miércoles, 27 de mayo de 2015

27 de mayo de 1941 - El Bismarck, orgullo de la marina alemana, se hunde en el Océano Atlántico

El Bismarck fue el primero de los dos acorazados clase Bismarck construidos para la Kriegsmarine (marina de guerra) alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Nombrado así en honor del canciller Otto von Bismarck, promotor de la unificación alemana en 1871, el barco fue puesto en grada en los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo en julio de 1936 y botado dos años y medio después, en febrero de 1939. Se completó en agosto de 1940, cuando fue puesto en servicio en la armada alemana. Junto con su gemelo Tirpitz, el Bismarck fue el acorazado más grande jamás construido por Alemania y uno de los mayores botado por cualquier armada europea.


El fin de un gigante

18/05/41 El Bismarck, al mando de Otto Ernst Lindemann, y el Prinz Eugen, al mando de Helmuth Brinkmann, zarpan de Gdynia, iniciando la operación “Rheinübung”. A bordo del Bismarck se encuentra el almirante Günther Lütjens comandando la escuadra. Mantuvo desde el principio distancia con el comandante Lindemann, situación que traería desalineamiento operativo y comunicacional entre ambos marinos. La intención de Raeder era concentrar una poderosa formación naval alemana en el Atlántico con el fin de operar contra los convoyes británicos

20 de mayo: El Bismarck y el Prinz Eugen son avistados en el estrecho de Skagerrak. El Almirantazgo británico da la alerta

21-22 de mayo. E, Bismarck y el Prinz Eugen alcanzan el Kross Fjord, en las proximidades de Bergenm en Noruega, de donde zarpan al oscurecer protegidos por una espesa niebla. Aviones e la Raf, en vuelo de reconocimiento, avistan las dos unidades alemanas; la escuadra británica sigue en estado de alerta. El Hood y el Prince of Wales zarpan, dirigiéndose hacia el estrecho de Dinamarca.

22 de mayo: A causa del mal tiempo, los ingleses no logran localizar los navíos alemanes; a las 20:00 hs, el comandante en jefe de la escuadra británica recibe la confirmación de que el Bismarck y el Prinz Eugen han eludido el contacto.

23 de mayo. El Bismarck y el Prince of Wales entran en contacto con el Bismarck y el Prinz Eugen a una distancia de 17 millas. Después de un combate de ocho minutos, el Hood explota al ser alcanzado y se hunde rápidamente. de una tripulación de 1315 hombres, solo hay tres sobrevivientes. 


El Prince of Wales, en inferioridad evidente, se retira del combate. Lútjens no permitió a Lindemann acabar con el malogrado Prince of Wales, afirmándose en la rígida instrucción de Raeder de aceptar batalla sólo si era estrictamente necesario, por lo que sostuvo una agria discusión que distanció aún más a ambos marinos. En vista de los daños recibidos por el cañoneo del Prince of Wales, Lütjens decide abortar el ejercicio y llevar al acorazado al puerto de St. Nazaire. Para ello se desembarazó de sus perseguidores en una hábil maniobra, destacando al crucero Prinz Eugen. Creyendo que el Bismarck era objeto de persecución por radar y que no había logrado zafarse del enemigo, Lütjens cometió un grave error táctico al radiar una serie de mensajes informando el hundimiento del HMS Hood y solicitando cobertura.

24-25 de mayo: La destrucción del Hood desencadenó una búsqueda incesante del acorazado alemán por parte de la Real Armada Británica, que desplegó para ello docenas de barcos aviones británicos pertenecientes al portaaviones Victorious encuentran y atacan al Bismarck, pero sin producirle daños de consideración

25 de mayo: El Bismarck se dirige hacia Francia. Las unidades inglesas que le seguían pierden el contacto. El comandante en jefe británico cree que el Bismarck regresará por la misma ruta de llegada, en consecuencia, se aleja de la verdadera posición del acorazado alemán. En cambio, el Almirantazgo británico supone que el Bismarck se dirige hacia Francia. A las 18:10 hs el comandante en jefe de la escuadra se dirige también hacia las costas francesas, pero el Bismarck lleva ya una ventaja de 110 millas.

26 de mayo: Un hidroavión Catalina de la RAF avista al Bismarck y se lo comunica a sus perseguidores. Algunos Swordfish despegan del Ark Royal y atacan por error al crucero inglés Sheffield. En un segundo vuelo, los Swordfish logran localizar al Bismarck y un torpedo alcanza de lleno al timón. Durante la noche entre el 26 y el 27 de mayo, el capitán de navío Vian, comandante de la 4ª flotilla de destructores entra en contacto con el Bismarck.

