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sábado, 11 de julio de 2015

11 de julio de 1975 - en Xi'an, China, son descubiertos los Guerreros de terracota.

Los Guerreros de terracota son un conjunto de más de 8000 figuras de guerreros y caballos de terracota a tamaño real, que fueron enterradas cerca del autoproclamado primer emperador de China de la Dinastía Qin, Qin Shi Huang, en 210-209 a. C.

Se encuentran dentro del Mausoleo de Qin Shi Huang, también conocido como Mausoleo del Primer Emperador Qin. Fueron descubiertas, durante unas obras para el abastecimiento de agua, en marzo de 1974 cerca de Xi'an, provincia de Shaanxi, República Popular China. Desde el año 1987 están considerados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Enterrando estas estatuas se creía que el Emperador seguiría teniendo tropas bajo su mando. El ejército de terracota fue enterrado en formación de batalla en tres fosos, un kilómetro y medio al este de la tumba del Emperador, que a su vez dista 33 km al este de Xi'an. Los tres fosos tienen entre 4 y 8 metros de profundidad. Han sido excavados y se ha construido un hangar en las ruinas, llamado Museo del Ejército de Guerreros.

El primer foso fue descubierto en 1974 de forma casual por un grupo de agricultores que se encontraban excavando los campos. Es la colección de unos 8,000 soldados de tamaño real, puestos allí hace más de 2,000 años por el Emperador Qin quien deseaba le protegieran en su próximo mundo. En esa zona se había encontrado ya algunos restos a los que no se les había dado demasiada importancia hasta que la noticia del hallazgo del nuevo foso llegó a oídos de un arqueólogo que inició la excavación.

Yang Zhifa y su grupo de campesinos son los grandes responsables de que hoy los Guerreros de Terracota sean reconocidos como uno de los legados más importantes de la tradición china a la historia de la humanidad. 

La sequía que azotó la provincia de Shaanxi en 1974 hizo que las estatuas de arcilla, que fueron enterradas en el 210 a.C aproximadamente, vieran la luz, pues mientras que Yang y los suyos excavaban la tierra en busca de agua para hacer un pozo, dieron con restos de uno de los guerreros. 

Tras varios días cavando, los agricultores se encontraron con tierra roja. Según contó Yang, fue él mismo quien se encontró con lo que a primera vista parecía una vasija de arcilla. 
“Mi azadón desenterró el cuello de una estatua en terracota, sin cabeza y en cuyo cuello había una abertura grande. Le dije a mi colega que debíamos encontrarnos ante un antiguo horno de vasijas. Me respondió que prestáramos atención para que pudiéramos desenterrar las jarras y llevarlas a casa”. 
El trabajo continuó y los agricultores siguieron cavando en busca de algunos utensilios que les fuesen útiles para el uso diario. Lo que no sabían era que no estaban sobre un horno de cerámica ni nada parecido. Yang y los demás campesinos terminaron por descubrir la forma completa de un hombre que pertenecía al mausoleo gigante donde se albergaba el resto de los Guerreros de Terracota. 

Basado en los conocimientos que adquirió durante los seis años en los que perteneció al ejército, Zhifa decidió desenterrar las partes de la estatua que encontró y, junto con sus compañeros, llevarlos en carretas hasta el museo del distrito de Lintong. 

Las autoridades reconocieron las piezas y encontraron la relación directa con la Dinastía Qin. El Gobierno ordenó la exploración arqueológica de todo el terreno, lo que obligó al gran descubridor y a sus jornaleros a desplazarse de la zona junto con las demás familias campesinas

El foso tiene una superficie de 200 metros por 60 y contiene más de 7.500 guerreros, algunos de ellos aún por desenterrar. Las figuras son a tamaño natural: miden 1,80 metros de altura y están equipados con armaduras fabricadas también con terracota. La fosa se abrió al público en 1979.

Cada una de estas figuras tiene rasgos y características diferentes: bigotes, peinados, jóvenes, viejos, rasgos de etnias diferentes. Las cabezas y las manos se moldeaban aparte y luego se añadían a los cuerpos. Los uniformes reflejan también los rangos militares a los que pertenecen. Cada soldado llevaba un arma: arcos, lanzas, espadas, etc. Tras la caída de la dinastía Qin, los campesinos saquearon la tumba y robaron estas armas. Las figuras son de colores vivos y brillantes, pero este color se pierde apenas a las cinco horas de exposición al aire, debido a la oxidación. Se está buscando una técnica que permita mantener los colores originales; por el momento, se ha pospuesto la excavación de nuevos guerreros.

