viernes, 7 de agosto de 2015

7 de agosto de 1998 - La organización terrorista Al-Qaeda ataca con explosivos las embajadas de los Estados Unidos en Nairobi, Kenya y Dar es Salaam, Tanzanía

Eran las 10.30 de la mañana del 7 de agosto de 1998 cuando una bomba estalló junto a la embajada de EEUU en Dar es Salaam que convirtió el barrio diplomático de la ciudad en un caos de llamas, humo y escombros. La bomba, que estaba colocada en el interior de un coche aparcado cerca de la embajada, mató a 11 personas y 85 resultaron heridas, todas tanzanas, y produjo graves daños tanto en el edificio principal como en las embajadas de Francia y Alemania, adyacentes a la norteamericana. Unos minutos después otra gran explosión sacudió el centro de Nairobi (Kenia), causando 213 muertos, de los cuales 201 eran kenianos y 12 estadounidenses y produjo lesiones a casi 4.000, incluso a la Embajadora Patricia Bushnell. Utilizando el mismo procedimiento, los terroristas detonaron un coche aparcado cerca de la embajada, aunque un edificio de oficinas adyacente absorbió gran parte del impacto y se derrumbó provocando la mayoría de las víctimas. Como consecuencia de la violenta explosión, quedaron completamente destruidos varios grandes edificios del centro de la ciudad y el debilitamiento de la economía de Kenia.

La embajada luego del ataque en Nairobi
Como respuesta a los acontecimientos, el 20 de agosto de 1998, se realizó la Operación Alcance Infinito, a través de un ataque con misil desde un crucero de la Armada de los Estados Unidos a un campamento de entrenamiento de Al Qaeda en Afganistán y la destrucción de una planta farmacéutica en Sudán, a raíz de las sospechas de que en la planta de Al Shifa se producían armas químicas y estaba controlada por el terrorista árabe Osama Bin Laden.

Aunque en un primer momento no se atribuyó oficialmente a ninguna organización, las sospechas recayeron desde el principio en Osama Bin Laden y Al Qaeda, que a principios de ese año habían lanzado una fetua (edicto religioso musulmán) en el que alentaban a atacar contra militares y civiles de Estados Unidos por ser "los mayores terroristas de la Tierra".

Al Qaeda

Careciendo de una forma organizativa clásica, esa red, o mejor, esas redes entrelazadas, funcionan por medio de vínculos personales y de solidaridad. Su fuerza se alimenta de la descentralización y relativa estanqueidad de los grupos, de la actividad trasnacional y de la guía de jefes espirituales carismáticos. También se asienta en una poderosa nueva economía del terror que utiliza al mismo tiempo los instrumentos posmodernos de la libre circulación de capitales (paraísos fiscales, secreto bancario, etc.) y los medios premodernos del sistema hawala (un sistema tradicional basado en la confianza que permite la circulación de dinero sin dejar rastro), junto a la administración, en algunos lugares, de los atemporales donativos para la beneficencia religiosa.

Al Qaeda como red, como conjunto de varias docenas de grupos, no es pues una organización en un sentido tradicional. La red se constituye a través de múltiples grupos repartidos por medio mundo, con relaciones complejas entre ellos. Pero no deja de ser una organización en otro sentido, como agregado simbólico de una diversidad y multiplicidad de agrupaciones que comparten una forma de ver el mundo y de actuar. Cada grupo parece consistir en un leve núcleo central y diversos núcleos ligados al centro pero capaces de operar autónomamente. Si el ambiente es fértil, la proliferación puede producir un movimiento.

El origen de Al Qaeda se encuentra en 1979 con la invasión soviética de Afganistán. La guerra contra los invasores contó, como es sabido, con abundante apoyo financiero y militar de Estados Unidos y Arabia Saudí. Se reclutaron varios miles de voluntarios islámicos que acudieron a luchar contra los rusos. El soporte logístico lo proporcionó Pakistán. Los combatientes procedían de diferentes países, pero fue importante la presencia de egipcios, yemeníes, saudíes y pakistaníes. Entre ellos se encontraban Osama Bin Laden, hijo de un multimillonario constructor saudita de origen yemení, y Aymán al Zawahiri, un cirujano egipcio, perseguido como responsable de Yihad islámica, el grupo acusado de la muerte del presidente Sadat. Ese proceso de comunicación de gentes de diversas naciones permitió generar un entramado multilateral de apoyos mutuos y, también, de valores compartidos: el rechazo frontal de la democracia y de las libertades occidentales, la virtud de la religión como mito aglutinador y el papel regenerador de la violencia. En ese proceso parecieron resultar muy importantes las experiencias de los Hermanos musulmanes de Egipto y de la Yihad islámica. Cuando los rusos abandonaron Afganistán, muchos de esos voluntarios volvieron a sus países con nuevas ideas y vínculos de solidaridad. Otros se quedaron en Afganistán y tejieron una alianza con los talibanes cuando estos triunfaron en la guerra civil. La enseñanza político-religiosa y militar en campos de entrenamiento de Afganistán, Pakistán, Bosnia o Chechenia permitió articular el odio a Occidente y sus deseos de venganza con una ideología que concibe el Islam como vertebrador de una estrategia de poder.

