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sábado, 17 de enero de 2015

El Ejército de Los Andes, al mando del Gral. José de San Martín, libera Chile

Después de la derrota de Rancagua y la reconquista de Santiago por las fuerzas españolas, los patriotas chilenos se refugiaron en Mendoza y colaboraron con la preparación de un ejército capaz de lograr la independencia de Chile. Allí los esperó el general José de San Martín, quien concibió y organizó el Ejército Libertador de Los Andes, para afianzar la independencia de Argentina a través de la emancipación de Chile y Perú. Así desde fines de 1815 la ciudad de Mendoza se transformó en un gran cuartel militar. San Martín, desde su cargo de intendente de Cuyo, trabajó sin descanso en el aprovisionamiento del ejército. Para la preparación del equipaje de guerra se crearon varias industrias y departamentos. Por todas partes había un movimiento continuo de arrieros, carros, soldados y el ruido permanente de los yunques para forjar el armamento y de las explosiones de los ensayos militares.

El ejército de Los Andes estuvo compuesto por más de 5.000 personas entre fuerzas militares y auxiliares, comandadas por 14 jefes y 195 oficiales.

San Martín y sus colaboradores, entre ellos Bernardo O'Higgins, planificaron una acabada estrategia para el cruce de Los Andes. Seis columnas cruzaron sincronizadamente la cordillera entre Copiapó y Talca: con el grueso del ejército dividido en dos columnas que avanzaron hacia Santiago por el centro, dos por el flanco norte y las otras dos por el flanco sur. Las dos columnas del norte debían ocupar las ciudades de La Serena y Copiapó, neutralizando el desplazamiento de las fuerzas realistas hacia Santiago. Las columnas del sur debían hacer creer que eran la columna principal para distraer y dividir las fuerzas realistas. Con este mismo objetivo San Martín incentivó la guerrilla, que fue encabezada por Manuel Rodríguez.



José Francisco de San Martín y Matorras nació en 1778 en Yapeyú, Intendencia de Buenos Aires, Virreinato de La Plata. Cuando tenía cuatro años su familia se trasladó a Buenos Aires y a los siete se embarcó a España donde siguió estudios en el Seminario de Nobles de Madrid para luego seguir la carrera militar en el ejército español alcanzando el grado de teniente coronel en 1808, por su desempeño en la batalla de Bailén. En 1811 se embarcó a Inglaterra donde conoció a los miembros de la Logia Lautarina, que difundía la idea de emancipar América. Volvió a Buenos Aires en 1812, a los treinta y cuatro años, para prestar sus servicios a la campaña de emancipación de América. Fue nombrado comandante del ejército argentino de Salta al norte de Argentina, donde comprendió que era militarmente imposible conquistar el Alto Perú por esa vía. De regreso nuevamente a Buenos Aires ideó el plan de liberar a Chile cruzando la cordillera de Los Andes, para luego organizar una expedición marítima hacia el virreinato peruano, bastión realista en América del Sur, concluyendo de este modo el dominio español en América.


Bernardo O'Higgins,hijo natural del que fuera gobernador de Chile y virrey del Perú, Ambrosio O´Higgins, nació el 20 de agosto de 1778, en Chillán Viejo. Realizó sus estudios en Lima y luego en Inglaterra, donde conoció a Francisco Miranda, quien lo inició en las ideas independentistas. Muerto su padre en 1801, regresó a Chile a tomar posesión de la hacienda de Las Canteras cercana a la ciudad de Los Ángeles. En 1810, fue elegido diputado de la recién formada Junta de Gobierno y nombrado coronel de ejército en 1811. En 1813, se enfrentó por primera vez a los realistas en la batalla de El Roble. Su rivalidad con José Miguel Carrera, el otro líder de la Independencia, la llevó a enfrentarse, en 1814, en el combate de Tres Acequias. No obstante su espíritu patriota primó y O'Higgins se unió a Carrera para enfrentar la invasión de las fuerzas realistas dirigidas por Mariano Osorio.

Con el ingreso de las dos columnas principales por el centro y de la victoria de Chacabuco el 12 de febrero de 1817,   El Ejército Libertador de Los Andes ocupó Santiago. Las tropas realistas se replegaron hacia Concepción. Meses más tarde recibieron refuerzos por mar enviados por el virrey del Perú e iniciaron la reconquista avanzando hacia Santiago. Sin embargo, el 5 de abril de 1818, el ejército realista fue definitivamente derrotado por el Ejército Libertador de Los Andes en la batalla de Maipú.

