jueves, 16 de julio de 2015

16 de julio de 1945 - en el marco del Proyecto Manhattan, se realiza la Prueba Trinity, el primer test exitoso de una bomba nuclear de fisión. Empieza así la era atómica.

En el desierto de Los Álamos (EE.UU.), la primera explosión nuclear de la historia. Bajo extremas medidas de seguridad, británicos y norteamericanos han venido desarrollando desde 1940, un proyecto para conseguir una bomba atómica. Dos años más tarde, en 1942, el programa atómico pasó a manos del ejército estadounidense con el nombre en clave de "Proyecto Manhattan". En 1943 se creó en el desierto de Los Álamos, un laboratorio dirigido por el físico americano J. Robert Oppenheimer, que obtiene como fruto la creación de las primeras bombas atómicas que poco después, en agosto de este año, devastarán las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

El primer experimento tendría lugar en el polígono de tiro de Alamogordo, una desolada faja de terreno desértico en la zona meridional de Nuevo México. Situado a unos 320 km de Los Álamos y a 32 del lugar habitado más próximo, Alamogordo parecía ser un lugar debidamente aislado; y así, en otoño de 1944, se esbozaron los planes “Trinity”, nombre convencional elegido por Oppenheimer para experimentar la primera bomba atómica. A comienzos de julio de 1945 Campo Trinity se habla transformado en el centro de una espesa red de vías de comunicación que unía los lugares de observación dispuestos alrededor del punto Cero». A distintas distancias se habían preparado numerosos dispositivos e instrumentos de registro de los tipos más variados, cada uno de los cuales estaba unido mediante cables a un punto de registro central. La tarde del sábado 15 de julio más de 250 científicos se reunieron en la base de Campo Trinity. Mientras se completaban los preparativos para experimentar Fat Man (gordinflón) —como se denominaba a la bomba de plutonio por su forma redondeada—, un cargamento, estrechamente vigilado, estaba atravesando los Estados Unidos para ser embarcado en el Indianápolis: se trataba de casi todas las partes componentes de Little Boy (muchachito), la bomba de uranio que se enviaba al Pacífico. La bomba de uranio debla enviarse al avión que esperaba en la pista de Tinian, en el Pacifico, antes de que el experimento con la bomba de plutonio Fat Man hubiese demostrado que el arma nuclear era un éxito. Los hemisferios de plutonio llegaron al Campo Trinity desde Los Atamos; se colocaron en el envoltorio de la bomba y todo ello se transportó a través del desierto hasta la torre que en él se levantaba y en la que se izó con gran cautela, centímetro por centímetro. Entonces, y sólo en-coces, se colocó en su sitio la esfera con las cargas explosivas. En los puestos de observación en trinchera, excavados alrededor de la torre —el más cercano distaba más de 8 km—, se reunieron los físicos nucleares: Oppenheimer, Fermi, Chadwick, Frisch y una veintena más. 


La noche del 15 al 16 de julio era húmeda y ventosa. Groves, el comandante militar a cargo del proyecto y Oppenheimer temían que la lluvia pudiera arrastrar los residuos radiactivos de la explosión a las zonas habitadas; pero por toda una serie de razones el experimento no podía demorarse. Poco después de las 2 horas de la mañana del lunes 16 las condiciones meteorológicas empezaron a mejorar. Débiles vientos, que soplaban a alta cota, dispersaban las nubes. Antes de las 5, los meteorólogos informaron que el tiempo se mantendría bueno dura me dos horas, y entonces Groves dio la orden para la explosión: eran las 5.30. En la torre se verificaron los últimos controles. Se empalmaron las mechas eléctricas, se encendieron los reflectores que iluminaban la torre y los operarios de las últimas fases de montaje se alejaron a bordo de jeeps. Poco después de las 5 había comenzado la cuenta atrás; la voz del oficial encargado de ella se retransmitió a los hombres que estaban a la espera en las trincheras de observación y a la sala de control. Fermi habla hecho apuestas sobre la posibilidad de que la bomba prendiera fuego a la atmósfera y destruyese todo el planeta. Otros habían apostado que la bomba sería un fracaso. La cuenta atrás continuó, primero a intervalos de cinco minutos, luego de minuto en minuto, finalmente de segundo en segundo. Sin el menor asomo de emoción la voz continuó: «Cuatro, tres, dos, uno, cero*. 

La primera nube en forma de hongo

Muchos de los hombres que asistieron al acontecimiento, tendidos en el suelo, protegiéndose los ojos y la cara, han descrito la primera explosión nuclear de la historia. Pero pocos han dado de ella una descripción tan viva como la de Otto Frisch.
«De improviso, y sin ningún sonido, las colinas quedaron inundadas por una luz brillante, como si alguien hubiera encendido el sol mediante un interruptor». 
Después de haber dejado pasar algunos segundos, Frisch volvió la cara hacia Campo Trinity. Aunque distaba más de 10 km, el punto de la explosión era demasiado luminoso para mantener fija la mirada en él; pero aun así, en el centro se podía distinguir un pequeño núcleo esplendente. 
«Después de algunos segundos, logré mantener los ojos fijos en aquello, que ahora tenía el aspecto de una esfera roja, casi perfecta. unida al suelo por una breve estela gris. La esfera se elevó poco a poco, alargando su estela y haciéndose gradualmente más oscura y un poco mayor. En este momento, en su superficie se hicieron visibles zonas más claras y otras más oscuras, que le daban el aspecto de una fresa. Luego, el movimiento ascendente se hizo más lento y la esfera se aplanó, permaneciendo todavía unida al suelo por su estela, cuya forma recordaba la trompa de un elefante. A continuación, en su parte superior se desarrolló una especie de protuberancia y del hongo surgió un segundo hongo.» 
Después del vivísimo resplandor se oyó el trueno, seguido de una fortísima ráfaga de viento provocada por el desplazamiento de aire. El experimento había sido un éxito. El arma acababa de producir efectos semejantes a la explosión de 20.000 toneladas de TNT.