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lunes, 7 de septiembre de 2015

7 de septiembre de 1812 - En Rusia tiene lugar la batalla de Borodino, en la que el ejército francés de Napoleón vence al ejército del Zar y provocará la retirada de las tropas rusas que llevará a la ocupación de Moscú.

En junio de 1812 el ejército francés cruzó el río Niemen en Lituania. El Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa citó al pueblo a reunirse en las iglesias y rezar por su salvación. El ejército ruso era inexperto y estaba mal equipado, lo cual imposibilitaba al pueblo ruso de tener una oportunidad contra los franceses. El 7 de septiembre de 1812, en Borodino, Moscú. Las tropas napoleónicas se enfrentaron a las fuerzas del general Mijaíl Kutuzov, fue la única lucha que hubo por parte de los rusos contra el ejército de Napoleón. Aunque ganaron los franceses, Napoleón se vio obligado a retirarse de Rusia debido al intenso invierno ruso, además sus tropas estaban desgastadas y el ejército ruso los acorralaba.

Vereshagin - Napoleon cerca de Borodino (1897)
La batalla más importante de la campaña de Rusia tuvo lugar el 7 de septiembre de 1812, a 150 km de Moscú, en Borodino. El ejército de Napoleón (130.000 hombres, 28.000 de caballería y 587 cañones) se enfrentó a los ejércitos de Rusia encabezados por Kutuzov (135.000 hombres, 25.000 de caballería y 624 cañones). La lucha duró 15 horas y el fuego ininterrumpido de cañón, de acuerdo con los que estaban allí, sonaba como trueno.

Las bajas y la pérdida de vidas en la batalla de Borodino fueron asombrosos: 20.000 heridos, 10.000 muertos en el lado francés, entre los que se encontraban los generales Montbrun, Caulaincourt, Maestro de ceremonias, Plauzonne, Lanabère, Romeuf, Marion, y Tharreau, mientras que en el de Rusia lado hubo 35.000 heridos y 15.000 muertos, entre los cuales los generales Bagration, Kutaizov y Tutchkov. 

La batalla de Borodino, conocida por los franceses como la batalla de Moscú, está considerada como una de las más sangrientas de todas las guerras napoleónicas, superando incluso a la de Waterloo. Los franceses ganaron una victoria táctica, sin embargo no consiguieron destrozar a las fuerzas rusas bajo las órdenes del Príncipe Mijáil Golenischev-Kutúzov (1745-1813). A pesar de que la retirada del ejército ruso, después de Borodino, tuvo como consecuencia la destrucción de gran parte de Moscú, la ocupación de la capital no condujo a la derrota rusa, sino a la desintegración de la Grand Armée francesa.

  
La derrota de Napoleón inspiró a Piotr Ilich Tchaikovsky a componer en 1880 la célebre Obertura 1812. Esta pieza puede ser explicada como la representación musical  de la invasión napoleónica en Rusia.  La pieza fue escrita para conmemorar la resistencia victoriosa por parte de los rusos en 1812 frente al avance de Napoleón Bonaparte y su gran ejercito de más de medio millón de hombres.

Esta Obertura Solemne describe a través de una manera magistral, los pormenores de las batallas decisivas, con sus ataques de caballería, los combates cuerpo a cuerpo y los avances de las fuerzas de ambos bandos, identificados respectivamente a través de la cita recurrente a La Marsellesa, por el lado francés y Dios Salve al Zar por el lado ruso.

La pieza comienza con un tempo lento, marcado por los violoncelos, descriptivos de la paz reinante en las praderas rusas, con los campesinos trabajando, De a poco, aparece una melodía religiosa de la iglesia ortodoxa rusa, la Plegaria al Salvador, que recuerda que la declaración de guerra contra Francia fue informada al pueblo ruso a través de los servicios religiosos. De inmediato sigue un cántico solemne que expresa el deseo de victoria.

Luego, otros violoncelos (los invasores) entran en contrapunto con una flauta que parece defender el devenir de los anteriores compases. La música se torna así dramática.

Más adelante, una marcha presentada por los cornos anuncia la carga de los ejércitos. La Marsellesa nos remite al ejército invasor francés victorioso al inicio de la campaña. Un golpe de platillos anuncia que la batalla de Borodino ha comenzado. La música deja entrever por momentos algunas danzas rusas, pero la superioridad francesa resalta evidentemente.

Sin embargo, el pueblo ruso no se rinde y comienza un Largo que describe la dura batalla. Los compases del himno francés se van debilitando de a poco, aunque reviven una y otra vez como estertores. Un tema típicamente ruso que aparece con más fuerza nos da a entender que la victoria definitiva quedará finalmente en manos de los moscovitas. La alegría francesa se disipa poco a poco, a medida que bajan las temperaturas y se acaban las provisiones… esa melodía descendente es interpretada por las cuerdas, repitiendo la cadencia una y otra vez, pero cada vez más grave, hasta que incluso las trompas intervienen para ayudar a la pobre cuerda maltrecha (el ejército francés) a seguir sufriendo… hasta que se deben batir en retirada y por fin la Madre Rusia es liberada.

Irrumpe glorioso el “Dios salve al Zar”, ribeteado de repiques de las campanas de las iglesias y con salvas de cañonazos… y los metales (trompetas, trompas y trombones y la tuba) sonando a pleno pulmón, hasta la conclusión triunfal de la obra, celebrando la victoria final contra el invasor…


 Obertura 1812 (fragmento)




Fuentes