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jueves, 1 de enero de 2015

Doce uvas para recibir el nuevo año

Las doce uvas "de la suerte" comenzaron a tomarse de manera masiva en España en la Nochevieja de 1909. Sin embargo ya en el siglo XIX existía la costumbre entre los burgueses españoles de comer uvas y brindar con champán para despedir el año. 

Según la tradición, en la mesa se colocan 12 uvas delante de cada comensal que simbolizan los 12 meses del año y que deben comerse con cada una de las campanadas del reloj.

La tradición de comer uvas para recibir Año Nuevo es una tradición que inició en Francia aunque se popularizó en España a finales del Siglo XIX.

Son muchas las teorías que se tienen al respecto del nacimiento de esta tradición, pero la más extendida es la de dar salida a un excedente de uva de agricultores murcianos y alicantinos en 1909, convirtiendo la ingesta exprés de las doce uvas de la suerte al compás de las campanadas en una tradición indispensable para cualquier español que quiera tener doce meses de suerte para el año entrante. 

En esa época las familias madrileñas acomodadas tenían por costumbre despedir el año viejo comiendo uvas y bebiendo champagne; práctica que era ridiculizada por las clases populares, quienes ironizaron esta costumbre yendo a la Puerta del Sol a comer uvas al compás de las 12 campanadas.

Otra idea sobre el origen de esta tradición de fin de año se remonta a 1882 cuando la clase burguesa solía beber champán y comer uvas durante la cena de Nochevieja. Por ello un sector de la sociedad que no compartía esta costumbre intentó burlarse de quienes lo hacían y decidió ir ante la sede del Ministerio de la Gobernación y tomarse doce uvas al compás de las doce campanadas del reloj del edificio de la Puerta del Sol.

Las clases populares ridiculizaron esta costumbre luego de  que en 1882 se publicó un bando municipal en el que se impuso un impuesto para las personas que quisieran festejar el año nuevo en la  calle. Los festejos se caracterizaban por ser muy ruidosos y salirse de control, por eso las autoridades madrileñas publicaron el bando para frenar los desmanes. 

No será hasta el 1º de enero de 1910 (y aquí viene la parte más conocida de esta historia, la que escucharemos hoy en las noticias) cuando las doce uvas se toman de forma masiva en España y ya no serían exclusivas de la burguesía y aristocracia principalmente madrileñas.

En 1909, agricultores levantinos de Murcia y Alicante, tras un excedente de uva y con objeto de sacar al mercado la producción, publicitaron la costumbre de las uvas de la suerte. ¿Y qué mejor manera de dar salida a ese producto y obtener beneficio que hacer que todos los españoles se coman un racimo el último día del año? La estrategia les salió perfecta...


Poco a poco la práctica de comer uvas para recibir el Año Nuevo se arraigó en todas las clases sociales madrileñas; práctica que después se popularizó en otras regiones de España y de ahí pasó a naciones de América Latina. La tradición marca que comer 12 uvas al compás de las 12 campanadas que indican la finalización de un año y el comienzo de otro es un augurio de prosperidad y buena suerte.

El 31 de diciembre de 1962, cuando Televisión Española comenzó a transmitir las 12 campanadas desde la madrileña Puerta del Sol, pocos rincones de España quedaron ajenos a esta tradición. Hoy día se consumen en España, en la última semana del año, alrededor de dos mil toneladas de uvas.

No se conoce con exactitud por qué se puso el número, si es por los «doce meses», una uva por cada mes, o si es por las “doce campanadas”, en cualquier caso, menos mal que no les dio por 24…

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