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sábado, 10 de junio de 2017

Cine e Historia - "Fuga de Alcatraz"


Título original: Fuga de Alcatraz
Año: 1979
Duración: 112 min.
País: EE.UU.
Director: Dom Siegel
Guión: Richard Tuggle (Novela: J. Campbell Bruce)
Productora: Universal / Malpaso
Reparto: Clint Eastwood,  Patrick McGoohan,  Roberts Blossom,  Jack Thibeau,  Fred Ward, Larry Hankin 
Música: Jerry Fielding. 
Fotografía: Bruce Surtees. 
Sinopsis: Drama basado en la historia real de tres presos que consiguieron escapar de la cárcel de alta seguridad de la isla de Alcatraz

San Francisco, 18 de enero de 1960. Frank Lee Morris (Eastwood), un preso muy inteligente especializado en fugas, es trasladado a Alcatraz, cárcel de máxima seguridad situada en una isla rocosa en medio de la Bahía de San Francisco. El Alcalde del lugar le asegura con su vida, que dicha prisión es una cárcel de la que no podrá escapar. Frank, en toda su trayectoria, nunca vio un reto tan fascinante, por ello, junto con otros presos, ideará un plan para escapar de Alcatraz. El y otros reclusos empiezan a preparar minuciosamente un plan de fuga que concretarían la noche del 11 de junio de 1962. Este hecho se ha convertido en un mito, y -según sugiere la película- provocó el cierre de la prisión. El protagonista es Frank Morris, un experto en fugas, que tras una charla con el alcaide de la prisión, ve su final predestinado fugándose de la prisión. Para ello se alía con otros tres presos más, y en la película, podemos ver como se llevó a cabo el plan de fuga minuciosamente.

La prisión

Emplazada en una isla descubierta por el español Juan Manuel de Ayala, en 1775, la cárcel estuvo en uso durante 29 años, desde 1934 hasta el 21 de marzo de 1963, albergando un total de 1545 reclusos.

Al encontrarse en una isla, todo el que quisiera fugarse tendría que atravesar a nado las frías aguas de la bahía, exponiéndose a sufrir una hipotermia o un ataque por parte de los supuestos tiburones que había en la bahía. Las duchas se llevaban a cabo con agua muy caliente para evitar que su cuerpo se acostumbrara al agua fría.


Para evitar los motines y las fugas, cada día se efectuaban trece recuentos individuales, seis de conjunto así como aquellos que se ordenasen de modo imprevisto.

La prisión contaba con 336 celdas, que nunca se ocuparon por completo. El número más alto jamás registrado fue de 302, y el número más bajo 222. El número medio de reclusos durante los 29 años de servicio fue de alrededor de 260. Había aproximadamente 1.545 hombres en total encarcelados allí, si bien se emitieron 1.576 números, más de treinta convictos fueron devueltos a Alcatraz con diferentes números emitidos.

En 1934, estando en Alcatraz, Alphonse Gabriel Capone, más conocido como Al Capone, se convirtió en uno de los reclusos más famosos de la cárcel. Capone, ya maduro, comenzó a mostrar signos de demencia, probablemente a causa de una sífilis sin tratar, que le contagió una prostituta siendo joven. Pasó gran parte de sus últimos años de reclusión en el hospital de la prisión y finalmente fue liberado el 16 de noviembre de 1939.

La fuga

Muchos meses, grandes dosis de paciencia, cucharas y cuchillos robados de la cocina de la prisión, unas cabezas de muñecos e impermeables de varios internos para construir una especie de balsa. Estos son los elementos que necesitaron Frank Morris y John y Clarence Anglin para protagonizar la fuga más famosa de la cárcel de Alcatraz, la prisión de máxima seguridad considerada hasta entonces un lugar infranqueable.

Cincuenta años después de este episodio, que ha inspirado novelas y películas, el paradero de los tres hombres que se escaparon sigue siendo un misterio. Algunas teorías apuntan a que fallecieron en las aguas de la bahía de San Francisco. Pero otros, incluido el agente Michael Dyke, el único oficial que sigue destinado a investigar el caso, consideran que "lograron la hazaña".

Ninguno de los tres era un delincuente de los considerados peligrosos. No eran asesinos ni violadores. Estaban en la cárcel por robar bancos, pero les trasladaron a la prisión de máxima seguridad entre 1960 y 1961 porque se habían fugado con facilidad de otros centros. De estar vivos, hoy serían octogenarios. Sus delitos prescribirán cuando cumplan 100 años.

Morris empezó a planear su fuga en cuanto llegó a Alcatraz. Tras observar la rejilla que servía de ventilación para las celdas, comprobó que tanto ésta, como la pared donde se encontraba empotrada no eran muy sólidas. Advirtió enseguida que arrancando el cemento de alrededor podría quitarla, y agrandar el agujero lo suficiente como para poder pasar a través de él y llegar al pasillo de mantenimiento, situado detrás y paralelamente a las celdas. Para lograr su propósito, fue ayudado por otros tres prisioneros y amigos: John Anglin, su hermano Clarence Anglin y Allen West. 

Los cuatro internos comenzaron la formulación de una estrategia de escape, bajo la dirección de Morris, el más inteligente de los cuatro, después de que se asignaron las celdas adyacentes en diciembre de 1961. Trabajaron por la noche durante los siguientes seis meses, ampliando gradualmente las aberturas de los conductos de ventilación en las paredes de sus celdas, utilizando hojas de sierra que encontraron desechados en los terrenos de la prisión, cucharas robadas del comisario, y una taladro improvisado a partir del motor de una aspiradora rota. Ocultaron los agujeros con cartón y pintura, y su ruido de trabajo con el acordeón de Morris.

El pasillo de mantenimiento no tenía vigilancia, desde ese lugar se subieron a la azotea de su bloque de celdas, en el interior del edificio, donde instalaron un pequeño taller. Allí, construyeron chalecos salvavidas y una balsa inflable a partir de más de 50 impermeables con las costuras cuidadosamente cosidas juntas y selladas con calor de las tuberías de vapor cercanas. Se robaron un pequeño acordeón de otro preso para utilizarlo como un fuelle para inflar la balsa, y construyeron improvisados remos con maderas de desecho. Por último, subieron un conducto de ventilación que conduce a un gran ventilador y la rejilla en el techo y cortaron los remaches que sostienen el conjunto en su lugar. 

Los hombres ocultaron su ausencia mientras se trabaja fuera de su celda y después de la fuga en sí, al esculpir cabezas de maniquí hechas con papel higiénico y jabón y pintadas con la pintura del taller de mantenimiento y cabello obtenido en el piso de la barbería. Con toallas y ropa apilados debajo de las mantas en sus literas y las cabezas de maniquí colocados en las almohadas, parecían estar durmiendo tranquilamente.


En la noche del 11 de junio de 1962, con todas las preparaciones completas, los hombres iniciaron su huida. West había utilizado cemento para apuntalar el desmoronamiento de hormigón alrededor de la abertura de ventilación, y se había endurecido, estrechando el agujero y fijación de la rejilla en su lugar. En el momento en que fue capaz de eliminar la parrilla y volver a ensanchar el agujero suficientemente, los otros se habían ido sin él; así que, simplemente, regresó a su celda y se fue a dormir. Posteriormente, West cooperó plenamente con los investigadores, dándoles una descripción detallada del plan de escape, y como resultado no fue castigado por su papel en ella. 

Según West, una vez en el continente, robarían un coche y ropa y continuarían su fuga por separado. El FBI los dio por muertos, ya que encontraron objetos personales de Morris flotando en la bahía. Además, no se registró ningún robo de vehículos ni en tiendas de ropa en los condados próximos a la isla de Alcatraz durante esos días. Sin embargo, nunca se encontraron los cadáveres de Morris y sus compinches, lo que impidió que el caso se archivase definitivamente. A día de hoy, continua siendo un misterio el desenlace de esta fascinante y audaz fuga. 


Frank Lee Morris

Según el historiador Michael Esslinger, quien compiló testimonios en su libro Alcatraz, a la cabeza del plan siempre estuvo Frank Lee Morris (Clint Eastwood), quien tras vivir en varios orfanatos, comenzó a delinquir a los 13 años. Luego de pagar condenas por robos a mano armada y arrestos por narcóticos se familiarizó con el sistema penitenciario y logró escapar varias veces. A tal punto llegó su fama, que las autoridades decidieron que solo Alcatraz podría contener a ese preso que se burlaba de ellos una y otra vez. Según su ficha, gozaba de una enorme inteligencia -un coeficiente de 133, propio de superdotados-, y gracias a su carisma personal conseguía hacer amigos allí donde recalaba. Allá llegó el 18 de enero de 1960, contaba entonces con 34 años de edad, dispuesto a cumplir una larga condena de 14 años como el prisionero AZ-1441

Por su parte los hermanos John (Fred Ward). y Clarence Anglin (Jack Thibeau), asaltantes de bancos, habían conocido a Morris antes en la penitenciaria de Atlanta y compartían su pasión por escapar. Por eso también estaban en ‘La roca’.

