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martes, 24 de marzo de 2015

24 de marzo - En Argentina se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

La Argentina ha sufrido un sin fin de golpes de estado pero hay uno que indudablemente marco a este país: el golpe de estado del 24 de marzo de 1976.

Antecedentes inmediatos

Los cambios que se produjeron en la sociedad argentina durante el gobierno de Estela María Martínez de Perón fueron determinantes en el agotamiento del régimen democrático inaugurado en 1973, y su derrota por el golpe militar. A comienzos de 1975 se produjo un agravamiento de la situación económica, causada por la suspensión en el Mercado Común Europeo de las compras de carnes argentinas, que llevó a la devaluación del peso, la caída de los salarios reales y el aumento de reclamos sindicales. Esto ocasionó la renuncia del ministro de economía, Alfredo Gómez Morales, y la designación en su reemplazo de Celestino Rodrigo, a quien se le encargó instrumentar un plan económico. Las medidas, anunciadas el 4 de junio, incluyeron una devaluación superior al 100%, el aumento de los precios del combustible del 175%, de las tarifas eléctricas el 75%, y aumentos de otros servicios públicos. 

Entonces se volvió necesario someter a los dirigentes sindicales más contestatarios y designar una cúpula sindical dócil. Las medidas económicas impulsadas fueron un duro golpe a los salarios reales de los trabajadores e hizo caer en el desprestigio a sindicalistas, otrora combativos, que tuvieron una actitud dubitativa. La consecuencia de esto fue el nombramiento de hombres afines del gobierno. Fueron desplazados dirigentes como Agustín Tosco, del gremio metalúrgico, René Salamanca, de los mecánicos y Raimundo Ongaro, líder del gremio gráfico. Las medidas tomadas por el nuevo ministro, conocidas como 'el rodrigazo', generaron muchas protestas obreras ya que el ministro se negaba a dar aumentos salariales superiores al 38%. Para imponer las medidas y frenar las protestas, un sector del gobierno se dedicó a perseguir a intelectuales, artistas y activistas sindicales considerados de izquierda. 

Esta persecusión ilegal fue llevada a cabo por elementos clandestinos organizados en la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) dirigidos desde el Ministerio de Bienestar Social a cargo de la principal figura del peronismo, el "brujo" José López Rega. La Confederación General del Trabajo (CGT)suspendió las negociaciones paritarias el 5 de junio. Mientras su colaboración con el gobierno la desprestigiaba vio desplazar a sus hombres del poder, alejados de puestos en el gobierno. Por ello, la CGT se vio obligada a llevar adelante un plan de lucha con huelgas generales, movilizaciones y apoyo a reclamos salariales que desestabilizó al gobierno y precipitó la caída del ministro López Rega, quien fue destituido el 11 de julio para luego abandonar precipitadamente el país. Rodrigo fue reemplazado en economía por Antonio Cafiero, el 14 de agosto de 1975, quien tampoco consiguió un plan económico que permitiera mejorar la situación de las empresas del país, ya que los trabajadores no estaban dispuestos a hacer un sacrifico. En 1975, el costo de vida aumentó 334,8 %, anunciado el 5 de enero del siguiente año. Las cúpulas empresariales presionaron y exigieron cambios al gobierno.

José López Rega "El brujo" junto a María Estela Martínez de Perón
Los grupos de ultraizquierda profundizaron sus acciones armadas, que aumentaron la confusión política dando al gobierno la posibilidad de intensificar la represión indiscriminada. María Estela Martínez de Perón pidió licencia por razones de salud desde el 13 de septiembre de 1975 hasta el 6 de noviembre de 1975. Durante el período, Ítalo A. Luder asumió el cargo de presidente provisional del Senado. El nuevo mandatario reemplazó al ministro del Interior, Vicente Damasco por Ángel F. Robledo, y procuró ganar el apoyo de las Fuerzas Armadas. Para ello envió al Congreso el proyecto de creación del Consejo de Defensa Nacional y de Seguridad Interior que entregaba a los militares la responsabilidad total de la lucha contra la subversión armada.

Durante los meses siguientes se incrementaron la inflación, el desempleo y las huelgas. Entre los trabajadores se intensificaba la organización de sus luchas y algunas comisiones internas comenzaron a proponer la toma u ocupación de los lugares de trabajo. La represión ilegal, que se había ensañado contra los dirigentes sindicales, se tornó ineficaz. Este curso de los acontecimientos asustó a muchos empresarios que, viendo al gobierno debilitado, atado por los mecanismos parlamentarios y las necesidades electorales, se inclinaron a favor de un golpe militar. Los hombres con más sensibilidad política, también percibieron que los acontecimientos empezaban a favorecer el crecimiento de organizaciones políticas izquierdistas, con estrategias de poder sustentadas en esas luchas y en la aparición de coordinadoras de las comisiones internas más activas, mientras se debilitaba la influencia de los partidos tradicionales. 

El 7 de febrero, la Unión Cívica Radical (UCR) advirtió sobre la inminencia de un golpe de Estado ante "la falencia del PE". Los más amplios sectores populares pasaron de una actitud de oposición a los militares, que caracterizó la mentalidad de los años sesenta, a un desprecio al gobierno constitucional y a una disminución de su participación política, asustados y confundidos por el accionar de la guerrilla. La política vacilante de la CGT, entre el gobierno peronista y el apoyo a las luchas de los trabajadores, había ido debilitando la idea, en la clase media, de que esas luchas pudieran dar solución y traer orden. Los cambios de rumbo del gobierno, las acusaciones de corrupción que se le hicieron, las devaluaciones de la moneda y el crecimiento de los precios, fueron ganando entre las clases medias la necesidad de que hubiera un gobierno fuerte que pusiera las cosas en orden. 

El golpe se empezó a preparar el 12 de diciembre de 1975, cuando el brigadier Orlando Capellini hizo el primer pronunciamiento fallido. El intento fracasó porque todavía no se habían terminado de consolidar las jefaturas de las Fuerzas Armadas detrás del mismo objetivo. Pero su acción mostró que, entre los altos oficiales, las condiciones estaban maduras. Las incógnitas que despertaba entre las cúpulas militares acerca de cuál sería la reacción social fueron despejadas cuando los estratos medios de la sociedad reflejaron que no se opondrían a un golpe. Así fue interpretada, al menos, la indiferencia o simpatía que despertó el alzamiento de Capellini. Mientras tanto, el periodismo siguió insistiendo en que era necesario poner orden, fin a la corrupción y facilitar el advenimiento de un gobierno menos incapaz. El radicalismo, que por boca de su principal dirigente expresó que, si existía un golpe era por culpa del gobierno, no estuvo dispuesto a preparar a la población para que se defendiera. Al contrario, fortaleció el objetivo de los militares. El jefe de la UCR, Ricardo Balbín , fue claro cuando respondió "no tengo soluciones" al reclamársele una alternativa frente al golpe. Durante los primeros dos meses de 1976, estas características se acentuaron y prepararon el escenario del golpe militar. En el Congreso se multiplicaron los pedidos de renuncia de la Presidenta como forma de solución de la crisis, durante el 9 de febrero. El 18 de febrero María Estela Martínez de Perón informó que no renunciaría y el 20 de febrero se convocó a elecciones presidenciales para el 12 de diciembre. 

El golpe fue preparado con anticipación por las fuerzas armadas. Dos días antes del 24 de marzo, por ejemplo, ya se realizaban movimientos militares con la excusa de combatir la subversión ocupando lugares estratégicos. 

El 24 de marzo de 1976 no fue un día más en la historia argentina. En esa fecha las Fuerzas Armadas de nuestro país usurparon el gobierno y derrocaron a la entonces presidenta constitucional María Estela Martínez de Perón. Del mismo modo destituyeron a los gobernadores de las provincias, disolvieron el Congreso Nacional y las Legislaturas Provinciales, removieron a los miembros de la Corte Suprema de Justicia y anularon las actividades gremiales como así también la de los partidos políticos. En suma clausuraron las instituciones fundamentales de la vida democrática.

La Constitución Nacional –es decir, la ley de leyes de la República Argentina–, dejó de regir la vida política del país y los ciudadanos quedaron subordinados a las normas establecidas por los militares. Se inició entonces una dictadura que se instaló en el gobierno por la fuerza, por medio de lo que se denomina golpe de Estado. El gobierno de facto estuvo integrado por una Junta Militar que reunía a los máximos jefes de las tres Fuerzas Armadas: el ex general Jorge Rafael Videla por el Ejército, el ex almirante Emilio Eduardo Massera por la Marina y el ex brigadier Orlando Ramón Agosti por la Aeronáutica.

El golpe de 1976 fue el último pero no el único. Desde 1930 nuestro país había sufrido sucesivas interrupciones del orden democrático. La supresión de los gobiernos elegidos por el pueblo, la represión de los conflictos que surgían entre distintos sectores sociales y la apelación a la violencia habían sido, lamentablemente, bastante frecuentes desde esa fecha. Sin embargo, la dictadura que se inició en 1976 tuvo características inéditas, recibiendo el nombre de terrorismo de Estado.

