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viernes, 14 de julio de 2017

60 millones de años en la historia del caballo

Desde hace miles de años ha formado parte de los ejércitos que conquistaron el mundo, ha proporcionado el transporte en las emigraciones o tirado de los arados que nos dieron de comer; uno de ellos hasta fue designado senador... El mundo sería muy distinto sin ellos. La historia de la humanidad hubiera sido muy diferente sin el caballo.


El término latino utilizado para denominar al caballo era equus, mientras caballus, que derivó en la palabra «caballo», es un término del latín tardío, posiblemente de origen celta, que significa «caballo castrado» por otra parte «Yegua» procede del femenino de equus, «equa». A los animales jóvenes en general se les denominaba pullus, textualmente «pollos», que originó la palabra pulliter, pullitri que derivaría en «potro» o «potrillo». 

Entre los equinos actuales, además del caballo, encontramos además a las cebras y asnos. Las cebras son équidos salvajes propios de África, cuya característica más notable es su pelaje rayado característico. Las cebras son negras, las rayas que tienen son blancas y no al revés como se creía hasta hace muy poco. Genéticamente su color es el negro, y allí donde no se logra la pigmentación se forman las rayas blancas.

En la actualidad existen tres especies y varias subespecies; la cebra común (Equus quagga), la cebra de Grévy (Equus grevyi) y la cebra de montaña (Equus zebra).

Se considera que hay tres especies de asnos, el burro o asno doméstico Equus asinus, el asno salvaje africano Equusafricanus y el asno salvaje asiático u onagro Equus hemionus; los asnos salvajes están amenazados de extinción.

El origen de la domesticación del caballo se remontaría a hace unos 5500 años en el actual Kazakhstan y fue realizada por la cultura Botai. Esto representa unos 1000 años antes de lo pensado anteriormente y unos 2000 años antes de la aparición de los caballos domésticos en Europa. Un equipo de arqueólogos de las universidades de Exeter y Bristol (RU) ha descubierto las que hasta el momento son las pruebas más antiguas de la domesticación del caballo por los seres humanos. El descubrimiento sugiere que los caballos además de ser montados también eran ordeñados y señala los orígenes de los caballos que criamos hoy en día.

El análisis de los restos óseos mostró que los caballos de aquel entonces tenían una anatomía similar a los caballos domésticos de la Edad del Bronce y diferente de la de los caballos salvajes de la región. Esto sugiere que la gente fue seleccionando los caballos salvajes por sus cualidades físicas y que luego éstas fueron estimuladas durante la cría generación tras generación.

Jacob Bronowski ya lo dijo en 'El ascenso del hombre': "En cierto sentido, la guerra fue creada por el caballo". Resulta irónico que un animal nacido en los asentamientos del sedentarismo fuera aprovechado por los nómadas para este fin. Hunos, frigios y mongoles dominaron la monta conforme la selección artificial de la domesticación aumentó el tamaño de los corceles. Posteriormente, el desarrollo de carros y caballería fue decisivo para la aparición de imperios transcontinentales. Pensemos en las caballerías romanas y persas. O en Genghis Kahn, cuyo imperio fue levantado gracias a los caballos". El mito del centauro nació por el terror de los griegos a los jinetes escitas, y bien conocido es el pánico que sembraron los españoles en las Américas con estos animales.

El caballo moderno (Equus caballus) tardó aproximadamente 60 millones de años en evolucionar. Su antecesor más temprano: el Eohippus, «caballo del alba» fue el que dio origen a la familia Equidae. Dentro de esta familia se encuentran: La cebra, el burro y el caballo doméstico, así como también los asnos de Asia y África y el caballo salvaje de Przewalski. 

Los caballos, en la prehistoria, emigraron de un continente a otro, difundiéndose sobre todo por Asia y Europa.

Sin embargo, tanto en América del Sur como más tarde en América del Norte, no lograron hallar condiciones favorables, tanto es así que desaparecieron del todo hasta que fueron reincorporados tras el descubrimiento de Colón. Para encontrar al primer antepasado de los caballos hay que retroceder unos 55 millones de años en el tiempo, en la Era Terciaria o Cenozoico, durante el periodo Eoceno.


El Hyracotherium, mejor conocido como Eohippus no se parecía casi en nada al caballo actual en tamaño ni características, medía en promedio 35 cm a la cruz, pesaba unos 5.5 kilos (Se asemejaba más a un zorro o un perro pequeño que a un caballo) tenía el dorso arqueado y en lugar de tener un dedo protegido por un casco, tenían una mano con planta carnosa, con 4 dedos en las patas delanteras y 3 en las traseras, todos ellos terminados en unas fuertes uñas gruesas similares a las de los cerdos, rinocerontes o ciervos.


Sus dientes estaban adaptados para el consumo de hojas tiernas de los arbustos y sus ojos también eran diferentes, pues estaban situados más al frente que en los caballos actuales. Vivía en un ambiente tipo selva en regiones de Norteamérica, Asia y África, y se alimentaba de hojas de arbustos. 

El pequeño tamaño del Hyracotherium, sus patas cortas con dedos y seguramente un camuflaje en el color de su capa, le permitía esconderse rápidamente y pasar desapercibido en ese terreno, donde no era necesario tener patas largas para correr largas distancias. 

Este antecesor del caballo, habitó en Norte América. se supone que de ahí emigro a Sudamérica y Asia a través del istmo que unía entonces a América con Asia. Desde éste momento llego a Europa y después a África. Cuando en la edad de piedra las tribus cazadoras llegaron en sentido contrario hasta América, el caballo fue cazado con saña hasta ser exterminados. 

Los conquistadores españoles a principios del siglo XVI, volvieron a introducirlo en el continente Americano.

En el estado siguiente de la evolución se encuentra el , que continúa la llamada rama principal en el Eoceno medio y no muestra todavía ninguna diferencia no notable de Hyracotherium. El “Orohippus agilis” es uno de los caballos más antiguos conocidos. 


Sus dientes de corona baja ya estaban adaptados para comer hojas. Pero ya sus premolares eran de mayor tamaño. Su medida era 40 cm de cruz. Sus patas se hacen más largas, su espalda menos curvada y evolucionó en el Miohippus. 


A medida que la temperatura y el clima cambian, las coníferas comenzaron a superar en número a los árboles de hoja caduca. El bosque se hace menos espeso y la hierba se hace más frecuente. Sus dientes se desarrollan aún más para masticar hojas más duras. Se adapta mejor a correr rápido para escapar de los enemigos que los perseguían, ya no necesitaba los dedos de las patas como su antecesor, los laterales disminuyen en tamaño, mientras que el dedo medio se ve reforzado terminando en un pequeño casco, pero todavía mantenían los cojines en las extremidades.

El Mesohippus (del griego meso, “medio” e hippus, “caballo”) es llamado caballo medio o caballo intermedió. De dimensiones mucho mayores y con dedos muy torcidos. Vivió hace unos 37-32 millones de años, durante el periodo Oligoceno (Era Terciaria o Cenozoico) en América del Norte. 


Existieron más de una docena de especies de Mesohippus. Eran también ramoneantes, es decir comedores de hojas aunque su alzada alcanza los 60 cm. La cabeza era más grande y larga que la de sus ancestros. Sus ojos eran redondeados y dispuestos más separados a los lados de la cabeza y se retrasan. Su capacidad craneal es mayor, lo que implica una mayor inteligencia. Sus dientes se hicieron más largos y tiene tres incisivos y seis molares en cada lado.

El Parahippus parece ser el eslabón evolutivo entre los viejos caballos y los actuales. Vivían en los bosques y las llanuras que habitan modernos herbívoros. Contaba con 3 dedos de los pies, como los caballos primitivos, pero los dedos de los pies laterales eran más pequeños. 


