Translate

miércoles, 12 de noviembre de 2014

12 de noviembre de 1938 - Göring y "la casa de los judios"

Hermann Göring anuncia uno de los planes de los nazis menos conocidos y realmente absurdo: Hacer de Madagascar, la casa de los judios, partiendo de la idea expuesta por Theodor Herzl en 1896

El futuro lugarteniente de Hitler, Hermann Göring (1893-1946), quien se ocupó de crear la policía secreta del Estado nazi (la Gestapo) y los primeros campos de concentración, poniendo en marcha el mecanismo brutal de represión contra judíos y disidentes, (aunque sin embargo no quedó bajo su control). anuncia los planes nazis de que la isla de Madagascar (más de medio millón de km cuadrados) se convirtiera en «la casa de los judíos». Este proyecto de deportación en masa no pasó de la formación de comisiones de estudio y se abandonó al prevalecer «la solución final» en la conferencia de Wannsee (20 de enero de 1942).

Göring fue uno de los más cercanos colaboradores de Hitler
El plan anunciado por Göring contemplaba poner Madagascar bajo la soberanía de Alemania y reubicar a los 25 mil franceses residentes, incluso con cierta compensación, para dar espacio vital a los judíos, quienes serían trasladados a la fuerza desde todos los países en la órbita nazi y perderían su ciudadanía. Los gastos de transporte y asentamiento serían sufragados por los propios judíos con sus bienes expropiados al momento de la deportación. No se aclaró bien qué sería de los nativos malgaches, pero sí que la colonia judía en Madagascar sería autónoma, aunque bajo supervisión militar alemana y para dedicarse ya sólo a la agricultura.

Así quedó en suspenso la opción sionista que el periodista y escritor austrohúngaro sionista Theodor Herzl (1860 – 1904) había presentado como asunto político internacional en Der Judenstaat: obra fundamental para su reputación como el padre del sionismo político. La solución de Herzl era formar una nación para los judíos a través de la diplomacia entre “las naciones civilizadas del mundo en consejo”. Esta opción fue descartada como quimera por los círculos judíos liberales y otros asimilados a las culturas nacionales europeas. Hasta las sinagogas alegaron que Herzl contrariaba las enseñanzas religiosas. 


Theodor Herzl, padre del sionismo político