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sábado, 26 de diciembre de 2015

26 de diciembre de 2004 - Una cadena de maremotos, provocados por un terremoto de magnitud 9 cerca de Sumatra afectan, principalmente, a Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia, dejando más de 230.000 muertos y miles de personas desaparecidas.

En la mañana del 26 de diciembre del 2004, hubo un poderoso terremoto en el océano Índico, 150 kilómetros al este de la isla Indonesia, Sumatra. El terremoto se sucedió a causa del movimiento de placas tectónicas, y es el más poderoso de los últimos 40 años, con una magnitud de 9.0 en la escala de Richter. Durante el movimiento sísmico, parte del suelo marino ascendió aproximadamente 10 metros. Esto generó inestabilidad en el agua de mar en la superficie, y generó gigantescas olas tsunami, las cuales se desplazaron a lo largo del océano.


Las gigantescas olas se desplazaron rápidamente a lo largo del océano antes de chocar contra la costa. Más de 230 000 personas fallecieron a causa del impacto de las olas del tsunami sobre las costas de Indonesia, Malasia, Myanmar, Tailandia, Bangladesh, Sri Lanka, India, y la costa este africana. Hubo muy poco tiempo para activar las alarmas de emergencia y evacuar a las personas que se encontraban en las costas.


Un tsunami es una serie de olas, que se generan en un océano u otros cuerpos de agua, a causa de terremoto, deslizamientos de tierra, erupción volcánica o impacto de meteroritos. Los tsunamis generan grandes daños cuando chocan contra las costas. Algunas personas llaman a los tsunamis, "olas de mareas", pero estas olas mostruosamente gigantes realmente tienen muy poco que ver con las mareas, de manera que el término de "olas de marea" en realidad es incorrecto.

Las olas de un Tsunami son diferentes a las que llegan hasta las orillas de los mares o lagos. Este tipo de olas son generadas por los vientos que hay mar adentro, y son olas bastante pequeñas en comparación con las olas de un tsunami. Las olas de un tsunami en el océano abierto pueden tener más de 100 kilómetros de largo.

A medida que un tsunami viaja en dirección a las aguas menos profundas de la costa, desacelera y aumenta en altura. Aun cuando es muy difícil ver a un tsunami en el mar, cuando llega a la costa puede crecer hasta alcanzar muchos metros de altura y, a medida que se acerca de la costa, desarrollar mucha energía. Cuando finalmente llega a la costa, podría parecer que el tsunami es una marea que crece o decrece rápidamente, o una serie de olas con una altura máxima de hasta 30 metros.


Pocos minutos antes de que un tsunami choque contra la costa, el agua que se encuentra cerca de la costa se retirará y podrá verse el fondo marino. Por lo general, la primera ola no es la más grande, y cada 10 a 60 minutos llegarán más olas. Estas olas se mueven mucho más rápidamente de lo que puede correr una persona. El peligro de un tsunami puede durar muchas horas después de la primera ola. Diferente a otro tipo de olas, las olas de un tsunami no se giran ni rompen.

jueves, 27 de agosto de 2015

27 de agosto de 1883 - La explosión del volcán Krakatoa deja más de 36.000 víctimas fatales

El nombre Krakatoa se usa para designar al grupo de islas de alrededor de la isla principal (llamada también Rakata) y a un conocido volcán que había entrado en erupción en repetidas ocasiones con consecuencias desastrosas a lo largo de la historia. Los expertos datan estas erupciones previas en los años 417 a. C. y en el 535 d. C. No obstante, la peor de todas, la más devastadora, aconteció en 1833. Ya en los años anteriores se había registrado bastante actividad, temblores y explosiones.

Antes de la erupción de 1883, Krakatoa consistía en tres islas y varios islotes. Lang (que significa 'larga' en neerlandés), ahora llamada Rakata Kecil o Panjang, y Verlaten ('Abandonado' o 'Desierto'), ahora Sertung, eran los remanentes de borde de una erupción de caldera anterior muy grande. La isla Krakatoa en sí misma era una isla exótica de unos 9 kilómetros de largo por 5 kilómetros de ancho. También había un islote cubierto por árboles cerca de Lang llamado Poolsche Hoed ('el Sombrero Polaco', al parecer porque ésta se parecía desde el mar a un sombrero con cuatro alas original de Cracovia, Polonia), y varias pequeñas rocas o bancos entre Krakatoa y Verlaten.

La isla se hallaba situada, junto a más islotes, en el estrecho de Sonda entre Java y Sumatra. Nunca fue muy pacífica “geológicamente” hablando, localizada cerca de la región de subducción de la placa indoaustraliana, bajo la placa euroasiática, su tierra estaba gobernada por tres conos volcánicos que los nativos, conocían como Rakata (de 823 metros), Danan (de 445 metros), y Perboewatan (de 122 metros). Los tres conos pertenecían al propio volcán Krakatoa que entraron en erupción en numerosas ocasiones, hasta que el 26 de agosto de 1883 se inició el desastre.


Actividad previa

En los años anteriores a la erupción de 1883, la actividad sísmica alrededor del volcán era intensa, con algunos terremotos en lugares distantes como Australia. El 20 de mayo, comenzaron a aparecer regularmente escapes de gases en Perboewatan, en el norte de la isla. Las erupciones de ceniza alcanzaron los 6.000 metros y podían verse desde las islas vecinas. Las explosiones pudieron oírse en Batavia (Yakarta), a más de 150 kilómetros de distancia. La filtración de agua en la cámara de magma produjo grandes cantidades de vapor y humo, pero la actividad se extinguió hacia finales de mayo. Esto trajo como consecuencia la tranquilidad de la población aledaña, que no tomó medidas de seguridad mayores; sin embargo, la comunidad científica envió científicos a estudiar la isla y encontraron inquietantes signos de una actividad volcánica que no se aplacaba.

En la propia leyenda popular de Java existían diversos relatos, en los que se hablaba ya de antiguas erupciones, de cómo rugía la montaña de Krakatoa y de cómo el mundo temblaba de terror. Desastres que se llevaron la vida de centenares de personas, acontecimientos naturales que, por ejemplo y según contaban estas leyendas, provocaron que Java y Sumatra se dividiera en dos partes.

El volcán entró de nuevo en erupción en torno al 19 de junio. La causa de la erupción, según se cree, fue una nueva fisura o fisuras que se formaron entre Perboewatan y Danan, más o menos donde está el actual cono volcánico de Anak Krakatau. La violenta erupción causó mareas excepcionalmente altas en la zona, y los barcos anclados tuvieron que ser amarrados con cadenas. Después del 11 de agosto comenzaron erupciones más grandes, con penachos emitidos por al menos once fisuras. El 24 de agosto, las erupciones se intensificaron. Aproximadamente a las 13:00 (hora local) del 26 de agosto, entró en su fase de máxima actividad, y alrededor de las 14:00, los observadores pudieron ver una nube negra de ceniza de una altura de 27 km. En este punto la erupción era prácticamente continua y las explosiones podían oírse con intervalos de unos diez minutos. Desde los barcos que se encontraban a 20 kilómetros (11 millas náuticas) de distancia del volcán se informó acerca de la caída de ceniza pesada, con pedazos de piedra pómez caliente de hasta diez centímetros de diámetro, que caían sobre sus cubiertas. Un pequeño tsunami golpeó las orillas de Java y Sumatra a aproximadamente 40 kilómetros (28 millas) de distancia entre las 6 pm y 7 pm.


La explosión

El 27 de agosto, una explosión cataclísmica voló la isla en pedazos. Si llegaron a efectuarse algunas medidas de evacuación, no habrán sido demasiado útiles, ya que nadie podía adivinar el terrible alcance de la explosión del Krakatoa.

