martes, 14 de abril de 2015

14 de abril de 73 - Cae la fortaleza de Masada en Israel

La fortaleza en el desierto de Judea fue construida por la dinastía asmodea del reino de Israel, aproximadamente 100 años antes de Jesucristo, pero fue el rey Herodes el que la convirtió en un refugio de gran importancia, construyendo un imponente palacio en uno de sus lados. Herodes no se sentía muy seguro en Jerusalén y pensó que un lugar como la montaña junto al Mar Muerto podría ofrecerle esa seguridad en caso de tener algún problema

El capítulo más conocido de la historia de Masada comienza años después de la muerte de Herodes, cuando un grupo de rebeldes judíos vio en la fortaleza el lugar ideal para resistir el empuje de la represión romana a la rebelión que había empezado un tiempo antes. Lejos de dejarles tranquilos las legiones romanas los siguieron y los sometieron a un cruel asedio de años.

Cuando las tropas de Roma estaban a punto de tomar la fortaleza, para lo que habían necesitado construir una rampa de unos cien metros de altura, los rebeldes  decidieron en el siglo I (había alrededor de  mil hombres, mujeres y niños) elegir una "muerte honrosa" a una vida de esclavitud y se mataron unos a otros hasta que no quedó prácticamente ni un sólo superviviente.  Los restos de esa rampa, como los de los campamentos de las legiones que cercaban la fortaleza, todavía se pueden ver hoy en día.

Eleazar Ben Yair reunió a sus lugartenientes en el palacio occidental de la fortaleza de Masada y pronunció un célebre discurso proponiendo un sorteo para que un grupo de elegidos les diera muerte a todos los demás? La obsesión era evitar caer con vida en manos de los romanos y al mismo tiempo evitar el suicidio, mal considerado por las leyes sagradas. La única versión de este relato –con las inevitables variaciones que le agrega el tiempo a todo relato– pertenece a Josefo Flavio, un historiador judío que colaboró con los romanos y cuya fuente de información habrían sido dos mujeres que sobrevivieron al inclasificable acto, llamado a veces, no muy ajustadamente, suicidio colectivo.
las ruinas de Masada
El escenario de esta historia es la fortaleza de Masada, erigida en lo alto de un escarpado monte con forma de meseta en los bordes orientales del desierto de Judea, muy cerca del Mar Muerto y del bíblico río Jordán. En el siglo I, el Imperio Romano había ocupado Palestina después de haber derrotado al reino judío de los macabeos, lo cual mantenía a los habitantes de Judea en estado constante de rebelión. Pero al mismo tiempo los judíos de Jerusalén tenían divisiones internas que los separaban en varias sectas enfrentadas entre sí. Una de ellas, la de los zelotes (término que refiere a una secta judía, rama desprendida de los fariseos que vivían en las montañas de Galilea, y que conjuntamente con ellos y los esenios y saduceos  formaron el Partido Nacionalista. El término remite, en hebreo, a la palabra Kanaim  que significa "fanáticos", personas que lucharon en forma extremista por el pueblo de Israel). , fue la que lideró una gran rebelión contra el Imperio. Acosados por los romanos, los zelotes capturaron la fortaleza de Masada, donde también fueron a refugiarse otros sectarios dirigidos por Eleazar Ben Yair, el gran protagonista de esta tragedia.

La única fuente escrita sobre Masada es Flavio Josefo "La guerra de los judíos". Nacido Joseph ben Matityahu en una familia sacerdotal, Flavio era un joven líder en el estallido de la Gran Rebelión judía contra Roma (66 dC), cuando fue nombrado gobernador de Galilea. Llamándose a sí mismo Flavio Josefo, se convirtió en un ciudadano romano y un historiador éxito.

Según Josefo, Herodes el Grande construyó la fortaleza de Masada entre 37 y 31 aC. Herodes, de origen idumeo, fue nombrado rey de Judea por sus señores romanos. Se incluyó una muralla de casamatas alrededor de la meseta, almacenes, grandes cisternas ingeniosamente llenas de agua de lluvia, cuarteles, palacios y una armería.

Unos 75 años después de la muerte de Herodes, al comienzo de la rebelión de los Judíos contra los romanos en el año 66 dC, un grupo de rebeldes judíos venció a la guarnición romana de Masada. Después de la caída de Jerusalén y la destrucción del Templo (70 dC) se les unieron los fanáticos y sus familias que habían huido de Jerusalén . Allí, se resistieron durante tres años, atacando y acosando a los romanos.

