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domingo, 24 de enero de 2016

24 de enero de 1600 - el navegante holandés Sebald de Weert realiza el primer avistaje confirmado de las Islas Malvinas

La presencia del zorro-lobo de Malvinas, también llamado guará, sugiere que las islas fueron visitadas por yámanas originarios de la Tierra del Fuego. El guará sería el doméstico "perro de los yámanas" vuelto al estado salvaje y, por evolución en aislamiento, convertido en una especie típica. Si esta hipótesis se confirmara con el hallazgo de evidencias arqueológicas en las islas, entonces los primeros seres humanos que arribaron a Malvinas habrían sido nativos de territorios que luego integrarían la Argentina y Chile.



Sebald de Weert

El primer avistaje de las Islas Malvinas que no tiene objeciones, y que fue fehacientemente acreditado en la cartografía inmediatamente posterior, fue realizado por el Capitán holandés Sebald de Weert, quien avistara las Islas Sebaldes (parte del archipiélago de las Malvinas), razón por la que los mapas holandeses mantuvieron hasta fines del siglo XIX la denominación islas Sebald o Sebaldinas para las Malvinas.

La expedición llamada de los Cinco navíos de Rotterdam, fue equipada como las de las misma nación que se dirigieron este mismo año, 1598, a las Indias Orientales por Cabo de Buena Esperanza, bajo los auspicios de los Estados Generales de Holanda, con el doble fin -a la vez comercial y patriótico- de adquirir saqueando lo mas posible las posesiones españolas y portuguesas de las dos Indias. Se componía de cinco navíos, de los principales eran el Hoope, de 500 toneladas, bajo el mando del almirante Jacob Mahu, y el Liefde, de 300 toneladas, comandado por el vicealmirante Simon de Cordes; el Geloof, comandado antes por Gerard Van Beuningen, paso al mando de Sebald de Weert después de muerto el almirante Mahu.

El viaje fue poco afortunado. La flota salio de Goree el 27 de junio de 1598 y perdió a su almirante Mahu poco después de las islas de Cabo Verde. Conducida por Cordes, atravesó penosamente el estrecho de Magallanes y entro en el Mar del Sur en septiembre de 1599. En la costa de Chile, Cordes y veintisiete de sus compañeros que habían bajado a tierra, entre Concepcion y Valdivia, fueron asesinados por los araucanos. Aquí se dividió la flota; mientras el Hoope y el Liefde se dirigían al Japon y el yacht Blijde Bootschap hacia Valparaiso, los otros dos navíos entraron en el estrecho; pero también estos se separaron pronto; el Trauwe volvió a partir para el Mar del Sur, abandonado al Geloof que comandaba Sebald de Weert. A este último, el único que retorno a su patria, es al que debemos seguir.

Sebald nos dice que consultó con su tripulación acerca del camino a tomar, mas no oculta que se sintió feliz al ver que la mayoría prefirió el regreso hacia el Atlántico. Se hicieron, pues, a la vela hacia el este, y un poco antes de la mitad del estrecho, en la Bahía de Cordes, encontraron la flota de Van Noort, salida de Holanda casi al mismo tiempo que la de Mahu y con análogo designio. Después de algunos días de contacto, durante los cuales la comprensión no parece haber sido perfecta entre ambos jefes, cada uno prosiguió su ruta. En este momento la tripulación del Geloof no se componía mas que de 38 hombres; los restantes -o sea los dos tercios-, habían sucumbido. Los víveres comenzaban a faltar y Van Noort, acaso desprovisto también, había rehusado a de Weert un poco de galleta. Habiendo hecho provisión de pingüinos salados, salieron del estrecho el 22 de enero y continuaron su curso hacia Europa. El 24 de enero de 1600 avistó tres islas sobre latitud 50° 40' S y a 60 leguas holandesas de la costa (equivalentes a 70 leguas españolas). De Weert no intentó desembarcar pues su nave había perdido todos sus botes en la borrasca. De Veert llegó a Holanda el 14 de julio de 1600 y a partir de entonces las islas se encuentran en los mapas náuticos de ese país.


Américo Vespucio

Hay registros que citan a Américo Vespucio como el real descubridor de las islas, hecho que habría ocurrido durante un viaje, dirigido por Gonzalo Coelho al servicio de Portugal, que partiera de Lisboa en mayo del año 1501.

Estas versiones se fundamentan en los contenidos de correspondencias de la época dirigidas por Vespucio, una a Lorenzo di Pierfrancesco de Médicis, fechada en 1502 y otra a Piero Soderini, el 04 de Septiembre de 1504. No obstante estas dos cartas son traducciones, cuyos originales se perdieron.

Louis Antoine de Bougainville, primer colonizador del archipiélago, y basado en profundos estudios personales, también asevera que Vespucio fue el descubridor de las islas. Sin embargo, aún hoy se mantiene la duda sobre este hecho.


La expedición de Magallanes

La abundante cartografía existente y preparada a partir del año 1520 indica que las Malvinas fueron avistadas por miembros de la expedición de Magallanes al servicio del rey de España:

En el Circulus Antarcticus, de Pedro Reinel (1522), las islas aparecen en una posición geográfica bastante correcta, aunque sin una nomenclatura que las identifique.

En la Carta universal que contiene todo lo que se ha descubierto hasta 1529, preparada por Diego de Ribero, pueden verse dos grupos de islas ubicadas en la zona, dos de ellas, ubicadas a 49° S, son identificadas como "Sanson". En la actualización que el autor efectúa en 1533 ya no incluye a estas últimas islas.

En mapas publicados varios años más tarde por diferentes navegantes, entre otros, Islario de Alonso de Santa Cruz (1541), Juan Bautista Agnese (1536-1545), Sebastián Gabotto (1547), Darinel (1555), Diego González (1562), Bartolomé Olives (1562), Jorge Sideri (1563), Martínez (1577), José Rosacio (1580), aún continúan apareciendo las islas Sanson, aunque en todos los casos situadas más al norte y más cerca de la costa continental que las Islas Malvinas. En estas cartas las islas aparecen identificadas como San Antón, S. Antón, Sansón, Sanson ó San Son.

Existen dos versiones sobre el posible descubrimiento del archipiélago. La más difundida le atribuye el acontecimiento a Esteban Gómez, piloto de la nave San Antón o San Antonio, cuyo nombre habría dado origen a las islas. Según narraciones de la expedición, Gómez encabezó una sublevación contra Magallanes y regresó a España. Luego de arribar al puerto de Sevilla, el 06 de Mayo de 1521, Esteban Gómez fue sometido a juicio aunque no existe alguna referencia que pueda atribuirse a que las islas fueran las Malvinas.

La otra versión asigna el descubrimiento al barco Victoria, al mando de Juan Serrano, enviado por Magallanes a rastrear al San Antón en aguas del Atlántico. Estos dos barcos fueron los únicos de la expedición de circunvalación que pudieron regresar a España. En los relatos que se conservan del viaje, no se han encontrado menciones al avistaje. Buena parte de los escritos de Magallanes se han perdido y la documentación de la nave de Serrano falta por completo, por lo que existen dudas sobre la veracidad de esta versiones.

Sin embargo en 1983, el historiador uruguayo Rolando Laguarda Trías encontró un documento en la Biblioteca Nacional de París, escrito por el fraile André Thevet en Le Gran Insulaire. Vol. I, fechado en 1586, que incluye un mapa donde aparecen “Les isles de Sansón ou des Geants” (las islas de Sansón o de los Gigantes) en sorprendente concordancia geográfica con las islas Malvinas. Thevet menciona en el texto adjunto haber obtenido la posición y descripción del archipiélago de un piloto portugués miembro de la expedición de Magallanes, probablemente Álvaro de Mezquita, testigo directo del avistaje, con quien se habría entrevistado en Lisboa.


La expedición ordenada por Gutierre de Vargas y Carvajal

Fuentes españolas acreditan que una nave de la expedición comandada por fraile Francisco de Ribera, enviada por el obispo católico de Plasencia, Gutierre de Vargas y Carvajal, tomó posesión del archipiélago, para España, el 04 de febrero de 1540. Según estas fuentes, Francisco de Ribera invernó en las islas y partió de regreso a España en diciembre.

La expedición, compuesta por cuatro naves, tenía como fin la colonización de la zona del Estrecho de Magallanes y había zarpado de Sevilla en agosto de 1539. En enero, las tres naves que lograron llegar, entraron en el estrecho, donde un temporal hundió a la nave capitana y separó a los dos barcos restantes en direcciones opuestas. Una de ellas, al mando de Francisco Alonso de Camargo, continuó por el estrecho navegando luego por el canal Beagle, llegando posteriormente al Perú, tras descubrir desde el mar la isla de Chiloé.

La otra nave, cuyo Capitán, probablemente fue Gonzalo de Alvarado, siguió su rumbo hacia el Atlántico y poco después avistó dos pequeñas islas que corresponden en posición y descripción a las islas Malvinas.