John Anglin

Nacido en 1930, en una familia de 14 hijos (7 varones y 7 mujeres) que tuvieron George Robert Anglin y Rachael Van Miller Anglin- Een la década de 1950 comenzó a robar bancos con sus hermanos y fue detenido en 1956. Fueron enviados a la prisión estatal de Florida, la Penitenciaria de Atlanta, donde se reunió con Allen West y Frank Morris. Luego fue trasladado a la penitenciaría de Leavenworth, antes de que se le trasladara a Alcatraz, donde recibiría el número AZ-1476 . John Anglin si le pillaran ahora estaría cumpliendo cadena perpetua por sus múltiples atracos de bancos y su condena acabaría cuando él muriera.



Clarence Anglin 

Nació en Donalsonville, Georgia, en 1931. La familia posteriormente se trasladó a Ruskin (Florida). Trabajó como agricultor y obrero, junto con sus demás hermanos. La primera vez que sorprendieron a Anglin fue cuando intentó robar en una estación de servicio, con apenas 14 años de edad. En la década de 1950 comenzó a robar bancos con sus hermanos y fue detenido en 1956 cuando intentó asaltar el Banco de Columbia, en Alabama. Fueron enviados a la prisión estatal de Florida y luego a la Penitenciaria de Atlanta, donde conoció a Allen West y Frank Morris. Más tarde fue trasladado a la penitenciaría de Leavenworth, para finalmente ser trasladado a Alcatraz, donde sería registrado como el recluso AZ-1485.

Allen West Clayton 

Nació el 25 de marzo de 1929. Condenado por el robo de vehículos en 1955, fue enviado a la Penitenciaría de Atlanta, y luego a la prisión estatal de Florida. Después de un intento de fuga fallido en Florida fue trasladado a Alcatraz en 1957 y se convirtió en el preso AZ-1335.

West fue el único conspirador que no participaron en la fuga real, porque era incapaz de terminar de quitar la rejilla de ventilación en su celda en el tiempo. Cooperó plenamente con la investigación de escape y no fue acusado por su papel en el intento. 

West fue transferido a McNeil Island, Washington, cuando Alcatraz fue desactivado en 1963, y más tarde, de vuelta a Atlanta Penitenciario. Tras cumplir su condena, seguido de dos frases adicionales en Georgia y Florida , que fue lanzado en 1967, sólo para ser detenido nuevamente en Florida el año siguiente por los cargos de robo a gran escala. FueEn la prisión del Estado de Florida que fatalmente apuñalado a otro preso en octubre de 1972, en lo que pudo haber sido un incidente por motivos raciales. Estaba cumpliendo penas múltiples, incluyendo la cadena perpetua en la convicción de asesinato, cuando murió de aguda peritonitis el 21 de diciembre de 1978, a los 49 años de edad. (El personaje toma el nombre de Charley Butts en la película, a cargo del actor Larry Hankin)

¿Por qué cerrar Alcatraz?

Principalmente debido al aumento de los costos y las instalaciones en deterioro. Operacionalmente, Alcatraz era la prisión más caro de cualquier institución estatal o federal. Se determinó que otras instituciones podrían servir al mismo propósito por menos costo.

A finales de agosto de 1962, los rumores de cierre de Alcatraz se confirmaron cuando las órdenes de transferencia de prisioneros comenzaron a fluir con la primera cadena oficial de seis internos fue establecido para la salida permanente a la prisión de Leavenworth, Kansas el 10 de septiembre de 1962. El 9 de agosto de 1962, el Director de la Oficina Federal de Prisiones, James Bennett escribió una declaración oficial a la prensa que anuncia su cierre y ofreció la penetración en su decisión. Tras un extenso estudio de ingeniería de las estructuras físicas para determinar la seguridad y la eficacia operativa, se determinó que Alcatraz deteriorado hasta el punto de que era potencialmente peligroso tanto para los internos y el personal. Las estructuras de soporte se encontraban en el punto en que pronto sería incapaz de apoyar a los bloques de celdas, o soportar un terremoto de magnitud significativa. Incluido en su informe eran referencias que las pasarelas para los oficiales ya no eran seguras, y el sistema eléctrico sufriría una falla una catastrófica “en cualquier momento.” Se concluyó que la inversión requerida sería superior  a cuatro millones de dólares y demandaría casi cinco años llevar a la cárcel de nuevo a un funcionamiento normal. Así, dejó en claro que los días de Alcatraz ahora estaban contados.
“La magnitud de la cantidad nos ha hecho volver a evaluar, con gran cuidado, la función que desempeña Alcatraz en nuestro sistema penitenciario. Seguimos creyendo que necesitamos una institución de este tipo para los artistas del escape, los internos hostiles, agresivos que no se ajustarán a otras instituciones, y para los , gángsters y matones. Creemos también que una institución de máxima seguridad de este tipo, teniendo régimen estricto con privilegios mínimos, es un elemento de disuasión del crimen de importancia. No obstante, no creemos que sería una política económica sólida para el Gobierno Federal invertir más de $ 4,000,000 en la reparación de Alcatraz ...”
Una vez que su cierre pendiente se anunció, la población se redujo gradualmente mediante la redistribución del preso de nuevo a otras prisiones federales. El 21 de marzo de 1963, se invitó a la prensa a ver la salida final de los últimos veintisiete presos.

Frank Weatherman (AZ-1576), que había sido recibido el último número de preso cuando llegó en diciembre de 1962, también sería el último preso en dejar la isla. Cuando miembros de la prensa le solicitaron a Weatherman sus pensamientos finales sobre Alcatraz, él simplemente dijo: "Alcatraz nunca fue nada bueno para nadie ..."


Alcatraz finalmente cerró debido al incremento de los costes de mantenimiento. Hoy en día recibe más de un millón de visitantes al año y alberga el faro en funcionamiento más antiguo de la costa oeste de los Estados Unidos.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Yakuza

La reunificación del Japón fue posible después de la batalla de Sekigahara, en la que venció Ieyasu Tokugawa en 1600 imponiendo al país una paz duradera que después de incontables guerras civiles dio un duro golpe a la casta de los guerreros. Medio millón de Samurai expertos en el arte de la guerra se vieron privados de empleo.


Los que tuvieron más suerte se convirtieron en comerciantes en los centros urbanos en ciudades como Osaka, Nagoya y Edo, la antigua Tokio. Otros se transformaron en funcionarios, filósofos, literatos, jugadores o actores ambulantes. Pero hubo otros, una gran mayoría, que iban por libre rumbo, frecuentando desafíos y vendiendo su espada al mejor postor. Estos hombres se conocían con el nombre de "kabuki-mono" (los locos), nombre que se hizo conocido por las autoridades locales. Su estilo de vestir raro, los cortes de pelo distintivos y el mal comportamiento, al mismo tiempo llevar la espada, hizo que rápidamente llamaran la atención de todos. Muchos se transformaron en bandidos, los “Hatamoto-yakko” saqueando ciudades y aldeas mientras que erraban por todo el Japón. Unidos por la necesidad, se convirtieron en clanes que controlaban territorios convirtiéndose en mafias que cuidaban de negocios poco originales como la prostitución y el juego, ampliando luego sus miras en el pasado cercano a las drogas y la “protección” a restaurantes, bares y pequeñas empresas no muy santas. 

Los Kabuki-mono tenían la mala costumbre de acosar y aterrorizar a todos en sus alrededores. Podían hasta apuñalar a la gente por placer. Kabuki-mono eran samurais distintivos, que le daban nombre a sus bandas de miedo y hablaban en jerga vigorosa. Algo que fue notable fue, su lealtad entre sí. Se protegían entre sí independientemente de la amenaza, también si eso significaba ir en contra de sus propias familias.

Los Kabuki-mono eran de los samurais con principio (caballeros) que durante el tiempo de paz entre reinos se han visto obligados por el desempleo. 

Eran conocidos como “Ronin” (samuráis sin señor), y varios de ellos comenzaron a pasear por el Japón como bandas de ladrones, saqueando aldeas y pequeñas ciudades. Los Yakuza, sin embargo, no quieren ver a los kabuki-mono como sus "antepasados". En su lugar los Yakuza ven a los Machi-yakko (servidores de la ciudad) como sus antepasados, como su origen. Estos servidores se levantaron en armas defendiendo las aldeas y las ciudades del abuso y el dominio de los "Hatamoto-yakko". Naturalmente, estas milicias populares, no tardaron en transformarse en pequeños feudos organizados jerárquicamente, tomando a su vez el control del juego, la prostitución y extorsión. 

El origen de los Yakuzas se remonta muy atrás, rondando al año 1612. La palabra Yakuza significa 8-9-3. Ya significa "8", ku "9", za "3". No se trata de Black Jack, sino de su equivalente japonés  "Oicho-Kabu". La diferencia general entre los dos juegos de cartas es que en Oicho-Kabu el objetivo de las tarjetas debe ser 19 en lugar de 21 como en el Black Jack. Como se ve, la suma de 8, 9 y 3, es 20, que no tiene ningún valor en el Oicho-Kabu. Es a partir de allí el nombre Yakuza, personas que de alguna manera no encajan en la sociedad "los inadaptados de la sociedad".