Algunos ciudadanos e investigadores prefieren hablar de golpe cívico-militar. ¿Por qué? Porque entienden que los militares no actuaron solos ni por su cuenta. La decisión de tomar el gobierno contaba con la adhesión de diversos grupos de la sociedad (sectores con gran poder económico, grupos conservadores, algunos medios de comunicación afines) que entendían que una dictadura era necesaria para organizar el país.

De este modo, a la vez que se desarrollaban acciones de control, disciplina y violencia nunca vistas sobre la sociedad, se tomaban decisiones económicas que privilegiaban el ingreso de bienes y mercancías desde el exterior por sobre la producción de nuestro país. Así miles de trabajadores de nuestras fábricas perdieron su trabajo debido a que la industria nacional no podía producir productos a un precio similar o menor a los importados. Este proceso fue acompañado por una campaña publicitaria que intentaba convencer a la población de que la industria argentina era mala, de baja calidad y asociaba a lo venido de afuera con lo bueno, lo interesante, lo deseado, ocultando que en esa decisión miles de argentinos quedaban sin trabajo y muchas familias perdían su salario y pasaban entonces a ser pobres.

A la vez, los sucesivos miembros de la Junta Militar y diversas empresas asociadas solicitaron grandes sumas de dinero al exterior en carácter de préstamos. Ese dinero incrementó la deuda externa del país de una manera inédita: de 8 mil a 43 mil millones de dólares que se convirtió por decisión de la misma dictadura, en deuda pública, es decir en deuda que debieron pagar todos los argentinos.

Por otra parte se tomaron distintas medidas financieras y administrativas que hicieron que el Estado iniciara un período de desinversión en salud, educación y vivienda con efectos muy importantes en el empeoramiento de las condiciones de vida de la gente: aumento de la pobreza e inicio de lo que hoy denominamos exclusión social. Es decir, se inició el proceso por el cual muchos hombres y mujeres no encontraban trabajo porque no había fábricas ni instituciones que necesitaran trabajadores y por lo tanto no podían cubrir sus necesidades básicas.

Si bien los golpistas llamaron a su gobierno Proceso de Reorganización Nacional, lo que se impuso fue una dictadura que ejerció el terrorismo de Estado. Es decir: fue un gobierno que implementó una forma de violencia política que, usando los recursos del Estado, buscó eliminar a los adversarios políticos –a quienes llamó “subversivos”– y amedrentar a la población a través del terror.

¿Y cuáles fueron las características específicas del terrorismo de Estado en la Argentina? Para terminar con las experiencias políticas que anhelaban la transformación social en nuestro país, la dictadura implementó una nueva metodología represiva: la desaparición sistemática de personas y el funcionamiento de centros clandestinos de detención (lugares donde mantenían cautivos a los secuestrados fuera de todo marco legal).

Existió un plan sistemático que consistió en secuestrar, torturar y asesinar de forma clandestina a miles de personas. Los “grupos de tareas” (comandos integrados mayoritariamente por militares y policías de baja graduación) se dedicaban a los secuestros y luego trasladaban a los secuestrados a centros clandestinos de detención que podían estar en un cuartel, una fábrica o una comisaría, entre otros lugares.

A partir de ese momento pasaban a ser desaparecidos porque nadie sabía dónde estaban. No se daba información a las familias y el gobierno decía que no sabía que había pasado con esas personas. Los familiares y amigos los buscaban en comisarías, hospitales, pero nadie les daba información. El horror fue tal que hoy sabemos, a través de numerosos testimonios brindados en procesos judiciales, que el destino de quienes estuvieron detenidos en centros clandestinos de detención fue la muerte. Aún se los continúa denominando desaparecidos pues hasta el día del hoy sus familiares no han podido recuperar sus restos.

Una prueba más de la violencia de la época fue la apropiación de niños y niñas, hijos de las personas detenidas. Algunos de esos chicos fueron secuestrados junto a sus padres y otros nacieron durante el cautiverio de sus madres. Fueron entregados en muchos casos a familias que ocultaron su origen a los chicos. Uno de los objetivos era que los niños “no sintieran ni pensaran como sus padres, sino como sus enemigos”. Muchos de esos niños, hoy ya adultos, continúan sin conocer su verdadera historia.

Algunas acciones del nuevo gobierno:

  • Suspende la actividad política
  • Suspende los derechos de los trabajadores.
  • Interviene los sindicatos.
  • Prohíbe las huelgas.
  • Disuelve el Congreso.
  • Disuelve los partidos políticos.
  • Destituye la Corte Suprema de Justicia.
  • Interviene la CGT.
  • Interviene la Confederación General Económica (CGE).
  • Suspende la vigencia del Estatuto del Docente. 
  • Clausura locales nocturnos. 
  • Ordena el corte de pelo para los hombres.
  • Quema miles de libros y revistas considerados peligrosos. 
  • Censura los medios de comunicación.
  • Se apodera de numerosos organismos.

El 30 de agosto de 1980 la policía de la provincia de Buenos Aires, en Argentina, quemó en un baldío de Sarandí un millón y medio de ejemplares del Centro Editor de América Latina, retirados de los depósitos por orden del juez federal de La Plata, Héctor Gustavo de la Serna. Los libros ardieron durante tres días. Cabe aclarar que no fue esa la única vez que la dictadura quemó libros. El 29 de abril de 1976, Luciano Benjamín Menéndez, jefe del III Cuerpo de Ejército con asiento en Córdoba, ordenó una quema colectiva de libros, entre los que se hallaban obras de Proust, García Márquez, Cortázar, Neruda, Vargas Llosa, Saint-Exupéry, Galeano… Dijo que lo hacía 
“...a fin de que no quede ninguna parte de estos libros, folletos, revistas… para que con este material no se siga engañando a nuestros hijos (...) “De la misma manera que destruimos por el fuego la documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana, serán destruidos los enemigos del alma argentina”.

La censura

Comunicado N° 19, 24/03/76: "Se comunica a la población que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea reprimido con la pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare comunicados o imágenes provenientes o atribuidas a asociaciones ilícitas o personas o grupos notoriamente dedicados a actividades subversivas o al terrorismo. Será reprimido con reclusión de hasta diez años, el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes, con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las actividades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o Policiales." (Diario "La Prensa", 24 de marzo de 1976).

Los "subversivos"

E término "subversión" englobaba a las organizaciones guerrilleras -prácticamente ya extinguidas en marzo de 1976- pero también a los activistas o simpatizantes de cualquier movimiento de protesta o crítica social: obreros, universitarios, comerciantes, profesionales, intelectuales, sacerdotes, empresarios y más... No hubo "errores" ni "excesos", sino un plan deliberado. (Historia Visual de la Argentina contemporánea, Clarín, El "Proceso" Militar).

La guerra sucia

La "desaparición" fue la fórmula más siniestra de la "guerra sucia": el "objetivo" era secuestrado ("chupado") por un comando paramilitar ("grupo de tareas" o "patota") donde, convertido en un número y sin ninguna garantía legal, quedaba a merced de sus captores. La desaparición de personas fue un programa de acción, planificada con anticipación, estableciéndose los métodos por los cuales llevarlo a la práctica: arrojando a los "desaparecidos" al Río de la Plata (previa aplicación de sedantes) desde aviones o helicópteros militares y en fosas comunes; fusilamientos y ocultamiento de cadáveres, sin ningún tipo de identificación.  Los organismos de derechos humanos hablan de más de 30.000. casos

Debido a la naturaleza, una desaparición encubre la identidad de su autor. Si no hay preso, ni cadáver, ni víctima, entonces nadie presumiblemente es acusado de nada. (Amnistía Internacional, en su informe sobre la desaparición de personas por motivos políticos).

Todos estaban incluidos en la categoría de "enemigos de la nación". La metodología implementada consistió en la desaparición de personas, las cuales en realidad eran llevadas a centros clandestinos de detención, operados por las FFAA., donde se los sometía a interrogatorios basados en tormentos físicos.

Los campos de detención

Se levantaron centros clandestinos de detención y torturas. En estos laboratorios del horror se detenía, se torturaba y se asesinaba a personas. Se encontraban en el propio centro de las ciudades del país, con nombres tristemente famosos, como la ESMA, el Vesubio, El Garage Olimpo, El Pozo de Banfield o La Perla. Existieron 340 distribuidos por todo el territorio. Locales civiles, dependencias policiales o de las propias fuerzas armadas fueron acondicionados para funcionar como centros clandestinos. Estas cárceles clandestinas tenían una estructura similar: una zona dedicada a los interrogatorios y tortura, y otra, donde permanecían los secuestrados. Ser secuestrado o "chupado", según la jerga represora, significaba ser fusilado o ser arrojado al río desde un avión o helicóptero.

Apropiación de chicos

Además del secuestro de adultos, hubo un plan sistemático de apropiación de niños. Los niños robados o que las madres parían en los centros de detención fueron inscriptos como hijos propios por muchos miembros de la represión, vendidos o abandonados en institutos. 