La cartografía del estrecho que figura en el mapa XV del atlas Islario de Alonso de Santa Cruz, publicado poco después del retorno de esta nave a España (1541), incorpora esas dos pequeñas islas, ubicadas aproximadamente a unas sesenta leguas al este y en línea paralela al estrecho, "Al oriente del puerto de San Julián... a cincuenta y un grados de altura". Se conservan fragmentos de la bitácora de la nave, cuyo nombre verdadero se desconoce y que Goebel bautizó "Incógnita". La bitácora da además una semblanza notablemente aproximada de las Islas: por ejemplo, describe con precisión un pasto de uno o dos metros de altura que coincide con el tussok malvinense, y señala la abundancia de un pequeño cánido que podría tratarse del ya mencionado zorro-lobo.


Expediciones inglesas: John Davis

El Reino Unido sostiene que el inglés John Davis descubrió las Islas Malvinas el 14 de agosto de 1592, después de que con el barco Desire desertara de la segunda expedición corsaria de Thomas Cavendish. Sin embargo no describió ni fijó siquiera vagamente las coordenadas del presunto hallazgo: sólo ubicó a las islas en relación a la costa y al Estrecho de Magallanes. Su posicionamiento es erróneo y conduce a océano abierto. La relación del viaje fue publicada por uno de los tripulantes del Desire, John Jane, en 1600, año en que Sebald de Weert había ya regresado a Holanda; por esto y por ser una descripción muy parecida a la del Islario de Alonso de Santa Cruz, la opinión generalizada es que se trata de un fraude.

Richard Hawkins

Otra hipótesis británica afirma que el corsario inglés Richard Hawkins, al mando de la Dainty, descubrió accidentalmente las Malvinas a principios de febrero de 1594, bautizándolas como "Hawkins' Maiden Land" (Tierra de las doncellas de Hawkins), cuando el viento los llevó hacia una tierra de la que "ninguna carta hacía mención".

Su relato "Observaciones" se publicó 22 años después de su viaje y varios estudiosos lo desestimaron rotundamente, entre los que merece citarse a los historiadores ingleses Burney y Chambers. Este último interpretó que el corsario confundió las costas de la Patagónia continental septentrional, tomándolas por las de grandes islas; en efecto, Hawkins describe erróneamente al archipiélago como "una llanura de buen aspecto" de "clima templado" y afirma falsamente que estaba "habitado" y "surcado por grandes ríos". Sitúa a las islas a 60 leguas de la costa y aproximadamente a los 48° S, mucho más al norte de la ubicación real. Los mapas ingleses posteriores a este viaje y al de John Davis no registran el descubrimiento y las inexactitudes de la descripción demuestran que Hawkins no vio las Malvinas y, en consecuencia, que este antecedente es muy improbable.


William Ambrose Cowley

Otro corsario inglés, William Ambrose Cowley, quien viajaba en una expedición al Pacífico en el Bachelor's Delight, publicó en enero de 1684 un diario de viaje, en el que señala la presencia de una isla desconocida, deshabitada, a la que dio el nombre de isla Pepys, sobre la cual crecen árboles y posee ríos de agua dulce, también indica que tiene un gran puerto con capacidad para miles de naves. Le dio el nombre de Isla Pepys en honor a Samuel Pepys, secretario del Almirantazgo Británico, y fijó su posición en 47° 41' de latitud sur. El marino inglés William Dampier, compañero de viaje de Cowley, interpretó que la presunta isla era parte de las Sebaldinas. Sin embargo estas islas se hallan 230 millas náuticas al sur de la latitud mencionada.

En la ubicación reportada por Cowley sólo hay océano, por lo que se considera a Pepys como una isla fantasma que fue buscada infructuosamente por varios navegantes, entre ellos John ByronJames Cook y George Anson. Este último, en medio de una frustración creciente, se quejaba por la frivolidad con que los filibusteros daban noticias de lugares inexistentes.

El reporte de Cowley encendió el interés británico por esa región del mundo. En 1748 España logró frustrar una expedición británica para buscar la isla Pepys y reconocer las Malvinas.


John Strong

El 27 de enero de 1690, una expedición británica comandada por el Capitán John Strong en la nave HMS Welfare (o Farewell) navegó entre las dos islas principales, bautizando el pasaje como Falkland Channel (actualmente Falkland Sound o Estrecho de San Carlos), en honor de Anthony Cary, quinto vizconde de Falkland, el cual, como comisionado del Almirantazgo Británico, había financiado el viaje.

Muchos años después los británicos extendieron este nombre a todo el archipiélago. Strong había partido de Inglaterra en octubre de 1689 con destino al Pacífico. Desembarcó el día 28 de enero a fin de aprovisionar sus bodegas con focas y pingüinos. Como no hubo toma de posesión formal, reclamación de títulos ni ocupación, Goebel afirma que este desembarco no tuvo consecuencia legal alguna. Gustafson señala que en los siguientes setenta y seis años no hubo ocupación permanente de las islas y coincide con Goebel en que la expedición de Strong no acarreó ventajas legales para Inglaterra.


Jakob LeMaire

La expedición comandada por Jakob LeMaire confirmó la existencia de las islas el día 18 de enero de 1616 al reconocerlas como las Sebaldinas. Había partido de Ámsterdam con los barcos Eendracht y Hoorn, al mando de los hermanos Willem y Jan Schouten respectivamente, con el objetivo secreto de encontrar un paso alternativo al Estrecho de Magallanes.


Otras expediciones

En el período desde 1616 hasta 1764, las islas fueron reavistadas por navegantes holandeses, españoles, franceses e ingleses. A principios del siglo XVIII los franceses organizaron sucesivos viajes de exploración a las Malvinas. Mejoraron el conocimiento cartográfico del área y reconocieron su importancia como base de reaprovisionamiento para largas travesías. Como gran parte de estas expediciones partían de Saint-Maló, las islas fueron bautizadas por los marinos como Malouines.

Mapa francés de 1833
Fueron justamente los franceses los primeros en ocuparlas en forma permanente a partir de 1764. Los ocasionales desembarcos de las otras potencias se limitaron a la provisión de víveres, y fueron de duración breve.

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domingo, 3 de enero de 2016

Las 95 Tesis de Lutero y su excomunión

Decet Romanum Pontificem (en castellano: Satisface al Pontífice Romano) es la bula papal que excomulgó a Martín Lutero en 1521. Lleva por título las tres primeras palabras en latín del texto. Fue emitida el 3 de enero de 1521 por el papa León X para hacer efectiva la excomunión de Martín Lutero, con la cual ya se había amenazado a este en la bula Exsurge Domine de 1520, ya que Lutero se negó a abjurar de sus tesis. Lutero, previamente, había quemado su copia de Exsurge Domine el 10 de diciembre de 1520 en Wittenberg, mostrando así su respuesta a dicha bula.

Nacido en Eisleben, Alemania, Martín Lutero se convirtió en el principal impulsor de la Reforma Protestante en Europa, movimiento que buscaba un regreso a los postulados primeros del cristianismo, así como una revalorización de los manejos de la Iglesia en el siglo XVI.

Nombrado vicario en 1515, Lutero se hizo profesor en Wittenberg, actividad que simultaneó con su labor como predicador y estudioso de las Escrituras y los Evangelios. Su labor académica de aquel tiempo serviría como germen para lo que después pasaría a llamarse la corriente luterana, adherida al protestantismo en contra de la degeneración de la Iglesia Católica, alejada de los preceptos cristianos dictados por Jesús.

En aquella época, Lutero alzó la voz contra la Iglesia en cuanto a la venta de indulgencias en los territorios de Maguncia. El fraile dominico Johann Tetzel había sido comisionado para recorrer los territorios del arzobispo de Maguncia, Alberto de Brandeburgo, para vender indulgencias. El fin de Tetzel era el de recaudar suficientes fondos como para poder renovar la Basílica de San Pedro en Roma. Viendo que no conseguían suficiente dinero, los mandatarios católicos utilizaron las reliquias santas de la iglesia del Palacio de Wittenberg para aumentar sus ingresos. Por cada reliquia que la población visitaba y, muy importante, pagaba, se les concedía una indulgencia de cien días.

Una indulgencia es “la remisión ante Dios de la pena temporal correspondiente a los pecados ya perdonados, que se obtiene por mediación de la Iglesia”.

A pesar de las protestas de Lutero, miles de personas acudieron a comprar la indulgencia de Tetzel. Los feligreses de Lutero viajaron para hacerse con algunos de estos “santos papeles limpiadores”. Cuando regresaban a confesarse, los llevaban consigo y se los mostraban al sacerdote alemán, mientras le comentaban que ya no necesitaban arrepentirse de sus pecados ni de sus malos actos, debido a que el documento les otorgaba el perdón por todos ellos y por futuras malas obras que pudieran realizar.

