lunes, 11 de mayo de 2015

11 de mayo de 868 - en China, Wang Jie imprime el primer libro de la historia: el Sutra del diamante.

El 11 de mayo del año 868, hace 1.145 años, el chino Wang Jie autorizó la impresión y distribución de El Sutra del Diamante, el libro impreso más antiguo del que se tiene conocimiento, que se estampó casi 600 años antes que la Biblia de Gutenberg. El Sutra del Diamante no es el primer texto impreso de la historia, pero sí el más antiguo que se conserva hasta la fecha. El término «sutra» proviene del sánscrito, la antigua y sagrada lengua de la India, que es de origen indoeuropeo. Un sutra es un texto que recoge las palabras de Buda. Sus discípulos aprendían de memoria estos discursos y los transmitían de generación en generación. Al final de El Sutra del Diamante, Subhuti, un discípulo de Buda, le pregunta a éste cómo debería titularse el sermón, a lo que Buda le responde que deberá ser conocido como «El Diamante Cortador de Sabiduría Trascendental» porque «la enseñanza es fuerte y afilada como un diamante que corta a través de los malos enjuiciamientos y la ilusión».

Frontispicio de «El sutra del diamante», el libro impreso más antiguo del que se tiene conocimiento, publicado el 11 de mayo del año 868. / © THE BRITISH LIBRARY BOARD

El texto original de El Sutra del Diamante, escrito en sánscrito, fue traducido al chino, alrededor del año 400, por un monje erudito indio llamado Kumarajiva. La copia china que se conserva, del año 868, fue hallada en 1907 por Aurel Stein (1862-1943), un arqueólogo húngaro-británico. Este precioso pergamino, de unos cinco metros de largo, había permanecido oculto, junto a otros 40.000 libros y manuscritos, en una cueva cercana a Dunhuang, una ciudad importante en la antigua Ruta de la Seda. La gruta forma parte de un conjunto sagrado de varios centenares de templos excavados en un precipicio arenoso, conocido como las cuevas de Mogao o las cuevas de los Mil Budas. Esta biblioteca secreta fue sellada alrededor del año 1000, en una época en que esta región sufrió la amenaza del Imperio tangut. En 1900, un monje descubrió la entrada sellada de la cueva, en cuyo interior se habían conservado perfectamente los pergaminos de papel y seda gracias al aire seco del desierto. La Biblioteca Británica (British Library) conserva la copia y su versión digital se puede consultar a través de Internet.

La imprenta, método mecánico para reproducir textos e imágenes, constituyó toda una revolución cultural en Europa, la primera. Fue en el siglo XV cuando un orfebre alemán, Johannes Gutenberg, ideó hacia 1450 los primeros tipos móviles, unos moldes en madera de cada una de las letras del alfabeto que posteriormente rellenó con plomo. Hasta entonces, como sabemos, los libros eran primorosamente manuscritos por monjes en su mayoría. Todo cambió el día que Guterberg apostó que era capaz de hacer una copia de la Biblia en menos de la mitad del tiempo de lo que tardaba en copiarla el más rápido de los monjes. 

La apuesta, no sabemos si la ganó, porque parece que se quedó sin dinero para acabar las 150 Biblias que se propuso, pero sí sabemos que hizo el libro más perfecto hasta entonces: una Biblia, de la que hoy sólo se conservan 48 ejemplares.

Sin embargo, al otro lado de Europa, más allá de los Urales y de la cordillera del Himalaya, en China, ya habían creado muchos siglos antes su propia imprenta.

La primera de la que se tienen datos es la que, en su forma más primitiva, imprimió el primer libro de la historia: ‘El Sutra del Diamante’. Para elaborarlo, Wang Chieh hizo unos bloques de madera en los que talló a mano textos e ilustraciones en relieve e invertidos, los entintó con pintura y agua y puso luego encima papel para que quedasen los símbolos estampados en él. Corría el año 868 de nuestra era. O sea, el siglo IX... Esta joya fue descubierta en una cueva que guardaba una biblioteca escondida.

