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martes, 15 de diciembre de 2015

15 de diciembre de 1961 - Adolf Eichmann es condenado a muerte en Jerusalén


Adolf Eichmann, el oficial de las SS encargado de deportar a los judíos europeos. Alemania, 1943.
Adolf Eichmann
El 15 de diciembre de 1961, Adolf Eichmann fue hallado culpable de crímenes contra la población judía. 

Uno de los actores cruciales en la deportación de los judíos europeos durante el Holocausto fue Adolf Eichmann (1906-1962), que nació en Solingen, Alemania el 19 de marzo de 1906.

En su juventud, se mudó con su familia a Linz, Austria, donde completó la escuela básica y empezó su entrenamiento en ingeniería mecánica, pero sin finalmente terminar sus estudios. En los tiempos inciertos de la economía de los años veinte, pasó de trabajo en trabajo, como jornalero, oficinista, y viajante de comercio para la Vacuum Oil Company AG. En 1932, a instigación de un conocido, Ernst Kaltenbrunner, que luego serviría como su jefe en la Oficina Principal de Seguridad del Estado (Reichssicherheitshauptamt o RSHA), Eichmann se afilió al partido nacional-socialista austriaco (nazi), y las SS.

En agosto de 1933, Eichmann se hizo socio de la "Legión Austríaca", una asociación organizada en Bavaria para miembros del partido nazi de Austria sin empleo; aquí Eichmann recibió entrenamiento militar por unos meses. En 1934, con el rango de SS-Scharführer (sargento primero) Eichmann se unió a la Oficina Principal del Servicio de Seguridad (Sicherheitsdienst (SD)-Hauptamt) y seguía trabajando para esta organización cuando se unió a la RSHA en 1939. A mediados de los años treinta, Eichmann trabajó para la oficina del SD II-112, que tenía entre sus objetivos la vigilancia de organizaciones judías. Asignado a una sección a cargo de actividades sionistas, Eichmann negoció con oficiales sionistas y hizo un tour de inspección de Palestina en 1937; sus esfuerzos para promocionar una "emigración sionista de judíos de Alemania por cualquier medio" le fue útil para sus futuras actividades.

Después del Anschluss en marzo de 1938, durante la cual él personalmente dirigió un asalto contra las oficinas de la Comunidad Cultural Judía, Eichmann trabajó para organizar una Oficina Central de Emigración Judía en Viena (Zentralstelle für jüdische Auswanderung), que abrió oficialmente el 20 de agosto de 1938. Según sus propias estimaciones, la Oficina Central "facilitó" la emigración de 110.000 judíos austriacos entre agosto de 1938 y junio de 1939. La Oficina Central tuvo tanto éxito en su emigración forzada que creó un modelo -- a menudo llamado el "modelo de Viena"-- para una Oficina Central del Reich para la Emigración Judía (Reichzentrale für jüdische Auswanderung) que funcionó en toda Alemania.

Eichmann comenzó a dirigir la Oficina Central en octubre de 1939. En ésta tuvo menos éxito, particularmente porque la deportación de judíos empezó a reemplazar la emigración como estrategia para lograr una Alemania sin judíos. En esta área, Eichmann iba a jugar un papel crucial. En el verano de 1939, Eichmann se hizo responsable de promover la expulsión de judíos checos del Protectorado de Bohemia y Moravia recién anexado, y creó otra Oficina Central para la Emigración Judía en Praga, siguiendo el modelo de la oficina en Viena. Poco después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, organizó el primer intento actual de deportación masiva del llamado Gran Reich alemán. Eichmann coordinó la deportación de unos 3.500 judíos de Moravia y Viena hacia Nisko sobre el río San, en la parte de la Polonia ocupada por los alemanes que sería designada como el Generalgouvernement. Aunque problemas con las deportaciones y un cambio en la política alemana les pusieron fin, los jefes de Eichmann quedaron lo suficientemente satisfechos con su iniciativa como para asegurar que él continuaría jugando un papel en el futuro.

