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domingo, 23 de agosto de 2015

Cine e Historia: "Braveheart" (1995)

William Wallace nació en enero del 1272 en la ciudad escocesa de Elerslie (cerca de Glasgow), muy poco antes de que llegase al trono de Inglaterra el que sería su gran enemigo, Eduardo I, de la casa Plantagenet.

William Wallace, vivió sus primeros años en un clima de tensiones y disputas que se sucedieron entre los numerosos nobles escoceses tras la muerte del rey Alexander III.

Entre los 14 y 16 años William Wallace, vivió en Dunipace, con un clérigo tío suyo, con el que estudió a los clásicos en latín. Ya con esta edad medía 2 metros de altura, lo que le convertía casi en un gigante para el tamaño medio de entonces, también era muy fuerte y hablaba tres idiomas.

La muerte de su padre, el destierro de su madre y el sistema de opresión que vivían los suyos por parte de los ingleses hizo que William Wallace, abandonase la incipiente carrera eclesiástica.
Así, cansado de la opresión y el dominio inglés se unió con otros jóvenes, convirtiéndose en una banda de forajidos. Con ellos,William Wallace, fue hasta Loudun Hill, donde vivía el caballero inglés Fennwick, que había matado a su padre.

Él sólo contaba con 50 hombres, frente a los 200 soldados ingleses; aún así, más de la mitad de estos murieron, incluyendo a Fennwick.

Los hombres de William Wallace, además de disfrutar su primera gran victoria, se encontraron con un número considerable de espadas, armas y caballos. William Wallace se convirtió así en un forajido al que pusieron precio por su cabeza.

Su pequeño ejército se refugió en el bosque de Ettrick y durante 5 años, junto con sus hombres, visitó poblaciones tomadas por los ingleses para conocer al enemigo y realizó guerrillas contra tropas y patrullas, ocasionando numerosas bajas.  
Espada William Wallace
A pesar de todo ello, a William Wallace le dio tiempo para cortejar a la joven Marion Braidfute, que vivía en Lannark, ciudad gobernada por el sheefiff Hazelrig, el cual, para obligar a William Wallace a ir a su ciudad y así capturarlo, mató al hermano de Marion. Y efectivamente William Wallace llegó, pero, aunque causó una considerable matanza entre los soldados ingleses, tuvo que regresar al bosque sin haber conseguido llegar a la casa de su amada. Entonces, el sheriff Hazelrig, despechado por no conseguir capturar al forajido más buscado, mató a Marion.

La venganza no se hizo esperar. William Wallace, acompañado esta vez por todos sus hombres, atacó durante la noche, dejando vivos sólo a las mujeres y los religiosos. Aquello aumentó su fama, y muchos más escoceses se unieron a él y las tropas inglesas a la largo y ancho de Escocia sufrieron su guerra de guerrillas.  

El rey Eduardo mandó 40.000 soldados de a pie y 300 jinetes para resolver el problema escocés al mando del Gobernador inglés de Escocia, John de Warenne. El primer gran enfrentamiento tuvo lugar en Irvine, julio de 1297; muchos nobles escoceses no quisieron participar por no querer estar bajo el mando de alguien a quien consideraban de inferior rango. William Wallace,  tuvo que retirarse hacia el norte, aunque después siguió a los ingleses cuando estos creyeron que el asunto estaba zanjado.

El siguiente gran enfrentamiento sería decisivo por necesidad: un numeroso y bien armado ejército, con muchos veteranos de las guerras de Flandes y Gales, frente a quienes hasta entonces sólo habían hecho guerrillas y estaban armados principalmente con espadas, lanzas, hachas y cuchillos.

La batalla tuvo lugar el 11 de septiembre de 1297, en el puente de Stirling, que se hundió ante el peso de la caballería inglesa, facilitando así la victoria de William Wallace. Aunque este tuvo que sufrir la pérdida de su mejor amigo: Sir Andrew Moray. A aquella victoria siguieron otras, incluyendo la toma del castillo de Edimburgo. Y así quedó Escocia momentáneamente libre de ingleses.

