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viernes, 14 de julio de 2017

60 millones de años en la historia del caballo

Desde hace miles de años ha formado parte de los ejércitos que conquistaron el mundo, ha proporcionado el transporte en las emigraciones o tirado de los arados que nos dieron de comer; uno de ellos hasta fue designado senador... El mundo sería muy distinto sin ellos. La historia de la humanidad hubiera sido muy diferente sin el caballo.


El término latino utilizado para denominar al caballo era equus, mientras caballus, que derivó en la palabra «caballo», es un término del latín tardío, posiblemente de origen celta, que significa «caballo castrado» por otra parte «Yegua» procede del femenino de equus, «equa». A los animales jóvenes en general se les denominaba pullus, textualmente «pollos», que originó la palabra pulliter, pullitri que derivaría en «potro» o «potrillo». 

Entre los equinos actuales, además del caballo, encontramos además a las cebras y asnos. Las cebras son équidos salvajes propios de África, cuya característica más notable es su pelaje rayado característico. Las cebras son negras, las rayas que tienen son blancas y no al revés como se creía hasta hace muy poco. Genéticamente su color es el negro, y allí donde no se logra la pigmentación se forman las rayas blancas.

En la actualidad existen tres especies y varias subespecies; la cebra común (Equus quagga), la cebra de Grévy (Equus grevyi) y la cebra de montaña (Equus zebra).

Se considera que hay tres especies de asnos, el burro o asno doméstico Equus asinus, el asno salvaje africano Equusafricanus y el asno salvaje asiático u onagro Equus hemionus; los asnos salvajes están amenazados de extinción.

El origen de la domesticación del caballo se remontaría a hace unos 5500 años en el actual Kazakhstan y fue realizada por la cultura Botai. Esto representa unos 1000 años antes de lo pensado anteriormente y unos 2000 años antes de la aparición de los caballos domésticos en Europa. Un equipo de arqueólogos de las universidades de Exeter y Bristol (RU) ha descubierto las que hasta el momento son las pruebas más antiguas de la domesticación del caballo por los seres humanos. El descubrimiento sugiere que los caballos además de ser montados también eran ordeñados y señala los orígenes de los caballos que criamos hoy en día.

El análisis de los restos óseos mostró que los caballos de aquel entonces tenían una anatomía similar a los caballos domésticos de la Edad del Bronce y diferente de la de los caballos salvajes de la región. Esto sugiere que la gente fue seleccionando los caballos salvajes por sus cualidades físicas y que luego éstas fueron estimuladas durante la cría generación tras generación.

Jacob Bronowski ya lo dijo en 'El ascenso del hombre': "En cierto sentido, la guerra fue creada por el caballo". Resulta irónico que un animal nacido en los asentamientos del sedentarismo fuera aprovechado por los nómadas para este fin. Hunos, frigios y mongoles dominaron la monta conforme la selección artificial de la domesticación aumentó el tamaño de los corceles. Posteriormente, el desarrollo de carros y caballería fue decisivo para la aparición de imperios transcontinentales. Pensemos en las caballerías romanas y persas. O en Genghis Kahn, cuyo imperio fue levantado gracias a los caballos". El mito del centauro nació por el terror de los griegos a los jinetes escitas, y bien conocido es el pánico que sembraron los españoles en las Américas con estos animales.

El caballo moderno (Equus caballus) tardó aproximadamente 60 millones de años en evolucionar. Su antecesor más temprano: el Eohippus, «caballo del alba» fue el que dio origen a la familia Equidae. Dentro de esta familia se encuentran: La cebra, el burro y el caballo doméstico, así como también los asnos de Asia y África y el caballo salvaje de Przewalski. 

Los caballos, en la prehistoria, emigraron de un continente a otro, difundiéndose sobre todo por Asia y Europa.

Sin embargo, tanto en América del Sur como más tarde en América del Norte, no lograron hallar condiciones favorables, tanto es así que desaparecieron del todo hasta que fueron reincorporados tras el descubrimiento de Colón. Para encontrar al primer antepasado de los caballos hay que retroceder unos 55 millones de años en el tiempo, en la Era Terciaria o Cenozoico, durante el periodo Eoceno.


El Hyracotherium, mejor conocido como Eohippus no se parecía casi en nada al caballo actual en tamaño ni características, medía en promedio 35 cm a la cruz, pesaba unos 5.5 kilos (Se asemejaba más a un zorro o un perro pequeño que a un caballo) tenía el dorso arqueado y en lugar de tener un dedo protegido por un casco, tenían una mano con planta carnosa, con 4 dedos en las patas delanteras y 3 en las traseras, todos ellos terminados en unas fuertes uñas gruesas similares a las de los cerdos, rinocerontes o ciervos.


Sus dientes estaban adaptados para el consumo de hojas tiernas de los arbustos y sus ojos también eran diferentes, pues estaban situados más al frente que en los caballos actuales. Vivía en un ambiente tipo selva en regiones de Norteamérica, Asia y África, y se alimentaba de hojas de arbustos. 

El pequeño tamaño del Hyracotherium, sus patas cortas con dedos y seguramente un camuflaje en el color de su capa, le permitía esconderse rápidamente y pasar desapercibido en ese terreno, donde no era necesario tener patas largas para correr largas distancias. 

Este antecesor del caballo, habitó en Norte América. se supone que de ahí emigro a Sudamérica y Asia a través del istmo que unía entonces a América con Asia. Desde éste momento llego a Europa y después a África. Cuando en la edad de piedra las tribus cazadoras llegaron en sentido contrario hasta América, el caballo fue cazado con saña hasta ser exterminados. 

Los conquistadores españoles a principios del siglo XVI, volvieron a introducirlo en el continente Americano.

En el estado siguiente de la evolución se encuentra el , que continúa la llamada rama principal en el Eoceno medio y no muestra todavía ninguna diferencia no notable de Hyracotherium. El “Orohippus agilis” es uno de los caballos más antiguos conocidos. 


Sus dientes de corona baja ya estaban adaptados para comer hojas. Pero ya sus premolares eran de mayor tamaño. Su medida era 40 cm de cruz. Sus patas se hacen más largas, su espalda menos curvada y evolucionó en el Miohippus. 


A medida que la temperatura y el clima cambian, las coníferas comenzaron a superar en número a los árboles de hoja caduca. El bosque se hace menos espeso y la hierba se hace más frecuente. Sus dientes se desarrollan aún más para masticar hojas más duras. Se adapta mejor a correr rápido para escapar de los enemigos que los perseguían, ya no necesitaba los dedos de las patas como su antecesor, los laterales disminuyen en tamaño, mientras que el dedo medio se ve reforzado terminando en un pequeño casco, pero todavía mantenían los cojines en las extremidades.

El Mesohippus (del griego meso, “medio” e hippus, “caballo”) es llamado caballo medio o caballo intermedió. De dimensiones mucho mayores y con dedos muy torcidos. Vivió hace unos 37-32 millones de años, durante el periodo Oligoceno (Era Terciaria o Cenozoico) en América del Norte. 


Existieron más de una docena de especies de Mesohippus. Eran también ramoneantes, es decir comedores de hojas aunque su alzada alcanza los 60 cm. La cabeza era más grande y larga que la de sus ancestros. Sus ojos eran redondeados y dispuestos más separados a los lados de la cabeza y se retrasan. Su capacidad craneal es mayor, lo que implica una mayor inteligencia. Sus dientes se hicieron más largos y tiene tres incisivos y seis molares en cada lado.

El Parahippus parece ser el eslabón evolutivo entre los viejos caballos y los actuales. Vivían en los bosques y las llanuras que habitan modernos herbívoros. Contaba con 3 dedos de los pies, como los caballos primitivos, pero los dedos de los pies laterales eran más pequeños. 


Los fósiles de parahippus se encuentran en muchas localidades datados a principios del Mioceno. Las especies de este género vivieron hace unos 17 a 24 millones de años en las Grandes Llanuras y Florida. 

Con el Merychippus, no sólo cambian las dimensiones de los antepasados del caballo a lo largo de la rama principal, sino que también el cerebro sufre un cambio con la creación de nuevos surcos y se vuelve por primera vez equino.

En éste periodo, además, los dientes con corona baja se transformaron improvisadamente en el Merychippus en molares con corona alta, y se puede pensar que esto se debió al paso de una alimentación a base de hojas de gramíneas. El Merychippus vivió durante el Mioceno medio, hace 17-10 millones de años en América del Norte. Su nombre significa “caballo rumiante” aunque es inexacto, ya que los verdaderos rumiantes poseen varios estómagos para digerir la comida. 

Los paleontólogos consideran que el Merychippus fue antepasado directo de los caballos actuales, y físicamente tenía un gran parecido, con una cabeza muy similar a la del caballo actual, con cráneo largo con ojos separados a ambos lados y quijadas anchas. El mayor tamaño del cerebro repercutió en un aumento de la inteligencia. Su alzada era de 90 cm a 1 metro, y podría alcanzar un peso de 170 kg. Merychippus representa un hito en la evolución de los caballos. A pesar de que conserva el carácter primitivo de 3 dedos de sus patas, tenía el aspecto de un caballo moderno.