Su momento de máxima debilidad tuvo lugar después del derrocamiento del régimen talibán en Afganistán, la eliminación de las bases principales de Al Qaeda en aquel país y la persecución coordinada a nivel internacional de su entramado financiero y organizativo. La alucinada política de guerra preventiva de Bush, que condujo al desastre de la invasión de Irak, ha cambiado radicalmente la situación. La dispersión de efectivos se ha convertido en un proceso de génesis de nuevas fuerzas. Las mezquitas, las universidades y las organizaciones caritativas se convierten en centros de fácil reclutamiento. La red contaba con una creciente facilidad para encontrar voluntarios en un medio ambiente marcado por el fracaso de la modernización del mundo musulmán y el resentimiento contra Occidente. 

Básicamente, la visión de la ideología de al-Qaeda es una forma extrema de Islam, la yihad, ante países o gobiernos que supuestamente actúan contra el Islam, las comunidades religiosas y los grupos étnicos como la única posibilidad de representar los intereses del Islam. Al-Qaeda cree que la única respuesta es que el Islam desarrolle el papel que le corresponde en el mundo, que hay una conspiración de varias partes del mundo contra el Islam, la cual es liderada por Israel, EE.UU. y los países de Europa Occidental. Además, se muestra convencida que mientras exista Israel y siga las influencias políticas y culturales de Occidente, la sociedad musulmana, el Islam, no puede estar unida.

Uno de los principales objetivos es el derribo de la familia real saudí y todos los otros gobiernos de los países de mayoría musulmana que no se rigen por los principios islámicos o trabajan o son amigos de potencias no islámicas (Jordania, Pakistán, Egipto...): Esto es seguido por la aplicación de base de la ley islámica coránica (Sharia) en todos los países musulmanes. 

Como justificación de sus acciones al-Qaeda señala varias enseñanzas religiosas y mensajes tomados del Corán. Para lo cual, se basa principalmente en la llamada forma primitiva del Islam, en el cual se interpreta que el enfoque se sitúa en la guerra contra los infieles, su conversión y la unificación de todos los musulmanes bajo uno califato común. En gran parte de la organización se observa un marcado antisemitismo, resultado de la lucha durante décadas contra Israel.


Osama Bin Laden 

Nació el 10 de marzo de 1957 en Riyad, en el barrio de Al-Malaz, Yeda, Arabia Saudí, en el seno de una familia de origen yemení. 

Osama Bin Laden
Hijo del humilde estibador que logró convertirse en el mayor contratista de obras de Arabia Saudí. El padre de Osama Bin Laden, el jeque Muhamad Bin Ud Bin Laden, ingeniero y arquitecto según algunas fuentes, simple campesino según otras, dejó su provincia natal de Hadramut, en el centro de Yemen, a principios de los años veinte. Al parecer, se instaló en Hedjaz (Arabia Saudita) en 1932. Allí hizo fortuna y destacó como un hombre de negocios riguroso y honesto. Su madre, según se dice, no era la esposa favorita de Muhamad Bin Laden, quien tuvo 54 hijos con 11 esposas. Se calcula que era poseedor de una fortuna de varios cientos de millones de dólares. 

Cuando Muhammad bin Laden murió en un accidente de helicóptero en 1968, todo su inmenso imperio industrial pasó a sus hijos. Osama, con 13 años, heredó 80 millones de dólares. Durante sus estudios en la Universidad de Djedda, bin Laden se vio influenciado por uno de sus profesores, el fundamentalista islámico Sheik Abdullah Azzam, empeñado en la liberación de la causa islámica de la dominación extranjera y alentador de la juventud musulmana para volver a los estrictos postulados de la fe islámica. En 1979, tras finalizar los estudios en la Universidad (consiguió en la Universidad de Djedda un diploma de ingeniero después de cinco años de estudio), pasó a formar parte de la plantilla de ingenieros de la empresa familiar.

