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viernes, 3 de abril de 2015

3 de abril de 1982 - En el marco de la ocupación militar argentina en las Islas Malvinas, sesiona el Consejo de Seguridad de la ONU

Entre las primeras medidas tomadas por Argentina estuvieron algunas de carácter administrativo, aunque con fuerte valor simbólico: cambios de topónimos por sus versiones argentinas, instauración del español como lengua oficial, y modificación del código de la circulación vehicular para que se condujese por la derecha en vez de por la izquierda.

Nicanor Costa Méndez
Canciller Argentino
Por otra parte, el día 2, mientras se produce el desembarco en las islas, en Buenos Aires Costa Méndez mantiene intensas reuniones y comunicaciones. El embajador argentino en Moscú, Ernesto de la Guardia, le informa que ha logrado dialogar con el viceministro de Asuntos Exteriores soviético Zemkov pero sin obtener una definición contundentemente favorable. Finalmente, como es sabido, no habrá veto soviético (ni chino) el día siguiente cuando se vote la Resolución 502 en el Consejo de Seguridad. La posibilidad de contar con un veto soviético implica desconocer el récord de votación del régimen de Moscú en Naciones Unidas, que indica que sólo ha ejercido el derecho de veto cuando sus intereses están directamente comprometidos, cosa que obviamente no ocurre en el caso de Malvinas.

El gobierno de Margaret Thatcher, inmerso en distintas reformas muy contestadas socialmente, se hallaba en una situación delicada. Francis Pym, su ministro de Asuntos Exteriores, no veía con buenos ojos un conflicto con Argentina por la posesión de unas islas remotas en el Atlántico Sur.

Con todo, el 3 de abril el Reino Unido logró que la ONU aprobara la resolución 502, exigiendo a la Argentina que retirara sus tropas de los archipiélagos ocupados:
El Consejo de Seguridad,
Recordando la declaración formulada por el Presidente del Consejo de Seguridad en día 23 45a. Sesión del Consejo de Seguridad, celebrada el 1º de abril de 1982 (S/14944), en la que se instaba a los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a que se abstuvieran del uso o la amenaza de la fuerza en la región de las Islas Malvinas (Falkland),
Profundamente preocupado por los informes acerca de una invasión por parte de las fuerzas armadas de la Argentina el 2 de abril de 1982,
Declarando que existe un quebrantamiento de la paz en la región de las Islas Malvinas (Falkland),


  • Exige la cesación inmediata de las hostilidades.

  • Exige la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las Islas Malvinas (Falkland).

  • Exhorta a los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido a que procuren hallar una solución diplomática a sus diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Resolución 502 del Consejo de Seguridad. Nueva York, 3 de abril de 1982.

Votaron a favor Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Jordania, Togo, Uganda, Zaire, Guyana, Irlanda y Japón. En contra: Panamá. Se abstuvieron la Unión Soviética, China, Polonia y España.

Consejo de Seguridad de la ONU - 3 de abril de 1982
La estrategia inicial era llevar a Inglaterra a discutir la soberanía en un ámbito internacional, pero le hicimos el juego a Inglaterra a través de un cambio de política súbita. El curso de acción tomó un nombre de encubrimiento que se llamó ‘toco y me voy’, lo que significaba “recuperar las Islas en un golpe de mano lo menos sangriento posible para no alterar a nadie y una vez recuperadas las Islas, retirarse y dejar una pequeña guarnición”. 

Sin embargo, el Gobierno militar pensaba locamente que los Estados Unidos apoyaría a la dictadura porque estaba al servicio de su política en América Central, que era adiestrar mediante unidades especiales de inteligencia efectivos de Guatemala, El Salvador, Honduras, en las técnicas del combate contra un enemigo interior.

Se hizo todo lo contrario del manual estratégico con un solo fin: justificar la permanencia de esa dictadura y perpetuarla en el tiempo mediante el empleo no solamente de las fuerzas militares que no estaban aptas para eso, sino del apoyo del pueblo argentino.

Mientras tanto, el gobierno argentino recibió señales de los Estados Unidos que "confundieron" a las mentes de quienes conducían la política del país. La noche del 2, por su parte, la embajadora Jeanne Kirckpatrick participó de una comida en su honor que se ofreció en la embajada argentina en Washington. La invitación había sido efectuada con antelación pero los hechos del día hacían suponer al embajador Takacs y a sus colaboradores que la funcionaria se excusaría. El hecho de que la representante del gobierno norteamericano en la ONU accediera a comer en la sede diplomática argentina el mismo día del desembarco en Malvinas confundió a los miembros del gobierno militar. La actitud de Kirckpatrick generaría no pocos disgustos en las autoridades inglesas cuando a este hecho se sumó el que al día siguiente, en la votación en el Consejo de Seguridad, la embajadora no participó de la reunión y delegue el voto norteamericano en su segundo. En sus Memorias, Alexander Haig sostiene que la participación de la embajadora Kirkpatrick en una comida en su honor en la Embajada argentina la noche del 2 de abril generó "una duda en los británicos sobre su imparcialidad".

Finalmente, la URSS se abstendrá el día 3 descolocando al gobierno argentino. Posteriormente, el canciller se comunica con Londres, donde está a cargo de la embajada el ministro Atilio Molteni como encargado de negocios, dado que el embajador Carlos Ortíz de Rozas ha sido convenientemente desplazado a la sede diplomática ante el Vaticano semanas antes. Molteni recibe el llamado de Costa Méndez y de inmediato se comunica con el gerente del Banco Nación para procurar retirar todos los fondos argentinos disponibles antes de que se dictara el bloqueo. Unos quinientos millones de dólares lograron ser girados a Suiza mientras que casi mil quinientos millones no pudieron ser liberados por estar depositados a plazo. El encargado de Negocios era el hoy embajador Atilio Molteni, quien tuvo que enfrentar a las autoridades británicas en el Foreign Office. Se le otorgaron 24 horas para abandonar el país.

El sábado 3 sesiona de urgencia la Cámara de los Comunes. Desde la crisis de Suez en 1956, el Parlamento británico no entraba en sesión un día sábado.

En tanto, en Buenos Aires, la prensa argentina se vuelca claramente en favor de la operación. Hasta la revista Humor, crítica del gobierno, publica: "El acto de recuperación debe ser valorado como hecho de afirmación nacional, irreprochable en su esencia".

De haberse mantenido en su estrategia original y Argentina hubiese aceptado la Resolución 502 del Consejo de Seguridad de la ONU, Inglaterra se hubiera visto obligada a negociar con Argentina por lo que la ocupación militar hubiera rendido sus frutos. La megalomanía de los gobernantes argentinos, junto con su miopía política y su ambición, provocaron el desastre.

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