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viernes, 15 de enero de 2016

El Museo Británico y la Piedra de Rosetta

Aunque el Museo Británico (British Museum, coloquialmente “the British”) acoge arte de todo tipo no se le considera un museo “universal” de arte como podrían ser el Louvre de París o el Hermitage de San Petersburgo, ya que su colección se centra en el arte antiguo principalmente, si bien podemos encontrar dibujos y pinturas (Goya, Durero…) así como una extensa colección etnológica.


El Museo Británico es segundo museo más visitado del mundo, acogiendo cada año alrededor de 6 millones de visitantes. Actualmente, los fondos del museo albergan aproximadamente 7 millones de objetos de los cuales se exponen alrededor 50.000, mientras que el resto están guardados por falta de espacio o en procesos de estudio o conservación. Destacan piezas como la Piedra Rosetta o los Mármoles del Partenón.

El origen del museo se remonta a 1753 cuando Sir Hans Sloane donó al estado su colección privada de más de 80.000 artículos entre los que había libros y manuscritos, cuadros de Durero y antigüedades de Grecia, Roma, Egipto, Oriente y América. Se adquirió la casa Montagu y allí se constituyó el museo, que abrió sus puertas por primera vez el 15 de enero de 1759.

Con el paso del tiempo, la colección fue aumentando con diferentes adquisiciones, como la colección del embajador británico en Nápoles Sir William Hamilton, los Mármoles del Partenón donados por el Conde de Elgin o la Biblioteca del Rey donada por Jorge IV. El crecimiento de los fondos del Museo Británico hizo que la casa Montagu se quedase pequeña, por lo que en 1845 fue demolida y en su lugar se construyó el edificio actual de estilo neoclásico, obra del arquitecto Robert Smirke.

El museo atrajo a muchos historiadores y estudiosos, publicándose en 1808 el primer catálogo de su colección. Posteriormente, se decidió escindir todo el material que albergaba para dotar de identidad propia a otras entidades: en 1887 se trasladaron al Museo de Historia Natural las piezas naturales (aunque se consideró museo independiente en 1963), y la Biblioteca Británica se constituyó como tal, independiente del British, en 1973, aunque el edificio conserva la gran Sala de Lectura.

En el año 2000 se inauguró el Gran Atrio de Isabel II (Great Court), la última gran ampliación del British, una plaza cubierta (la mayor de Europa) con techo de acero y vidrio obra de Norman Foster.


El edificio del Museo Británico

De estilo neoclásico las obras de construcción del Museo Británico culminaron en 1857 y en su fachada principal cuenta con un conjunto escultórico una obra del escultor británico Richard Westmacott.

Dividido en diferentes estancias, las últimas ampliaciones del edificio se realizaron en el año 2000, cuando se construyó el Gran Atrio de la Reina Isabel II, diseñado por el arquitecto Norman Foster, situado en el centro del museo ocupando el sitio que antes estaba destinado a la Biblioteca Británica trasladada a una nueva sede.

El Gran Atrio es la mayor plaza cubierta de Europa destacándose por su techo de cristal y acero compuesto por 1656 pares de cristales y en centro de la construcción se ha instalado una sala de lectura

El Gran Atrio

Sus departamentos:

  • Departamento de antigüedades egipcias: Donde el público puede apreciar una de las mayores colecciones del mundo entre ellas se destacan papiros, momias y sarcófagos.
  • Departamento de etnografía: Alberga y custodia variados objetos procedentes de pueblos indígenas de todo el mundo.
  • Departamento de antigüedades griegas y romanas: Con famosas obras de arte como la vasija romana de cristal conocida como Vaso Pórtland que data del siglo I, el friso del templo de Apolo de Bassae y esculturas provenientes del Mausole de Halicarnaso de Turquía.
  • Departamento de antigüedades orientales: Aquí es posible admirar colecciones de arte y arqueología islámica, oriental y en especial cerámica de la India y China.
  • Departamento de grabados y dibujos: Contiene una importante colección de arte gráfico europeo con obras desde la edad media hasta nuestros días.
  • Departamento de antigüedades asiáticas occidentales: Una excelente muestra de obras tanto mesopotámicas a partir del año 5000 a. C. hasta la llegada del Islam durante el siglo VII de nuestra era.

El objeto más visitado del Museo Británico

En 1799, mientras "cavaban" y construían posiciones defensivas cerca de Rashid (antigua Rosetta), una pequeña ciudad en las afueras de Alejandría, un soldado del ejército de Napoleón descubrió una piedra negra de basalto, de 1,18 metros de largo por 73,1 centímetros de ancho, con tres nítidas bandas de grabados.

Los primeros catorce renglones en caracteres jeroglíficos (utilizados en Egipto en los monumentos), los treinta y dos centrales en escritura demótica (una escritura simplificada y popular empleada en Egipto desde alrededor del año 1000 a..J.C.) y los cincuenta y cuatro restantes en griego.

Aunque el soldado no reconoció los jeroglíficos egipcios en la parte superior, ni la escritura demótica del centro, sí reconoció el griego antiguo de la parte inferior. En lugar de utilizar la piedra como parte de la barricada, se la dio a eruditos que viajaban con el ejército de Napoleón. Ellos se dieron cuenta de que la piedra era algún tipo de antiguo decreto real escrito tres veces, en tres idiomas diferentes. La llamaron Piedra de Rosetta y comenzaron algunos estudios. 

Poco después, en 1801, los ingleses derrotaron a los franceses, y la Piedra de Rosetta se convirtió en una posesión inglesa, como parte del tratado de Alejandría. Fue transportada a Londres en 1802, donde desde entonces ha estado en exhibición en el Museo Británico. Hasta el presente, la Piedra de Rosetta es el objeto más visitado del Museo Británico.

El texto de la piedra de Rosetta ( que reproduce un decreto de Ptolomeo V - (208- 180 a.J.C.) - sobre los honores que debían rendirse en los templos ) es especialmente valioso porque refleja el mismo contenido en tres tipos de caracteres, uno de ellos bien conocido y dominado por los estudiosos.