Entonces William Wallace, vio que había otro trabajo que hacer: restaurar las vías comerciales y diplomáticas con los otros países, tal como estaban con el rey Alexandre III.

Fue elegido Guardián de Escocia, título que casi equivalía a nombrarlo rey (el auténtico, John Baliol, estaba preso en Londres; más tarde sería exiliado a Francia, de donde no regresaría).

Alarmado por la derrota inglesa, Eduardo I regresó de Flandes, donde mantenía otra guerra, y fue en persona hacia Escocia con un enorme ejército que fue avanzando por el norte de Inglaterra, donde William Wallace también había conquistado algunas ciudades, haciendo huir a los escoceses que se encontraban por allí. Entonces William Wallace usó la práctica de tierra quemada, para que el enemigo no encontrase provisiones a su paso, pero eso ya estaba previsto por el rey inglés, al que le llegaban las provisiones en barcos desde Irlanda, aunque en alguna ocasión estos se hundieron en el mar por culpa de una tormenta.

Además de esta inmensa fuerza, tres veces mayor que la de los escoceses, William Wallace fue traicionado por dos de sus nobles. En la batalla de Falkirk, a pesar de la buena idea de oponerse al asalto de la caballería inglesa colocando las lanzas sujetas firmemente contra el suelo, los escoceses fueron derrotados y el rey inglés ofreció una importante recompensa por la captura de William Wallace.

Además de la derrota, este tuvo que soportar el desprecio de los propios nobles escoceses, que nombraron Guardianes de Escocia a Robert the Bruce y John Comyn, este último, sobrino de John Baliol.

Una vez perdido el carisma de vencedor de todas las batallas, su condición fue decisiva para que los nobles le retiraran el apoyo. Por si fuera poco, el rey Eduardo decretó una amnistía para todos aquellos que combatieron por Escocia, excluyendo de ella a William Wallace, que de nuevo se veía convertido en un forajido. También nombró rey a John Comyn.

Captura y ejecución

Parece ser que William Wallace, estuvo un tiempo en Francia, donde Felipe IV le ofreció títulos nobiliarios y el gobierno de alguna tierra, pero el amor por su tierra le llevó a volver en 1305. Allí, nuevamente fue traicionado. Esta vez por Sir John de Menteith, antiguo amigo y compañero de armas, que introdujo a uno de sus sobrinos en su banda, para así estar al tanto de todo cuanto hacía. Así consiguió llevarlo hasta el castillo de Carslile, donde fue encerrado en una mazmorra. De allí fue llevado a Londres fuertemente custodiado y atado a un caballo, en un largo viaje de 17 días. 

Fue acusado de alta traición, cosa que él negó, ya que nunca había jurado lealtad al rey inglés, y sentenciado a morir en el mismo día, el 23 de agosto.  

Los detalles de su ejecución son especialmente truculentos, incluso pensando en los cánones de la época: William Wallace, fue arrastrado por dos caballos por las calles de Londres y apedreado por la multitud hasta llegar a Smithfield, donde estaba el lugar de ajusticiamientos.

Allí lo ahorcaron por un corto tiempo, lo suficiente para que sólo perdiese el conocimiento. Lo descolgaron y, mientras aun estaba vivo, le cortaron los genitales, le abrieron el vientre y le sacaron los intestinos, que fueron quemados; finalmente, su cabeza fue cortada y puesta en una pica en el Puente de Londres, mientras que manos y pies fueron mandados a cuatro extremos de Inglaterra.

En Alberdeen, donde llevaron el pie izquierdo, fue enterrado lo que quedaba del cuerpo. Este tipo de ejecución contra el delito de traición fue introducido en Inglaterra por los normandos y estuvo vigente hasta el siglo XVIII. Y seguramente se usó con bastante frecuencia; hay que tener en cuenta que en la Torra de Londres está la llamada Puerta de los Traidores.