Los fósiles de parahippus se encuentran en muchas localidades datados a principios del Mioceno. Las especies de este género vivieron hace unos 17 a 24 millones de años en las Grandes Llanuras y Florida. 

Con el Merychippus, no sólo cambian las dimensiones de los antepasados del caballo a lo largo de la rama principal, sino que también el cerebro sufre un cambio con la creación de nuevos surcos y se vuelve por primera vez equino.

En éste periodo, además, los dientes con corona baja se transformaron improvisadamente en el Merychippus en molares con corona alta, y se puede pensar que esto se debió al paso de una alimentación a base de hojas de gramíneas. El Merychippus vivió durante el Mioceno medio, hace 17-10 millones de años en América del Norte. Su nombre significa “caballo rumiante” aunque es inexacto, ya que los verdaderos rumiantes poseen varios estómagos para digerir la comida. 

Los paleontólogos consideran que el Merychippus fue antepasado directo de los caballos actuales, y físicamente tenía un gran parecido, con una cabeza muy similar a la del caballo actual, con cráneo largo con ojos separados a ambos lados y quijadas anchas. El mayor tamaño del cerebro repercutió en un aumento de la inteligencia. Su alzada era de 90 cm a 1 metro, y podría alcanzar un peso de 170 kg. Merychippus representa un hito en la evolución de los caballos. A pesar de que conserva el carácter primitivo de 3 dedos de sus patas, tenía el aspecto de un caballo moderno.

Como su antepasado el Parahippus, tenía 3 dedos en cada pata pero sólo se apoyaba en el dedo central (el segundo), más largo y cuya uña se había transformado en un casco. Los dedos laterales eran más cortos y no influían en la carrera. Este género tuvo una gran radiación gracias a su buena adaptación a la vida en las praderas, dando origen a tres grupos de especies pastadoras, 

El primer grupo lo constituyen las especies de Hipparion (“caballo poderoso” o “caballo pequeño”) que habitó en nuestro planeta durante el Cenozoico y más concretamente en lo que conocemos como periodo Neógeno (hace unos 10 millones de años aproximadamente). Está clasificado dentro del grupo de los mamíferos perisodáctilos.


El segundo grupo lo conforman los protohipinos, que incluyen a los géneros protohippus y calippus, eran caballos pequeños}

El último fue una línea de equinos verdaderos, que conduce a las especies actuales, en donde sus dedos laterales eran más pequeños que los de otros proto-caballos.

Abuelo del caballo moderno, Pliohippus, parece ser la fuente de la última radiación en la familia de los caballos. Vivió en las estepas de Norteamérica durante el Mioceno medio-final y parte del Plioceno desde hace unos 12 hasta 6 millones de años. Se parecía mucho a un caballo moderno con 1,3 metros de alzada, pero seguía teniendo 3 dedos. El central era el más largo y lo usaba para caminar, los dos laterales estaban totalmente atrofiados y pegados al metacarpo. Fue el primero en poseer un único casco controlado por un poderoso ligamento. 

Su cráneo tenía unas profundas fosas. Otra diferencia eran sus dientes más curvos y de mayor tamaño que sus antepasados, lo que le permitía alimentarse con más cantidades de hierba en menos tiempo. Su cuerpo es más fuerte y sólido, el cuello se hace más largo y delgado para el equilibrio y alcanzar mejor pastura.

Se cree que esta especie dio lugar a los Hippidion (que significa «caballito»), que habitó durante el Pleistoceno, con el registro más antiguo hace 2,5 millones de años, hasta su extinción en el Holoceno temprano, hace 8500 años. Todas las distintas especies del género Hippidion, tenían el tamaño aproximado de un burro actual; y los Onohippidion, un pariente cercano de los caballos actuales que vivió hace unos 40.000 años durante el Pleistoceno y cuyos hábitos no se diferencian de los caballos de hoy en día, géneros que prosperaron durante un tiempo en América del Sur donde se extinguieron, otros evolucionaron en el Dinohippus (en idioma griego: «caballo terrible»), que vivió en Norteamerica desde finales de la época del Hemfiliense del Mioceno hasta la época del Zancleense del Plioceno, de 10.3 a 3.6 millones de años.

Se encuentra entre el tipo de équido más común del Norteamérica y como ocurre en el género Equus, el Dinohippus no tenía un rostro redondeado. También tenía el distintivo "aparato recíproco de sostén", formado por huesos y tendones de las extremidades, que le ayudaban a conservar la energía mientras se quedaba de pie por largos periodos. Dinohippus es el primer caballo que muestra una forma rudimentaria de este rasgo, proporcionando evidencia adicional de la relación cercana entre Dinohippus y Equus. Considerado originalmente como un caballo monodáctilo, un hallazgo fósil realizado en 1981 en Nebraska muestra que era tridáctilo. Este se cree que es el pariente más cercano a Equus, el género que incluye los caballos, asnos y cebras.


martes, 24 de noviembre de 2015

24 de noviembre de 1974 - Son descubiertos los restos fósiles de "Lucy"

En la depresión de Afar del Gran Valle del Rift (Etiopía), el paleoantropólogo estadounidense Donald Johanson (1943-) descubre el 24 de noviembre de 1974 los restos fósiles de Lucy, una mujer adulta de 20 años de edad y un metro de estatura de la especie Australopithecus afarensis, de 3,2 millones de años.Esta región es ocupada por la tribu Afar; de ahí el nombre de la especie. 

La especie era bípeda, sin embargo era diferente de nosotros en bastantes aspectos relacionados; por ejemplo, sus piernas eran proporcionalmente más cortas en comparación con los brazos. Las proporciones de los miembros eran muy distintas de las nuestras, los Australopithecus poseían unos brazos mucho más largos que los nuestros y unas piernas muy cortas. Asimismo, podemos suponer, a partir del largo y de la ligera curvatura de sus manos y pies, que tenían cierta actividad arbórea, como dormir en los árboles, por seguridad, u obtener comida de ellos. Asimismo, podemos suponer, a partir del largo y de la ligera curvatura de sus manos y pies, que tenían cierta actividad arbórea, como dormir en los árboles, por seguridad, u obtener comida de ellos. Su pecho no era plano, como el nuestro, sino que se estrechaba agudamente hacia arriba.

Estos homínidos poseían cerebros pequeños, aproximadamente del tamaño de los grandes simios (como un chimpancé o un gorila), aunque en comparación con el tamaño del cuerpo eran relativamente más grandes. Tenían caras grandes, que se proyectaban por delante del cráneo (como la mayoría de los homínidos primitivos). Esto es, al menos en parte, reflejo del gran tamaño de los dientes, como en los simios. Sin embargo, y en contraste con éstos últimos, los caninos son reducidos, aunque se proyectan ligeramente delante del diente adyacente. Los incisivos son grandes (característica, en simios, asociada con un régimen frugívoro), y los premolares y molares son de tamaño sustancial, con superficies planas. La forma del paladar, aunque grande, forma una curva que no es parabólica, como la nuestra, ni de lados paralelos, como en simios. El efecto total es, de todas maneras, más parecido a la mandíbula humana que a la de un simio.

Los primeros restos australopithecus afarensis encontrados fueron los de la mundialmente conocida "Lucy", llamada así debido a la canción de The Beatles "Lucy in the sky with diamonds", que era escuchada en el momento de la excavación. La especie resultó ser bastante antigua, datándose entre 3.5 y 2.8 millones de años antes del presente, siendo así la especie más antigua conocida que es con gran certeza antecesora del hombre. El hallazgo de Lucy, uno de los esqueletos más completos encontrados (pertenecientes a un especimen), se vio reforzado posteriormente por un grupo de más piezas, incluyendo cráneos, de la misma especie. Este grupo de fósiles es conocido como "La primera familia", consistente en fósiles de al menos trece individuos.

