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viernes, 20 de noviembre de 2015

20 de noviembre de 1910 - Inicia la Revolución Mexicana. Aspectos poco conocidos

La Revolución mexicana fue la primera revolución social y política del siglo XX, que inició en 1910 y terminó oficialmente en 1917 con la promulgación de la Constitución de 1917, si bien hubo conflictos intestinos y rebeliones armadas hasta la década de los treinta. El movimiento armado inició como una rebelión en contra de la dictadura de Porfirio Díaz, quien se mantuvo bajo una dictadura por 39 años.

El gobierno porfirista se apresuró a acabar con los centros Antireeleccionistas que más peligro implicaban, tomando disposiciones en contra de dichos centros en la Ciudad de México y Puebla de Zaragoza|Puebla. En esta última ciudad, se recibieron informes de que en la casa de Aquiles Serdán, quien encabezaba a los antireeleccionistas, se encontraban individuos con armas, por lo que la policía se aprestó a hacer un cateo el 19 de noviembre de 1910. Sin embargo, cuando los gendarmes llegaron se les hizo fuego, muriendo en el acto Miguel Cabrera, Jefe de la Policía en Puebla, y prolongándose el tiroteo por mucho tiempo lo que hizo necesaria la intervención del ejército para sitiar la casa y ocuparla finalmente.

El 20 de noviembre de 1910, según lo planeado, Madero cruzó la frontera entre Estados Unidos y México para iniciar la revuelta en Ciudad Porfirio Díaz (hoy Piedras Negras, Coahuila), pero no tuvo éxito y le fue preciso regresar a territorio estadounidense. A pesar del aparente fracaso, durante las semanas siguientes cambió el panorama y la revuelta comenzó a extenderse a lo largo de la República Mexicana, mientras que se hacía notar la influencia de los Estados Unidos, que favorecieron al maderismo al movilizar veinte mil soldados hacia la frontera mexicana para “mantener la neutralidad”, y enviar barcos de guerra a distintos puertos mexicanos del Golfo, creando una presión para el gobierno porfirista.

Entre los jefes rebeldes que se lanzaron a la rebelión en ese entonces, pueden mencionarse los siguientes; Emiliano Zapata, Ambrosio y Rómulo Figueroa, y Manuel Asúnsulo en Estado de Morelos; Salvador Escalante y Ramón Romero en Michoacán y Jalisco; Gabriel Hernández en Estado de Hidalgo y Pascual Orozco en Chihuahua, entre otros. En Chihuahua las acciones de Abraham González Casavantes fueron determinantes durante los primeros días del movimiento.

Emiliano Zapata y Pancho Villa - 1914
Ya todos sabemos que fue un día como hoy, pero de 1910 cuando inicio la revolución mexicana, pero, sabías que durante esta, México fue invitado a participar en la Gran Guerra….contra Estados Unidos!!.... solo sigue leyendo 

En enero de 1917, el conflicto se encontraba en un punto muerto. Los ingleses sabían que Europa sólo se salvaría si Estados Unidos intervenía, pero el presidente de dicho país, Woodrow Wilson, se aferraba a su neutralidad y a sus esfuerzos por negociar la paz. Pero, de pronto, el instrumento para empujar a los norteamericanos a entrar en la conflagración llegó a una oficina inglesa. Uno de los miles de mensajes interceptados por el equipo de decodificadores británico era un telegrama en clave de fecha 16 de enero de Arthur Zimmermann, ministro de Asuntos Exteriores del Imperio Alemán, dirigido a su embajador en Washington, Johann von Bernstorff, para que éste a su vez lo enviara al representante germano en México, Heinrich von Eckardt, instruyéndolo a acercarse al Gobierno mexicano con una propuesta para formar una alianza contra la Unión Americana, en el caso de que esta última se involucrara en la guerra europea.

Facsimil del telegrama.                        Arthur Zimmermann
Conforme al libro de Barbara Tuchmann "El telegrama Zimmermann" y a la traducción de Arturo Quirantes, el significado aproximado en español sería:


"(Telegrama) 130, (clave) 13042. Telegrama del ministerio de asuntos exteriores, 16 de Enero: número 1. Alto secreto. A descifrar por usted mismo. 
Tenemos la intención de comenzar la guerra submarina sin restricciones a partir del primero de febrero. Se intentará, no obstante, que los Estados Unidos se mantengan neutrales. Para el caso de que no sea posible lograrlo, ofrecemos a Méjico una alianza sobre las siguientes bases: guerra conjunta, tratado de paz conjunto, generosa ayuda financiera y acuerdo por nuestra parte de que Méjico podrá reconquistar los territorios de Tejas, Nuevo Méjico y Arizona perdidos en el pasado. Dejo los detalles a su excelencia. Sírvase usted comunicar lo anteriormente dicho al presidente, en el más absoluto secreto, tan pronto como la declaración de guerra contra Estados Unidos sea algo seguro, y sugiérale que invite inmediatamente, por iniciativa propia, a Japón para unirse y que haga de intermediario entre nosotros y Japón. Sírvase advertir al presidente que el uso despiadado de nuestros submarinos ofrece ahora la perspectiva de que Inglaterra sea forzada a la paz en pocos meses.

Acuse recibo. Zimmermann. Fin del telegrama."