Martín Lutero se enfrentó directamente a la Iglesia Católica con la publicación de las 95 tesis. En ellas, desafiaba directamente el poder del Vaticano al criticar abiertamente la utilidad de las indulgencias. La tradición popular dice que el propio teólogo fue el encargado de clavarlas en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg el 31 de octubre de 1517.


Los eruditos no se han puesto de acuerdo en cuando a si las tesis fueron redactadas en latín o en alemán; la versión más aceptada se inclina por la segunda opción, ya que Lutero quería que todas las personas, incluso las menos cultas, pudieran leer este documento.

Estas tesis condenaron los abusos de poder en que incurrían los eclesiásticos, su avaricia y su perspectiva de las enseñanzas de Jesucristo como una oportunidad de producir ganancias económicas.

Entre sus postulados, Lutero declaraba en su Tesis 6: 
"El papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente".
Lutero también envió una copia de las Tesis al papa y a algunos arzobispos, con una invitación a debatirlas. La contestación de Roma fue calificar a Lutero de “borracho”, asegurando que "se arrepentiría cuando estuviera sobrio".

Esta contestación dio inicio a una polémica entre la Iglesia católica y el todavía religioso agustino, que se alargaría hasta 1520. Gracias a la imprenta, el documento de Lutero fue conocido en pocos meses a lo largo de toda Europa. Ingleses, franceses e italianos viajaban hasta Alemania para recibir cátedra de aquel teólogo.

La creencia de Lutero en la necesidad de retornar a los postulados dictados por Jesucristo y su rechazo a la degeneración de la Iglesia, le ganó el adjetivo de “hereje” por parte del papa León X.

Éste ordenó a Lutero retractarse de sus postulados mediante la bula Exsurge Domine, decretada el 15 de junio de 1520. A los sesenta días de la publicación papal en Wittenberg (plazo que el religioso tenía para su retractación) Lutero hizo una quema pública de la bula, además de otros documentos eclesiásticos.
   "Lutero quema la bula papal" (cuadro de Paul Thumann - 1872)
La respuesta de la Iglesia fue la quema de las obras de Lutero, y su excomunión, ordenada por León X el 3 de enero de 1521 mediante la bula Decet Romanum Pontificem.

Lutero fue llamado a Worms, Alemania, para renunciar a su fe o reafirmarla. Ante una mesa llena de sus obras, los representantes de la Iglesia pidieron a Lutero se retractara de sus declaraciones, ante lo cual defendió su postura, argumentando que reordenaría sus ideas solo “mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes”, pues ya no cabía en él la confianza en el papa ni en su Concilio.

A su regreso a Wittenberg fue trasladado al castillo de Wartburg, donde permaneció oculto casi un año, mientras continuó desarrollando sus ideas sobre la Reforma Protestante, a la par que en Europa las ideas del luteranismo ganaban adeptos.

Su publicación causó un gran revuelo y fueron la causa de la Reforma Protestante y del nacimiento de varias doctrinas dentro del cristianismo, como por ejemplo el luteranismo, el presbiterianismo y el anabaptismo. Junto con las Cinco Solas, son la base del protestantismo.

Esto motivó a Lutero a escribir sus 95 tesis. En un principio, estaban pensadas para ser la base de un debate teológico en el que todos pudieran exponer sus pensamientos. Johann Eck y otros expertos de la época discutieron con Lutero sobre lo que este incluía en sus demandas. Pero duró relativamente poco la disputa, ya que el 15 de junio de 1520, el papa León X, mediante la bula “Exsurge Domine”, condenaba el documento y lo prohibía. Las 95 tesis se expandieron rápidamente por toda Europa. La tradición cuenta que fue a raíz de que se colgaran en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg, pero lo cierto es que se imprimieron y se repartieron muchas copias en poco tiempo.

El líder católico, junto con el emperador Carlos V, pidió que Lutero se retractase de, al menos, 41 de sus tesis. Pero el monje alemán se negó a hacerlo oficialmente en la dieta imperial de la ciudad de Worms en 1521, dando comienzo al periodo de la Reforma Protestante.

Las 95 tesis básicamente resumían el sentir de Lutero, quien renegaba de los intermediarios entre Dios y la humanidad. El teólogo apostaba por la igualdad de todos los hombres frente a Dios, quien era el único que tenía el poder de dar la salvación, en lugar del pontífice romano o su Iglesia. Básicamente criticaba las acciones de León X y abogaba por practicar un “cristianismo puro”, dictado por los evangelios y apartado de los mandatos de Roma.

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sábado, 5 de diciembre de 2015

5 de diciembre de 1484 - El papa Inocencio VIII inicia la persecución de la brujería

El papa Inocencio VIII va a ser una figura clave en la historia de la brujería, pues fue quien el 5 de diciembre de 1484 promulgó el documento que abrió la puerta a la persecución: la bula titulada Summis desiderantes affectibus. (Deseando con la más profunda ansiedad)

Inocencio VIII, elegido Papa el 29 de agosto de 1484, intentó como primera medida la organización de una cruzada contra los turcos, pero su llamada a los monarcas cristianos resultó infructuosa al estar estos enzarzados en luchas entre ellos.

Preocupado por la brujería, promulga, el 5 de diciembre de 1484, La obra por la que pasó a la Historia. la bula Summis desiderantes affectibus en la que reconoce su existencia, derogando así el Canon Episcopi de 906 donde la Iglesia sostenía que creer en brujas era una herejía. Envía a Alemania a los inquisidores Heinrich Kramer y Jacob Sprenger (“el apóstol del rosario”) donde se realizará la que es considerada como la primera “caza de brujas” de la historia. Esta bula papal será la base para que los dominicos publiquen, en 1487, la obra Malleus Maleficarum o “Martillo de las brujas”,  que aunque nunca ha sido reconocida por la Iglesia, se convertirá en el texto básico para la descripción, caza, enjuiciamiento, tortura, quema, condena y castigo de aquellas y aquellos a quienes la iglesia consideraba brujas. 

En la bula Summis Desiderantes, declaró la guerra sin cuartel a las brujas, reiniciando con fuerza las grandes oleadas de persecuciones en toda Europa por parte de la Inquisición contra miles de personas (especialmente de mujeres) acusadas de brujería . El "Martillo de las brujas", como se conoce al libro Malleus Maleficarum, tratado escalofriante redactado por dos inquisidores alemanes como fundamento jurídico y teológico en esta cruzada por encargo de Inocencio VIII, que fue el manual de cabecera de torturadores y asesinos para exorcizar y quemar a cualquier sospechosa de tratos con el diablo.  Naturalmente, el reconocimiento oficial de la existencia de la brujería conmocionó al mundo cristiano, pues en ella hallaba un nuevo y poderoso enemigo. Las medidas que adoptó la Iglesia no pudieron ser más descabelladas: Se condujo a la hoguera indiscriminadamente a más de 60.000 personas en toda Europa, acusadas de practicar la brujería

Apegado al partido aragonesista, cuyo principal interlocutor en la Curia era el cardenal Rodrigo Borgia, futuro papa Alejandro VI, continuó como su antecesor impulsando la Inquisición en los reinos de Castilla y Aragón, nombrando en 1487 a Tomás de Torquemada como gran inquisidor de España. Aquel mismo año, concedió al embajador castellano, el Gran Tendilla, la continuidad y ampliación de la bula de Cruzada como ayuda financiera en las guerras contra el reino nazarí de Granada.

La conquista de Granada a manos de los reyes Isabel y Fernando hizo que el Papa les concediera el título de “Católica majestad”, con lo que a partir de entonces fueron conocidos como los Reyes Católicos.

en el verano de 1490, dos años antes de su fallecimiento, Inocencio VIII estaba muy preocupado por la situación de los musulmanes en el Mediterráneo por ello decidió formar una nueva cruzada que neutralizara al enemigo y tomara Tierra Santa.

Su pontificado estuvo caracterizado por el nepotismo. Por supuesto, y como es tradición, este Papa contaba con unos cuantos hijos bastardos, aunque sólo reconoció dos: una hija y un hijo (Franceschetto, a quien hizo cardenal con 13 años, montó un palacio y cubrió de fortunas).

Hay quienes aseguran que existen datos que harían presumir que Cristóbal Colón pudo haber sido un hijo ilegítimo del mentado Papa.

Inocencio VIII padecía hidropesía, una insuficiencia renal crónica que en los últimos años de su vida lo mantenía prácticamente postrado en su lecho, con algunos momentos de lucidez y otros de autentico malestar. En sus últimos días apareció por Roma, surgido de no se sabe dónde, un médico judío, aunque tampoco se sabe si esto es cierto del todo, pues ya se sabe que es muy fácil culpar a los judíos de todos los males. Este judío aconsejó, tras hacerle varias sangrías, que el remedio para su enfermedad sería cambiar su sangre por una sangre más joven, y para ello encontraron a tres "voluntarios" cuyas familias dieron su consentimiento a cambio de un ducado de oro para que diesen voluntariamente la sangre al papa que estaba a las puertas de la muerte. Lo que no se contó fue cómo se extrajo la sangre a los niños de diez años, a los que probablemente cortasen la carótida falleciendo por hemorragia a las pocas horas, tres víctimas inocentes para salvar a Inocencio VIII. Como las investigaciones sobre la circulación de la sangre no se habían iniciado prácticamente, el desconocimiento sobre la misma era total y la forma de introducir la sangre nueva en el papa fue por vía oral. La operación no resultó como se esperaba, los cóagulos de sangre hicieron más complicada la operación, y la transfusión vía oral tampoco, el papa terminó falleciendo.