Durante la dictadura, los militares consideraban que los hijos de los desaparecidos debían perder su identidad. Por eso los hacían desaparecer y los entregaban a familias de militares. Ellos pensaban que la subversión era casi hereditaria o que se trasmitía a través del vínculo familiar. De la misma forma que a los hijos de desaparecidos se intentó quitarles su familia, a la sociedad en general se intentó quitarle esos antecedentes que, como los padres de esos chicos, eran considerados subversivos. (Diario "Página 12", 10 de diciembre de 1995)

El conflicto del Beagle

Las cuestiones limítrofes entre la Argentina y Chile estuvieron condicionadas por las circunstancias políticas imperantes en cada país. Bajo regímenes dictatoriales en ambas naciones, las diferencias fronterizas estuvieron a punto de derivar en una guerra abierta. En 1978, luego de que la Argentina rechazó el fallo arbitral británico, el conflicto por el Beagle alcanzó su punto más álgido. El 8 de enero de 1979, la Argentina y Chile firmaron el Acta de Montevideo, que sometía el entredicho a la mediación del Papa. Finalmente, la propuesta papal, conocida a través del cardenal Antonio Samoré, se dio a conocer el 12 de diciembre de 1980 y fue aceptada por la Argentina en 1984 después de una consulta popular no vinculante, en la que el "sí" al acuerdo se impuso por un amplio margen de votos. (Historia Visual de la Argentina contemporánea, Clarín, La Política Exterior)

El Mundial '78

El triunfo final de la selección argentina en el Mundial de Fútbol ha supuesto que la Junta Militar que dirige el Gral. Videla haya cubierto con creces los objetivos que se propuso al emprender la organización del campeonato. Durante 25 días, los problemas del país argentino han pasado a un segundo plano y el título mundial conseguido por su selección los mantendrá oculto por más tiempo aún. (Diario "El País", junio de 1978)

1982: La guerra de las Malvinas

En medio de la crisis política, económica y social del régimen militar, sorpresivamente el 2 de abril de 1982, tropas argentinas recuperaron las islas Malvinas. Tras frustrados intentos diplomáticos, la fuerza de tareas británica llegó al Atlántico sur y comenzaron las hostilidades. Con hitos como el hundimiento del crucero "General Belgrano" -que produjo 322 muertos- y del destructor británico "Sheffield", la guerra concluyó el 14 de junio, con la rendición argentina. La derrota marcó el derrumbe político del régimen. El regreso de los soldados arrojó luz sobre las sospechas de lo que habían padecido, sin los pertrechos y el entrenamiento suficientes para enfrentar a los británicos. Para defender las islas del ataque de ingleses bien entrenados y equipados, la junta militar procedió a reclutar jóvenes argentinos, sin instrucción militar, la mayoría de los cuales provenía de provincias pobres del interior del país. La derrota catastrófica de Malvinas y el conocimiento de la muerte de centenares de jóvenes argentinos (más de 600), deterioraron el frente militar, pero sobre todo, la reputación del ejército, al cual se consideró como mayor responsable del desastre.

Retorno a la democracia

Tras siete años de gobierno militar, el 10 de diciembre de 1983 Raúl Alfonsín asumió como presidente constitucional de la Argentina. Había ganado las elecciones del 30 de octubre con el 52 % de los votos. Pocos festejos fueron tan emotivos como el de la recuperación de la democracia, en la Plaza de Mayo.

Juicio a las Juntas

Tras 9 meses de juicio oral, la Cámara Federal condenó a prisión perpetua a Jorge Videla y Emilio Massera; a 17 años de reclusión a Roberto Viola, a 8 a Armando Lambruschini y a 4 a Orlando Agosti, ex comandantes de las Fuerzas Armadas, a quienes encontró culpables de asesinatos, desapariciones, torturas y otras graves violaciones de derechos humanos.


Frases

  • ¿Sabe usted dónde está su hijo en este momento? Mensaje publicitario oficial, 1976/77)
  • Un terrorista no es sólo alguien con un revólver o una bomba, sino también aquel que propaga ideas contrarias a la civilización occidental y cristiana (Gral.Videla)
  • Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después... a sus simpatizantes, enseguida... a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los tímidos. (General Ibérico Saint Jean. Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Mayo de 1977)
  • Me estoy probando los pantaloncitos para bañarme en el Pacífico.(General Luciano Benjamín Menéndez, en obvia provocación a Chile, 1978)
  • El Mundial tenemos que jugarlo todos los argentinos. (Slogan Oficial del Mundial 78)
  • Los argentinos somos derechos y humanos. (Leyenda popularizada en una calcomanía durante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos humanos, que vino en 1979 a constatar la represión ilegal)
  • La inflación está muerta.(Christian Zimmermann, vicepresidente del Banco Central, 1980)
  • Las urnas están bien guardadas. (General Leopoldo Galtieri, 1981)
  • Por primera vez un tribunal de justicia de un gobierno democrático consigue sentar en el banquillo de los acusados a los nueve integrantes de las juntas militares, que se sucedieron en el poder entre 1976 y 1982, tras un golpe de Estado. Las cabezas visibles de esa dictadura son juzgadas desde el 22 de abril de 1985. Estamos al frente de un acontecimiento histórico, que marcará para siempre la vida de la sociedad argentina. (Diario del juicio. Ed. Perfil. 1985)
  • No he venido a defenderme. Nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra justa, y la guerra contra el terrorismo subversivo fue una guerra justa. Sin embargo yo estoy aquí procesado por haber ganado una guerra justa. (Emilio Massera, en declaraciones del juicio a las juntas, 1985)
  • No, no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina no se hubiera bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil. No había otra manera. Todos estuvimos de acuerdo en esto. Y el que no estuvo de acuerdo se fue. ¿Dar a conocer dónde están los restos? ¿Pero, qué es lo que podemos señalar? ¿En el mar, el Río de la Plata, el riachuelo? Se pensó, en su momento, dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: si se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas que no se pueden responder: quién mató, dónde, cómo. (Declaración de Videla del libro "El dictador", de María Seoane y Vicente Muleiro)
  • Señores jueces, quiero utilizar una frase que pertenece ya a todo el pueblo argentino: Nunca más. (El fiscal Julio César Strassera en el cierre de su alegato de una semana, el 18 de septiembre de 1985)
  • La plaza es el lugar donde se produce el verdadero y único milagro de la resurrección (...) los primeros pasos tienen mucha profundidad y cuando me pongo el pañuelo en la casa de las madres, antes de salir para la plaza, y me lo aprieto fuerte en la barbilla, es un abrazo, el abrazo de los treinta mil. La plaza es la lucha, la esperanza, los sueños, las ilusiones y la sangre de los tantos. (Hebe de Bonafini, Presidenta de las Madres de Plaza de Mayo en Diario "Página 12" del 26 de junio de 1996). El grupo Madres de Plaza de Mayo nació en 1977, integrado precisamente por madres de desaparecidos, cuya lista engrosaron también algunas de sus fundadoras. Se convirtieron en el más activo sector de oposición al gobierno.


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lunes, 23 de marzo de 2015

Esplendor y caída de la estación espacial "Mir"

La estación espacial Mir dejó de existir el 23 de marzo de 1986 a las 08.57 hora de Moscú (05.57 GMT) dejando un sabor agridulce en los científicos rusos por la pérdida irreparable y el orgullo del éxito en la fase terminal de altísimo riesgo. 

Un comunicado del Centro de Control de Vuelos de Koroliov, en las afueras de la capital rusa, dijo lacónicamente que la Mir "ha dejado de existir" y que una lluvia de fragmentos "ha caído sobre la zona prevista del Océano Pacífico". 


El certificado de defunción se plasmó en una leyenda que apareció en la pantalla gigante del Centro de Control: "OK MIR". Debajo, y a modo de inscripción en una lápida funeraria, relucían las fechas de nacimiento y muerte: "Lanzamiento, 20-02-86; caída, 23-03-01". 

Fue el final de la más espectacular aventura espacial tras la llegada del hombre a la Luna en 1969. Lanzada a las 00.28.23 hora de Moscú del 20 de febrero de 1986, la legendaria estación vivió una titánica odisea espacial de quince años, un mes, tres días, ocho horas, 28 minutos y trece segundos. En el módulo principal de la Mir 1 los cosmonautas dormían, comían, hacían gimnasia y trabajaban; allí también se encontraba el ordenador central y los controles de la estación y telecomunicaciones.

Interior del módulo principal
La primera expedición (con los cosmonautas Kizim y Soloviov) llegó a la Mir el 13 de marzo de 1986 en la nave Soyuz 15, y luego realizaron un viaje sin precedentes y hasta la fecha no repetido entre estaciones orbitales para finalizar algunos trabajos en Salyut 7 y transportar equipo científico de 400 kilógramos de peso. Regresaron exitosamente e instalaron los dispositivos en su nuevo “laboratorio orbital”.

La estación espacial Mir a partir de 1995 empezó a alojar a cosmonautas y astronautas de países extranjeros como Bulgaria, Francia (cinco astronautas), Japón, Austria, Reino Unido, Afganistán, Siria, Canadá, Eslovaquia y Alemania (dos astronautas).