La isla hizo explosión con una energía de 200 megatones, es decir, 10.000 veces más poderosa que la bomba atómica de Hiroshima de 20 kilotones. La detonación se percibió en un 10% del globo terráqueo. Viajó hasta la isla de Madagascar y Australia (que distan entre sí unos 7.600 km). Los tsunamis alcanzaron los 40 metros de altura y destruyeron 163 aldeas a lo largo de la costa de Java y Sumatra, matando a más de 36.000 personas.

La ceniza de la explosión alcanzó los 80 km de altitud y afectó los patrones de clima del año siguiente. La ceniza puede tener un efecto de enfriamiento en el clima, debido a que la ceniza permanece en el cielo y reduce la cantidad de luz solar que llega hasta la superficie. Tres años después, observadores de todo el mundo describían el crepúsculo y el alba de brillante colorido, producido por la refracción de los rayos solares en esas partículas minúsculas.

Se cree que las grandes explosiones fueron debido a un vapor super caliente, creado cuando las paredes del volcán se fracturaron y permitieron la entrada de agua del océano dentro de la cámara de magma.

Se dice que cambió el eje de la Tierra y que muchas islas se desplazaron hasta 30 metros de su posición original. 

Se estima que el estruendo del Krakatoa al explotar, es el sonido más alto registrado en la historia, superando los 180 dB. Se dice que marineros ubicados a 40 km de la explosión quedaron sordos por el estruendo.


Los efectos combinados de flujos piroclásticos, cenizas volcánicas y tsunamis tuvieron resultados desastrosos en la región. No hubo ningún superviviente de entre los 3.000 habitantes en la isla de Sebesi, aproximadamente a 13 kilómetros de Krakatoa. Los flujos piroclásticos que viajaron sobre la superficie del agua a 300 km/h mataron alrededor de 1.000 personas en Ketimbang, en la costa Sumatra, a unos 40 km al norte de Krakatoa. El número de muertes oficial registrado por las autoridades holandesas fue de 36.417 y muchos asentamientos fueron asolados, incluyendo Teluk Betung y Ketimbang, en Sumatra, y Sirik y Semarang, en Java.

Las áreas de Banten de Java y el Lampong sobre Sumatra fueron devastadas. Hay numerosos informes documentados de grupos de esqueletos humanos encontrados flotando en el océano Índico sobre balsas de piedra pómez volcánica que llegaron hasta la costa oriental de África, incluso un año después de la erupción. Algunas tierras de Java nunca fueron pobladas de nuevo; volvieron a convertirse en selva y ahora constituyen el Parque Nacional de Ujung Kulon.

Los tsunamis

Los barcos en lugares tan distantes como Sudáfrica se mecieron con los tsunamis que los golpeaban, y se encontraron cuerpos de víctimas flotando en el océano durante semanas después del acontecimiento. El tsunami que acompañó la erupción fue supuestamente provocado por flujos piroclásticos gigantescos que entraron en el mar; cada una de las cuatro grandes explosiones estuvo acompañada por un flujo piroclástico masivo resultado del derrumbamiento gravitacional de la columna de erupción. Nuevas teorías afirman que fue consecuencia del colapso de la caldera magmática.

Al saltar por los aires casi toda la isla se originó una descomunal ola de unos 40 metros de altura que arrasó todo lo que encontró a su paso en un área de 80.000 km². El buque de guerra alemán "Berout", anclado en Sumatra, acabó en medio de la jungla, a 4 kilómetros de la costa.

Estos varios km3 de material entraron en el mar, desplazando igual volumen de agua de mar. Algunos flujos piroclásticos alcanzaron la costa de Sumatra a una distancia de hasta 40 kilómetros (25 millas), al parecer tras desplazarse por encima del agua sobre un «cojín» de vapor sobrecalentado. Hay también indicios de flujos piroclásticos submarinos que alcanzaron 15 km (10 millas) del volcán.

En un reciente documental, un equipo de investigación alemán realizó pruebas de flujos piroclásticos sobre el agua, que revelaron que la ceniza caliente viajó sobre el agua en una nube de vapor (más de 400 °C), causando un fatal y devastador tsunami. Tras estas explosiones, la isla quedó completamente destruida y desaparecida bajo el mar.

En 1927 comenzaron nuevas erupciones volcánicas en el fondo del mar, nuevos movimientos, nuevos presagios de que algo seguía vivo en las profundidades… A los pocos meses, emergió una nueva isla a la que llamaron Anak Krakatau (‘Hijo de Krakatoa’). En ella no vive nadie, puesto que como dicen algunos geólogos, algún día el Anak Krakatau reventará quizá con la misma fuerza que el volcán anterior. ¿Cuándo? No se sabe.

Esta isla sobrepasó la superficie del mar en 1928, y en 1973 ya alcanzaba una altura de 190 metros. Sigue creciendo a razón de unos 5 metros por año. Anak Krakatau tiene ahora 305 metros de altura y sigue creciendo cada año. La isla está deshabitada. Hoy en día la isla tiene forma de cono de unos 300 metros de altura con un cráter lateral que le da una apariencia extraña al entorno.

El volcán Anak Krakatau arrojando ceniza volcánica y humo en el estrecho de Sunda,  el día en el que se cumplían 130 años de que el Krakatoa explotara.

Krakatoa, al este de Java


Esta es una película clásica de 1969. Fue un gran éxito en el género de “cine catástrofe”. De hecho ayudó a que el género fuera popular, especialmente en los 70’s.


Sin embargo, parece que no miraron el mapa antes de escribir el título de la película. Si lo hubieran hecho, podrían haber visto que Krakatoa está, en realidad, al OESTE de Java. Muchas películas tienen errores geográficos, pero esta debe ser la única en la que el error está directamente en el título.



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Fuentes

martes, 25 de agosto de 2015

24 y 25 de agosto de 79 d. C. - Pompeya, congelada por el fuego del Vesubio

La erupción del Vesubio en el año 79 a.C. creó el infierno en la tierra para Pompeya y la vecina localidad costera de Herculano. De los habitantes de ésta solo quedaron algunos huesos. Un flujo volcánico a 400 grados arrasó con todo. Pero en Pompeya el menor calor generó costras de ceniza volcánica en torno a los retorcidos cuerpos de sus habitantes. En el siglo XIX, los arqueólogos inyectaron yeso en el vacío que dejó la muerte para crear moldes humanos


El relato detallado de esos momentos trágicos nos ha llegado en palabras de Plinio el Joven quien estuvo presente en la catástrofe durante la cual perdió la vida su tío el célebre naturalista Plinio el Viejo, almirante de la flota amarrada en Miseno, quien murió mientras trataba de socorrer a las víctimas del cataclismo en las playas de Estabia


Plinio el Joven cuenta a Tácito los terribles acontecimientos de aquellos días con estas palabras:
“Oía los gemidos de las mujeres, los alaridos de los niños, el clamor de los hombres, unos llamaban a gritos a sus padres, otros a sus hijos, otros a sus cónyuges y los reconocían por su voz; había quien lloraba su suerte y quien deploraba la de los suyos; muchos levantaban sus brazos invocando a los dioses; otros, en menor número afirmaban que no existían ya los doses y que aquella era la última noche del mundo…”
Su mundo desapareció en 24 horas. Vivían sin saber que bajo las laderas fértiles del Vesubio latía el germen de su propia destrucción, que llegó por sorpresa en el año 79 antes de Cristo. Los habitantes de Pompeya, entre 12.000 y 15.000 personas según se estima, y los de la vecina localidad costera de Herculano, con unos 4.000 habitantes, murieron sepultados por sus propios techos, asfixiados por los gases tóxicos de la erupción, o carbonizados por un flujo abrasador de roca y aire ardiendo que se abalanzó sobre Herculano a 30 metros por segundo y 400 grados de temperatura.


