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miércoles, 21 de enero de 2015

La Guardia Suiza Pontificia

La Guardia Suiza Pontificia (GSP para abreviar) fue creada por el papa Julio II en 1505, cuando envió una bula a la Confederación Helvética. En esa bula se comunica que el Papa había encargado a Peter von Hertenstein llevar a Roma 200 hombres para que se ocuparan de la custodia del Papa y de los territorios vaticanos. El Vaticano no tenía personal suficiente ni entrenado para formar un cuerpo armado, de manera que la única solución en la época fue la contratación de mercenarios suizos. Éstos tenían una gran fama en la época, pues su efectividad y profesionalidad, combinadas con lo último en armamento portátil (alabardas y ballestas) les hacían ser muy codiciadas por lo reyes y señores feudales europeos
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La fecha oficial de la creación de la GSP es el 22 de enero de 1506, varios meses después del pedido del Papa Julio II. Ese día, hacia la tarde, unos 150 soldados suizos, comandados por el capitán Kasparvon Silenen, del cantón Uri, entraron al Vaticano por primera vez, donde fueron bendecidos por el Papa. El tamaño de la fuerza no era muy grande, pero su objetivo había sido desde el principio, proveer de protección al Santo Padre, y no embarcarse en aventuras bélicas de gran tamaño.


Durante el conflicto político entre Carlos V de Alemania y Francisco I de Francia por quién el Papa Clemente VII (1523-1534) tenía preferencias, se produjo un gran enfrentamiento bélico que concluyó con el “Saqueo de Roma”. El día 6 de mayo de 1527, el ejército Imperial de Carlos V, del que formaban parte unos dieciocho mil lansquenetes, muchos de ellos luteranos, toman al asalto Roma y durante semanas sometieron a saqueo la Ciudad Eterna. El terrible episodio, que se inscribe en la segunda guerra entre el emperador Carlos V y el rey francés Francisco I, marcó el fin del papado renacentista en Italia.

Los 200 suizos combatieron con ferocidad y disciplina, protegiendo el Vaticano y al Papa, empezaron luchando en las escalinatas, ante la basílica de San Pedro y siguieron combatiendo mientras retrocedían hasta los escalones del altar mayor. 

Solo sobrevivieron 42 y murieron combatiendo 147 guardias suizos, tras matar a 900 entre el enemigo. Los 42 sobrevivientes formaron un círculo alrededor del Papa, Clemente VII, y lograron que escapara por un pasillo amurallado hasta el Castillo de Sant Angelo, donde se refugió. Los mercenarios suizos demostraron sobradamente su lealtad al Papa con el sacrificio de sus vidas. 

Después de estos acontecimientos vino la primera disolución de la Guardia Suiza, pues obligaron al Papa a ser custodiado por 200 alemanes. Pablo III (1536-1549) volvió a formarla en 1548 con 225 hombres, uno de cuyos destacamentos fue enviado por San Pío V (1566-1572) a combatir contra los turcos en Lepanto, donde consiguieron arrebatar dos banderas enemigas. Nuevamente disuelta por Pío VI (1775-1799) antes de partir al exilio en 1798 y forzado ante las presiones de  Napoleón Bonaparte, Pio VII volvió a formarla en 1801 pero con un total de sólo 64 soldados. León XII (1823-1829) lo aumentó a 200 en 1824 y siguió cumpliendo la misión originaria de la defensa del Papa.

El año de 1848 fue un hito en la historia del cuerpo pontificio, ya que en aquella fecha se produjo una revolución que prendía tomar el Quirinal, actuando decididamente el ejército con el objeto de defender aquél Palacio. El 20 de septiembre de 1870, cuando las tropas italianas invadían la Ciudad Eterna, la Guardia Suiza se reconcentró en el Vaticano dispuesta a su defensa.

La última reorganización de la Guardia Suiza la hizo Juan Pablo II el 5 de abril de 1979.Los guardias suizos sólo comienzan a escoltar al Papa cuando llevan ocho años de servicio en el Vaticano. Viven en unos barracones que hay a la derecha de la Plaza de San Pedro, y sólo se les permite casarse si tienen graduación, edad mínima de 25 años y al menos tres años de servicio.


