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viernes, 2 de enero de 2015

La estrella más cercana

"En todas las tierras el sol sale al amanecer."
George Herbert (1593-1633) Poeta religioso inglés.

La heliolatría es el primitivo culto instituído en el mundo, y ha venido a ser una práctica universal. Judíos, caldeos, egipcios, griegos, persas, etc., todos han adorado al sol, si bien con nombres diversos: Mitra, Apolo, Ra, Osiris, Inti,  Tonatiuh, etc.

El Sol ha sido considerado desde la antigüedad objeto de culto. En todas las religiones populares, el Sol es emblema de la bienhechora divinidad que da la vida. Algunos pueblos lo han considerado como un dios u otra categoría de divinidad, y los fenómenos asociados a él, tales como los eclipses, solsticios, equinoccios  y similares han tenido para muchos pueblos significados religiosos. Este astro es a la vez Espíritu y Materia, es un perenne manantial de vida, que, como la luz, emana de él sin cesar. Como "dador de vida" que es, conserva y sustenta todas las criaturas, y es el corazón de todo el sistema solar. 


Helios y Apolo

El sol, fuente de luz y de vida, siempre ha sido venerado por el hombre desde la infancia de la humanidad. Su calor abriga y su luz ilumina, protegiendo a los hombres de los peligros desconocidos de la oscuridad. Los griegos les dieron forma humana a sus dioses y en el caso del sol, su personificación fue Helios.


En la mitología griega, Helios era el hijo de dos titanes: su padre fue Hiperión y su madre Tea, quien protegía la vista y dotaba al oro, la plata y las gemas con su resplandeciente brillo característico, llamada también Eurifaesa por Homero. Sus hermanas eran Selene, la diosa de la luna, y Eos, la aurora. Los griegos figuraron en su imaginería a Helios como un joven de gran belleza, coronado con la brillante aureola del sol, que todos los días recorría los cielos con su carro tirado por toros solares o cuatro corceles que arrojan fuego de sus fauces llamados: Flegonte (‘ardiente’), Aetón (‘resplandeciente’), Pirois (‘ígneo”) y Éoo (‘amanecer’). Este recorrido marca el inicio y el final del día.

La leyenda más popular acerca de este dios nos cuenta que sedujo a Clímene, una oceánide (hija de Océano y Tetis) que era esposa de Merope, rey de Etiopía. Otras versiones afirman que era esposa legítima de Helios. De su unión nació Faetón, el imprudente muchacho que intentó conducir el carro de su padre por el cielo, pero no pudo controlarlo y se precipitó sobre la Tierra, incendiándola. Otra versión cuenta que en el carro Faetón corre tan por encima de su curso habitual que la Tierra tiembla, y se acercan tanto que los campos se queman, lo cual enfada a Zeus y acaba matando a Faetón con un rayo. Este mito está relacionado con el calendario, atribuible a los hititas y luego a los mesopotámicos, marcando la renovación del año en el solsticio de invierno.
Helios fue venerado en toda Grecia, sobre todo en Rodas, donde le dedicaron una de las Siete Maravillas del Mundo: el Coloso, una representación del tan adorado dios. A partir del período helenístico, se comenzó a relacionar al multifacético dios Apolo con el sol en los cultos, y por ende, con Helios. 

Apolo o Apolón es un dios en la mitología griega y romana, hijo de Zeus y Leto, y hermano gemelo de Artemisa (diosa de la caza). En épocas posteriores llegó a ser parcialmente confundido o equiparado con Helios, dios del sol, y similarmente su hermana fue equiparada con Selene, diosa de la luna en contextos religiosos. Pero Apolo y Helios/Sol permanecieron como seres bien separados en textos literarios y mitológicos. En la mitología etrusca era conocido como Aplu.