La especie presenta un alto grado de dimorfismo sexual. Los machos medían alrededor de 1,50 metros y pesaban más de cincuenta kilos. Las hembras medían alrededor de treinta centímetros menos, y pesaban cerca de treinta kilos. El dimorfismo sexual es notorio también en los caninos. 
Izquierda: Lucy, con los huesos hallados señalados en color.
Derecha: moderno homo sapiens
La pelvis de la especie tiene un gran parecido a la nuestra, si bien es cierto que el canal de parto era más pequeño que el nuestro, y tenía forma de riñón. Hay que tener en cuenta que las hembras de la especie no necesitaban un gran canal de parto, debido al tamaño (muy chico) del cerebro de sus crías. Posteriormente, en 1992, fueron descubiertos unos maxilares. Los restos fósiles tienen una antigüedad de 4,4 millones de años y el hábitat en el que se desarrollaron era arbolado y húmedo. Fueron llamados Ardipithecus ramidus y sería una especie extinta de homínido y quizá un ancestro del hombre. "Ardi" significa suelo, "pithecus" en griego significa mono... y ramid es raíz, en la lengua (amhárico) del lugar (Etiopía) donde fueron encontrados los primeros restos.

La polémica en torno a estos restos se centró en si esta especie pertenecía a la rama de los homínidos bípedos (homininos) o quedaba fuera junto con los simios antropomorfos. 

En octubre de 2009 se dieron a conocer nuevos restos fósiles de Ardhipithecus ramidus hallados en el valle de Afar (Etiopía) a unos 75 km al norte de donde se halló Lucy (Australopithecus afarensis) en 1974; en concreto se han hallado un total de 235 restos de por lo menos 36 especímenes, la mayoría de los cuales pertenecen a una hembra adulta de 4,4 millones de años de antigüedad, apodada "Ardi"; a partir de ellos se ha podido reconstruir gran parte del esqueleto lo que arroja nueva luz sobre la posición de A. ramidus en el árbol evolutivo humano.

Tras el descubrimiento de un esqueleto casi completo, se han podido resolver algunas dudas sobre esta especie; así, la forma de la parte superior de la pelvis indica que era bípedo y que caminaba con la espalda recta, pero la forma del pie, con el dedo gordo dirigido hacia adentro (como en las manos) en vez de ser paralelo a los demás dedos, indica debía caminar apoyándose sobre la parte externa de los pies y que no podría recorrer grandes distancias.

Los caninos superiores en forma de diamante de Ardipithecus ramidus son mucho más parecidos a los humanos que los caninos en "V" de los chimpancés, que como los de los demás simios son mayores en los machos, que los usan en las luchas entre ellos. Los machos Ardipithecus, como los humanos, tenía los colmillos reducidos de tamaño y similares a los de las hembras, lo cual debió relacionarse con cambios decisivos en los comportamientos sociales. Sin embargo, en su aspecto general, la criatura probablemente se parecía más a un simio que a un humano.

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sábado, 21 de noviembre de 2015

21 de noviembre de 1953 - En Londres, se anuncia que el "Hombre de Piltdown", era un fraude.

El 18 de diciembre de 1912, el paleontólogo Arthur Smith Woodward presentó, durante una reunión de la Sociedad Geológica en Londres un fósil del homínido más antiguo del mundo. Se lo conoció como el "hombre de Piltdown" y es uno de los fraudes científicos más grandes de la historia. Hasta el día de hoy, los antropólogos siguen estudiando este caso.


En realidad, el hombre de Piltdown consistía de 5 fragmentos de cráneo. Las primeras piezas del fueron supuestamente encontradas por un hombre que estaba cavando la tierra en Piltdown, Inglaterra. Luego, un arqueólogo aficionado, Charles Dawson, comenzó a buscar en el mismo sitio, encontrando más fragmentos del cuerpo, así como herramientas hechas de piedra y fósiles de animales extintos como el mastodonte.

Cuando los huesos fueron estudiados por Smith Woodward, su conclusión fue que pertenecían a un ancestro del hombre, con un cerebro grande, pero con mandíbulas de primate. Hasta el momento la paleoantropología solo había descubierto restos del Neanderthal en Europa y Homo Erectus en Indonesia. Pero el hombre de Piltdown no encajaba en las descripciones de estos ancestros, sino que era completamente diferente.

A comienzos del siglo XX apenas se habían descubiertos fósiles humanos antiguos, y ninguno de ellos en Inglaterra. El hallazgo de Piltdown resultó, por tanto, muy apasionante. Woodward denominó oficialmente a la nueva especie Eoanthropus dawsoni (el hombre de los albores de Dawson), en alusión a su descubridor, aunque se conoció popularmente como el hombre de Piltdown. Los fragmentos óseos guardaban similitudes con los seres humanos y con los simios, y fueron aceptados como válidos por la comunidad científica hasta 1953. Todo el conjunto había sido manipulado con el fin de provocar el engaño. El célebre hombre de Piltdown resultó ser uno de los más grandes fraudes de la historia científica. 

En 1949, el antropólogo Kenneth Oakley le realizó a los huesos la prueba del flúor, mediante la cual se analiza qué cantidad de este elemento absorbió del suelo, comparándolo con otros objetos de los cuales se sabe la edad. Resultó que no eran tan antiguos, ya que tenían menos de 50.000 años.

Al analizarlos mejor, los científicos vieron que la mandíbula y el resto de los fragmentos pertenecían a dos especies diferentes. Las mandíbulas, que parecían de un orangután, habían sido rellenadas para que tuvieran un aspecto parecido a la de los humanos. El color de los huesos era falso, habían sido manchados para que parecieran antiguos.

El principal sospechoso, Charles Dawson, murió en 1916 por lo que fue imposible descifrar el enigma sobre quién fue el culpable, aunque existen pruebas de que falsificó cerca de 38 huesos. Otro sospechoso es un colega de Smith Woodward que falsificó huesos con características parecidas al hombre de Piltdown, que fueron encontrados por trabajadores en el Museo de Historia Natural de Londres.

El misterio sigue latente, y los científicos seguirán estudiando los restos para encontrar el nexo entre el hombre de Piltdown y los encontrados en el Museo. Al día de hoy, con la modernización, existen métodos como las pruebas de ADN y el carbono, para determinar la antigüedad.

Para la ciencia este episodio es solo una prueba de que hay que ser cuidadosos con la información y los descubrimientos, para no difundir erróneamente.

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domingo, 15 de noviembre de 2015

Aquí comienza nuestra historia.

Porque toda historia tiene un comienzo...

Llamamos hominización al proceso evolutivo que sufrieron las especies primates antiguas para terminar siendo lo que hoy conocemos como homo sapiens, esto es, los humanos. 

Casi todos los fósiles de homínidos encontrados en África han sido hallados en el Valle del Rift. Por eso se cree que algo excepcional ocurrió en este lugar. 


El Gran Valle del Rift es una gran fractura geológica cuya extensión total es de 6.000 kilómetros en dirección norte-sur, y 600 km de ancho. Fue creado por movimientos en la corteza terrestre que dividieron el continente africano hace de 5 a 10 millones de años.

Todo el este africano poseía un clima cálido y húmedo que favorecía el desarrollo de un bosque tropical. Pero la profundización del valle y el levantamiento en el este de un borde elevado modificaron paulatinamente el clima de la región. El borde oriental impidió el ingreso de aire húmedo proveniente del Océano Indico causando una fuerte disminución en las precipitaciones, las temperaturas disminuyeron y la vegetación comenzó a cambiar, los bosques desaparecieron y fueron reemplazados por la sabana

Este drástico cambio en el clima y La disminución del área boscosa fue desencadenante del proceso de hominización y el bipedismo.

