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lunes, 28 de septiembre de 2015

Guillermo I "El Conquistador"

Guillermo el Conquistador
Guillermo I Rey de Inglaterra, más conocido como Guillermo el Conquistador, nació en 1027 ó 1028. Hijo del Duque de Normandía Roberto I, llamado también "Roberto el diablo" o "Roberto el magnífico." Guillermo fue el fruto de una relación fogosa entre el duque su padre, y la hija de unos curtidores. Ella se llamaba Herleva Fitz Courtanneur, aunque se la recuerda popularmente como "La Belle Arlette"

Cuando Guillermo rondaba los 8 años, su padre decidió ir en peregrinaje a Jerusalén. Antes de marcharse, Roberto convocó a sus vasallos y una vez en asamblea, les ordenó jurar fidelidad a su hijo Guillermo. Los hombres obedecieron murmurando. Quizás Roberto no esperaba volver de Tierra Santa; si esto fue así, él tenía razón. Roberto murió durante su viaje, y su hijo ilegítimo se transformó en el nuevo Duque de Normandía. 

Los "Barones" de Roberto se olvidaron rápidamente de su voto de lealtad, para con Guillermo. Cuando no luchaban entre ellos mismos, trataban de eliminar al joven duque. En primer lugar fue asesinado un guarda-espaldas de Guillermo, llamado Gilberto de Brionne. También mataron a su tío Osborn, hermano de Arlette, mientras protegía a Guillermo de unos secuestradores que habían invadido el dormitorio del muchacho. Asesinaron de la misma manera al preceptor o profesor particular de Guillermo. 

Los partidarios de Guillermo decidieron enviarle lejos de su hogar para facilitar su protección. Tío Walter, hermano de Arlette y de Osborn, en una obscura noche despertó a Guillermo y le sacó del castillo escondido en un carromato lleno de cadáveres (llamado los muertos de la noche) burlando así la guardia. Nadie supo donde permaneció Guillermo escondido, salvo la familia de su madre.

Guillermo creció alto y fuerte, como la mayoría de los muchachos de esos tiempos. A la edad de 15 años, se le hizo Caballero, y cuando cumplió los 19 o 20, Guillermo fue a guerrear contra su primo Guy de Borgoña para defender sus derechos hereditarios. Con la ayuda de rey francés Enrique I, Guillermo pudo derrotar a Guy, forzando a continuación a los rebeldes a jurarle lealtad para siempre. Pero las batallas campales de "Guillermo el Bastardo," - así le llamaban sus enemigos - estaban lejos de terminar. Guillermo luchaba siempre contra alguien, incluso su aliado y protector el rey de Francia, entró en batalla contra él, y el joven Guillermo atacó sin piedad al cercado rey Enrique I, causándole a éste, enormes daños y pérdidas en su ejército. El rey a partir de entonces tomó grandes precauciones respecto a Guillermo.


La Esposa de Guillermo

Matilda
Cuando Guillermo llegó a sus años 20 pidió al conde Baldwin V de Flandes la mano de su hija  Matilda en matrimonio; mas ella ya estaba enamorada de un inglés llamado Brihtric. Se dice que la hija del conde proclamó en voz alta que preferiría ser monja antes que la esposa de un bastardo. Guillermo se sintió tan furioso y herido en su orgullo que la abofeteó en plena calle, después la rasgó sus vestiduras, lanzándola al suelo.

No fue un comienzo muy propicio aquella unión, con todo Guillermo y Matilda se casaron, y parece ser que fueron absolutamente felices juntos. También se cuenta que Guillermo era alto y recio, aunque con los años engordó mucho, mientras que Matilda fue siempre pequeña- casi una enana - y delgada. Tuvieron al menos cuatro hijos y cinco hijas. Por cierto que el Papa, desde Roma, se opuso a la unión de Guillermo con Matilda, pues eran primos lejanos. Durante un tiempo fueron excomulgados junto con sus vasallos y toda la población plebeya de Normandía, aunque después de varios años el Papa levantó el castigo y los admitió de nuevo en la Iglesia a cambio de construir dos abadías para el clero.

Guillermo en 1051 decidió visitar al rey de Inglaterra, Eduardo el Confesor. Edward había crecido en Normandía, y además eran primos entre sí. El "Confesor" era un hombre muy religioso que presumiblemente tenía el don de curar. Sus criados guardaban el agua de su baño para darla a la gente enferma que la bebía, o ponía sobre los ojos enfermos para recuperar la vista. Cien años después de su muerte, Eduardo fue santificado por la Iglesia Católica.

Aunque Guillermo tenía ya una joven esposa, Eduardo era soltero y por lo tanto sin hijos. Durante la visita le prometió a Guillermo hacerle su heredero al trono de Inglaterra - o al menos, eso es lo que Guillermo pidió.

Un cuñado de Edward, llamado Harold Godwinson, visitó Normandía en 1063 o 1064. Según otros, se cuenta que Edward envió a Harold para entrevistarse con Guillermo; y hay también quien cuenta que Harold solo pudo llegar hasta la costa Norte de Normandía pues su nave quedó encallada tras efectuar una descarga. A Harold le quedó prohibido salir de Normandía mientras no hubiera jurado ante las Santas Reliquias que apoyaría las pretensiones de Guillermo al trono inglés. Harold prometió también esposar más tarde a Agatha, hija de Guillermo, ya que ella entonces era solamente una niña.

Pero Harold una vez en Inglaterra rompió ambas promesas, de tal modo que se fijaron pronto las bases para invasión normanda de Inglaterra.


Conquista y muerte.