Casi todos los miembros de la yakuza tienen el mismo tipo de pasado: los delincuentes pobres y marginales. La Yakuza se convierte en una familia para ellos. Reciben ayuda con sus problemas, llaman la atención y pueden sentir una cierta seguridad. 

La costumbre de cortarse un dedo fue utilizado como acto de compensación ante el "Oyabun" por un error cometido. También fueron los que comenzaron la tradición de los tatuajes.

Los Yakuza entonces comenzaron a organizarse en familias o clanes, adoptando un lazo de obediencia conocido como "Oyabun-Kobun" (rol/padre-rol/hijo) ,así como el estricto respeto por el secreto y el reconocimiento de una jerarquía, copiado todo ello de las cofradías de los Bakuto. El Oyabun es el ”padre“, proporcionando consejo, protección y ayuda; el Kobun actuaba como el ”hijo“, jurando lealtad absoluta y sirviendo siempre que el Oyabun lo necesitara. Este sistema feudal otorga el control total e incuestionable al Oyabun. Las promociones dependen de la conducta de los miembros del clan especialmente en las luchas entre familias. La habilidad y la lealtad hacia el Oyabun cuentan enormemente, siendo entonces la promoción interna del Kobun algo muy difícil de lograr. El Kobun comienza corrientemente por prestar servicio al Oyabun, haciéndole de recadero, haciendo sus compras y cuidando de sus hijos. Como puede verse una relación muy parecida a la de un joven "Bushi" con su "Sensei".

A finales del siglo XIX, la Yakuza comenzó a salpicar a la política, introduciéndose a través de ciertos políticos y funcionarios. Cooperaron con el gobierno para conseguir cierto reconocimiento oficial, o por lo menos una cierta libertad del hostigamiento al que se les sometía. Las cosas cambiaron, cuando el puerto de Pearl Harbor fue bombardeado en las islas Hawaii. Los miembros del Yakuza trabajaron a favor del gobierno, vistiendo como enfervorecidos patriotas el uniforme. Otros, los menos comprometidos con la causa, ingresaron en cárcel.

Tuvieron que caer las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki para que apareciera el verdadero mentor de la Yakuza moderna, el Oyabun Yoshio Kodama (1911-1984). Este verdadero primer "padrino" japones se hizo fuerte en 1950, después de haber tenido un misterioso pasado como agente de su país en el sudeste asiático, y de haber sellado un pacto de cooperación entre algunas bandas mafiosas y las autoridades que surgieron en Tokio una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Durante los años de la ocupación las cuadrillas podían actuar con total impunidad puesto que la policía civil estaba desarmada. A partir de Kodama todo fue diferente, la Yakuza no olvidaría sus métodos criminales pero su objetivo estaría en la mimetización de sus intereses con el mundo legal de los grandes negocios. La Yakuza comenzó a tomar otra forma durante este período, "el gurentai", que se aprovechó del vacío de poder en el gobierno, pues la ocupación americana barrió lejos a las capas sociales altas de control del gobierno y los negocios. Durante este período, la Yakuza llegó a ser muy violenta, tanto a escala individual como colectiva. A principios de los 60 la Yakuza tenía 184.000 miembros -más que el ejército japonés- Entonces comenzaron a salir fuera de sus territorios habituales, teniendo como resultado guerras sangrientas y violentas.

Un verdadero especialista en estos temas, el periodista Takano Hajime, de la revista Business Week, considera que la verdadera infiltración de la Yakuza en las actividades corporativas y financieras del sistema se registra a partir de la década del 80, cuando en Japón se pusieron de moda las grandes especulaciones en los mercados inmobiliarios y de valores. Primero crearon fondos de inversión y luego se dedicaron directamente a la construcción y comercialización de propiedades de lujo. Las autoridades japonesas y las agencias de seguridad norteamericanas y europeas estiman que la Yakuza está involucrada en por lo menos sesenta grandes conglomerados empresarios y bancarios, y que maneja miles de millones de dólares provenientes de actividades desplegadas en Japón, los Estados Unidos y otros países. 

En los años 50 y 60, el cine japonés los convirtió en héroes con aire legendario, bellos gansters que sacrificaban sus vidas por los valores tradicionales del Japón. Sin embargo se dice que si esto fue así, se debió a que fueron ellos mismos quienes financiaron dichos filmes.

La Yakuza y las artes marciales

La practica de las artes marciales tradicionales es inherente en muchos de los miembros Yakuza. Especialmente la instrucción en el manejo del sable japonés (Katana) es parte de la base formativa de un miembro de relevancia. El Kendo/Kenjutsu, Iai-Do/Iai-Jutsu y el Batto Do/Batto Jutsu así como Ju-Jutsu, Karate (especialmente este último en estilos de “contacto pleno”) Otras, han sido practicadas para conseguir una eficacia real de combate.

En sus luchas internas era bastante normal el uso de la Katana para resolver sus deudas, aunque actualmente se tiende cada vez más al uso de armas de fuego, menos “caballerescas” pero más efectivas.

Por supuesto la práctica que realizan estos miembros no se efectúa en un Dojo tradicional. Se buscan lugares afines donde el instructor y afiliados compartan una misma ideología. El objetivo primordial de estas prácticas incide en demostrar el Valor y la Fortaleza además de obtener un elevado nivel de eficacia. El desprecio por la debilidad, el miedo o el dolor es patente en todo entrenamiento kendo.

Algunos Maestros de Artes Marciales Tradicionales actuales con renombre, pero especialmente de los años 50 y 60, han mantenido y mantienen contactos con la Yakuza, especialmente dentro de su carácter nacionalista. Asimismo, la Yakuza tiene a su vez instructores propios y Maestros de alto nivel, alguno de los cuales no se quedan tan solo en conocimientos “teóricos” en su sistema de combate.

Existen también numerosas historias de Maestros de Artes Marciales que se enfrentaron en algún momento a la Yakuza, como el desaparecido Maestro de Karate Seikichi Toguchi, el cual se negó a pagar “protección” a la Yakuza local, por abrir un negocio y que fue atacado una noche por varios integrantes de la mafia japonesa. Dieciocho resultaron heridos 


La Yakuza hoy

Antes Bushi errantes caídos en desgracia, luego mercenarios y hoy día gansters ligados a sus tradiciones, los Yakuza se dividen en unos 24 clanes con un total de 90.000 miembros. El "Yamaguchi-gumi" es hoy en Japón el mayor sindicato y con mayor poder. Los otros dos sindicatos importantes son "Ichiwa-kai" y "Sumiyoshi-kai" en el área de Tokio. 

Kamon de Yamaguchi-gumi
Al principio de los años 80, el Yamaguchi-gumi controlaba cerca de 2500 negocios, los casinos de juego, las inmobiliarias, e invirtió económicamente en los deportes y en sociedades y empresas privadas. En la actualidad también se dedican al narcotráfico, el contrabando y la pornografía. En 1983 un alto cargo de la jerarquía se separó del clan Yakuza del Yamaguchi-gumi y creó su propio sindicato, el Ichiwa-kai. En 1985 asesinaron al jefe fundador del Yamaguchi-gumi, originando una sangrienta guerra por el poder del clan. Durante este conflicto el Yamaguchi-gumi saltó a los EE.UU. para financiar su guerra. Es por aquella época que la mayoría del mundo occidental conoció el nombre de la Yakuza, ya que Hollywood comenzó a explotar el miedo por la Yakuza.

Es en Hawaii, al final de los años 70, que los Yakuza fueron detenidos por vez primera fuera de Japón. Desde esa fecha, no han cesado de tener contactos con los traficantes de droga americanos. Pero el fenómeno Yakuza no se limita tan solo a la actividad criminal, sino que su aspecto más inquietante es su militancia política. Admiradores incondicionales del Emperador, nostálgicos de los valores guerreros del Japón feudal, los Yakuza mantienen lazos con los medios extremistas ultra-nacionalistas. En algún sentido y tal como ellos lo entienden, se consideran los últimos herederos de los Samurai.

A la Yakuza se le acusa hoy de desempeñar un papel importante en crear la ”economía de la burbuja ” de finales de los años 80. Aprovechándose de la fiebre de la especulación de la época, especialmente en el negocio de las propiedades inmobiliarias, los clanes encontraron mucho campo de acción. Los implicados en el negocio de la "jiegeya", por ejemplo, visitaban una pequeña comunidad antigua de propietarios cuyas casas y apartamentos estaban concentrados a la sombra de los rascacielos del centro de la ciudad y "persuadían" a sus propietarios para que vendieran sus casas y terrenos. 