Gracias al programa de colaboración ruso-estadounidense Mir-Shuttle, que fue resultado del acuerdo de colaboración en el espacio firmado el 5 de octubre de 1992 entre el presidente ruso Borís Yeltsin y el presidente de EE. UU. George Bush, con la ayuda de la nave multiuso de EE. UU. Atlantis fueron realizadas cinco cortas expediciones a la estación orbital. Asimismo los astronautas llegaron a la Mir en las naves Discovery y Endeavor (una vez cada uno). En el marco de este programa la estación la visitaron 44 personas. Y en total durante del funcionamiento de la plataforma, trabajaron 104 cosmonautas y astronautas de 12 países. 


Los principales campos de investigación en la Mir fueron la astrofísica, geofísica, tecnología espacial, medicina, biología y biotecnología. Los estudios astrofísicos se llevaban a cabo con los telescopios del observatorio orbital Rentghen en el módulo Kvant, creado por el equipo internacional de especialistas de la URSS, Reino Unido, Países Bajos, República Federal de Alemania y la Agencia Espacial Europea. Se obtuvo un gran volumen de datos sobre las fuentes de las radiación X en el Universo. Se creó también un mapa estelar en el diapasón ultravioleta con los telescopios Glazar.

Durante el funcionamiento de la estación, se estudiaron los factores de la influencia del espacio cósmico sobre varios materiales y elementos de los sistemas de electricidad y radio, se realizaron constantemente experimentos dirigidos al perfeccionamiento de la técnica cósmica, pruebas de las decisiones técnicas y de nuevos ejemplares, incluidos trabajos de ensamblaje. También se estuvieron probando las características dinámicas de la Mir en varias configuraciones.

Uno de los experimentos técnicos más importantes fue la prueba del equipo individual de transporte de cosmonautas en espacio abierto. Los vuelos en “la butaca espacial” los realizaron los cosmonautas Serebrov y Viktorenko en febrero de 1990. En el carguero Progress M se llevó a cabo el experimento del despliegue en el espacio del reflector de película, que puede aplicarse como vela solar o como reflector para iluminar un area en la superficie terrestre con la luz solar reflejada. Asimismo, se investigaron las alteraciones en el desarrollo de aminales y plantas en condiciones de vuelo espacial y el impacto de la ingravidez en la salud humana. Se sintetizaron nuevas sustancias para su uso en la farmacología en la Tierra; se experimentó con tecnología de aleación en estado de ingravidez; y se estudiaron los recursos naturales de la Tierra.   

Durante sus largos años de funcionamiento, en la estación Mir se produjeron varias situaciones de emergencia, siendo la más peligrosa el episodio del choque del carguero Progress con el módulo Spektr durante las pruebas del nuevo sistema de acercamiento y atraque, producido el 25 de junio de 1997. Como resultado de la colisión, una de las baterías solares quedó inutilizable, la estación orbital se deshermetizó, y los cosmonautas tuvieron que aislar herméticamente el módulo, lo que provocó escacez de energía en la Mir. La siguiente expedición especialmente entrenada reparó la brecha y otras tripulaciones continuaron la reparación, pero nunca se logró cerrar totalmente la fuga de aire.

La última misión a la Mir fue la Soyuz TM-30, con los cosmonautas Alexandr Kaleri y Serguéi Zaliotin, los últimos tripulantes de la vieja estación. Ya deshabitada, la desorbitación de la Mir concluyó el 23 de marzo de 2001, cuando entró en la atmósfera de la Tierra cerca de Nadi (islas Fiji) y se desintegró al sur del Océano Pacífico. Cerca del fin de su vida aparecieron planes de inversores privados para comprar la Mir, posiblemente para usarla como el primer estudio de cine o televisión en órbita, pero se consideró que la estación era demasiado inestable para un futuro uso. Parte de la comunidad espacial pensaba que era posible salvar algo de la Mir y que debido a los altos costes de colocar material en órbita, arrojarla a la atmósfera sería perder una oportunidad.

El complejo orbital pilotado Mir (en ruso mir significa "paz" y "mundo") fue la continuación del proyecto de los programas Almaz y Salyut. La exitosa explotación de este complejo, la experiencia obtenida y los resultados alcanzados fortalecieron el liderazgo de la cosmonáutica rusa y su autoridad en el mundo (lo que luego permitió a las compañías rusas ser los principales participantes en la creación de la Estación Espacial Internacional).

Originalmente soviética, después de la desintegración de la URSS la Mir pasó a ser rusa. Fue la primera estación espacial de investigación habitada de forma permanente de la historia. A pesar de que estaba previsto que la plataforma estuviera en funcionamiento durante solo 5 años, terminó cumpliendo 15 de servicio.

El mayor triunfo en la historia de la ciencia rusa fue testigo en el cielo de la caída del muro de Berlín, el fin de la Guerra Fría, el colapso de la URSS y la transición entre dos siglos y milenios; pero su afán de supervivencia, que superó más de 3.000 fallos, algunos de ellos graves, se rindió más que a la vejez a la inanición por la endémica escasez presupuestaria. En sus quince años de vida, la Mir sirvió de vivienda a 104 astronautas, realizó 23.000 experimentos y dio un total de 86.331 vueltas alrededor de la Tierra. 

El proyecto del complejo orbital comenzó ya en 1976. Su aspecto cambió poco: absolutamente nuevo fue su módulo de proa con cinco puertos de acoplaje. Se cambiaron todos los sistemas de control, incluidas las nuevas computadoras, el sistema de acercamiento, el sistema de comunicación a través del satélite de retransmisión, y se instalaron nuevos sistemas de regeneración del aire y el agua.

El lanzamiento de la estación se logró con éxito el 20 de febrero de 1986 con el transbordador Protón, luego la misma DOS corrigió su órbita con sus motores hasta 350 kilómetos. Los equipos principales del complejo fueron instalados en cinco módulos especiales: Kvant, Kvant 2, Kristall, Spektr y Priroda. Los portadores Protón fueron los encargados de llevarlos a todos ellos hasta la órbita.

Los centenares de fragmentos que aguantaron los casi 3.000 grados centígrados de temperatura durante la reentrada de la Mir en la atmósfera cayeron "en una zona próxima a la prevista", manifestó otro portavoz en términos genéricos. 

Pero Nikolái Ivanov, jefe de balística del Centro de Control de Vuelos, informó de que la zona de caída de los fragmentos se redujo a la mitad de lo previsto, 3.000 kilómetros en lugar de 6.000. "El fin de la explotación de la estación espacial se celebrará de acuerdo con las tradiciones rusas, con una generosa ración de vodka", anunció amigablemente Ivanov. 

Centro de Control de Vuelos
Las seis últimas horas, la lluvia de fragmentos fue el epílogo de las últimas seis horas en la vida de la Mir, en las que recibió tres impulsos sucesivos para orientar su trayectoria de caída controlada. La fase terminal, de sólo doce minutos de duración, comenzó a las 08.45 hora de Moscú (05.45 GMT), cuando la Mir entró en las capas densas de la atmósfera, comenzó a arder y se desintegró en una vistosa lluvia de escombros cósmicos. 

Su último estertor, el tercer impulso de motores, se había dado a las 08.07 hora de Moscú (05.07 GMT), un empujón de 21 minutos y 32 segundos que precipitó a la Mir al vacío como una bola de fuego. Los motores desaceleraron la velocidad de movimiento y al mismo tiempo aumentaron por efecto de la gravedad la de caída hacia su tumba en el fondo del océano Pacífico, a unos 700 kilómetros/hora. 

Centenares de periodistas y diplomáticos extranjeros invitados expresamente presenciaron la defunción en el Centro de Control de Vuelos, dirigido apropiadamente por Vladímir Soloviov, el primer cosmonauta de la Mir.

Entre 1995 y 1998 los EEUU y Rusia llevaron a cabo siete misiones conjuntas en las que el transbordador espacial se acopló con la estación Mir. Estas misiones sirvieron para adquirir la experiencia necesaria de cara a la construcción de la ISS y para reducir las diferencias culturales y tecnológicas que existían entre los programas espaciales ruso y norteamericano. A finales de los años 90, Yuri Semenov, por entonces jefe de la empresa RKK Energía -fabricante de las naves Soyuz y ‘contratista’ principal de la Mir-, propuso traer de vuelta los módulos de la Mir uno a uno usando el shuttle norteamericano. El estudio detallado fue obra de su adjunto, Borís Stonikov.

Las tripulaciones Mir 24 y STS 89 en Enero de 1989 en el interior del módulo base de la Mir.
Lógicamente, el plan no vio la luz. Las dificultades técnicas -y presupuestarias- eran demasiado grandes para el programa espacial ruso. Por otro lado, no hace falta decir que la NASA no mostró el menor interés por la idea. Una pena, porque ver esta legendaria estación en un museo sería toda una experiencia.

A pesar de las protestas de diputados, políticos y científicos, el Kremlin decidió hundir la Mir tras dos años de tira y afloja entre quienes se negaban al golpe al prestigio de Rusia y quienes no encontraban financiación para mantenerla. Tres diputados, dos de ellos antiguos cosmonautas, exigieron tras el hundimiento la destitución del director de la Agencia Aeroespacial de Rusia, Yuri Kóptiev, por "desinformar" sobre las posibilidades de supervivencia de la Mir al presidente de Rusia, Vladímir Putin, y pidieron iniciar el proyecto de una Mir-2.