El culto a Apolo es antiquísimo y nació probablemente en el Asia Menor. En Grecia fue, después de Zeus, el dios más venerado: su poder se extendía a todas esferas de la naturaleza y de la vida humana, y aunque podía ejercer influencias nefastas, era por principio un dios protector, que producía el entusiasmo sereno y equilibrado. Se consideraba que Apolo tenía dominio sobre las plagas, la luz, la curación, los colonos, la medicina, el tiro con arco, la poesía, las profecías, la danza, la razón, el intelectualismo, y era patrón defensor de rebaños y manadas. Apolo tenía un famoso oráculo en Creta y otros también notables en Clarus y Branchidae. Como dios de la curación religiosa, Apolo purificaba a aquellas personas culpables de asesinato u otros pecados graves. El culto a Apolo fue introducido en Roma, seguramente en época de los Reyes, a través de los griegos de Cumas. Tenía su templo en el Campo de Marte. La mitología romana le hace hijo de Júpiter y Latona, y hermano gemelo de Diana.

Inti

El Sol, la Luna y las estrellas conformaban el núcleo del panteón inca. A su cabeza se encontraba Inti, el dios Sol, fuente de toda la riqueza, rey del cielo, las plantas, y el universo. Se le consideraba además el ancestro del emperador o Sapa Inca. que como representante suyo gobernaba con poder absoluto sobre el Tahuantinsuyo, las cuatro partes del mundo conocido.

El Dios Sol, Inti, fue desde los principios el Dios más reverenciado, a quien se ofrecía el mayor número de tributos, mujeres y de sacrificios, que como ahora sabemos, iban a parar a la casta de los sacerdotes y a la familia real. Incluso los emperadores le rendían tributo tras conquistar nuevas tierras. En toda región conquistada se levantaba algún altar en su nombre; frecuentemente la adoración a Inti (Dios principal) y al Sepa-Inca (soberano, rey, emperador) eran confundidas.

Cuenta un viejo mito que Inti, viendo que los hombres vivían como animales salvajes, sin cultivar la tierra ni construir casas, alimentándose de las raíces que encontraban y cubriéndose con hojas ypieles, decidió enviar a dos de sus hijos, hombre y mujer, para que les transmitiesen el conocimiento y los guiasen. Estos dos hijos del Sol eran Manco Capac y Mama Ocllo, que fueron los que les enseñaron a los antiguos humanos como contruir las casas y así fue como crearon su civilización. Le rendían ofrendas de oro, plata y ganado ya que este dios se creía que era el único que podía hacer crecer las cosechas, curar las enfermedades y dar protección para las personas y el hogar.

Antes de depositarlos junto al lago Titicaca, el Sol les dio una estrecha barra de oro para que la clavasen en la tierra allá por donde pasasen. Si la barra se hundía de un solo golpe, aquel era el lugar apropiado para asentarse definitivamente. Así los dos caminaron hacia el norte, hasta llegar a un valle rodeado de escarpadas montañas en cuyo suelo la barra se hundió tras darle un golpe. Convocaron entonces a las gentes, explicándoles como el Sol los había enviado para que fuesen sus maestros, y las llevaron a aquel lugar, en donde fundaron la ciudad de Cuzco.

Este dios era representado con un rostro humano sobre un disco radiante o brillante, en el que podían aparecer algunos rayos como representación de poder. Esta representación es la que se muestra en la bandera de Argentina y Uruguay, el sol es Inti en una de sus formas

De Inti se decía que estaba casado con su hermana la Luna, llamada también Mama Quilla Los antiguos habitantes de Perú creían que tras cruzar el cielo en su periplo diario, se sumergía en el océano oriental, al cual secaba parcialmente. Durante la noche regresaba nadando bajo la tierra y reaparecía a la mañana siguiente, rejuvenecido por el baño. Los eclipses eran interpretados como una señal de su ira.


Tonatiuh (el luminoso, el que calienta)

Tonatiuh, el Verbo de San Juan, el Logos o Demiurgo creador del universo, con su lengua triangular de fuego, es el niño de oro de la alquimia sexual, el sol espiritual de la media noche, el águila que asciende, el resplandeciente dragón de sabiduría, y se representa por el brillante astro que nos da vida, luz y calor. Decorado a la manera náhuatl aparece glorioso en el centro de la gran piedra solar. 

Entre los aztecas el Dios Sol se llamó Tonatiuh (tona = hacer el sol y el calor, tiuh = ir). En el gnosticismo universal el Ser o Espíritu es el que genera la vida, y al mismo tiempo, el símbolo del Sol es el trabajo que todo aspirante debe realizar en sí mismo: Hacer el sol es entregarse o hacerse uno con el Ser.