A pesar de todo esto, este Papa, como todos los habidos en la ilustre historia de la Iglesia Católica, tiene su propio sitio: un mausoleo en la misma Basílica de San Pedro (Vaticano).


Inocencio VIII, a pesar de su débil salud (padecía de anemia) tuvo el coraje y la fuerza para no quedarse atrás respecto a su antecesor en cuanto a felonía e iniquidad. La mala situación económica heredada, así como la disminución de territorios e influencia política que supuso la pérdida de la guerra contra Nápoles, provocó que este Papa continuara al por mayor con la costumbre de la venta de indulgencias.

viernes, 4 de diciembre de 2015

4 de diciembre de 1563 - Se celebra la vigésimo quinta y última sesión del Concilio de Trento.

Todo el mundo consideraba necesario, a finales del siglo XV y principios del XVI, la convocatoria de un concilio que reformara la disciplina de la Iglesia. El V Concilio de Letrán (1512-1517) fracasó en este sentido y concluyó sus deliberaciones antes de que se plantearan las nuevas cuestiones suscitadas por Martín Lutero. Ya en 1518, el teólogo alemán subrayó la necesidad de celebrar un concilio que afrontara las polémicas surgidas. Aunque numerosos dirigentes respaldaron su petición, el Papa Clemente VII temía que una reunión de este tipo pudiera favorecer la teoría que afirmaba que la autoridad suprema de la Iglesia recaía en los concilios y no en el pontífice. Además, las dificultades políticas que el luteranismo planteó al emperador Carlos V hicieron que otros gobernantes, y de forma significativa el rey de Francia, Francisco I, se mostraran reacios a apoyar cualquier acción que pudiera fortalecer el poder del emperador, liberándole de estos conflictos.

Pablo III fue elegido Papa en 1534 debido, en parte, a su promesa de convocar un concilio. Tras los fallidos intentos para que éste tuviera lugar en Mantua (1537) y en Vicenza (1538), el Concilio de Trento, decimonoveno concilio ecuménico de la Iglesia católica apostólica romana, inauguró sus sesiones en Trento el 13 de diciembre de 1545 luego de una excesiva y desesperanzadora demora. 

Aunque se suspendieron las dos primeras convocatorias papales que ordenaban celebrarlo en Mantua y en Vicenza, la propuesta que hizo Carlos V de que tuviera lugar en Trento, como territorio del Imperio, fue aprobada por el Papa, quien lo convocó en mayo de 1542. Sin embargo, las guerras entre Carlos V y Francisco I produjeron, de nuevo, la suspensión del Concilio en septiembre de 1543. Únicamente la paz de Crépy (firmada el 18 de septiembre de 1544 entre Francisco I de Francia y Carlos I de España -y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico-, supuso la salida de Carlos de la guerra italiana de 1542-1546), en cuyo protocolo se declaraba que Francia enviaría al Concilio obispos y legados, pudo impulsar una nueva y definitiva convocatoria en noviembre de 1544.

Con escasa participación al principio, y nunca libre de obstáculos políticos, aumentó de forma progresiva el número de asistentes y su prestigio a lo largo de las tres fases en que se desarrolló.

Dos años más tarde el Concilio trasladó su sede a Bolonia, fue suspendido en 1549, reanudado en 1551, suspendido en 1552, abierto en 1562, interrumpido por la firma de la paz de Cateau-Cambrésis, y clausurado en enero de 1564.

La reforma de la Iglesia se inició durante el siglo XV y afectó, en primer lugar, a sus miembros. Era necesario extenderla a todo el cuerpo, incluida la cabeza. La fundación de la Inquisición romana para evitar la difusión por Italia del luteranismo; la reforma de la Curia, con la inclusión en su nómina de cardenales de estricto sentido eclesiástico, aliados con la renovación y enemigos del espíritu mundano que la había caracterizado; y los intentos por imponer la residencia a los obispos, constituyeron los primeros elementos represores y reformadores del programa de Paulo III (1534-1549). Pero, sin duda alguna, su mayor servicio a la Reforma católica fue la convocatoria, también deseada por el emperador Carlos V, del Concilio de Trento.

Convocado con la intención de responder a la Reforma protestante, supuso una reorientación general de la Iglesia y definió con precisión sus dogmas esenciales. Los decretos del Concilio, confirmados por el Papa Pío IV el 26 de enero de 1564, fijaron los modelos de fe y las prácticas de la Iglesia hasta mediados del siglo XX.

Fases

PRIMERA FASE (1545-1547)
En muchos aspectos, esta primera fase fue la que tuvo mayor alcance. Una vez fijadas las numerosas cuestiones de procedimiento, fueron abordados los principales temas doctrinales planteados por los protestantes. Uno de los primeros decretos afirmaba que las Escrituras tenían que ser entendidas dentro de la tradición de la Iglesia, lo que representaba un rechazo implícito del principio protestante de `sólo Escrituras'. El largo y elaborado decreto sobre la justificación condenaba el pelagianismo, doctrina herética a la que también era contrario Lutero, aunque intentaba al mismo tiempo definir un papel para la libertad humana en el proceso de la salvación. Esta sesión también se ocupó de ciertas cuestiones disciplinarias, como la obligación de los obispos de residir en las diócesis de las que fueran titulares.
SEGUNDA FASE (1551-1552)
Después de una interrupción, provocada por una profunda desavenencia política entre Pablo III y Carlos V, la segunda fase del Concilio, convocada por el nuevo Papa Julio III, centró su atención en el tema de los sacramentos. Esta sesión, boicoteada por la delegación francesa, fue continuada por algunos representantes protestantes.
TERCERA FASE (1561-1564)
Debido a una declaración de guerra, el Concilio permaneció suspendido durante la parte final del pontificado de Julio III, así como en los años que Marcelo II y Pablo IV ocuparon el solio pontificio. Fue Pío IV quien renovó su convocatoria en 1561, cuando en España reinaba ya Felipe II, para afrontar la que sería su fase final. En las deliberaciones de esta su última etapa se impusieron las cuestiones disciplinarias, para hacer hincapié en el problema pendiente de la residencia episcopal, considerado por todas las partes clave para la auténtica aplicación de una reforma eclesiástica. El hábil legado pontificio Giovanni Morone armonizó posturas opuestas y logró clausurar el Concilio. En 1564 Pío IV publicó la Profesión de la fe tridentina (por Tridentum, el antiguo nombre romano de Trento), resumiendo los decretos doctrinales del Concilio. Sin embargo, a pesar de su duración, el Concilio nunca se ocupó del papel del pontificado en la Iglesia, un tema planteado repetidas veces por los protestantes. Entre los muchos teólogos que participaron en sus sesiones, Reginald Pole, Diego Laínez, Melchor Cano, Domingo de Soto y Girolamo Seripando, fueron los que desarrollaron una actividad más intensa en los debates. También fue muy importante la actuación desarrollada por los miembros de la Compañía de Jesús.

Significado del Concilio de Trento 

El Concilio de Trento afrontó problemas dogmáticos como la precisión de la fe católica contra los errores del protestantismo, aunque las cuestiones de la primacía papal y del concepto eclesial no se modificaron. Reafirmando la doctrina tradicional, el Concilio fijó el contenido de la fe católica.
El Concilio de Trento definió algunos dogmas incontestables: el hombre tiene libre albedrío e inclinación natural al bien; la fe se obtiene a través de las Sagradas Escrituras y se complementa con la tradición de la Iglesia, establecida por textos de Padres y Doctores de la Iglesia y concilios; la misa es un sacrificio y una acción de gracias; afirmó, con relación a la Eucaristía, la presencia real, la conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo de Cristo, y de toda la sustancia del vino en la sangre, no permaneciendo más que las apariencias del pan y del vino. El Concilio mantuvo que la Iglesia es el instrumento querido por Dios, guiada por el Espíritu Santo y que ésta es una, santa, universal y apostólica, está inspirada por el Espíritu Santo y es infalible en materia de fe.También fueron acordados principios de procedimiento y disciplina: residencia episcopal; obediencia del obispo al papa (pero reconociéndose las excepciones de los estados con regio patronato, como España y Francia); condiciones del reclutamiento sacerdotal (edad, ciencia adquirida, independencia material, además de establecerse la creación de seminarios episcopales para la formación sacerdotal); invitación a las órdenes religiosas para observar sus reglas fundacionales.