La proyectada estación Mir-2
La idea, propuesta  por el presidente de la Duma, o Cámara Baja del Parlamento, Guennadi Selezniov, fue acogida por el Gobierno con benevolente despego, al apoyarla "para cuando sea posible (financieramente), de aquí a quince años". La estación espacial Mir se planeó en origen para que la siguiera una Mir-2. Elementos del proyecto Mir-2, incluido el módulo principal (ahora llamado Zvezdá), en el que figuró el rótulo Mir-2 durante algún tiempo en fábrica, forman parte actualmente de la Estación Espacial Internacional.

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domingo, 22 de marzo de 2015

22 de marzo de 1990 - el Capitán Joseph Hazelwood fue perdonado por tres cargos criminales relacionados del calamitoso derrame de petróleo del Exxon Valdez en Alaska.

Joseph L. Hazelwood durante el juicio
Joseph L. Hazelwood era el captan del Exxon Valdez la noche del 24 de marzo de 1989, cuando una serie de eventos llevó a uno de los mayores derrames de petróleo de la historia moderna. Bajo las ordenes de Hazelwood, el Valdez se había alejado de la ruta para buques para evadir icebergs, pero se había estrellado con un arrecife alrededor de la medianoche, derramando millones de galones de petróleo crudo en el Prince William Sound en la costa sur de Alaska. 

Los ejecutivos de Exxon declararon luego que Hazelwood había estado ebrio durante el accidente, admitiendo que le habían permitido regresar al buque luego de haberse tratado por alcoholismo, a pesar de informes de que había recaído.

Hazewood fue acusado con un cargo criminal de segundo grado, y faltas por operar un buque intoxicado y tomar parte en peligro innecesario. El cargo criminal podría haber llevado a una sentencia de cinco años en prisión y una multa de $50,000, mientras que las dos faltas podrían haberle costado un año en prisión y $5,000 en multas. 

Las pruebas de sangre administradas horas luego del accidente no llegaron a conclusiones sobre el nivel de alcohol sanguíneo, y el jurado declaró que el capitán no estaba bajo la influencia del alcohol. Hazelwood había abandonado el puente del buque durante su turno esa noche, una violación de las reglas de la compañía, y el jurado lo declaró negligente. 

Hazelwood fue perdonado por el cargo y las faltas y acusado solamente de negligencia por descargar petróleo ilegalmente. El capitán fue sentenciado a 1,000 horas de servicio comunitario, que luego pasó recogiendo basura en las carreteras de Alaska. 

Mei Evans, coordinador de la Alianza de Reforma Petrolera, dijo que el juicio no sacó a relucir el problema principal: “El sistema completo es culpable, y Exxon y Hazlewood son solamente dos agentes en un sistema muy complicado y fallido de extracción y transporte de petróleo.”

En 1991, Exxon llegó a un acuerdo por los cargos puestos por el estado de Alaska, accediendo a pagar $3.400 millones en multas y costos de restauración ambiental. Un grupo de pescadores y nativos de Alaska luego ganaron una indemnización de $2.500 millones en daños punitivos por parte de la compañía, pero la Corte Suprema de los Estados Unidos luego redujo esa cantidad a $507.5 millones en el 2008.



El accidente

El 24 de marzo de 1989, en plena tormenta, el petrolero americano Exxon Valdez, que viene de cargar 180.000 toneladas de crudo en la terminal del Valdez, se separa del canal de navegación para evitar unos bloques de hielo a la deriva. El comandante ordena al hombre encargado del timón pasar a piloto automático. Menos de 30 minutos más tarde, el petrolero se encalla a 12 nudos (algo más de 22 km/h) sobre el arrecife Blight, situado a una decena de metros de profundidad, en el distrito de Prince-Williams, importante zona de pesca.

“Hemos chocado con fuerza,” dijo Hazlewood por radio a los Guardias Costeros luego de estrellarse contra el arrecife. “Estamos derramando un poco de petróleo, y estaremos aquí por bastante rato.” 

El Exxon Baton Rouge (el más pequeño, a la izquieda) descargando el petróleo crudo del Exxon Valdez el 26 de marzo. Nótense las barreras flotantes para intentar frenar el derrame. El helicóptero sobre la cubierta del Exxon Valdez puede dar una idea del tamaño colosal del superpetrolero
La encalladura daña 11 cisternas de 13 y provoca el vertido de 38.500 t de petróleo crudo. Más de 7.000 km² de manchas contaminan 800 km de costas (2.000 con todos islotes y ensenadas), resultando en un desastre monumental tanto para el medioambiente en Alaska, considerado el mayor derrame a nivel mundial en términos de daños al medio ambiente, como para Exxon. 

(Click sobre la imagen para ampliar)

Aunque Exxon prometió limpiar el derrame cuidadosamente, todavía quedan miles de galones de petróleo en Prince William Sound que no están siendo removidos. Según explca el Trustee Council, “El petróleo del Exxon Valdez está decreciendo a un nivel de 0-4% por año … A este paso, el petróleo restante demorará décadas y posiblemente siglos en desaparecer del todo.”

La ciudad de Valdez había sido ya traumatizada 25 años antes por un temblor de tierra devastador. La ciudad entera ha sido reconstruida y se convierte, en 1976, en el puerto del crudo.

Lucha contra la contaminación

Durante el año 1989, once mil personas son contratadas por Exxon para limpiar lo más rápido y lo más eficazmente posible los daños. Decenas de miles de voluntarios y de medios sin precedentes son movilizados (1.400 navíos, 85 helicópteros y 1.100 personas) para salvar pájaros y mamíferos marinos, y para limpiar el litoral playa a playa.


Al 1 de junio de 1989, es decir 3 meses después de la encalladura del petrolero, los gastos se elevan a 135 millones de dólares. Ascienden a 300 millones de dólares a primeros de julio, y a inicios de 1996 alcanzan los 2.500 millones de dólares.

Estos gastos no son en vano puesto que en 3 años, 500 de los 800 km de costa son limpiados. A pesar de ello, la contaminación residual continúa afectando regularmente a diferentes especies y las consecuencias del accidente de 1989 sobre la vida salvaje son sin duda mucho más elevadas que el balance inicial que anunciaba 250.000 pájaros marinos, 2.800 nutrias y 300 focas víctimas directas del petróleo del Exxon Valdez.


Consecuencias de la catástrofe

Las lecciones obtenidas de la catástrofe desde un punto de vista legislativo son importantes puesto que la enmienda «Doble casco» del 6 de marzo de 1992 es promulgada y votada para todos los navíos construidos a partir de 6 de julio de 1996 (convención MARPOL, regla 13F).

Un proceso es iniciado por la administración americana, asociaciones y particulares contra Exxon, quien se dirige hacia los asesores.

En las acciones jurídicas tomadas, numerosas acusaciones son dirigidas hacia el comandante: consumo de alcohol antes de embarcar, falta de formación de su tripulación, piloto automático activado demasiado rápidamente, tentativas peligrosas de desencalladura del navío, etc.

En 1991, un acuerdo entre el gobierno federal del Estado de Alaska establece una factura de 1.150 millones de dólares repartido en: 150 millones de dólares en concepto de crimen medioambiental, 100 millones de repartición de los daños causados por el accidente y 900 millones de dólares de responsabilidad civil de la compañía Exxon. En 2004, tras numerosas estrategias judiciales, Exxon es condenada a pagar 4.500 millones de dólares de daños punitivos. La compañía apela dicha decisión.

El navío cambiará de nombre antes de proseguir su trascurso fuera de aguas americanas.

Diez años después de la catástrofe, las tasas de mortalidad de algunas especies o de huevos se mantienen anormalmente elevadas, sin que ninguna relación con el naufragio pueda ser claramente afirmada por los expertos.

La vuelta al equilibrio de las poblaciones afectadas tiene riesgo de ser retardada por la persistencia de bolsas de petróleo fresco hundido entre los sedimentos.

sábado, 21 de marzo de 2015

21 de marzo de 1960 - En Sudáfrica la policía mata 69 manifestantes en la "Masacre de Sharpeville "

La "ley de pases" era una de las medidas impuestas por el régimen racista blanco como parte de su política de apartheid (segregación racial). Según la misma todos los negros estaban obligados a llevar un documento que limitaba su acceso a las zonas reservadas a los blancos, anotándole si tenía o no permiso para movilizarse fuera de su lugar de residencia.

Así, por ejemplo, a veces las familias quedaban separadas a causa de este sistema de pases, como en el caso de un negro que no podía visitar a su esposa que trabajaba en una zona blanca (generalmente de criadas) porque los pases de visita solo se concedían a los trabajadores de esa zona.

La policía podía detenerles en cualquier sitio y exigirles "el pase". El no portarlo era un delito, por el cual se le arrestaba, juzgaba y condenaba a prisión.