El Cruce de los Andes fue un conjunto de maniobras realizadas por el Ejército de los Andes de las Provincias Unidas del Río de la Plata desplegaron en la Guerra de Independencia Hispanoamericana. El 6 de enero de 1817 el ejército se puso en marcha desde el Campamento del Plumerillo. Y el cruce se inició el 12 de enero de 1817 cuando comenzaron a salir las columnas auxiliares en dirección a Chile, para atravesar la cordillera de los Andes desde la región argentina de Cuyo hasta Chile, y enfrentar a las tropas realistas leales a la Corona española que allí se encontraban. Formó parte del plan que el general José de San Martín desarrolló para llevar a cabo la Expedición Libertadora de Chile y del Perú.

A partir del 17 de enero de 1817, el Ejército de los Andes al mando del propio jefe de la expedición, el General San Martín, inició el avance de sus columnas principales por los pasos de Los Patos y Uspallata.

El Cruce de los Andes es considerado como uno de los grandes hitos de la historia argentina, así como también como una de las mayores hazañas de la historia militar universal.

En diciembre de 1816 San Martín hizo distribuir en Chile, por medio de sus emisarios secretos, un panfleto con el fin de dar aviso a sus habitantes que un ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata iba a cruzar la cordillera con el objetivo de poner fin al gobierno de Marcó del Pont. San Martín buscaba así incitar la insurrección contra el gobierno realista y lograr el apoyo de patriotas chilenos para la causa:

El General en jefe del Ejército de los Andes a los habitantes de Chile. 
¡Chilenos, amigos y compatriotas!
El ejército de mi mando viene a libraros de los tiranos, que oprimen ese precioso suelo. Yo me estremezco, cuando medito las ansias recíprocas de abrazarse tantas familias privadas de la sociedad de su patria, o por un destierro violento o por una emigración necesaria. La tranquila posesión de sus hogares es para mí un objeto el más interesante. Vosotros podéis acelerar ese dulce momento, preparándoos a cooperar con  vuestros libertadores que recibirán con la mayor cordialidad a cuantos quieran reunírseles para tan grande empresa. La tropa está prevenida de una disciplina vigorosa, y del respeto que debe a la religión, a las propiedades y al honor de todo ciudadano. No es de nuestro juicio entrar en el examen de las opiniones: conocemos que el temor y la seguridad, arrancan muchas veces las más extraviadas contra los sentimientos del corazón. Yo os protesto por mi honor y por la independencia de nuestra cara patria, que nadie será repulsado al  presentarse de buena fe. El soldado se incorporará en nuestras filas con la misma distinción de los que las componen, y con un premio especial el que trajere sus armas. El paisano hospitalario y auxiliador del ejército, será recompensado por su mérito, y tendrá la gratitud de sus hermanos. Se castigará con severidad el menor insulto. Me prometo que no se cometerá alguno bajo las banderas americanas, y que se arrepentirá tarde y sin recurso, el que las ofenda. Estos son los sentimientos del Gobierno Supremo de las provincias Unidas en Sud América que me manda desprendiéndose de una parte principal de sus fuerzas, para romper las cadenas ensangrentadas que os ligan al carro infame de los tiranos, son los míos, y los de mis compañeros en la campaña. Ella se emprende para salvaros. ¡Chilenos generosos! Corresponded a los designios de los que arrostran la muerte por la libertad de la Patria.
José de San Martín
Con el objetivo de dividir a las tropas enemigas, San Martín ordenó primero el avance de parte de las tropas por los pasos de Come Caballos, Guana, Portillo y Planchón. Estos no eran los pasos elegidos para las columnas principales, sino que los dos primeros se hallaban al norte y los últimos al sur de los realmente seleccionados, que eran los que ya habían sido analizados por José Antonio Álvarez Condarco, o sea, los pasos de Uspallata y Los Patos. Era un avance en varios sectores, en un frente de más de 2.000 kilómetros, a través de una gigantesca cordillera. Con esto se pretendía distraer a las fuerzas realistas de Chile que no sabían en definitiva por donde arribarían, y los obligaba a dividir sus fuerzas.


Columnas Secundarias

Columna de Cabot (12 de enero de 1817)
La columna del tte. cnel. Juan Manuel Cabot salío de San Juan el 12 de enero de 1817 y tuvo por objetivo tomar La Serena y el puerto de Coquimbo. En la San Juan fue reforzado con una partida de 80 milicianos. La división tomó por Talacasto y, Pismanta y escaló la cordillera por el Paso de Guana. Logró reunir 800 hombres, reclutados en Albardón, Talacasto, Hualilán, Jáchal. Luego de promover la insurrección en la región chilena y vencer a sus oponentes, el 15 de febrero de 1817 entró triunfante en Coquimbo.

Columna de Freire (14 de enero de 1817)
Por el Paso del Planchón pasó la fuerza del tte. cnel. chileno Ramón Freire, quien partió el 14 de enero de 1817 desde Mendoza, siguió por el camino de Luján, San Carlos y San Rafael, llegando el 1 de febrero al Paso del Planchón por el que franqueó la cordillera. Su objetivo consistió en tomar las ciudades de Talca y Curicó, a unos 200 kilómetros de Santiago. Para ello contaba con 100 soldados argentinos, de los cuales 80 eran de infantería y 20 de caballería. En territorio chileno logró reclutar voluntarios que se sumaron a la lucha. Cuando entraron a las ciudades chilenas ya eran unos 2.000, e impidieron que los españoles que estaban en Santiago pudieran recibir desde el sur refuerzos de algún tipo.

