al obtenerla inmediatamente derogó todos los decretos del Comité de Emergencia y ordenó detener a los líderes del golpe. El 22 todos ellos fueron arrestados. En la manifestación cerca del Soviet Supremo se estrenó una nueva bandera tricolor de Rusia. En la noche del mismo 22 de agosto en la plaza frente a la sede del KGB se demolió la estatua de Félix Dzherdzhinski, fundador de la policía secreta soviética. Las tropas regresaron a sus cuarteles dejando dañadas las calles y plazas de Moscú por los tanques.


Gorbachov bajo arresto domiciliario

Durante los primeros días del intento de golpe de Estado nada se sabía con exactitud sobre lo que ocurría en la residencia presidencial de Crimea. Hasta 1995, cuando Mijaíl Gorbachov publicó sus memorias en la obra Vida y reformas, no se conocieron todos los detalles. En el libro fueron incluidos también fragmentos del diario personal de la esposa del presidente de la URSS, Raísa Gorbachova.

Según las memorias, a las cuatro y media de la mañana del 19 de agosto una docena de aparatos telefónicos en el despacho de la mansión veraniega de Gorbachov en Crimea dejaron de funcionar. Ni los televisores, ni la radio captaban señales. Más tarde en la residencia aparecieron los cabecillas del golpe e insistieron en que el presidente firmara su renuncia voluntaria.

En sus memorias Gorbachov recalca que se negó rotundamente y calificó a los golpistas de pandilla de criminales que respondería por la aventura emprendida.

En la noche del 19 de agosto, la hija de Gorbachov, Irina, y su marido, Anatoli, grabaron con una pequeña cámara de vídeo un mensaje en el que el presidente de la URSS, mostrando un certificado médico, se declaraba completamente sano, rechazaba cualquier vínculo con el golpe y demandaba el levantamiento del estado de excepción. Irina y Anatoli sacaron la cinta de vídeo, la cortaron en varias partes y la repartieron entre la gente de confianza.

La mansión en Forós estaba rodeada por dos anillos de guardias. Frente a las costas se ubicaron tres buques patrulleros. Para que nadie aterrizara, la pista de helicópteros había sido bloqueada con camiones pesados.

Raísa en su diario anotó que durante los tres días de arresto domiciliario, la familia (en la residencia se encontraban, además de la hija y del yerno, dos nietas, Anastasía y Ksenia) salía de la casa para dar paseos por la playa. Gorbachov quería que los guardias y todo el personal de Forós estuvieran al tanto de que el presidente de la URSS no estaba enfermo y no guardaba cama. La familia se negó a comer los productos que llegaban de fuera de la residencia, consumiendo solo lo que estaba en las despensas desde antes del 19 de agosto. Todos tenían miedo de ser envenenados.

El 21 de agosto llegó el momento de máxima tensión. Gorbachov por fin obtuvo un pequeño receptor de radio y escuchó el informe de una emisora extranjera en el que se anunciaba la próxima llegada a Crimea de la delegación del Comité de Emergencia. La familia pensó que, al verse frustrados sus planes, los golpistas querrían matar a Gorbachov. Raísa sufrió un ataque de hipertensión (víctima del estrés, estuvo enferma los dos años posteriores). La guardia personal de Gorbachov (unas 30 personas) se armó con ametralladoras.

A Crimea llegaron dos delegaciones. La segunda era la de los seguidores de Borís Yeltsin. Estos fueron recibidos inmediatamente mientras que los golpistas no fueron admitidos al despacho de Gorbachov. En total el presidente de la URSS permaneció aislado 73 horas. “Estas horas fueron vividas al borde de las posibilidades humanas”, escribió en su diario Raísa Gorbachova.

"Malos y buenos"

El Comité Estatal para Situaciones de Emergencia se componía de 8 personas:
Los líderes del Golpe de estado de Agosto: A la izquierda el ministro del interior Boris Pugo, el vicepresidente Gennady Yanayev y el primer vicepresidente del concejo de defensa soviético Oleg Baklanov durante una conferencia de prensa (Agosto de 1991)

Todos ellos eran miembros del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Vasili Starodúbtsev murió en 2011 y fue gobernador de la provincia rusa de Tula entre los años 1997-2005. El ministro del Interior Borís Pugo se suicidó el 22 de agosto de 1991, al día siguiente del fracaso del golpe. Se comenta que le pegó un tiro su esposa, que también se suicidó. Los golpistas permanecieron encarcelados hasta febrero de 1994, cuando la recién elegida Duma del Estado (Cámara Baja del Parlamento ruso) decretó la amnistía.