Después de la creación de la RSHA en septiembre de 1939, Eichmann se trasladó del SD a la Gestapo y se convirtió en director de la sección (Referat) IV D 4 de la RSHA (Actividades de Liquidación, o Räumungsangelegenheiten) (1940), y después de marzo de 1941, IV B 4 (Asuntos Judíos, o Judenreferat). En octubre de 1940, Eichmann y la oficina IV D 4 organizaron la deportación de casi 7.000 judíos de Baden y Saarpfalz a áreas de la Francia no ocupada. Pero fue desde su posición en la sección IV B 4 de la RSHA, que Eichmann jugó su papel central en la deportación de más de 1,5 millones de judíos de toda Europa a campos y sitios de exterminio en la Polonia ocupada y en partes de la Unión Soviética ocupada.

En el otoño de 1941, Eichmann, ahora un SS-Obersturmbannführer (Teniente Coronel) y el jefe de la sección IV B 4 de la RSHA, participó en las discusiones en las que se planeó la aniquilación de los judíos europeos. Como Eichmann iba a estar encargado de transportar los judíos de toda Europa a los campos de exterminio, el jefe de la RSHA Reinhard Heydrich le pidió que preparase una presentación para la Conferencia de Wannsee, donde oficiales de la RSHA aconsejaron a las agencias apropiadas del gobierno y al partido nazi sobre la implementación de la "Solución Final". Eichmann también informó de estos planes a su red de oficiales, que lo ayudaría a llevar a cabo el trabajo de deportación en las áreas ocupadas por los alemanes, y en los países aliados del Eje. Prominentes entre estos "Eichmann-Männer" (hombres de Eichmann) eran su segundo Rolf Günther, Alois Brunner, Theodor Dannecker, y Dieter Wisliceny. En 1942, Eichmann y sus secuaces organizaron la deportación de judíos de Eslovaquia, Holanda, Francia y Bélgica. En 1943 y 1944 deportaron a los judíos de Grecia, el norte de Italia, y Hungría. Solamente en Hungría se involucró Eichmann directamente en el proceso de las deportaciones. Desde el fin de abril de 1944, seis semanas después que Alemania ocupó Hungría, hasta principios de julio de ese año, Eichmann y sus ayudantes deportaron a unos 440.000 judíos húngaros.

Después de la Segunda Guerra Mundial el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann huyó de Austria hacia la Argentina en donde vivió bajo el nombre de Ricardo Klement. El 11 de mayo de 1960, tres miembros del Servicio Secreto israelí secuestraron a Adolf Eichmann cerca de Buenos Aires, Argentina, donde había estado ocultándose desde 1950. y lo llevaron a Jerusalén para enjuiciarlo en una corte israelí. 

La autorización para capturarlo la dio Ben-Gurión sin consultar a su gabinete, luego de que el titular del Mossad, Isser Harel, le confirmara que realmente era él. Si bien lo correcto hubiera sido pedir su extradición, prefirieron secuestrarlo ya que la Argentina, previamente, había rechazado otros pedidos por diversos colaboracionistas nazis y, unos meses antes, el gobierno alemán había hecho una solicitud similar por Josef Mengele, quien había sido puesto sobre aviso y se fugó.

Para esto, enviaron al país a veinte agentes y alquilaron una casa donde estuvieron hasta que finalizó su misión. La tarde del 11 mayo, se dirigieron hasta San Fernando y esperaron a que Eichmann descendiera del colectivo que lo traía de vuelta de su trabajo.

Luego de un breve forcejeo, lo metieron en un auto y partieron hacia su refugio donde lo interrogaron durante nueve días. Finalmente, la noche del 20 de mayo lo embarcaron en el avión de la línea El Al, que había llegado a Buenos Aires el día anterior con el canciller Abba Eban.

La noticia del secuestro de Eichmann fue un baldazo de agua fría para el gobierno de Frondizi ya que se trataba de una violación a la soberanía nacional por parte de un país amigo. En seguida, el canciller Diógenes Taborda le exigió una explicación al embajador israelí, Arieh Levavi.
“En caso de que Eichmann haya sido capturado en la Argentina, ello se contradice con las normas internacionales y forzará a la Argentina, pese a sus buenas relaciones con Israel, a presentar una protesta muy severa y los resultados serán impredecibles”.
El clima se tensó más aún cuando Jerusalén respondió que no sabía que el jerarca nazi venía desde Buenos Aires ya que el Mossad no les había informado al respecto. En el Palacio San Martín, sede de la cancillería argentina en Buenos Aires, intensificaron la presión y les dieron ultimátum para que lo restituyeran antes del 10 de junio y castigaran a los culpables de la violación a la soberanía nacional.