Además de la resolución de cuestiones doctrinales, teológicas y disciplinarias fundamentales para los católicos romanos, el Concilio también impartió entre sus dirigentes un sentido de cohesión y dirección que se convirtió en un elemento esencial para la revitalización de la Iglesia durante la Contrarreforma. Los historiadores actuales opinan que las decisiones conciliares fueron interpretadas y aplicadas en un sentido más estricto del que pretendieron sus participantes, y algunos creen que tuvo menos importancia en el resurgimiento del catolicismo romano que otros factores. No obstante, la designación de `era tridentina' para los siglos comprendidos entre Trento y el Concilio Vaticano II, refleja la decisiva trascendencia que tuvo el Concilio en la Iglesia católica moderna.

Por otra parte, el Concilio abordó plenamente la reforma del clero al desterrar los abusos denunciados desde la Baja Edad Media. Por lo que se refiere a la obra pastoral y disciplinaria de Trento, sus decisiones fueron, con el tiempo, trascendentales. La reforma del episcopado fue objeto de abundantes discusiones y decretos: se reguló el deber de residencia, de visita pastoral diocesana, de predicación y de convocatoria frecuente de sínodos. Parecidas recomendaciones de residencia, predicación, cura de almas, vida austera, uso del traje talar  (traje largo, que llega hasta los talones (parte del cuerpo del que toma ese nombre), etc., se hicieron a los párrocos. La novedad que el Concilio presentó en esta materia se refería al celo que en adelante habría de ponerse en la selección, formación moral, teológica y doctrinal de los curas, para lo cual se pedía a los obispos que se establecieran seminarios diocesanos, de tal manera que se evitaran los abusos denunciados y se llevase a cabo la reforma real de los ministros seculares de la iglesia.

Las decisiones del Concilio no agotaron la crisis de la Iglesia. Territorialmente, el catolicismo era monolítico en España, Portugal e Italia y presentaba dificultades en Polonia, pero estaban perdidas distintas regiones de Francia y el norte de Alemania, se había consumado el cisma inglés, aunque Irlanda permanecía católica, estaba en peligro el corazón del Imperio, Austria, Bohemia y Hungría, se presentaba dividida Suiza y los Países Bajos y estaba escasamente fortalecido en el sur y en el oeste alemán, mientras que en los países escandinavos el avance del protestantismo era definitivo. Sin embargo, antes de que finalizara el siglo XVI, la vida de la Iglesia se renovó gracias a la ejecución de los decretos y del espíritu reformador conciliar, cuya responsabilidad correspondió a los Pontífices que ocuparon la sede romana desde 1565 hasta 1585 (Pío V, Gregorio XIII y Sixto V). A sus nombres van unidos obras trascendentales, como la conclusión del Catecismo cuya elaboración comenzó durante el Concilio de Trento (Pío V), la restauración del culto, la reforma de la administración eclesiástica, la fundación y organización de colegios romanos para sacerdotes (Gregorio XIII), la reorganización profunda de la Curia y de la distribución de los asuntos de gobierno, la implantación de las visitas obligatorias de los obispos a Roma para informar del estado de sus diócesis, la revisión de la "Vulgata"(versión de la Biblia en latín compuesta por San Jerónimo a comienzos del siglo V para cumplir el encargo que le hiciera el papa Dámaso I en 382. La intención era reemplazar a la Vetus latina, que resultaba inadecuada por haber sido traducida sin un criterio unificado y con calidad muy desigual), etc. (Sixto V).

jueves, 3 de diciembre de 2015

3 de diciembre de 1621 - El científico italiano Galileo Galilei da a conocer el telescopio.

El 3 de diciembre 1621, el científico italiano Galileo Galilei anunció que había perfeccionado su telescopio.

El telescopio fue introducido a la astronomía en 1609 por Galileo, quien se convirtió en el primer hombre en ver los cráteres de la Luna, y que llegó a descubrir las manchas solares, las cuatro grandes lunas de Júpiter y los anillos de Saturno.Todos recordamos a Galileo Galilei cuando escuchamos la palabra "telescopio" (del griego "ver lejos"), sin embargo, no fue él quien descubrió que a través de dos lentes a una determinada distancia se podían observar objetos lejanos como si estuviesen cerca, pero sí fue él, quien tuvo la idea de dirigirlo al cielo.


El uso de lentes por el hombre, se remonta a 2000 años a.C., fueron desenterradas en Creta algunas muy primitivamente labradas. La llegada de los lentes a Europa se produjo alrededor del año 1200 de nuestra época. Roger Bacon (1220-1292) utilizó lentes para aumentar las letras y así facilitar la lectura. El filósofo y político romano, Lucio Anneo Séneca el Joven, en el año 63, describe el fenómeno por el que las letras se ven de mayor tamaño y con mayor claridad cuando se observan a través de una bola de vidrio llena de agua. Plinio el Viejo, menciona el efecto de lupa que producen estas "bolas de zapatero". Plinio es el único que describe el uso de una lente con fines ópticos, cuando explica que el emperador Nerón, que era miope, contemplaba las luchas de gladiadores a través de una esmeralda aparentemente tallada. Ninguno de ellos sabía en realidad, qué sucedía con la luz, es Bacon quien sugiere la utilización de las lentes para mejorar la visión.

Primer pintura conocida donde se muestra una persona utilizando gafas.
Obra del artista Tomaso da Modena
Antes del año 1291, el vidrio era habitualmente coloreado. Fue en Venecia donde se logró desarrollar la técnica de añadir materiales decolorantes al vidrio, consiguiéndose por vez primera un vidrio razonablemente transparente.

Pero la historia tiene sus contradicciones, si investigamos un poco más. Esto nos da como resultado que, los chinos tenían el conocimiento de la fabricación de espejos en el siglo VII a.C., poseían ya una gran experiencia en óptica en el siglo V a.C. , usaban gafas en el siglo XV. Mo-Ti (Filósofo chino, siglo V a.C.) constató la formación de una imagen, invertida, en una pantalla a través de un orificio. Se percató de que los objetos reflejan la luz en todas las direcciones, y que los rayos procedentes de un objeto, cuando pasan a través de un orificio, producen una imagen invertida en una pantalla.

Ahora volvamos a la historia que proporciona por primera vez un telescopio de tipo refractor al hombre. Así llegamos a Lippershey (1570-1619), anteojero holandés que arma el primer primitivo y pequeño telescopio, en realidad, la palabra "telescopio" se utiliza para nombrar a este instrumento a partir del año 1650.

Galileo Galilei (1564-1642)
Galileo Galilei (1564-1642) fue un astrónomo, filósofo, ingeniero, matemático y físico italiano, relacionado estrechamente con la revolución científica. Eminente hombre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las ciencias y artes (música, literatura, pintura). Sus logros incluyen la mejora del telescopio, gran variedad de observaciones astronómicas, la primera ley del movimiento y un apoyo determinante para el copernicanismo. Ha sido considerado como el «padre de la astronomía moderna», el «padre de la física moderna» y el «padre de la ciencia».

Su trabajo experimental es considerado complementario a los escritos de Francis Bacon en el establecimiento del moderno método científico y su carrera científica es complementaria a la de Johannes Kepler. Su trabajo se considera una ruptura de las teorías asentadas de la física aristotélica y su enfrentamiento con la Inquisición romana de la Iglesia católica suele presentarse como el mejor ejemplo de conflicto entre religión y ciencia en la sociedad occidental.