Entre los que se enfrentaron al golpe la figura más brillante fue Borís Yeltsin. A su lado se encontraba el primer ministro de la república, Iván Siláyev, el presidente del Soviet Supremo de Rusia, Ruslán Jazbulátov, y el vicepresidente de Rusia, Alexandr Rutskói. En octubre de 1993 estos dos últimos se atrincheraron en la sede del Soviet Supremo, rebelándose contra Yeltsin, y el mandatario ruso no dudó en ordenar el asalto, que dejó numerosas víctimas.

El presidente ruso, Boris Yeltsin, de pie encima de un vehículo militar ante del edificio de la Federación Rusa, en una imagen del 19 de agosto de 1991. A sus espaldas, unos seguidores sostienen una bandera de la federación. Yeltsin se dirige a la multitud para fomentar una huelga general tras el golpe de Estado en contra del líder soviético Mijaíl Gorbachov

En el aplastamiento del golpe de agosto de 1991 también desempeñaron un papel clave el comandante y el subcomandante de las tropas aereotransportadas Pável Grachov y Alexandr Lébed. Ambos se negaron a derramar la sangre de civiles. Grachov en 1992 ocupó la jefatura del Ministerio de Defensa y Lébed fue rival de Yeltsin en los comicios presidenciales del año 1996, donde quedó en tercer lugar, y más tarde obtuvo el cargo de secretario del Consejo de Seguridad de Rusia.


Consecuencias

El 23 de agosto de 1991 durante la sesión plenaria del Soviet Supremo de Rusia y en presencia del presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, Borís Yeltsin firmó el decreto sobre la suspensión de las actividades del Partido Comunista de la Federación de Rusia. El 6 de noviembre, en vísperas de la máxima fiesta comunista (el septuagésimo cuarto aniversario de la revolución bolchevique), Yeltsin prohibió definitivamente el partido.

Cada año el 22 de agosto se celebra el Día de la Bandera Nacional como recuerdo de aquella tricolor que se convirtió en la insignia del país tras la derrota de los golpistas.

En el período del 24 de agosto al 16 de diciembre se declararon independientes casi todas las repúblicas de la Unión Soviética. El día 20 de diciembre la URSS dejó de existir.


El fin de la Unión Soviética

La guerra fría terminó por el derrumbe de uno de sus contendientes. El proceso de reformas iniciado por Gorbachov en 1985 precipitó una dinámica que terminó llevándose por delante la propia existencia del estado fundado por Lenin.

En medio de una profunda crisis económica, con una población gracias a la glasnost cada vez más consciente de la crueldad y la corrupción que había caracterizado la dictadura soviética, el nacionalismo vino a actuar como factor incontenible de disgregación del estado soviético, heredero del Imperio zarista.

El movimiento centrífugo se inició en las repúblicas bálticas, que durante el otoño de 1989 dejaron claro su intención de romper los lazos con un estado al que se habían unido como víctimas del Pacto que firmaron Molotov y Von Ribbentrop en 1939. Paralelamente el nacionalismo aparecía en las repúblicas caucásicas, azuzado por el enfrentamiento entre armenios y azeríes en Nagorno-Karabaj en 1988.

Cuando en febrero de 1990, Gorbachov dio un paso adelante en su perestroika renunciando al monopolio político del PCUS y convocando elecciones parcialmente pluralistas, se encontró con que en Lituania, Letonia, Estonia y Moldavia ganaban las fuerzas políticas independentistas. Lituania declaró inmediatamente su independencia, sentando un precedente para las demás repúblicas que constituían la URSS.

La desintegración de la URSS no vino, sin embargo, motivada por las reivindicaciones de los pequeños pueblos bálticos. El movimiento que definitivamente derrumbó la URSS vino... de Rusia, la nación que había construido el imperio zarista, antecesor del estado soviético. En mayo de 1990, Borís Yeltsin, quien había sido expulsado del PCUS en 1987, fue elegido presidente del Parlamento ruso. Desde esa posición de poder, Yeltsin impulsó medidas que precipitaron el fin de la Unión Soviética.

En julio de 1990, el XXVIII Congreso del PCUS constató la acelerada decadencia del partido que había aglutinado al estado soviética durante décadas. El propio ministro de asuntos exteriores Eduard Shevarnadze dimitió en diciembre de 1990 en protesta por lo que él veía como un inminente golpe de estado que devolvería al país a la época de Breznev.