Sucedió hace 4 millones de años, y el primer homínido que conocemos, fue el Australopithecus, la especie a la que pertenece la famosa Lucy. Hay en cambio, otros que opinan que el bipedismo empezó antes... hace 6 millones de años. Y fueron los miembros de la especie Ardipithecus ramidus los primeros en caminar con dos patas. Aunque quizá lo hicieran parcialmente.


Estos cambios le supusieron una ventaja evolutiva decisiva en la carrera por el dominio del ambiente. Los seres humanos son bípedos completos. A diferencia de otros primates y mamíferos que pueden adoptar una postura bípeda el ser humano se yergue sobre sus patas traseras de forma natural.
  • El ser humano tendrá que adoptar una gran cantidad de cambios en sus músculos, vísceras y en el esqueleto para permitir el bipedismo.
  • El centro de gravedad tuvo que cambiar. Pasando de estar a cuatro patas a aguantarse solo en dos. Para ello los músculos de la espalda tuvieron que hacerse más potentes y la columna vertebral reforzarse para mantenerlos.
  • La inserción de la columna vertebral en el cráneo tuvo que cambiar para permitir mirar al frente.
  • Los cóndilos occipitales se adelantaron y cambió la posición del atlas. Gracias a la inserción de la columna en el cráneo los arqueólogos pueden determinar si un animal era bípedo son con ver su cráneo.
  • La columna tiene que adaptarse a soportar el peso verticalmente no horizontalmente
  • La caja torácica y el esternón se ensancharon para aguantar a las vísceras. Se pierde el pulgar oponible del pie mediante complicadas modificaciones óseas y se alargan las piernas, por lo general cortas en primates.
  • La pelvis sufrió una serie de modificaciones importantes. Otros primates se bambolean al caminar de forma bípeda, puesto que la inserción de sus piernas no les permite caminar recto. El fémur tiene que modificarse para insertarse horizontalmente en la cadera que se aplana: reduciendo la sínfisis púbica y el isquion forma las alas pelvianas. De esta manera se facilita la transferencia del peso de la columna a las piernas.
Por el contrario los cambios en la pelvis supusieron partos más peligrosos y difíciles, tema que tomaremos más ampliamente conforme avancemos en el tema del principio de la historia del ser humano 

El papel del Australopithecus en la historia de la evolución del hombre es verdaderamente importante. El Australopithecus es la primera especie que se separó de los grandes monos (gorilas, chimpancés y orangután) e inició la carrera evolutiva del hombre actual hace aproximadamente 4 millones de años en África. El homo habilis, ergaster, neanderthal, goliat, homo georgicus e incluso nosotros, no existiríamos si no hubiera sido por los primeros pasos del Australopithecus

Ya hablamos  sobre como el cambio drástico en el clima del “Gran Valle del Rift”, en África, hace millones de años, obligó a algunas especies a adaptarse y cambiar su forma de vida, que en el caso de los antiguos primates terminó por favorecer el que hoy esté escribiendo estas palabras, ya que nuestras manos no estarían “libres” hoy, si no fuera por nuestros más osados antepasados.

Pero el bipedismo solo fue, de manera más que literal, “el primer paso”, en el largo camino de los homínidos……


Tú eres lo que comes...

¿Quién no ha escuchado esta frase? Pero, para fines de nuestro artículo sobre el proceso de hominización esta es como un chiste irónico….

El cambio de dieta resultó un factor decisivo en este proceso, pues al pasar de los bosques hacia las sabanas e incrementarse los espacios abiertos el alimento no fue tan abundante, lo que los obligo a complementar la dieta vegetariana con animal, por medio de la caza. El aporte nutricional se complementó con la aportación calórica que al mismo tiempo permitió que no necesitaran comer de manera tan frecuente ni abundante. También, debido a esto el cerebro tuvo un desarrollo con mayor facilidad.

Los primeros Homo contaban con cráneos con un volumen encefálico más grande que el de los Australopitecos. Homo habilis llegó a tener hasta cerca de 700 centímetros cúbicos de capacidad craneana, con un promedio de unos 600 centímetros cúbicos. .

Otro cambio que produjo la dieta carnívora fue la adaptación de los dientes de por sí poco a poco especializados, el paladar adquiriere una forma parabólica y las piezas dentales se reducen a 32.

Asimismo, la ingesta de carne fue un motivo para el desarrollo de nuevas técnicas en la elaboración de herramientas, al igual que este hecho inició la socialización entre los individuos, porque se vuelven más conscientes de los lazos sociales, en los que surge el parentesco, a la vez que los lazos afectivos son más intensos.

Los primeros Homo contaban con cráneos con un volumen encefálico más grande que el de los Australopitecos. Homo habilis llegó a tener hasta cerca de 700 centímetros cúbicos de capacidad craneana, con un promedio de unos 600 centímetros cúbicos. 


Ahora bien, tener un cerebro más grande tiene también sus inconvenientes, ya que implica la necesidad de conseguir una mayor cantidad de energía para mantenerlo en actividad.

Para saber un poco más al respecto, puede verse este video:



Así, la próxima vez que este disfrutando un rico filete, recuerda agradecerle por tu proceso cognitivo avanzado.

Ya dijimos como el comienzo de una carrera contra la adaptación por cambios climáticos derivó en la bipedestación de algunos primates, adaptándolos a un entorno más hostil, y de cómo el cambio en la dieta de nuestros antepasados influyó directamente en el desarrollo del cerebro.

Pero ahora abarcaremos un rasgo del proceso de hominización, que, en conjunto con el trabajo en equipo para conseguir el alimento, probablemente determinó el que hoy exista una sociedad, donde, se supone, todos trabajamos en conjunto (risa sarcástica censurada). 

Los Australopithecus afarensis tenían un cerebro todavía pequeño, sus crías —cuya cabeza, al no necesitar demasiada capacidad craneal, era capaz de atravesar bien el limitado canal del parto— podían nacer con más masa encefálica y, por tanto, en un estado de desarrollo relativo superior al humano, parecido quizás al de las crías de los chimpancés actuales, que son mucho menos dependientes e indefensas que los bebés humanos.

La transformación de la estructura ósea de la cadera para adquirir la postura erecta repercutió tanto en posición —adelantada— de la vagina de las hembras como en la reducción del diámetro del canal del parto y en la variación de su recorrido, por lo que cabe pensar que esta especie realizaba ya el coito cara a cara —un rasgo típico humano (aunque también se da en primates como el bonobo o chimpancé pigmeo y el orangután, que copula de frente estando suspendido de las ramas)— y paría a la manera característica de los humanos, sufriendo también parecidas complicaciones.

Desde la aparición del género Homo, a causa del estrechamiento del canal del parto, que derivó directamente de la adaptación de la pelvis para lograr una postura erecta, las crías comenzaron a nacer en un estado de desarrollo más inmaduro que las de sus predecesores, y eso dio marcha forzosa a empezar a crear relaciones de protección y mayor colaboración entre nuestros ancestros, para asegurar su supervivencia. Estos cambios repercutieron de manera necesaria en la mejora estructural del lóbulo frontal cerebral, al precisar mejorar la comunicación grupal, acabarían dando lugar a las áreas cerebrales encargadas del lenguaje. Esa pérdida de autonomía con respecto a los homínidos obligó a conformar estructuras sociales de creciente complejidad y la mayor relación y dependencia forjada entre los sujetos dentro del grupo impulsó una superior organización cerebral.


Un “pequeño” cambio en la osamenta de nuestros antepasados determinó lo que hoy somos, el ver a sus crías desprotegidas, impulsó un nivel de desarrollo a nivel social, que nos trajo hasta este momento de la historia, que se sigue escribiendo…no cabe duda que el amor por los hijos es increíble 




martes, 5 de mayo de 2015

30 millones de años en la historia del perro (y una historia de amor incondicional)

Historia del perro

Hace 30 millones de años, según fuentes científicas, apareció sobre la Tierra, durante el período Oligoceno, una criatura con la apariencia de un perro. 