En enero de 1066 el rey Edward moría nombrando a Harold su sucesor, rompiendo así su promesa de dejar el trono a Guillermo. Edward realmente no tuvo la opción de elegir su sucesor a la Corona, pues ese privilegio pertenecía al Consejo Real llamado Witenagemot (una institución política de la Inglaterra anglosajona en vigor entre los siglos VII y XI compuesta por hombres sabios). Dicho Consejo, eligió a Harold como futuro rey y le coronaron al día siguiente al de la muerte de Edward.

Ultrajado, Guillermo envió una serie de mensajes a Harold, recordándole que había jurado apoyar la pretensión de Guillermo al trono de Inglaterra y posteriormente contraer matrimonio con su hija Agatha. Pero Harold ya había sido coronado y, al poco tiempo esposó otra mujer. Así pues, el duque Guillermo, tras recibir las noticias, monta en cólera y no se lo piensa dos veces para construir una flota, reunir un ejército y cruzar el canal para reclamar lo que considera suyo.

Guillermo no tardó en poner en práctica su venganza. El 28 de septiembre de 1066 una gran flota con un enorme ejército invadió Inglaterra. En esos días, un cometa se hace visible en el cielo de Europa. Es ni más ni menos que el cometa Halley, lo que permite datar exactamente la fecha de la campaña.

Tras ser retrasado por una tormenta, la flota llegó finalmente a las costas inglesas tomando tierra sin oposición alguna en una accidentada zona llamada Bulverhythe, cerca de Pevensey. Este lugar está muy alejado de Londres y en el año 1066 era una zona llena de cabos y profundas bahías cuyas orillas en lugar de playas consistían en marismas y pantanos marítimos -que a pesar de complicar enormemente el desembarco a tierra firme de las tropas, caballos y suministros - permitía brindar refugio a los barcos. Cuenta la leyenda, que al desembarcar, Guillermo tropezó y cayó sobre la arena. Ante el peligro de que sus tropas vieran en ello un mal presagio, Guillermo, como todo buen político, se las ingenió para sacar del incidente el mejor partido y tras levantarse, levantó sus manos llenas de arena y gritó: "¡Ahora tomo posesión de la tierra de Inglaterra!"

El 14 de Octubre de ese mismo año, Guillermo derrotó a Harold en la batalla de Hastings. El rey Harold fue herido mortalmente por una flecha que le atravesó un ojo, y Guillermo se felicitó así mismo, por la conquista de su nuevo trono como Rey de Inglaterra. Su coronación tuvo lugar el día de Navidad de 1066.
Batalla de Hastings
Guillermo el Conquistador trató despiadadamente a todos sus opositores y al mismo tiempo subyugó favoreciendo a las gentes modestas de Inglaterra. Entre los que sufrieron su cólera figura el hombre que había sido primer amor de Matilda su esposa; así "Brihtric el desafortunado" fue asesinado. Algunas gentes de entonces creyeron que Matilda pudo ser responsable directa del trágico destino del desdichado Brihtric por no haber combatido por ella. 

La vida de familia de Guillermo fue a menudo turbulenta. Su hijo más virulento era su primogénito, Robert Curthose, (Roberto Piernas cortas) pues se supone tenía las piernas cortas (herencia de la reina Atilda, su madre). Cuando Guillermo rechazó el permiso a Robert, su hijo, para gobernar Normandía, su hijo se alió con los enemigos de su padre. En 1079 los dos se encontraron en singular combate, cuerpo a cuerpo, y Guillermo fue herido por su hijo en la mano. También resultó herido el hijo preferido de Guillermo, llamado William Rufus, durante la confrontación familiar. A pesar de todo el "rey padre" y su hijo Roberto se reconciliaron más adelante, y cuando Guillermo falleció, Roberto heredó el Ducado de Normandía, mientras que William Rufus heredó el trono de Inglaterra.

El rey también casi perdió la razón cuando su hermanastro Odo, excombatiente de Hastings, y posteriormente nombrado por él obispo; le confió en secreto un cierto crimen -exactamente cual, no se sabe- pero en vista de lo cual Guillermo le encarceló durante cinco años.

Otro miembro desafortunado de la familia de Guillermo fue su hija Agatha; la que esperó una vez casarse con el rey Harold. Se dice de ella que siempre amó a Harold, y nunca deseó a otro esposo. Sin embargo en su adolescencia fue prometida al rey de Castilla, más falleció cuando se encaminó hacia Castilla, para contraer reales nupcias.

Escudo de Armas de Guillermo I
La edad no hizo madurar mucho a Guillermo. Con 60 años aun frecuentaba los campos de batalla. Mientras luchaba contra los franceses en la batalla de Mantes, le empujaron contra el pomo de su silla de montar tan violentamente que sufrió lesiones en su abdomen que finalmente se convertirían en una peritonitis. Cinco semanas más tarde, el 9 de septiembre de 1087 fallecía el Conquistador de Inglaterra. Sus ayudantes de campo le despojaron de todo lo que el rey llevaba puesto y abandonaron el cuerpo a la intemperie. Por suerte un caballero de buen corazón, hizo preparar sus funerales y entierro en la Abadía de San Esteban en Caen.


El entierro fue interrumpido por un conato de incendio. Más tarde el sarcófago regio se rompió por ser éste demasiado pequeño y haber introducido sus restos a presión. El cuerpo de Guillermo se esparció y un olor horrible se expandió por la Abadía. Las numerosas plañideras que allí estaban se precipitaron hacia las puertas, colapsando así las salidas. Durante los siglos venideros la tumba de Guillermo fue profanada dos veces por "rebeldes". Un final innoble para uno de los mayores conquistadores de la Historia. El Rey que siempre luchó.


Fuentes