Su espada

Se habla mucho de la espada de William Wallace, la cual es del tipo tradicional para ser manejada con las dos manos, mide aproximadamente 66 pulgadas de largo, siendo la longitud de la hoja de 52 pulgadas. La calidad del metal sugiere que es de origen escocés, aunque otras espadas del mismo periodo fueron hechas en Finlandia o Alemania.  Se halla expuesta desde el año 1888 en una gran urna de cristal en el National Wallace Monument, en Stirling., sobre un tartán del clan Wallace. Es un inmenso mandoble de 1,2 cms. de espesor, de 168 cms. de largo y una hoja de 132 cms. de longitud, del cual no se ha podido certificar su procedencia, pero al que las creencias populares guardan en un profundo y reverente secreto. 


La lucha por la independencia de Escocia continuó, en 1314 Robert the Bruce tomo las riendas de la rebelión y combatió a los ingleses hasta lograr la independencia en 1320. Así, fue coronado como el Rey Roberto I de Escocia. Aunque jamas olvidó su traición a William Wallace en la batalla de Falkirk y en su lecho de muerte pidió que su corazón fuera llevado a las cruzadas buscando el perdón de Dios y de sus errores pasados.

Eduardo I falleció a principios del siglo 14 y fue su hijo Eduardo II quien le dio la independencia a Escocia, tan buscada por William Wallace.

La cuestión es que William Wallace, el héroe, ha pasado de la Historia al mito y a la leyenda, y millones de escoceses, e incluso habitantes de otros países, han querido verse reflejados en el hábil diplomático, el pertinaz luchador, el brillante estratega, el gigantesco guerrero (según las crónicas de la época, medía cerca de dos metros), y, especialmente, en el desafiante adalid de una idea tan atractiva y mitificada como la independencia, en todos los sentidos, a la que William Wallace dedicó conscientemente su vida e inconscientemente su posteridad.

Braveheart (por Jesús Velázquez Velázquez)

Braveheart es una película estadounidense histórica-dramática de 1995 dirigida, producida y protagonizada por Mel Gibson. La cinta épica, basada en la vida de William Wallace, un héroe nacional escocés que participó en la Primera Guerra de Independencia de Escocia.

Pero… ¿qué tanto de esta (y otras muchas películas de corte histórico) es real, y qué tanto es ficticio? Si bien las películas basadas en hechos históricos siempre logran transmitirnos esa emocionalidad, y nos hacen sentirnos fanáticos de tan bravísimos personajes de la historia, hombre valerosos que lucharon por sus ideales contra temibles personajes, muchas de ellas no van de la mano con las historias que nos narran.

Bien es sabido que el cine es invención, pero es de esperar que el género histórico tuviera la responsabilidad de presentar los hechos que narra de manera más fiel. El psicólogo Andrew Butler (y colegas) en un reciente estudio publicado en Psychological Science titulado Using Popular Films to Enhance Classroom Learning: The Good, the Bad, and the Interesting. Los investigadores determinaron que utilizar películas históricas podía incrementar hasta un cincuenta por ciento la memoria de hechos históricos entre los estudiantes una semana luego de la clase. Adicionalmente, los estudiantes se interesan más en los libros de texto luego de ver la película. Sin embargo, los psicólogos advierten que antes de ver la película los estudiantes deben recibir información acerca de cuáles hechos descritos en la película se consideran como ciertos desde el punto de vista histórico y cuáles no. Cuando los estudiantes ven una película sin haber recibido la advertencia tienden a considerar como cierta gran parte de la información que transmite la película, aun cuando no se ajuste a los hechos históricos. 

Esto convierte al cine histórico en un arma muy poderosa para la enseñanza en aulas de esta materia, pero, si Hollywood se dedica a teñir los datos como mejor le plazca, ¿cómo se obtiene la seguridad de que los estudiantes estén aprendiendo algo verídico y no una idea inventada en la mente de algún maestro del cine?

Veamos lo que dice la historia acerca del gran William Wallace:

Era hijo de un noble terrateniente, por lo que no era un campesino como vemos en la película. No siendo el mayor de los hijos, no tenía derecho a heredar las tierras de su padre, por lo que enfocó su carrera hacia la iglesia. Es por ello que acudió a la escuela de su tío (eclesiástico) cerca de Stirling, y allí aprendió francés y latín, idiomas que habla en Braveheart.