El Cynodictis, un animal parecido a la magosta con un largo hocico puede ser uno de los antepasados más antiguos de este popular animal. Otra criatura prehistórica parecida a los cánidos, el Tomarctus, vivió durante el periodo Mioceno hace 24 millones de años.

Hace 70 millones de años  aparecen sobre la tierra muchos cánidos con morfología muy diversas, algunos se parecen a los osos, otros a hienas, otros similares a los felinos y también hubo de dimensiones minúsculas hasta gigantes, de todas estas variedades solamente evolucionaron algunas y en el curso de los setecientos mil siglos la mayoría se fue extinguiendo, por esta razón es difícil rastrear una filiación del perro con garantías suficientes de certeza en sus ancestros, entonces la pregunta es ¿cuál es el perro más antiguo que se pueda encontrar en la evolución del mundo?. Un gran número de paleontólogos coinciden como el antepasado del perro al Cynodictis que vivió entre sesenta y cuarenta millones de años en Europa y Asia. En el continente americano aparece hace unos veinticinco millones de años una forma más evolucionada denominado Pseudocynodictis estrechamente emparentado con el Cynodictis europeo.
Cynodictis
Luego, hace unos 10 millones de años en América del Norte vivió otro perro, el Daphoenus; sus características eran de una mezcla entre perro y gato, ya que su esqueleto se asemeja al de un felino pero su cráneo al de un perro o lobo.

Daphoenus
Luego aparece el Mesocyon del que se conocen varias especies, muchos paleontólogos consideran al Mesocyon como el antepasado directo de otros dos cánidos: el Cynodesmus, un corredor por excelencia y el Tomarctus, cuyo cráneo se asemeja a las variedades caninas actuales que también era un buen corredor y con aspecto de tejón.

Tomarctus
El canis, término con el cual además del can doméstico, se designa al lobo, el chacal, el zorro, es decir todas las especies pertenecientes al género Canis aparece en Europa, Asia y África hace diez millones de años y en América del Norte hace apenas un millón de años.

El género Canis evolucionó, convirtiéndose en Canis lupus o lobo, hace 300 mil años, mientras que nuestro perro doméstico, descendiente de aquél, apareció hace sólo 12.000 años.


Todos los perros sin importar su aspecto o tamaño tienen al lobo como antepasado, por eso es que sienten y se comportan como ellos.  Es posible que el proceso de domesticación de los perros salvajes haya ocurrido hace 40.000 años cuando en la época glacial los humanos y los lobos convivían en el mismo habitat y dichos animales se alimentaban muchas veces con las sobras que dejaban los humanos luego de las cacerías.  

Los Egipcios y los habitantes del Asia Occidental fueron los primeros en criar perros, principalmente mastines y galgos. También hay estudios que afirman  que los perros comenzaron a domesticarse en Europa y que fue mucho antes de lo pensado: hace entre 18.800 años y 32.100 años. Y ya estaban integrados con los humanos hace 15.000 o 20.000 años, antes de que se desarrollara la agricultura. “Estos resultados implican que los perros domésticos son la culminación de un proceso que se inició con los cazadores-recolectores europeos y los cánidos con los que interactuaron”, explican los autores en su trabajo.

En la época de la Roma imperial ya existían las razas de perros que se conocen actualmente, teniendo una preferencia especial por los galgos, los cuales usaban como perros de cacería, mientras que los grandes mastines eran considerados ideales para las peleas y la guerra.

Igual que el actual letrero "Cuidado con el perro", los romanos escribían "Cave canem" que significa lo mismo en latín. Fueron usados en esos tiempos para pastorear, como vigilantes, como compañía, para el deporte y en algunas culturas, en especial las orientales, fueron incluidos en los cultos religiosos.

Los perros han heredado los ojos, el olfato y las orejas de su antepasado el lobo. Estos sentidos han evolucionado junto a la nueva especie y se han adaptado en las distintas razas caninas gracias al "cruce" o "selección artificial". Un buen ejemplo es el caso de los galgos, que a través del tiempo han logrado desarrollar una vista mejor aún que la de los lobos.

Otro cambio que ha ocurrido en casi todos los perros domésticos es que sus ojos miran más hacia adelante que hacia los lados, mientras que en los lobos es todo lo contrario.

El lobo ha sido exterminado en la mayor parte de sus zonas naturales, como en de Europa y Asia. Igualmente, el perro cazador africano y el dole se encuentran en peligro de extinción.  Solamente los chacales y coyotes continúan procreándose, quizás por la gran capacidad de adaptación que han desarrollado.

El perro cazador africano es uno de los más sociables de todos los miembros de la familia canina pero hay que tener en cuenta de que no es en sí un perro, puesto que no desciende del lobo, sino que pertenece a un grupo propio, el género Lycaon. Estos viven en grandes manadas y poseen un versátil sistema de comunicación basado en movimientos corporales y ruidos, y se desplazan generalmente de día buscando presas para cazar. 

Los perros salvajes estuvieron diseminados originalmente en todos las regiones del mundo, menos en Australia, donde fueron introducidos por el hombre. Los dingos, del continente australiano, han prosperado tanto en estado salvaje que llegaron a confundir a los entendidos, quienes creyeron  que siempre habían vivido salvajemente hasta que se admitió que eran descendientes de los perros domésticos llevados allá hace 4.000 años por los aborígenes nativos. Estos son probablemente los únicos descendientes puros de los perros prehistóricos que se dejaron domesticar.


30 millones de años después del cynodictis...

Cuántas veces se ha hablado de la lealtad de los animales y en especial la de los perros con el hombre. Pueden soportar ingratitudes, abandono y hasta reprimendas, pero ellos siempre estarán ahí, moviendo la cola, aguardando a su amo.

Tanta lealtad muy pocas veces es reconocida y nadie dedica un día para festejar a su mascota, o casi nadie.

Pero en Japón, en la ciudad de Shibuya quisieron homenajear la lealtad de un can con su amo, un amor que trascendió el tiempo y por qué no decirlo, la mismísima muerte.

La historia de “Hachiko” es realmente conmovedora, nació en Noviembre de 1923 en la provincia de Akita, al norte de Japón. Era un perro de raza Akita, macho y de un intenso color blanco. 

La suerte iluminó a “Hachiko” cuando a los 2 meses de edad fue enviado a la casa del profesor del departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Dr. Eisaburo Ueno. El profesor lo llevó a su hogar, cerca de la estación Shibuya, y allí demostró ser un bondadoso y amable dueño. El perro por su parte lo adoraba. Sus patas delanteras estaban levemente desviadas, por lo que decidió llamarlo "Hachi" (‘ocho’ en japonés), por la similitud con el kanji (letra japonesa) que sirve para representar al número ocho (八).

Desde luego, “Hachiko” no podía acompañar a su amo hasta la universidad. Pero lo que sí hacía era dejar la casa todas las mañanas con el profesor y caminaba junto a él hasta la estación Shibuya. 

El perro observaba cómo su dueño compraba el boleto y luego desaparecía entre la multitud que abordaba el tren. Más tarde, “Hachiko” acostumbraba sentarse en la pequeña plaza y esperaba allí a su dueño quien regresaba horas después de su trabajo por la tarde. 

Esto sucedía todos los días. Así es como la imagen del profesor con su perro se volvió familiar en la estación Shibuya, y la historia de la lealtad de este animal se diseminó por los alrededores con mucha facilidad. Las personas que transitaban por Shibuya siempre comentaban este hecho.

Pero tanta felicidad para “Hachiko” no iba a durar siempre. Una tragedia irrumpió la tarde del 21 de mayo de 1925. La salud del profesor no era muy buena en esos días y repentinamente sufrió un ataque cardíaco en la universidad. Eisaburo Ueno había fallecido antes de poder regresar a su casa. Mientras tanto, en Shibuya, “Hachiko” esperaba por su amo enfrente de la estación. 