Como su antepasado el Parahippus, tenía 3 dedos en cada pata pero sólo se apoyaba en el dedo central (el segundo), más largo y cuya uña se había transformado en un casco. Los dedos laterales eran más cortos y no influían en la carrera. Este género tuvo una gran radiación gracias a su buena adaptación a la vida en las praderas, dando origen a tres grupos de especies pastadoras, 

El primer grupo lo constituyen las especies de Hipparion (“caballo poderoso” o “caballo pequeño”) que habitó en nuestro planeta durante el Cenozoico y más concretamente en lo que conocemos como periodo Neógeno (hace unos 10 millones de años aproximadamente). Está clasificado dentro del grupo de los mamíferos perisodáctilos.


El segundo grupo lo conforman los protohipinos, que incluyen a los géneros protohippus y calippus, eran caballos pequeños}

El último fue una línea de equinos verdaderos, que conduce a las especies actuales, en donde sus dedos laterales eran más pequeños que los de otros proto-caballos.

Abuelo del caballo moderno, Pliohippus, parece ser la fuente de la última radiación en la familia de los caballos. Vivió en las estepas de Norteamérica durante el Mioceno medio-final y parte del Plioceno desde hace unos 12 hasta 6 millones de años. Se parecía mucho a un caballo moderno con 1,3 metros de alzada, pero seguía teniendo 3 dedos. El central era el más largo y lo usaba para caminar, los dos laterales estaban totalmente atrofiados y pegados al metacarpo. Fue el primero en poseer un único casco controlado por un poderoso ligamento. 

Su cráneo tenía unas profundas fosas. Otra diferencia eran sus dientes más curvos y de mayor tamaño que sus antepasados, lo que le permitía alimentarse con más cantidades de hierba en menos tiempo. Su cuerpo es más fuerte y sólido, el cuello se hace más largo y delgado para el equilibrio y alcanzar mejor pastura.

Se cree que esta especie dio lugar a los Hippidion (que significa «caballito»), que habitó durante el Pleistoceno, con el registro más antiguo hace 2,5 millones de años, hasta su extinción en el Holoceno temprano, hace 8500 años. Todas las distintas especies del género Hippidion, tenían el tamaño aproximado de un burro actual; y los Onohippidion, un pariente cercano de los caballos actuales que vivió hace unos 40.000 años durante el Pleistoceno y cuyos hábitos no se diferencian de los caballos de hoy en día, géneros que prosperaron durante un tiempo en América del Sur donde se extinguieron, otros evolucionaron en el Dinohippus (en idioma griego: «caballo terrible»), que vivió en Norteamerica desde finales de la época del Hemfiliense del Mioceno hasta la época del Zancleense del Plioceno, de 10.3 a 3.6 millones de años.

Se encuentra entre el tipo de équido más común del Norteamérica y como ocurre en el género Equus, el Dinohippus no tenía un rostro redondeado. También tenía el distintivo "aparato recíproco de sostén", formado por huesos y tendones de las extremidades, que le ayudaban a conservar la energía mientras se quedaba de pie por largos periodos. Dinohippus es el primer caballo que muestra una forma rudimentaria de este rasgo, proporcionando evidencia adicional de la relación cercana entre Dinohippus y Equus. Considerado originalmente como un caballo monodáctilo, un hallazgo fósil realizado en 1981 en Nebraska muestra que era tridáctilo. Este se cree que es el pariente más cercano a Equus, el género que incluye los caballos, asnos y cebras.


martes, 24 de noviembre de 2015

24 de noviembre de 1974 - Son descubiertos los restos fósiles de "Lucy"

En la depresión de Afar del Gran Valle del Rift (Etiopía), el paleoantropólogo estadounidense Donald Johanson (1943-) descubre el 24 de noviembre de 1974 los restos fósiles de Lucy, una mujer adulta de 20 años de edad y un metro de estatura de la especie Australopithecus afarensis, de 3,2 millones de años.Esta región es ocupada por la tribu Afar; de ahí el nombre de la especie. 

La especie era bípeda, sin embargo era diferente de nosotros en bastantes aspectos relacionados; por ejemplo, sus piernas eran proporcionalmente más cortas en comparación con los brazos. Las proporciones de los miembros eran muy distintas de las nuestras, los Australopithecus poseían unos brazos mucho más largos que los nuestros y unas piernas muy cortas. Asimismo, podemos suponer, a partir del largo y de la ligera curvatura de sus manos y pies, que tenían cierta actividad arbórea, como dormir en los árboles, por seguridad, u obtener comida de ellos. Asimismo, podemos suponer, a partir del largo y de la ligera curvatura de sus manos y pies, que tenían cierta actividad arbórea, como dormir en los árboles, por seguridad, u obtener comida de ellos. Su pecho no era plano, como el nuestro, sino que se estrechaba agudamente hacia arriba.

Estos homínidos poseían cerebros pequeños, aproximadamente del tamaño de los grandes simios (como un chimpancé o un gorila), aunque en comparación con el tamaño del cuerpo eran relativamente más grandes. Tenían caras grandes, que se proyectaban por delante del cráneo (como la mayoría de los homínidos primitivos). Esto es, al menos en parte, reflejo del gran tamaño de los dientes, como en los simios. Sin embargo, y en contraste con éstos últimos, los caninos son reducidos, aunque se proyectan ligeramente delante del diente adyacente. Los incisivos son grandes (característica, en simios, asociada con un régimen frugívoro), y los premolares y molares son de tamaño sustancial, con superficies planas. La forma del paladar, aunque grande, forma una curva que no es parabólica, como la nuestra, ni de lados paralelos, como en simios. El efecto total es, de todas maneras, más parecido a la mandíbula humana que a la de un simio.

Los primeros restos australopithecus afarensis encontrados fueron los de la mundialmente conocida "Lucy", llamada así debido a la canción de The Beatles "Lucy in the sky with diamonds", que era escuchada en el momento de la excavación. La especie resultó ser bastante antigua, datándose entre 3.5 y 2.8 millones de años antes del presente, siendo así la especie más antigua conocida que es con gran certeza antecesora del hombre. El hallazgo de Lucy, uno de los esqueletos más completos encontrados (pertenecientes a un especimen), se vio reforzado posteriormente por un grupo de más piezas, incluyendo cráneos, de la misma especie. Este grupo de fósiles es conocido como "La primera familia", consistente en fósiles de al menos trece individuos.

La especie presenta un alto grado de dimorfismo sexual. Los machos medían alrededor de 1,50 metros y pesaban más de cincuenta kilos. Las hembras medían alrededor de treinta centímetros menos, y pesaban cerca de treinta kilos. El dimorfismo sexual es notorio también en los caninos. 
Izquierda: Lucy, con los huesos hallados señalados en color.
Derecha: moderno homo sapiens
La pelvis de la especie tiene un gran parecido a la nuestra, si bien es cierto que el canal de parto era más pequeño que el nuestro, y tenía forma de riñón. Hay que tener en cuenta que las hembras de la especie no necesitaban un gran canal de parto, debido al tamaño (muy chico) del cerebro de sus crías. Posteriormente, en 1992, fueron descubiertos unos maxilares. Los restos fósiles tienen una antigüedad de 4,4 millones de años y el hábitat en el que se desarrollaron era arbolado y húmedo. Fueron llamados Ardipithecus ramidus y sería una especie extinta de homínido y quizá un ancestro del hombre. "Ardi" significa suelo, "pithecus" en griego significa mono... y ramid es raíz, en la lengua (amhárico) del lugar (Etiopía) donde fueron encontrados los primeros restos.

La polémica en torno a estos restos se centró en si esta especie pertenecía a la rama de los homínidos bípedos (homininos) o quedaba fuera junto con los simios antropomorfos. 

En octubre de 2009 se dieron a conocer nuevos restos fósiles de Ardhipithecus ramidus hallados en el valle de Afar (Etiopía) a unos 75 km al norte de donde se halló Lucy (Australopithecus afarensis) en 1974; en concreto se han hallado un total de 235 restos de por lo menos 36 especímenes, la mayoría de los cuales pertenecen a una hembra adulta de 4,4 millones de años de antigüedad, apodada "Ardi"; a partir de ellos se ha podido reconstruir gran parte del esqueleto lo que arroja nueva luz sobre la posición de A. ramidus en el árbol evolutivo humano.

Tras el descubrimiento de un esqueleto casi completo, se han podido resolver algunas dudas sobre esta especie; así, la forma de la parte superior de la pelvis indica que era bípedo y que caminaba con la espalda recta, pero la forma del pie, con el dedo gordo dirigido hacia adentro (como en las manos) en vez de ser paralelo a los demás dedos, indica debía caminar apoyándose sobre la parte externa de los pies y que no podría recorrer grandes distancias.

Los caninos superiores en forma de diamante de Ardipithecus ramidus son mucho más parecidos a los humanos que los caninos en "V" de los chimpancés, que como los de los demás simios son mayores en los machos, que los usan en las luchas entre ellos. Los machos Ardipithecus, como los humanos, tenía los colmillos reducidos de tamaño y similares a los de las hembras, lo cual debió relacionarse con cambios decisivos en los comportamientos sociales. Sin embargo, en su aspecto general, la criatura probablemente se parecía más a un simio que a un humano.