El 21 de marzo de 1960, decenas de militantes del Congreso Panafricano (PAC) a los que se unen numerosos moradores, se presentan en la comisaría de policía en el suburbio negro de Sharpeville, cerca de Vereeniging, en el Transvaal sudafricano, sin el pase en protesta contra la llamada "ley de pases", ley que obliga a portar dicho documento a los negros. La manifestación de Sharpeville formaba parte de una campaña de desobediencia civil que pretendía obligar al gobierno a cambiar la ley.

Menos de 20 oficiales de policía estaban presentes en el centro al inicio de la protesta. Más tarde, la multitud creció a cerca de 20.000, y el estado de ánimo se puso feo. 

Sarraceno
Llegaron cerca de 130 refuerzos de la policía, apoyados por cuatro vehículos blindados sarraceno, pero la policía estaba armada con armas de fuego, incluyendo sub ametralladoras Sten. 

No hubo evidencia de que alguien del público estuviera armado con nada más que piedras.

Se utilizaron aviones Sabre a unos treinta metros del suelo, zumbando a la multitud en un intento de dispersión. 
Un Sabre de la Fuerza Aérea Sudafricana

La multitud respondió lanzando piedras, golpeando a tres policías, y alrededor de la 1:00 pm la policía intentó detener a un manifestante. Hubo un forcejeo, y la multitud avanzó hacia la valla. El tiroteo comenzó poco después.





La policía abrió fuego contra los manifestantes. El resultado fue una de las peores matanzas de civiles perpetradas en el país, con 69 personas muertas y más de 400 heridas y más de mil detenidos.

Tras la matanza el gobierno declaró el estado de emergencia en toda Sudáfrica y se ilegalizaron todas las organizaciones políticas negras, entre ellas el Congreso Nacional Africano (ANC), y el Congreso Pan Africano (PAC).

Se produjo en ese momento un punto de referencia internacional, conocido como la Masacre de Sharpeville y significado como uno de los primeros episodios de respuesta contra el sistema represivo del apartheid en Sudáfrica. En memoria de los que perdieron la vida y de los que lucharon contra el gobierno racista de Sudáfrica, Naciones Unidas proclamó ese día como invitación permanente al compromiso de lucha contra la intolerancia racista y la violencia, fecha para recordar cada año la necesidad de luchar contra el racismo, no importa dónde o cuándo aparezca. Desde 1966 cada 21 de marzo se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, o lo que es lo mismo el Día Internacional contra el Racismo.

viernes, 20 de marzo de 2015

20 de marzo de 1815 - Napoleón, tras escapar de su exilio en la isla de Elba, entra en París (Francia) sin disparar un solo tiro.

Tras la derrota de Napoleón Bonaparte en la Batalla de las Naciones (Leipzig, 1814), los vencedores, la llamada “Sexta Coalición”, le depusieron confinándole en Elba, que es una islita del Tirreno de unos 225 km2, aunque autorizándole a conservar el título imperial.


Pero Bonaparte no aguantó mucho allí. Había comenzado su cautiverio el 3 de mayo de 1814 y en el mes de marzo del año siguiente, en connivencia con antiguos oficiales de su ejército, escapó en dirección a París para dar comienzo a lo que después se llamó el “imperio de los 100 días”.

Napoleón había permanecido durante once meses en un intranquilo retiro en Elba entre 1814 y 1815, observando con mucho interés el transcurso de los acontecimientos en Francia. Tal como él había previsto, la contracción del antiguo gran Imperio a sólo el reino de la vieja Francia provocó un gran malestar, un sentimiento alimentado además por las historias sobre la falta de tacto con que la monarquía borbónica trataba a los veteranos de la Grande Armée. La situación en Europa no era menos peligrosa; las demandas del Zar Alejandro I eran tan desorbitadas que las potencias en el Congreso de Viena se hallaban al borde de una guerra entre ellas. Toda esta situación conducía a Napoleón a una renovada actividad. El retorno de los prisioneros franceses desde Rusia, Alemania, Gran Bretaña y España podría proporcionarle un ejército mucho mayor que aquel que se había ganado renombre en 1814. La amenaza que aún suponía Napoleón había llevado a los monárquicos en París y a los plenipotenciarios en Viena a discutir la conveniencia de deportarle a las Azores, y algunos iban aún más lejos, proponiendo su asesinato.

Napoleón, sin embargo, resolvió el problema en su forma característica. El 26 de febrero de 1815, aprovechando el descuido de la guardia francesa y británica, embarcó en Portoferraio con unos 600 hombres y desembarcó el 1 de marzo en Golfe-Juan, cerca de Antibes.

Napoleón abandonando la Isla de Elba. Cuadro de Joseph Beaume
Junto con sus soldados más leales puso rumbo a París, siguiendo un itinerario conocido hoy como la Ruta Napoleón, que recorre más de 300 kilómetros. Excepto en la Provenza (que siempre fue proclive a la monarquía borbónica), recibió en todas partes una bienvenida que atestiguaba el poder de atracción de su personalidad en contraste con la nulidad de la del Borbón. Sin disparar un solo tiro en su defensa, su pequeña tropa fue creciendo hasta convertirse en un ejército. Ney, quien había dicho de Napoleón que debía ser llevado a París en una jaula de hierro, se unió a él con 6.000 hombres el 14 de marzo. El último reinado de Napoleón comenzó el 20 de marzo de 1815, hace 200 años cuando entró de forma triunfal en el Palacio de las Tullerías, que había sido abandonado de forma precipitada por Luis XVIII.

De la noche a la mañana, los emblemas reales fueron sustituidos por la bandera tricolor y las águilas imperiales. Comenzó entonces el período conocido como los Cien Días, o Cent-Jours en francés, que se extiende hasta el 22 de junio de 1815, fecha de su segunda y definitiva abdicación, o hasta el 8 de julio de 1815, fecha de la segunda restauración de Luis XVIII. Durante este tiempo, Ninguna potencia europea creía que pudiera contentarse con los antiguos límites de Francia. Habían sido tantas las veces que había declarado que el Rin y los Países Bajos eran necesarios para Francia, que todos tomaban su nueva postura como una forma de ganar tiempo. Y tanto fue así que una semana antes de su llegada a París, las potencias en el Congreso de Viena le declararon fuera de la ley. Cuatro días más tarde, el Reino Unido, Rusia, Austria y Prusia se comprometían a aportar 150.000 hombres al combate para terminar con su gobierno

Napoleón trató de instaurar un régimen constitucional más democrático y liberal, pero de nuevo tuvo que enfrentarse a sus enemigos, cayendo derrotado en la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815.

jueves, 19 de marzo de 2015

19 de marzo de 1982 - Incidente en las Islas Georgias del Sur precipita la Guerra del Atlántico Sur

19 de Marzo de 1982
Desembarca por la mañana, el ARA Bahía Buen Suceso en las Georgias, que llevaba 41 operarios, que permanecerían unos cuatro meses realizando las tareas de desmantelamiento de la fábrica que había sido adquirida por el empresario argentino Constantino Davidoff, director de la empresa Georgia del Sur S.A. y especializado en negocios con chatarra. No había militares allí. Se produce el izado de una pequeña bandera Argentina sobre una estructura de carpintería. Al rato, cuatro hombres del "BAS" British Antartic Survey, se hacen presentes y exigen que se arriara la bandera, que volvieran a cargar el material desembarcado al buque y se trasladaran a la capital de las Georgias, Grytviken, para solicitar el permiso de desembarco. Acto seguido la bandera es arriada.

ARA Bahía Buen Suceso
Al día siguiente se presentan nuevamente los británicos, entregando un manuscrito sin membrete. El texto no contenía sanción ni intimación alguna. El encargado del grupo envió el texto a Buenos Aires para pedir instrucciones, una vez obtenidas, no pudieron dar respuesta a los miembros del BAS, porque se habían retirado del lugar. El mismo día el gobernador de las Malvinas, Rex Hunt, informa a Londres que un grupo de civiles y militares había desembarcado en Puerto Leith, izado una bandera argentina y efectuado disparos de armas de fuego (para cazar ciervos), los cuales ante la intimación que se retiraran, respondieron que poseían autorización de la Embajada británica en Buenos Aires. Expresó además, que según él, la Armada Argentina utilizaba a Davidoff para encubrir su presencia en la isla. Acto seguido, el embajador británico en Buenos Aires, el mismo que había aceptado la llegada de los obreros el día 11, ordenó al gobierno argentino que debía retirar a la gente desembarcada y al buque de guerra, de lo contrario se tomarían las medidas del caso. Argentina responde que el buque "Bahía Buen Suceso", no era un buque de guerra, sino de transporte, y que zarparía de Leith el día 21, al completar su descarga, y que además, no había militar alguno allí. Nótese que el día 11 de marzo, se le envió al Embajador todo los detalles de la estadía, y que el mismo aceptó.


21 de Marzo
Zarpa de regreso el ARA Bahía Buen Suceso, dejando el grupo de Davidoff en tierra, para seguir con sus tareas. Zarpa de Malvinas, el buque HMS Endurance, con 22 marines a bordo y bien armados. He aquí el primer movimiento de tropas, y que es realizado por GRAN BRETAÑA. Una nueva declaración de guerra, tras la amenaza del día anterior.

