jueves, 29 de octubre de 2015

29 de octubre de 1929 - El "Martes Negro" inicia la crisis económica en Estados Unidos conocida como la "Gran Depresión "

Era el «martes negro» y ya nada volvería a ser igual. El 29 de octubre de 1929 Wall Street aprendió el verdadero significado de la palabra pánico. Ese día se inició el "crack del 29", que inició la Gran Depresión, la peor crisis económica y financiera que ha padecido Estados Unidos. En una jornada demoledora para millones de inversores, el índice Dow Jones de Industriales perdió un 11,73% y el mercado vio cómo se evaporaban 14.000 millones de dólares. En una jornada frenética cambiaron de mano 16 millones de acciones. En los tres días siguientes las pérdidas alcanzaron un 25 por ciento más. En el Martes Negro se perdieron 14 mil millones de dólares, lo que ajustado por la inflación se considera como el equivalente a unos de 200 mil millones de la época actual.


No cabe duda de que para los estándares de la época la pérdida económica era realmente importante, aunque es realmente pequeña en comparación con lo que se perdió, por ejemplo, en el crac de septiembre de 2007, cuando las pérdidas alcanzaron el billón de dólares. Además, estaba el precio humano, con inversores suicidándose ante el descalabro de su situación económica.

Antes del cierre por fin de semana, se habían evaporado en la bolsa unos 30 mil millones de dólares de la época. Hasta un año más tarde la bolsa no comenzaría a recuperarse, y lo haría tímidamente.

Inversores se agolpan en Wall Street para conocer la evolución del Dow Jones en octubre de 1929

Equivalía aproximadamente a diez veces el presupuesto de todo el gobierno federal para 1929. O por poner otra comparación, era una cantidad superior a lo que había gastado Estados Unidos en el esfuerzo bélico de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, los historiadores están de acuerdo que la cantidad que se perdió no justifica por sí sola la Gran Depresión, sino que otras causas entraron también en juego y fueron igualmente importantes.

A consecuencia de ello comenzó una interminable caída del indicador, que pasaría de los casi 400 puntos logrados en septiembre de 1929 (un nivel que el Dow no volvería a ver hasta 1954) a los 41,22 registrados el 8 de julio de 1932 —su nivel más bajo de todo el siglo XX—. En total, un descenso del 89%, que arruinó a millones de inversores y se llevó consigo la edad dorada del sueño americano. Se iniciaba así la Gran Depresión: el desempleo e incluso el hambre asolarían buena parte del país en una profunda crisis cuyo final no se comenzaría a vislumbrar hasta las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.

El efecto inmediato fue que miles de inversionistas de todo tipo perdieron sus ahorros. En breve comenzarían a nevar los cuerpos de los magnates y de los pequeños inversores desde los altos tejados de la ciudad de los rascacielos..Es más, en los últimos años se había puesto de moda invertir en bolsa no sólo con el dinero que se había ahorrado, sino también con dinero prestado. Cuando la bolsa cae, no sólo se pierden los ahorros sino que muchas personas quedaron arruinadas pero, además, con una deuda por los préstamos pedidos para invertir, que ahora debían pagar.

Otro de los efectos inmediatos es que la gente se dirigió en masa a los bancos a recuperar su dinero. Muchos de ellos en principio para compensar lo perdido en bolsa o para pagar las deudas. Ante la gran demanda por restituir los depósitos, los bancos no pueden hacer frente y comienza una serie de quiebras que llegaría a alcanzar el número de nueve mil instituciones bancarias quebradas en los siguientes años. Con el agravante de que en aquel entonces no existían instituciones como la Corporación Federal de Seguros de Depósitos de los Estados Unidos (FDIC, por sus siglas en inglés), y, por lo tanto, los depósitos en los bancos no estaban asegurados. En otras palabras, si un banco quebraba, los depositantes se quedaban sin nada.


Las consecuencias sociales de la crisis fueron dramáticas: tres años más tarde, la producción industrial norteamericana había descendido en un 50%, las empresas no podía renovar sus viejas máquinas, el sistema bancario se derrumbó con la quiebra de más de 10.000 bancos, la desocupación pasó de 4 millones en 1929 a 13 millones en 1930 representando el 25% de la masa laboral. 

Sin duda la consecuencia fundamental no fue que miles de ahorradores perdieron su dinero. Sino que fue el pánico que llevó a la pérdida de la confianza en el sistema económico de los Estados Unidos

A partir de allí, el capitalismo mundial debió reestructurarse con la creciente intervención de los estados en la organización de las economías, constituyendo sistemas económicos “mixtos”, siendo el principal promotor de dicha orientación el economista británico John Maynard Keynes. En Estados Unidos, quien llevó a la práctica dicho programa fue el presidente que, en 1933, rompió con la continuidad republicana: el demócrata Franklin Delano Roosevelt, que encararía en el país un programa de reconstrucción económica llamado "New Deal" (“Nuevo Trato” o “Nuevo reparto de cartas”). Gobernaría hasta su muerte, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, en abril de 1945.




Fuentes