Ya en 1041, otro personaje chino, Phi Sheng, inventaba los primeros tipos móviles. Sheng ideó un complejo sistema de piezas de porcelana donde se tallaban los caracteres chinos. Precisamente, la ingente cantidad de caracteres e ideogramas del idioma chino, hizo poco adecuada entonces la imprenta en este país.

No obstante en 1234, en una zona del reino de Korio (hoy, Corea), sabían de los avances chinos en materia de impresión y crearon un grupo de tipos móviles en metal, exactamente el mismo sistema que crearía dos siglos después Gutenberg en Occidente. No los usaron muy a menudo, sin embargo, dejando así que el orfebre alemán se llevase el mérito de la auténtica transformación en los sistemas de impresión. Pese a ello, este mérito no le fue reconocido entonces, ya que Gutenberg murió arruinado. Antes, había sido acogido por el obispo de Maguncia, el único que había apreciado su trabajo.

Los sutras o suttas son mayoritariamente discursos dados por Buda o alguno de sus discípulos más próximos. Si bien se asocian principalmente al budismo, puede ser utilizada para designar escritos de otras tradiciones orientales, como el hinduismo.

Una copia del Sutra del Diamante, fue encontrado entre los manuscritos Dunhuang en el siglo XX por Aurel Stein en China, es el libro impreso más antiguo que se conoce, fechado el 11 de mayo de 868 A.D.

El Sutra del Diamante, como muchos sutras, comienza con la famosa frase "Así he oído". En este sutra el Buda ha terminado su paseo diario con los monjes para recoger ofrendas de alimento y se sienta a descansar. Uno de los monjes más veteranos, Subhuti, se adelanta y le plantea una pregunta al Buda.

Lo que acontece a partir de ahí es un diálogo extenso, a menudo repetitivo, sobre la naturaleza de la percepción. El Buda emplea con frecuencia frases paradójicas como "Lo que se conoce como la enseñanza del Buda no es la enseñanza del Buda". El texto está lleno de estas negaciones, por medio de la dialéctica Prajña  se propone conducirnos a una afirmación superior, contradiciendo una simple afirmación directa. La palabra sánscrita prajña está compuesta de las partes pra y jña, mientras que jña significa comprensión, conocimiento, conciencia o inteligencia; la partícula pra es un intensificador similar a lo que en castellano son los prefijos súper, mega o ultra. en otras palabras, prajña puede ser traducido literalmente como megacomprensión, pero en el contexto budista generalmente se traduce como sabiduría o sabiduría perfecta.     

El Buda trata de ayudar a Subhuti a desaprender sus nociones preconcebidas y limitadas de lo que es la realidad, la naturaleza de la Iluminación, y la compasión.

Una parte especialmente notable es cuando el Buda le enseña a Subhuti que lo que hace tan grande a un Bodhisattva Bodhisattva es un término propio del budismo que alude a alguien embarcado en el camino del Buda de manera significativa. Es un término compuesto: bodhi ("supremo conocimiento", iluminación) y sattva (ser).   es que el Bodhisattva no se enorgullece de su trabajo para salvar a los otros, ni es su compasión calculada o forzada. El Bodhisattva practica la compasión sincera que procede de lo más hondo del ser, sin ningún sentido del ego o provecho.

En otra sección, Subhuti expresa su preocupación de que el Sutra del Diamante sea olvidado 500 años después de su enseñanza (alternativamente, durante los últimos 500 años de esta era). El Buda le asegura a Subhuti que mucho después de que se haya marchado, seguirá habiendo algunos que puedan obtener el significado del Sutra del Diamante y ponerlo en práctica. Esta sección parece reflejar una preocupación que se encuentra en otros textos budistas que las enseñanzas del Buda eventualmente se difuminarían y corromperían. Un concepto budista popular, conocido como mappō en japonés, también refleja esta misma ansiedad.