William Wallace
Después de su vuelta a la aldea (que en la película nos la “venden” como si hubiera estado en Roma), contrae matrimonio con Marion Braidfute. Esta Marion, rebautizada como Munro en el film no fue nunca asesinada por el Sheriff inglés, ni la boda fue en secreto, ni tampoco existía el derecho de pernada, que vemos como en Braveheart es uno de los hechos fundamentales que motivó la rebelión de Wallace. Marian murió antes de que William empezara su lucha.

En el contexto de las luchas por el trono de Escocia, que Eduardo I de Inglaterra quería para su hijo, William Wallace se destacó por una serie victorias en su comarca de origen. Fue encarcelado, logró escapar y comenzó a reunir y adiestrar campesinos y artesanos, hasta lograr un grupo de guerreros, con los que se presentó en Stirling, donde tuvo lugar la que seguramente es la más famosa de sus batallas, que no fue precisamente como nos la cuentan en la película

Después de la aplastante victoria escocesa, Wallace fue nombrado “Guardián de Escocia” una especie de primer ministro, y envalentonado se lanzó a la toma de York, ciudad que fue saqueada.

Pero finalmente la lógica se impuso, y el ejército de William Wallace fue derrotado en Falkirk. Los arqueros galeses que acompañaban al ejército inglés diezmaron a los escoceses, que poco pudieron hacer al llegar al cuerpo a cuerpo. No hubo irlandeses en esta batalla que se cambiaran de bando, como vemos en la película. Tras esta dolorosísima derrota, William Wallace perdió el título de guardián de Escocia, huyó y se mantuvo escondido durante un tiempo, hasta ser traicionado, apresado, y finalmente ejecutado en Londres.

Aquí la película se ciñe perfectamente a la historia y no escatima en detalles, pues es verdad que fue ahorcado, eviscerado y finalmente decapitado. También es cierto que sus cuatro extremidades fueron enviadas a los cuatro extremos de la nación, para como ejemplo edificante para quien osase desafiar la autoridad del rey.

Batalla de Stirling (11 de septiembre de 1297)

La batalla del Puente de Stirling fue uno de los enfrentamientos más importantes de las guerras de independencia de Escocia entre escoceses e ingleses. El 11 de septiembre de 1297, las fuerzas de Andrew de Moray y William Wallace derrotaron a los ingleses comandados por John de Warenne, VII conde de Surrey, y Hugh de Cressingham, estos en superioridad numérica.

En las batallas medievales, salvo excepciones, no eran las carnicerías que vemos en Braveheart, la cual a veces se recrea en detalles gore. Evidentemente una guerra es una guerra y siempre va a ser terrible, pero las grandes matanzas son típicas de períodos mucho más cercanos a nosotros como es la I Guerra Mundial, con las armas de fuego ya plenamente difundidas.

La gente moría, pero era más frecuente que lo hicieran debido a las heridas y enfermedades contraídas que en el mismo campo de batalla. Los caballeros que podían costearse una armadura era difícil que recibieran heridas mortales, por las protección que estas ofrecían y los campesinos que les acompañaban obligados y eran mayoría en la batalla, disponían de armas muy rudimentarias, incluso simples porras, con lo que repetimos que era más probable morir a causa de la infección de una herida, en una época en la que la que hasta una gripe era mortal, que de la misma lesión en sí.

La batalla está en general bastante mal desarrollada en la película históricamente hablando. Los ingleses disponían de 25.000 soldados de infantería (arqueros e infantería pesada) y 600 caballeros acorazados, mientras los escoceses contaban con unos 7.000 hombres de infantería (de los cuales pocos eran arqueros) y 150 de caballería (la mayoría era caballería ligera).

La batalla real se produjo a orillas de un rio, cerca del castillo de Stirling (que estaba en el lado inglés) y que se podría ver al fondo. Para encontrarse con los escoceses a la orilla opuesta del río los ingleses tuvieron que cruzar un angosto puente de madera (en la película la batalla tiene lugar a campo abierto, sin río, lo cual no es fiel al hecho).