Jean-Francois Champollion
En 1820, después de un par de décadas de intrigas políticas y artimañas académicas, Jean Francois Champollion (un lingüista e historiador francés) y Thomas Young (un lingüista y físico inglés) unieron sus talentos para descifrar finalmente la escritura demótica y los jeroglíficos egipcios de la Piedra de Rosetta, comparándolos con el texto griego conocido. Aunque el proceso fue complicado y no sin controversias, este fue el tan importante momento de "¡Ajá!" para los egiptólogos, los arqueólogos, los lingüistas, y para los historiadores. En resumen, la Piedra de Rosetta fue el código que resolvió el misterio de los jeroglíficos egipcios. Fue la Piedra de Rosetta la que le permitió a los eruditos leer las inscripciones y relieves -los textos, tablillas, y tumbas- que finalmente proporcionaron una comprensión moderna de la antigua civilización egipcia.

Desde el s. XVII muchos investigadores habían tratado de interpretar los signos que se hallaban a la vista de todos, grabados en templos y tumbas, pero que guardaban celosamente su secreto; tanto que entre los mismos egipcios estaba extendida la superstición de que encerraban eternas maldiciones para quien intentara descifrarlos. A lo largo de los siglos, algunos de estos signos, como la serpiente, habían sido incluso mutilados para evitar su supuesto efecto maléfico.

Los jeroglíficos se usaron en Egipto entre el cuarto milenio a.C. y el siglo IV d.C.. Según Champollion "es un sistema complejo, una escritura a la vez enteramente figurada, simbólica y fonética, en un mismo texto, en una misma frase, en la misma palabra". Inicialmente había signos que representaban un objeto material y también una idea relacionada con él (un disco representaba al sol y al día). Enseguida estos ideogramas o signos-palabra sirvieron para transcribir además el valor fonético de la palabra original y poder representar así otra homófona (la palabra escarabajo tiene las mismas consonantes que el verbo convertirse "kh-p-r" ). Las vocales no se escribían: el sistema jeroglífico reproduce el esqueleto consonántico de las palabras. Un mismo signo puede representar ideas distintas y palabras diferentes pueden pronunciarse de la misma manera, por lo que las confusiones no son difíciles.



Según Champollion, la escritura jeroglífica había utilizado también, desde tiempos muy lejanos, un alfabeto fonético en el que los signos correspondían al sonido inicial de la palabra que representaban; esto era necesario para poder transcribir (aunque de forma más o menos burda) nombres extranjeros a la lengua egipcia. Champollion afirma incluso que este alfabeto fonético fue el modelo sobre el que se basaron los alfabetos de las naciones asiáticas occidentales, especialmente el hebreo, caldeo y sirio.

sábado, 14 de noviembre de 2015

14 de noviembre de 1166 aC - Primera huelga de la historia

La huelga está asociada a la demanda de mejores condiciones de trabajo, al desarrollo del movimiento sindical y a la expansión del sindicalismo internacional y, en general, a la lucha de clases. Aunque sus orígenes se remontan a la Revolución francesa de 1789 su pleno desarrollo se produce con la Revolución industrial y la generalización del trabajo asalariado a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

En la sociedad actual el derecho a la huelga se ve como una de las mayores conquistas de los trabajadores. Gracias a ella, en plena revolución industrial, los obreros pudieron mejorar las duras condiciones laborales a las que eran sometidos por los primeros empresarios modernos. Sin embargo, las primeras huelgas conocidas no datan de finales del siglo XVIII o principios del XIX, sino que hay que remontarse varios cientos de años atrás. En concreto, hasta el 1166 antes de Cristo.


La primera huelga de trabajadores de la cual existe registro tuvo lugar en la histórica región de Set Maat -cuyo nombre árabe actual es Deir el Medina-. Esta zona, famosa por haber sido el Valle de los Reyes y por haber estado habitada por la mayoría de los artesanos y escultores del Antiguo Egipto, era también extremadamente rica en canteras y valiosos minerales, por lo que cientos de miles de obreros y de esclavos eran empleados en su explotación.  La huelga a Ramses III, sin embargo, fue realizada por obreros libres de mucho mayor status social. Es decir, por artesanos y escultores. Como en tantas otras áreas en las que los egipcios fueron pioneros

Un papiro de la época del faraón Ramsés III, que reinó de 1184 a 1153, siglo XII a.C., es el testimonio más firme de cómo en ese período se produjo la primera huelga (hubo algunas más, al menos tres) que se conoce en toda la historia. La protagonizó la comunidad obrera encargada de construir las tumbas reales y de familias nobles. El motivo fue el retraso en recibir las raciones de alimento que, en una época en la que aún no existían pagos dinerarios, constituían la retribución por el trabajo.

Entrada a la tumba de Ramses III

Interior de la tumba de Ramsés III

Gracias a la labor del escriba Amennakhte existe un completo registro de los sucesos acontecidos durante los días de huelga.

Para edificar estas construcciones los trabajadores eran reclutados de localidades del territorio egipcio, donde ya desempeñaban alguna función al servicio de las autoridades, y eran instalados en poblados junto al lugar de trabajo donde vivían con sus familias. Allí había albañiles, canteros, pintores, tallistas de relieves y escultores. Todo parece indicar que estos “hombres de la tumba" (como se les llamaba) disfrutaron de un mejor nivel de vida que sus contemporáneos.


La situación no fue nada fácil, pero los obreros finalmente  lograron un acuerdo con las autoridades ante quienes reclamaban comida, bebida y ropa, y que se elevara con urgencia su nota de reclamos ante las máximas jerarquías del Estado, el Primer Ministro (sustituto en ausencia del rey) y el propio Faraón. El reporte del escriba comenta:
"... los trabajadores traspasaron los muros de la necrópolis (se pusieron en huelga) diciendo: ‘Tenemos hambre, han pasado 18 días de este mes... hemos venido aquí empujados por el hambre y por la sed; no tenemos vestidos, ni grasa, ni pescado, ni legumbres. Escriban esto al faraón, nuestro buen señor y al visir nuestro jefe, que nos den nuestro sustento!”.
Los obreros pasaban hambre y los alimentos eran de mala calidad. El límite de tolerancia de aquellos primitivos trabajadores se había rebasado, razón por la cuál tomarían una decisión histórica: dejar de trabajar reclamando el pago de sus haberes. La llamada primera huelga de la historia comenzaba

Se sucedieron largas jornadas de negociación en los que los trabajadores mantuvieron su huelga frente al templo y aunque no negociaron directamente con Ramsés III, sí lo hicieron con los propios sacerdotes. En un primer momento, éstos ofrecieron una baja suma de panes para apaciguar la situación y que se siguiera trabajando en las obras del Valle de los Reyes. Sin embargo, los trabajadores no aceptaron estas condiciones y siguieron reclamando sus pagas. Los sacerdotes, sabiendo que de lo contrario podrían sufrir una invasión en toda regla del templo para tomar de ahí la comida, aceptaron las demandas de los trabajadores y les entregaron los alimentos que pedían. Sin embargo, la situación sólo se palió en parte, pues al repetirse en más de una ocasión los retrasos en los pagos, comenzaron a producirse los primeros saqueos de las propias tumbas de los trabajadores. Pues al fin y al cabo… ¿quién iba a conocer mejor aquellas tumbas que quienes las construyeron con sus propias manos?