Muy pronto las noticias sobre la repentina muerte del profesor alcanzaron Shibuya. Inmediatamente muchas personas pensaron en el pobre perro que lo había acompañado todos los días. Varios tuvieron la misma actitud y fueron a la pequeña plaza para convencer al perro de que volviera a su hogar, como si él pudiera comprenderlos. 

A la mañana siguiente “Hachiko” fue visto enfrente de la estación, esperando a su amo. Aguardó todo el día en vano. Al día siguiente estaba allí nuevamente y así sucedía día tras día. Los días se volvieron semanas, las semanas meses, los meses años y aún así, el perro iba cada mañana a la estación, esperaba el día entero y al llegar la hora de regreso de su amo, buscaba inquieto entre todos esos rostros extraños a aquél que amaba. No tenía en cuenta las condiciones climáticas, lluvia, sol, viento y nieve no impedían su diario peregrinar al encuentro de su amo, la lealtad hacia su amigo humano nunca pereció. 

La lealtad demostrada por “Hachiko” tuvo un extraordinario efecto entre los japoneses pobladores de Shibuya. Su historia fue enviada al Asahi Shinbun, un periódico líder en el país, que fue publicada en septiembre de 1932. El escritor tenía un interés en Hachiko, y rápidamente envió fotografías y detalles sobre ella para una revista especializada en perros japoneses. Una foto de Hachiko también había aparecido en una enciclopedia acerca de los perros, publicada en el extranjero. Sin embargo, cuando un periódico nacional de gran renombre tomó la historia de Hachiko, todos los japoneses lo sabían y se convirtió en una celebridad de clases, en una sensación nacional. Su devoción a la memoria de su maestro impresionó a los japoneses y se convirtió en un modelo de dedicación a la memoria de la familia. Los padres y maestros, Hachiko fue utilizado como un ejemplo para educar a los niños.Él se transformó en un héroe, la figura más amada del área. Los viajantes que se ausentaban por un largo período siempre preguntaban por él a su regreso. 

En el mes de abril de 1934 los bondadosos habitantes de Shibuya contrataron a Teru Ando, un famoso escultor japonés, para que realizara una estatua en honor a “Hachiko”. La estatua de bronce fue colocada enfrente de la estación, donde solía esperar “Hachiko”. 

Casi un año más tarde, el 7 de marzo de 1935 “Hachiko”. Luego de casi diez años esperando por su dueño, murió al pie de su propia estatua debido a su edad, pero eso no impidió que su historia y la estatua de Teru Ando se hicieran famosas por todo Japón. “Hachiko” acudió todos los días, durante los diez años que sobrevivió a su dueño, a buscarlo entre la multitud en la estación.

Ni el calor del verano, ni el frío y la nieve de los crudos inviernos, fueron obstáculos para que “Hachiko” dejara de aguardar por el profesor.

En Japón, durante la guerra Segunda Guerra Mundial todas las estatuas fueron fundidas para la elaboración de armamento, la de Hachiko no escapó de esa suerte y lamentablemente el escultor de tan bella obra murió durante un bombardeo. Pero los pobladores de Shibuya continuaban recordando a Hachiko y su mensaje de lealtad. Así fue como decidieron formar una Sociedad para el reemplazo de la estatua de Hachiko, y dicha sociedad contrató al hijo de Teru Ando, Takeshi Ando, quién también era un excelente escultor. La nueva escultura se inauguro en 1947. 


Hoy en día, la hermosa estatua de Hachiko permanece en el medio de la plaza enfrente de la estación Shibuya. Podemos encontrar alrededor de ella fuentes, puestos de diarios y revistas y personas sonrientes contándoles la historia de Hachiko a los pequeños o los curiosos. 

Cada 8 de abril se conmemora la conmovedora lealtad de Hachiko en la plaza frente a la estación de trenes de Shibuya. Los huesos de Chuken Hachiko (en japonés, el leal Hachiko) descansan junto a los de su amo el Dr. Eisaburo Ueno, en una esquina de la sepultura de su dueño, en el Cementerio de Aoyama, Tokio. 


La vida de este particular perrito fue inmortalizada en dos película, una de ellas japonesa, se estreno en 1987, y su titulo es “Hachiko monogatari” y la otra, una remake estadounidense, “Siempre a tu lado. Hachiko”, fue estrenada en 2009 y fue interpretada por Richard Gere. La historia de “Hachiko” deja una gran enseñanza, y ante todo nos demuestra que la lealtad no es patrimonio de los hombres. Nos recuerda que el amor desinteresado no es una quimera y que una modesta mascota nos puede dar una brutal lección de humildad y amor. Solo habrá que girar la cabeza y observar cuando nos vamos, que él seguirá ahí aguardando nuestra llegada a casa.

Hachiko murió el 8 de marzo de 1935, su cuerpo fue trasladado al interior de la estación en la sala de de los equipajes. Se veló su cuerpo donde había pasado los últimos años de su vida y en el velatorio estuvieron presentes la mujer del profesor Ueno, Yaeko, y otros compañeros y miembros de la estación.


El cuerpo fue disecado, guardado y expuesto en el Museo de Ciencias Naturales del distrito de Ueno.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Primer imperio de Mesopotamia: Los Acadios (2340 - 2190 a.C.)

Acadia es el nombre dado a una ciudad o región localizada en la zona superior de Mesopotamia, cerca del centro de la actual Badgad. Acadia logró su apogeo de poder entre los siglos XX y XVIII a.C., antes de la ascensión de Babilonia, además de representar el núcleo del reino de Nimrod en la tierra de Sinar

Los acadios eran Nómadas de raza semita, pueblos originarios de la Península Arábiga que empezaron a penetrar en los territorios al norte de las regiones sumerias, terminando por dominar las ciudades-Estado de la región alrededor del 2500 a.C. Antes de la conquista hubo una síntesis entre la cultura sumeria y acadia, que se acentuó por la unificación de ambos pueblos.

Los ocupantes asimilaron la cultura de los vencidos, aunque, en muchos aspectos, las dos culturas mantuvieran diferencias entre sí, sobre todo, en el ámbito religioso. La mayoría de ciudades-templo fueron unificadas por primera vez en el 2375 a.C. por Lugalzagesi, soberano de la ciudad-Estado mesopotámica Umma. Fue la primera manifestación de una idea imperial en la historia conocida

Fue uno de los pueblos más importantes de Mesopotamia, presentes en el área del norte de la región, en la que se incluía la ciudad de Kish. Hacia el 2340 a. C. Sargón fundó la ciudad de Akkad, Acad o Agadé en las proximidades de Kish, posiblemente al norte mesopotamico, aunque se especula que podría haber estado hacia la confluencia de los ríos Tigris y Diyala, en las afueras del actual Bagdad.

Sargon - Museo de Bagdad
Con el reinado del semita Sargón de Akkad termina el dinástico temprano. Este gobernante es la primera gran personalidad de Mesopotamia, siendo el fundador de la dinastía acadia. Conseguirá no sólo unificar todas las ciudades-estado de Mesopotamia sino también dominar parte de Siria, Asia Menor y el Elam iraní, es decir, será el arquitecto del primer gran imperio de la región.

Sargon se lanzó a la conquista de las ciudades sumerias del sur. Las conquistas anteriores de Lugalzagesi de Umma pudieron facilitar el camino del conquistador acadio, al encontrarse ya vencida la independencia de las distintas ciudades sumerias. El primero de los objetivos de Sargon fue Uruk, ciudad célebre por sus grandes murallas.