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sábado, 21 de noviembre de 2015

21 de noviembre de 1953 - En Londres, se anuncia que el "Hombre de Piltdown", era un fraude.

El 18 de diciembre de 1912, el paleontólogo Arthur Smith Woodward presentó, durante una reunión de la Sociedad Geológica en Londres un fósil del homínido más antiguo del mundo. Se lo conoció como el "hombre de Piltdown" y es uno de los fraudes científicos más grandes de la historia. Hasta el día de hoy, los antropólogos siguen estudiando este caso.


En realidad, el hombre de Piltdown consistía de 5 fragmentos de cráneo. Las primeras piezas del fueron supuestamente encontradas por un hombre que estaba cavando la tierra en Piltdown, Inglaterra. Luego, un arqueólogo aficionado, Charles Dawson, comenzó a buscar en el mismo sitio, encontrando más fragmentos del cuerpo, así como herramientas hechas de piedra y fósiles de animales extintos como el mastodonte.

Cuando los huesos fueron estudiados por Smith Woodward, su conclusión fue que pertenecían a un ancestro del hombre, con un cerebro grande, pero con mandíbulas de primate. Hasta el momento la paleoantropología solo había descubierto restos del Neanderthal en Europa y Homo Erectus en Indonesia. Pero el hombre de Piltdown no encajaba en las descripciones de estos ancestros, sino que era completamente diferente.

A comienzos del siglo XX apenas se habían descubiertos fósiles humanos antiguos, y ninguno de ellos en Inglaterra. El hallazgo de Piltdown resultó, por tanto, muy apasionante. Woodward denominó oficialmente a la nueva especie Eoanthropus dawsoni (el hombre de los albores de Dawson), en alusión a su descubridor, aunque se conoció popularmente como el hombre de Piltdown. Los fragmentos óseos guardaban similitudes con los seres humanos y con los simios, y fueron aceptados como válidos por la comunidad científica hasta 1953. Todo el conjunto había sido manipulado con el fin de provocar el engaño. El célebre hombre de Piltdown resultó ser uno de los más grandes fraudes de la historia científica. 

En 1949, el antropólogo Kenneth Oakley le realizó a los huesos la prueba del flúor, mediante la cual se analiza qué cantidad de este elemento absorbió del suelo, comparándolo con otros objetos de los cuales se sabe la edad. Resultó que no eran tan antiguos, ya que tenían menos de 50.000 años.

Al analizarlos mejor, los científicos vieron que la mandíbula y el resto de los fragmentos pertenecían a dos especies diferentes. Las mandíbulas, que parecían de un orangután, habían sido rellenadas para que tuvieran un aspecto parecido a la de los humanos. El color de los huesos era falso, habían sido manchados para que parecieran antiguos.

El principal sospechoso, Charles Dawson, murió en 1916 por lo que fue imposible descifrar el enigma sobre quién fue el culpable, aunque existen pruebas de que falsificó cerca de 38 huesos. Otro sospechoso es un colega de Smith Woodward que falsificó huesos con características parecidas al hombre de Piltdown, que fueron encontrados por trabajadores en el Museo de Historia Natural de Londres.

El misterio sigue latente, y los científicos seguirán estudiando los restos para encontrar el nexo entre el hombre de Piltdown y los encontrados en el Museo. Al día de hoy, con la modernización, existen métodos como las pruebas de ADN y el carbono, para determinar la antigüedad.

Para la ciencia este episodio es solo una prueba de que hay que ser cuidadosos con la información y los descubrimientos, para no difundir erróneamente.

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domingo, 15 de noviembre de 2015

Aquí comienza nuestra historia.

Porque toda historia tiene un comienzo...

Llamamos hominización al proceso evolutivo que sufrieron las especies primates antiguas para terminar siendo lo que hoy conocemos como homo sapiens, esto es, los humanos. 

Casi todos los fósiles de homínidos encontrados en África han sido hallados en el Valle del Rift. Por eso se cree que algo excepcional ocurrió en este lugar. 


El Gran Valle del Rift es una gran fractura geológica cuya extensión total es de 6.000 kilómetros en dirección norte-sur, y 600 km de ancho. Fue creado por movimientos en la corteza terrestre que dividieron el continente africano hace de 5 a 10 millones de años.

Todo el este africano poseía un clima cálido y húmedo que favorecía el desarrollo de un bosque tropical. Pero la profundización del valle y el levantamiento en el este de un borde elevado modificaron paulatinamente el clima de la región. El borde oriental impidió el ingreso de aire húmedo proveniente del Océano Indico causando una fuerte disminución en las precipitaciones, las temperaturas disminuyeron y la vegetación comenzó a cambiar, los bosques desaparecieron y fueron reemplazados por la sabana

Este drástico cambio en el clima y La disminución del área boscosa fue desencadenante del proceso de hominización y el bipedismo.

Sucedió hace 4 millones de años, y el primer homínido que conocemos, fue el Australopithecus, la especie a la que pertenece la famosa Lucy. Hay en cambio, otros que opinan que el bipedismo empezó antes... hace 6 millones de años. Y fueron los miembros de la especie Ardipithecus ramidus los primeros en caminar con dos patas. Aunque quizá lo hicieran parcialmente.


Estos cambios le supusieron una ventaja evolutiva decisiva en la carrera por el dominio del ambiente. Los seres humanos son bípedos completos. A diferencia de otros primates y mamíferos que pueden adoptar una postura bípeda el ser humano se yergue sobre sus patas traseras de forma natural.
  • El ser humano tendrá que adoptar una gran cantidad de cambios en sus músculos, vísceras y en el esqueleto para permitir el bipedismo.
  • El centro de gravedad tuvo que cambiar. Pasando de estar a cuatro patas a aguantarse solo en dos. Para ello los músculos de la espalda tuvieron que hacerse más potentes y la columna vertebral reforzarse para mantenerlos.
  • La inserción de la columna vertebral en el cráneo tuvo que cambiar para permitir mirar al frente.
  • Los cóndilos occipitales se adelantaron y cambió la posición del atlas. Gracias a la inserción de la columna en el cráneo los arqueólogos pueden determinar si un animal era bípedo son con ver su cráneo.
  • La columna tiene que adaptarse a soportar el peso verticalmente no horizontalmente
  • La caja torácica y el esternón se ensancharon para aguantar a las vísceras. Se pierde el pulgar oponible del pie mediante complicadas modificaciones óseas y se alargan las piernas, por lo general cortas en primates.
  • La pelvis sufrió una serie de modificaciones importantes. Otros primates se bambolean al caminar de forma bípeda, puesto que la inserción de sus piernas no les permite caminar recto. El fémur tiene que modificarse para insertarse horizontalmente en la cadera que se aplana: reduciendo la sínfisis púbica y el isquion forma las alas pelvianas. De esta manera se facilita la transferencia del peso de la columna a las piernas.
Por el contrario los cambios en la pelvis supusieron partos más peligrosos y difíciles, tema que tomaremos más ampliamente conforme avancemos en el tema del principio de la historia del ser humano 

El papel del Australopithecus en la historia de la evolución del hombre es verdaderamente importante. El Australopithecus es la primera especie que se separó de los grandes monos (gorilas, chimpancés y orangután) e inició la carrera evolutiva del hombre actual hace aproximadamente 4 millones de años en África. El homo habilis, ergaster, neanderthal, goliat, homo georgicus e incluso nosotros, no existiríamos si no hubiera sido por los primeros pasos del Australopithecus

Ya hablamos  sobre como el cambio drástico en el clima del “Gran Valle del Rift”, en África, hace millones de años, obligó a algunas especies a adaptarse y cambiar su forma de vida, que en el caso de los antiguos primates terminó por favorecer el que hoy esté escribiendo estas palabras, ya que nuestras manos no estarían “libres” hoy, si no fuera por nuestros más osados antepasados.

Pero el bipedismo solo fue, de manera más que literal, “el primer paso”, en el largo camino de los homínidos……


Tú eres lo que comes...

¿Quién no ha escuchado esta frase? Pero, para fines de nuestro artículo sobre el proceso de hominización esta es como un chiste irónico….

El cambio de dieta resultó un factor decisivo en este proceso, pues al pasar de los bosques hacia las sabanas e incrementarse los espacios abiertos el alimento no fue tan abundante, lo que los obligo a complementar la dieta vegetariana con animal, por medio de la caza. El aporte nutricional se complementó con la aportación calórica que al mismo tiempo permitió que no necesitaran comer de manera tan frecuente ni abundante. También, debido a esto el cerebro tuvo un desarrollo con mayor facilidad.

Los primeros Homo contaban con cráneos con un volumen encefálico más grande que el de los Australopitecos. Homo habilis llegó a tener hasta cerca de 700 centímetros cúbicos de capacidad craneana, con un promedio de unos 600 centímetros cúbicos. .