Estos clanes contactaban entonces con las compañías importantes de las empresas inmobiliarias, a quienes ellos vendían las propiedades a un precio muy superior al que las habían adquirido. Estas compañías inmobiliarias conseguían los terrenos para construir sin el trabajo de echar a los inquilinos y a un precio que les permitía un buen negocio, así que comenzaron a comprar inmuebles a cualquier persona o entidad fuera o no Yakuza o tuvieran relación con ella. Una vez que las conexiones fueran establecidas con las instituciones financieras, la Yakuza, conociendo perfectamente el negocio de la jiegeya comenzó a introducirse en el negocio de las propiedades inmobiliarias, edificando y construyendo campos de golf que explotaban ellos mismos. Esto les permitió blanquear el dinero conseguido por otros medios ilegales, a la vez que les daba cierto aspecto de legalidad mediados los años 80.

En la actualidad la Ley japonesa los ha convertido poco más que en invisibles ya que en 1992 el Gobierno declaró una Ley antibandas que los sitúa fuera de la legalidad. Se le prohibió exhibir la insignia y el nombre de su clan así como cualquier otro símbolo. Sin embargo no se les ha erradicado, ni hecho desaparecer del todo.

Siguen controlando el juego, la droga y la prostitución, además pujan en la bolsa, son los secuaces de la extrema derecha japonesa y se han especializado en infiltrase en las estructuras legales del mundo empresarial y financiero. 

Antes pactaban con la Ley, ahora están fuera de ella, aun así sólo en Tokio controlan unos 2.500 negocios y cientos de millones de dólares al año. Utilizan como tapaderas organizaciones religiosas, políticas y de negocios. 

En la actualidad está dividida en 3.000 clanes con un total de 100.000 miembros, el más importante es el denominado Yamaguchi-gumi, el cual se estima en unos 40.000 miembros activos, considerándose el hampa más grande del mundo, no sólo por el número de miembros sino también por su poder económico. Les siguen los clanes Sumiyoshi Rengo-Kai y Inagawa-kai, que en conjunto con el clan Yamaguchi-gumi mueven alrededor de 15.000 millones de dólares anuales.

Costumbres Yakuza

Las costumbres de la Yakuza se deben a un exigente y riguroso código de conducta típico de la antigua sociedad del Japón denominado "Giri" (Obligación).

El grado máximo en la Yakuza es el "Oyabun" o "Oyaji" que quiere decir “buen padre”.

Las clases de Yakuza son, Oyaji ("buen padre"). "Anego", ("hermana mayor" que es la mujer del Oyaji). "Nidaime" (que significa "el heredero del Oyaji"). "Kumiin" (que significa “miembro”). "Chinpira" (significa "el matón de barrio"). "Teppoudama" (que significa "pistolero").

Es muy conocido el hecho de cortarse la última falange del dedo meñique de la mano izquierda cuando cometen un error. Esto junto con los tatuajes son los símbolos más espectaculares y conocidos concernientes al universo de los Yakuza, pero no especialmente los más importantes. Lo que cuenta ante todo en el interior de los clanes, es la Disciplina, el Coraje y la Lealtad, ese pensamiento lleva a sus miembros hasta la muerte si es necesario. 

El robo, la violación, la traición, la desobediencia o la cobardía no son solo graves delitos, sino que afectan directamente la reputación y el honor del clan. Las penas por estos crímenes son en orden decreciente; la muerte, la expulsión (los expulsados no pueden encontrar trabajo en ningún otro clan) y por fin, el ceremonial "Yubitsume", el culpable debe de cortarse la última falange del dedo meñique y ofrecérsela al Oyabun, envuelta en una tela de seda. Esta es una herencia proveniente del barrio Yoshiwara en Tokio, costumbre que indicaba la devoción de una prostituta hacia su proxeneta. Esta auto mutilación tenía también una consecuencia práctica. El individuo que la llevaba a cabo veía sus capacidades para combatir extremadamente reducidas: la presión del dedo en cuestión, es en efecto indispensable para coger adecuadamente con las manos el sable. Según datos de la policía japonesa, en 1971, el 42% de los Bakuto presentaban esta mutilación, y el 10% de entre ellos la habían cumplido en al menos dos ocasiones.


La Yakuza es una sociedad de hombres que no confía en las mujeres. La única mujer visible del grupo es la esposa del Jefe, llamada "Anego". A elle se le guarda el mismo respeto que al Jefe, pero no interviene en el "negocio", su posición dentro del grupo se limita a ser la esposa del Jefe. La desconfianza hacia la mujer, es debida a la creencia de que esta es un ser débil que no han nacido para luchar. Este es un concepto totalmente machista, por el que opinan que para un miembro de la Yakuza, lo más importante es el coraje y en una batalla se debe estar dispuesto a morir por su Clan y su Oyabun. El hecho de que piensen que las mujeres han nacido para ser madres y cuidar e sus hijos y maridos hace que su inclusión en los negocios del grupo sea imposible. En caso de ser torturadas, piensan que podrían delatar las actividades y a sus miembros.

En defensa de su imagen alegan que no matan a "katagis" (personas no Yakuzas) y que sólo actúan por su código de honor. Tiene prohibido matar a un civil, el robo es vergonzoso, son especialmente orgullosos y odian el ser insultados o que no se les dé el trato adecuado a su estatus. Una venganza común entre ellos es violar a la hija o a la hermana del enemigo.

Sus símbolos

A los miembros de la Yakuza se les puede reconocer por sus trajes a la moda, gafas negras, pelo corto y los brazos tatuados. Los jóvenes se visten ahora en plan hip-hop y son más violentos y descontrolados.

Los famosos tatuajes, son el símbolo por excelencia de los diferentes clanes Yakuza. El número de tatuajes no crea la diferencia entre los diferentes miembros de un clan, es decir no es más importante el que más lleva. Los motivos que se tatúan van desde dragones y carpas a paisajes de guerreros Samurai con sus armas en la mano. Los diferentes clanes no tienen símbolos propios, ya que los tatuajes Yakuza están basados en antiguas leyendas japonesas. Se trata de que el cuerpo sirva como expositor para expresar una épica historia tradicional japonesa con la que se identifican. No obstante no son de uso exclusivo de los gansters japoneses. Sus cuerpos están tatuados de manera estratégica, para que al poner el traje queden totalmente ocultos.


Un gran número de artesanos cuyo trabajo les obligaba a trabajar medio desnudos, también escogían esta práctica del tatuaje, dando nacimiento a verdaderas obras de arte. 

Irezumi: 
Para los japoneses, los tatuajes son el arte del "Irezumi", o más clásico y elegante "Hori-mono"que significa: "que es tallada", "esculpida" o "grabada". La palabra más utilizada es Irezumi, y puede ser utilizada como un adjetivo o un sustantivo, aplicado tanto a los tatuajes, el portador de un tatuaje o el diseño de tinta en sí, de hecho, puede referirse a ese grupo de personas que están involucradas en el arte del tatuaje. 

En el Japón de hoy, hay tal vez un centenar de profesionales reconocidos de Irezumi y tal vez 75,000 a 100,000 usuarios de los tatuajes. En un país densamente poblado de 127 millones de personas, es una pequeña proporción de personas de hecho. Sin embargo, el misterio asociado con la Irezumi sigue y sigue impresionando. Tanto es así, que la práctica de Irezumi es tanto un arte legítimo como la marca de la Yakuza, un elemento criminal de la sociedad japonesa. 

Todos los tatuajes significan algo. Por lo general los símbolos que representan las cualidades (buena o mala), ya sea poseído o deseado. En Occidente, por ejemplo, una de las imágenes más populares ha sido el águila, habida cuenta de las cualidades de la valentía y la nobleza. Otro es el corazón, un símbolo de la fidelidad, la honestidad, y así sucesivamente. En Japón también el diseño del tatuaje simboliza este tipo de cualidades. El tatuaje japonés clásico se limita a la variada flora y fauna, a los motivos religiosos, y a la representación de los héroes y figuras populares (todos los cuales tienen cualidades simbólicas particulares) 
  • La peonía: simboliza la riqueza y la buena fortuna. 
  • El crisantemo: simboliza la firmeza y la determinación. 
  • La flor del cerezo: es el símbolo de todo lo que es transitorio y efímero en la vida - el samurai adoptó la flor de cerezo como una insignia personal, lo que indica que podrían morir en la batalla del día siguiente.
  • León: también conocido como "el perro del templo chino", simboliza la protección.
  • La carpa (por lo general una está nadando contra corriente y otra aguas abajo) 
El Departamento de Medicina de la Universidad de Tokio tiene una gran colección de tatuajes famosos. Colección de las pieles Irezumi (en su mayoría de yakuzas o jefes de familias Yakuzas), arrancada del cuerpo después de la muerte de las personas, por supuesto, con su consentimiento mientras estaban vivos. Pero aún existen algunas dificultades. Por ejemplo, algunas personas en el familia están en contra, incluso si existe un consentimiento del jefe de la Yakuza.