Sargón I deberá su triunfo, entre otros factores, a una nueva técnica militar. Sus tropas se arman con jabalinas, arcos y flechas, más eficaces que las pesadas lanzas de las falanges sumerias. Obra de Sargón es también la construcción de una nueva capital para su imperio, Akkad, y la instauración de un sistema imperial para dominar los territorios conquistados, según el cual gobernadores acadios dirigen la vida de las ciudades sometidas. También el acadio desplaza al sumerio como lengua oficial. Sin embargo, fueron constantes las revueltas y sublevaciones de los pueblos sometidos, una característica que se repetirá a lo largo de todo el periodo imperial acadio. 

La Dinastía de Sargón de Acad fue la primera a lo largo de la historia que consiguió el dominio sobre pueblos diversos culturalmente, con lo que se puede decir que constituyó el primer imperio de la historia. Sus conquistas dejaron una impronta imborrable sobre las generaciones posteriores, cuyas tradiciones le considerarían el mejor Monarca de la historia, el arquetipo de rey longevo y de gobierno eficaz. Se elaboraron leyendas que le otorgaban un linaje divino y las historias de sus conquistas circularon mucho más allá de las fronteras de sus dominios.

Poco después, el imperio acadio se elevó conquistando numerosas regiones vecinas y terminando por crear una fuerte civilización cuya extensión cubría todo Oriente Medio hasta el Mar Mediterráneo y Anatolia. Sargón, guerrero y conquistador, se aplicó a este título, siendo reconocido como ‘soberano de los cuatro rincones de la tierra’, en referencia a las ‘cuatro ciudades’ bíblicas (Babel, Erec, Acab y Calne) y en reconocimiento al éxito de la unificación de Mesopotamia. El imperio creado por Sargón se derrumbó después de un siglo de existencia, como consecuencia de las revueltas internas y ataques de los guti, nómadas originarios de las montañas de Zagros, en el Tigris superior, que atacaron a las poblaciones mesopotámicas dificultando la caza y el pastoreo. Alrededor del 2150 a.C.,

La unificación bajo un mando único de tan vastas regiones se tradujo en un gran desarrollo económico y artístico, abriéndose al comercio nuevos mercados y llegando a la región nuevas materias primas. La glíptica y la metalurgia alcanzaron gran desarrollo. Durante el Imperio Acadio se siguió la costumbre sumeria de levantar grandes Estelas, monumentos conmemorativos, en lugares especiales de las ciudades. Con estas obras se demostraba el poder el imperio y se publicitaban sus éxitos militares. 

Los Guti, gutis o gutu fueron un pueblo del este del Tigris, que habitaba los Montes Zagros a finales del tercer milenio a.C.; posibles ancestros de los kurdos, que desde el 2000 a. C. participaron en las luchas por dominar Akkad, reino una parte del cual llegaron a ocupar primero brevemente (2180 a. C.-2175 a. C.) y más tarde por más tiempo (2159 a. C.-2116 a. C.).

Imperio acadio
Dentro de 100 años que duro el imperio de Acad o acadio se derrumbo, casi tan rápido como se había desarrollado, anunciando así una era oscura. Al final del reinado de hijo del Naram-Sin, Shar-kali-sharri , el imperio se derrumbó abiertamente desde la invasión de bárbaros procedentes de los montes Zagros conocidos como "Los Guti". Recientemente se ha sugerido que la edad oscura al final de la período acadio (y primer período intermedio del antiguo egipto) se asoció con la aridez, que aumentan rápidamente y al no haber lluvias en la región del Cercano oriente antiguo, causo una global y centenario sequía. La caída del imperio acadio establecido por Sargón I parece haber sido tan repentino como su ascenso, y se sabe poco sobre el período Guti desde la caída de Akkad (2083 A.C) hasta el renacimiento sumerio (2050 a. C.)

Con todo, el respeto y veneración por el legado acadio y, en especial, la referencia a Sargón, serán una constante en Mesopotamia durante muchos siglos después de su caída. En el sur, las antiguas ciudades sumerias continúan su desarrollo, ya sin la dominación acadia, aunque se desconoce cuál fue la naturaleza de sus relaciones con los guti. Lagash parece ser la dominante en primera instancia, aunque será Utu-hegal de Uruk quien consiga expulsar a los guti. Un hermano de éste, Urnammu, rey de Ur, conseguirá dominar a las demás ciudades-estado y restaurar, en menor medida, el imperio acadio, aunque esta vez con capital en Ur. Este periodo es conocido como el de la III dinastía de Ur, abarcando entre 2047 y 1939 a.C. 



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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Mesopotamia: En el camino hacia la civilización (7000 - 4000 a.C.)

Después del descubrimiento y de la amplia difusión de la agricultura y de la cría de animales domésticos, surgieron diferentes tipos de asentamientos en el Oriente medio. En algunos casos se trataban de pequeñas comunidades agrícolas, que se distinguían de sus predecesores por el empleo creciente de la cerámica, si bien las formas de vida cotidiana permanecían prácticamente inmutables, algunos grupos se mostraron más sofisticados en los objetos que fabricaban y usaba, así como en su organización social. Este desarrollo culminó con la importante transformación urbana que tuvo lugar en la Mesopotamia en el cuarto milenio a.C., evolución que sentó las bases de las sociedades modernas.

Los hallazgos arqueológicos de cerámica se hicieron tan frecuentes que los arqueólogos se acostumbraron a definir las culturas locales según el tipo de cerámica hallado, antes que por los útiles de piedra usados, que sirven para determinar períodos anteriores, La cerámica decorada es mucho más sensible a los cambios de la moda que la piedra tallada y es un indicador mucho más preciso sobre las características culturales y la datación cronológica.

Çatalhöyük 

Así, por ejemplo, se ha establecido un número de asentamientos en la meseta de Anatolia en la actual Turquía. Hacilar, Suberde y Can Hasan III son similares por su grado de civilización, pero ninguno de ellos es comparable al de Çatalhöyük, mucho más grande y mejor conservado. Ocupa doce hectáreas. Por desgracia, como en otros yacimientos arqueológicos, los estratos más recientes están muy erosionados, pero los estudios basados en el radiocarbono de los estratos anteriores cubren el período que va desde el 6850 al 6300 a.C.

Hassuna

Uno de los primeros focos de expansión fue el norte de Mesopotamia y se corresponde con en espacio que denominamos históricamente Asiria. Una región de piedemonte fragmentada por ríos y torrentes estacionales. El primer gran yacimiento estudiado se encontraba al norte de Mesopotamia y se llamaba Hassuna. La población de esta zona, hacia el 6.000 a.C. Se trasladó a esta región, descartando los focos originales, se trataba de espacios, con buenos pastos y tierra cultivable. Buscando una tierra que produjera agricultura, y con un cierto nivel de lluvias.

Este lugar, donde se identificó el primer gran tipo de cerámica mesopotámica, está situado a unos 14 km. de la actual Mosul (Irak), a orillas del Tigris, fue excavado a comienzos de los años cuarenta del siglo XX, por Seton Lloyd y Fuad Safar entre 1943 y 1944.

Hassuna se localiza en un tell (término que significa "colina" o "montículo", que sirve para designar un yacimiento arqueológico con forma de montículo de tierra que es el resultado de la acumulación y la subsecuente erosión de materiales depositados por la ocupación humana de un lugar durante largos períodos. Un tell consiste fundamentalmente en la acumulación de ladrillos de adobe y otros elementos constructivos, con una alta proporción de piedra o margas, así como una menor cantidad de restos domésticos. hasta el sudeste de Europa hacia el oeste. La palabra turca correspondiente es höyük, como en Çatalhöyük. La palabra se usa habitualmente como un término general arqueológico, particularmente en la arqueología del Próximo Oriente. En ocasiones se utiliza también como topónimo, esto es, como parte del nombre de una ciudad o localidad. El ejemplo mejor conocido de ello es el de la ciudad de Tel Aviv (en hebreo, "La colina de la primavera"), si bien Tel Aviv no se encuentra realmente sobre un tel. En el Próximo Oriente, a menudo una ciudad moderna se encuentra localizada en las cercanías de un antiguo montículo, muchas veces con un nombre de tell similar; por ejemplo, la ciudad de Arad (Israel) se halla a unos pocos kilómetros de una antigua colina denominada Tel Arad. La ciudad de Mosul, en Irak, está cercana a Tell Hassuna, uno de los yacimientos arqueológicos con evidencias más antiguas de cerámica en Mesopotamia. Un empleo más adecuado del término es el caso del tell de Akka, una loma sobre la cual se sitúa la actual ciudad israelí de Acre. En ocasiones la palabra tell se aplica erróneamente a un yacimiento arqueológico cuya forma no garantiza tal designación. El de Amarna, en el Egipto central, frecuentemente mal llamado Tell el-Amarna, es el mejor ejemplo de ello.)

