domingo, 18 de enero de 2015

Tras la Guerra franco-prusiana, Guillermo I de Prusia es proclamado Emperador alemán

El Segundo Imperio Alemán, también conocido como II Reich, se inició en 1871 y se prolongó hasta 1918, coincidiendo con el final de la I Guerra Mundial.

El 2 de enero de 1861, Guillermo (en alemán: Wilhelm Friedrich Ludwig) accedió al trono de Prusia con el nombre de Guillermo I (1871-1888). Tras la Guerra franco-prusiana, Guillermo I de Prusia fue proclamado Emperador alemán (y no Emperador de Alemania) el 18 de enero de 1871 en el salón de los espejos del Palacio de Versalles, con ello quedó proclamada el II Imperio Alemán como consecuencia del esfuerzo del Otto von Bismarck. Quien trabajó para conseguir la unidad alemana en el sentido de la "pequeña Alemania", es decir, con exclusión de Austria. De este modo, los Estados alemanes del Sur (Baviera, Baden, Hesse y Württemberg), llevados por el entusiasmo patriótico que despertó esta guerra, se unieron inmediatamente a la Confederación del Norte de Alemania e instituyeron el Imperio Alemán. La Confederación Alemana del Norte (1867-1871) se transformó en el Imperio alemán ("Kaiserreich", 1871-1918). Se fundó un único Estado de carácter federal con el rey de Prusia como jefe de Estado, con el título imperial y "presidente" o primus inter pares de los monarcas que se federaron de los reinos de Baviera, Wurtemberg, Sajonia, el Gran Ducado de Baden y el de Hesse. También quedaron incorporadas las ciudades libres de Hamburgo, Lübeck y Bremen.


Ya en el trono se mostró favorable a una política conservadora, designando como canciller a Otto von Bismarck (1862), que fue en la práctica quien llevó las riendas de la política y del proceso de unificación alemana.

Kaiser Wilhelm I
A su muerte le sucedió su hijo Federico III, pero debido a un cáncer murió a los tres meses de reinado, siendo sucedido a su vez por su hijo Guillermo II, el cual trató de imitar a su abuelo en las tareas de gobierno.

Otto von Bismarck, primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Prusia y artífice de la unificación alemana, pasó a presidir la nueva organización política como canciller alemán. Con él se inicia un período de gran desarrollo de la nación alemana en todos los campos; económicamente, geográficamente, políticamente y militarmente.

Otto von Bismarck
El nuevo Imperio era una verdadera autocracia en la que el Reichstag (cámara baja del Parlamento) era elegido por sufragio universal e igual, en el que participaban todos los varones mayores de 25 años (en Prusia y en otros Estados federados siguió vigente el sufragio desigual, dependiente de los ingresos). Por consiguiente, puede hablarse de una democratización parcial de Alemania ya en el siglo XIX.

Bismarck permaneció 19 años al frente del Gobierno. Durante ese tiempo combatió a la izquierda de la burguesía liberal, al catolicismo político, y en particular, al movimiento obrero. Instituyó una legislación social incluso ejemplar para esta época pero la clase obrera estaba excluida (jubilación obligatoria, seguridad social y un accidente para los trabajadores).

El II Imperio Alemán se disolvió ante el completo fracaso militar sufrido en el campo de batalla y la revolución interna a la que se tuvo que hacer frente.

Guillermo II abdicó el 9 de noviembre de 1918 y buscó refugio al día siguiente en los Países Bajos. Ese día se proclamó la República en Berlín. En febrero del año siguiente se reunió en la ciudad de Weimar la nueva Asamblea Nacional Constituyente: había comenzado la llamada República de Weimar que sucedió al II Imperio Alemán.