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viernes, 2 de octubre de 2015

Civilizaciones mesoamericanas precolombinas

A finales del Siglo XV, el descubrimiento del Nuevo Mundo reveló a los ojos de los europeos la existencia de pueblos cuyas manifestaciones artísticas e intelectuales aparecían sorprendentemente diferentes de las suyas. En particular en la vasta zona que hoy comprenden La zona meridional de México, Belice, Guatemala y parte de Honduras y El Salvador, un mosaico de diversas etnias que hoy conocemos como “civilizaciones mesoamericanas”.


Si bien en aquella época los conquistadores no supieron apreciar y respetar ese patrimonio cultural, con el tiempo los pueblos precolombinos han sido redescubiertos y reevaluados totalmente. Civilizaciones que supieron crear una escritura, matemáticas complejas, un cómputo del tiempo avanzadísimo y una arquitectura monumental caracterizada por majestuosas ciudades sobre las que destacaban las grandes pirámides escalonadas,

Los arqueólogos definen como “arcaico” el lapso que va desde el 7000 hasta el 2000 a. C. En este período, grupos de cazadores y recolectores nómadas iniciaron gradualmente el cultivo de ciertas plantas como el maíz, los frijoles y el aguacate; también la cría de algunas especies animales, como el perro y el pavo.

La caza y la pesca no fueron abandonados y mantuvieron siempre una relevancia importante en la economía de los pueblos mesoamericanos, La domesticación de las plantas y de los animales dio origen al fenómeno de la sedentarización entre finales del período arcaico y comienzos del Preclásico surgieron los primeros poblados de carácter rural, formados por grupos de chozas construidas con materiales perecederos. Al mismo tiempo nacieron concepciones y cultos religiosos que, junto con la cultura material, sentaron los cimientos de las futuras civilizaciones mesoamericanas.

Durante el Período Preclásico o Formativo (1800 – 200 a. C.), en el contexto cultural de los primero asentamientos agrícolas floreció la más antigua civilización mesoamericana, definida hoy como “Civilización Olmeca".
En las tierras bajas tropicales situadas a lo largo del Golfo de México se edificaron los primeros centros ceremoniales, constituidos por edificios de carácter sagrado y de estructura piramidal. En el seno de la civilización olmeca empezó a delinearse un poder centralizado de tipo político-religioso, y a este período se remontan las primeras huellas de los cultos chamánicos y del nahualismo cuyo origen ha de buscarse sin embargo en una matriz cultural antiquísima.

Cronológicamente, el Preclásico se divide en tres periodos: el Temprano fue una época en la que sólo existían grupos tribales en asentamientos permanentes junto a los campos de cultivo. En ella se generaliza el desarrollo de la cerámica y se consolida la agricultura, con el cultivo del maíz y otras hortalizas. Se inicia un proceso social de estratificación que finaliza con la aparición de las primeras sociedades marcadas por diferentes capas, en la costa del golfo de México y en el Pacífico de Guatemala. En este primer tramo del Preclásico destaca la cultura Capacha, un importante motor de la maquinaria civilizadora de Mesoamérica. Fruto de una fase recesiva en la que entraron las culturas de Occidente y la asimilación de éstas con los pueblos con los que habían tenido relaciones, en el 1.500 surgieron Tlatilco, en el valle de México, y la cultura olmeca, en el Golfo. Especializado en los recursos del lago Texcoco y la agricultura del maíz, Tlatilco se convirtió en uno de los centros sociales más importantes de la época. Algunos investigadores opinan que fueron los antepasados de los otomíes los fundadores de Tlatilco.

En el Preclásico Medio se producen cambios tecnológicos considerables. Evolucionan las técnicas agrícolas y se construyen canales, terrazas y otros sistemas de control de las aguas para regadío. Hacia el 700 a. C. aparecen en Tehuacán sistemas de irrigación, lo que trajo consigo el aumento productivo de la tierra y una mayor variedad de plantas cultivadas. Estos avances agrícolas permitieron el desarrollo tecnológico en otros campos, la mayor producción de productos y el fomento del intercambio o comercio de materias primas. Son los primeros pasos hacia el fortalecimiento de la unidad cultural e histórica en Mesoamérica. La ocupación o especialización en el cultivo del alimento básico permitió la dedicación de otros a otras funciones o labores secundarias, algunas relacionadas con la magia y la religión, y la elaboración de objetos suntuarios con los que comerciaban.

Un Danzante de Monte Albán
El preclásico Medio corresponde al periodo de mayor florecimiento y expansión de los olmecas. Es en este periodo cuando surge la característica más importante, la diferenciación social. Así mismo surge la escritura y el calendario que aparecen a partir del año 600 a. C.; los primeros registros calendáricos en monumentos de piedra más antiguos en el valle de Oaxaca: el monumento 3 de San José Mogote, las lápidas de los Danzantes de Monte Albán y las Estelas 12 y 13 de este mismo sitio;
también el intercambio de productos tropicales de su área y el control de yacimientos minerales de Guerrero y Morelos, donde establecieron enclaves como Teopantecuanitlán y Atlihuayán. El impulso e influencia de la cultura olmeca fue tan importante que alcanzó toda el Área Maya y hasta la península de Nicoya, Costa Rica, y a sus vecinos del sureste y Oaxaca.


Estelas 12 y 13
El tercer periodo o Preclásico Tardío lo marca la decadencia de la cultura olmeca. En esta etapa cultural, lo que eran pequeñas aldeas aumentaron de tamaño hasta convertirse en enormes y complejos centros de poder, rodeados por otros núcleos más pequeños. Estos núcleos urbanos o aldeas se estructuraron por orden de importancia y comenzaron a pagar tributo a los centros mayores, acabando por depender de ellas económicamente. Los grandes centros urbanos se ubicaban alrededor de enormes plazas, con un tipo de arquitectura que a la vez se componían de plazas y plataformas religiosas, templos monumentales formados a base de plantas superpuestas, rectangulares o circulares, que acababan con un adoratorio en su cima y a la que se accedía por grandes rampas o escalinatas.