Los niveles que se conrreponden con el periodo Hassuna son tres.

Nivel inferior:
Presenta características de neolítico pleno, con una incipiente cerámica, contenedores para granos, que evidencian una agricultura avanzada con excedentes. Los contenedores debieron ser utilizados como silos de almacenamiento. Son producciones muy toscas, de tacto rugoso, con degrasantes vegetales y grano grueso. Obviamente están fabricados a mano. Asociados a estos materiales aparece una pujante industria lítica de láminas y micriolitos, algunos podrían ser utilizados como dientes de hoz. Los hallazgos incluyen proyectiles de arcilla para hondas, azadas de piedra talladas, espiras de arcilla bicónicos para hilar fibras de lino o lana y cuentas de piedra grabadas que se han identificado como sellos de estampar.

Pese a ser agricultores y ganaderos, la economía se siguió completando con caza, pesca y recolección de vegetales salvajes.

Nivel Medio
Tras este primer nivel de ocupación, inmediatamente superpuesto, se aprecia un aumento de la población, que se materializa en la ampliación del espacio de habitación, los módulos de hábitats siguen siendo rectangulares, con divisiones interiores, habitaciones funcionando como almacén, y hogares en el exterior. Las estructuras continuaron siendo de tapial, pero mucho más consistente. Las habitaciones comienzan a estructurarse en torno a un gran espacio central multiuso, es posible que adosados tuvieran alguna especie de cercado para los animales domesticados, básicamente, ovicápridos. Las diferentes viviendas se articularon en un urbanismo desorganizado, compartiendo muros medianeros en muchas ocasiones.

La economía sigue siendo agrícola y ganadera, completándose con aportes de caza y recolección. Se mantienen los grandes contenedores de almacenamiento y la cerámica es más depurada, aunque los degrasantes siguen siendo vegetales y el grano grueso.

Niveles tardíos
El nivel de ocupación del periodo Hassuna, ya tiene una fuerte influencia Samarra, muy cernana en el espacio, que fue aumentando, paulatinamente, su espacio de expansión. Ya fuera por comercio directo o por aportes de población Samarra, esta gente ya convivió con la cultura mencioanda. Samarra va poco a poco diluyendo los elementos característicos del horizonte Hassuna, sin embargo no renuncian a su cerámica tradicional.

En estos niveles tardíos se produce un desplazamiento de la población, se asientan en niveles inferiores en altura, cerca del río, lo que hace pensar que no se debió practicar un sistema de regadío, o no se ha localizado vestigios de esta práctica. 

Samarra

La cerámica de las comunidades Samarra se identificó en  aldeas o pequeños poblados que estaban bien construidos, distribuyéndose desde el pie de monte de los Zagros hasta el Éufrates medio, en la actual Siria, marcando su límite septentrional en la zona de Mosul en las orillas del Tigris.

En los asentamientos de esta cultura fueron  identificados los primeros indicios de irrigación conocidos, a mediados del Sexto Milenio. Según se ampliaron los cocimientos de estas aldeas, poco a poco se pudo establecer un patrón de asentamiento partiendo de la zona de Mandali, al pie de los Zagros. 

Los restos de plantas de los asentamientos de Samarra incluyen  el trigo, cebada y lino. El tamaño de las semillas hace suponer que se empleaba un sistema de irrigación. El regadío incrementó continuamente las cosechas en las áreas de cultivo, y pudieron entonces mantener a una población más numerosa. La irrigación posibilitó por primera vez la agricultura en zonas que no recibían suficientes precipitaciones

Halaf

La cultura Halaf es un período arqueológico de la historia de Mesopotamia. Gran parte de sus características se han observado en el yacimiento de Tell Halaf, al que debe su nombre.

En el período 6500-5500 a.C., una sociedad agrícola surgió en el norte de Mesopotamia y Siria, que comparte una cultura común y produce cerámica que se encuentra entre las mejores jamás realizadas en el Oriente Medio. Esta cultura se conoce como Halaf, pues fue en el sitio de Tell Halaf en el noreste de Siria, donde fue identificada por primera vez. Los alfareros Halaf utilizaron diferentes fuentes de arcilla a las de sus vecinos y lograron una elaboración excepcional y elegancia del diseño con sus mercancías de calidad superior. Algunas de las cerámica policroma más bellamente pintadas se produjeron hacia el final del período de Halaf. Esta cerámica distintiva se ha encontrado desde el sureste de Turquía a Irán, pero puede tener sus orígenes en la región del río Khabur (Siria moderna). Cómo y por qué se extendió tan ampliamente es un tema de debate permanente, aunque el análisis de la arcilla indica la existencia de centros de producción y copiado regional. Es posible que tal cerámica de alta calidad se intercambiara como un elemento de prestigio entre las élites locales. La cultura Halaf también produjo una gran variedad de amuletos y sellos de diseño geométrico, así como una serie de figuras de terracota en su mayoría mujeres, que a menudo hacen hincapié en las características sexuales. Entre los sitios Halaf más conocidos destacan  Arpachiyah, Sabi Abyad, y Yarim Tepe, pequeñas aldeas agrícolas con edificios distintivos conocidos como “tholoi” Estas estructuras abovedadas redondeadas, con o sin antecámaras, estaban hechos de materiales diferentes en función de lo que estaba disponible localmente: Caliza piedras o barro y paja. La cultura Halaf fue finalmente absorbida por la llamada cultura Ubaid , con cambios en estilos de la cerámica y de la construcción.

Ubaid

En el período 5500-4000 antes de Cristo, gran parte de Mesopotamia compartía una cultura común, llamado Ubaid, tomando el nombre del primer sitio donde se encontró evidencia de ella.Esta cultura se originó en las llanuras aluviales planas del sur de Mesopotamia (Irak) en torno a la antigua 6200 aC De hecho, fue durante este período que los primeros pueblos identificables se desarrollaron en la región, donde se asentaron pueblos que cultivaban la tierra de riego y aprovechaban el pescado de los ríos y el mar (Golfo Pérsico). Las capas gruesas de sedimentos aluviales depositados cada primavera por las avenidas de los ríos cubren muchos de estos sitios. Algunas aldeas comenzaron a convertirse en ciudades y se centraron en los edificios monumentales, como en Eridu y Uruk. La cultura Ubaid se extendió además hacia el norte a través de la Mesopotamia, sustituyendo gradualmente a la cultura Halaf . Cerámica de Ubaid también se encuentra al sur, a lo largo de la costa oeste del Golfo Pérsico, tal vez transportado allí por expediciones de pesca. Figurillas de barro cocido, principalmente mujeres, decorados con ornamentos pintadas o apliques y cabezas de lagarto, se han encontrado en varios sitios Ubaid. Fichas de arcilla simples pueden haber sido utilizadas para la representación simbólica de los productos básicos, y los colgantes y los sellos de estampar pueden haber tenido un simbolismo similar,. Durante este período, el repertorio de diseños de sellos se expande para incluir serpientes, pájaros y animales con los seres humanos.


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