22 de Marzo
La prensa británica califica las acciones como una invasión argentina a las Georgias. El gobierno argentino tras arduas reuniones en la Embajada británica logra aclarar la situación, y el embajador Williams consideró que el incidente ya estaba superado.

23 de Marzo
Se ubicaron dos buques atómicos ingleses en los alrededores de las Islas Malvinas, en lo que más adelante sería la "zona de exclusión". Además de los buques de tropas Biscoe (68 soldados a bordo) y Branskfield (buque polar) que zarparon rumbo a las islas (desde Chile y el otro buque navegaba ya a la altura de Uruguay). Londres ordena expulsar a los obreros de la isla con el uso del HMS Endurance y además declara que enviará nuevos buques de guerra al Atlántico Sur. Acto seguido Davidoff pide al gobierno argentino que se protegiera al grupo de trabajo, es por eso que se decide enviar al ARA "Bahía Paraiso", que estaba en plena campaña antártica para proteger a los civiles. El gobierno argentino cita al embajador Williams para intentar hacer entender las verdaderas intenciones, ya que de seguir el curso de las acciones, se provocarían consecuencias imprevisibles. Gran Bretaña responde que Argentina debía retirarse de la isla, ya que de lo contrario aplicaría la fuerza.

Pocos días después, la Guerra del Atlántico Sur sería una trágica realidad.


Se denomina Informe Rattenbach al documento resultante del trabajo de la comisión creada bajo el gobierno del ex teniente general Reynaldo Bignone, cuyo fin fue el de analizar y evaluar el desempeño de las fuerzas armadas durante la Guerra de las Malvinas. El 25 de enero de 2012, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció la creación de una "comisión que proceda a la apertura y conocimiento público del Informe Rattenbach". Luego, el 7 de febrero de ese mismo año, anunció el levantamiento del secreto sobre el Informe Rattenbach mediante un decreto y creó una comisión para analizarlo, que estará integrada, entre otros, por el hijo del Teniente General (Ret.) Benjamín Rattenbach.

Informe Rattenbach - II Parte, Capítulo IV: La decisión estratégica militar

174. El incidente de las Islas Georgias del Sur, que aparentemente fue el elemento desencadenante del conflicto, estuvo ligado estrechamente con una operación comercial privada gestada por un comerciante argentino llamado Constantino Davidoff, consistente en el desguace de los puestos balleneros pertenecientes a una empresa británica ubicados en la Isla San Pedro.

175. (...) En octubre de 1979, el comerciante argentino se puso en contacto con las autoridades de Puerto Stanley (luego Puerto Argentino), a fin de ponerlas en conocimiento de la existencia del mencionado contrato y sondear la posibilidad de alquilar una embarcación para transportar la chatarra obtenida del desguace de las factorías, a lo cual las autoridades locales se negaron.

181. [en paralelo] el Centro de Organización Normalizado había iniciado la planificación del asentamiento de un grupo científico en la isla San Pedro, semejante a lo realizado en las islas Sandwichs del Sur en 1976. Al tenerse conocimiento en dicho Comando de la "Operación Davidoff" se consideró la posibilidad de agregar el grupo científico (que se denominó "Alfa") aprovechando la permanencia de los obreros...

182. El Grupo "Alfa", con un total de 15 hombres al mando del teniente de navío Alfredo Astiz (1), permaneció en Tierra del Fuego afectado a la Campaña Antártica en tarea de adiestramiento y debía ser trasladado a Puerto Leith a la finalización de ésta.

190. El día 09 de marzo, Davidoff presentó en la Embajada Británica en Buenos Aires una nota con la lista del personal que sería trasladado a Puerto Leith, cumplimentando así los requisitos impuestos por las autoridades inglesas. 

191. El "Bahía Buen Suceso" con los obreros de Davidoff realizó la travesía con destino a las Georgias, arribando a Puerto Leith el 19 de marzo de 1982.

192. La información periodística consignó que los obreros descendieron del barco y enarbolaron la bandera nacional en un mástil, aunque Davidoff negó este hecho, aduciendo que cuando sus hombres desembarcaron, la bandera ya ondeaba en el lugar. (...) el izamiento de la bandera no provocó problemas mayores, habida cuenta que la enseña fue arriada poco después, a pedido del personal británico.

193. Poco más tarde, personal británico perteneciente al British Antartic Survery (BAS), que se hallaba observando el desembarco, (4 personas), dieron la novedad al Jefe de Base de Grytviken, quien informó al Gobernador Rex Hunt en las Islas Malvinas que un grupo de civiles y militares argentinos había invadido la Isla San Pedro.
[El 20 de marzo, el Foreign Office instruyó a Puerto Stanley para que comunicara a Grytviken que los argentinos debían abandonar Puerto Leith y presentarse en Grytviken]
195. Por su parte, el embajador británico en Buenos Aires expresó al Embajador Blanco (...) que Londres consideraba al incidente como MUY SERIO.

198. El embajador Blanco contestó que el buque mencionado cumplía en forma excepcional ese itinerario, que las actividades de un comerciante privado no podían influir en la política exterior argentina e insistió en no dar trascendencia al episodio.

199. El día 21de marzo a las 08.30 hs. zarpó de Puerto Stanley (luego Puerto Argentino) el HMS Endurance con 22 "marines" a bordo, con la misión de dirigirse a Puerto Leith a evacuar a los trabajadores argentinos...

200. Ese mismo día, en el Foreign Office, el Sr. Fearn informó al Sr. Molteni, Encargado de Negocios de la República Argentina en Londres, que su gobierno estaba satisfecho con las explicaciones recibidas y que confiaba en que el "Bahía Buen Suceso" dejara las islas el día 22 CON EL GRUPO DESEMBARCADO, esperando que estos hechos no se repitiesen y aclarando que el Reino Unido no haría, de este incidente, una cuestión mayor.

201. Pero también el día 21, el Representante del Gobierno Argentino en Puerto Stanley (luego Puerto Argentino) informó que LAS OFICINAS DE LADE (Líneas Aéreas del Estado) HABÍAN SIDO VIOLENTADAS POR DESCONOCIDOS durante la noche, y en el interior se había colocado una bandera británica sobre una argentina y la inscripción "Tip for Tap, Buggers" (Ojo por ojo, ladrones).

202. El día 22 de marzo, siguiendo instrucciones impartidas por nuestra Cancillería, el Sr. Molteni se entrevistó en el Foreign Office con el Sr. Fearn, quien agradeció la rapidez de la reacción argentina y se expresó en términos conciliatorios, afirmando que su gobierno daba por superado este incidente y no le otorgaba relevancia, una vez que el buque hubiese zarpado CON LOS OBREROS A BORDO. (…)

204. Esa misma tarde, el vespertino The Standard de la capital británica mencionaba en grandes titulares una "invasión argentina a las Islas Georgias del Sur", pero omitiendo mencionar el incidente de LADE en Puerto Stanley (luego Puerto Argentino), y que el "Bahía Buen Suceso" había abandonado la Isla San Pedro el día anterior.
[El personal argentino había quedado en la isla]
209. El mismo día 23, por la mañana, el embajador Williams hizo entrega a nuestra Cancillería de una nota comunicando a la Argentina que los ministros habían acordado que el HMS Endurance llegaría a Puerto Leith el 24de marzo A FIN DE DESALOJAR A LOS ARGENTINOS que continuaban allí, trasladarlos a la Argentina vía Puerto Stanley.

216. El día 23 de marzo, el Comité Militar se reunió a partir de las 09.30 hs. en el Edificio Libertad. Estuvieron presentes, además de los miembros de la Junta Militar, el Jefe del Estado Mayor Conjunto. 

217. Durante la reunión se dio el nombre de "Azul" a la futura operación para la toma de Malvinas y se trató el tema de las islas Georgias del Sur, así como también algunos aspectos referentes a la planificación ya iniciada de la alternativa militar. (...)
[El gobierno decidió retirar al personal de las islas, a fin de evitar la escalada que entorpeciera sus planes]
223. El Embajador Williams fue notificado por el Canciller Costa Méndez, que los trabajadores NO SERÍAN RETIRADOS DE PUERTO LEITH, NI SE PERMITIRÍA SU EVACUACIÓN POR LA FUERZA. El embajador argumentó que los obreros podían trasladarse a Grytviken para legitimar su presencia, colocando, eventualmente, un sello que registrara su ingreso a la Isla.

228. Lo que sin embargo impresionó más el día 25 de marzo, fue la recepción de una información con respecto a un texto moción presentado el día 24 de marzo en la Cámara de los Comunes. El cable 656 de Londres retransmitió el mismo texto:

"Título del texto moción: LAS ISLAS FALKLANDS. Se pide:
Que esta Cámara, estando sumamente preocupada por las implicaciones evidentes como resultado del desembarco de un grupo de personas en las Georgias del Sur -dependencia de las Islas Malvinas- llevado allí por un barco de transporte naval argentino, pide al gobierno de su Majestad que dé todas las seguridades de que SE MANTENDRÁ EN ESTACIÓN EN EL ÁREA UNA FUERZA DE LA MARINA REAL LO SUFICIENTEMENTE FUERTE COMO PARA REPELER CUALQUIER INTENTO DEL GOBIERNO ARGENTINO DE ANEXAR ESTA COLONIA BRITÁNICA A LA FUERZA. Además, pide al gobierno de su majestad que declare en términos inequívocos que la soberanía de las Islas Malvinas no será transferida a ningún gobierno extranjero, a menos que así lo pidan los isleños por medio de un referendo".