Una nube volcánica de 35 kilómetros llevó la oscuridad a la bahía de Nápoles. La falta de visibilidad impedía la huida a los pompeyanos, que tuvieron unas pocas horas más de vida. Pero su mundo había sido el del aire fresco que disfrutan los actuales visitantes cuando recorren sus calles ordenadas, con el volcán al fondo. Un universo urbano de placeres y gozos cotidianos.

Arqueólogos y turistas

En el año 79 d.C. Pompeya era una ciudad que en la actualidad consideraríamos pequeña (ocupaba unas 80 hectáreas), pero bastante importante en opinión de sus habitantes y de otros romanos.

Su historia se remonta a la época etrusca, y sus ciudadanos —unos 20.000— descendían de los pueblos prerromanos y de los colonos romanos que se establecieron en la zona cuando Roma extendió su dominación sobre la Campania, región fértil y rica. (imagen de un esqueleto de aquella época sepultado bajo las cenizas durante 1900 años).

Se alzaba a orillas del río Sarno, que en la actualidad carece de importancia pero que entonces permitía que Pompeya fuera el puerto en el que atracaban los buques mercantes que recogían los productos agrícolas y las manufacturas de la ciudad. Pompeya constituía uno de los centros a través de cuyos mercados y muelles la Campania mantenía contactos con el mundo exterior.

Las casas, en su tipo más sencillo, tenía una sola puerta a la calle, y estaba cerrada todo alrededor por altas paredes, privadas de ventanas y provistas sólo de altos y estrechos respiraderos hacia el exterior, que servían para la ventilación. Parecía, pues, una pequeña fortaleza. Desde la entrada, tras haber recorrido un estrecho corredor, se llegaba al patio central o atrio; alrededor de éste se abrían las habitaciones de alojamiento, los “cubicula”, y frente a la puerta estaba el “tablinum”, lugar de reunión de toda la familia.

Este tipo sencillo y austero de casa pompeyana, usado en los siglos IV y III a. C., se transformó, gracias a la influencia griega, en una casa más suntuosa, en una especie de verdadero y auténtico palacio. Pero, junto a la lujosa casa del rico patricio o del mercader enriquecido, estaba siempre la modesta habitación del pequeño artesano o del comerciante.

La casa de los Vettii, llamada así por dos sellos encontrados en la misma que pertenecían a dos libertos llamados Aulus Vettis Restitutus y Aulus Vettius Conviva, es una de las más importantes de Pompeya, ya que conserva en la actualidad sus magníficos frescos decorados

En el siglo XVIII, el descubrimiento de las ruinas de Pompeya provocó una auténtica conmoción entre los amantes de la Antigüedad. La ciudad había desaparecido del mapa entre el 24 y el 25 de agosto del año 79 d.C., cuando una mortífera erupción del Vesubio sepultó ésta y otras localidades del entorno, como Herculano y Estabia. A lo largo de los años se mantuvo el recuerdo de la existencia de unas ruinas antiguas en la zona, e incluso algunos se aventuraron a apuntar su localización a la luz de ciertos hallazgos. Pero no fue hasta 1738 cuando el futuro Carlos III de España, entonces rey de Nápoles, encargó a un ingeniero militar español, Roque Joaquín de Alcubierre, que iniciase las excavaciones. Esas primeras prospecciones se hicieron en la zona de Herculano, un punto especialmente dificultoso porque la ciudad había quedado sepultada bajo una capa solidificada de lava volcánica que llegaba a alcanzar los 26 metros de espesor. Por ello, pese a que se desenterraron algunas estatuas espléndidas, el monarca y sus asesores decidieron ampliar el alcance de la búsqueda. Fue así como, en 1748, se comenzó a excavar en la zona de la antigua Pompeya, si bien la ciudad no fue identificada como tal hasta mucho más tarde, en 1763.


Pompeya había quedado cubierta por una capa bastante menos gruesa de cenizas volcánicas solidificadas, tras la que se encontró otra mucho más ligera de lapilli (pequeñas piedras expulsadas durante una erupción volcánica); por ello, el acceso a las ruinas fue desde el principio mucho más fácil. Inicialmente los excavadores se sintieron decepcionados, pues no daban con las elegantes esculturas por las que suspiraba el rey. Durante dos años exploraron dos zonas opuestas de la ciudad, el anfiteatro y la vía de los Sepulcros. Tras una pausa, en el año 1755 se reanudaron los trabajos, siempre bajo la dirección de Alcubierre, que se mantuvo en el puesto hasta 1780. Los hallazgos se sucedieron: la villa de Cicerón, la finca de Julia Félix, más tarde el teatro Grande, el odeón, la villa de Diomedes y el templo de Isis. La expectación por los descubrimientos se extendió por toda Europa, y gran número de estudiosos, y también de simples curiosos –lo que hoy llamaríamos turistas–, empezaron a llegar al yacimiento para contemplar los edificios desenterrados, las estatuas y los primeros frescos que quedaban a la vista. El templo de Isis despertó especial interés; era el primer espacio sacro que se excavaba en Pompeya, el mejor conservado y, sobre todo, el primer santuario egipcio que podían ver con sus propios ojos los europeos, pues el viaje al país de los faraones no era factible en aquella época.

La vida en el hogar está ilustrada por delicados objetos, como una cuna de bebé de madera recuperada de la ira del volcán, o un banco para hacer una pausa en los paseos por los patios y jardines. En la calle, los residentes menos adinerados buscaban diversión en la tabernas como la de Salvio, de la que se salvaron algunos de los frescos más reveladores de la cotidianeidad pompeyana. «Aquí», exige un cliente al camarero. «No, me toca a mí», contesta otro. Las cocinas, un espacio menor en las casas, muestran las sopas y guisos de lentejas, alubias o cebolla que preparaban cuando estalló el Vesubio. La presencia de higos cuestiona la trágica fecha del 24 de agosto atribuida a Plinio, al ser octubre el mes de esta fruta.

Pompeya y la pequeña Herculano eran localidades cosmopolitas con una fuerte proporción de esclavos libres entre sus ciudadanos. Se estima que Pompeya debió tener entre 9 y 30 burdeles, la misma ciudad en cuyas paredes se han encontrado más de 50 graffitis con citas del poeta Virgilio. 

Las desinhibidas escenas de sexualidad conyugal que muestran algunos de los frescos más llamativos hablan de equilibrio en las relaciones entre sexos. En un fresco encontrado en la Casa de Lucius Caecilus, la pareja parece entretenida con las posturas sexuales, ella de espaldas, desnuda y reclinada sobre él, mientras un esclavo difuminado al fondo espera sus instrucciones.


La pintura colgaba en el patio de la casa, a la vista de todos. Los romanos estaban muy habituados a las imágenes de erotismo y sexualidad, que a menudo veían más como símbolos de fertilidad, superstición o, simplemente, de humor.


Es ese sentido del humor el que explica algunas imágenes más subidas de tono, como el de un lascivo sátiro que sujeta el pecho de una ménade, o la estatua del dios Pan en lo que antiguamente se definía como ayuntamiento carnal con una cabra. Esta jocosidad conmocionó a los arqueólogos que la encontraron a mediados del siglo XVIII en un jardín de Herculano.