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sábado, 9 de enero de 2016

Henry G. Moseley. Caído en acción

Los estudiantes de ciencias de todo el mundo están familiarizados con la tabla periódica moderna, que organiza los elementos químicos en función de sus propiedades y números atómicos. Las versiones anteriores, sin embargo, siguieron una organización mucho más flexible. En 1789, por ejemplo, Antoine Lavoisier agrupó su lista de 33 elementos en los gases, los metales, tierras, y no metales. Pero los químicos anhelaban un esquema de clasificación que evidenciara una mayor precisión. 

Dmitri Mendeleev proporciona un mejor marco en 1869 con su precursor de nuestra tabla periódica moderna de los elementos, la organización de acuerdo a la secuencia de masas atómicas. Pero había problemas con la forma en que él eligió para ordenar los elementos en su mesa. Por ejemplo, Mendeleev asignado los números atómicos 27 y 28, respectivamente, con el cobalto y el níquel, en base a sus propiedades físicas y químicas, a pesar de que el cobalto tenía un peso atómico ligeramente superior y técnicamente debería haber seguido al níquel. Fue un salto intuitivo: Mendeleev basó su decisión en las propiedades físicas de los dos elementos químicos .

También hubo irregularidades en la ubicación de argón y potasio, así como el posicionamiento de los elementos de tierras raras. Cuando los químicos descubrieron la existencia de isótopos químicos, se dieron cuenta de que el peso atómico no era el criterio óptimo para ordenar la tabla periódica. Un joven físico británico llamado Henry Moseley les proporcionaría un esquema de clasificación más científicamente rigurosa. 

Henry Moseley
Moseley nació en 1887 en Dorset, Inglaterra. Su padre fue Henry Nottidge Moseley, un biólogo y profesor de la Universidad de Oxford, y su madre era hija del biólogo John Gwyn-Jeffreys. Tan temprano interés del niño en zoología era algo natural, al igual que su destreza académica. Fue un estudiante estelar en los Campos de la Escuela de Verano y recibió una beca para estudiar en Eton. Luego obtuvo un título de licenciatura en el Trinity College de Oxford en 1910, antes de unirse al laboratorio de Ernest Rutherford en la Universidad de Manchester. Inicialmente llevó a cabo demostraciones de física y trabajó como asistente de enseñanza, pero pronto dejó la enseñanza para trabajar como asistente de investigación. 

Al principio, Moseley  se dedicó a la mejora de la espectrometría de rayos X, que había sido introducido recientemente. El espectrómetro consistía en un tubo de vidrio al vacío en el que los electrones se disparan a blancos metálicos, con el propósito de generar líneas espectrales fotográficas sobre película adjunta en el exterior del tubo de vacío. En el proceso, descubrió una relación matemática precisa entre líneas bien definidas en el espectro de rayos x de un elemento y su número atómico. Hoy en día conocemos esto como la ley de Moseley. 

Así que los números atómicos de los elementos no eran tan arbitraria como químicos y físicos pensaban originalmente. El trabajo de Moseley proporcionó una base experimental sólida para las intuiciones anteriores de Mendeleev, lo que resulta en un posicionamiento más preciso de los elementos dentro de la tabla periódica. 

De hecho, Moseley fue capaz de utilizar esta relación matemática para identificar correctamente las deficiencias en la tabla periódica, fue posible predecir la existencia elementos con números atómicos 43, 61, 72, y 75. Todos estos elementos fueron posteriormente descubiertos: dos elementos sintéticos radiactivos (tecnecio y prometio), -ambos creados en los reactores nucleares-y dos elementos de origen natural, hafnio y renio. (Cabe señalar que Mendeleev también predijo el elemento faltante que hoy conocemos como el tecnecio, 50 años antes.) El trabajo de Moseley estableció también que había sólo 15 miembros en la serie de los lantánidos de elementos de tierras raras. 


En 1914, Moseley dejó laboratorio Manchester de Rutherford, pensando en volver a Oxford para continuar con su investigación de la física, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial puso una llave en esos planes. En lugar de ello, se alistó en los ingenieros reales del ejército británico, sirviendo como oficial técnico de las comunicaciones durante el mes que duró la batalla de Gallipoli en Turquía. 

El 10 de agosto de 1915, Moseley estaba en medio de su tarea militar cuando la bala de un francotirador le alcanzó en la cabeza y lo mató a la edad de 27 años.  Teniendo en cuenta todo lo que había logrado tan joven, Isaac Asimov señaló que la muerte de Moseley "fue la muerte individual más costosa para la especie humana en general entre todos los millones de personas que murieron en aquella guerra”  De hecho, a causa de ello, el gobierno británico estableció una nueva política de restricción de los científicos más prominentes del país de participar en misiones de combate activo. 

Asimov también especuló que, de haber vivido, Moseley bien podría haber ganado el Premio Nobel del año siguiente. Ciertamente, la tendencia de los Premios Nobel en física en el momento parecía favorecer el trabajo relacionado con la investigación de Moseley. El comité eligió la difracción de rayos X de cristal en 1914, y el primer uso de la espectroscopia de rayos X para el estudio de la estructura cristalina en 1915, mientras que el premio de 1917 premió el trabajo realizado para determinar las frecuencias de rayos-x emitidas por diferentes elementos. (No hubo premios otorgados en la física o la química en 1916.) 

El trabajo de Moseley fue sin duda en un nivel comparable, y también proporcionó datos experimentales sólidas en apoyo del modelo de Rutherford del átomo, más tarde perfeccionado por Niels Bohr. Es fácil olvidar que este modelo-que sostenía que el núcleo atómico contiene cargas nucleares positivas igual a su número atómico en la tabla periódica, no fue inmediatamente aceptado por la comunidad científica, Bohr observó en 1962: "No podemos entender hoy en día, pero no había ninguna mención de ella en cualquier lugar. El gran cambio se produjo a partir de Moseley". 

¿Quién sabe lo que el científico talentoso joven no podría haber llegado a lograr si hubiera sobrevivido a la guerra?

lunes, 4 de enero de 2016

El Relojero de Scapa Flow

Günther Prien
Iniciada la Segunda Guerra Mundial, el contralmirante del arma submarina Karl Doenitz había ideado la Operación Baldur, un plan para atacar este fondeadero natural, hasta entonces considerado inexpugnable. Recopiló información de la Kriegsmarine, de las operaciones realizadas por la Kaiserliche Marine en la Primera Guerra Mundial y analizó las fotografías tomadas por la Luftwaffe, concluyendo finalmente que el Kirk Sound era el único lugar posible para penetrar, navegando de noche en superficie entre las dos mareas.La responsabilidad de ejecutar la incursión recayó en Günther Prien, que sólo reveló el verdadero objetivo de la misión a los cuarenta y cuatro hombres bajo su mando, escasas horas antes de comenzar la difícil tarea de navegar por tan comprometido lugar.

Scapa Flow es una lúgubre bahía de 311 kilómetros cuadrados situada en la isla Pomona del Archipiélago de las Orcadas, en Escocia, al abrigo de una naturaleza agreste de espesas y frías nieblas, violentos huracanes y abigarrados farallones, bajos e islotes que provocan corrientes marinas de extraordinaria convergencia. Además, los canales de Scapa Flow se encontraban bloqueados con barreras, pontones, redes antisubmarinas, puntales de bloqueo, minas y cascos hundidos. A más de mil kilómetros de las bases alemanas y sometida a una extrema vigilancia, desde esta estratégica situación la Home Fleet controlaba tanto el acceso al Mar del Norte como las grandes rutas marítimas que cruzaban el Atlántico, garantizando el paso franco de los cientos de mercantes que mantenían la economía británica, e imponiendo al enemigo un implacable bloqueo naval


El hundimiento del HMS "Royal Oak"

El domingo 8 de octubre de 1939, el U-47 partió del puerto de Kiel (Alemania). Tras un viaje sin incidentes, el U-boat salió a la superficie el 13 de octubre para su acercamiento final, que duró cuatro largas horas. Tras llegar, Prien penetró por Kirk Sound sin tardanza, pasando a escasos metros del barco de bloqueo Thames. Despues, el submarino avanzó a favor de la corriente.

EL 14 de octubre de 1939. Con fuerte marea entrante y gran pericia marinera, el joven kapitänleutnant Günther Prien llevó al U-47 rozando a través de los dos remolcadores hundidos en el estrecho y turbulento canal norte de Kirk Sound y, poco antes de la medianoche, anotó en el cuaderno de bitácora: "¡Estamos en Scapa Flow!"

Tras momentos de nerviosismo y algún incidente que fue resuelto sin mayor problema,  penetraron por fin en el oscuro fondeadero. La aurora Boreal permitía ver a los centinelas y la actividad del puerto. Pero para desesperación de Prien, no había ningún barco a la vista. Pensando que su esfuerzo no iba a dar ningún fruto, Prien decidió navegar hacia el noroeste en un último intento de buscar algún barco. Al llegar al extremo de la bahía, divisó dos buques en el horizonte. El primero era el HMS Royal Oak, mientras que el segundo era el HMS Pegasus, un barco nodriza de hidroaviones.