Otro cambio que produjo la dieta carnívora fue la adaptación de los dientes de por sí poco a poco especializados, el paladar adquiriere una forma parabólica y las piezas dentales se reducen a 32.

Asimismo, la ingesta de carne fue un motivo para el desarrollo de nuevas técnicas en la elaboración de herramientas, al igual que este hecho inició la socialización entre los individuos, porque se vuelven más conscientes de los lazos sociales, en los que surge el parentesco, a la vez que los lazos afectivos son más intensos.

Los primeros Homo contaban con cráneos con un volumen encefálico más grande que el de los Australopitecos. Homo habilis llegó a tener hasta cerca de 700 centímetros cúbicos de capacidad craneana, con un promedio de unos 600 centímetros cúbicos. 


Ahora bien, tener un cerebro más grande tiene también sus inconvenientes, ya que implica la necesidad de conseguir una mayor cantidad de energía para mantenerlo en actividad.

Para saber un poco más al respecto, puede verse este video:



Así, la próxima vez que este disfrutando un rico filete, recuerda agradecerle por tu proceso cognitivo avanzado.

Ya dijimos como el comienzo de una carrera contra la adaptación por cambios climáticos derivó en la bipedestación de algunos primates, adaptándolos a un entorno más hostil, y de cómo el cambio en la dieta de nuestros antepasados influyó directamente en el desarrollo del cerebro.

Pero ahora abarcaremos un rasgo del proceso de hominización, que, en conjunto con el trabajo en equipo para conseguir el alimento, probablemente determinó el que hoy exista una sociedad, donde, se supone, todos trabajamos en conjunto (risa sarcástica censurada). 

Los Australopithecus afarensis tenían un cerebro todavía pequeño, sus crías —cuya cabeza, al no necesitar demasiada capacidad craneal, era capaz de atravesar bien el limitado canal del parto— podían nacer con más masa encefálica y, por tanto, en un estado de desarrollo relativo superior al humano, parecido quizás al de las crías de los chimpancés actuales, que son mucho menos dependientes e indefensas que los bebés humanos.

La transformación de la estructura ósea de la cadera para adquirir la postura erecta repercutió tanto en posición —adelantada— de la vagina de las hembras como en la reducción del diámetro del canal del parto y en la variación de su recorrido, por lo que cabe pensar que esta especie realizaba ya el coito cara a cara —un rasgo típico humano (aunque también se da en primates como el bonobo o chimpancé pigmeo y el orangután, que copula de frente estando suspendido de las ramas)— y paría a la manera característica de los humanos, sufriendo también parecidas complicaciones.

Desde la aparición del género Homo, a causa del estrechamiento del canal del parto, que derivó directamente de la adaptación de la pelvis para lograr una postura erecta, las crías comenzaron a nacer en un estado de desarrollo más inmaduro que las de sus predecesores, y eso dio marcha forzosa a empezar a crear relaciones de protección y mayor colaboración entre nuestros ancestros, para asegurar su supervivencia. Estos cambios repercutieron de manera necesaria en la mejora estructural del lóbulo frontal cerebral, al precisar mejorar la comunicación grupal, acabarían dando lugar a las áreas cerebrales encargadas del lenguaje. Esa pérdida de autonomía con respecto a los homínidos obligó a conformar estructuras sociales de creciente complejidad y la mayor relación y dependencia forjada entre los sujetos dentro del grupo impulsó una superior organización cerebral.


Un “pequeño” cambio en la osamenta de nuestros antepasados determinó lo que hoy somos, el ver a sus crías desprotegidas, impulsó un nivel de desarrollo a nivel social, que nos trajo hasta este momento de la historia, que se sigue escribiendo…no cabe duda que el amor por los hijos es increíble 




jueves, 5 de noviembre de 2015

Eras geólogicas (II): Mesozoioco

Ø Ir a la parte I    (Período Precámbrico - Paleozoico)

La era Mesozoica, Mesozoico o era Secundaria fue un periodo de la historia de la Tierra que duró aproximadamente 190 millones de años, pero es más conocida como la era de los dinosaurios. Ésta era geológica pertenece al eón Fanerozoico, y se encuentra entre la era Paleozoica, anterior al Mesozoico y la era Cenozoica, posterior al Mesozoico. El Mesozoico se divide en tres grandes periodos: el Triásico comienza hace 250 millones de años, el Jurásico comienza hace 200 millones de años y el Cretácico se extiende desde hace 145 millones de años hasta hace 65 millones de años.

La era Mesozoica se caracteriza porque, en general, no se produjeron grandes movimientos orogénicos bruscos, sino que los cambios se produjeron de forma lenta y gradual, a diferencia de la era Paleozoica, caracterizada por una fuerte actividad tectónica que acabó con la formación de un gran super continente que concentraba toda la tierra, denominado Pangea. Durante el Mesozoico tiene lugar la fragmentación del continente Pangea, dividiéndose en dos continentes: Laurasia, localizado en el norte, y Gondwana, en el sur. Al final de la era Mesozoica los continentes se habían fragmentado a casi su forma actual: Laurasia se convirtió en América del norte y Eurasia, y Gondwana formó América del sur, África, Australia, Antártida y el subcontinente Indio.

El clima fue extraordinariamente cálido durante la mayor parte del Mesozoico y las temperaturas eran extremas, sin embargo el clima presentó diversas variaciones durante los distintos periodos de la era Mesozoica: durante el Triásico y gran parte del Jurásico, el clima era más húmedo, siendo así más exhuberante la vegetación, pero debido en gran parte al calentamiento global que se produjo por la expulsión de enormes cantidades de dióxido de carbono por parte de los volcanes en continua erupción, durante el periodo Cretácico, las temperaturas eran mucho más altas y era probable que destacaran los paisajes desérticos.

El comienzo de la era Mesozoica viene fijado por la extinción masiva del Pérmico - Triásico, durante la cual se extinguieron cerca del 96% de las especies marinas y más del 70% de las especies terrestres. Esta gran extinción provocó que se dejaran vacíos una gran cantidad de nichos ecológicos, permitiendo la proliferación y aparición de nuevas especies de dinosaurios. También se debe al clima extremo del periodo Mesozoico, que los dinosaurios tuvieran que adaptarse continuamente a las nuevas condiciones ambientales, cambiando sus características y originando una amplia variedad de especies.

El final del Mesozoico tiene lugar en la extinción masiva del Cretácico - Terciario, en la cual se extinguieron el 50%de las especies, es decir, se extinguieron todos los dinosaurios, mientras que las aves y algunos mamíferos de menor tamaño consiguieron adaptarse a las nuevas condiciones



El Período Triásico

El periodo Triásico es el primero de los tres periodo geológicos de los que se compone la Era Mesozoica, y se extiende desde hace aproximadamente 251 millones de años, hasta hace 199 millones de años. Tanto el principio como el final del periodo Triásico están marcados por importantes eventos de extinción: la extinción masiva del Pérmico-Triásico y la del Triásico-Jurásico, en la cual, desaparecen el 20% de los animales marinos, la mayoría de los géneros de reptiles mamiferoides y los grandes anfibios, mientras tanto, los dinosaurios se vieron beneficiados de esta extinción y siguieron con su expansión del dominio sobre la Tierra. Dentro del periodo Triásico también podemos distinguir distintas subdivisiones:

Durante el Triásico, casi todas las tierras emergidas de la Tierra se concentraban en un supercontinente llamado Pangea, el cual se encontraba de forma más o menos centrada en el ecuador. Fue durante el Triásico superior cuando el supercontinente Pangea comienza a separarse y empieza a mostrar los primeros signos de su fraccionamiento.

El clima del Triásico fue generalmente caluroso y seco, lo que dio lugar a la formación de grandes desiertos. Debido al gran tamaño de Pangea, las zonas del interior del continente estaban demasiado alejadas de la costa como para que el océano pudiera actuar como regulador de las temperaturas, lo que hizo que el clima continental fuera altamente estacional, con veranos muy calurosos e inviernos muy fríos. Es muy probable que en la zona ecuatorial los monzones fueran frecuentes y abundantes, y en los polos, sin embargo, es probable que el clima fuese húmedo y templado.

Podemos dividir las formas de vida existentes en el Triásico en tres grandes grupos: los que superaron la gran extinción de finales del Pérmico, los nuevos grupos surgido durante el Triásico pero que no superaron la extinción con la que terminó este periodo, y aquellos otros que sobrevivieron durante todo el Mesozoico..

Las plantas del Triásico no mostraron muchos cambios desde el Paleozoico, ya que las condiciones ambientales eran prácticamente las mismas, pero sin embargo, hubo algunas diferencias entre cada una de las zonas en las que Pangea se iría fragmentando progresivamente: las plantas que florecieron en la zona que daría lugar a Laurasia, estaban adaptadas a un clima seco y cálido, y las plantas que florecieron en la zona de Gondwana, estaban adaptadas a un clima mucho más húmedo.