Columna de Zelada (15 de enero de 1817)
Por el extremo norte, el ejército del general Belgrano cooperó, destacando un contingente de 80 milicianos y 50 infantes dirigidos por el tte. cnel. Francisco Zelada y el capitán Nicolás Dávila. El 5 de enero salieron de Guandacol, desde donde pasaron a la Laguna Brava, efectuando la travesía de la cordillera principal por el Paso de Come-Caballos y bajaron directamente sobre Copiapó, ciudad que fue ocupada sin lucha el 13 de febrero de 1817. La guarnición escapó hacia el sur, aunque más tarde sus jefes fueron arrestados.

Columna de Lemos (19 de enero de 1817)
El destacamento del capitán José León Lemos fue el último en partir y el más pequeño, sólo lo integraron 25 soldados del cuerpo de blandengues y 30 milicianos del sur de la provincia de Mendoza. Su misión consistió en cruzar a Chile por el Paso del Portillo y sorprender a la guardia del fuerte de San Gabriel, la que se componía de 6 fusileros y 20 milicianos realistas. San Gabriel se encontraba en el Cajón del Maipo, a pocas leguas al sur de Santiago, la capital de Chile, y este ataque haría pensar que el grueso de la ofensiva podría venir por allí y que el destacamento de Lemos sería sólo la vanguardia de un ejército más numeroso. Lemos practicó el cruce por la cordillera por el boquete de Piuquenes pero las malas condiciones del tiempo le impidieron copar la fuerza realista y así ésta pudo escapar, lo que no importó ya que su objetivo era precisamente causar alarma e inmovilizar tropas al sur de Santiago. Posteriormente, Lemos se reunió con el resto del ejército.


Columnas Principales

A partir del 17 de enero de 1817, inició el Ejército de los Andes, el avance de sus columnas principales por los pasos de Los Patos y Uspallata. Por el primero iban las fuerzas de Soler, O´Higgins y San Martín, en ese orden y a prudente distancia.

Columna de San Martín (17 de enero de 1817)
El grueso del ejército al mando del propio jefe de la expedición, el General San Martín, tomó la ruta llamada corrientemente Paso de Los Patos en el departamento de Calingasta de San Juan. El cuerpo estaba formado por la vanguardia al mando del brigadier mayor Estanislao Soler, el centro al mando del brigadier Bernardo O'Higgins, la escolta de granaderos al mando del teniente coronel Mariano Necochea y la retaguardia al mando del teniente coronel Pedro Regalado de la Plaza, que conducía la maestranza del ejército. Había varios días de diferencia entre la vanguardia y la retaguardia. San Martín fue de los últimos en partir, porque precisamente estuvo controlando lo más importante, es decir la salida en orden del ejército. O`Higgins, quien iba al centro, le escribía casi cotidianamente a San Martín, que venía uno o dos días más atrás, y le informaba sobre su marcha y la de Soler (Las cartas de O'Higgins son uno de los documentos más precisos para conocer las alternativas de la marcha del ejército a través de las montañas sanjuaninas). El cuerpo abrió la marcha desde El Plumerillo el 19 de enero de 1817, tomó por Jagüel, Yalguaraz, Río de los Patos, salvó el alto cordón del Espinacito por el paso homónimo, situado a 5.000 metros. El 2 de febrero de 1817 inició el paso de la cadena limítrofe por el Paso de las Llaretas. Esta columna tropezó con las mayores dificultades, pues fue preciso escalar cuatro cordilleras. Soler que iba adelante logró las victorias de Achupallas (4 de febrero de 1817) y Las Coimas (7 de febrero de 1817). Al día siguiente ingresaron en San Felipe.

Columna de Las Heras (18 de enero de 1817)
El avance por el Paso de Uspallata y el valle del Río Mendoza, se inició el 18 de enero de 1817, conduciendo todo el parque y la artillería, cuyo transporte era imposible por el más escabroso paso de Los Patos. A cargo de las tropas de 800 hombres, se hallaba el brigadierJuan Gregorio de Las Heras, siendo su segundo el mayor Enrique Martínez. Entre los hombres destacados que lo acompañaban, cabe destacar al fray Luis Beltrán. Tras vencer en los combates de Picheuta, Combate de Potrerillos y Guardia Vieja, pudieron ingresar en Santa Rosa de los Andes, el día 8 de febrero de 1817. En la misma fecha, se produjo la reunión con la división principal que el día anterior había salido victoriosa en la acción de Las Coimas