En el desarrollo económico, el comercio tuvo también su gran importancia, especialmente entre los centros mayores, que comenzaron a disputarse el control comercial y político, lo que les llevó a enfrentamientos bélicos entre sí. De igual manera este periodo supuso un espacio temporal en el que proliferaron las esculturas religiosas, reproduciéndose en ellas episodios míticos y escenas cosmológicas, como los relieves de Izapa. Así mismo, se estima que fue en este tiempo en el que dio comienzo el desarrollo de la escritura, que se extendió por una amplia región, abarcando territorio de Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas y Guatemala.

Al final de este periodo preclásico o Formativo son los núcleos de población localizados en el valle de México los que atraen y concentran la hegemonía política y comercial. Las pequeñas aldeas que se situaban en los alrededores del lago Texcoco se transforman en grandes ciudades, como la anteriormente mencionada Tlatilco, situada en la ribera norte del lago, o Cuicuilco, en las faldas de la serranía del Ajusco. La primera de ellas mantenía fuertes relaciones culturales con Occidente, en cambio, la segunda controlaba el comercio en el Área Maya, Oaxaca y la costa del Golfo.

Los olmecas dieron vida a diversas expresiones artísticas, como la escultura monumental y la cerámica. La herencia cultural de los olmecas fue recogida sucesivamente por todas las demás culturas mesoamericanas.

La complejidad de los centros ceremoniales, el refinamiento artístico y la notable riqueza de los elementos religioso-culturales suscitan interrogantes sobre la identidad del pueblo olmeca. Todavía no ha sido posible comprender quienes fueron exactamente, ni cómo nació y se desarrolló su elevado nivel de conocimientos.


Uno de los más sorprendentes hallazgos arqueológicos es una serie diecisiete cabezas colosales de piedra, de varias toneladas de peso. Los curiosos rasgos que caracterizan los gigantescos rostros incluyen labios hinchados replegados hacia abajo y gran nariz achatada, similares a los de los pueblos negroides, han llevado a plantearse muchos interrogantes sobre el origen étnico de los personajes representados. Estos mismos rasgos han sido hallados también en otras estatuas y bajorrelieves de altares que sostienen entre sus brazos a un niño.

Tras varios siglos de expansión cultural, alrededor del 400 a.C. comenzó su declive la cultura olmeca para extinguirse alrededor del año 200 a.C.. Con su decadencia de da comienzo un nuevo desarrollo cultural independiente, en la zona oaxaqueña, en Monte Albán, donde los zapotecos reelaboran o reciclan elementos culturales de los decadentes olmecas adquiriendo características propias. También en el altiplano guatemalteco surgen los primeros síntomas de lo que sería la cultura maya clásica, en Kaminaljuyú, aunque influenciados todavía por los vínculos con las culturas del Centro y el Golfo. Salvo en Occidente, en todas las regiones de Mesoamérica comenzaron a levantarse grandes construcciones y monumentales ciudades, la pirámide circular de Cuicuilco, la plaza central de Monte Albán y la pirámide de la Luna en Teotihuacan son algunas de ellas.

La cultura Huasteca es una civilización prehispánica mexicana de Mesoamérica. A partir de las evidencias arqueológicas conocidas, se piensa que sus orígenes se remontan al 1000 a.c., aunque el período más productivo de su civilización se considera que haya ocurrido durante el posclásico mesoamericano, entre el declino de Teotihuacán y el surgimiento del imperio azteca. Los huastecos se autodenominan teenek (contracción de Te' Inik, "gente de aquí"; también conocidos como los Huaxtecos, Wastek) y hablaban el idioma huasteco, una lengua de la familia maya.

Los Huastecas, huaxtecas o huaxtecos son un pueblo nativo de México que habitaron en los estados mexicanos de Hidalgo, San Luis Potosí, Veracruz y Tamaulipas concentrándose a lo largo del Río Pánuco y en la costa del Golfo de México.

Estatua de la región de
Tampico (S. XIV - XVI)
La evidencia lingüística es corroborada por descubrimientos arqueológicos. En 1954, Richard Stockton MacNeish encontró cerámica y figurillas en el periodo Formativo Medio, llamado "Pavón de Pánuco" en los sitios de río Pánuco de la Huasteca, que se asemejan a objetos preclásicas de Uaxactún, un sitio Maya de la región de Petén (los huastecos se mantuvo en Santa Luisa, situado al este de Papantla, cerca de la costa del Golfo, hasta que desplazo o fue absorbida por los totonacos hacia el año 1000).

La cultura Huasteca alcanzo logros como civilización al construir ciudades. La ciudad principal fue Tampico, que se convirtió en el tiempo un centro económico justo. Por lo general llevaban poca ropa. Ellos fueron admirados por otros pueblos mesoamericanos por sus habilidades musicales.

Alrededor de 1450, los huastecos fueron derrotados por los aztecas, bajo la dirección de Moctezuma I, a partir de entonces, los Huastecos pagaron tributos a los aztecas, pero mantuvieron en gran medida un autogobierno a nivel local.

Fueron dominados por los conquistadores españoles entre 1519 y 1530. Con la imposición de la fe católica. Después de la conquista española, los huastecos muchos fueron vendidos como esclavos en el Caribe por los españoles.

Los huastecos vivían al norte de la cultura Totonaca en el noreste de Mesoamérica, esta influencia ayudo a formar y crear un estilo distinto de arte. Los huastecos hablaban maya, que era un lenguaje usado mucho en el comercio que se utilizada en ese momento. Su arte fue influenciada por la zona costera, lo cual resulto en la fabricación de objetos de concha.

Entre sus obras también destacan sus vasijas, y sus esculturas. Estos elementos fueron hechos a menudo de las conchas marinas y en formas de cabezas humanas, gargantillas con grabados de conchas, tocados para las cabezas.


El arte huasteco del fin del Posclásico está representado por esculturas muy característicos: estatuas de los cuales la parte delantera representa figuras de tamaño natural, en la parte posterior hay otra escultura más pequeño, por ejemplo un niño en una bolsa o un esqueleto.

Los huastecos construyeron templos en sus pirámides escalonadas, esculpieron estatuas y produjeron una cerámica ricamente decorada. Su arquitectura era muy simple. Una característica de su construcción era una planta circular y con esquinas redondeadas. Su ciudad principal era Tamuín.