Tras acercarse más, el submarino disparó tres torpedos, de los que dos fallaron el blanco y sólo uno dio en el Royal Oak, causando una explosión que despertó a la tripulación. Atribuyendo la explosión a un problema interno, el capitán no dio la voz de alarma ni tomó precaución alguna. Doce minutos más tarde el submarino disparó una nueva andanada de torpedos contra el Royal Oak, de los cuales tres acertaron en la línea de flotación del acorazado.

Tras una serie de violentas explosiones, el acorazado comenzó a escorarse. Era la 1:28 horas de la madrugada del 14 de octubre. A pesar de contar con más torpedos, Prien comenzó su precipitada huida del fondeadero en el convencimiento de que sería pronto detectado, aunque en realidad los británicos nunca se dieron cuenta de la presencia del submarino.

Prien envió un mensaje informando que con su pequeño U-47 clase VIIb había hundido un acorazado de 31.200 toneladas de desplazamiento, aunque los alemanes sólo supieron su nombre cuando la BBC informó de la pérdida del orgullo de la Royal Navy, el veterano acorazado HMS Royal Oak, llevándose consigo a 833 de sus 1.234 tripulantes.

Antes de que el U-47 regresara al puerto de Wilhelmshaven el diecisiete de octubre, toda Alemania se había enterado de su gesta. Tras llegar al puerto, volaron a Berlín, donde fueron recibidos como héroes en un desfile de automóviles hasta llegar a la cancillería.  Prien fue condecorado por Hitler con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. El protagonista de Scapa Flow se había convertido en un héroe del Tercer Reich.

Tras el exitoso ataque de Prien en Scapa Flow, los rumores en Londres y Washington no cesaban. Los británicos insistían en que el comandante alemán debía haber recibido ayuda desde el interior de la base para poder acceder a ella. Nadie podía hundir al orgullo de la flota británica sin ayuda.

El relojero

Curt Riess, hábil periodista y escritor conocido, residente en Nueva York, escribió un artículo que fue publicado el 16 de mayo de 1942 en el Saturday Evening, donde contaba la historia completa del espía alemán que ayudó a Prien a entrar en la base naval de Scapa Flow.

Según el artículo de Riess, al norte de la bahía, en la pequeña ciudad de Kirkwall, hacía tiempo que se había instalado un amable y risueño relojero llamado Albert Oertel. Como buen suizo, era hombre trabajador y de costumbres regulares, aunque de vez en cuando se escapaba a la taberna donde discutía y sobre todo escuchaba con prudente indiferencia las charlas de los pescadores y contrabandistas. Toda la información era enviada a Alemania en forma de inocentes cartas que siempre hablaban de relojes. Habían pasado casi nueve años desde su llegada a Londres, donde a nadie le pareció extraño que solicitase la nacionalidad británica.

El capitán Alfred Wehring, que ha servido al emperador a bordo del Admiral Hipper, tiene cincuenta años, es moreno y de mediana estatura, Wehring es un hombre simpático, culto y de carácter solitario, aunque nunca ha querido casarse. Nacido en Hannover en 1875, Wehring ha vivido siempre en el mar. Físicamente más parece español que alemán. Este oficial ha trabajado ya, durante la primera guerra mundial, para el servicio secreto de la marina, y su ficha lo caracteriza como "excelente oficial, escrupuloso, muy atento, agudo observador". 

Licenciado al final de la guerra, ha estado empleado como contable en una pequeña fábrica de relojes propiedad de un tío suyo. En 1921, vuelto al servicio activo, ha estado encargado también de una investigación reservada sobre los equipos navales franceses.

En 1925, cambiando su nombre por el de Karl Müller, se ha convertido en corredor de relojes de una conocida fábrica alemana y en dos años ha recorrido Francia a lo largo y a lo ancho. Sus informes mensuales a la empresa contienen -en cifra- interesantísimos datos sobre tonelaje, armamento y tripulación de todos los nuevos barcos de guerra que están en construcción en los astilleros de Brest, El Havre y Marsella.

El día de Navidad de 1927 el supuesto Müller es llamado a Berlín al despacho de Canaris. La conversación con el jefe de la sección de inteligencia de la marina se desarrolla sin testigos, pero en seguida se sabrá que el futuro "pequeño almirante" le ha encargado de una misión excepcional: encontrar a toda costa el modo de establecerse en la base naval de Scapa Flow y descubrir el secreto de las barreras que hacen inviolable a la bahía.

Todas las noticias que Wehring, alias Müller, pueda recoger, las debe transmitir al dueño de un café de La Haya. De allí llegarán enseguida a Berlín. En enero de 1928, el relojero Müller -con nombre nuevamente cambiado por el de Joachim van Schüllermann- parte hacia Holanda.

Esta vez el agente de Canaris es físicamente distinto del corredor que viajaba por Francia. Sus cabellos son ya rubios, lleve bigote, y gafas de gruesos lentes ahumados. A quien le pregunta el motivo, van Schüllermann cuenta que un grave accidente de coche le ha provocado una disminución de la vista.

Wehring pasa un año en Holanda vendiendo despertadores y cronómetros y aprendiendo bien el oficio de reparador de relojes. Por fin, en 1929 pasa a Suiza, donde toma el nombre de Albert Oertel.


Esta es la "cobertura" decisiva para el espía de Canaris. Cuando, en verano del siguiente año, el falso Albert Oertel abandona ginebra y va a residir en Gran Bretaña, en las cercanias de Londres, está provisto de un normal pasaporte suizo. Su verdadera identidad está ya enterrada, y oculta a cualquier posible encuesta.

Con increíble paciencia, el capitán Wehring espera otros dos años -continuando siempre con su trabajo de representante y reparador de relojes- hasta que en 1932 solicita su ciudadanía inglesa. Su petición es pronto aceptada. ¿Quién podría sospechar que es un espía este pacífico caballero entrado en los sesenta años, tranquilo y digno, que centenares de personas ven todos los días inclinado sobre su mesa tras la vitrina de su negocio de Petham, cerca de Canterbury?

Y nadie sospecha de él cuando, en la primavera de 1933 (pocos meses antes Canaris ha sido nombrado jefe de la Abwehr, el servicio secreto alemán) el falso Oertel deja Londres y la Gran Bretaña, se va a Escocia y se traslada finalmente a Kirkwall -en la isla de Pomona del archipielago de las Orcadas, a pocas millas de la bahía de Scapa Flow- para abrir una tienda de relojes suizos y "souvenirs".En el pueblecito brumoso, Albert Oertel no tarda en hacerse popular. Es un hombre discreto, nada curioso, que habla bien aunque con un ligerísimo acento extranjero, y lleva una vida muy retirada. 

Todo su día lo pasa en el pequeño taller entre relojes y despertadores. Frecuenta regularmente la iglesia, no es avaro, y sólo se permite el lujo de algunos paseos por las cercanías, especialmente por las colinas que rodean la bahía de Scapa, pero siempre acompañado por un muchacho. "Tengo la vista demasiado débil", dice, "y no me atrevo a andar solo".

Todas las tardes hace un alto en la hostelería del puertecito, donde bebe un par de cervezas en compañia de los pescadores y participa de buen grado en las largas discusiones sobre el mar, sobre excursiones de pesca y sobre la gente de los pueblos vecinos.

Pero sobre todo, Albert Oertel escucha: escucha con aire indiferente, pero sin perderse una sola palabra, los relatos de los pescadores que con sus barcas llegan hasta la base naval de Scapa Flow a vender el pescado recién cogido o a organizar algún pequeño asunto de contrabando.

Entre una frase y otra van saliendo informaciones curiosas, e incluso interesantísimas. Por ejemplo, cómo traspasan los pescadores las barreras militares de acceso a Scapa dejándose arrastrar por la corriente de marea alta, cómo logran evitar los campos de minas en torno al fondeadero de la flota, cómo distinguen a los centinelas sobre los canales que llevan al exterior de la bahía, y cómo se aprovechan de la niebla para acercarse a los islotes que circundan la base.

Por eso, todas las tardes, cuando vuelve a casa desde la hostelería, el relojero atranca la puerta, corre las persianas y cortinas, enciende una potente lámpara, despeja la mesa de trabajo y extiende encima un gran mapa con la reproducción de la bahía de Scapa Flow: Aquí las barreras de portones eléctricos, allí las redes antisubmarinos y los campos de minas, aquí las plataformas de los cañones, los proyectores y, al lado, las baterías antiaéreas.

Tarde tras tarde el mapa se llena de nuevos datos (sobre la posición de los navíos, los que salen y los que arriban, sobre la llegada de destacamentos de soldados) a los que Oertel añade los que él mismo ha descubierto con su aguda vista y su formidable memoria durante los paseos por las alturas que dominan Scapa Flow. Pero no es sino hasta comienzos de septiembre de 1939, cuando apenas ha empezado la guerra, no logra el falso Oertel la información esperada ¡POR DOCE AÑOS!.