La segunda fosa abierta al público contiene 69 figuras y es conocida como “la fosa de los generales”. Se cree que representa al estado mayor del ejército. También son visibles las figuras de cuatro caballos. La última fosa contiene unos 1.000 guerreros, muchos de ellos sin restaurar.

En 1980 se descubrieron dos carros de bronce pintados. Cada uno de estos carros está formado por más de 3.000 piezas. Los cuatro caballos de cada carro están guiados por un conductor imperial. Según algunos estudios, el primero de estos carros serviría para allanar el camino del séquito del emperador mientras que el segundo sería el carro en el que el monarca dormiría. Los carros, a la mitad aproximada del tamaño real, tenían incrustaciones de plata y oro.

En 2009 se descubrieron más guerreros sin barba, lo que indica que eran jóvenes. Se estima que de unos 17 años, lo que indica que por aquel entonces también se reclutaban menores en el ejército. O seguramente estos jóvenes de 17 años eran ingresados en el entrenamiento por ser hijos de generales para ellos llegar a rangos militares de los mismos, no ingresaban al ejército hasta llegar a cumplir los 18 años de edad. 

En 2010 sus descubridores y excavadores oficiales -la arqueóloga Xu Weihong y su equipo, exclusivamente- recibieron el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.


Qin Shi Huang

Además de ser famoso por su Ejército de Guerreros de Terracota, el emperador Qin juega un papel muy importante en la historia de China.

El nombre Qín, que tiene una pronunciación similar en castellano a "chin", es uno de los posibles orígenes de la palabra China. La unificación de China en el 221 a. C. bajo el primer emperador Qin Shi Huang, nombre que podría traducirse como "El augusto emperador fundador de los Qin", marcó los comienzos de la China imperial, periodo que duró (con ciertas interrupciones) hasta la caída de la dinastía Qing en 1912 d. C.. La dinastía Qin dejó el legado de un centralizado y burocrático estado que sería continuado en dinastías sucesivas.

Imperio Qin hacia el 210 a. C.
El rey de Qin, Zheng, se autoproclamó "Primer emperador", una fórmula de títulos reservada anteriormente para deidades y los mitológicos gobernantes de China. Es conocido por los historiadores como Qin Shi Huang, Primer emperador de Qin. Su deseo era que los sucesivos gobernantes de china la gobernaran con los títulos de "Segundo emperador", "Tercer emperador", etc.

Qin Shi Huang
En el proceso de consolidación de su poder, Qin Shi Huang impuso el sistema burocrático no hereditario y centralizado del estado de Qin sobre su nuevo imperio en lugar del sistema feudal de la anterior dinastía Zhou. El imperio de Qin se apoyaba en la filosofía del legalismo (con hábiles consejeros como Han Fei o Li Si). La centralización, obtenida a través de métodos despiadados, se enfocaba en estandarizar los códigos legales y los procedimientos burocráticos, la moneda, el sistema de escritura y los patrones de pensamiento y estudios. Los caracteres utilizados en el antiguo estado de Qin se convirtieron en el estándar para todo el imperio. La longitud del eje de las ruedas de los carros también se unificó y las vías para vehículos, se estandarizaron para facilitar el transporte a lo largo del país. Para silenciar las críticas contra el mandato imperial, el emperador expulsó o condenó a muerte a muchos estudiosos confucianos que disentían, y confiscó y quemó sus libros.

Para evitar alzamientos futuros, Qin Shi Huang ordenó confiscar las armas y almacenarlas en la capital. Con el objetivo de prever el resurgimiento de los señores feudales, también destruyó los muros y fortificaciones que habían separado previamente a los seis estados. Se ideó un servicio militar nacional: todo varón entre las edades de diecisiete y sesenta años era forzado a servir un año en el ejército.