Tamtoc
Las excavaciones arqueológicas han sido relativamente pocas en la región Huaxteca (es decir, el país de los Huastecas). El sitio más conocido se llama Tamtoc. Se encontraron estructuras circulares, que habría sido dedicadas al culto de Quetzalcóatl.

Aproximadamente en el 600 a.C. surgió un centro de notable importancia en la región de Oaxaca: Monte Albán, considerada hoy como la capital de los zapotecas. Este pueblo, cuyas huellas más antiguas están fuertemente impregnadas por la cultura olmeca, contribuyó al florecimiento de la región de Oaxaca y, casi con seguridad, a la difusión de algunos elementos culturales de importancia fundamental en el mundo mesoamericano: La escritura, los conocimientos matemáticos y el calendario.

Monte Albán conoció un notable desarrollo sobre todo en el Período Protoclásico o Temprano, comprendido entre los años 200 a.C. y 250 d.C. y el Período Clásico, entre los años 250 d.C. y 950 d.C.

Entre los monumentos arquitectónicos de mayor relieve están el llamado “Edificio J”, considerado un observatorio astronómico, la “Plataforma de los Danzantes” y numerosas sepulturas destinadas a personajes de alto rango. Alrededor del 800 d.C. el poder de la ciudad comenzó a decaer y el papel de “capital” de Oaxaca pasó al centro de Mitla, nacido de la fusión de la cultura zapoteca con la mixteca.

Los Zapotecas desarrollaron un calendario y un sistema logofonetico de escritura que utiliza un glifo separado para representar a cada una de las sílabas de la lengua. Este sistema de escritura es uno de varios candidatos de los que se piensa que han sido los primeros sistemas de escritura de Mesoamérica y el predecesor de los sistemas de escritura desarrollado por las civilizaciones maya, mixteco y Azteca.
Urna funeraria de cerámica pintada 
Eran sedentarios y avanzados como civilización, que vivían en grandes aldeas y ciudades, en casas construidas con piedra y mortero. Grabaron los principales eventos de su historia por medio de jeroglíficos, y en las guerras hicieron uso de unas armaduras de algodón. Las ruinas o zona arqueológica conocida como Mitla se encuentran evidencias de ocupación humana desde principios de nuestra era (año 0 a 200). Ante la desaparición de Monte Albán como núcleo de poder, Mitla se convirtió en una población muy importante que funcionó como centro de poder para los zapotecas del valle. Su máximo crecimiento y apogeo ocurrió entre 950 y 1521.

Los Zapotecas dicen que sus antepasados surgieron de la tierra, de cuevas, o que surgieron de árboles o Jaguares en personas, mientras que la élite que los rige cree que descendieron de seres sobrenaturales que vivían entre las nubes, y que a su muerte volverían a dicho estatus. De hecho, el nombre por el cual los Zapotecas son conocidos hoy en día es el resultado de esta creencia "El pueblo de las nubes"

Al igual que la mayoría de los pueblos religiosos de Mesoamérica, la religión zapoteca fue politeísta. Ellos adoraban a sus antepasados y creían en la existencia de un paraíso subterráneo. De ahí la importancia del culto a los muertos.

Eran politeístas, eso quiere decir que tenían varios dioses. Su dios principal se llamaba Xipe Totec y este se le conocía por tres nombres:
  • Totec: es el dios mayor, el que los regía.
  • Xipe: es el dios creador, aquel que hizo todo como es ahora.
  • Tlatlauhaqui: es el dios astro, el Sol.
Xipe
Dos deidades principales incluyen a Cocijo, el Dios de la lluvia (similar al Dios Azteca Tláloc) y Copijcha, el Dios de la luz. Se cree que los zapotecas practicaban de forma periódica sacrificios humanos en sus rituales.

En la región del México central surgieron, durante el Preclásico tardío, dos centros de notable importancia: Cuicuilco y Teotihuacán. El primero caracterizado por plataformas de base circular, fue destruido por la violenta erupción del volcán Xitle alrededor del año 100 a.C.

La ciudad quedó completamente sepultada y los habitantes sobrevivientes se refugiaron probablemente en Teotihuacán, el segundo centro de la región, situado no lejos del lago de Texcoco. Desde ese momento, Teotihuacán asumió un papel preponderante en la región: de pequeño centro agrícola a un auténtico centro urbano de sorprendentes dimensiones, enriquecido por monumentos de carácter sacro que fueron erigidos a partir del año 250 d.C. aproximadamente.

Teotihuacán se convertirá probablemente en el centro de culto del dios Tláloc y de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada.

Tras ser destruida por un incendio en el año 725 d.C. la metrópoli fue abandonada definitivamente en el año 900 d.C. después ocupada parcialmente por los chichimecas y abandonada alrededor del año 1000 Se supone que fueron sus sobrevivientes los que transmitieron el culto de la serpiente emplumada a los toltecas de Tula.


Teotihuacan es uno de los centros arqueológicos más impresionantes del mundo. La ciudad de las pirámides estuvo habitada desde el año 100 a. C. hasta el 650 d.C. aproximadamente. Está ubicada en un amplio valle del centro de México a unos 2.300 metros de altura, la misma altura que la ciudad de México, que sólo queda a unos 50 km de distancia. Si bien Teotihuacan está siendo investigada científicamente desde hace más de un siglo, sólo un 5% de las ruinas ha sido excavada hasta hoy.


Teotihuacan fue un poderoso centro político, militar, económico y cultural que influenció a toda Mesoamérica. Durante su apogeo, más de 150.000 habitantes vivieron en un área de unos 20 kilómetros cuadrados, siendo Teotihuacan una de las mayores metrópolis del mundo de aquella época.

Si bien en Teotihuacán se han hallado numerosas aportaciones de origen extranjero, no se ha averiguado todavía cuál fue el pueblo que contribuyó al florecimiento de la más vastq y espectaculkar ciudad del mundo mesoamericano y que dio origen al hoy llamada “civilización teotihuacana”. Algunos investigadores se inclinan por individuos de la raza otomí, otros por los totonacas de Veracruz y otros por una población de lengua nahua, quizás antepasados de los aztecas, pero se trata solo de hipótesis. Aún se desconoce con exactitud su denominación original. Cuando los aztecas llegaron desde el norte al altiplano central de México en la primera mitad del siglo XIV, descubrieron la ciudad en ruinas y le dieron el nombre de Teotihuacan, o "el lugar en el que fueron creados los dioses", relacionándola con su propia mitología de creación. También los nombres "Pirámide del Sol" y "Pirámide de la Luna", asi como la "Calzada de los Muertos", son atribuidos a los aztecas.