En 1943, durante la segunda guerra mundial, una serie de bombardeos aliados dañaron seriamente los restos arqueológicos. Pero terminado el conflicto los trabajos se reanudaron a un ritmo intenso, aunque no siempre con el debido rigor; por ejemplo, los materiales desenterrados se utilizaron para la construcción de la autopista Nápoles-Salerno y como tierra fértil para los cultivos de la zona. Desde los años sesenta se han desenterrado tres nuevas casas: las de Fabio Rufo, Julio Polibio y de los Castos Amantes. Aun así, en la actualidad, 25 hectáreas del yacimiento, un tercio del total, aún no han visto la luz. Pero quizás el mayor reto para los arqueólogos sea la conservación de los edificios, mosaicos y frescos ya descubiertos, algo que resulta especialmente arduo en las condiciones de la actual crisis económica. Actualmente, un ferrocarril de cremallera conduce hasta el mismo cráter del volcán, siempre lleno de sugestión, pero siempre también humeante y amenazador. Nada hace suponer que el Vesubio haya cesado su actividad. Un observatorio vulcanológico situado próximo a él lo vigila atentamente, para prevenir al instante cualquiera de sus reacciones. La actividad del Vesubio no se ha extinguido, y su poder destructivo permanece latente, aunque Pompeya, Herculano y Estabia hayan quedado muy atrás…



EL MONTE VESUBIO

El Monte Vesubio es uno de los volcanes más conocidos en todo el mundo, la mayor parte de su fama proviene de su erupción en el año 79, que sepultó por completo la ciudad de Pompeya. El volcán se encuentra en Italia, en el Golfo de Nápoles y es uno de los volcanes que forman el arco volcánico de Campania. Este volcán es, de hecho, el único volcán activo situado en la parte continental de Europa, mide 1.281 metros de altura. Algunos de los otros volcanes que también se encuentran en este arco son Stromboli, Vulcano, Campi Flegrei y el Monte Etna. Estos volcanes son parte de la misma zona de subducción, que fue creada por las placas tectónicas euroasiáticas y africanas convergentes.

La primera erupción registrada. 
Una de las principales razones por la que el Vesubio es tan conocido es que en realidad es uno de los primeros volcanes en tener una erupción que se describe en detalle. Durante la erupción en el año 79 dC, Plinio el Joven vio la erupción volcánica de su ubicación en Miseno, a unos 18 kilómetros de distancia. Poco tiempo después, él escribió acerca de lo que vio, lo que nos da un registro temprano de las erupciones volcánicas. 


Erupción del Vesubio del año 79 d. C.,
según la descripción de Plinio el Joven
.
Él describió la erupción como una gran nube que se asemeja a un árbol, con un tronco y las ramas de humo y cenizas. Debido a Plinio el Joven los geólogos utilizan el término erupción pliniana para describir las erupciones que son similares a las del año 79, que son violentas y producen un gran volumen de gases en expansión, ceniza y rocas.

La erupción del Vesubio en el año 79 cubrió por completo las ciudades de Pompeya y Herculano. Los historiadores estiman que esta erupción podría haber matado a más de 16.000 personas. La principal causa de muerte durante esta erupción se debió a la asfixia por la ceniza volcánica. 

La parte más interesante de esta famosa erupción es que, debido a la ceniza caliente, se formaron moldes que preservaron a los fallecidos en detalle. Los únicos indicios de la erupción se produjeron unos pocos días antes, cuando las fuentes subterráneas de agua se secaron y se produjo un terremoto de menor importancia.

Actividad volcánica. 
En los 17.000 años anteriores, el Vesubio ha tenido 8 grandes erupciones, incluyendo la del año 79. Hace unos 3.780 años, una erupción ocurrió, y no sólo tomó a los residentes de las áreas circundantes por sorpresa, sino que fue lo suficientemente potente como para hacer que el área circundante (miles de kilómetros de ella) se convirtieran en desierto por más de 200 años.

Inmediatamente después de la erupción, en el año 79 dC, el volcán entró en erupción aproximadamente cada 100 años hasta 1037, momento en el que se detuvo temporalmente. Este largo período de tranquilidad provocó una erupción en 1631 que mató a 4.000 personas en el área.

Más recientemente, el Vesubio entró en erupción el 7 de abril de 1906, la erupción expulsó la mayor cantidad de lava registrada de este volcán. Esta erupción mató a 100 personas y cambió por completo los planes para los Juegos Olímpicos del Verano de 1908. La última gran erupción ocurrió el 18 de marzo de 1944, y destruyó varios pueblos cercanos, matando a 26 personas.

El volcán hoy. 
El Monte Vesubio y sus alrededores es un parque nacional, y está abierto a los visitantes. Existen varios caminos que lo rodean, incluyendo el acceso a la cumbre a pesar de la inminente erupción.


Hoy en día hay 18 pueblos alrededor de la base del monte Vesubio, y juntos contienen 600 mil personas, todos viviendo dentro de la zona roja. Esta zona se encuentra en la línea de fuego, en caso de que una erupción se produzca.

¿Qué sucedería en una erupción? Los científicos han medido que el Monte Vesubio se encuentra actualmente en la parte superior de una capa grande de magma, que se encuentra en el interior de la tierra y posee 154 kilómetros cuadrados, una cantidad muy grande de magma en comparación con otros volcanes de todo el mundo. Además, los científicos creen que la próxima erupción, como la del año 79, será una erupción pliniana, lo que significa que puede contener cenizas volantes y roca que alcanzarán velocidades de alrededor de 160 Km/h. Debido a su proximidad a Nápoles, y el gran número de personas que viven cerca, una erupción podría poner a más de 3 millones de personas en riesgo.

Gracias a las nuevas tecnologías, el gobierno italiano espera tener de dos semanas a 20 días de aviso antes de la próxima erupción, es de esperar que esto proporcione el tiempo suficiente para poner su plan de evacuación en vigor y salvaguardar a todas las personas que viven en la zona.




Fuentes
Grandes Civilizaciones del pasado: Roma Antigua (Anna Maria Liberati y Fabio Bourbon – Ed. Folio, 2005)


sábado, 15 de agosto de 2015

El Viento Divino

Como cualquier buen conquistador, Kublai Khan sólo quería expandir su imperio. Así que a finales del siglo 13, el nieto de Genghis Khan lanzó una flota mítica para tomar el control de Japón. Según la leyenda japonesa, sin embargo, los barcos mongoles sufrieron los tifones de proporciones igualmente míticos, que anuló sus repetidas invasiones por dos veces.

En 1281, con la era de los "Shoguns" en su apogeo, el guerrero mongol Kublai Khan lanzó contra el Japón una invasión formidable. Resentido por la humillante derrota sufrida a manos de los hábiles y valerosos defensores siete años antes, Kublai Khan había reunido esta vez una armada de conquista tan poderosa que los nipones no podrían enfrentar, transportando en ella un ejército invasor de proporciones abrumadoras.

En un escenario precursor al de la poderosa "Armada Invencible" que enviara el rey español Felipe II contra la Corona Inglesa en 1588, las embarcaciones del Khan se enfrentaron con un enemigo tan letal como inesperado. Un monstruoso tifón de los que siempre han asolado el Mar de la China, decimó a los invasores mongoles a un extremo tal que los muy pocos supervivientes se transformaron en un el plazo de horas, de temibles invasores a indefensos náufragos.


Durante el siglo XIII los Mongoles gobernados por Kublai Khan, nieto de Gengis Khan, intentaron dos grandes invasiones de Japón, en 1274 y 1281 d.C.. Sin embargo, en ambas ocasiones un tifón (ciclón tropical) derrotó la flota mongola, lo que obligó a los atacantes abandonar sus planes y fortuitamente salvó Japón de la conquista extranjera. Los Japoneses creían que los tifones habían sido enviados de los dioses para protegerlos de sus enemigos y los llamaron Kamikaze (“Viento Divino”). Tras la conquista de China en 1230 y Corea en 1231, Kublai Khan se convirtió en el primer emperador de Mongolia y cambió el nombre a su dinastía con Yuan, que significa "primer principio". Japón estaba a sólo 100 kilómetros de distancia y temía una invasión, y tenía razón. Entre 1267 y 1274, Kublai Khan envió numerosos mensajes al emperador de Japón exigiéndole de presentarse a los mongoles o enfrentarse a la invasión. Sin embargo, los mensajeros fueron bloqueados por el shogun de Japón, el verdadero poder detrás del trono, y nunca llegaron al emperador. Kublai Khan se puso furioso desde que nunca recibió una respuesta del emperador, refiriéndose a él como al “gobernante de un país pequeño”, y se comprometió a invadir Japón.