La GSP está compuesta por ciento diez soldados: cuatro de ellos son oficiales, 23 mandos intermedios, 70 alabarderos, 2 tamborileros una banda de música y un capellán. Se les entrena en procedimientos y manejo de armas modernas (como el fusil suizo SIG 550), aunque también se enseña a manejar la espada y la alabarda.


La GSP tiene sus cuarteles frente al Palacio Apostólico Pontificio y todos han prestado el juramento de fidelidad al Pontífice un 6 de mayo, aniversario de la muerte de 147 guardias suizos durante el saqueo de Roma de 1527.

El actual uniforme ha sido diseñado por el Comandante de la Guardia Jules Répond (1910-1921) a partir del modelo que se atribuye a Miguel Ángel en 1905, por lo que es considerada una de las vestimentas militares más antiguas del mundo, es mucho más vistoso, más alegre y más brillante que el del siglo XIX: el yelmo, ornado con una pluma roja; los guantes blancos y la coraza, que aún tiene una reminiscencia medieval.

Los guardas suizos no usan propiamente botas, aunque sí medias adherentes a las piernas, sujetas a la altura de la rodilla por una liga dorada. Todo esto recuerda el esplendor de las antiguas cortes, la alegría y la dulzura del vivir que eran inherentes al Antiguo Régimen. ¿Cuál es la alegría que expresa este uniforme?; es la alegría de ser soldado, de combatir y de estar al servicio del Papa. Aunque también el color rojo simboliza la sangre derramada en defensa del Papado.
     

Para entrar en este cuerpo militar, además de ser suizo y católico se deben cumplir unos requisitos muy concretos. Por ejemplo, ser soltero, medir al menos 1 metro 74 centímetros, tener entre 19 y 30 años, poseer un título profesional y haber pasado por el ejército suizo. 

La Guardia Suiza es el ejército del Vaticano. Es la única religión que tiene un cuerpo armado propio, pero formado por mercenarios procedentes del país alpino. Últimamente han sido noticia por su escasa eficiencia. Recordemos el atentado a Juan Pablo II, y sus rencillas con la policía (italiana) que presta servicio en el minúsculo estado. Hoy son noticia porque el comandante de este ejército ha anunciado la posibilidad de admitir mujeres en su seno. Se saben de extrañas rencillas, muertes, enfrentamientos, suicidios, todo eso han salpicado estos palacios, asuntos que recuerdan las novelas conspirativas y esotéricas, como "Angeles y Demonios" de Dan Brown, tan de moda en los últimos años. Pero un caso se hizo célebre hace años, en 1998, la muerte del matrimonio Estermann y el suicidio de su asesino, el cabo del cuerpo, Cédric Tornay. Alois Estermann era comandante de la Guardia, muy próximo al Opus Dei, y de tendencia homosexual. Y fue asesinado junto a su esposa por el cabo, por negarle una promoción en el cuerpo, según la versión oficial vaticana. Se habló, no obstante, de que los militares eran amantes y que habían tenido una trifulca sentimental, y de que este tipo de relaciones homosexuales se dan con mucha frecuencia, siendo llamativas en unas tropas tan reducidas. Incluso se dice que el estado más homófobo de Europa tiene la proporción más alta de gays en su ejército. 

Sin embargo, esta versión ha sido discutida en muchas ocasiones y la familia del cabo Tornay, que acusa a la Santa Sede de manipular las pruebas, siempre ha exigido una investigación independiente. Del sensacionalismo a los libros de investigación más rigurosos, las hipótesis han hablado, cuando menos, de una historia de infidelidad de la mujer de Estermann con el recluta. Pero también de un turbulento romance homosexual entre los dos guardias en medio de una rígida disciplina militar teutónica, un material demasiado bueno como para no disparar los rumores más escabrosos. Se llegó a decir que Estermann había sido espía de los servicios secretos de Alemania del Este. Asì que, como se puede observar, se encierran aún muchos secretos escabrosos dentro de este cuerpo de èlite.