El Dios Sol, Tonatiuh en lo microcósmico es el íntimo, la parte más recóndita y espiritual dentro del ser humano y en lo macrocósmico es el Logos Solar o divinidad. Tanto el uno como el otro nos impulsan, mediante los anhelos espirituales y místicos, a lograr la autorrealización íntima del Ser. En la cultura nahua, como en otros pueblos, el Sol fue el símbolo del Padre, el eterno principio masculino; la Luna, la madre o el eterno principio femenino divinal, y Venus, el símbolo del niño celeste. Tonatiuh el Dios Sol, es la encarnación y expresión del fuego que cae del cielo. Tonatiuh, es la representación de los aspectos divinales y explica en sí mismo la creación de todo lo existente. 


La cara de Tonatiuh en el calendario azteca es la cara de Ometecuhtli-Omecihuatl, Señor y Señora de la dualidad, Dios de la vida, del amor y de la generación. Está encerrado por dos círculos concéntricos alrededor de los cuales cuatro cuadrados, dentro de otros dos círculos concéntricos (el Absoluto Inmanifestado: Ipalnemohuani), lo contienen todo: las garras felinas de Quetzalcoatl desgarrando corazones humanos, el Sol de viento o 4 Ehecatl, el Sol de fuego o 4 Quiahuitl, el Sol de agua o 4 Atl, el Sol de jaguar o 4 Ocelotl y el Sol de movimiento o 4 Ollin, el Este y el Oeste, el Norte y el Sur, los veinte días del mes, etc.

La Corona: Cada hombre tiene su rayo particular, que resplandece con toda la potencia de su gloria, en el mundo de los dioses inefables. Ese es el Rayo de la Aurora, el Ser de nuestro Ser. Es el Cristo interno de cada hombre. Es la Corona Sephirotica de los cabalistas, la Corona de la Vida: "Sé fiel hasta la muerte (dice el Bendito), y yo te daré la Corona de la Vida". Aquí encontraremos todos los atributos de la divinidad expresados sabiamente en forma artística por los sabios de Anáhuac como podemos observar en la fecha Dos Caña que se encuentra en su corona, el numeral Dos (los dos círculos) representando al aspecto femenino y masculino de la divinidad. Las tres plumas de águila del símbolo Caña o Acatl, junto con la perla nos representan el tetragrámaton griego, símbolo de la trinidad más la unidad que es lo inmanifestado.

El pelo, que en los tiempos remotos siempre tuvo mucha relación con el cuidado de las energías creadoras, tal como lo observamos en el mito de Sansón de la cábala hebraica y en variadas culturas.
Las arrugas alrededor de los ojos, alegorizan la sabiduría que debemos adquirir despertando la conciencia en el diario vivir. Recordemos que entre los aztecas la máxima autoridad estaba representada por un consejo de ancianos, quienes habían dedicado su vida a la eliminación de los intereses egoicos. 
Los ojos del Dios del Sol, son los ojos del Padre Interno, que todo lo ve, que está siempre vigilante de todo lo que pensamos, sentimos y hacemos.

En la Nariguera o Yacaxihuitl encontramos una sabia combinación entre el aliento que da la vida y el trabajo con las fuerzas masculinas y femeninas, pues vemos tres plumas de águila de cada lado, el número 6 nos indica el cruce de estas fuerzas.
En el Códice Borgia se menciona el ritual de la perforación de la nariz, que esta íntimamente relacionado con la ciencia de la transmutación sexual por medio de la respiración.

La Lengua-Cuchillo de Pedernal Técpatl, es el verbo, la palabra, el Logos, el poder que tiene el verbo en todo lo creado. En la lengua encontramos curiosamente un ojo símbolo de la autoobservación psicológica, indicando la necesidad de estar atentos a lo que decimos, pues el verbo tiene mucha responsabilidad, además, encontramos una garra para indicarnos el poder que tiene la palabra. En efecto, con la palabra bendecir o maldecir, ayudar o perjudicar. Esto nos indica el sacrificio que debe realizar en sí mismo el iniciado al hacer el uso correcto del verbo. El verbo tiene el poder de crear. Por eso, es necesario desarrollar la autoobservación y la responsabilidad en el uso de la palabra, saber hablar cuando debemos hablar y callar cuando se debe callar.