Luego, en el año 73 dC, el gobernador romano Flavio Silva marchó contra Masada con la Décima Legión, unidades y miles de prisioneros de guerra judíos auxiliares. Los romanos establecieron campamentos en la base de Masada, pusieron sitio a la misma y construyeron un muro de circunvalación. Luego construyeron una muralla de miles de toneladas de piedras y tierra en el acceso occidental de la fortaleza y, en la primavera del 74 dC, se acercó un ariete por la rampa y atacaron las murallas de la fortaleza.

Una vez que se hizo evidente que los arietes y catapultas romanos tendrían éxito en la demolición de las paredes de Masada, Eleazar Ben Yair -El líder de los zelotes- decidió que todos los defensores judíos deberían suicidarse.

Flavio Josefo relata dramáticamente la historia que le habrían contaron dos mujeres sobrevivientes. Los defensores -casi un millar de hombres, mujeres y niños- liderados por Ben Yair, quemaron la fortaleza y se mataron entre sí. Los zelotes echaron suertes para elegir 10 hombres para matar al resto. Luego eligieron entre ellos el hombre que iba a matar a los sobrevivientes. Ese último Judío luego se suicidó. Según el relato, Eleazar Ben Yair dirigió un discurso final:
"Valientes hermanos: hace tiempo hemos llegado a un acuerdo de no someternos a los Romanos, como tampoco a otras fuerzas que quieran dominarnos.Sólo ante Dios nos rendimos; sólo Él gobierna al hombre con la justicia y la verdad. Ha llegado al hora de realizar nuestras aspiraciones sin caer en la ignominia. Cansados de la esclavitud, no elijamos otra con terribles castigos. Éste será nuestro destino si caemos vivos en manos de los Romanos. Fuimos los primeros en rechazarlos y seremos los últimos en combatirlos. Pienso que Dios hizo justicia con nosotros al otorgarnos la posibilidad de caer y morir como héroes libres. Está en nuestras manos el poder elegir una muerte heroica, nosotros junto a nuestros queridos. No podrá nuestro enemigo impedirlo a pesar de su anhelo de apresarnos vivos. Tampoco nosotros podemos apresarlos, por lo tanto, mueran nuestras mujeres antes de ser profanadas, mueran nuestros hijos antes de experimentar la esclavitud, que felices seremos llevando nuestra independencia hasta los sepulcros y destruyendo con el fuego la fortaleza y todo lo que dentro de ella se encuentra. Doloridos y apesadumbrados quedarán los Romanos al no podernos atraparnos vivos y al comprobar que no gozarán del botín ni del pillaje. Sólo provisiones les dejaremos como testigos de que no por  hambre ni por falta de alimentos encontramos la muerte, sino que fue una acción premeditada, prefiriendo una muerte de libres a una vida de esclavos. Vayamos a la muerte antes de ser esclavos del enemigo. Libres quedaremos al abandonar este mundo, nosotros! Nuestras mujeres y nuestros hijos!"
La historia de Masada sobrevivió en los escritos de Josefo, pero no muchos Judios leyeron sus obras y durante más de 1.500 años fue un episodio más o menos olvidado en la historia judía. Luego, en la década de 1920, el escritor hebreo Isaac Lamdan escribió "Masada", una historia poética de la lucha judía frente a un mundo lleno de enemigos. Según el profesor David Roskies, el poema de Lamdan, "más tarde inspiró el levantamiento en el gueto de Varsovia".

La heroica historia de Masada y su dramático final atrajo a muchos exploradores al desierto de Judea en los intentos de localizar los restos de la fortaleza. El sitio fue identificado en 1842, pero las excavaciones intensivas tuvo lugar sólo a mediados de 1960 de con la ayuda de cientos de voluntarios entusiastas procedentes de Israel y de muchos países extranjeros.

Para muchos, Masada simboliza la determinación del pueblo judío de ser libre en su propia tierra.

Pero...

Masada fue la más famosa excavación arqueológica del siglo después del descubrimiento de la tumba de Tutankamón. Durante años,  los arqueólogos trabajaron en Masada en busca de pruebas de la última batalla y el suicidio en masa de los rebeldes judíos contra el imperio romano.

La historia del último reducto, de judíos luchando hasta el final contra las legiones romanas, tenía un atractivo inmediato en Israel y en el extranjero. Pero Masada ya no es un símbolo de la unidad. ¿Fueron sus defensores el núcleo duro heroica de la gran revuelta judía contra Roma, o una banda de asesinos que se convirtieron en víctimas de una última operación de limpieza romana? Fue Eleazar Ben-Yair, quien persuadió –si es que el suicidio se produjo realmente- a sus 960 seguidores a matarse unos a otros?

El dr. Zeev Moshel, uno de los excavadores originales, se indignó. Él dijo que el derrumbe del mito de Masada es injustificado y sus defensores "encarnaban la independencia judía".