El 12 de septiembre, mediante la oficina de La Haya, informa a la "Abwehr". El mensaje cifrado dice: "Ha llegado el paquete. Espero una nueva partida dentro de este mes. Ruego confirmación". Esto significa que el capitán Wehring ha descubierto un agujero en la coraza de hierro que protege Scapa Flow, y que por ese agujero podría pasar un sumergible. 

La entrada oriental de la base se llama Kirk Sound; es un estrecho y turbulento brazo de mar comprendido entre la costa rocosa de Pomona y el escollo arenoso de Lamb Holm. Un pescador, durante la acostumbrada velada en la hostelería de Kirkwall, cuenta al relojero que este acceso a la rada de Scapa está bloqueado con tres pontones, pero que éstos, impelidos por la impetuosa corriente, están bastante distanciados entre sí, de modo que los vapores más pequeños -como los dedicados al transporte de viveres- se arriesgan a pasar.

Dos días después, con el pretexto de un duelo en la familia (la muerte de su madre), Albert Oertel deja Kirkwal, llega a Londres en tren y desde allí, con otra inocente carta en la que se habla de relojes que hay que adquirir y otros que han quedado invendidos, describe minuciosamente la posibilidad de entrar en la base por el Kirk Sound. 

No está clara la suerte del capitán Wehring. Según una versión, aquella misma noche el falso relojero se alejó de Kirkwall pero siguió algunos meses en Gran Bretaña hasta que logró poco antes de la invasión de Holanda (mayo de 1940), llegar a Alemania.

Según otros -pero en diario de navegación del U-47 no lo menciona- el comandante Prien, que sabía la existencia del espía, antes de abandonar Scapa Flow emergió y, con un bote de goma, habría recogido a Wehring/ Müller/ van Schüllermann/ Oertel, que le esperaba en un punto predeterminado en la costa de Kirk Sound, llevándoselo a Wilhelmshaven.

Lo cierto es que, inmediatamente después del ataque a la base inglesa, el relojero desapareció de Kirkwall. Al día siguiente, cuando los vecinos, alarmados por su prolongada ausencia, entraron en el alojamiento del falso Oertel, encontraron en la mesa un horario de ferrocarril abierto, con una señal de lápiz rojo junto al tren que partía para el sur de Inglaterra. Sobre la mesilla de la alcoba había algo de dinero. Una nota explicaba que era para la sirvienta. Por ello más de uno pensó que el relojero había tenido que salir inesperadamente. 

Mito o realidad?

Sin embargo, investigaciones posteriores parecen indican que el tal Kapitan Alfred Wehring jamás existió. Ese nombre no aparece en ningún registro de la marina alemana, ni de la Primera Guerra Mundial ni de la Segunda Guerra. Testimonios de supervivientes que prestaron servicios en el Abwher tampoco arrojaron ninguna luz sobre Wehring e investigaciones en Kirkwall tampoco hay evidencias que antes de la guerra, existiera un relojero nacionalizado británico de nombre Oertel. Lógicamente, no sería descabellado suponer que no existieran registros escritos sobre un espía. Tal vez Wehring solo fuera apenas otro de sus disfraces… En todo caso, las indagaciones de la posguerra en archivos alemanes y en las Orcadas no han encontrado ninguna evidencia de la existencia de Oertel o Wehring, por lo que la historia es considerada totalmente ficticia en la actualidad. Si la historia del Relojero de Scapa Flow es únicamente una leyenda, entonces la hazaña de Prien es aun mayor.

El propio Günther Prien no sobrevivió a la guerra, pues él y el U-47 desaparecieron en circunstancias desconocidas el 7 de marzo de 1941 en algún punto del Atlántico Norte, posiblemente por el ataque del destructor británico HMS Wolverine. La noticia de su pérdida fue mantenida en secreto por el gobierno Nazi durante diez semanas. Después del fracasado atentado contra Hitler del 20 de julio por parte del grupo de Claus von Stauffenberg, el almirante Canaris fue detenido y el 9 de abril de 1945 fue ejecutado en la horca en el campo de concentración de Flossenbürg por guardias de las SS. Su cuerpo fue incinerado.

Algunos de los que fueron tripulantes del U-47 durante la misión contra el Royal Oak sobrevivieron a la guerra, pues fueron transferidos a otras naves antes de la desaparición del submarino. Algunos se reunieron después con sus antiguos enemigos del HMS Royal Oak y entablaron amistad con ellos.

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sábado, 5 de diciembre de 2015

5 de diciembre de 1945 - cinco bombarderos TBM Avenger de la marina de los Estados Unidos y un hidroavión que participaba en su búsqueda se pierden en el Triángulo de las Bermudas, el famoso caso del Vuelo 19

Se designa con el nombre en clave de Vuelo 19 al escuadrón compuesto por 5 bombarderos TBM Avenger de la marina de los EEUU que desapareció, sobre el Triángulo de las Bermudas, el 5 de Diciembre del 1945. Los 14 integrantes del escuadrón habían despegado de Fort Lauderdale (Florida), bajo el mando del teniente instructor Charles Carroll Taylor.

Las condiciones meteorológicas eran buenas, el mar estaba poco agitado. La misión: un rutinario vuelo de entrenamiento de unas 2 horas. Los 5 aviones llevaban los depósitos de combustible llenos y todos sus instrumentos (compás, radio,…) funcionaban perfectamente. Pero algo se torció. Se perdió el contacto por radio y los 5 bombarderos desaparecieron sin dejar rastro. Ni restos de los aviones ni ningún cuerpo.

"Vuelo19", Pintura de Bob Jenny  exhibida en el Naval Air Station Fort Lauderdale Museum
Seguramente hayan escuchado en más de una ocasión muchas historias sobre el Triángulo de las Bermudas; historias sobre desapariciones de barcos y aviones que cruzan esta misteriosa zona del mundo y de los que nunca se vuelve a saber nada. Una de estas historias es la del Vuelo 19, la cual no ha tenido respuesta desde que ésta sucedió.

Los cinco aviones del Vuelo 19 despegaron de su base en la localidad de Florida de Fort Lauderdale allá por el 5 de diciembre del año 1945. El grupo estaba compuesto por cinco aparatos con un piloto y dos tripulantes, eran bombarderos-torpederos, para ser más exactos los Grumman TBM3 Avenger, pertrechados con suficiente combustible como para realizar una ruta de más de 1.800 kilómetros, por lo que el combustible no debería ser problema.

Poco tiempo antes de despegar, Allan Kosnar, uno de los tripulantes solicitó permiso para no participar en el vuelo y después de lo sucedido aseguró que no pidió permiso por algo en especial, solamente porque tuvo un presentimiento de que algo malo iba a pasar. Otro de los que formarían parte de esta expedición, el teniente Taylor, solicitó que fuese relevado y que fuese sustituido, pero finalmente como no había nadie para ocupar su puesto, Taylor tuvo que volar.

La misión de este grupo de aviones era la de realizar una práctica de bombardeo, a pesar de que la Segunda Guerra Mundial había acabado hacía muy pocos meses. Las pruebas de bombardeo fueron realizadas de manera satisfactoria y cuando el Vuelo 19 volvía a la base, la torre de control de la misión recibía esta conversación:
- Teniente Taylor: Llamando a la torre de control, esto es una emergencia. Parece que hemos perdido el rumbo y no podemos ver tierra, repito, no podemos ver tierra.
- Torre de control: Por favor, confirme su posición
- Teniente Taylor: No estamos seguros de donde nos encontramos. No podemos estar seguros, parece que nos hemos perdido.
- Torre: Tome rumbo oeste, tome rumbo oeste
- Teniente Taylor: Atención torre, no sabemos en qué dirección está el oeste, todo funciona mal, es muy extraño, no podemos confirmar ninguna dirección. El océano tampoco tiene una apariencia normal.
Quince minutos más tarde se recibieron conversaciones mantenidas entre los pilotos del escuadrón del Vuelo 19, de los cuales, la torre de control de la misión dedujo que toda la instrumentación había dejado de funcionar o lo hacía de forma completamente errónea. Ante esta situación de emergencia, desde la torre se dio la orden de que un Martin Mariner de rescate saliese en busca de aquellos hombres del Vuelo 19.

Aproximadamente hacia las cuatro de la tarde se pudieron captar de una forma muy tenue las últimas transmisiones audibles del Vuelo 19. Según los últimos informes, se pudo escuchar: “parece que estamos… entrando en un agua blanquecina… estamos totalmente desorientados y perdidos”.

Teniente Charles C. Taylor
Tomando como referencia el último punto conocido del escuadrón del Vuelo 19, el Martin Mariner aumentó la velocidad para intentar contactar con ellos visualmente. La última referencia se encontraba a unos 150 kilómetros al noreste de la base naval de Banana River, cerca de las costas de Florida.

En todo momento estuvo en contacto con la torre de control que supervisaba la operación y desde el Mariner enviando mensajes en diferentes frecuencias para intentar localizar al Vuelo 19. Finalmente se pudo conseguir establecer contacto. Les preguntaron la altitud y diferentes datos, pero luego se perdió el contacto.