En el Chalchihuitl (piedra preciosa), vemos que seis jades forman el collar de Tonatiuh. Ellas simbolizan las virtudes del alma, tales como la tenacidad, paciencia, voluntad, altruismo, filantropía, amor…, obtenidas a través de la destrucción de los elementos psicológicos indeseables que en nuestro interior cargamos.
Xiuhnacochtli

En las orejeras o Xiuhnacochtli observamos que de un círculo emana un adorno con tres plumas de águila. El círculo es el símbolo de lo eterno, del Absoluto desconocido, a lo que los griegos llamaron Agnostos Theos (el Dios Desconocido). Por tal razón, no es posible definirlo. En sánscrito, por ejemplo, se lo denomina Sat (Aquello). 

Ra

Ra, considerado el dios sol, fue una de las deidades de mayor importancia en el panteón egipcio y fue el centro del culto solar que tuvo su máximo esplendor en la antigua ciudad de Heliópolis.
El dios del sol, adopta tres formas fundamentales:
  1. Jepri, el escarabajo que representa al sol naciente,
  2. Ra, el disco solar, que representa al sol del mediodía y
  3. Atón, un vijo apoyado en un bastón que representa al sol del ocaso.

Ra era representado como un Hombre con cabeza de halcón, disco solar abrazado por el ureo y simbolizaba el sol del mediodía, en su máximo esplendor. En los primeros tiempos era la figura más importante del Mundo Inferior; se decía que cada noche viajaba por él bajo la forma de Auf-Ra, el sol poniente. Para viajar por el cielo se creía que lo hacía en barca de Oriente a Occidente en un viaje de 24 horas; de día era una barca conocida como "Mandjet"; por la noche viaja en una barcaza pequeña llamada "Mensenktet"; según los momentos del viaje, se manifestaba en tres entidades diferentes: al amanecer era Jepri; al mediodía, Horajti y al anochecer, Atum. Al  morir, al atardecer, Ra adoptaba la forma de un carnero (Auf-Ra) y  se introducía en la boca de la diosa del cielo, Nut, atravesaba por la noche su cuerpo y en este trayecto luchaba con la serpiente Apofis, que habitaba en las profundas aguas de Nun e intentaba impedir la salida del nuevo día. Era la eterna lucha entre la luz y la oscuridad, y si Apofis venciese alguna vez volvería a reinar el caos y la oscuridad sobre el mundo. Durante el viaje nocturno Upuaut (Ofois) viajaba en la popa de la barca como "abridor de caminos". Durante las 12 horas de oscuridad el dios visitaba las 12 regiones del Duat, habitadas por monstruos terribles que intentaban detener el avance de la barca. Ra renacía cada mañana como un nuevo sol.

Cuenta la leyenda que en un principio no había luz. Solo existía la oscuridad y una gran extensión de agua con el nombre de Nun. El poder de Nun era tan grande que desde el interior de la penumbra hizo brotar un huevo grande y brillante. Y del interior de ese huevo surgió Ra.

Ra tenía el poder de hacer lo que quisiera, incluso cambiar de forma. Lo que él nombraba, adquiría forma y se volvía real. Era tan importante el poder del nombre, que guardaba bien secreto su propio nombre para que nadie pudiera usarlo. Creó el sol diciendo: “Al amanecer me llamo Kephera, al mediodía Ra y al atardecer Tem”. Y entonces, el sol apareció por primera vez iluminando la oscuridad, se elevó sobre el horizonte y al atardecer descendió para volver a ocultarse. Luego nombró a Shu, y los vientos se congregaron por primera vez y comenzaron a soplar.

Cuando Ra nombró a Tefnut, la lluvia se hizo presente con sus gotas. Más tarde nombró a Geb y con solo nombrarlo, se formó la tierra y para hacerle compañía nombró a la diosa Nut, y el firmamento se arqueó sobre la tierra. Cuando quiso coronar a Egipto con el río Nilo, nombró a Hapi. Y el Nilo comenzó a fluir a través de Egipto fertilizando su amplio valle. Ra, comenzó a nombrar una por una todas las cosas que existen sobre la tierra y estas se hicieron visibles y crecieron. Finalmente les dio nombre a los hombres y a las mujeres, y desde entonces la humanidad pobló la tierra.