Profesor en Pisa y en Padua. Publica Sidereus Nuntius, en el que apoya a Copérnico. El cardenal Belarmino le amonesta, y guarda silencio durante algún tiempo, hasta que responde al jesuita Horacio Grassi con Il saggiatore (el pescador). En el año 1632 publica Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, en forma de diálogo, en el que parece que ridiculiza en uno de sus personajes al papa Urbano VIII. Se le condena y abjura. Vive en arresto domiciliario de 1633 a 1642, año en que muere, escribiendo durante este tiempo Diálogos sobre dos nuevas ciencias. La revolución científica de los siglos XVI y XVII basa fundamentalmente sus postulados en contradecir el sistema aristotélico - ptolemaico dominante durante la Edad Media y que partía de dogmas como:
  • División del mundo en dos esferas: celeste y terrestre.
  • Geocentrismo: La Tierra está situada en el centro del Universo y permanece inmóvil.
  • El cielo posee forma esférica y tiene un movimiento de giro. Todos los cuerpos celestes se mueven de forma uniforme y en círculos perfectos.
En la constitución de " la nueva ciencia " se pueden considerar tres grandes períodos, el primero se inicia con Copérnico en la 1ª mitad del siglo XVI, un periodo intermedio de consolidación representado por Galileo y Kepler; y una tercera fase posterior en donde la figura principal es Newton. El sistema copernicano es iniciado por Copérnico, quien abre el camino hacia la nueva astronomía, aunque mantiene determinados postulados correspondientes al sistema ptolemaico. Entre sus innovaciones podemos señalar:
  • El heliocentrismo: el Sol es el centro del sistema planetario.
  • Los tres movimientos de la Tierra: rotación diaria axial, movimiento anual orbital, y movimiento cónico y anual del eje.
  • Respecto al tamaño del mundo dice: que es tan grande que la distancia de la Tierra al Sol... es como nada cuando se le compara con la esfera de las estrella fijas.
Sin embargo, mantenía ciertos postulados del periodo anterior como: El movimiento uniforme y circular y la existencia de esferas celestes. La obra astronómica de Galileo supone la divulgación de la astronomía copernicana. Emplea los numerosos descubrimientos obtenidos gracias al telescopio (los primeros datos astronómicos cualitativamente nuevos desde la antigüedad) como argumentos en favor de Copérnico, y es capaz de descubrir lo siguiente:
  • La superficie de la Luna no es llana: es de carácter rugoso, hay montañas y valles. La Luna, por tanto no es una esfera perfecta como creían los aristotélicos. Desmiente con ello la inalterabilidad de los cuerpos celestes.
  • El Sol tiene manchas, lo cual quiere decir que no es homogéneo en todas sus partes.
  • El Sol padece mutaciones, luego los astros no son inmutables.
En su obra Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo discute las teorías geocéntrica y heliocéntrica y combate los presupuestos de la cosmología aristotélica porque no encuentra justificación: ¿por qué el Universo ha de tener un centro y no más de uno?, ¿por qué va a ser finito y no infinito?
  • Queda confirmado y ratificado el sistema copernicano y superado el aristotélico-ptolemaico.
  • Queda en entredicho la Biblia como libro de ciencia; es un libro religioso que utiliza el lenguaje vulgar del momento, pero su misión no es revelar verdades científicas.
Desde Galileo, el método científico debe:
  • Rechazar el criterio de autoridad de la iglesia y de los filósofos anteriores.
  • Observar rigurosamente los fenómenos.
  • Hacer repetidas experiencias y separar lo esencial de lo accidental.
  • Formular hipótesis y corroborarlas con los hechos.
Podemos decir que la ciencia moderna empieza con Galileo, que es el iniciador de una auténtica revolución científica. No sólo por su verdad central (geocentrismo, heliocentrismo), sino que sienta las bases de una verdadera ciencia. La ciencia es la que influyó más decisivamente en el período del Renacimiento en dos aspectos: Técnicamente: La ciencia aplicada es fruto de la modernidad. En la época griega la ciencia no afectó a la vida social. Ahora se aplica a la ingeniería, a la medicina, a la guerra, etc. El Renacimiento supone una revolución intelectual y el comienzo de una nueva manera de hacer ciencia. Intelectualmente: El mundo de la cultura civil y religiosa no aceptó fácilmente el heliocentrismo. Se ponían dificultades obvias:
  • El movimiento de la Tierra suponía aceptar unas distancias enormes en relación con las estrellas fijas. Eso era admitir un poder inusitado en la razón humana que era difícil de aceptar, y que sería lo que ha facilitado la ciencia moderna.
  • Los textos de la Escritura, en los que se aferraban la Iglesia católica y la protestante que tomaban la Biblia como única autoridad.
  • La autoridad de la Iglesia quedaba en entredicho, ya que seguía manteniendo el geocentrismo.
  • La conclusión es que no hay filosofía que pueda enseñarnos la verdad de la naturaleza mejor que la experiencia. Galileo, eliminando toda consideración finalista de la naturaleza, y basándose solo en la experiencia ha llevado la ciencia moderna a su madurez.
El 12 de abril de 1633, hace 380 años, el científico italiano Galileo Galilei (1564-1642) compareció, a la edad de 69 años, ante el Santo Oficio, la Inquisición romana, para dar cuenta de un libro que había publicado un año atrás, el Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, en el que defiende el modelo heliocéntrico propuesto por Copérnico, en el cual la Tierra y los planetas giran alrededor del Sol, y ridiculiza el geocentrismo, que coloca a la Tierra en el centro fijo del universo y que está basado en la física aristotélica y, sobre todo, en el modelo ptolemaico, el que mejor encajaba con las Sagradas Escrituras.

 

Se produce su condena el 21 de junio. Al día siguiente, en el convento romano de Santa Maria sopra Minerva, le es leída la sentencia, donde se le condena a prisión perpetua, y se le conmina a abjurar de sus ideas, cosa que hace seguidamente. Tras la abjuración el Papa conmuta la prisión por arresto domiciliario de por vida.

Giuseppe Baretti afirmó que después de la abjuración Galileo dijo la famosa frase «Eppur si muove» («Y sin embargo se mueve»), pero según Stillman Drake Galileo no pronunció la famosa frase en ese momento ya que no se encontraba en situación de libertad y sin duda era desafiante hacerlo ante el tribunal de cardenales de la Inquisición. Para Stillman si esa frase fue pronunciada lo fue en otro momento.

El texto de la sentencia fue difundido por doquier: en Roma el 2 de julio y en Florencia el 12 de agosto. La noticia llega a Alemania a finales de agosto, en Bélgica en septiembre. Los decretos del Santo Oficio no se publicarán jamás en Francia, pero, prudentemente, René Descartes renuncia a la publicación de su Mundo.

Muchos (entre ellos Descartes), en la época, pensaron que Galileo era la víctima de una confabulación de los jesuitas, que se vengaban así de la afrenta sufrida por Horazio Grassi en el Saggiatore.

Galileo permanece confinado en su residencia en su casa de Florencia desde diciembre de 1633 a 1638. Allí recibe algunas visitas, lo que le permitió que alguna de sus obras en curso de redacción pudiera cruzar la frontera. Estos libros aparecieron en Estrasburgo y en París en traducción latina.

En 1636, Luis Elzevier recibe un boceto de los Discursos sobre dos nuevas ciencias de la parte del maestro florentino. Éste es el último libro que escribirá Galileo; en él establece los fundamentos de la mecánica en tanto que ciencia y que marca así el fin de la física aristotélica. Intenta también establecer las bases de la resistencia de los materiales, con menos éxito. Terminará este libro a lo justo, puesto que el 4 de julio de 1637 pierde el uso de su ojo derecho.

Escultura de Galileo Galilei en la Galeria Los Uffizi en Florencia
El 2 de enero de 1638, Galileo pierde definitivamente la vista. Por suerte, Dino Peri ha recibido la autorización para vivir en casa de Galileo para asistirlo junto con el padre Ambrogetti que tomará nota de la sexta y última parte de los Discursos. Esta parte no aparecerá hasta 1718. La obra completa aparecerá en julio de 1638 en Leiden (Países Bajos) y en París. Será leída por las más grandes personalidades de la época. Descartes por ejemplo enviará sus observaciones a Mersenne, el editor parisino.

Galileo, entre tanto, ha recibido la autorización de instalarse cerca del mar, en su casa de San Giorgio. Permanecerá allí hasta su muerte, rodeado de sus discípulos (Viviani, Torricelli, Peri, etc.), trabajando en la astronomía y otras ciencias. A fines de 1641, Galileo trata de aplicar la oscilación del péndulo a los mecanismos del reloj.

Unos días más tarde, el 8 de enero de 1642, Galileo muere en Arcetri a la edad de 77 años. Su cuerpo es inhumado en Florencia el 9 de enero. Un mausoleo será erigido en su honor el 13 de marzo de 1736 en la iglesia de la Santa Cruz de Florencia.

martes, 10 de noviembre de 2015

Piratas!

A lo largo de la historia han habido miles de piratas e historias sobre estos. Los piratas han sido asimilados muy a menudo a bucaneros, corsarios o filibusteros, sin embargo cada uno de estos términos tiene un significado propio muy cercano a la actividad de la piratería. 
  1. Corsario era el nombre que se concedía a los navegantes que, en virtud del permiso concedido por un gobierno en una carta de marca o patente de corso, capturaban y saqueaban el tráfico mercante de las naciones enemigas de ese gobierno. 
  2. Filibustero era el nombre que recibía el pirata que en el siglo XVII formaba parte de los grupos que actuaban en el mar de las Antillas. Su característica especial, que lo diferenciaba de otros piratas, era que no se alejaban de la costa, la bordeaban y saqueaban las localidades costeras. empleaban para sus fechorías barcos pequeños y muy rápidos, los denominados “Fly Boats” (barcos voladores) de los cuales proviene la palabra filibusteros
  3. Un bucanero era en origen un habitante de la parte occidental de la isla de La Española, actual Haití y República Dominicana, que se dedicaba a cazar vacas y cerdos salvajes para bucanear, es decir, ahumar la carne y venderla a los navíos que navegaban por las aguas del mar Caribe.A lo largo de los siglos XVII y XVIII el término, alternado con el de filibustero, pasó a ser sinónimo de pirata. Sin embargo, mientras los piratas solían limitar sus actividades al mar, los bucaneros no desdeñaban las actividades en tierra firme ni dedicarse al pillaje. 