El joven Osama se educó en los mejores colegios e institutos docentes del mundo árabe. En 1979, tras finalizar los estudios en la Universidad de Jedda, pasó a formar parte de la plantilla de ingenieros de la empresa familiar. Pero su trayectoria profesional quedó truncada en diciembre del mismo año, cuando el Ejército Rojo ocupó Afganistán. Osama abandonó la empresa para integrarse en el movimiento armado que combatía la presencia militar rusa. En 1980 empieza a reclutar guerrilleros proafganos y establece sus primeros campamentos. 

Fue entrenado por la CIA y aprendió por la instrucción como mover dinero a través de sociedades fantasmas y paraísos fiscales, cómo preparar explosivos, cómo utilizar códigos cifrados para comunicarse y cómo ocultarse. En Afganistán conoció a varios dirigentes islamistas con los que fundó Al Qaeda en 1988, para coordinar actividades, y cuya ideología salafista (una versión extremadamente rigorista del Islam que muchos musulmanes consideran una desviación) justificará más tarde sus acciones terroristas. La mayoría de sus miembros son veteranos de la guerra de Afganistán. El grupo tiene bases en Argelia, Uzbekistán, Siria, Pakistán, Indonesia, Filipinas, Líbano, Irak, Kosovo, Chechenia, Cisjordania y Gaza. La ruptura definitiva con sus aliados norteamericanos se produjo en 1990 cuando en su combate contra Irak, Estados Unidos desplegó tropas en Arabia Saudí, tierra de los lugares sagrados musulmanes de La Meca y Medina. 

Su organización establece como objetivos prioritarios en el ataque a EE UU y sus aliados en Oriente Próximo. En febrero de 1993, se produjo el primer atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, en donde hubo seis personas muertas y más de mil quedaron heridas. Lo llevaron a cabo con una camioneta cargada con una tonelada de explosivos, la cual estaba estacionada en el sub-suelo del edificio, el FBI sospechó que el grupo estaba capitaneado por el multimillonario saudí involucrado en la ofensiva antiamericana. 

Navegando incansablemente entre Jartún y el desierto afgano, el "enemigo público número uno" edifica nuevas bases de entrenamiento para la guerrilla islámica. Los combatientes del Islam toman parte activamente en la guerra de Bosnia y Chechenia, abonan el terreno en Kosovo y Turquestán, trasladan la ideología del Frente Islámico Universal a Indonesia y Filipinas. A finales de febrero de 2001, el movimiento de Bin Laden cuenta con 37 mártires, caídos en 17 frentes distintos. 

La "guerra santa contra los judíos y los cruzados" ha dejado de ser una simple quimera. En la primavera de 1996, haciéndose eco de las exigencias de los miembros de los órganos de seguridad nacional, el presidente Clinton autoriza a la CIA a emplear todos los medios para eliminar físicamente al multimillonario saudí y destruir la estructura política y militar creada por éste. Pero ninguno de los mercenarios contratados por el espionaje norteamericano (se habla de más de un millar), logra cumplir la arriesgada misión. 

En 1991 fue expulsado de Arabia Saudí por actividades antigubernamentales. Se trasladó a Sudán donde permaneció por cinco años. Por presiones del gobierno estadounidense el Gobierno sudanés lo expulsa. Estados Unidos lo culpó del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 donde fallecieron miles de personas. Su última aparición pública se remonta al 10 de noviembre de 2001, cuando la presión de las fuerzas norteamericanas le llevó a esconderse en las montañas de Tora Bora. Poco a poco, sus videomensajes se fueron espaciando hasta que, a partir de octubre de 2004, un largo silencio dio lugar a especulaciones sobre su muerte. 

Ataque al World Trade Center del 11 de septiembre de 2011
El 1 de mayo de 2011, sobre las 11 de la noche hora local  (hora de Washington D. C.; en Pakistán y otras partes del mundo era ya el día 2 de mayo), el presidente Barack Obama anunció solemnemente en un mensaje a la nación desde la Casa Blanca la muerte de Bin Laden como resultado de una operación de la inteligencia estadounidense en Pakistán:
"Hoy puedo informar al pueblo norteamericano y al mundo que EEUU ha conducido una operación que ha matado a Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda, y el terrorista responsable del asesinato de miles de hombres inocentes, niños y mujeres".
Según el presidente, Bin Laden murió como resultado de un "tiroteo" que se produjo cuando un "pequeño equipo de estadounidenses" se disponía a arrestarlo en su residencia de Abbottabad, ciudad situada a 35 kilómetros de Islamabad. Fuentes de la Casa Blanca informaron que, además de Bin Laden, habrían fallecido al menos otras cuatro personas que vivían con él. Entre ellas, dos de sus asistentes, un hijo del líder islamista, y una mujer.