Los mongoles se pusieron a trabajar en la construcción de una enorme flota de barcos de guerra y reclutaron a miles de guerreros procedentes de China y Corea. 

Primera invasión mongola de Japón

En el otoño de 1274 los Mongoles lanzaban su primera invasión de Japón, que conocida como la Batalla de Bun'ei. Se estima que entre unas 500 y 900 embarcaciones y 40.000 guerreros, en su mayoría de etnias chinas y coreanas, llegaron a las costas de la bahía de Hakata. Los mongoles devastaron las fuerzas japonesas, que empezaron a retirarse. Sin embargo, por temor a que los Japoneses se podían preparar y volver con más refuerzos, los Mongoles se retiraron a sus naves. Esa noche llegó un violento tifón mientras los barcos estaban anclados en la bahía de Hakata. Al amanecer, sólo unos pocos barcos permanecían. El resto fue destruido y acabó con la vida de miles de mongoles.

Segunda invasión

Los Japoneses tuvieron la suerte de poder escapar en 1274, pero todo no había terminado. Los mongoles eran ahora decididos más que nunca a la conquista de Japón. Trabajaron duro para reconstruir su flota y contratar a un mayor número de guerreros. Mientras tanto, Japón construyó una serie de murallas altas dos metros para protegerse de futuros ataques. Siete años más tarde, los Mongoles regresaron con una enorme flota de 4.400 barcos y un número estimado entre 70.000 y 140.000 soldados. Un conjunto de fuerzas partió de Corea, mientras otro conjunto de velas partió desde el sur de China, para converger en agosto de 1281 cerca de la bahía de Hakata. 

No encontraron ninguna playa adecuada para el desembarco, a causa de las murallas construidas, y la flota se mantuvo a flote durante meses agotando sus suministros, mientras buscaba una zona para desembarcar. El 15 de agosto, los Mongoles se preparaban para lanzar su asalto a la mucha más pequeña fuerza japonesa que defendían la isla. Sin embargo, una vez más, un tifón sopló destruyendo la flota mongola y una vez más frustrando el intento de invasión. Los Mongoles que sobrevivieron al tifón fueron masacrados por los samurai japoneses en la orilla del agua.

 Unos cuentos Japoneses contemporáneos indican que más de 4.000 naves fueron destruidas y el 80 por ciento de los soldados murieron ahogados o por manos de los samurai en las playas. El hecho se convirtió en uno de los intentos más grandes y desastrosos de una invasión naval de la historia. Los mongoles nunca atacaron a Japón otra vez.

Raijin y el Viento Divino

Según la leyenda japonesa, el Kamikaze (Viento Divino) fue creado por Raijin, dios del rayo, el trueno y las tormentas, para proteger a Japón contra los Mongoles. 

Es una de las más antiguas deidades japonesas, Raijin, y es un dios original sintoísta también conocido como Kaminari (de kami “espíritu” o “deidad” y nari “trueno”).

Es típicamente representado como un espíritu demoníaco tocando tambores para crear truenos. Otras variaciones de la leyenda dicen que los tifones Kamikaze fueron creados por Fujin (dios del viento). 

Fujin-raijin-zu por Tawaraya Sōtatsu.
Raijin se muestra a la izquierda y Fujin a la derecha.

Kublai Khan tuvo deseos de invadir Japón una vez más en 1286, pero encontró sus recursos demasiado escasos para realizar dicha invasión. En Japón, el país necesitaba reorganizarse tras repeler a los mongoles, cuyas invasiones habían llevado al límite los recursos económicos y al ejército. Los ataques mongoles proporcionaron al bakufu (término japonés que se refiere al gobierno del Shogun) una oportuna excusa para mantener el control del imperio, en vez de devolvérselo al emperador de Japón. Incluso varios años después, los gobernantes continuaron reforzando las defensas de Kyushu, mientras que varias medidas militares defensivas siguieron activas en la isla durante muchos años.

Es muy probable que el número de guerreros de ambos bandos que participaron en las invasiones fuese mucho menor de lo que se ha pensado tradicionalmente. Algunos eruditos también afirman que los japoneses hubieran sido capaces de repeler efectivamente a los invasores aún sin el fortuito y famoso kamikaze.


Kamikaze como metáfora 

Como muchos saben, el término “kamikaze” fue utilizado más adelante en la Segunda Guerra Mundial, para referirse a los pilotos suicidas japoneses que deliberadamente estrellaban sus aviones contra objetivos enemigos. La metáfora significaba que los pilotos debían ser el "viento divino" que una vez más tenía que destruir el enemigo en los mares. Los pilotos kamikaze hicieron mucho daño a la flota estadounidense, al precio de unos 2.000 de sus más dedicados jóvenes. El movimiento de los kamikazes se desarrolló con la desesperación de cuando se hizo evidente que Japón iba a perder la guerra. La palabra kamikaze se ha incorporado en el uso cotidiano para referirse a alguien que toma un gran riesgo con poca preocupación por su propia seguridad. Piloto kamikaze japonés. Teniendo en cuenta el calendario de los dos tifones, exactamente coincidentes con los dos intentos de invasión de Japón, es fácil ver por qué estas tormentas son vistas como regalos de los dioses. Si no fuera por los dos tifones “kamikazes” es muy probable que Japón hubiera sido conquistado por los Mongoles, con la creación de lo que habría sido un futuro muy diferente. 

La providencial tormenta que decisivamente convertiría una amenazadora invasión en espectacular victoria, fue aclamada como de origen divino por el místico shogunato y festejada por todas las islas del Archipiélago Japonés. Esa tormenta fue conocida en la historia del Japón desde ese entonces como "El Viento Divino" ("Kamikaze" en japonés). ¿Quién puede sorprenderse que ese nombre fuera escogido por el Alto Mando nipón para designar a las unidades aéreas suicidas que la Armada Norteamericana enfrentara en el Pacífico en los meses finales de la Segunda Guerra Mundial?.

Teniendo en cuenta la notable diferencia que existía, en orden al potencial bélico, entre el Japón y los Aliados en los últimos años de la guerra en el Pacifico, estaba completamente claro que Japón tendría que afrontar una gravísima crisis, a menos que de una manera u otra lograra hacer intervenir elementos, que fueran capaces, por sí solos, de cambiar radicalmente la situación. Así, pues, era muy natural que, en semejantes circunstancias, los combatientes nipones estuvieran dispuestos a sacrificar sus vidas por el emperador y por la patria. Su patriotismo tenía su origen en la convicción, profundamente arraigada en el ánimo de todos estos hombres, de que la nación, la sociedad e incluso el universo entero se identificaban en la persona del emperador, y por esta causa estaban decididos a sacrificar sus vidas. 

Por lo que respecta a la fundamental cuestión de la vida y de la muerte, la base espiritual de todos los japoneses está constituida por una absoluta obediencia a la autoridad indiscutible del soberano, incluso a costa de la propia vida. El credo de los kamikaze derivaba, en cierto modo, del Bushido, el código de conducta del guerrero japonés, basado en el espiritualismo propio del budismo y que revela una especial insistencia en el valor o en la conciencia del hombre. También buscaban una muerte henchida de un profundo significado, en el momento justo y en el puesto que les correspondía, y no suscitar con su conducta la pública censura.


