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domingo, 8 de febrero de 2015

Los juicios a las "Brujas de Salem"

El 8 de Febrero de 1692 marca el inicio de los eventos que se conocerían como los Juicios de las Brujas de Salem. Este día, Betty Parris y Abigail Williams fueron declaradas bajo un hechizo, tras haber sido examinadas por William Griggs, el médico de la villa, a causa de una serie de episodios que fueron descritos cómo “…más allá del efecto que podría ser provocado por ataques epilépticos o cualquier otra enfermedad natural”. Las niñas, hija y sobrina respectivamente del Reverendo de Salem, Samuel Parris, llevaron a esta pequeña villa y varias localidades vecinas al borde del pánico.

Los juicios a las llamadas Brujas de Salem fueron conducidos entre Febrero de 1692 y Mayo de 1693 en Massachusetts. Más de 200 personas fueron sospechosas de practicar brujería o magia negra en el pueblo de Salem. Los eventos, desarrollados entre Febrero de 1692 y Mayo de 1693, llevarían a 19 personas a morir en la horca, 13 más en prisión y un octogenario, Giles Corey, murió a causa de torturas, cuando lo aplastaron con piedras para que confesara su supuesta culpa, dando un total de 33 inocentes muertos a causa de los juicios (ver recuadro).

En el mes de enero, Betty Parris y Abigail presentaron un caso de extraña conducta, con gritos, arrojando cosas, poniéndose en extrañas posiciones y hablando en jerigonza. Otra chica, llamada Ann Putnam, proveniente de la familia más influyente del pueblo, también presentó el mismo comportamiento. Un doctor del lugar diagnosticó que las acciones eran causadas por fuerzas sobrenaturales.

A finales de febrero, las chicas dijeron que tres mujeres eran las causantes de su mal: Tituba, una esclava del Reverendo Parris; Sarah Osborne, una mujer mayor; y Sarah Goode, una desamparada y mendiga.

El 1 de marzo, las tres mujeres fueron interrogadas durante días. Osborne y Goode se declararon inocentes, no así Tituba. Las tres fueron detenidas en la cárcel. La hija de Goode, de cuatro años, también fue interrogada y llevada a la cárcel junto a su madre.

Poco a poco la conducta extraña se manifestó en mayor número de niñas y adolescentes, quienes afirmaron la existencia de brujas que volaban en el mango de escobas, presencia de espectros y acusaron a varios residentes de crímenes y pactos con el diablo.

Aquellos que criticaban los juicios, y tenían dudas de la veracidad de las acusaciones eran acusados a su vez y en algunos casos colgados en la horca.

En estos juicios que se realizaban, se aceptaba la existencia de fantasmas, espectros malignos y de por supuesto, del diablo. Los acusadores podían ser cualquier persona que pensara que había sido testigo de alguna brujería. 

Comenzaron a existir tantas personas, especialmente mujeres, acusadas de brujería que el gobernador de Massachusetts, William Phips, debió crear un tribunal especial que se concentrara en esta caza de brujas y que fue presidido por el juez William Stoughton, un hombre, extremadamente religioso y que no tuvo ningún problema en sentenciar a quienes era acusados de realizar prácticas malévolas.

Juicio a una bruja en Salem, Massachusetts, litografía de George H. Walker
Pero la élite más culta de la colonia comenzó a dar muestras de incomodidad ante la creciente histeria y el aumento de las acusaciones a personas a todas luces respetables. Comenzaron a surgir publicaciones que ponían en duda el procedimiento, como la obra de Increase Mather titulada "America's first tract on evidence" en la que se afirmaba que era mejor tener brujas fuera de la cárcel que inocentes castigados injustamente.  

Asimismo, el reverendo de Boston, Samuel Willard, muy respetado, circuló la idea de que el Diablo en ocasiones construía espectros de personas sin el consentimiento de estas. Finalmente el gobernador excluyó los testimonios  basados en visiones espectrales, con lo que las “pruebas” contra los restantes acusados quedaron sin efecto. Les fue otorgada la libertad y se reconocieron los errores de los juicios.