Los dinosaurios dominaron la superficie terrestre durante este periodo debido principalmente a la repentina desaparición de la mayoría de los géneros de reptiles mamiferoides. Sin embargo, quedaron algunos de éstos géneros de reptiles mamiferoides, que a lo largo del Triásico volvieron a diversificarse, jugando así un importante papel en la aparición de los mamíferos verdaderos, los cuales evolucionaron a partir de éstos reptiles mamiferoides a finales del Triásico.

pterosaurios
El medio aéreo del Triásico surgieron los antecesores de los pterosaurios, varios pequeños reptiles con alas que hacían breves vuelos de árbol en árbol. Las alas de estos pequeños reptiles alados carecían de plumas y estaban formadas por un tejido membranoso que fue desarrollándose hasta la aparición a finales del Triásico de los verdaderos pterosaurios, un gran grupo de reptiles voladores que ya eran capaces de realizar vuelos de cierta duración.

En el mar, nuevos tipos de coral aparecieron a principios del Triásico, formando arrecifes de tamaño moderado comparados con los del Devónico, o incluso con los actuales. Los ammonites se recuperaron y diversificaron a partir de unas pocas líneas que sobrevivieron a la extinción de finales del Pérmico. Existían varios tipos de reptiles marinos, incluyendo los primeros Plesiosaurios e Ictiosaurios.


Período Jurásico

Como ya se ha mencionado, la era geológica mesozoica consta de tres períodos geológicos, Triásico, Jurásico y Cretácico. El período Triásico allanó el camino para el reinado de los dinosaurios en la tierra y la formación del continente gigante llamado Pangea. Tras el triásico, vino el período Jurásico hace algo más de 200 millones años, donde se evidenció el dominio total de los dinosaurios. Los peces óseos eran las criaturas superiores en el mar y los historiadores plantean que esta era vio la evolución de los primeros mamíferos. Las plantas dominantes fueron las gimnospermas, así como lo fue un grupo de dinosaurios llamados terópodos que desarrollaron plumas para defenderse del frío.

La tierra experimentó cambios drásticos durante la era jurásica, en medio de un clima caliente y seco. Durante este período se inició la evolución de la floración en las plantas y comenzaron a aparecer diferentes tipos de dinosaurios incluyendo a los saurópodos, Diplodocus, Apatosaurus, Allosaurus y Compsognathus. En la primera parte del período jurásico hubo una extinción masiva, provocando la desaparición de una gran cantidad de especies marinas. A mediados del período el continente Pangea empezó a separarse y en la última fase ya la división había llegado a su fase final. El continente Pangea se dividió en tres continentes distintos, Norteamérica, Eurasia y Gondwana.
Diplodocus
El período Jurásico experimentó el derretimiento del hielo polar y esa fue la razón por la que los niveles del mar eran mucho más altos de lo que son hoy.

La formación del supercontinente durante el período Triásico hizo que el clima del período Jurásico fuera seco y desértico. Durante la etapa media, llegaron a existir bosques subtropicales y arrecifes de coral debido al derrame de las vastas zonas inundadas de Pangea. Como factor resultante los cambios estacionales eran más moderados de lo que son ahora. La ruptura continental también provocó el surgimiento de un pequeño océano Atlántico entre América del Norte y Eurasia.

Las condiciones resultantes eran favorables para el crecimiento rápido de los bosques a través de los continentes, con las coníferas como árboles predominantes. Los ecosistemas del Jurásico fueron realmente agradables para la supervivencia de los dinosaurios. El aire se llenó con más y más reptiles voladores y fue la etapa en que comenzó la evolución de las aves. La diversificación de la naturaleza fue el principal factor responsable para que las especies evolucionadas recientemente encontraran sus diferentes nichos ecológicos. La evolución de los dinoflagelados y nanoplancton, organismos dominantes de la micro vida en el océano, allanó el camino para que el fitoplancton hallara un entorno más agradable para sobrevivir. El fitoplancton es un organismo vegetal microscópico y un elemento indispensable en la mayoría de las cadenas alimenticias, incluso en la actualidad. Los grandes arrecifes también fueron reintegrados en el mar poco profundo. Todos estos factores contribuyeron enormemente a la rápida evolución de los peces y otros animales marinos que vemos hoy.

Durante el comienzo de la era jurásica las condiciones climáticas fueron sometidas a cambios bruscos y la presencia de dióxido de carbono alcanzó su máximo histórico. Habían bosques húmedos no sólo en los ecuadores, también estaban extendidos hasta los polos. Ya en las últimas etapas del período jurásico el clima estaba más inclinado hacia una naturaleza subtropical y húmeda, más favorable para la vida. Los paisajes del Jurásico fueron más ricos en vegetación que los del Triásico, especialmente en latitudes altas. El calor y el clima húmedo permitieron que las junglas, selvas y bosques formaran parte de gran cantidad de paisajes jurásicos. Los bosques se empiezan a extender por toda la superficie terrestre y destacan familias como las coníferas similares a los pinos y las araucarias acompañadas de diferentes tipos de helechos y palmeras. Además se hacían presente los ginkgos y los equisetos. Las colas de caballo eran el alimento favorito de los dinosaurios herbívoros y dado que esta planta tenía tallos subterráneos, podía volver a crecer sin experimentar la extinción. Aún no aparecen en este periodo las plantas con inflorescencias. 

La distribución diferencial de la flora constituye un fiel reflejo de la separación de las zonas ecuatorial y septentrional. El desarrollo de reinos diferenciados obedecía a la existencia de barreras marinas entre el norte y el sur, y a la presencia de un mayor gradiente de temperaturas desde los polos hasta el ecuador. Los gradientes térmicos no eran tan pronunciados como lo son actualmente, no existen pruebas de hielo polar durante el Jurásico, y la flora alejada del ecuador correspondía a plantas de zonas templadas. Los paisajes jurásicos estaban dominados por Cycadophyta, y por sus parientes las Bennettitales (cicadeoideas), con aspecto de piñas gigantes cubiertas, en la estación propicia, por llamativas «flores» que no eran auténticas flores. Los bosques de ginkgos, y especialmente de coníferas, daban al paisaje cierto toque de modernidad, pero las plantas con verdaderas flores, los árboles de madera dura y especialmente las hierbas, todavía estaban ausentes. Los animales terrestres predominantes fueron los dinosaurios y la vida en el océano estaba dominada por los plesiosaurios de cuello largo, tiburones, cocodrilos marinos y rayas, aunque abundaban otras criaturas como los cefalópodos, los ictiosaurios, esponjas y moluscos.

plesiosaurios
El período Jurásico es nombrado por las montañas Jura, entre Francia y Suiza, donde se estudiaron por primera vez las rocas de esta era.  ¿Qué hace que la era jurásica sea absolutamente relevante hasta nuestros días? La riqueza de fósiles y la importancia económica, como los campos petrolíferos del Mar del Norte, lo convierten en el mejor período de la historia.


El Período Cretácico

El periodo Cretácico es una de las tres partes en las que se divide la era Mesozoica. Abarca desde el final del periodo Jurásico (hace 145,5 ± 4,0 millones de años) hasta el principio del Paleoceno (hace 65,5 ± 0,3 millones de años). Es el más largo de los periodos geológicos y constituye casi la mitad del Mesozoico. El final del Cretácico define el límite entre las eras Mesozoica y Cenozoica. Los continentes se encontraban en movimiento en el Cretácico, ocupados en remodelar la forma y el tono de vida de la Tierra. Al principio del período, los dinosaurios dominaban los restos que se soltaban del supercontinente Pangea, mientras los roedores huían apresuradamente a sus pies por bosques de helechos, cicas y coníferas. Al final del período, unos 80 millones de años más tarde, los océanos rellenaron los abismos que separaban los aislados continentes con una forma muy parecida a la actual. Las plantas con flor se extendieron por todo el paisaje y los mamíferos se asentaron dispuestos a ocupar el vacío que pronto dejarían los extinguidos dinosaurios. Se formó un cráter gigante en lo que ahora conocemos como la Península de Yucatán.

Que el asteroide o cometa que generó el cráter Chicxulub causara o no la extinción de más de la mitad de las especies del planeta al final del Cretácico sigue siendo un tema de debate científico. Pero los continentes desplazados, las costas ampliadas y los océanos ensanchados habían enfriado y humedecido el clima del planeta y provocado grandes cambios en la fauna y flora. Un impacto extraterrestre o un período de actividad volcánica interna quizás era más de lo que podían soportar muchas de las especies de la Tierra.

Mucho antes de que comenzara la masacre, el Cretácico continuó lo que había iniciado el Jurásico: gigantescos saurópodos guiaban filas de dinosaurios a través de los bosques, por las llanuras y a lo largo de las costas; reptiles marinos con grandes dientes y largo cuello aterrorizaban a los peces, ammonites y moluscos en los mares; pterosaurios y aves con pelo y plumas surcaban los cielos. Pero conforme se desplegaban los continentes, las corrientes oceánicas se agitaban con más vigor aún. Tras un aumento de temperatura a mitad del Cretácico, el clima comenzó a enfriarse y cambió su curso.