Al poco tiempo de recibirse el telegrama, el presidente mexicano Venustiano Carranza comisionó un consejo militar para verificar la validez del proyecto propuesto por el Imperio Alemán; el resultado, como era de esperarse para una época tan turbulenta, confirmaba que sería desastroso el resultado de una ofensiva mexicana para recuperar sus antiguos territorios. Si bien era una aspiración mexicana recuperar esas tres provincias (no se ha confirmado si el proyecto alemán contemplaba California), ello traería graves consecuencias políticas y sociales entre la población y eventualmente terminaría en una nueva guerra con los Estados Unidos.

Un ataque militar mexicano traería una severa respuesta bélica de los Estados Unidos, país que ya en esos años contaba con un ejército de tierra y una marina de guerra bastante más numerosos y mucho mejor armados que las fuerzas análogas de México. Además, la Gran Guerra seguía desarrollándose tenazmente en Europa, donde aún Alemania luchaba en dos frentes y se enfrentaba al bloqueo naval de la Royal Navy británica, por lo cual parecía casi imposible que el Imperio Alemán estuviera en condiciones de proveer armas a México en cantidad suficiente para las graves hostilidades que se avecinarían.

Inclusive en caso de éxito, México también carecía de la capacidad para reubicar a la población angloparlante entre sus fronteras, más aun tomando en cuenta que los civiles estadounidenses de esas regiones solían estar armados y serían fuente de continuos conflictos y revueltas; el gobierno mexicano tampoco tenía recursos ni medios para movilizar colonos leales a México a esos territorios.

El sentir popular entre los estadounidenses era tanto antimexicano como antialemán. El general John "Black Jack" Pershing había pasado ya mucho tiempo tratando de capturar a Pancho Villa, quien era el responsable de muchos robos ganaderos en Estados Unidos, además de ser el autor intelectual del ataque a Columbus. Esta Expedición Punitiva, que había tenido gran costo tanto monetario como político para el Gobierno de los Estados Unidos, dejó como resultado final un desgaste desastroso para el Ejército estadounidense y grandes ganancias monetarias para los habitantes de las zonas que patrullaban en México. Inclusive las fuerzas de Pancho Villa lograron apropiarse de un avión estadounidense y lo utilizaron para espiar al enemigo.

El presidente Wilson, por tanto, estaba disconforme con los resultados y prefería detener la búsqueda en tanto que se celebraran las nuevas elecciones en México, que se instalara un nuevo gobierno, y que se promulgara una nueva constitución (la Convención Constitucional se encontraba reunida). Las noticias del telegrama tuvieron reacciones encontradas en el Gobierno de ambos países, dado que dicho tratado, en caso de realizarse, implicaba que México debería tener un Gobierno más amistoso para con los intereses de Estados Unidos. El 1 de marzo el Gobierno estadounidense publicó el contenido íntegro del telegrama en la prensa. Inicialmente el público estadounidense prefirió creer que el telegrama era un fraude británico diseñado para llevarlos a la guerra en el bando aliado. Esta creencia fue alimentada por los diplomáticos alemanes y mexicanos, e incluso por los pacifistas estadounidenses y proalemanes, que llamaban al telegrama una falsificación.

Aunque el Telegrama Zimmermann destacaba que el real interés de Alemania era que los Estados Unidos permanecieran neutrales mientras se atacaban sus envíos, la confirmación posterior de Arthur Zimmermann el 3 de marzo evocó un flujo de sentimientos antialemanes en los EE.UU. Woodrow Wilson respondió a ésta manifestación de hostilidad hacia los Estados Unidos solicitándole al Congreso que se armaran las naves estadounidenses para que se pudieran defender de potenciales ataques submarinos alemanes. Unos cuantos días después, el 2 de abril, Wilson solicita al Congreso que le declare la guerra a Alemania. El 6 de abril el Congreso acepta, llevando a los estadounidenses hacia la Gran Guerra.

Por otro lado la rebelión armada de Emiliano Zapata en Oaxaca y regiones vecinas estaba en pleno auge, por lo cual las fuerzas armadas mexicanas estaban ya bastante ocupadas en sofocar las revueltas de Zapata y Villa, siendo imposible que actuasen eficazmente en una guerra exterior. La situación interna de México mostraba que el régimen de Venustiano Carranza ni siquiera podía asegurar su pleno control sobre todo México, lo cual hacía riesgoso para Carranza embarcarse en un conflicto internacional teniendo ya un conflicto interno muy complicado. Considerando los muchos y graves factores adversos, Carranza declinó la oferta de Arthur Zimmermann el 14 de abril de ese mismo año, fecha para la cual Estados Unidos ya había entrado a la Gran Guerra y retirado a sus tropas de suelo mexicano. De esta manera, Carranza mantuvo el poder sin asuntos complejos de política internacional a sus espaldas y se pudo dedicar a reorganizar la política interna de México.

Los submarinos alemanes habían atacado previamente naves estadounidenses cerca de las islas británicas, y puede considerarse que el Telegrama Zimmermann no fue la única causa para la entrada de los Estados Unidos en la Guerra; sin embargo, el telegrama desempeñó un papel crítico al cambiar la opinión pública sobre el conflicto. Fue percibido como especialmente traicionero que el telegrama fuera enviado por agentes alemanes usando la línea telegráfica de la embajada estadounidense en Berlín, con destino a la embajada alemana en Washington antes de pasar a México. En cuanto se convenció al público de que el telegrama era real, se hizo inevitable que los Estados Unidos entraran a la Primera Guerra Mundial.

Tropas norteamericanas en Europa - 1917