Cuando se analiza el comportamiento de los kamikaze hay que tener muy presente que ellos juzgaban aquellas misiones de ataque única y exclusivamente como una parte más de su obligación, y que no consideraban este deber como algo extraordinario ni fuera de lo normal. Se apasionaban de tal manera ante el problema de cómo alcanzar con éxito los buques señalados como objetivo que acababan por dar poca o ninguna importancia a su destino. A nivel de consciencia o de inconsciencia tenían la sensación precisa y profunda de «conquistar la vida a través de la muerte» y se comportaban y obraban de acuerdo con este principio. Estaban tan profundamente dominados por el sentimiento de amor hacia la patria, cultivado en la historia y en la tradición de su país, que no podían experimentar otra sensación. El ataque kamikaze tenía, ante todo, un significado espiritual, y cualquier piloto dotado de una normal habilidad estaba capacitado para llevar a cabo su misión de manera adecuada. Por ello no existía un método especial de adiestramiento, excepto el que consistía en hacer particular hincapié, ante los pilotos, sobre determinados factores que ya habían revelado tener una cierta importancia, en el curso de anteriores experiencias, en todos estos «ataques especiales». Sin embargo, puesto que los pilotos elegidos para estas misiones habían recibido una preparación un tanto limitada y tenían escasa experiencia de vuelo, eran sometidos a un curso de adiestramiento técnico intensivo, con el fin de ponerles en situación de aprender, en un tiempo mínimo, los elementos fundamentales del ataque kamikaze. 

Por ejemplo, el programa que debían seguir los pilotos se dividía en breves y diversas fases: en primer lugar, el adiestramiento de los nuevos pilotos kamikaze tenía una duración de siete días, dedicando las dos primeras jornadas únicamente al ejercicio de despegue. Este tipo de ejercicio cubría el periodo de tiempo que iba desde el momento en que se impartía la orden para una misión hasta el momento en que los aparatos quedaban situados en formación de vuelo. Los dos días siguientes se dedicaban al vuelo en formación, mientras al mismo tiempo proseguían las prácticas de despegue. Los últimos tres días estaban dedicados, de manera especial, al estudio teórico y a los ejercicios prácticos de aproximación al objetivo y al ataque; entre tanto, continuaban también los ejercicios de despegue y de vuelo en formación. Sí aún se disponía de tiempo, se repetía el programa completo una segunda vez. Para los cazas ligeros y rápidos y para los bombarderos embarcados se adoptaron dos métodos de aproximación con vistas a los ataques especiales, métodos que se hablan revelado especialmente eficaces. 


La aproximación debía realizarse a la máxima o la mínima altura posible. Aunque desde el punto de vista de la exactitud de la navegación y de la buena visibilidad hubiera sido preferible una altura media, se prefería renunciar a estas ventajas en consideración a otros factores. En efecto, la altura preferida estaba comprendida entre los 5500 y los 6500 metros. Cuanto mayor es la altura, más difícil se hace la interceptación por parte del enemigo; había que tener en cuenta la maniobrabilidad de un avión cargado con una bomba de 250 kilogramos. Por lo que respecta a la aproximación a muy poca altura los aparatos volaban lo más cerca posible de la superficie del mar, de manera que se retrasara al máximo su localización por los radares enemigos. En las postrimerías del año 1944 se consideraba que el radar americano tenía un alcance efectivo de 160 km a gran altura y de 30-50 km a baja altura. En las ocasiones en que se disponía de muchas unidades de ataque, se aplicaban simultáneamente.

Fuentes
La Segunda Guerra Mundial, - Ediciones Iberoaméricanas Quorum -1986
Así Fue la Segunda Guerra Mundial - Editorial Noguer - 1972



martes, 30 de junio de 2015

30 de junio de 1908 - en Siberia (Rusia) se registra una gigantesca explosión conocida como el "Evento de Tunguska"

Sibería es legendaria por su frío estepario y nevados paisajes… también mítica por ser tierra de destierros o la última morada de los desterrados por los zares o el régimen político gobernante. Lejos de todo esto, la región de Tunguska es mítica por un extraño suceso… una explosión de “algo” proveniente del cielo que arrasó toda la región. A poco más de cien kilómetros de la población de Vanavara, el 30 de Junio de 1908


"Si se desea iniciar una conversación con alguien dentro del ambiente de los asteroides, lo único que se debe mencionar es Tunguska", dice Don Yeomans, director de la Oficina de Objetos Cercanos a la Tierra (NEO, por su sigla en idioma inglés), en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. "Es la única entrada de un meteoroide en tiempos modernos de la cual tenemos narraciones presenciales" (y aún hoy, a más de cien años del acontecimiento, los científicos continúan hablando del tema).

A pesar de que el impacto ocurrió en 1908, la primera expedición científica que llegó al área lo hizo 19 años después. El gobierno Ruso inmediatamente no intento investigar el evento, ya que nadie había sido dañado y teniendo lugar la primera revolución rusa sólo tres años antes, las autoridades tenían otras cosas en sus mentes. En 1921, la Academia Rusa de Ciencias nombro a Leonid Kulik, el jefe conservador de la colección de meteoritos del Museo de San Petersburgo, para dirigir una expedición de investigación. No obstante, las duras condiciones de la zona del interior de Siberia impidieron al equipo alcanzar el área de la explosión. En 1927, una nueva expedición, liderada otra vez por Kulik, logró finalmente alcanzar la meta.

"Al principio, los habitantes de la zona se mostraban renuentes a contarle a Kulik acerca del evento", dijo Yeomans. "Ellos creían que la explosión había sido una visita del dios Ogdy, que le había echado una maldición al área derribando árboles y matando animales".

Aunque se hizo muy difícil obtener testimonios de lo sucedido, la evidencia abundaba alrededor. Aproximadamente 2.100 kilómetros cuadrados (ochocientas millas cuadradas) de bosque quedaron partidas en dos. La taiga (bosque de coníferas) cerca del río Podkamennaya en Tunguska fue devastada: un estimado de 80 millones árboles fueron derribados en un patrón radial sobre el suelo. entre 20 y 25 km alrededor y miles se quemaron en un área de más de 1.300 kilómetros cuadrados.

el bosque de Tunguska luego de la explosión
El bosque hoy se ha recuperado, aunque todavía se encuentran recuerdos de la explosión, como estos dos árboles arrancados de raíz
Las personas fueron golpeadas desde sus pies y rompieron ventanas distantes a 400 km. Las estaciones sísmicas en toda Eurasia registraron la explosión, y fue detectada por el Barógrafo inventado recientemente en el Reino Unido. En los Estados Unidos, el Observatorio de Monte Wilson y el Observatorio Astrofísico Smithsoniano informaron una disminución en la transparencia atmosférica que duró meses.

Según Yeomans,
"Esos árboles sirvieron como marcadores ya que señalaban la dirección directamente opuesta al epicentro de la explosión. Más tarde, cuando el equipo llegó al lugar del epicentro, cerca del Río Podkamennaya Tunguska, descubrió que los árboles estaban de pie, pero con sus ramas y sus cortezas completamente removidas. Parecía un bosque de postes de teléfono".
Eso requiere ondas de expansión de rápido movimiento capaces de romper las ramas de un árbol antes de que éstas puedan transferir el impulso del impacto al tronco. Treinta y siete años después de la explosión de Tunguska, se encontrarían árboles sin ramas en el lugar de otra fuerte explosión: Hiroshima, Japón.