Aunque los dinosaurios gobernaron la Tierra a lo largo del Cretácico, cambiaron los grupos dominantes y evolucionaron muchos nuevos tipos. Los saurópodos dominaban los continentes meridionales, pero eran escasos en el norte. Ornitisquios que iban en manada como el Iguanodon se extendieron por todas partes menos por la Antártida. Hacia el final del Cretácico, grandes manadas de bestias con cuernos como el Triceratops masticaban cicadas y otras plantas bajas en los continentes nórdicos. El carnívoro Tyrannosaurio rex dominó el Cretácico tardío en el norte, mientras que monstruosos comedores de carne como el Spinosaurio, que tenía una enorme aleta en forma de vela en su espalda, abundaban en el sur. Los carnívoros más pequeños probablemente peleaban por las sobras.
Tyrannosaurio rex
Otras criaturas, como las ranas, salamandras, tortugas, cocodrilos y serpientes, proliferaban en las ampliadas costas. Mamíferos de la familia de las musarañas correteaban por los bosques. El pterosaurio más grande conocido planeaba en lo alto aunque la especie en su conjunto afrontaba la competencia cada vez más estresante de otras aves que se diversificaban rápidamente: los antepasados de los modernos somormujos, cormoranes, pelícanos y escolopácidos aparecieron todos en el Cretácico.

En los mares templados y poco profundos que se derramaron por los continentes, los cuellilargos plesiosaurios dieron paso a los gigantescos mosasaurios con forma de serpiente. Las rayas y los modernos tiburones se hicieron muy comunes. Abundaban los erizos y estrellas de mar, mientras los arrecifes de coral seguían creciendo. Las diatomeas, un tipo de plancton con concha, realizaron su primera radiación en el océano.

Pero fue la rápida dispersión de las plantas con flor la que se llevó la palma -un despliegue optimizado con la ayuda de los insectos, desde abejas y avispas hasta hormigas y escarabajos. Las magnolias, ficus y sasafrases rápidamente superaron en número a los helechos, coníferas, ginkgos y cicadas.

Mucha de toda esta exuberante vida -incluidos todos los dinosaurios, pterosaurios, pliosaurios y ammonites- pereció con la extinción que ocurrió al final del período hace 65 millones de años. De hecho, la tierra, los mares y los cielos ya nunca serían los mismos en la nueva era que amanecía tras el fin de la era Mesozoica.

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martes, 27 de octubre de 2015

Eras geólogicas (I): Precámbrico - Paleozoico

El cielo es oscuro. Los relámpagos son constantes y la lluvia martillea continuamente. Las rocas están calientes bajo el suelo tanto que la lluvia se evapora en forma de vapor en cuanto las toca. La atmósfera es densa por el vapor, y hay gases mortales que emanan los volcanes. Nada podría vivir aquí. ¿Dónde nos encontramos? ¿En Venus? ¿En Marte? No. Es nuestro propio planeta, la Tierra, hace 4.800 millones de años.


El Precámbrico

Los científicos creen que la Tierra se formó, hace unos 4.600 millones de años, a partir de una nube de polvo y gases, cuando sus partículas se acumularon. 

El polvo empezó a fundirse y se convirtió en roca. Los gases que componían la atmósfera primitiva eran casi todos venenosos: metano e hidrógeno. Otros gases, entre ellos el dióxido de carbono y el vapor de agua, llegaron a la superficie por medio de los volcanes, y a medida que la Tierra se enfriaba, el vapor de agua volvió a convertirse en agua líquida. Cuando la superficie estaba lo bastante fría, el agua empezó a acumularse en hondonadas, que se ampliaron hasta convertirse en los primeros océanos. Creemos que la vida empezó en cuanto la superficie estuvo lo suficientemente fría para que hubiera agua líquida.

El periodo en el que la tierra se estaba transformando desde una bola incandescente hasta un planeta con corteza, se conoce como "Azoico" o "Catarqueano". Este proceso se suele dar por terminado hace unos 3.800 millones de años, cuando la Tierra quedó "un poco más" estabilizada. La corteza terrestre, al final de este periodo, era muy frágil, más delgada que ahora y con una enorme cantidad de movimientos provocados por terremotos y erupciones volcánicas.

En lo que sí están de acuerdo casi todos es en que, aproximadamente por estas fechas, la superficie terrestre quedó establecida. Se inicia la era (o eón, según algunos) Arcaica. La corteza se fue enfriando y se formaron las primeras rocas ígneas y metamórficas. Las abundantes lluvias generaron los océanos y mares, mientras la temperatura a nivel de superfície seguía descendiendo.

Hace unos 2.500 millones de años se inició el Proteozoico, palabra que significa "tiempo de vida inicial". En efecto, algunas moléculas complejas consiguieron unirse, en ese ambiente cálido y húmedo, para formar los primeros organismos orgánicos, principio de la vida.

Los primeros seres vivos fueron probablemente minúsculas moléculas, inapreciables a simple vista. Estas moléculas podían producir copias de sí mismas. Fueron las primeras formas de vida. A medida que pasada el tiempo, estas moléculas de hicieron cada vez más complejas, y por fin se desarrollaron las primeras células. Estas últimas son los ladrillos básicos que conforman todos los seres vivos. Contienen el material viviente de un ser completo y pueden reproducirse. Una célula está rodeada por una membrana que la separa del exterior. Algunos seres vivos sólo constan de una célula, pero la mayoría, incluidos nosotros, tenemos millones y millones de ellas. Los científicos han descubierto los que parecen fósiles de células en rocas antiguas de Australia occidental, que tienen más de 3.000 millones de años. Estos seres unicelulares se llaman estromatolitos. Al parecer, los primeros animales pluricelulares no aparecieron hasta hace unos 700 millones de años. Podemos encontrar fósiles de animales de cuerpo blando, como medusas, gusanos y plumas de mar, en rocas de todo el mundo.

La Era Paleozoica

El Cámbrico

El período Cámbrico, que se incluye dentro de la era paleozoica, produjo el estallido de vida más intenso jamás conocido. La explosión cámbrica dio lugar a la aparición de una increíble diversidad de vida sobre la tierra que incluye muchos de los principales grupos de animales presentes en la actualidad. Entre ellos encontramos a los cordados, al que pertenece el género de los vertebrados (animales con espina dorsal), en el que se incluyen los humanos.

Todavía no está clara cuál fue la chispa que hizo posible esta bonanza biológica. Puede que fuera el oxígeno presente en la atmósfera que, gracias a las emisiones de cianobacterias y algas al realizar la fotosíntesis, alcanzó los niveles necesarios para impulsar el crecimiento de estructuras corporales y formas de vida más complejas. El ambiente se hizo también más hospitalario al calentarse el clima y subir el nivel del mar, que inundó masas de tierra bajas, creando hábitats marinos poco profundos que resultaban ideales para generar nuevas formas de vida.

No obstante, es probable que se haya exagerado sobre la magnitud de esta explosión cámbrica debido a la proliferación de animales con estructuras duras que fosilizaron mucho más fácilmente que sus predecesores, de cuerpos blandos. Entre ellos, encontramos a los braquiópodos, que vivían en conchas parecidas a las de almejas y berberechos, y animales con esqueletos externos articulados conocidos como artrópodos, antecesores de los arácnidos, los insectos y los crustáceos. Estas criaturas endurecidas representaban una innovación importantísima: sus duros cuerpos les proporcionaban tanto una defensa frente a sus enemigos como una estructura para alojar cuerpos de mayor tamaño.

Los artrópodos más representativos del período cámbrico fueron los trilobites, de los que nos han llegado gran cantidad de fósiles. Los trilobites poseían cuerpos planos, segmentados y blindados que les ayudaban a protegerse en un mar lleno de predadores. De formas y tamaños variados, que oscilaban desde un milímetro a más de medio metro de longitud, los trilobites demuestran ser unos de los animales más logrados y perdurables de todos los animales prehistóricos. Se conocen más de 17.000 especies sobrevivientes hasta la mega extinción que acabó con el período pérmico hace 251 millones de años.

Anomalocaris
Uno de los depredadores del período Cámbrico era el gigantesco Anomalocaris, con forma de camarón, que atrapaba a su presa con su temible dentadura de ganchos. Aún más extraño resultaba el Opabinia, animal de cinco ojos que capturaba a sus víctimas utilizando sus flexibles brazos-pinza unidos a su cabeza. Estos animales cazaban por todo el lecho marino, donde colonias de esponjas prehistóricas crecían en estructuras minerales orgánicas formadas gracias a la actividad de las cianobacterias. Las esponjas se unían a estos arrecifes mediante unos esqueletos que construían con el carbonato cálcico que obtenían del agua.

El primer cordado de que se tiene noticia es el Pikaia gracilens, una especie de gusano que nadaba por los mares cámbricos. Los fósiles encontrados en Burgess Shale (Canadá) muestran indicios de una notocorda (una espina dorsal primitiva en forma de vara) que representa un paso significativo en la evolución de los vertebrados.

En los sedimentos cámbricos encontrados en Canadá, Groenlandia y China se han descubierto extraños organismos de cuerpo blando fosilizados, una especie de gusanos marinos que quedaron enterrados durante avalanchas de tierra submarinas. Entre los descubrimientos más sorprendentes, anunciados en 1999, destaca el del yacimiento fosilífero de Chengjiang, en China, de 530 millones de años, donde los científicos encontraron restos de dos tipos distintos de peces pequeños y sin mandíbulas. Estos fósiles, que constituyen los animales vertebrados más antiguos cuyos parientes en la evolución siguen con vida, prueban que los primeros vertebrados entraron en la historia de la evolución unos 50 millones de años antes de lo que se pensaba hasta la fecha.

