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domingo, 21 de junio de 2015

21 de junio de 1916 - en la Batalla de El Carrizal, los mexicanos vencen a los estadounidenses (que habían entrado en México durante la Expedición Punitiva para castigar a Pancho Villa.

La batalla de El Carrizal ocurrió el 21 de junio de 1916. Fue un encuentro violento entre las ejército estadounidense bajo las órdenes del Gral. John J. Pershing y el ejército federal mexicano, bajo el comando del Gral. Félix U. Gómez. El resultado de la batalla fue una victoria mexicana, que hizo sentir un fuerte patriotismo en el norte, los sucesos de la batalla fueron descritos por el Coronel Genovevo Rivas Guillén años después de la batalla.

Félix U. Gómez (1887-1916)           John J. Pershing (1860-1948)
Tras el ataque a Columbus, Nuevo México, por parte de las tropas de Francisco Villa, el ejército estadounidense al mando del general John J. Pershing ingresó en territorio chihuahuense el 15 de marzo de 1916, con el objetivo de dar alcance y castigar al “Centauro del Norte”.

Los militares invadieron México por el poblado de Palomas con un primer contingente de más de 5 mil oficiales y soldados de caballería, infantería y artillería, y un escuadrón aéreo de ocho aeroplanos.

Al mando del general Pershing las tropas avanzaron e instalaron su cuartel general en la Colonia Dublán –en lo que sería años después el municipio de Nuevo Casas Grandes– y dos bases, una en San Buenaventura y otra en San Antonio de los Arenales (hoy municipio de Cuauhtémoc).

Para finales de ese mismo mes, los estadounidenses se habían adentrado unos 550 kilómetros en Chihuahua y dos semanas después, el 12 de abril, se encontraban en las afueras de Parral, donde el pueblo se amotinó y varias mujeres, entre ellas Elisa Griensen, así como estudiantes de primaria, los confrontaron causándoles dos bajas y varios heridos.

Villa atacó Guerrero y los pueblos de Miñana y San Isidro, y tras resultar herido en una rodilla se vio obligado a esconderse en la serranía por dos meses, en la Cueva del Coscomate, donde se recuperó muy lentamente por la falta de atención médica.

Al salir de su escondite, su popularidad fue en aumento, en parte por el rechazo a la intervención estadounidense y en parte a la táctica de “Robin Hood” de repartir entre la población mercancías robadas de ranchos y haciendas de estadounidenses.

El Gobierno mexicano protestó aunque en un principio permitió la invasión, y Venustiano Carranza, primer jefe del Ejército Constitucionalista y encargado del Poder Ejecutivo, pidió al presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, retirar sus tropas.

El 22 de mayo de ese año, México envío un nuevo mensaje al Departamento de Estado norteamericano, con la exigencia del retiro inmediato de su ejército. Al no recibir respuesta, Carranza decidió recurrir a la fuerza y giró órdenes para que las tropas acantonadas en Chihuahua detuvieran todo desplazamiento de los militares estadounidenses que los llevaran a internarse más en la entidad.

Sin embargo, los norteamericanos movilizaron dos escuadrones del Décimo Regimiento de Caballería con la intención de llegar a Villa Ahumada.

Desde la Colonia Dublán, en el municipio de Nuevo Casas Grandes, el capitán Charles T. Boyd comandó uno de esos escuadrones hasta la hacienda de Santo Domingo, donde se le sumaron las tropas al mando del capitán Lewis S. Morey. En total formaron una fuerza de unos 100 hombres. Al atacar Francisco Villa, en 1916, la población estadounidense de Columbus, Nuevo México, el General John J. Pershing, Jefe de armas de El Paso, Texas, salió con sus tropas en persecución de Villa, dentro del episodio histórico mejor conocido como la Expedición punitiva. Ante tal actuación, el Presidente Venustiano Carranza prohibió a las tropas estadounidenses avanzar en cualquier dirección (excepto el norte), en el territorio nacional, por lo que el General Jacinto B. Treviño mandó un telegrama al General Pershing advirtiéndole que si violaba esta disposición presidencial, las tropas mexicanas iniciarían la defensa armada, respondiendo Pershing que continuaría su avance.

Después de hacer caso omiso de la disposición del Presidencial, el 18 de junio de 1916, Pershing inicio el movimiento rumbo a Villa Ahumada, Chihuahua; El Capitán Charles T. Boyd al mando de un escuadrón de caballería e infantería, marchó hacia el Rancho de Santo Domingo, propiedad de un estadounidense. Las tropas mexicanas se hallaban en la cercana población de Carrizal, poblado localizado 15 kilómetros al sur de Ahumada y a 145 kilómetros de Ciudad Juárez, que colindaba con el Rancho de Santo Domingo y Villa Ahumada. 

