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viernes, 12 de junio de 2015

La Guerra del Chaco

La guerra del Chaco fue la contienda donde se experimentó con nuevas armas (morteros, lanzallamas, ametralladoras, tanques) donde se produjo por primera vez en Sudamérica un combate aéreo.

Tanque Vickers boliviano
La Guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia, se libró desde setiembre del año 1932 hasta junio de 1935, por el control del Chaco Boreal, una selva densa y poco atractiva, con matorrales y escasamente poblada, llena de serpientes venenosas y pantanos prohibidos.

Las controversias sobre la soberanía del Chaco Boreal comenzaron con la ambigüedad con la que España trazaba los límites administrativos en su imperio colonial. La aridez y escasa población de ese territorio hizo que, desde la época colonial, nunca se definieran sus límites en cuanto a la dependencia política-administrativa. Recién después de que Bolivia perdió la salida al océano Pacífico, como consecuencia de la Guerra del Pacífico (1879), esa región adquirió un valor estratégico para ese país. La ocupación del Chaco Boreal era ahora necesaria para salir al río Paraguay y por esa vía tener acceso al océano Atlántico. Otra de las causas fue la supuesta existencia de petróleo en el subsuelo chaqueño según la Standard Oil, que ya los explotaba en Bolivia. 

Esto tendría sus consecuencias desde la independencia de Paraguay de la Corona Española en 1811; casi de inmediato se hicieron sentir las presiones portuguesas por anexarse el territorio de la nueva república. A raíz de esto, el nuevo gobierno paraguayo comenzó de inmediato la construcción de fortalezas sobre el río Paraguay para contener el avance de los bandeirantes,  mercenarios al servicio de la corona de Portugal. Una en particular (Fuerte Borbón, hoy Fuerte Olimpo) fue construida en el alto Chaco Boreal, donde desde entonces se asentaron las tropas paraguayas. Al independizarse Bolivia (1825), reclamó como herencia el territorio de la Real Audiencia de Charcas—que comprendía el Chaco Boreal, entre otros territorios— basándose en el principio jurídico de uti possidetis iure, (del latín, ‘como poseéis de acuerdo al derecho, así poseeréis’. Es un principio de derecho en virtud del cual los beligerantes conservan provisionalmente el territorio poseído al final de un conflicto, internamente, hasta que se disponga otra cosa por un tratado entre las partes). Sin embargo, Paraguay siempre hizo uso de facto  del territorio chaqueño, sin que jamás hubiera habido reclamos por parte del Alto Perú en época colonial, época en que la intromisión en jurisdicción ajena era penada con la muerte.

Cuando la guerra comenzó, Bolivia tenía la ventaja de una población tres veces la de Paraguay. No obstante, tenían la gran desventaja de la apatía de la población y un ejército sin deseos de luchar. Paraguay contaba con el apoyo de sus ciudadanos, líderes competentes y la logística de las líneas de comunicación cinco veces más cortas que Bolivia. Lamentablemente, ambos ejércitos sufrieron a causa de sus modos de pensar al estilo siglo XIX sobre el bloqueo y el desgaste. Una guerra sin sentido, de masacres insensatas, de cambios vertiginosos de comandantes solo por el hecho de promoción y obtener su "boleto de combate", resultó ser la ruina de las Fuerzas Armadas Bolivianas. Después de tres años extenuantes, Paraguay ganó paulatinamente suficiente terreno y declaró la victoria. El origen remoto del problema estaba en la muy imprecisa delimitación de las fronteras entre ambos países, lo que se remontaba a la época en que éstos nacieron a la vida independiente. Para distinguirlo del Chaco Austral, en territorio argentino, el Chaco Boreal está situado al norte del río Pilcomayo, poblado por unos pocos aborígenes hostiles a las escasas expediciones que se aventuraron por él durante el siglo XIX. En lo diplomático, sucesivos intentos de arreglo habían fracasado, y en los hechos, pequeños destacamentos de ambos países habían ocupado el territorio por partes aproximadamente iguales, y habían levantado fortines; esto último es más bien un decir, ya que se trataba de poco más que toscas chozas ("pahuichis") rodeadas de atrincheramientos. En 1928 se produjo un incidente que hizo temer una guerra que no se evitó, sólo se postergó. En 1931 asumía en Bolivia el presidente Daniel Salamanca, con la política de "pisar fuerte en el Chaco", traducida en el aumento de guarniciones en la zona

Años después de concluido el conflicto, se descubrió que no existían yacimientos petrolíferos, aparte de los que ya se habían descubierto en la pre-cordillera boliviana lindante con el Chaco. 