Trilobites
El final del periodo cámbrico conllevó una serie de extinciones en masa durante las cuales muchos braquiópodos y otros animales desaparecieron. Los trilobites también tuvieron grandes pérdidas.

Periodo Ordovícico

El Ordovícico es el segundo de los seis periodos en que se divide la era Paleozoica. Comienza al final del Cámbrico (hace 488,3 ± 1,7 millones de años) y finaliza al principio del Silúrico (hace 443,7 ± 1,5 millones de años con un gran evento de extinción, que marca su frontera con el Silúrico. En él, perecieron aproximadamente el 60% de las especies marinas.

Durante el Ordovícico, las tierras situadas en el hemisferio sur estaban unidas en un único continente llamado Gondwana. Al comienzo del periodo se encontraba sobre el ecuador, pero se fue desplazando poco a poco hacia el polo sur, quedando cubierta en grandes zonas por glaciares. 

Se cree que a comienzos del Ordovícico el clima era cálido, al menos en los trópicos. Grandes zonas de las actuales Norteamérica y Europa estaban cubiertas por mares someros, lo que fomentó el desarrollo de organismos que depositaron carbonato cálcico en sus conchas y partes duras. El Océano Panthalassico cubría la mayor parte del hemisferio norte, estando el resto de las aguas repartidas en otros océanos menores como el Iapetus o los que darían origen al mar de Tethys.

Aunque de menor entidad que la explosión del Cámbrico, en el Ordovícico se produce una radiación de la vida no menos importante, multiplicándose el número de géneros.

arqueociátidos
Los faunas de trilobites, braquiópodos inarticulados o arqueociátidos del Cámbrico, fueron reemplazadas, a veces totalmente, por otras constituidas por braquiópodos articulados, cefalópodos y crinoideos. Los primeros briozoos aparecieron en el Ordovícico, así como los primeros arrecifes coralinos (los corales solitarios se remontan al Cámbrico). Los moluscos, que habían aparecido también durante el Cámbrico, llegan a ser comunes y variados, especialmente los bivalvos, los gasterópodos y los cefalópodos nautiloideos.

Hasta hace poco tiempo se creía que los primeros auténticos vertebrados (peces Ostracodermos) aparecieron durante el Ordovícico. Pero recientes descubrimientos trasladan su surgimiento a principios del Cámbrico. En todo caso, los primeros peces dotados de mandíbula aparecieron al final del periodo Ordovícico.

Período Silúrico

El Silúrico fue un periodo geológico de la era Paleozoica que comenzó hace 443 millones de años y terminó hace 416 millones de años dando lugar al período Devónico. Es el tiempo geológico que precede al Devónico. Se caracteriza porque el nivel de los océanos era elevado, con lo que existe un amplio registro de sedimentos marinos en todos los continentes. Aparecen los placodermos, los tiburones espinosos y los peces cartilaginosos. Las plantas terrestres se encontraban restringidas a ambientes palustres (ecosistemas que contienen casi permanentemente agua como marismas, pantanos y ciénagas). En algunas zonas se forman yacimientos de petróleo y gas.

La base del Silúrico viene marcada por un gran evento de extinción, en el que aproximadamente el 60% de las especies marinas se extinguieron.

Durante el Silúrico, Gondwana continuó su lento recorrido hacia al sur, aunque existe evidencia de que las zonas cubiertas por los hielos durante este periodo eran menos extensas que durante las glaciaciones del Ordovícico.

Al derretirse los glaciares, se produjo un elevamiento del nivel del mar. Los océanos profundos y las templadas y someras aguas continentales proporcionaron un hospitalario ambiente marino para toda clase de formas de vida. La Tierra entró en una larga fase de clima cálido. Mares templados y poco profundos cubrían las masas de tierra a la altura del ecuador. A principios del Silúrico, los glaciares se retiraron al Polo Sur, desapareciendo prácticamente a mediados del periodo. El clima fluctuó menos que en épocas anteriores.

Los primeros peces óseos, los Osteichthyos aparecieron en este periodo, cubiertos por escamas óseas. briozoos, los moluscos y los trilobites eran abundantes y diversos.


Briozoos
Los peces alcanzaron una considerable diversidad y desarrollaron mandíbulas móviles. Escorpiones marinos de hasta varios metros de longitud proliferaban en los océanos silúricos. Los braquiópodos, los briozoos, los moluscos y los trilobites eran abundantes y diversos.
Escorpión marino

Los ecosistemas terrestres incluyen los primeros animales multicelulares encontrados en tierra firme, parientes de las modernas arañas y milpies.

Periodo Devónico

El periodo Devónico, se caracteriza por la aparición de varios tipos de peces, que abarcaban tiburones, dipnoos, peces acorazados y una forma primitiva de peces con escamas duras, de los cuales evolucionaron probablemente los antepasados de los anfibios.

También había corales, estrellas de mar, esponjas y trilobites, así como el primer insecto conocido. Se desarrollaron las plantas leñosas y, a finales del Devónico, lo hicieron otras plantas terrestres tales como los helechos y helechos con semillas, colas de caballo y unos árboles escamosos relacionados con los actuales selagos. Aparecen los primeros bosques

El Devónico también se conoce como la Edad de los peces, ya que produjo una considerable variedad de peces. Los más formidables eran los placodermos con protección ósea, una especie que apareció por primera vez durante el Silúrico con poderosas mandíbulas alineadas con placas en forma de cuchilla que actuaban como dientes. Los primeros placodermos se alimentaban de moluscos y otros invertebrados, pero las últimas especies se convirtieron en monstruos feroces rebanapeces que medían hasta 10 metros de longitud. Otros tipos de peces con placas óseas que carecían de mandíbulas desarrollaron una amplia gama de formas extrañas. Los especímenes fósiles incluyen especies con cabezas en forma de herradura y otras que parecían escudos redondeados.

A pesar de su fuerte protección, estos peces primitivos no iban a durar. Los antepasados Devónicos de los peces que viven en la actualidad pertenecían a dos grupos principales sin protección ósea. Los peces cartilaginosos, así llamados por el cartílago que formaba sus esqueletos, posteriormente dieron lugar a los tiburones y rayas. Tenían escamas pequeñas y ásperas, aletas dorsales fijas y dientes afilados y reemplazables. El segundo grupo, los peces con espinas, estaban cubiertos de escamas y disponían de aletas dorsales maniobrables y vejigas llenas de gas para controlar su flotación. La mayoría de los peces modernos tienen espinas.

Entre éstos estaban los peces de aletas lobuladas. Denominados así por la base gruesa y carnosa de sus aletas, a los peces de aletas lobuladas se les atribuye el mérito del gran avance evolutivo que dio paso a los anfibios, lo que convierte a los peces de aletas lobuladas en los antepasados de todos los vertebrados con cuatro miembros de la tierra, incluidos los dinosaurios y mamíferos. Los fósiles de estos extraordinarios animales proceden de las rocas rojas de Devon. Algunos peces de aletas lobuladas aún siguen vivos en la actualidad, como el famoso pez "fósil viviente", el celacanto.

Una criatura fósil descubierta recientemente del Devónico ha sido aclamada como un vínculo vital entre el pez y los primeros vertebrados en caminar sobre la tierra. Encontrado en el Ártico canadiense en 2004, el Tiktaalik tenía una cabeza similar a la de un cocodrilo y aletas fuertes y espinosas, que los científicos creen que usaba como piernas para moverse en aguas poco profundas o incluso en la tierra. El pez mostró otras características de los animales terrestres, incluidas costillas, cuello y agujeros en el hocico para respirar aire.

Los primeros anfibios respiraban a través de pulmones simples y de su piel. Debían pasar la mayor parte de sus vidas en el agua, abandonándola solo para escapar de la atención de los peces depredadores.

Los primeros amónidos también aparecieron durante el Devónico. Emparentados con los pulpos y calamares, estos animales marinos sobrevivieron hasta el final del período Cretácico, hace 65 millones de años.

Las plantas empezaron a extenderse fuera de las zonas pantanosas durante el Devónico, desarrollando nuevos tipos que pudieran sobrevivir en tierra seca. Hacia el final del Devónico aparecieron los primeros bosques cuando las plantas con tallo desarrollaron estructuras fuertes y leñosas capaces de soportar ramas y hojas elevadas. Algunos árboles del Devónico se sabe que alcanzaban los 30 metros de alto. Al final del período también habían aparecido los primeros helechos, colas de caballo y plantas con semilla.

La nueva vida que florecía sobre la tierra aparentemente se libró de los peores efectos de la extinción masiva que acabó con el Devónico. Las víctimas principales fueron las criaturas marinas, de las que desaparecieron hasta el 70 por ciento de las especies. Las comunidades que formaban arrecifes desaparecieron casi por completo. Las teorías propuestas para explicar esta extinción incluyen el enfriamiento global debido a la reglaciación de Gondwana, o la reducción de los niveles atmosféricos de dióxido de carbono con efecto invernadero debido a la forestación de los continentes. También se ha sugerido el impacto de un gran asteroide.