Entre los piratas hubo quienes alcanzaron fama eterna por sus temerarias acciones, su valentía, su arrogancia, su promiscuidad, su crueldad y sobre todo por sus legendarios tesoros. Estos son solo algunos de ellos.


François L’Olonnais

François L’Olonnais, conocido también como “El Olonés”, fue un auténtico pirata psicópata, sus atrocidades sin límites le hicieron ser sumamente temido en las colonias españolas. El Olonés nació en 1635 bajo el nombre de Jean David Nau, en Les Sables d’Olonne, Francia. Tras alistarse en el ejército francés fue destinado a las Antillas y tras cumplir su servicio militar se unió a las bandas de piratas que infestaban la zona. Pronto se convirtió en una auténtica amenaza para los pequeños mercantes que surcaban el mar Caribe. El Olonés era terriblemente cruel con los prisioneros capturados a los cuales despedazaba en vida, les devoraba el corazón o les extraía los intestinos.

En 1666, El Olonés saqueó audazmente la ciudad de Maracaibo, en la costa de Venezuela, masacrando y torturando horriblemente a los pobladores que capturaba. Posteriormente se dedicó a atacar las costas de México y Honduras, capturando varios barquitos pesqueros y algunos galeones españoles, pero durante una incursión en México fue derrotado por los españoles y a duras penas consiguió escapar. Tras reclutar una nueva tripulación, el Olonés se dedicó a saquear las costas de Cuba, hasta que un banco de arena hizo encallar a su barco. Embarcándose de nuevo en canoas, El Olonés y sus hombres llegan hasta el Golfo de Darién. Pero cuando se internan en la selva en busca de agua y fruta son atacados por los belicosos indígenas caníbales “Kuna” que habitaban las selvas del Darién. Solo un hombre de la tripulación consiguió escapar de los indígenas y regresar a las balsas. El Olonés y el resto de la tripulación fueron despedazados, cocinados y finalmente devorados por los Kuna. Un merecido fin para tan despiadado psicópata.


William Kidd

Probablemente es el más famoso y el que menos fama de pirata merece. Es a menudo recordado como un pirata cruel y sanguinario, aunque algunos registros históricos ponen en duda dichas evidencias, ya que dicho pirata pudo haber actuado en realidad bajo patente de corso, la cual le fue otorgada, según lo que se cree., por William III de Inglaterra. William Kidd nació en Greenock, Escocia en 1654. Desde joven fue un buen marino y llegó pronto a capitán. En 1690 se casó con una viuda rica y se estableció en Nueva York. En 1695 el gobierno británico decidió organizar una expedición para capturar a varios piratas que amenazaban el comercio británico con la India. Se ofreció el trabajo a una compañía privada que contrató como capitán a Kidd, quien en 1696 se embarcó a la caza de piratas en un barco construido especialmente para él, el “Adventure Galley”. Muchos tripulantes querían atacar barcos neutrales en busca de botín, pero Kidd solo tenía licencia para atacar barcos franceses y barcos piratas. Ante la presión de la tripulación, Kidd decidió atacar un barco holandés que viajaba con salvoconductos franceses. A su regreso a Nueva York fue acusado de piratería, se entregó a la justicia, pero perdió el juicio y fue condenado a la horca y ahorcado el 23 de Mayo de 1701. La fama de Kidd se debe al gran tesoro que enterró en la isla Gardiners, cerca de Long Island en Nueva York, descubierto al ser encarcelado. El tesoro se llevó íntegramente a Londres, pero Londres nunca lo devolvió a sus propietarios.


Charles Vane

Nacido en Port Royal, Jamaica, en 1680, comenzó a dedicarse a la piratería en 1716, Charles Vane era conocido por acosar solamente a los barcos ingleses y franceses. Con su buque insignia, el Ranger, Vane fijó su base en las Bahamas y era conocido por ser cruel, no sólo con sus enemigos sino también con sus tripulantes. En febrero de 1718, Vane fue acorralado por Vincent Pearse, comandante de la HMS Phoenix, donde aceptó el perdón real, pero volvió a sus andanzas siniestras tan pronto quedó libre.

Era desdeñado por su crueldad y mostraba poco respeto hacia el código pirata, traicionando a su propia tripulación y no dividiendo justamente el pillaje.

Después de salvarse por los pelos de la Royal Navy, la tripulación le quitó el cargo de capitán, debido a su cobardía al intentar tomar un barco de guerra francés. Fue reemplazado por Calico Jack Rackham. Vane, sin embargo, se abrió camino de regreso a los altos rangos de la piratería al apoderarse de naves mucho más grandes. Después de una carrera bastante larga y agresiva en la piratería fue finalmente capturado cuando su bergantín se hundió en una tormenta en febrero de 1719, separándolo de su compañero, Robert Deal. Vane llegó a una isla desierta en la bahía de Honduras. Un barco lo rescató, pero Vane fue reconocido por un pirata retirado llamado Holford. Dos años después, fue enjuiciado y condenado en el 22 de marzo de 1721 y ahorcado en Jamaica el 29 de marzo de ese mismo año 


Barbanegra

Sin duda este personaje es uno de los más famosos piratas que han surcado los mares. Mundialmente conocido como Barbanegra, impresionaba por su elevada estatura, a la que añadía una imagen impactante: le gustaba mostrarse en público tocado con un aparatoso tricornio con plumas y armado a conciencia con varias espadas, cuchillos y una pistolera con tres juegos de pistolas de diversos calibres. Para rematar, acicalaba su poblada barba oscura con mechas de cañón que le colgaban como adornos navideños y que encendía cuando entraba en combate. Quienes le vieron luchar decían que se parecía al diablo, con su terrorífica mirada y una nube de humo en torno a la cabeza. En ese sentido, fue el verdadero inventor del look pirata.

Edward Teach nació en Bristol alrededor de 1680, pero partió hacia Jamaica siendo un adolescente. Se inició de marinero muy joven y en los años de la Guerra de Sucesión española (1700-1713) navegó en barcos corsarios por aguas del Caribe, cerca de Jamaica. En algún momento se unió a la tripulación del pirata británico Benjamin Hornigold, quien se retiró en 1716 aprovechando una amnistía del gobierno inglés a los corsarios. En 1717 obtendría su propio barco, un barco negrero francés llamado “Le Concorde”, que capturó y en el que instaló 40 cañones y rebautizó como el ”Queen Anne’s Revenge” (la venganza de la reina Anna)

En 1718 abandonó a su tripulación llevándose el botín consigo. Tras llegar Carolina del Norte, Teach vendió parte de su botín y se compró una casa, casándose con una jovencita e iniciando una nueva vida dentro de la legalidad, ya que el gobernador de Carolina del Norte, Charles Eden le otorgó el perdón oficial por sus crímenes a cambio de una suculenta parte de su botín. Pero Barbanegra pronto se cansó de su vida como “civil” y en 1718 decidió volver a la piratería, aprovechando el apoyo del gobernador, que reconocía las presas de Teach como presas legales, pero todo cambió cuando el Gobernador de Virginia, Alexander Spotswood, se quejó formalmente ante la Corona Británica de las actividades de Teach y recibió permiso para actuar contra Barbanegra. Spotswood fletó de su bolsillo dos buques para asaltar la base de Teach en Ocracoke.

El asalto a la base de Barbanegra estaría a cargo del experimentado oficial de marina Maynard, encontrándole borracho y en plena celebración Así finalizó la carrera de uno de los piratas más duros de la historia


Bartholomew Roberts

Fue el pirata más exitoso de la historia, el número de embarcaciones que capturó supera con creces a los de cualquier otro. Pero su fama no se debe solo a su éxito sino a su gran caballerosidad con la mayoría de vencidos.

John Roberts nació en 1682 en Casnewydd Bach, en Gales, su vida era la de un marino normal, hasta que en 1719 el barco negrero en el que viajaba fue capturado en la costa africana por el pirata Howell Davis. Roberts decidió unirse a la tripulación pirata, cambiando su nombre John por Bartholomew. Poco tiempo después, el capitán Davis murió en un ataque contra la Isla de los Príncipes y Roberts fue elegido capitán por votación de la tripulación. Al poco tiempo de su elección Roberts decidió dejar las costas africanas y zarpar hacia Brasil para trasladar a América su campo de operaciones. En su ruta hacia América Roberts se topó con un convoy portugués que atacó exitosamente, capturando varios mercantes y un buque de guerra. Tras vender los navíos capturados y su carga en Nueva Inglaterra, Roberts decidió operar en las zonas pesqueras de Terranova, capturando o destruyendo un gran número de barcos pesqueros. Tras esta exitosa campaña, en 1720 Roberts vendió los barcos que había capturado y se compró un navío francés de 28 cañones, al que bautizó como “Royal Fortune”. Con su nuevo barco, Roberts se trasladó al Caribe, donde inició una nueva exitosa campaña de capturas, capturando en tan solo cuatro días 15 barcos mercantes ingleses y franceses y un buque de guerra holandés de 42 cañones. 