Durante el Período Clásico, la más importante civilización de la Costa del Golfo nació y se desarrolló en la región central de Veracruz y ha sido definida como “Cultura de El Tajín” por el nombre de su principal centro ceremonial. Más que en otros lugares de Mesoamérica, en El Tajín han surgido a la luz numerosas canchas para el juego de pelota.

cancha para el juego de pelota
La práctica intensa de este ritual contribuyó ciertamente al desarrollo de esa cultura, que de cualquier manera presenta todavía rasgos oscuros. No se conoce con certeza el nombre del pueblo que vivió durante muchos siglos en la región. La hipótesis más acreditada se inclina hacia los totonacas.

El Tajín
El Tajín fue abandonado alrededor del año 1150 d.C. Los huastecas, grupo étnico distinto a los otros de la Costa del Golfo, estuvieron asentados en la región del norte de El Tajín en diversos sitios que ocuparon desde el preclásico hasta el Postclásico

Al período Preclásico Superior pertenecen las primeras huellas de lo que se convertió, unos siglos más tarde, en la más espectacular y fascinante cultura mesoamericana precolombina.

La civilización maya, considerada la más notable entre las surgidas en la Mesoamérica precolombina, extrajo, en el momento de su formación, el sustrato cultural olmeca, zapoteca y probablemente de la civilización de Teotihuacán. En esta área geográfica donde evolucionaron la cultura monumental, la escritura y el calendario.

En los altiplanos de Guatemala y Chiapas en México y a lo largo del litoral del Pacífico, alrededor del año 250 a.C. algunos poblados agrícolas se extendieron y se transformaron gradualmente en centros ceremoniales. En ese contexto se han hallado los primeros testimonios culturales mayas.

Además de los imponentes vestigios arquitectónicos, pinturas murales, cerámica y preciosas ofrendas funerarias, los mayas han transmitido a la posteridad una serie de conquistas intelectuales que conducen hoy a considerarlos la más prestigiosa de las civilizaciones de la América precolombina. Tales conocimientos fueron probablemente fruto de la reelaboración de la antigua herencia cultural olmeca, así como consecuencia de los contactos con otros pueblos, como llel de Tenotihuacán y el de Veracruz central.

Calendario maya
Los mayas sobresalieron en el estudio de los astros, del calendario y de las matemáticas, “Inventaron” el símbolo del cero muchos siglos antes que los científicos de la India. Algunos códices (libros pintados) que sobrevivieron a la destrucción inmediatamente posterior a la llegada de los conquistadores, ilustran por medio de imágenes y glifos la sorprendente vastedad de los conocimientos mayas en el campo astronómico y astrológico: Los acontecimientos cotidianos, las guerras, las festividades y el culto a los dioses estaban vinculados de un modo imprescindible al transcurrir del tiempo, que era calculado sobre la base de los diversos ciclos de los calendarios, como el calendario ritual de 260v días, el Civil, de .365 días y la Cuenta Larga.

Los mayas elaboraron una forma de escritura propia, completa desde un punto de vista gramatical y sintáctico, descifrado recientemente con respecto a otras escrituras del mundo antiguo.

Guerreros mayas
La religión, que en el Período Clásico se convirtió en un auténtico culto organizado y gestionado por la élite sacerdotal, veneraba a deidades relacionadas con la agricultura y la fertilidad, como el dios de la lluvia, Chac, y el dios del maíz. Además tenían gran importancia el dios del sol, la diosa de la luna y el sumo creador, Itzamná.

El esplendor político y cultural de las ciudades mayas comenzó a declinar alrededor del año 900 d.C., al principio del Período Posclásico. La mayor parte de los poderosos centros de las Tierras Bajas fueron abandonados paulatinamente, a excepción de Seibal, en Guatemala. Se ha formulado un gran número de hipótesis sobre las causas que provocaron la decadencia de la civilización maya. Muy probablemente no hubo un único factor desencadenante; entre otros se ha lanzado la hipótesis de largos períodos de escasez en las cosechas provocaron carestías, mermas demográficas e interrupción de las vías comerciales.

La pirámide de Kukulkán, en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán
En ese contexto económico negativo se insertaron una serie de luchas dinásticas y rivalidades cada vez más violentas entre las ciudades-estado. Quizás estas son las condiciones que minaron para siempre las bases del sistema político maya y provocaron su caída. Sin embargo, mientras las Tierras Bajas iban siendo abandonadas, la civilización maya no se extinguió porque florecieron nuevas ciudades en la región de Yucatán. A partir del año 1000 se afirmó Chichén Itzá, que se convirtió en una especie de “capital” del último baluarte del pueblo maya. Sin embargo, el desarrollo de los centros yucatecos no se produjo espontáneamente, sino bajo el empuje militar y cultural de un pueblo llegado del norte: los toltecas.

El Posclásico Temprano (900 – 1521 d.C.) corresponde a un período de grandes trastornos en las áreas culturales mesoamericanas: grupos de población provenientes de México septentrional sojuzgaron las culturas florecidas durante el Período Clásico, imponiendo nuevos regímenes de carácter militar y nuevos cultos. Entre éstos, los toltecas fundaron su capital, Tula, en el estado de Hidalgo y se superpusieron a los pueblos de estirpe maya. Desde el año 1000 Chichen Itzá en Yucatán asumió el papel de ciudad hegemónica, que mantuvo hasta aproximadamente el 1250, cuando fue aventajada por la ciudad de Mayapán.

Las ruinas arqueológicas de la ciudad de Tula muestran en realidad una ciudad de dimensiones modestas, en la cual los elementos peculiares mesoamericanos como las canchas de pelota conviven con otros nuevos, como las esculturas recostadas a las que se le dan diferentes interpretaciones llamadas Chac Mool. La iconografía religiosa aparece impregnada de elementos teotihuacanos, en primer lugar los vinculados al culto de la Serpiente Emplumada. A los viejos dioses del panteón maya se sobrepuso un nuevo culto que en breve tiempo se difundió e impuso en el Mexico de los toltecas-: el culto de Quetzalcóatl, que en nahaa significa “la serpiente con plumas de quetzal” Llamado Kukulcan en lengua maya, su iconografía prevalece sobre las antiguas divinidades veneradas en el Período Clásico
Chak Mool

Debilitada por las luchas intestinas entre las estirpes y las ciudades rivales que se disputaban el poder, los mayas quiché fueron derrotados definitivamente por los conquistadores españoles en la batalla de Utatlán, en Guatemala, en el año 1524.