Dos días más tarde, Ben-Gurión le escribió a Frondizi para poner paños fríos en el asunto.
“Estoy seguro, señor presidente, que considerará estos argumentos con toda la ponderación moral. Usted mismo ha combatido contra una dictadura y ha revelado su enfoque sobre valores humanos, y yo espero que nos comprenda y acepte nuestra sincera expresión de pesar por el perjuicio a las leyes de su país, causado en virtud de una obligación moral interna, y que se sume a todos los amantes de la Justicia en el mundo, que ven en el enjuiciamiento de Eichmann en Israel un acto de Suprema justicia histórica, y que las relaciones amistosas entre Israel y su país no resulten perjudicadas”
Finalmente, el presidente decidió seguir los consejos de su asesor Mario Weinfeld y elevó el caso a la ONU, “donde debía perderse en algún archivo”. Pero no contaba con que el embajador Mario Amadeo convocaría a una sesión de urgencia al Consejo de Seguridad el 22 de junio para tratar el tema, donde el diplomático afirmó:
“El gobierno de la República Argentina acusa al Estado de Israel de violación de su soberanía con responsabilidad del gobierno de dicho Estado, por el traslado ilícito y clandestino de Adolf Eichmann a territorio israelí”
Finalmente, el Consejo votó una resolución inocua en la que se instaba a Israel a que indemnizara adecuadamente al país y a que mejoraran “las relaciones bilaterales, históricamente amistosas”.

Ese mismo día, el gobierno, presionado por los militares y el Palacio San Martín, declaró persona no grata a Levavi. Con el correr de las semanas, el tema fue quedando en el olvido y, para el 3 de agosto, funcionarios de ambas cancillerías se sentaron a conversar y emitieron un comunicado que incluía una disculpa de Israel por la violación a la soberanía argentina.

Para finales de año, los dos países ya habían nombrado a sus nuevos embajadores y todo volvió a la normalidad

El juicio de Eichmann despertó el interés internacional, trayendo las atrocidades nazis a la vanguardia de las noticias del mundo. Eichmann declaró desde una cabina de cristal a prueba de balas. Los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto, especialmente de los combatientes de los ghettos como Zivia Lubetkin, generaron interés en la resistencia judía. El juicio incitó una nueva oportunidad en Israel; muchos sobrevivientes del Holocausto se sentían capaces de compartir sus experiencias mientras que el país enfrentaba este capítulo traumático.


El procurador general de Israel, Gideon Hausner, firmó una acusación contra Eichmann por quince cargos, incluyendo crímenes contra la gente judía y crímenes contra la humanidad.

Los cargos contra Eichmann fueron numerosos. Después de la conferencia de Wannsee (enero de 1942), Eichmann coordinó las deportaciones de los judíos de Alemania y de otras partes de Europa occidental, meridional y norteña, a los campos de exterminación (a través de sus representantes Alois Brunner, Theodor Dannecker, Rolf Guenther, Dieter Wisliceny y de otros de la Gestapo). Eichmann planeó la deportación detalladamente. Trabajando con otras agencias alemanas, determinó cual sería la deportación apropiada de los judíos y se aseguró que su oficina se beneficiara de los activos confiscados. También coordinó la deportación de diez mil gitanos (Romaní/Sinti).

Eichmann también fue acusado por ser miembro de organizaciones criminales - Tropas de Asalto (SA), Servicio de Seguridad (SD), y la Gestapo - las cuales ya habían sido declaradas organizaciones criminales en el ensayo de Nuremberg en 1946. Como jefe de la sección de la Gestapo para asuntos judíos, Eichmann coordinó con el jefe principal de la Gestapo, Heinrich Mueller, un plan para expulsar a los judíos de Alemania a Polonia, lo cual fijó el patrón para las deportaciones futuras.

Por esos y otros cargos más, Eichmann fue encontrado culpable y condenado a muerte. El 1 de junio de 1962 Eichmann fue ahorcado. Su cuerpo fue cremado y las cenizas fueron esparcidas en el mar, más allá de las aguas territoriales de Israel. La ejecución de Adolf Eichmann ha sido la única vez que Israel ha decretado una sentencia de muerte.


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