La mayoría de los arqueólogos israelíes aceptan ahora que lo que realmente sucedió en Masada es muy diferente del cuadro pintado por el profesor Yigael Yadin, el arqueólogo y ex jefe del Estado Mayor del ejército israelí, que había realizado las famosas excavaciones en 1963-1965. A un costo de alrededor de 920.000 libras en valores corrientes, en su mayoría provenientes de donantes británicos, entre ellos el periódico The Observer, el profesor Yadin ha afirmado haber encontrado evidencia para la versión heroica de lo que ocurrió en la fortaleza.

La única fuente literaria es Flavio Josefo, el historiador judío que él mismo había participado en la revuelta antes de unirse al bando romano. Su relato dice que los defensores de Masada no tomaron parte en la guerra contra Roma durante el sitio de Jerusalén, sino que saquearon pueblos de la zona, incluyendo En Gedi en el mar muerto, donde "las mujeres y los niños, más de 700 en número, fueron masacrados".

El profesor Najman Ben-Yehuda,  autor de “El mito de Masada: La memoria colectiva y la creación de mitos en Israel”, publicado en 1995, trazó el desarrollo de la mitología Masada y la adaptación de la evidencia arqueológica para promover su estatus como icono nacionalista. Él es mordaz sobre las conclusiones del Profesor Yadin, y dice que estos fueron modificados de forma sistemática para apoyar la historia de Josefo.

Yadin estaba ansioso de encontrar huesos de los 960 defensores y sus familias, y en noviembre de 1963 se encontraron los restos de tres esqueletos, identificado como un hombre 20-22 años de edad, una mujer de 17 a 18 y un niño de 11 a 12. Según la transcripción de una discusión que tuvo lugar en el momento, dijo: "Es obvio que el niño y la mujer no puede ser madre e hijo a causa de la diferencia de edad." Pero en su libro sobre Masada tres años más tarde, él afirmaba haber  encontrado el esqueleto "de un hombre de unos veinte años que fue quizás uno de los comandantes de Masada". No menciona las edades de la mujer y el niño, lo que le permite sugerir que podría haber descubierto un luchador de Masada con su familia, cosa que hace cinco años más tarde, al escribir en la Enciclopedia Judaica: ”todas las dudas se han desvanecido: Los esqueletos ... representan los restos de un comandante importante de Masada y su familia."

Los excavadores de la década de 1960 estaban decepcionados por haber encontrado tan poco para confirmar la última posición y el suicidio en masa. El signo más evidente del asalto romana es la rampa de arena, construida sobre un promontorio rocoso, que llega hasta la cima de la montaña. Había puntas de flecha, pero no del tipo de alta calidad utilizado por los romanos. Un estudio reciente estima la duración de las operaciones militares en Masada a las seis semanas, no el largo asedio se describe en los libros de texto israelíes.

El profesor Jerome Murphy-O'Connor de la Escuela Bíblica, un instituto de investigación en Jerusalén, no cree la historia del suicidio en masa. El relato de Josefo está precedido por dos largos discursos de Ben-Yair, informó textualmente, en la que convence a su pueblo para que se maten entre ellos. La supervivencia de sus palabras es inherentemente poco probable, ya que Josefo también dice que sólo dos mujeres y cinco niños pequeños estaban vivos cuando los romanos entraron en la fortaleza. Para el profesor Murphy-O'Connor, “Josefo inventó el discurso de Eleazar [Ben-Yair] para echar la culpa de la guerra, no en el pueblo judío como tal, pero sí en una minoría de revolucionarios violentos".

El profesor Yadin quería demostrar que los defensores de Masada eran los partidarios incondicionales de un movimiento de resistencia nacional dirigida por los zelotes, el movimiento que luchó en Jerusalén. Interpretó pergaminos encontrados en Masada como muestra de que los defensores vinieron de diferentes sectas y grupos, aunque los rollos pueden haber sido saqueado de los pueblos cercanos. Lo que Josefo realmente dijo fue que los defensores de Masada eran sicarios, un grupo judío extrema que se especializó en el asesinato y había matado al Sumo Sacerdote en Jerusalén.

El debate sobre lo que pasó en Masada se lleva a cabo con tanta energía y pasión en Israel porque simboliza dos visiones de país y de sus políticas actuales. Estos son tan relevantes en 1997 como cuando Josefo escribió hace 2.000 años.

Una es que Israel es una fortaleza sitiada cuyos defensores deben luchar hasta el final contra un enemigo implacable. El otro es que hoy, como en el pasado, la negativa a compromiso de los extremistas como los sicarios en Masada y los líderes de la revuelta contra Roma traerá sólo la muerte y la destrucción al pueblo judío.

Póster de la película de 1981