Ra podía asumir la forma que quisiera. Entonces, tomó la forma de un hombre y se convirtió en el primer faraón de Egipto y gobernó Egipto durante miles de años llevando bienestar y prosperidad a sus habitantes gracias a las fabulosas cosechas y a sus magníficas leyes. 

Shamash 

Šamaš o Shamash (Utu para los sumerios y Tammuz para los babilonios) era el dios del sol y la justicia en la mitología mesopotámica. Su santuario principal estaba en la ciudad de Sippar.

Los acadios y babilonios consideraban a Shamash hijo de Anu, o en otras ocasiones de Enlil. Durante el período sumerio su santuario principal estaba situado en la ciudad de Larsa. En esta etapa era considerado hijo de Nannar y Ningal, y hermano de Inanna e Iskur. En el período acadio era, junto con Sin e Ishtar, miembro de la "Tríada de dioses con relaciones celestes". A veces aparece con su esposa Sherida (Aya para acadios y babilonios). Se le representaba con un disco solar de ocho puntas o mediante una figura masculina de cuyos hombros emanaban llamas; en época posterior, su símbolo también fue la balanza. Se le identificaba con el número 20

Ya que podía verlo todo en la Tierra, él era considerado además como el dios de la justicia. Por esto es que Shamash era representado como un gobernador sentado en un trono. Shamash y su esposa, Aya, tenían dos hijos importantes. Kittu representaba a la justicia, y Misharu era la ley.


Cada mañana, las puertas del este se abrían, y Shamash aparecía. El viajaba alrededor del cielo, y entraba en la puerta del oeste. El viaja por el inframundo en la noche para poder comenzar al otro día en el este. En Babilonia, localizado en el sur de Mesopotamia, el símbolo de Shamash era el disco solar, con una estrella de cuatro puntas adentro.

Junto con Nannar-Sin e Ishtar, Shamash completa otra tríada por el lado de Anu, Enlil y Ea. Los tres poderes de Sin, Shamash e Ishtar simbolizaba tres grandes fuerzas de la naturaleza: la luna, el sol, y la fuerza vivificante de la tierra, respectivamente. A veces, en lugar de Ishtar encontramos Adad, dios de la tormenta, asociada con el pecado y Shamash, y puede ser que estos dos grupos de tríadas representan las doctrinas de dos diferentes escuelas de pensamiento teológico en Babilonia, que posteriormente fueron armonizados por el reconocimiento de un grupo que consiste en todos los cuatro deidades. El consorte de Shamash fue conocido como Aya. Ella está, sin embargo, rara vez se menciona en las inscripciones, excepto en combinación con Shamash.

Otra referencia a Shamash es la epopeya babilónica de Gilgamesh. Cuando Gilgamesh y Enkidu viajes para matar a Humbaba, todas las mañanas rezan y hacen libaciones a Shamash en la dirección del sol naciente para viajes seguros. Gilgamesh recibe sueños de Shamash, que Enkidu se interpreta, y en su batalla contra Humbaba, es el favor de Shamash de Gilgamesh, que les permita derrotar al monstruo. Shamash dotado para el héroe Gilgamesh tres armas.

Amaterasu 

Amaterasu era la diosa del Sol en la más vieja religión Japonesa llamada Sintoísmo. Cuando su hermano Susanowo la trató mal, ella se escondió en la cueva del cielo y cerró la entrada con una enorme piedra. Esto hizo al mundo obscuro, y los espíritus malos salieron de sus escondites.

Desesperados, los dioses en una conferencia decidieron hacerle una trampa para que saliera, e hicieron una fiesta cerca de la cueva. Pusieron un espejo enorme al frente de la cueva y joyas preciosas en un árbol. Uzume, el dios de la risa, comenzó un baile acompañado de música ruidosa.


Al escuchar la música y la risa, Amaterasu sintió tanta curiosidad que miró hacia afuera para saber que estaba pasando. Ella se fascinó tanto con su propio reflejo brillante en el espejo que salió de la cueva. Finalmente, la luz cubrió y coloreo al mundo una vez más. 