Al Qaeda después de Osama Bin Laden

El 2 de mayo de 2011 Osama Bin Laden era localizado y moría en una operación de las fuerzas especiales de la Marina estadounidense, los SEAL, en una casa en Abottabad, una localidad próxima a Islamabad (Pakistán). El egipcio Ayman al Zawahiri tomó las riendas de Al Qaeda. A través de sus distintas ramas, principalmente Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), la organización terrorista siguió siendo el azote de los intereses occidentales en sus zonas de influencia.

Sin embargo, la irrupción del grupo terrorista Estado Islámico en la escena a principios de 2014, rompió con el monopolio de Al Qaeda. Lo cierto es que Estado Islámico tiene sus raíces en lo que fue Al Qaeda en Irak y que su líder, Abubakar al Baghdadi, era un acólito de la organización fundada por Bin Laden que decidió desobedecer a Al Zawahiri, que quería que la filial en Siria fuera el Frente Al-Nusra (o Jabhat al-Nusra "Frente de la Victoria para el Pueblo de Gran Siria", una organización terrorista asociada a Al Qaeda que opera en Siria y en Líbano) y comenzar a actuar también en este país.

Yihadistas de Isis

Tras romper con su matriz y cambiar de nombre, Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) lanzó una vasta ofensiva en los primeros meses de 2014 y, tras conquistar Raqqa en el este de Siria, tomó la provincia de Anbar en Irak y, para sorpresa de todos, en junio se hizo con Mosul, la segunda ciudad de Irak, sin apenas resistencia.

A partir de ese momento, se lanzó hacia la conquista de Bagdad pero un cambio de Gobierno en Irak, junto a la intervención de una coalición liderada por Estados Unidos, consiguieron impedirlo 

Sin duda lo que en estos meses ha dado notoriedad a Estado Islámico por encima de la que goza actualmente Al Qaeda ha sido el secuestro y ejecución de varios occidentales. Con una puesta en escena muy cuidada y aprovechando al máximo las posibilidades que ofrecen las redes sociales, el grupo terrorista ha permitido al mundo ver con sus propios ojos las decapitaciones e incluso cómo uno de los rehenes era quemado vivo.

Esta propaganda tiene una doble finalidad. Por una parte, horrorizar a Occidente y propiciar una intervención que a su vez consolide aún más sus argumentos de opresión del mundo musulmán. Por otra, atraer a un número ingente de nuevos yihadistas llegados de todos los rincones del mundo y en gran número de países europeos. Esta nueva savia no son solo ciudadanos originarios de países musulmanes, sino que entre ellos hay muchos conversos.

La disputa entre Estado Islámico y Al Qaeda es más que una simple lucha por el poder dentro del movimiento yihadista. Las dos organizaciones difieren en sus principales enemigos, estrategias y tácticas. Para Al Qaeda el "principal enemigo" es Estados Unidos, al que considera como la "raíz de los problemas en Oriente Próximo", mientras que Estado Islámico prefiere un "enemigo cercano" y no "lejano" lo que hace de los regímenes "apóstatas" en Oriente Próximo el blanco de sus acciones, principalmente los de Siria e Irak. Por otra parte, aunque Al Qaeda considera que los chiíes son apóstatas, cree que asesinarlos es demasiado extremo, un derroche de recursos y algo que va en detrimento del proyecto yihadista más amplio. Frente a ello, Al Baghdadi es partidario de purificar la comunidad islámica primero atacando a los chiíes y otras minorías religiosas al igual que a otros grupos yihadistas, entre los que ha estado el Frente al Nusra.

Para controlar este territorio, Estado Islámico no duda en emplear ejecuciones masivas, decapitaciones públicas, violaciones y crucifixiones con el fin de aterrorizar a la población para someterla, mientras que el enfoque de Al Qaeda parece ser más moderado, buscando "convencer" a la gente de seguir la visión del grupo en lugar de "forzarla" a ello.

Pese a este aparente antagonismo, lo cierto es que aparentemente ambos grupos terroristas comparten algunos puntos de vista e incluso han colaborado puntualmente en determinados momentos, especialmente en Líbano, Siria y Túnez.


Fuentes