235. El día 26 de marzo a las 19.15 horas, se reunió el Comité Militar en el Edificio Libertador, a efectos de analizar los acontecimientos referidos a las Islas Georgias del Sur, considerándose las siguientes circunstancias no incluidas en el Acta:
  1. La evidente intención del gobierno inglés de reforzar las Islas Malvinas.
  2. La arbitrariedad en el manejo del incidente Georgias por parte de Gran Bretaña.
  3. El intento de exagerar el conflicto al máximo para justificar un pedido de CONGELAMIENTO DEFINITIVO DE TODA CONVERSACIÓN SOBRE LA SOBERANÍA DE LAS ISLAS.
  4. La insistencia no cuestionada en el Parlamento británico en el derecho de autodeterminación de los isleños, junto con el pedido de establecimiento de una flota y tropas para la defensa de ese territorio "autónomo".
  5. El envío del Biscoe y Bransfield y la actitud bélica del Endurance.
236. Lo expresado en el párrafo anterior puede ser analizado en la siguiente forma:
  1. La evidente intención del gobierno inglés de reforzar las Islas Malvinas se vio respaldada por el parlamento y la prensa inglesa, donde recrudecieron los pedidos de reforzar Malvinas y enviar buques de la flota (...) Lo que no resultó tan evidente fue que esos refuerzos se llevaran a cabo, en la magnitud que luego se hizo, si el conflicto de las Georgias se hubiera resuelto diplomáticamente, pues no podía olvidarse la existencia de un plan británico en marcha, que debía cumplirse en breve plazo, para la reducción de las fuerzas navales de superficie.
  2. La supuesta arbitrariedad en el manejo del incidente Georgias por parte de Gran Bretaña fue una afirmación que no se ajustó TOTALMENTE a la realidad debido a que ha de reconocerse que también la hubo del lado argentino. (…)
238. Aparecía aquí la idea de la "Operación Militar" ya prevista, cuya factibilidad hubiese quedado anulada si Gran Bretaña concretaba una presencia naval en el Atlántico Sur (por lo menos en el corto plazo, es decir, durante la gestión de los entonces integrantes de la Junta Militar). Sin embargo, no se consideró la posibilidad de resolver el conflicto de las Georgias por vía de la negociación, que impediría a Gran Bretaña utilizar tal conflicto para justificar dicha presencia naval.

242. La decisión de ocupar las Islas Malvinas tenía por objeto: 
  1. AFIRMAR Y DEFENDER la posición argentina en Georgias.
  2. IMPEDIR que Gran Bretaña militarizara las Islas y estableciera un sistema de defensa naval y aéreo en ellas.
  3. IMPEDIR el refuerzo de la posición británica en la zona, ya que esto incidiría en forma negativa sobre los derechos, estrategias, posiciones y objetivos de Argentina en el Atlántico Sur y en Antártida.
  4. ACTIVAR las negociaciones y MEJORAR la posición negociadora Argentina.
243. Esta decisión no resiste un análisis lógico, pues la acción de "ocupar las Islas" no resultaba APTA por sí sola para cumplir con el ambicioso propósito enunciado anteriormente. (…)

247. La decisión de "Ocupar las Islas Malvinas" fue tomada porque ya existía, desde diciembre de 1981, la idea de que para llegar a negociaciones exitosas con Gran Bretaña iba a ser necesario hacer uso del poder militar. La decisión se adoptó con rapidez puesto que ya estaba planeada la ocupación, lo que permitía cumplir la etapa inicial. Pero nunca se planificó cómo defender las Islas una vez ocupadas.

En definitiva, la decisión, que se mantenía latente, estuvo influida por aspectos políticos particulares, tal, por ejemplo, la conveniencia de producir una circunstancia significativa que revitalizara el Proceso de Reorganización Nacional (sin juzgar éticamente esta consideración), unida también a la poco manifiesta vocación negociadora de Gran Bretaña. Esta decisión se conformó, casi definitivamente, el 23de marzo, cuando la Junta Militar pudo minimizar el hecho Georgias si hubiera tenido auténtica intención de hacerlo, e hizo eclosión el 26de marzo, cuando la Comisión de Trabajo estableció (...), que las fecha más próxima en que la operación AZUL podía realizarse mediaba, alternativamente, entre el 01, 02 ó 03 de Abril.

249. Obtenida de la Comisión de Trabajo la confirmación de que las FF.AA. podían realizar la operación de ocupar las Islas Malvinas a partir del día 01 de abril como fecha más temprana, la Junta Militar ordenó formalmente la ejecución de la Operación "Azul" en reunión del Comité Militar Nro. 4/82, del día 26 de marzo de 1982, fijándose el día "D" el 01 de abril (en horas nocturnas) con flexibilización al día 02 ó 03 de dicho mes.

Conclusiones

272. El incidente de las Islas Georgias del Sur se originó al desembarcar personal argentino en la Isla San Pedro, izar el pabellón nacional -por propia iniciativa- y no cumplimentar requisitos de inmigración exigidos por las autoridades británicas.

273. Este hecho se transformó en el elemento desencadenante del conflicto del Atlántico Sur, al producir una reacción británica considerada exagerada, y precipitar la decisión de la Junta Militar de adelantar la operación "Azul".

278. En esta tesitura, por un momento, se estuvo a punto de lograr un entendimiento, pero éste se malogró por la intransigencia de nuestra cancillería ante un Foreign Office que hacía esfuerzos por dirimir la cuestión sin pasar a mayores, pero con fuertes condicionamientos especiales.

282. La toma de la decisión de la Junta Militar de adelantar la fecha de ejecución de la operación "Azul" fue desacertada, ya que:
  1. No se completó el planeamiento militar, según lo desarrollado en el Cap. III.
  2. No se justificó adelantar la operación en un "ahora o nunca", ya que históricamente se podía seguir esperando hasta que la situación se tornara favorable a nuestras FF.AA., salvo que la Junta Militar deseara recuperar las islas durante su mandato (limitación de tiempo disponible para revitalizar el Proceso de Reorganización Nacional)
  3. La Junta no estuvo en condiciones de controlar los acontecimientos ni de medir la probable reacción británica, ya que la ocupación de las Islas Malvinas, con el propósito de encaminar favorablemente las negociaciones, concluyó en una escalada militar. Tal situación trajo una serie de medidas irreflexivas y precipitadas que la CONVIRTIERON EN UNA AVENTURA MILITAR, SOBRE TODO CUANDO SE HIZO EFECTIVA LA REACCIÓN BÉLICA BRITÁNICA YA QUE NO SE TUVIERON IMPLEMENTADAS LAS ALTERNATIVAS DIPLOMÁTICAS PARA NEUTRALIZARLA.


(1) Pese a que admitió haber sido "entrenado para matar", el ex marino Alfredo Astiz, condenado hoy a prisión perpetua por crímenes cometidos durante la dictadura, se rindió sin disparar un solo tiro durante la guerra que libraron Argentina y el Reino Unido por las islas Malvinas en 1982.
La misma sangre fría había tenido en 1977 para, con el falso nombre de Gustavo Niño, infiltrarse entre las Madres de Plaza de Mayo que comenzaban a organizarse para buscar a sus hijos desaparecidos, simulando ser el hermano de uno de ellos.
Alfredo Astiz
La combinación de su ferocidad con los indefensos y su cara aniñada hicieron que se ganara el apodo de "El ángel de la muerte" y se convirtiera en el máximo símbolo del terrorismo de Estado que asoló a Argentina entre 1976 y 1983, incluso por encima de algunos de los dictadores de la época.

Como capitán de fragata perteneció al Grupo de Tareas 332 (GT 332). Fue responsable de innumerables secuestros de personas que permanecieron cautivas en la ESMA, por la que los organismos humanitarios calculan que pasaron unos 5.000 detenidos, de los cuales solo sobrevivieron cerca de 100.
Las Madres de Plaza de Mayo fueron algunas de sus primeras víctimas, cuando el 10 de diciembre de 1977 Astiz "marcó" con un beso en la puerta de una iglesia a quienes unas horas después serían secuestradas por su grupo paramilitar: Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce, las fundadoras de esa organización. La misma suerte corrieron las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, quienes permanecieron cautivas en la ESMA hasta que fueron arrojadas al mar desde un avión militar en uno de los tristemente célebres "vuelos de la muerte". Ver más
Tiempo después el marino asesinó por error a la adolescente sueca Dagmar Hagelin al confundirla con una guerrillera.
En 1982, durante la guerra por la soberanía de las Malvinas, Astiz integró un grupo de comandos al que se le asignó la defensa del archipiélago de las Georgias del Sur y fue tomado como prisionero por las Fuerzas Armadas británicas sin ofrecer resistencia alguna. Durante el conflicto no hizo nada por defender la soberanía de las islas. Ni siquiera disparó un solo tiro.

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