Las expediciones de Kulik (quien viajó a Tunguska en tres ocasiones distintas) lograron hacer, finalmente, que algunos vecinos de la localidad hablaran. Uno de ellos fue un hombre en Vanavara, quien fue testigo de la explosión de calor mientras era despedido de su silla. Su testimonio:
"De pronto, en el cielo norteño... el cielo se partió en dos y, sobre el bosque, toda la parte norte del firmamento parecía cubierta por fuego... En ese momento, hubo un estallido en el cielo y un gran estrépito... Al estrépito lo siguió un sonido como de piedras que caían desde el cielo o de pistolas que disparaban. La tierra tembló."
La onda expansiva que se produjo como resultado pudo ser registrada por barómetros sensibles en lugares tan lejanos al epicentro como Inglaterra. Se formaron nubes densas sobre la región, a grandes altitudes, las cuales reflejaban la luz solar desde detrás del horizonte. Los cielos nocturnos brillaban y se recibieron informes de personas que afirmaban que podían leer el periódico afuera a la medianoche. En la localidad, cientos de renos, el sostén principal de los lugareños de Evenki, resultaron muertos; pero no hubo evidencia directa de que alguna persona pereciera en la explosión. Si hubiera ocurrido sobre una ciudad, cientos de miles de personas habrían muerto. Si el evento hubiera tenido lugar cuatro horas y 47 minutos más tarde, San Petersburgo hubiera sido borrada.

Se han propuesto distintas explicaciones para el misterio de Tunguska:

Asteroide:

Luego de transcurrido un siglo, algunos todavía debaten la causa del suceso y proponen distintos escenarios que podrían haber causado la explosión. Pero la teoría sobre la cual la mayoría concuerda es que en la mañana del 30 de junio de 1908, una roca espacial muy grande, de aproximadamente 37 metros de diámetro, penetró la atmósfera de Siberia y luego detonó en el cielo. 

Sin embargo, un cráter ha sido tentativamente identificado. Un equipo de investigadores italianos utilizo equipos acústicos para investigar el fondo del lago Cheko, unos cinco kilómetros al norte del presunto epicentro de la explosión. El estudio fue dirigido por Luca Gasperini, un geólogo del Instituto marino de ciencia de Bolonia, quien dijo, "la forma de embudo de la cuenca y las muestras de sus depósitos sedimentarios sugieren que el lago llena un cráter de impacto". Dijo que los resultados de su equipo indican que un fragmento de 10 metros de ancho del objeto se mantuvo viajando en la misma dirección después de la explosión. El trabajo del equipo fue publicado en la edición de agosto de 2007 de la revista “Terra Nova”

Vista aérea del lago Cheko
Una expedición realizada por científicos rusos llegó a la conclusión de que el lago Cheko se formó antes de 1908, basado en sedimentos en el fondo del lago. El equipo de Gasperini afirma que estos grandes depósitos ya estaban presentes en el lugar en el momento del impacto. Al respecto se ha dicho que los resultados del equipo italiano eran "emocionantes" y justifican más estudios, pero si un fragmento grande golpeó el suelo, también habría miles de fragmentos más pequeños, que muchas búsquedas no han podido encontrar. También se ha señalado que alrededor del lago hay árboles cuya apariencia apunta a que tienen más de cien años

Numerosas expediciones a la zona han encontrado unos pocos fragmentos - pequeños nódulos de vidrio incrustados en los árboles caídos - que parecen pertenecer a asteroides rocosos que se han sobrecalentado. 

Se estima que el asteroide hizo su entrada a la atmósfera de la Tierra viajando a una velocidad de aproximadamente 53.900 kilómetros (33.500 millas) por hora. Durante su rápida caída, la roca espacial de casi 110.000 toneladas (220 millones de libras) calentó el aire a su alrededor hasta alcanzar una temperatura de 24.700 grados Celcius (44.500 grados en la escala Fahrenheit). A las 7:17 a.m. (hora local de Siberia), a una altitud cercana a los 8.500 metros (28.000 pies), la combinación de presión y calor provocó que el asteroide se fragmentara y se destruyera, produciendo de este modo una bola de fuego y liberando energía equivalente a alrededor de 185 bombas de Hiroshima.

"Es por eso que no hay un cráter de impacto", dijo Yeomans. "La mayor parte del asteroide se consume en la explosión".

Se estima que, en promedio, un asteroide del tamaño del de Tunguska penetrará la atmósfera de la Tierra una vez cada 300 años.

Cometa:

La teoría suhpone que un cuerpo celeste compuesto de hielo y polvo estalló y posteriormente quedó completamente vaporizado por el roce con la atmósfera terrestre, permitiendo que todo el hielo sublimara directamente a gas, que se dispersó por la atmósfera eliminando todo rastro de la explosión. Al comparar los sismogramas del fenómeno Tunguska, estos corresponden a una explosión con una potencia de 12 megatones a 8 km de altura al ser comparados con los de explosiones nucleares aéreas, la combinación de presión y calor hizo que el asteroide se fragmentara y auto-aniquilara a unos 8.500 metros de altura, creando un bólido y emitiendo la energía equivalente a unas 185 bombas de Hiroshima.

Evento Tectónico Inusual: 

El científico ruso Andrei Olkhovatov sostiene la teoría de que Tunguska fue "un suceso geofísico, asociado a procesos tectónicos" - un poderoso terremoto de enormes presiones, que también dieron lugar a los efectos atmosféricos registrados. 

Explosión de Gas Metano:

Esta teoría es defendida por Wolfgang Kundt, Astro-Físico de la Universidad de Bonn, en Alemania. Él sugiere que hasta 10 millones de toneladas de gas metano, de las profundidades de la corteza del planeta, podrían haber entrado en erupción en una tremenda explosión. Kundt cree que hay evidencia de una erupción semejante en Blake Ridge (USA).

Mini agujero Negro:

Albert Jackson y Michael Ryan (Universidad de Texas) en 1973 creyeron haber encontrado la causa de la explosión de Tunguska, para ello dijeron que ese día de 1908 los ríos registraban el sentido de la corriente cambiado y que los árboles fueron arrancados por algo que los absorbió desde el cielo. Estos dos científicos afirmaron que si un agujero negro se acercara a nuestro planeta provocaría una explosión similar a la de Tunguska y las partículas ionizadas provocarían fenómenos luminiscentes en las noches terráqueas. Según Jackson y Ryan el agujero negro habría salido por el Atlántico Norte a 1800 kilómetros de Nueva Escocia (Canadá) y habría provocado cataclismos submarinos como desplazamientos de agua o Tsunamis (olas gigantes), la revista “Focus” en 1984 indicó que en 1908 se registraron en el Atlántico dichas anomalías submarinas…


Meteorito de antimateria:

La antimateria está constituida por partículas subatómicas con cargas contrarias a las de la materia, el electrón sería positivo y el protón negativo,el contacto entre materia y antimateria sería de el un aniquilamiento mutuo y la desintegración de las mismas. Fue en 1948 la revista “Nature” de la mano del norteamericano La Paz quién la descubrió. Se supone que una porción de antimateria de entre 300 y 400 gramos entró en nuestra atmósfera procedente de un paraíso de antimateria y originó la explosión. No se conoce ningún proceso por el cual se pueda formar antimateria en medio del espacio. El espacio del sistema estelar no está por completo vacío (tiene una mínima densidad de hidrógeno, así que tendría que haber una gran cantidad de antimateria para aguantar su viaje hasta la Tierra. Es difícil que existieran objetos así ya que su choque con el hidrógeno espacial, aún en su pequeña proporción, emitiría cantidades de energía significativamente perceptibles

Explosión de un OVNI:

Se afirmó durante un tiempo que la fuente de energía de una nave espacial extraterrestre explotó causando una explosión nuclear de gran magnitud, sin embargo la teoría se cae por su propio peso pues no se encontraron restos de ningún tipo de nave alienígena. Existieron otras variantes como que se trató de un aterrizaje de emergencia con los sistemas de propulsión del OVNI a toda potencia, etc. 

La teoría de una nave espacial extraterrestre que tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en la Tierra es probablemente la más fantasiosa y a la vez fascinante de todas ellas, sin embargo las primeras hipótesis se presentan como las más probables y lógicas para resolver un enigma que lleva más de 100 años.

