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jueves, 24 de diciembre de 2015

24 de diciembre de 1914 - En el frente occidental, alemanes, británicos y franceses celebran un breve alto el fuego no oficial; este hecho fue conocido como la "Tregua de Navidad"

Las crónicas de la época procedentes de la trincheras en las que morían en condiciones miserables los soldados de ambos bandos enfrentados en la Primera Guerra Mundial relatan que en la navidad de 1914 se produjo uno de los hechos más insólitos que hayan tenido lugar en ninguna guerra.

Se conoció como la “Tregua de Navidad de 1914” y puso de manifiesto la crueldad de los altos mando militares de época y el poco interés que tenían los soldados de matarse los unos a los otros.

En la Nochebuena de 1914 los soldados alemanes decoraron las trincheras con abetos iluminados. Estos habían sido enviados al frente siguiendo órdenes directas del Káiser. También se hicieron llegar a los agotados soldados, raciones extras de pan, salchichas y licores.

Trate de imaginar la extraña sensación que aquella imagen, tan evocadora del cálido y acogedor ambiente Navideño pudo haber causado en los desdichados soldados. Algunos soldados alemanes entonaron canciones de navidad y en la distancia los aliados podían escuchar y sentir el ambiente festivo del que disfrutaban sus enemigos. Al poco rato de comenzar a cantar, desde las trincheras aliadas alguien se unió a la celebración, y así, uno tras otro, los hombres de uno y otro bando, comenzaron a confraternizar, compartiendo canciones navideñas.


Esa noche, soldados que hasta ese momento eran enemigos se sentaron juntos alrededor del calor del fuego. Intercambiaron pequeños regalos de sus pobres pertenencias -barras de chocolate, botones, insignias y pequeñas latas de carne de res. Hombres que hasta solamente una horas antes se disparaban a matar estában ahora compartiendo las festividades de Navidad y mostrándose los unos a los otros fotografías de sus familias. 

Aquel fue un hecho realmente sorprendente y queda perfectamente reflejado en las líneas que escribió un fusilero de 17 años llamado Walkinton: "Todo ocurrió espontáneamente, en forma muy misteriosa. Un espíritu más fuerte que el de la guerra prevaleció aquella noche". 

¿Pudo la tregua de 1914 haber puesto fin a la Primera Guerra Mundial? 

Un sobreviviente, Albert Moren, cree que sí. “Si la tregua se hubiera prolongado otra semana”, asegura, “habría sido muy difícil reiniciar la guerra”. En este caso se habrían salvado casi nueve millones de hombres que morirían antes del Armisticio. 

La tregua navideña de 1914 continuó en algunos sectores del frente hasta el Año Nuevo, y aún después. “tuvimos que dejar que durara todo ese tiempo”, explicó un alemán, en una carta enviada a su casa. “Queríamos ver cómo salían las fotos que ellos nos tomaron”.

Tras la noche, y al amanecer del día 25 de Diciembre de 1914, algunos soldados alemanes, salieron de sus trincheras enarbolando banderas blancas y caminando desarmados, se internaron en tierra de nadie.. A lo largo del día y en medio de aquel extraño clima de paz, cada uno de los bandos contendientes pudo recoger los cadáveres de los compañeros muertos en los combates anteriores. Llegaron a realizar oficios religiosos conjuntos e incluso jugaron algún que otro partido de fútbol.

Al regresar a sus respectivas trincheras y terminado el día de Navidad, aquellos hombres que se habían conocido entre si, que se habían saludado y con quienes habían compartido sus sentimientos, sus fotos íntimas, las cartas de sus familiares…  se negaron a luchar. Disparaban al aire o se avisaban y saludaban a gritos.

A lo largo de la Primera Guerra Mundial se volvieron a dar algunos sucesos similares, aunque ninguno tan generalizado como el de la Navidad de 1914. Se han hecho películas y escrito novelas narrando aquel extraordinario suceso. Entre ellas destaca “Joyeaux Noel” de 2005, la que fue candidata al Óscar a la Mejor película en lengua no inglesa, candidata al Globo de Oro a la Mejor Película en lengua no inglesa y candidata al BAFTA a la Mejor Película extranjera.


Cuando la noticia de la tregua llegó a  los cuarteles generales de uno y otro bando los altos mandos tomaron las medidas oportunas para evitar que un hecho similar pudiera volver a suceder. Se dispusieron serias medidas para evitar que se siguiera propagando esa epidemia de fraternidad. La publicidad de guerra de ambos bandos había pintado al enemigo como un conjunto de monstruos capaces de las peores atrocidades. Si seguían dándose la mano los unos con los otros, iban a comprobar que eran buenas personas y eso resultaba peligroso para los grandes poderes que provocaron y que mantenían el conflicto

Muchos -no se sabe cuántos- soldados franceses fueron fusilados, como medida drástica para escarmentar al resto de sus compañeros. Los soldados alemanes fueron enviados a otro frente. Las cartas en las que los soldados narraban lo sucedido a sus familiares fueron interceptadas y destruídas y cualquier información -o la mayoría- que pudiera llegar a los periódicos británicos o franceses, censurada. Los franceses confiscaron los negativos de las fotografías que algunos soldados habían tomado durante la tregua, en donde se veían hombres de uno y otro bando posando amistosamente. La reacción de los respectivos altos mandos es tan sólo una muestra más de hasta qué punto la maldad de muchos hombres no tiene límite y que, al contrario de lo que no ha enseñado el cine, los malos casi siempre ganan.

Es el deseo para esta Navidad de quienes hacemos este blog que siempre ganen los buenos y que se pongan en marcha todas las treguas que haga falta para lograrlo.