El engrandecimiento de Qin fue apoyado por las frecuentes expediciones militares que avanzaban por las fronteras del norte y del sur. Para repeler la intrusión de los pueblos nómadas (principalmente contra los xiongnu en el norte) las murallas de las fortificaciones construidas por los Reinos Combatientes se unieron para convertirlas en una sola; esto fue un primer precursor de la Gran Muralla China de 5000 km de largo construida posteriormente durante la dinastía Ming. Varios proyectos de obras públicas, incluyendo canales y puentes, también se emprendieron para consolidar y reforzar el mandato imperial. Una extravagante tumba para el emperador, completada con los guerreros de terracota, se construyó cerca de la capital Xiangyang, una ciudad a media hora de la moderna Xi'an. Estas actividades requerían de enormes desplazamientos de mano de obra y recursos, por no mencionar las necesarias medidas represivas.

Aunque la dinastía Qin fue de corta vida, su gobierno legalista tuvo un profundo impacto en las posteriores dinastías chinas. El sistema imperial que se inició durante la dinastía Qin creo un esquema que se desarrolló durante los siguientes dos milenios

El trabajo sin fin en los últimos años del reinado de Qin Shi Huang comenzó a provocar un descontento extendido. Sin embargo, el emperador fue capaz de mantener la estabilidad gracias a su firme control en cada aspecto de la vida de los chinos.


Los Guerreros de Terracota

Con el fin de protegerse de los enemigos en el más allá, él ordenó la construcción de su famoso ejército de guerreros de terracota que protegerían su magnífica tumba cuando falleciera.

Cientos de artesanos fueron llamados de todo el imperio para construir el ejército que fue terminado antes de su muerte en el año 210 aC.

Filas de soldados listos para la batalla han sido descubiertos en zanjas una tras otra. Hasta la fecha, cuatro zanjas han sido desenterradas, con el foso número uno conteniendo el ejército más grande, aproximadamente unos 6.000 soldados.


Cada soldado es una obra única, no hay dos estatuas iguales, sus expresiones faciales, los peinados, la postura, vestidos, toda característica que indicaba a su vez su posición y rango en el ejército.


En cuanto a las estatuas: la cabeza, brazos y cuerpo son huecas, mientras que las piernas estan hechas de terracota sólida.

Las armas de defensa que solían cargar fueron originalmente hechas de metal y se han desintegrado. El único testamento de la existencia de estas armas es la posición en la que se encuentran las manos de los soldados indicando que llevaban algún tipo de herramienta: ballestas, lanzas, espadas, hachas, etc.


Las armas que portaban los soldados de terracota eran armas reales, las mismas que eran llevadas a la batalla.

Incluídos en la armada habían también figuras de caballos y carruajes.


Se cree que los soldados que fueron encontrados junto con los equipos de caballos solían estar en carruajes de madera que se han desintegrado. Las manos que parecen sujetar las riendas de los caballos.




El Museo de los Guerreros de Terracota

Trabajos de excavación se llevan a cabo en el sitio donde los fosos han sido descubiertos.

Hasta la fecha, tres pozos subterráneos han sido excavados. Estructuras modernas de tipo hangar han sido construidas con un ambiente más controlado para proteger estos tesoros.

Las zanjas también han sido reforzadas y las excavaciones y trabajos de restauración continúan.

Los Guerreros que han sido restaurados están en formación, fila tras fila, erigidos uno tras otro, en lo que se cree fue la formación original de la armada, es una vista increíble.

Las Estatuas de los Guerreros que se pueden apreciar hoy en día, han sido reconstruidas por equipos de arqueólogos.

Ha sido un logro realmente increíble considerando las condiciones en que se han encontrado muchas de las piezas luego de estar enterradas por más de 2,000 años.

Esta es sólo una fracción de lo que se estima se encuentra en la espléndida tumba del emperador Qin que hasta la fecha sigue siendo un misterio.

La tumba real del emperador se encuentra a una milla de donde se encontró el ejército de terracota y todavía no existen planes para abrir la tumba hasta que los arqueólogos puedan estar seguros de que la tumba pueda ser desenterrada sin dañar sus contenidos.

Esta Armada es sólo una fracción de lo que se estima forma parte de la espléndida tumba del Emperador Qin que hasta la fecha sigue siendo un misterio, ya que sólo se han realizado excavaciones preliminares.

Otra ronda de excavaciones ha comenzado recientemente y un nuevo museo ha sido creado para dar cabida a las nuevas obras y artefactos que están siendo descubiertos.

Este es un acontecimiento muy especial, ya que las zanjas estarán abierta para los turistas, los cuales podrán apreciar el trabajo a medida que vayan progresando las excavaciones.