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miércoles, 11 de marzo de 2015

11 de marzo de 2011 - terremoto y tsunami en Japón provocan accidente nuclear en Fukushima

El terremoto y tsunami de Japón del viernes 11 de marzo de 2011, denominado oficialmente por la Agencia Meteorológica de Japón como el terremoto de la costa del Pacífico en la región de Tohoku, provocó olas de maremoto de hasta 10 m. y dejó 13.858 muertos y 14.377 desaparecidos. 

Terremoto

El epicentro del terremoto se ubicó en el mar, frente a la costa de Honshu, 130 km al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi, Japón. En un primer momento se calculó su magnitud en 7,9 grados y fue posteriormente incrementada a 9 grados, confirmado por la Agencia Meteorológica de Japón y el Servicio Geológico de los Estados Unidos. El terremoto duró aproximadamente 2 minutos según expertos. Dos días antes, este terremoto había sido precedido por otro temblor importante, pero de menor magnitud, ocurrido el miércoles 9 de marzo de 2011, a las 02:45:18 UTC en la misma zona de la costa oriental de Honshu, Japón y que tuvo una intensidad de 7,2 grados a una profundidad de 14,1 kilómetros. También ese día las autoridades de la Agencia Meteorológica de Japón dieron una alerta de maremoto, pero sólo local, para la costa este de ese país.

Fue el terremoto más potente sufrido en Japón hasta la fecha, así como el cuarto más potente del mundo de todos los terremotos medidos hasta la fecha. Horas después del terremoto y su posterior tsunami, el volcán Karangetang en las Islas Célebes (Indonesia) entró en erupción a consecuencia del terremoto inicial. La NASA con ayuda de imágenes satelitales ha podido comprobar que el movimiento telúrico pudo haber movido la Isla Japonesa aproximadamente 2,4 metros, y alteró el eje terrestre en aproximadamente 10 centímetros. La violencia del terremoto, acortó la duración de los días en 1,8 microsegundos, según los estudios realizados por los JPL de la NASA.

El terremoto principal estuvo precedido de una larga serie de terremotos previos, que comenzaron con un temblor de 7,2 MW el día 9 de marzo de 2011, aproximadamente a 40 kilómetros de distancia de donde se produjo el terremoto del 11 de marzo, y seguido de otros tres el mismo día dela catástrofe que excedieron los 6 MW de intensidad. Un minuto antes del terremoto principal, el Sistema de Alerta de Terremotos, conectado a cerca de 1.000 sismógrafos en Japón, envió una serie de avisos a los diferentes medios de comunicación japoneses alertando del peligro inminente. Se cree que gracias a estas alertas se pudieron salvar una gran cantidad de personas. Este terremoto se produjo en la Fosa de Japón, donde la Placa del Pacífico subduce bajo la Placa deOjotsk. Un terremoto de esta magnitud por lo general tiene un frente de ruptura de al menos 480kilómetros y requiere de una larga línea de falla relativamente recta. Debido a que el límite entre placas y la zona de subducción en esta región no es tan recta, es por lo que los terremotos en esta región se espera tengan magnitudes de entre 8 y 8,5, por esto la magnitud de este terremoto fue una sorpresa para algunos sismólogos.

Maremoto

Tras el terremoto se generó una alerta de tsunami para la costa pacífica de Japón y otros países, incluidos  Nueva Zelanda, Australia, Rusia, Guam, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Nauru, Hawái , Islas Marianas del  Norte, Estados Unidos, Taiwán, América Central, México y en Sudamérica, Colombia, Perú, Ecuador y Chile.


La alerta de tsunami emitida por Japón fue la más grave en su escala local de alerta, lo que implica que se esperaba una ola de 10 metros de altura. Finalmente una ola de 0,5 metros golpeó la costa norte de Japón. La agencia de noticias Kyodo informó que un tsunami de 4 metros de altura había golpeado la Prefectura de Iwate en Japón. Se observó una ola de 10 metros de altura en el aeropuerto de Sendai, en la Prefectura de Miyagi, que quedó inundado, con olas que barrieron coches y edificios a medida que se adentraban en tierra. 


Asombroso video del tsunami

Accidente en la planta nuclear de Fukushima

Aproximadamente una hora después del terremoto se produjo un tsunami que terminó por completar la tragedia. Los efectos del terremoto y del tsunami se vieron agravados por los daños que sufrieron varios reactores nucleares, especialmente los del emplazamiento de Fukushima I. Además de los reactores de esta central, el terremoto y el tsunami afectaron a 12 de los 50 reactores japoneses. En particular, los cuatro reactores de la central de Fukushima II, sufrieron también daños importantes.

Cuando se produjo el terremoto, funcionaban los reactores números 1, 2 y 3 mientras que el número 4 estaba en recarga, y los números 5 y 6 en mantenimiento. Obviamente, si hubieran estado los seis reactores en funcionamiento, el accidente habría sido mucho más grave. Durante el terremoto,  cuando los sensores detectaron el temblor, los reactores pararon automáticamente mediante la inserción de las barras de control. Sin embargo, no salieron indemnes, en contra de lo que la industria nuclear ha proclamado, puesto que investigaciones realizadas tras el accidente han revelado que muchos de los sistemas de emergencia fueron dañados por el temblor de tierra. 

El tsunami que siguió al sismo destrozó los edificios auxiliares y dejó inservible el circuito primario de refrigeración y los sistemas de emergencia de alimentación y de refrigeración. En estas circunstancias, no había forma de extraer el calor de los reactores 1, 2, 3. El calor era muy alto por la radiactividad del combustible y era, por tanto, imprescindible enfriarlo por cualquier medio para intentar que el núcleo no se fundiera y el combustible nuclear no acabara por salir al exterior. Por ello se decidió rociar los reactores con grandes cantidades de agua de mar. Pero esto se hizo unas 20 horas después del terremoto, demasiado tarde porque los reactores ya sufrían fusión parcial. La decisiónde rociar los reactores con agua salada equivalía a condenarlos a muerte, por eso los responsables de Tokio Electric Power Company (TEPCO), propietaria de la central, tardaron tanto en tomar esta decisión.

La temperatura de los reactores siguió aumentando hasta más de 2000 grados, por la falta de refrigeración. A esta temperatura se produce hidrógeno a partir del agua. Este gas, que es muy explosivo, salió de la contención primaria y se acumuló en los edificios de los reactores. Allí reaccionó con el oxígeno y se produjeron las tres grandes explosiones que lanzaron materiales hasta unos 100 m de altura. Esto provocó los primeros escapes de radiactividad al medio.

El 0,7 % de la población recibió dosis superiores a los 10 mSv en pocos días (1 mSv es la dosis máxima para el público en general en un año) y muchos superaron los 20 mSv. El 42.3 % han sido expuestas a dosis entre 1 y 10 mSV. Los efectos de estas dosis se revelarán entre los 10 y 20 años después del accidente. De momento ya se han detectado 18 nuevos cánceres de tiroides entre los niños de Fukushima y el Gerente de la planta, Masao Yoshida, murió de cáncer de esófago.

Verificación de los niveles de radiación en los evacuados de Koriyama, cerca de Fukushima
Si bien no es posible establecer estrictamente una causalidad entre el accidente y esta muerte, no  es descabellado pensar que están relacionados, dado que Yoshida-san permaneció en su puesto tomando decisiones en Fukushima. Para algunos es un héroe para otros se equivocó al tardar  tanto en desobedecer a sus superiores y tomar la decisión de refrigerar los reactores con agua de mar.

La nube radiactiva contaminó la tierra y los alimentos. Se detectó radiactividad en la leche materna, en las verduras y en la ternera. Los niveles de dosis en los alimentos alcanzaron cinco veces lo permitido. Para mantener la población alimentada se han multiplicado por 5 los niveles de radiactividad permitidos en los alimentos. En la actualidad todavía hay más de 50.000 personas que no han podido volver a sus casas.