En 1932 Bolivia tenía como objetivo político: “salir al río Paraguay y sentar soberanía en estos territorios en disputa”… y el Paraguay quería evitar de cualquier manera que Bolivia salga por este río, siguiendo los dictados de geopolítica, y su segundo objetivo: “sentar presencia sobre los territorios en disputa”. En 1934, después de la victoria paraguaya en Campo Vía, donde capturaron a más de 7500 prisioneros, equivalente a las dos terceras partes de las fuerzas bolivianas con capacidad de combate en el Chaco, y cuando el Paraguay comenzaba a acercarse a los contrafuertes de la serranía y la cordillera, el gobierno paraguayo cambió de objetivos… ahora “el fin era adueñarse de las petroleras”, (no se hablaba de gas todavía) y ahí es donde empezó la ambición del Paraguay, seguramente oliendo el petróleo del territorio. Por lo tanto el objetivo boliviano también mutó... ahora se trataba en defender y evitar que caigan las petroleras en manos del enemigo.

El teniente Alfredo Stroessner (a la izquierda), que luego sería dictador de Paraguay.
Después de la Batalla de Villamontes (nombre genérico que se refiere a  los combates finales desde enero a junio de 1935, en la zona comprendida entre el río Parapetí, al norte; la serranía del Aguaragüe al oeste; el río Pilcomayo al sur, a la altura de Villamontes; y las zonas bajas desde Huirapitindí a Capirendá al este. Este territorio pertenece actualmente a Bolivia y se reparte entre los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz de la Sierra). se estableció el cese al fuego (al medio día del 14 de junio de 1935), con el rótulo de: “Sin vencedores ni vencidos” (aún hoy en día muy discutible por muchos autores) y es a partir de este “slogan” que la corriente revisionista de ambos países está empezando a sostener en la actualidad la tesis de que “quién logró sus objetivos fue Bolivia y no el Paraguay”. Bolivia  retuvo su riqueza petrolera y se quedó con el 25% del territorio en litigio, una zona a orillas del río Paraguay, donde se encuentra hoy día Puerto Busch. Paraguay se quedó con con el 75% restante. 

José Félix Estigarribia -izq- y Enrique Peñaranda -der- comandantes paraguayo y boliviano respectivamente, en el día del armisticio, el 12 de junio de 1935
El 12 de junio de 1935, en Buenos Aires, Argentina, se firmó el Protocolo de Paz donde se acordó el cese definitivo de las hostilidades sobre la base de las posiciones alcanzadas hasta ese momento por los beligerantes. Fue la guerra más importante en el continente sudamericano durante el siglo XX. Bolivia movilizó, en los 3 años de duración, 250.000 soldados y Paraguay 150.000, que se enfrentaron en combates en los que hubo gran cantidad de bajas (60.000 bolivianos y 30.000 paraguayos), gran cantidad de heridos, mutilados y desaparecidos. Los distintos tipos de enfermedades, tanto físicas como psicológicas, la característica hostil del teatro de operaciones y la falta de agua y buena alimentación afectaron la salud de los sobrevivientes, a muchos de por vida. 

La guerra consumió ingentes recursos económicos de ambos países, de por sí muy pobres. El Paraguay sostuvo parte de las necesidades de su ejército con la gran cantidad de material bélico capturado en distintas batallas. Terminada la guerra, los vendió a España con motivo de la Guerra Civil Española.  

Después de largas negociaciones, el tratado para terminar la guerra fue firmado en Buenos Aires (Argentina) el 21 de julio de 1938. El canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, había convocado a una Conferencia de Paz en Buenos Aires. Había obtenido el premio Nobel de la Paz de 1936, por su labor en pro de la paz en general, y en particular por haber inspirado el Pacto antibélico Saavedra Lamas, firmado por 21 naciones y convertido en un instrumento jurídico internacional. Tuvo un papel importante como mediador para finalizar la guerra del Chaco.


El 27 de abril de 2009, 74 años después de finalizado el enfrentamiento bélico, los presidentes Evo Morales de Bolivia y Fernando Lugo de Paraguay firmaron en Buenos Aires el acuerdo definitivo de límites territoriales del Chaco Boreal. El acto se realizó en presencia de la presidenta de la Argentina Cristina Fernández de Kirchner, previa aceptación por parte de sus respectivos cancilleres del Acta de cumplimiento y ejecución del Tratado de paz, amistad y límites entre Bolivia y Paraguay de 1938.