Período Carbonífero

El Carbonífero, una división de la escala temporal geológica, es el período de la era Paleozoica que comienza hace 359,2 ± 2,5 millones de años y finaliza hace 299,0 ± 0,8 millones de años. Para dar lugar al período Pérmico. Se caracteriza porque grandes extensiones de bosques quedaron sucesivamente sepultadas, dando origen a estratos de carbón.

Mientras van extinguiéndose los peces primitivos, se expanden los cartilaginosos y óseos. Los anfibios invaden la tierra firme y comienzan su desarrollo los reptiles, que durante el Jurásico tendrán su clímax.

En el Carbonífero Superior abundan los insectos, algunos muy grandes, como las “libélulas”, de casi sesenta centímetros con alas extendidas, y árboles de hasta 40 metros, como el Lepidodendron. Esto se explica por la alta concentración de oxígeno en la atmósfera que, según estimaciones, llegó a alcanzar el 35 %.

El Carbonífero es una época de la historia de la Tierra muy activa desde el punto de vista tectónico. Durante este período se produce la formación del megacontinente Pangea.

Climáticamente terminó con una glaciación, durante la cual los glaciares se extienden por todo el Centro y Sur de Pangea.

La Tierra tiene casi 4.000 millones de años de edad. En los próximos cien millones de años, los continentes volverán a unirse y, esta vez, gracias a la capa de ozono, los seres vivos podrán abandonar los océanos y conquistar tierra firme. El planeta Tierra se había convertido en un mundo de pantanos tropicales.

Conforme las plantas muertas se transformaban en carbón en tierra, las aguas poco profundas que rodeaban los continentes acumulaban millones de generaciones de organismos marinos muertos, que se convertirían en otros combustibles fósiles: petróleo y gas. Este fértil período de la historia de la Tierra ha proporcionado la mayor parte de la energía que se utiliza en la actualidad. Sin ella, quizás, la revolución industrial nunca se hubiese producido.

El mundo tenía más de 4.250 millones de años y, por primera vez, la superficie albergaba una biósfera totalmente nueva. Pero las intrépidas formas de vida estaban a punto de vivir un infierno en la Tierra. Sus fuerzas internas estaban a punto de someter la vida de la superficie a su prueba más dura: unas gigantescas erupciones volcánicas, que darían inicio a una de las mayores extinciones en masa de toda la historia del planeta.

Se tiene una falsa imagen de los insectos y otros artrópodos del Carbonífero, cuyas especies eran de tamaños similares a los actuales, y eran los de gran tamaño (milpiés gigantes de 2 metros y libélulas con alas del tamaño de una gaviota) la excepción.

El enterramiento extensivo del carbono, producido biológicamente, llevó a una acumulación del oxígeno excedente en la atmósfera. Se estima tuvo lugar un contenido rico de oxígeno, tan alto como 35 %, frente al 21 % actual. Este nivel de oxígeno, probablemente aumentó la actividad de los incendios forestales, así como resultó en el gigantismo de insectos y anfibios, criaturas cuyo tamaño se ve limitado por su sistema respiratorio, que tiene una capacidad limitada para la difusión de oxígeno.

En el Carbonífero Medio ocurrió un suceso de extinción de los animales existentes que, probablemente, fue debido al cambio climático.

Período Pérmico

El período Pérmico transcurrió hace entre 289 y 246 millones de años. Durante este tiempo los mares retrocedieron y dejaron más tierra firme al descubierto. Surgieron grandes desiertos. La blanda y exuberante vegetación que crecía en las tierras pantanosas durante el Carbonífero fue sustituida por plantas más correosas, que costaban más de digerir. Había extensos bosques de abetos y altos pinos. Los continentes empezaron a derivar hacia el Norte y los glaciares helados se desplazaron hacia el Sur.

En este mundo cambiante, desaparecieron los lagos y estanques poco profundos, y algunos animales se instalaron definitivamente en tierra firme. Como los reptiles actuales, ponían huevos en tierra firme y tenían una piel impermeable. Como ya no habían de poner los huevos en el agua, estos animales pudieron abandonar los pantanos y disfrutar de la libertad de vivir en tierra firme.

La fauna terrestre de principios del Pérmico estaba dominada por anfibios y pelicosaurios (primeros reptiles mamiferoides). Hacia el final del Pérmico aparecen los primeros cinodontos, que pasarían a convertirse en mamíferos durante el Triásico.

En esta época los anápsidos llegaron al pico en forma de los masivos Pareiasaurus, así como los pequeños grupos de reptiles similares a lagartos. Un grupo de pequeños reptiles, los diápsidos, comenzó a abundar. Estos fueron los antepasados de los reptiles más modernos y de los arcosaurios. A finales del Pérmico surgirían los primeros arcosaurios, el grupo que daría lugar a los cocodrilos, pterosaurios y dinosaurios en el período siguiente. En resumen, el período Pérmico vio el desarrollo de una fauna plenamente terrestre y la aparición de los primeros grandes herbívoros y carnívoros. No hubo vertebrados aéreos en este período.

Pelicosaurio
En el Pérmico inferior los pelicosaurios (primeros reptiles mamiferoides) habían llegado a ser los carnívoros que ocupaban el vértice de la cadena trófica de los ecosistemas terrestres. Vivieron en pantanos ya que algunos pueden haber sido semiacuáticos. El dimetrodon era un pelicosaurio carnívoro del tamaño de un jaguar que tenía dientes afilados y agudos. Mientras los anfibios carnívoros pérmicos, parecidos al caimán como el eryops se comían presas pequeñas de un bocado, el dimetrodon podría rasgar animales grandes en piezas menores. La estructura de su cráneo es parecida a la de los de mamíferos, que evolucionaron de ellos. En el Pérmico medio evolucionó un grupo particular de reptiles mamiferoides especialmente parecido a los mamíferos, los terápsidos que muestran varios rasgos de mamífero:

  • Las patas se ubicaron más verticalmente debajo del cuerpo.
  • Además las mandíbulas eran complejas y poderosas.

Los dientes de muchas especies estaban muy diferenciados, en el frente incisivos y en los laterales grandes caninos para rasgar y los molares y premolares triturar y cortar comida. Muchos expertos creen que los terápsidos eran de sangre caliente y con el pelo parecido al de los mamíferos modernos que aislaba sus cuerpos. De todos modos, las posturas más erguidas y las mandíbulas complejas muestran que estos activos animales se acercaron en la anatomía y comportamiento al nivel mamífero de evolución.

La extinción masiva del Pérmico-Triásico (PT), llamada también de manera informal "la Gran Mortandad", fue una extinción masiva ocurrida hace aproximadamente 250 millones de años y define el límite entre los períodos Pérmico y Triásico de la era mesozoica. Ha sido la mayor extinción ocurrida en la Tierra. En ella desaparecieron aproximadamente el 95 % de las especies marinas y el 70 % de las especies de vertebrados terrestres. Con tan poca biodiversidad resultante, la vida tardó mucho tiempo en recuperarse. Numerosas ramas evolutivas del árbol de la vida fueron cercenadas, dejando muy pocos representantes disponibles para repoblar el planeta. Por este motivo, entre otros, esta extinción es también la que más tiempo le ha llevado a la vida para recuperarse. Durante largo tiempo la Tierra solo fue un páramo desértico dominado por los hongos.

Las causas de la hecatombe biológica aún son desconocidas para la ciencia. Compiten varias hipótesis: un vulcanismo extremo, un impacto de un asteroide de gran tamaño, la explosión de una supernova cercana y la liberación de ingentes cantidades de gases de invernadero atrapadas en los fondos oceánicos en forma de hidratos de metano. El problema dista mucho de estar cerrado pero conociendo la gran resistencia de la vida en la Tierra, para producir semejante nivel de destrucción, las especies debieron haberse visto atacadas desde varios frentes. Por ello, actualmente se cree en la posibilidad de una confluencia de factores que convergiesen en el tiempo para producir el que, con gran diferencia, fue el evento de extinción y destrucción sobre la biosfera más devastador que la Tierra haya conocido.

Durante mucho tiempo se pensó que esta extinción masiva fue un proceso gradual que duró varios millones de años,6 pero nuevas evidencias muestran que el evento duró menos de un millón de años, entre hace 252,3 y 251,4 millones de años (ambos valores con ±300 000 años), lo que es un tiempo relativamente corto si se tiene en cuenta la magnitud de la escala geológica. En todo el mundo los organismos vivientes sufrieron tasas de reducción de población similares, lo que parece indicar que se trató de un fenómeno global y no local; así como repentino, no gradual. Las nuevas evidencias obtenidas de los estratos en Groenlandia muestran trazas de una doble extinción. La primera de ellas, más suave, habría ocurrido nueve millones de años antes del final del Pérmico. Esta doble extinción es lo que había hecho pensar que la extinción masiva había durado varios millones de años.

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