Cuando la mitad de las fuerzas inglesas (incluida la caballería) cruzó el puente los escoceses cargaron contra ellos y los acorralaron contra el río. Fue una carnicería, algunos ingleses incluso murieron ahogados, empujados por los escoceses al río, solo unos pocos pudieron quitarse la armadura y nadar hasta sus compañeros en la otra orilla.

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Batalla de Falkirk (1 de abril de 1298)

Un año después de Stirling los ingleses vuelven a invadir Escocia. Los escoceses están a la defensiva. De esta batalla decir que está más fiel a la realidad, pues la perdieron los escoceses, e incluso Wallace casi muere por un flechazo.

Aunque los mercenarios irlandeses no se cambiaron de bando, seguramente quisieran darle un toque de “hermandad”, que quedaba más bonito en el guión, de todos modos sí es cierto que el ejército inglés contaba con fuerzas heterogéneas (incluyendo arqueros galeses) y su moral no era precisamente buena tras meses sin recibir su paga.

Lo que sí está bien reflejado es la devastadora lluvia de flechas de los “arqueros de Gales” (no todos venían de Gales), que causaron graves bajas sobre las líneas escocesas.

La infantería escocesa se había parapetado de la caballería inglesa en formaciones circulares (Schiltroms) empleando lanzas de más de 2 m, pero no pudieron hacer nada contra la lluvia de flechas que se les avecinaba, y sin arqueros propios, fueron un blanco fácil frente a las flechas inglesas.


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Personajes transmutados a manos de Hollywood

Robert the Bruce es seguramente quién peor parado sale de la película. Nos lo pintan como alguien inseguro, sumiso a su miserable padre, y que no tiene el valor suficiente de apoyar a Wallace, al que encima traiciona. Bien es cierto que al final del film se resarce, siendo el líder de las tropas escocesas en la última escena. Se suponía que se presentaba a la misma con la intención de rendir vasallaje al rey inglés, y en cambio decidió retomar la lucha de Wallace lanzándose a por los ingleses y venciendo.

Robert the Bruce

A pesar de esta imagen de pusilánime que nos transmite Braveheart, Robert the Bruce es considerado uno de los mayores héroes de la historia de Escocia, sino el mayor. Descendiente de una familia de sangre real que entroncaba con David I de Escocia, era por tanto uno de los candidatos a trono escocés.

A pesar de que juró fidelidad a Eduardo I de Inglaterra junto a su padre, rápidamente se unió a la rebelión escocesa, pues como decimos era uno de los candidatos a ceñir la corona escocesa. Después de la derrota de Falkirk, aceptó el título de Guardián de Escocia que había dejado vacante William Wallace.

Asesinó a John Comyn, el otro candidato a la corona, por lo que fue excomulgado. Fue coronado en Scone, antigua capital de Escocia, y prosiguió la lucha para defenderla del rey inglés. Derrotado y capturado, consiguió escapar a una isla de la costa irlandesa, desde donde retornó a Escocia a la muerte de Eduardo I, para aprovechar la debilidad de su sucesor Eduardo II. Consiguió recuperar el terreno perdido hasta derrotar definitivamente a los ingleses en la batalla de Bannockburn (la famosa escena final de la que ya hemos hablado), asegurando así su corona. Esta batalla, que en la película da la impresión de suceder poco después de la muerte de Wallace, sucedió como después de otras muchas visicitudes.

Como curiosidad, a su muerte, pidió que su corazón fuera llevado a tierra santa. En el camino, los caballeros escoceses que lo custiodaban fueron capturados en España tras una batalla contra los musulmanes. Muhammed IV, rey nazarí de Granada, al percatarse de a quién pertenecían el regio corazón se lo envió a Alfonso XI, quién a su vez lo devolvió a Escocia, donde descansa en la abadía de Melrose. Este es el verdadero corazón valiente o Braveheart del que hablan las crónicas escocesas y que fue tomada como título de la película.