Después de las invasiones por parte de grupos procedentes de las fronteras septentrionales de México, un grupo de pueblos de lengua nahua tomó posesión de las orillas del lago Texcoco y sobre una isla fundó la que se convertiría en su capital, Tenochtitlán.

Se dieron a sí mismos el nombre de “mexica”, pero muy pronto fueron llamados “aztecas” por otros pueblos: ese nombre traía consigo ecos del origen en la mítica Aztlán, la “Isla Blanca” de la que, según la tradición, había llegado la nueva estirpe. En un breve lapso, los aztecas sometieron a todos los territorios limítrofes y fundaron un imperio cuyo enorme poder se basaba en la triple alianza formada por las ciudades de Tenochtitlán, Tlatelolco y Tacuba.

Tenochtitlán
Los aztecas representan la última fuerza unificadora del México precolombino, antes de la colonización europea

En 1345 pueblos nómades de lengua nahua, probablemente los últimos grupos de chichimecas que vivían más allá de las frontera mesoamericana, se establecieron de forma permanente en las orillas del lago Texcoco, donde fundaron su futura capital, estos pueblos se llamaban a sí mismos “mexica” y el nombre asignado a la ciudad fue México Tenochtitlán, que más tarde se convirtió en solo Tenochtitlán.

Un enigmático e interesante relato cuenta que se habrían reunido en México, tras largas peregrinaciones después de dejar su lugar de origen llamado Aztlán, que significa “tierra blanca en medio del agua”, de donde deriva el segundo nombre de los aztecas. Si el mito, como ocurre generalmente, tiene una remota verdad histórica, su lugar de origen probablemente fuera una isla lejana, pero, pese a las numerosas investigaciones, no pueden formularse más que hipótesis. Algunas tradiciones narran que tras alcanzar Tenochtitlan alcanzaron también Tula, donde adquirieron conocimientos y civilización.

Tendremos que remontar varios siglos para situarnos en el momento en que los aztecas o mexicas, después de muchas peripecias, fundan su ciudad de Tenochtitlan en medio del lago de Texcoco. Esto ocurrió, según lo señalan varias fuentes históricas, hacia 1325 d.C. Tanto el mito como los datos históricos se entretejen para hablarnos de diversos aspectos relativos a la fundación de la ciudad. El primero de ellos es aquel que se refiere al encuentro del águila parada sobre el nopal, símbolo que el dios Huitzilopochtli había señalado para identificar el lugar prometido. En realidad nada de esto ocurrió. Bien sabemos que el águila representa al Sol y por ende al dios mencionado. Sin embargo, algunas fuentes exponen que eran pájaros los que tenía en sus garras el ave, como apunta fray Diego Durán. También tenemos la versión de que el águila está sola sin nada en el pico, como se observa en la lámina 1 del Códice Mendocino y en un monumento de piedra: el Teocalli de la Guerra Sagrada. Los estudiosos de religiones están de acuerdo en el hecho de que, en la antigüedad, toda fundación de ciudad iba acompañada de presencias importantes, ya fuera un animal, una planta, un objeto, etc. Los mexicas, como vemos, no fueron ajenos a esto. Se trata de la manera de legitimar por medio del mito el lugar que ocuparán, pues la ciudad es una representación del cosmos.

Fundación de México-Tenochtitlan. Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme, prólogo. Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces
Tras luchas territoriales con sus vecinos, especialmente los tepanecas, los mexicas fundaron su capital sobre algunas islas pantanosas. La tradición narra también que 13 años después, un grupo se separó y se alejó para fundar una segunda ciudad, Tlatelolco. Las evidencias arqueológicas señalan que, en realidad, las ruinas de Tlatelolco son más antiguas que Tenochtitlán y de matriz cultural tepaneca. Se puede suponer que los habitantes de Tlatelolco acogieron a los colonos aztecas, dando lugar a la fusión étnica entre los dos grupos.

Con el transcurso del tiempo, los aztecas ampliaron cada vez más su panteón religioso, adoptando algunos cultos de gente extranjera sometida a sus tributos. De todos modos, su veneración estuvo siempre orientad principalmente a Huitzilopochtli, la divinidad tribal de los antepasados conectada con la guerra y el sol.

En el área sagrada de Tenochtitlan erigieron un templo de estructura piramidal, llamada el Templo Mayor por los españoles, que tenía en su nivel superior dos santuarios.: al sur, el consagrado al dios tutelar Huitzilopochtli y al norte el dedicado al dios de la lluvia y la fertilidad, Tlátoc, venerado en toda Mesoamérica desde los tiempos más remotos. Además, los aztecas adoptaron el culto de Xipe-Totec, que literalmente significa “nuestro señor el desollado”, una divinidad originaria del Golfo de México y la costa del Pacífico y que se cubre con la piel de los sacrificados. Otros seres divinos representados a menudo en el mundo azteca eran Tezcatlipoca, el hermano malvado de Quetzalcóatl de los toltecas, Coatlicue, diosa de la tierra y la fertilidad, Miclantecutli, dios de los muertos, y Mayahuel, patrona del maguey y el pulque, la bebida alcohólica obtenida de esa planta.

Vasija representando al dios de la lluvia Tlaloc. 
La religiosidad de los aztecas pronto asumió aspectos prepotentes y crueles en la confrontación con los pueblos sometidos, que fueron obligados por la fuerza a venerar a Huitzilopochtli y a ser víctimas de sacrificios humanos para complacerlo. Otro aspecto dramático vinculado al culto de Huitzilopochtli eran las llamadas “guerras floridas”, Xochiyayotl en lengua nahua. No se trataba de guerras emprendidas con fines de conquista, sino destinadas únicamente a proporcionar el mayor número posible de prisioneros que una vez sacrificados alimentarían al dios con su sangre.
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Moctezuma II y Hernán Cortés
A partir del año 1500 aproximadamente, bajo el reinado de Moctezuma II, el imperio azteca alcanzó el apogeo de su expansión política y militar, truncada por la llegada de los españoles en 1519.  El imperio de los mexicas, en la cumbre de su poder, se derrumbó bajo los golpes asestados por los conquistadores. Tras dos años de duros combates, Cortés, aliado con los tlaxcaltecas enemigos de los mexicas, sitió Tenochtitlán y gran parte de su población fue diezmada por la guerra y el hambre.  Los habitantes supervivientes fueron convertidos a la religión católica y pasaron a ser súbditos de la corona española.. El imperio de los mexicas dejó de existir como tal. Moctezuma II murió a consecuencia de una pedrada recibida de sus propios súbditos que consideraron que su voluntad estaba sometida a Hernán Cortés y Tenochtitlán y todos los pueblos sometidos al imperio azteca entraron a formar parte de la Corona de España.