Creyendo los estadounidenses que Villa podía encontrarse en El Carrizal enviaron un destacamento. El 21 de junio al amanecer, las tropas estadounidenses fueron avistadas desde El Carrizal. Al ser informando de la situación, el coronel Rivas marchó a su encuentro para preguntar al comandante Boyd cuál era el motivo de su presencia en ese lugar, a lo que se respondió que se perseguía a unos desertores, por lo que el jefe estadounidense insistió en pasar. Rivas pidió instrucciones al comandante de las tropas mexicanas, quien notificó al capitán estadounidense que no podría pasar por ese lugar, ante su insistencia, se le ofreció que esperara a que se pidieran instrucciones nuevamente para evitar cualquier mal entendido y un conflicto armado.

Según el relato de Rivas.
Salí a conferenciar con el jefe de dicha fuerza para que me informara cuál era el objeto de su presencia. Puesto a hablar con él dijo que venía en busca de una gavilla de bandoleros que por ahí merodeaban; habiéndole contestado que ninguna gavilla asolaba esta comarca, por estar toda perfectamente vigilada por fuerzas constitucionalistas. Dijo él, entonces, que iba a Villa Ahumada con el fin de buscar un desertor, a lo que contesté que teníamos órdenes de no permitir el avance de fuerzas americanas en otra dirección que no fuera al norte. A esto Boyd contestó que nada le importaba, “que tenía órdenes de llegar a Villa Ahumada y que lo haría sobre balas”
Frente a esta provocación, el general Félix Gómez replicó que los soldados mexicanos sabían morir y que si creía poder pasar, lo intentara. Acto seguido, ambos comandantes se retiraron para iniciar la batalla, ordenando el general Gómez abrir fuego para impedir el avance de los estadounidenses. Al comienzo de la batalla, Gómez fue herido de muerte, tomando el mando el coronel Rivas; Boyd falleció poco después y otro oficial de apellido Morey fue herido; los invasores al verse sin jefes, se rindieron tras haber sufrido severas pérdidas.

Esta reñida batalla duro cerca de tres horas y tensó aún más las relaciones entre los dos países. Sin embargo el gobierno norteamericano estaba en ese momento más preocupado por sus cada vez más deterioradas relaciones con el gobierno alemán y queriendo evitar dos posibles frentes en caso de guerra con Alemania, decidió resolver sus problemas con México. El 24 de noviembre de 1916, se acordó un tratado en donde se sentaba que la expedición punitiva debía abandonar el país. Aun así, la Expedición Punitiva no se dio por finalizada hasta el 6 de febrero de 1917 (poco antes de que EEUU entrase en la Primera Guerra Mundial), en que los últimos soldados salieron de México, tras once meses de correr inútilmente tras la pista de Villa, con el escaso logro de 33 hombres de Villa arrestados.

Las bajas estadounidenses fueron de 50 soldados muertos, 27 prisioneros, además de que se capturaron 22 caballos y numerosas municiones. México perdió 27 hombres y 39 soldados fueron heridos.

El Ejército Mexicano hizo prisioneros a 17 soldados, que entregó al Gobierno de Washington días después en el puente internacional de Ciudad Juárez. También hizo entrega de los pertrechos de guerra capturados.

Soldados 10.º de Caballería estadounidense tomados prisioneros tras la batalla.
Esto provocó un nuevo sentido de patriotismo en el norte del país ya que hubo un gran número de voluntarios que fueron rápidamente entrenados y alistados en el ejército mexicano por temor a un fuerte contraataque por parte de Pershing.

De acuerdo con datos recopilados por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), la victoria mexicana tensó las relaciones al grado de que Estados Unidos consideró una invasión a gran escala en todo el norte del territorio de México, pero finalmente marcó el declive de la intervención estadounidense en el país.

Sin embargo, el conflicto tuvo una salida diplomática forzada en parte por la entrada de los norteamericanos a la Primera Guerra Mundial y por el alto costo que tendría una guerra con México.

Pese a sus escasos logros, la Expedición fue un excelente banco de pruebas para el nuevo material bélico norteamericano. Las tropas iban equipadas con el armamento más moderno del Ejército: camiones, vehículos blindados, aviones, dirigibles. Sin embargo, todos esos avances resultaron ineficaces para atrapar a Villa. Muchos de esos novedosos aparatos se averiaban constantemente, su mantenimiento era complicado (hasta el punto de que el combustible era transportado a lomos de mulas) y resultaron poco útiles en la persecución. No obstante, se extrajeron numerosas lecciones útiles durante la Expedición que luego se aplicarían durante la Primera Guerra Mundial. Por ejemplo, los norteamericanos llevaban 550 camiones de ¡128! modelos diferentes, todos con motores distintos, lo que convertía en un infierno encontrar piezas de repuesto cuando alguno se averiaba. Por ello, Pershing sugirió que el Ejército adoptase un único modelo estándar de camión, para facilitar y agilizar las reparaciones. Todas las mejoras se pondrían en uso apenas unos meses después, cuando EEUU entrase en la Primera Guerra Mundial, con Pershing como comandante en jefe de sus tropas.

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