Swordfish
27 de mayo: Los acorazados Rodney y King George V se aproximan al Bismarck, seriamente dañado. El acorazado alemán, en franca inferioridad ante tantos enemigos y no pudiendo ser gobernado, es reducido a un despojo y al final hundido por los torpedos del crucero Dorsetshire. A las 10:40 hs el Bismarck se hunde. Sin embargo los marinos supervivientes alemanes sostienen que ellos echaron a pique su acorazado. De los casi 2200 tripulantes, sólo 115 lograron sobrevivir.

1 de junio: el Capitán de navío Brickmann, habiendo rehusado llevar a cabo los ataques contra los convoyes británicos, independientemente del Bismarck, como le había ordenado el almirante Lütjens, llega finalmente a Brest con el Prinz Eugen


Robert Ballard
En junio de 1989 Robert Ballard descubrió la localización del pecio del Bismarck. Desde entonces, diversas expediciones han examinado los restos del navío para documentar su estado y determinar la causa final de su hundimiento.

"Demostramos de manera concluyente que de ninguna manera los británicos hundieron el Bismarck", afirmó el doctor Alfred S. McLaren, un especialista en asuntos navales que analizó el naufragio en sendas expediciones realizadas el año pasado y el actual. "Fue echado a pique deliberadamente por los propios alemanes", añadió.

Esa conclusión es aún objetada vehementemente por los investigadores británicos. Pero cinco expediciones desarrollaron misiones de reconocimiento en el lugar del hundimiento, y tres equipos independientes de exploradores norteamericanos, incluyendo al doctor McLaren, un submarinista retirado y presidente emérito del Club de Exploradores de Nueva york, llegaron a la conclusión de que el célebre acorazado, sorprendentemente, se encuentra en bastante buen estado.

Los exploradores norteamericanos advirtieron que en las partes laterales del casco no se observan daños importantes causados por el fuego graneado del enemigo y añadieron que ese hecho, por sí solo, indica que el Bismarck fue en realidad echado a pique deliberadamente, como aseguraron siempre los sobrevivientes germanos, sosteniendo que su tradición naval era hundir los barcos propios que estuvieran en peligro de caer en manos enemigas.

Las conclusiones norteamericanas enfurecieron a los británicos, que los acusaron de artificiosos revisionistas con vulgar afán de notoriedad. "Sencillamente no me convence eso", expresó David L. Mearns, que el año pasado dirigió una expedición británica hasta el lugar del hundimiento. "El Bismarck -agregó- fue destruido por la artillería británica y hundido por torpedos. Todo lo demás es ridículo."

El más reciente embate corrió por cuenta de James Cameron, director de la película "Titanic", de 1997. Su propio documental televisivo se basa en una expedición que realizó hace unos meses, en la que exploró -más a fondo que otras investigaciones anteriores- el Bismarck con robots y sumergibles tripulados. ¿Se habría hundido el averiado Bismarck si no lo hubiesen echado a pique deliberadamente? "Claro, pero habría tardado medio día", comentó Cameron.

Las nuevas observaciones se contraponen a las ideas sobre el fin del Bismarck que alguna vez parecieron patentes, al menos en un primer momento. Un avión de combate británico lanzó un proyectil que averió los timones del acorazado, que fue cercado luego por una flota que lo sometió a un incesante bombardeo. Mientras el Bismarck zozobraba, los marineros alemanes lo abandonaban en tropel arrojándose al agua. 

Los marineros germanos dijeron que el hundimiento del Bismarck se debió a la detonación, 30 minutos antes, de cargas de perforación -explosivos a bordo de la mayoría de los buques de guerra que horadan partes débiles, particularmente cerca de la quilla- y antes de que hicieran impacto los últimos torpedos británicos. Un informe del Almirantazgo durante la guerra llegó a la conclusión de que los propios explosivos alemanes pudieron haber acelerado el fin del acorazado, si bien no fueron la única causa. Pero los patriotas británicos desecharon la idea.

La controversia estuvo nuevamente en el candelero cuando el doctor Robert D. Ballard, uno de los que habían descubierto los restos del Titanic, posteriormente hizo lo propio con el Bismarck, en 1989. A pesar de los ataques y el escabroso descenso, se encontraba en buenas condiciones y aún se podía observar en el acorazado una difusa esvástica.