domingo, 22 de febrero de 2015

La oveja "Dolly", el primer animal clonado de la historia

No hay duda de que todo el mundo conoce, o al menos ha oído nombrar, a la oveja Dolly, por ser el primer animal clonado de la historia, pero no todo el mundo sabe que este hito se llevó a cabo en Escocia.

A simple vista no era nada especial: blanca, de morro afilado y lana espesa. Sin embargo, detrás de Dolly se escondía algo más que un simple animal de granja: este ovino ha pasado a la historia como la primera oveja clonada de la historia.

Dolly nació el 5 de Julio de 1996 en el Instituto Roslin (un instituto gubernamental de investigación) perteneciente a la Universidad de Edimburgo. Esta famosísima oveja tiene «dos madres». Es posible afirmar esto puesto que el experimento llevado a cabo por los científicos Ian Wilmut y Keith Campbell del Instituto Roslin de Edimburgo necesitó dos animales diferentes de esta especie para concluirse. A una primera madre, una oveja blanca de raza Finn Dorset de seis años de edad.  se le extrajo una célula a la que se quitó el ADN, que se implantó en otra célula previamente «vaciada» de otra oveja, una oveja hembra escocesa de raza black face, concretamente en un óvulo. Una vez hecho esto, y antes de implantar el resultado en una “madre de alquiler”, se aseguraron de que esa fusión daría resultado a una célula que pudiera desarrollarse normalmente como un embrión.  El material genético se unió a la célula receptora a través de impulsos eléctricos, los mismos que activaron al óvulo para que inicase su división. De esta manera, aunque otros cinco ovinos habían sido clonados con anterioridad, el caso de Dolly es especial: con ella no fue necesaria la fertilización con esperma


Se realizaron 277 fusiones, y se desarrollaron 29 embriones tempranos que se implantaron a 13 madres de alquiler, aunque solamente uno de esos 13 embarazos llegó a buen puerto dando sus frutos tras 148 días: Dolly nació, aunque su nacimiento no fue anunciado públicamente hasta 7 meses después, el 22 de febrero de 1997.

Dolly con su madre de alquiler
Aquí podemos ver a la pequeña Dolly junto a su madre de alquiler.
Dolly vivió durante 6 años y medio en el Instituto Roslin, tuvo todos los cuidados necesarios y además, vivió llena de mimos, se apareó y tuvo crías normales de manera natural. De su primer parto nace “Bonnie” en 1998, en el segundo parto en 1999 Dolly tiene mellizos: “Sally” y “Rosie”, y en el siguiente parto trillizos: “Lucy”, “Darcy” y “Cotton”.

En el año 2001, llegaron los primeros problemas de Dolly, y es que comenzó a sufrir de artritis, por lo que al caminar sufría increíbles dolores, aunque inicialmente fueron tratados de manera satisfactoria con antiinflamatorios.

El 14 de Febrero de 2003, se le tuvo que practicar la eutanasia para evitar su sufrimiento, ya que además de la artritis, Dolly había desarrollado un tumor pulmonar que es frecuente en ovejas criadas en el exterior.


¿Por qué Dolly murió tan joven?

Cabe destacar que el promedio de vida de una oveja Finn Dorset es de unos 12 años, y Dolly vivió sólo la mitad. Muchos especulan que su temprana muerte tuvo que ver con el hecho de que era un clon, aunque esto nunca fue probado y los científicos del Instituto Roslin nunca encontraron evidencia de que esto fuera así.

La explicación que parece más factible hasta el momento para justificar su temprana muerte, es que en realidad, genéticamente hablando, Dolly nació con 6 años, ya que fue clonada a partir de la célula de una oveja de seis años de edad (esto explica por qué Dolly envejeció más rápido de lo normal), por lo que, si así fuera, se podría entender que Dolly vivió el tiempo que cabría esperar para una oveja de su raza.

Dolly junto a uno de sus creadores, Ian Wilmut
Dolly junto a uno de sus creadores, Ian Wilmut
Dolly no fue enterrada luego de se muerte. Por considerarse un hito de la ciencia, Dolly fue disecada y actualmente se puede visitar en el Museo Nacional de Edimburgo (en Chambers Street).

La clonación de Dolly supuso un gran avance científico que motivó reacciones contrarias a ella. Pronto se abrió un controvertido debate ético en el que se llegó a calificar al proceso como una «profanación de la genética». Algunos incluso llegaron a afirmar que se había abierto la veda al «duplicado» de personas,  aunque hay quienes ven una puerta abierta a una gran cantidad de posibilidades médicas.. 


Wilmut, ahora director del Medical Research Council Center for Regenerative Medicine, en Inglaterra, cree que la clonación de personas es muy poco probable.
“Para clonar a Dolly, mi equipo del Instituto Roslin, comenzó ensayando 277 óvulos reprogramados (óvulos a los que previamente se les extrajo su material genético). De ellos, sólo 29 llegaron a la etapa en que pudieron ser implantados en 13 madres sustitutas. A su vez, de todas ellas, sólo una llegó a preñarse, dando finalmente nacimiento a Dolly”, afirma Wilmut.
“Para repetir la experiencia de Dolly en humanos habría que obtener alrededor de 300 óvulos humanos, cosa que es casi imposible por la escasez y dificultad hasta para conseguir uno. Luego habría que persuadir a 29 mujeres para que se sometieran al alto riesgo de sufrir un fuerte trastorno emocional, dada la alta posibilidad que el embarazo termine en un aborto, o en el nacimiento de fetos deformados, como sucedió durante los muchos intentos de clonar una oveja. Por estas y otras razones, me opongo decididamente a la clonación en humanos. Estimo que ello es éticamente abyecto e irresponsable”, termina señalando Wilmut ”
También hay que considerar el impacto psicológico y social de cualquier niño que pudiera nacer por clonación, eventualidad que ha sido muy bien estudiada por el psiquiatra Stephen Levick en su libro “Clone Being”.