Mi agradecimiento a Luis Gamboa por su colaboración.




Fuentes principales
Grandes civilizaciones del Pasado: México Antiguo - Ed. Folio - 2005
Una visita al Templo Mayor de Tenochtitlan - Eduardo Matos Moctezuma,Arqueología Mexicana Edición Especial 56.
http://www.historiacultural.com/
http://universes-in-universe.org/
http://elmiradorimpaciente.blogspot.com

sábado, 21 de febrero de 2015

La diosa Tiamat



“Cuando en lo alto, el Cielo no había sido aún nombrado,
y debajo, la Tierra no había sido mencionada por nombre,
nada existía excepto Apsû, el antiguo, su creador,
y el caos, Tiamat, del que todo fue generado.
Las aguas se agitaban en un solo conjunto
y los pastos no se habían aún formado ni existían los cañaverales.
Cuando aún ningún astro podía verse,
ninguno tenía un nombre cuando los destinos no se habían aún establecido.
Entonces, los astros fueron hechos visibles en medio del cielo.”
Enûma Elish

En la religión de Mesopotamia (Sumeria, Asiria, Acadia y Babilonia) Tiamat (Nammu para los sumerios) representa el agua salada, al mar, es la diosa madre progenitora de dioses. Es una fuerza natural que representa el caos primogénito que tiene una importante participación en el poema épico Enûma Elish (relato que narra el origen del mundo, significa en acadio “cuando en lo alto” y son estas las dos primeras palabras del poema), se encuentra recogido en tablillas halladas en la biblioteca de Asurbanipal, en Nínive.

En este relato antes de que el cielo y la tierra tuviesen nombre (equivalente a no existir) Tiamat y Apsu (dios del agua dulce), mezclaron sus aguas, engendrando una familia de dioses. Estos perturbaban a su padre quien decidió destruirlos. Pero uno de ellos, Ea (“El señor de la tierra”, conocido como Enki en la mitología sumeria) se anticipó a los deseos de su padre, y con un conjuro lo durmió, para luego matarlo. Apsu permaneció en un largo sopor (de ahí que el agua dulce esté quieta), pero Ea no pudo hacer nada contra la poderosa Tiamat. Esta, enfurecida, creó una legión de demonios, y los puso bajo la orden de Kingu, su nuevo consorte e hijo, a quien le entregó  las tablillas del destino para combatir a los dioses.

Marduk matando a Tiamat
Relieve asirio c. Siglo IX a.C

Viéndose amenazados, los dioses nombran a Marduk, para enfrentar a Tiamat, y este accede con la condición de ser nombrado “príncipe de los dioses”. Los dioses cedieron todos sus poderes a Marduk para poder vencer a Kingu, quien al verlo, quedó paralizado de miedo, a quien con un vendaval, hizo dejar la boca abierta y lanzó una flecha dentro de su veintre

Después de la batalla,a Kingu le son arrebatadas las tablas del destino. Marduk, exultante, planea realizar obras estupendas y las comunica a Ea: Amasaré la sangre y haré que haya huesos. Crearé una criatura salvaje, 'hombre' se llamará. Tendrá que estar al servicio de los dioses, para que ellos vivan sin cuidado. Kingu es condenado a morir por ser el jefe de la rebelión, y, con su sangre, Ea crea a la humanidad. 

El cuerpo de Tiamat acabó encadenado en los pozos del abismo, y fue partido por la mitad, de la parte superior se creó el cielo, y de su mitad inferior la tierra firme, asi mismo, sus lágrimas derramadas se convirtieron en las nacientes del río Tigris y Éufrates, entre los que florecieron las civilizaciones mesopotámicas hace 7 mil años

Cilindro mesopotámico encontrado en Uruk (c. siglos IX-VIII a.C.) que muestra la batalla entre Marduk y la gran serpiente-dragón Tiamat

LA DIOSA NAMMU  (La otra Tiamat)

La diosa Nammu es la principal de las deidades sumerias ya que es la diosa del océano, la primigenia, de la cual nació su hijo Enki que representa en una misma deidad el cielo y la tierra, aunque en la mitología después son separados en En (cielo) y Ki (tierra). Su representación viene siendo la de una mujer con cabeza de serpiente (como símbolo de animal de las aguas) teniendo en sus brazos a su hijo Enki. También se le ha considerado como la diosa del abismo y la oscuridad. Su culto principal se produjo en la ciudad de Ur. En un texto sumerio leemos: Ella dio a luz a los cielos y la tierra.
A menudo se la representa con una cabeza de serpiente como Tiamat.
  

Representación de la diosa Nammu
Pertenece a la cultura mesopotámica de Ur, es de terracota, mide 14 cm. Se conserva en el Museo de Irak de Bagdad (Irak)
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Sin embargo, la representación actual de Tiamat, ha sido drásticamente cambiada por causa de un juego de rol mundialmente conocido D&D Dungeons and Dragons (calabozos y dragones), un amplio mundo de fantasía donde podemos encontrar a una Tiamat totalmente diferente, que si bien la Tiamat de la mitología tenía una forma dragonil, en este juego se le muestra como un Dragón de 5 cabezas, totalmente maligno. Esta versión de Tiamat es hoy altamente conocida siendo que ha aparecido en videojuegos famosos como Golden Sun y Final Fantasy, desapareciendo, o al menos, ensombreciendo la verdadera forma y esencia de la diosa antigua

Tiamat en Dungeons and Dragons

Actualmente también ha sido revelado en Mitos y Leyendas (juego de cartas coleccionables de origen chileno) en su edición de marzo llamada “Sumeria” la aparición de la carta “Tiamat” donde esta es representada como una mujer de temple firme y mirada poderosa, devolviendole asi quizás un poco de antigua grandeza 

Tiamat en Mitos y Leyendas tcg