Acorralado entre las fuerzas comunistas conservadoras que buscaban una vuelta atrás en el proceso de reformas y las fuerzas reformistas y nacionalistas, Gorbachov trató de negociar un nuevo Tratado de la Unión que reconstruyera sobre nuevas bases de mayor libertad nacional la antigua URSS. Sin embargo, los comunistas ortodoxos trataron de imponer una solución de fuerza, el 19 de agosto de 1991, Gorbachov era secuestrado en su residencia de veraneo en el Mar Negro y un grupo de comunistas de la línea dura se ponían al frente de un golpe militar. La falta de unidad en el ejército y las acciones de protesta popular en Moscú hicieron fracasar el golpe. Fue el momento de Borís Yeltsin, quién se puso al frente de la protesta contra el golpe en la capital del país.

El golpe militar frustrado fue como la señal de alarma que precipitó la huida precipitada de todas las repúblicas de una Unión Soviética que a nadie ya interesaba. Mientras el PCUS, el instrumento político que había aglutinado a la URSS, era prohibido.

El 1 de diciembre de 1991, el 90.3 % de los ucranianos votaron por la independencia. El 8 de ese mes, en una solución improvisada sobre la marcha, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia, Borís Yeltsin, Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkevich, se encontraron cerca de Brest-Litovsk y acordaron la denominada Declaración de Belovezhskaya Pusha: las tres repúblicas eslavas abandonaban la URSS y formaban una así llamada Confederación de Estados Independientes. El 21 de diciembre, en un encuentro celebrado Almá Atá, ocho de los doce repúblicas restantes de la URSS (Estonia, Letonia, Lituania y Moldavia habían optado por la independencia pura y simple) siguieron el ejemplo de Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

Impotente y abandonado por casi todos, Gorbachov dimitió como Presidente de la URSS el día 25 de diciembre de 1991. La bandera roja soviética era arriada en el Kremlin de Moscú. La bandera rusa la sustituía. Rusia tomaba el relevo de la URSS en la escena internacional: las embajadas, el puesto permanente en el Consejo de Seguridad, el control del armamento nuclear soviético... Sin embargo, el mundo bipolar de la guerra fría había tocado a su fin. Anunciado por el presidente Bush a principios de 1991, nacía un "nuevo orden mundial".


Glasnost 

Durante el XXVII Congreso del PCUS en febrero de 1986, un recién llegado a la secretaría general Mijaíl Gorbachov, lanzó la consigna de Glasnost ("transparencia" o "apertura"). A partir de la primavera de ese año, la censura soviética fue relajándose.  La revolución de libertad que sacudió a los medios de comunicación soviéticos tuvo una enorme repercusión en el devenir de la URSS y en su final desintegración.

Cartel de propaganda soviético
alentando al Glasnost
Problemas del momento como la corrupción, la "herida sangrante" de la guerra de Afganistán, la catástrofe nuclear de Chernóbil, la profunda crisis económica... fueron puestos al libre examen de un atónito y, muchas veces indignado, ciudadano soviético.

Hubo un aspecto que tuvo a la larga una extraordinaria repercusión política: la investigación histórica sobre los crímenes del stalinismo y el régimen soviético. Veamos algunos ejemplos de ello:

En 1988-89 se hizo evidente que la matanza de decenas de miles de oficiales polacos en Katyn, en marzo de 1940, no fue obra de los nazis alemanes sino un frío asesinato en masa llevado a cabo por las tropas soviéticas.

Las investigaciones sobre el"Gran Hambre" que asoló a Ucrania durante el proceso de colectivización de la agricultura   en los años treinta alentaron el sentimiento nacionalista en este país.

Algo similar ocurrió con el pacto Molotov-Ribbentrop de 1939 y sus inmediatas víctimas: Polonia repartida y Estonia, Letonia y Lituania anexionadas a la URSS.

Las deportaciones masivas de pueblos enteros sospechosos de colaborar con el nazismo durante la guerra mundial (chechenos ente ellos) despertaron el sentimiento de agravio histórico y el sentimiento de desvinculación de la historia soviética.

En definitiva, la libertad de expresión que trajo la glasnost desencadenó un proceso que finalmente se le fue de las manos a Gorbachov y terminó por hacer perder toda su legitimidad al sistema nacido de la revolución de octubre de 1917 y al propio estado soviético.





Puede interesarle

Fuentes