Tsohanoai 

Tsohanoai era el dios del Sol de los Indios Navajo de Norte América. Cada día él cruza el cielo, cargando al Sol en su espalda. En la noche, el Sol descansa colgando una clavija en su casa.


Tsohanoai, no era representado en el arte ni personificado en las ceremonias. Sí el astro, como en esta pintura de arena -arte sagrado-: "Cara del Sol".

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En cualquier caso, Es difícil precisar el origen del sol y del sistema solar. Los científicos creen que puede situarse hace unos 4.600 millones de años. Según la teoría de Laplace, una inmensa nube de gas y polvo  que contenía residuos de generaciones anteriores de estrellas. Se contrajo a causa de la fuerza de la gravedad y comenzó a girar a gran velocidad, probablemente, debido a la explosión de una supernova cercana.

Esta explosión provocó ondas en el espacio las cuales provocaron que la nube de gas y polvo se contrajera. Esta contracción hizo que la nube comenzara a colapsar a medida que la gravedad provocaba que el gas y el polvo se atrajeran entre sí, dando orígen a una nébula solar. Eventualmente, la nube se fue calentando más y más y se hizo más densa en el centro, con un anillo de gas y polvo que la envolvía, siendo más caliente su centro y más fríos sus extremos. A medida que este anillo se hacía más y más delgado, las partículas comenzaron a unirse y a formar grupos.


La mayor parte de la materia se acumuló en el centro. La presión era tan elevada que los átomos comenzaron a partirse, liberando energia y formando una estrella. Al mismo tiempo se iban definiendo algunos remolinos que, al crecer, aumentaban su gravedad y recogían más materiales en cada vuelta


En el interior del Sol se producen reacciones de fusión en las que los átomos de hidrógeno se transforman en helio, produciéndose la energía que irradia. Actualmente, el Sol se encuentra en plena secuencia principal, fase en la que seguirá unos 5000 millones de años más quemando hidrógeno de manera estable.

Actualmente, está compuesto mayormente por hidrógeno (92.1 %), Helio (7,8%) y cantidades insignificantes (menores a 0,1 %) de otros elementos, como oxígeno, carbono, nitrógeno, neón, hierro, silicio, magnesio y azufre

Cada segundo se transforman 700 millones de toneladas de hidrógeno en cenizas de helio, este proceso transforma 5 millones de toneladas de materia en energía, lo que da como resultado que el Sol cada vez se vuelve más liviano.

Llegará un día en que agote todo el hidrógeno en la región central al haberlo transformado en helio. La presión será incapaz de sostener las capas superiores y la región central tenderá a contraerse gravitacionalmente, calentando progresivamente las capas adyacentes. El exceso de energía producida hará que las capas exteriores del sol tiendan a expandirse y enfriarse. Entonces se convertirá en una estrella gigante roja. El diámetro puede llegar a alcanzar y sobrepasar al de la órbita de la Tierra, con lo cual, cualquier forma de vida se habrá extinguido. Cuando la temperatura de la región central alcance aproximadamente 100 millones de grados, comenzará a producirse la fusión del helio en carbono, mientras alrededor del núcleo se sigue fusionando hidrógeno en helio. Ello producirá que la estrella se contraiga y disminuya su brillo a la vez que aumenta su temperatura. Al agotarse el helio del núcleo, se iniciará una nueva expansión del Sol y el helio empezará también a fusionarse en una nueva capa alrededor del núcleo inerte -compuesto entonces de carbono y oxígeno y que por no tener masa suficiente el Sol no alcanzará las presiones y temperaturas suficientes para fusionar dichos elementos en elementos más pesados- que lo convertirá de nuevo en una gigante roja, y provocará que el astro expulse paulatinamente gran parte de su masa, quedando únicamente el núcleo solar que se transformará en una enana blanca y, mucho más tarde, al enfriarse totalmente, en una enana negra. El Sol no llegará a estallar como una supernova al no tener la masa suficiente para ello. Los dioses también mueren.

"El sol no se ha puesto aún por última vez."
Tito Livio (59 AC-64 AC) Historiador romano.