Para verificar que no se trataba de un error, el Mariner preguntó a la torre y ellos también habían escuchado lo mismo. En ese momento los 13 tripulantes del avión de rescate comenzaron a escudriñar las aguas para ver si había algún resto mientras iban comunicando todo a la torre de control hasta que ésta perdió el contacto. Desde aquel momento no volverían a saber más del Vuelo 19 ni del avión que salió en su busca.

A las pocas horas empezaron las misiones de rescate. Numerosos buques y aeronaves se pusieron en estado de alerta. Dos hidroaviones de tipo PBM-5 Martin Mariner fueron enviados en la búsqueda de los bombarderos perdidos. Uno de ellos fue enviado hacia el Este, en dirección a las Bahamas. El otro puso rumbo al Noroeste, hacia alta mar. Este segundo avión llevaba una tripulación de 13 personas a bordo. Tampoco nunca regresó.

Para intentar indagar lo que les pudo suceder a los 5 bombarderos TBM Avenger, debemos comparar la ruta prevista con los pocos datos conocidos sobre su ruta real. Los diferentes puntos clave están resumidos en el mapa de más abajo, donde la línea D corresponde a 190 kilómetros y el área entre las líneas discontinuas oscuras representa la zona conocida como el Triángulo de las Bermudas.


Punto 1: El despegue se produjo desde la base naval de Fort Lauderdale (Florida), a las 14:10 hora local.

Línea 1 – 3: Los aviones debían dirigirse hacia el Este durante 90 km, para lanzar las bombas cerca del punto 2, en las pequeñas islas Hens and Chickens. Seguidamente debían seguir volando otros 140 Km en dirección Este hasta el punto 3.

Línea 3 – 4: En el punto 3 debían realizar un primer viraje hacia el Noroeste y avanzar en línea recta 220 km.

Línea 4 – 5: Seguidamente debían realizar un segundo viraje en dirección Suroeste y volar en línea recta hasta llegar de nuevo a la base.

Entre las 15:00 y las 17:50 horas se desconoce la posición real de los aviones. En base a conversaciones de radio interceptadas en la zona se cree que el teniente instructor Charles Caroll Taylor se desorientó y realizó un viraje inadecuado llevando al escuadrón cerca del punto 6. A las 3:45 horas se interceptó una comunicación del teniente Taylor desde la torre de control. Su voz sonaba preocupada y confusa: “No puedo ver tierra, parece que estamos fuera de rumbo”. Seguidamente se recibió otra transmisión, en la que uno de los alumnos del pelotón le decía a otro: “Si voláramos hacia el Oeste llegaríamos a casa”. Estaba en lo cierto, pero era un simple alumno en prácticas.

Parece ser que en esos momentos el teniente Taylor creía estar sobre las islas Keys (punto 10 en el mapa), así que dio la orden al resto de los aviones de seguir volando hacia el Norte, creyendo que los llevaba a tierra. Probablemente esta decisión fue la que sentenció al grupo, pues los llevó mar adentro cuando ya les quedaba poco combustible.

Punto 7: A las 17:50 horas se logra establecer la posición de los aviones por radio. Estaban a 190 Km de las coordenadas 29°N 79°W. Sin embargo el control de tierra enseguida pierde de nuevo la comunicación con el escuadrón.

A las 19:27 horas el hidroavión PBM-5 Martin Mariner despega de la estación aérea de Banana River (punto 8 en el mapa) en búsqueda de los aviones desaparecidos. A los 20 minutos se pierde la comunicación por radio con el hidroavión. La investigación apunta a que el aparato pudo explotar en vuelo cuando se encontraba alrededor del punto 9 del mapa. Esto incrementó la especulación sobre fenómenos sobrenaturales y el Triángulo de las Bermudas.

PBM-5 Martin Mariner


Las investigaciones

Finalmente, las investigaciones llevadas a cabo por las autoridades de los EEUU concluyeron que faltaban indicios para esclarecer con seguridad lo sucedido durante ese tremendo día. Parte de dichas conclusiones se pueden encontrar en el siguiente enlace. La realidad es que aún hoy se sigue sin noticias que lo aclaren, por lo que las múltiples especulaciones siguen campando libres por ahí.

La visión de un experimentado escuadrón de aviadores de combate perdiéndose en una tarde soleada es inexacta. Para cuando se recibió la última transmisión de radio del Vuelo 19, había comenzado un clima tormentoso. Tan solo el líder de vuelo, el Teniente Charles Carroll Taylor, tenía experiencia de combate y un tiempo de vuelo significativo, pero al mismo tiempo tenía muy poca experiencia en esa área en particular, menor que la de los aprendices bajo su servicio, Taylor fue descrito como un líder calmado y confiado. En cambio, las transmisiones de radio del Vuelo 19 revelaron a un Taylor desorientado, con una carencia de confianza en sus decisiones, y completamente perdido. 

Además, las afirmaciones exageradas establecían que todos los aviones tuvieron problemas con sus brújulas, sin embargo, los informes navales y registros escritos de las conversaciones entre el Teniente Taylor y otros pilotos del Vuelo 19 no indicaban esto. En cuanto al informe de la Marina, se afirmó que el informe original atribuyó el accidente a la confusión del comandante de vuelo. El Teniente Taylor previamente había abandonado su nave en dos ocasiones en medio del Pacífico después de haberse perdido, para regresar al portaaviones. Sin embargo, el informe se alteró para retratar otra situación debido a los deseos de su familia. 

Otro factor a considerar es que las naves TBM Avenger nunca fueron diseñadas para el acuatizaje, contrario a las afirmaciones de Berlitz. La experiencia de combate en el Pacífico demostró que un avión Avenger se hundía muy rápidamente si este amaraba. Para un Avenger sería muy difícil amarar, especialmente con pilotos novatos al mando, y al dejarlo en los mares peligrosos del Triángulo de las Bermudas.


En un documental sobre este evento del History Channel, se hizo notar que un piloto puede confundir fácilmente su ubicación si permitía que su imaginación controlara su razón. En este documental el escenario más probable fue que el líder de vuelo, el teniente Charles Taylor se confundió y se desoriento, y fue indeciso en última analogía de la situación del vuelo, creyendo incorrectamente que estaban lejos del sureste de Florida Keys, y giró bruscamente hacia la derecha creyendo que encontrarían tierra. En cambio, ellos se ubicaban exactamente donde debía de estar, fuera de las Bahamas, y al girar a la derecha los llevó más adentro del océano hacia el Atlántico. Esto también podría explicar por qué los aviones aún no han sido encontrados, ya que muy pocas búsquedas se han concentrado en las inmensas áreas abiertas del océano. 

Por consiguiente, la explicación generalmente más aceptada por entusiastas navales y civiles que han investigado minuciosamente este incidente coincide en que el Teniente Charles Taylor se confundió y se desorientó, llevando a su tripulación al mar abierto donde se les acabó el combustible y aterrizaron en aguas tormentosas durante la noche. Y aunque los pilotos estudiantes sabían que él estaba equivocado sobre su ubicación; él era el líder de vuelo y estaba al mando. Para cuando él tomo el consejo de uno de sus aprendices pilotos sobre volar hacia el oeste, ya se encontraban muy lejos como para aterrizar sobre tierra firme. La posición oficial de la Marina Estadounidense sobre el incidente no refleja ningún misterio relacionado a lo que le paso al Vuelo 19, describiendo el hecho de que la culpa residió completamente en el Teniente Charles Taylor. El único misterio para la Marina Estadounidense es donde se estrellaron los aviones del Vuelo 19. 

Otra teoría en ese mismo documental declara que los aviones realmente pudieron haber estado donde Taylor creyó que ellos estaban, y que ellos chocaron en los pantanos de Georgia. Sin embargo, esa teoría se ha tomado con escepticismo. 

En 1991, los restos de cinco Avengers fueron descubiertos frente a las costas de la Florida, pero los números de serie del motor revelaron que no eran del Vuelo 19. Los registros revelaron además de que las aeronaves descubiertas y varias más, fueron declarados no aptos para el mantenimiento, reparación u obsoletos, y eran simplemente eliminados en el mar.


Los registros también mostraron accidentes de entrenamiento entre 1942 y 1945 que representaron la pérdida de 95 elementos de personal de la aviación de NAS Fort Lauderdale Los investigadores han ido ampliando su ámbito para incluir más al este, en el Océano Atlántico, pero los restos del Vuelo 19 todavía no han sido confirmados como encontrados. 

Respecto al hidroavión de búsqueda, el SS "Gaines Mill" informó una explosión por encima del agua poco después de que despegó el PBM Mariner, en el lugar donde debía de estar este. Se pudo divisar una mancha de aceite en ese punto, pero el mal clima impidió que se recobrara cualquier resto, y para cuando el clima tormentoso terminó, todos los rastros del accidente ya no estaban ahí. El escenario más probable fue que una fuga de combustible causó la explosión, la cual desintegro el avión.