martes, 7 de julio de 2015

7 de julio de 1591 - Se celebra por primera vez la fiesta de San Fermín en Pamplona en el mes de julio, hasta entonces celebrada en octubre

El culto a San Fermín en Pamplona es anterior a la celebración de los Sanfermines. La tradición cuenta que el presbítero Honesto llegó a la Pamplona romana en el siglo III enviado por San Saturnino para evangelizarla, y que el senador Firmo se convirtió al cristianismo junto con toda su familia.

Su hijo Fermín fue bautizado por San Saturnino en el lugar que hoy se conoce como el “pocico de San Cernin” y ordenado sacerdote en Toulouse (Francia). Volvió a Pamplona como obispo y murió decapitado en Amiens.

Busto de San Fermín en la Iglesia de San Lorenzo de Pamplona
Los orígenes de las fiestas de San Fermín se remontan a la Edad Media y están relacionados con tres celebraciones: Las celebraciones religiosas en honor a San Fermín (patrono de la ciudad) que ya se hacía en el siglo XII, las ferias del ganado y las corridas de toros. Se cree que las dos últimas empezaron a celebrarse en siglo XIV, ya que existe documentación desde entonces.

En los inicios, la fiesta conmemorativa de San Fermín se celebraba el 10 de octubre, pero en 1591 los pamploneses, cansados del mal tiempo, decidieron trasladar la fecha original a julio y hacerla coincidir con la feria. De este modo nacieron los Sanfermines. En su primera edición duraron dos días y contaron con pregón, músicos, torneo, teatro y corridas de toros. Posteriormente se fueron añadiendo otros actos como fuegos artificiales y danzas, y se prolongaron hasta el día 10.

Las crónicas de los siglos XVII y XVIII hablan de actos religiosos junto a músicos, danzantes, gigantes, torneos, saltimbanquis, encierros y toros y de la preocupación del clero por los abusos en el beber y el libertinaje de mozos y mozas. También relatan la presencia de gentes de otras tierras que con sus espectáculos hacían "más divertida la ciudad". Así, durante el siglo XIX hubo curiosas atracciones de feria como la mujer cañón, animales exóticos o figuras de cera, mientras que la Comparsa de Gigantes estrenaba cabezudos, kilikis y zaldikos. 

Gigantes, cabezudos, kilikis y zaldikos. 
Los gigantes que conocemos actualmente son 8 figuras creadas en 1860 por Tadeo Amorena, y que representan a 4 parejas de reyes de 4 razas diferentes, la europea, la asiática, la africana y la afroamericana. Miden entre 3,85 y 3,90 metros, llegando a alcanzar los 4,20 con el porteador. El peso oscila entre los 55,8 y los 62,5 kilos. Se llaman: Rey Europeo “Joshemiguelerico”, Reina Europea “Joshepamunda”, Rey Asiático “Sidi abd El Mohame”, Reina Asiática “Esther Arata”, Rey Africano “Selim-pia Elcalzao”, Reina Africana “Larancha-la”, Rey Americano “Toko-toko”, Reina Americana “Braulia”.


Los 5 Cabezudos preceden a los gigantes y son los serios de la comitiva porque no bailan, no pegan y caminan muy dignos. Llaman la atención por sus enormes cabezas. Son portados sobre los hombros por mozos pamploneses. Se llaman “Japonés” (kimono rojo y pantalón blanco, mano con un bastón de gruesa empuñadura), “Japonesa” (saya desde el cuello hasta los pies bajo un kimono beige, moño típicamente oriental, manos vacías), “Concejal” (bigote, chaqué azul y pantalón con rayas azules, mano con bastón), “Abuela” (pelo castaño recogido en un moño, chaqueta azul y falda roja, paraguas rojo de empuñadura dorada) y “Alcalde” (levita gris y pantalón blanco, mano con el bastón de mando, con barba, mueve los ojos).

Los Kilikis son 6 figuras con casaca y pantalón blanco que representan al cortejo de ediles. Su misión es asustar y divertir con unas varas de espuma con las que golpean a los niños. Sus nombres son: “Coletas”, “Patata”, “Barbas”, “Verrugas”, “Napoleón” y “Caravinagre”. Fueron construidos a comienzos del siglo XX. “Coletas” y “Barbas” son los más antiguos. “Caravinagre” es el capitán y el que más fuerte golpea.


Los Zaldikos son los “caballitos” que acompañan a los kilikis y que también propinan varazos a los niños que se atreven a tirarle de la cola. Son 6 y van vestidos con esclavina de bufón, pantalón blanco y gorro de colorines con una borla. Pesan 30 kg. Se construyeron en 1912 (cuatro) y en 1941 (los dos restantes).

Los primeros datos en los que se habla de una comparsa de gigantes en Pamplona se remontan al año 1600. Una prohibición de Carlos III de España en 1780, obligó a que dejasen de salir en procesiones y diferentes actos religiosos, por considerarlos una distracción ante la fe, lo que provocó que se destruyeran las figuras hasta que en 1813 fueron reencontrados por un carpintero y volvieron a tomar la importancia de antaño.

Con el siglo XX los Sanfermines alcanzaron su máxima popularidad. La novela "The sun also rises" ("Fiesta"), escrita por Ernest Hemingway en 1926, animó a personas de todo el mundo a participar en las fiestas de Pamplona. Además, en este último siglo se incorporaron nuevos elementos como el Riau-Riau, un acto tradicional en el que se acompaña a la corporación municipal desde el Ayuntamiento hasta la capilla de San Fermín, unos 500 metros en total. Se celebraba de manera oficial desde 1914 y así duró hasta 1991. En 1997 se retomó la iniciativa de la misma manera que comenzó, por el impulso popular. El ritmo de la marcha es lento porque hay mucha gente y la muchedumbre camina tarareando "Riau Riau" a ritmo del Vals de Astráin. En 1991 el Riau-riau fue suspendido tras unos graves incidentes que provocaron que la corporación municipal no pudiera completar el recorrido. En 1972 y en 1980 tampoco se pudo completar el camino del Riau-riau pero esta vez fue definitiva por la intensidad del incidente. Hubo varios intentos por recuperarlo en años posteriores como en 1996, pero el esfuerzo fue vano.


Una de las actividades más famosas de los sanfermines es el encierro, que consiste en un recorrido de 849 metros delante de los toros y que culmina en la plaza de toros. Los encierros tienen lugar todos los días entre el 7 y el 14 de julio y comienzan a las ocho de la mañana, con una duración media de entre dos y tres minutos.