Eduardo I, llamado patas largas era probablemente tan malo como lo pintan en la película, algo por otra parte común entre los monarcas o soldados medievales. Tanta gente mató como pudo matar Robert the Bruce o William Wallace, pero evidentemente vemos la película desde el bando escocés. Casó en España (en el monasterio de las Huelgas, Burgos) con Leonor de Castilla. Tenemos constancia de que realmente amó a su mujer, algo no muy frecuente en la época y mucho menos entre poderosos, que solían concertar matrimonios de conveniencia.

Fue conocido por ser un monarca especialmente beligerante, conquistó Gales, lo intentó con Escocia y participó en las cruzadas.

A pesar de que en la película vemos como Enrique muere al mismo tiempo que Wallace, mientras le escucha gritar ¡Libertad! La realidad es que muere 3 años más tarde.

Deja como rey a su hijo Eduardo II, que quizás es el personaje de la película que más se ajusta a la realidad. Débil de carácter y poco dotado para el mando, su reinado fue desastroso para Inglaterra. También está documentada su homosexualidad, que se refleja en el film.

A su mujer, Isabel de Francia, nos la muestran en la película como una joven bella, justa y que enseguida se enamora de Wallace al conocer lo romántico de sus ideales y su lucha. Tienen una relación y se especula con que Isabel queda embarazada, con lo que el hipotético hijo de Wallace hubiera sido rey de Inglaterra.

La verdadera Isabel tenía 3 años en el momento de los hechos y no había salido de Francia, con lo que no llegó a conocer a Wallace, tampoco pudo conocer a su suegro, pues se casó con Eduardo II cuando su padre ya había muerto. Tampoco se ajusta a la realidad su imagen de chica buena y responsable, pues junto a su amante, ordenó asesinar a su marido.


Pequeños datos relevantes

Si pensamos Braveheart, probablemente la primera imagen que se nos viene a la cabeza es la de William Wallace con la cara pintada de azul. Estamos de nuevo ante otra inexactitud histórica, pues este era una costumbre de los Pictos, pueblo que habitó Escocia en tiempos de la invasión romana, es decir, casi mil años antes de la película.

Seguido se toma también como error histórico el que los personajes de Braveheart aparezcan en falda escocesa o kilt, siendo este un invento inglés del siglo XIX. Aquí conviene hacer una matización. No aparecen en kilt, que bien es cierto que es un invento moderno, sino que llevan la vestimenta típica de las Highlands, esto es, una capa que anuda al hombro y cubre como si fuera una túnica todo el cuerpo, formando una especie de falda. Sería por lo tanto una vestimenta acertada si no fuera porque como hemos dicho, William Wallace no era de las Highlands sino de la Lowlands, y su aspecto, tanto físico como de vestimenta sería mucho más parecido al de sus rivales ingleses que al de sus compañeros del norte.


Hay un hecho muy curioso al principio de la película cuando, en el entierro del padre del William Wallace niño, mientras se oye música de gaitas, un personaje afirma que son “melodías prohibidas con instrumentos prohibidos” dando a entender que los ingleses habían vetado su uso, se supone que por ser un símbolo de la cultura escocesa. Pues bien esto no tiene ningún tipo de respaldo histórico, aunque si puede estar basado en las prohibiciones que a mediados del siglo XVIII (500 años después de Braveheart) impulsó el rey inglés Jorge II. En el contexto de los levantamientos jacobitas, se prohibió cualquier expresión de la particularidad escocesa, como podía ser el uso del gaélico o de las vestimentas tradicionales highlanders.

Así es como Hollywood logró mostrarnos una de las mejores adaptaciones fílmicas ganadora de cinco Premios de la Academia, incluyendo el Oscar a la Mejor película, pero, ¿a qué precio? Hoy día la imagen de un William Wallace enaltecido por sus obras. ¿Quieres saber de otras películas que cambiaron la exactitud histórica para impactarnos en el cine? Sigue checando nuestros posts.

Monumento a William Mallace. (Aberdeen)