Uno de los jueces, Samuel Sewall, hizo una confesión de culpabilidad. Varios testigos dijeron que habían actuado impulsivamente, sin embargo, el principal promotor de los juicios y ahorcamientos, el juez Stoughton, se mantuvo firme y nunca se arrepintió. Fue el próximo gobernador de la colonia.

Varias teorías relacionan la conducta de las chicas con los efectos del hongo ergot, que causa espasmos musculares, vómitos y alucinaciones y se encuentra en el trigo en lugares húmedos y calurosos. Salem estaba situada en medio de un pantano, por lo que es posible que el hongo se haya desarrollado durante el verano.

Por más espeluznante que parezca, actualmente el lugar que fue Salem recibe miles de visitas años tras años, incluso es considerado un lugar turístico, especialmente en fechas cercanas a Halloween.

"¡Más peso!"

Martha Corey no era una mujer simpática para el pueblo, entre otras cosas por haber dado a luz a un hijo ilegítimo. Además, fue extraordinariamente activa en su repudio contra el procedimiento por brujería, poniendo en evidencia tanto a los jueces como a la histeria colectiva. Martha Corey terminó sometida a proceso. Una orden de arresto fue emitida en contra de su esposo, Giles Corey y acabó implicado como otro de los sujetos sometidos a proceso. En abril de 1692, fue acusado por Ann Putnam, Jr., Mercy Lewis, y Abigail Williams, de brujería. Ann Putnam afirmó que el 13 de abril el espectro de Giles Corey la visitó y le pidió que escribiera en el libro del Diablo. Más tarde, Putnam afirmó que un fantasma apareció ante ella para anunciarle que había sido asesinado por Corey. Otras mujeres describieron a Corey como "un mago terrible" y contaron historias de agresiones por su espectro. Una vez arrestado se le preguntó conforme a la ley, cómo es que se declaraba, si culpable o inocente. Pero Giles Corey se negó a lo uno o lo otro.



Una situación de esta naturaleza creaba un problema, ya que legalmente no se podía iniciar un proceso judicial contra alguien que no se declaraba culpable o inocente. El remedio para ello era una viejísima institución llamada "peine forte e dure" ("pena fuerte y dura"), cuyo nombre denuncia su origen medieval francés. La persona a la que se le debía arrancar una declaración de inocencia o culpabilidad, era desnudada y tendida en el suelo boca arriba, poniéndosele después una plancha de madera con rocas encima. Después de unos cuantos kilos de escoria, era altamente probable que el tipo terminara declarándose lo uno o lo otro, abriendo camino para la vía judicial. Podemos imaginar el sufrimiento por el que pasó el octogenario a medida que las rocas se iban apilando, y él se negaba a dar una definición. Pasaron nada menos que dos días en los cuales sólo gritaba: "¡Más peso!". Finalmente, el 19 de Septiembre de 1692, terminó por fallecer asfixiado. Es la única persona en la historia judicial de Estados Unidos que ha terminado falleciendo luego de ser sometida a la tortura de aplastamiento hasta la muerte. Algo después, su esposa Martha fue una de las ejecutadas bajo condena de brujería.


La clave del misterio parece estar en el status legal de Corey frente a su propio proceso. Si se declaraba culpable de brujería, técnicamente dejaba de ser cristiano, y por lo tanto sus bienes podían ser confiscados. Por el contrario, si se declaraba inocente, era muy posible que terminara siendo condenado igual, debido a que para cualquiera que tuviera ojos para ver, los procesos estaban flagrantemente amañados. Muchas veces entre los culpables caían inocentes que eran denunciados por gentes envidiosas o simplemente ávidas de apoderarse de sus bienes. La única posibilidad de terminar libre de condena era no declarándose ni inocente ni culpable, y de ahí su homérica resistencia hasta las últimas consecuencias del suplicio. Su recompensa: el hecho de que sus bienes salvados de la confiscación terminarían pasando a manos de sus hijos como herederos suyos.



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