Con la llegada del otoño y la falta de vientos propicios Roberts decidió atacar la isla de Martinica, capturando un gran número de barcos hasta la llegada de la primavera de 1721. Uno de los barcos que capturó fue el del mismísimo gobernador de Martinica, al cual colgó del mástil de su propio navío, en venganza por las ejecuciones de piratas en Martinica. Tras eso, Roberts regresó a África, donde se dedicó a capturar barcos negreros, perjudicando de tal forma el comercio de esclavos que el gobierno británico encargó al buque de guerra “Swallow” que le diera caza. El 10 de febrero de 1722 ambos barcos se encontraron, la tripulación de Roberts estaba borracha, ya que habían estado celebrando las últimas capturas. A consecuencia de ello, su tiempo de reacción fue demasiado lento, lo cual aprovechó el “Swallow” para acercarse a corta distancia y lanzar una andanada de metralla que barrió la cubierta del Royal Fortune, matando en el acto al capitán Roberts, cuyo cuerpo fue lanzado al mar por la tripulación para evitar que fuera mutilado o usado de escarnio por sus enemigos. La batalla duró tres horas más, al final de la cual los piratas se rindieron. El capitán Ogle, del “Swallow”, encontró 300 toneladas de polvo de oro en los buques de Roberts. Toda la tripulación superviviente fue ahorcada en un fuerte de la costa de África. 

Roberts fue el pirata más grande de todos los tiempos, ya que nadie obtuvo un número de presas tan alto como él, se cree que llegó a capturar 470 navíos, lo cual lo convirtió en el pirata más exitoso de la época dorada de los piratas. En su famoso barco Fortuna, todos sus piratas debían obedecer sus once reglas de piratería, conocidas hoy como el código de conducta pirata de Roberts. Roberts fue un valiente líder que siempre encabezaba los abordajes con dos pistolas en bandolera y un sable en la mano. Siempre estaba perfectamente vestido, peinado y rasurado, amaba la ropa costosa y la música de cámara, incluso en ocasiones hizo tocar una orquesta a bordo. La tripulación de su barco era bastante disciplinada y se regía por los códigos de conducta que les imponía Roberts; estaba prohibido pelear, jugar juegos de azar y blasfemar. Pese a ello, la tripulación le tenía un gran afecto por su carisma y su justicia en el reparto del botín. En cuanto a su vida privada Roberts era homosexual, su pareja era el marinero John Walden, al que la tripulación llamaba “Miss Nanny”, el cual era un duro marinero al que le gustaba quemar vivos a los esclavos que caían en sus manos. Walden fue ahorcado junto al resto de la tripulación de Roberts.


Calico Jack, Anne Bone y Mary Read

Jack Rackman fue un pequeño pirata nacido en Jamaica en el año 1682, que se dedicaba al contrabando y a pequeñas capturas costeras, hasta que se acogió a la amnistía de 1719, tras ser destruida la base de New Providence en Bahamas. Pero tras conocer a Anne Bone su vida cambiaria para siempre. 

Anne Bone era la hija ilegítima de un importante abogado irlandés, William Cormac y de la criada de la familia. En 1698 después del escándalo del nacimiento ilegitimo, sus padres se trasladaron a Charlestón donde su padre ejerció como abogado y se convirtió en un rico comerciante. Se cuenta que ya muy joven Anne apuñaló a una chica con un cuchillo de carnicero. Anne se casará con James Bonny, un cazador sin fortuna quien la llevó a las Bahamas como pirata después de que su padre la desheredara. James se convirtió en un informador del gobernador en su lucha contra los piratas. 

Ann le abandonó por Calico Jack. Su marido recurrió al gobernador para retenerla. Anne y Jack decidieron huir y vivir de la piratería. Calico Jack dejó a Anne en Cuba en compañía de unos amigos para dar a luz a un hijo común y después del parto dejaron a su hijo en Cuba y regresaron al mar. Anne vestía ropas masculinas, era experta en el manejo de pistolas y machete y era muy respetada por todos los piratas. Jack ofrecía a los marineros capturados en sus correrías unirse a su tripulación. 

Un marinero de estos llamado Mark Read resultó ser una joven inglesa llamada realmente Mary Read. Así pues la tripulación de Calico Jack contaría con dos mujeres a bordo que demostraban ser igual de valientes o más que sus compañeros masculinos. Toda una reivindicación de la igualdad de sexos que provocó gran escándalo en la puritana sociedad de la época. 

La carrera de esta tripulación finalizó en 1720 cuando su barco, el “Revenge” fue capturado por los británicos, la mayoría de la tripulación estaba borracha y solo lucharon las dos mujeres. Mary murió de fiebres en la prisión sin llegar a dar a luz y Anne supuestamente fue liberada por mediación de su rico padre, se casó de nuevo y se estableció con sus hijos en Virginia. 

Se ha especulado que Rackham había intentado firmar un pacto con el gobernador bajo el cual se rendiría si se concedía clemencia a Anne y a Mary Read. Sea cierto esto o no, ambas mujeres consiguieron escapar de la horca alegando estar embarazadas.

Rackham y su tripulación fueron juzgados en Jamaica, el 16 de noviembre de 1720. Junto con los restantes miembros de la tripulación, fueron encontrados culpables de piratería y ahorcados al día siguiente. 

"Desdichado sea aquel que encuentre mis innumerables tesoros, ya que no habrá barco ninguno que encima pueda cargarlos todos", pronunció antes de morir Rackham 

Con la muerte de Calico Jack murió el último pirata famoso del Caribe, la piratería perdería importancia en América y se desplazaría a Asia en busca siempre de la libertad y la riqueza por cualquier medio. La bandera de Jack, dos tibias y una calavera blancas en fondo negro será la más famosa y será considerada la bandera pirata tradicional. Pero hay que recordar que cada pirata llevaba su propia enseña, su propia bandera diferente de la del resto.


Barbarroja

Este era el apodo de Hayreddin Pasha (o Khair ad Din), pirata turco nacido en la isla de Lesbos (1478 - 4 de julio de 1546). Hijo del caballero otomano Yakup, todos sus hermanos se dedicaron a la marinería, pero fueron Aruch y después Hayreddin, quienes comandaron una organización pirata que llevó a los berberiscos a controlar el comercio en el Mediterráneo bajo los auspicios del imperio turco y a convertirse en una pesadilla para el imperio español. Fue un almirante otomano, así como un corsario turco que sirvió bajo las órdenes del Sultán otomano Suleimán. Apodado Barbarossa («Barbarroja») por los italianos. 

En 1533, Barbarroja fue nombrado por Suleimán Almirante en Jefe de la flota otomana, y unió sus fuerzas con las del rey de Francia Francisco I para desencadenar una contundente ofensiva contra Carlos V. En el curso de la misma, conquistó Túnez y saqueó las Baleares, Reggio, Niza y la costa catalana, a pesar de la oposición del almirante genovés al servicio de España, Andrea Doria, a quien derrotó de forma contundente.

Durante su mandato, Hayreddin llegó a coordinar una flota de 36 barcos con la que trasladó a 70.000 mudéjares (término que deriva de la palabra árabe مدجّن [mudaÿÿan] que significa "doméstico" o "domesticado" y que se utiliza para designar a los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio conquistado por los cristianos, y bajo su control político, durante el proceso de avance de los reinos cristianos hacia el sur (denominado Reconquista), que se desarrolló a lo largo de la Edad Media en la Península Ibérica.) de España en el transcurso de siete viajes para reubicarlos en Argel, que se convirtió en una plaza fuerte contra los intereses españoles. Como premio a sus servicios al Imperio Otomano, Suleimán le otorgó el título de Baylar Bey o Comandante General. Sólo la paz de Crépy, concertada entre Francia y España en 1544, puso freno a sus ataques. En sus últimos años, Hayreddin se retiró a Estambul para disfrutar de su palacio a orillas del Bósforo. Allí murió en 1546. Hoy se puede visitar su tumba en el cementerio de Besiktas de la capital turca.


Cheung Po Tsai

Nacido en 1782, fue el hijo de un pescador en Hong Kong. Cheung Po Tsai fue secuestrado a la edad de 15 años por una pareja de piratas. Fue adoptado por sus secuestradores e ingreso más tarde en el negocio de la piratería gracias a sus padres adoptivos. Cheung Po Tsai actuaba a lo largo de la zona costera de Guangdong durante la dinastía Qing. 

Se dice que tenía más de 50,000 seguidores y su flota se componía de 600 barcos. 

En 1810, Cheung Po deja la piratería y se convierte en un capitán de la Armada Imperial de Qing, donde pasó toda su vida en una posición muy cómoda del gobierno hasta su fallecimiento en 1822. Cheung Po es sobre todo famoso por la leyenda sobre su tesoro escondido. Aunque nunca se encontró, sigue habiendo un rumor de que su tesoro está escondido en la cueva de Cheung Po Tsai, en la isla de Cheung Chau.