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viernes, 7 de noviembre de 2014

Dr. Josef Mengele - El Ángel de la Muerte

El médico de Auschwitz

En la primavera de 1944. Eva Mozes Kor, sus tres hermanas, su padre y su madre llegaron al campo de concentración de Auschwitz. Los empujaron desde un vagón de tren que, después de varios días abría sus puertas. La confusión crecía con el aire fresco de la mañana. Entre gritos que venían de lodos lados, escucharon a un oficial de la SS -la fuerza militar y policiaca de La Alemania nazi- que decía: "Gemelos, gemelos!” Entonces se dirigió a la señora Mozes y le preguntó si las niñas eran gemelas; se refería a Eva y a su hermana Miriam. “Sí, claro. ¿Eso es bueno?", preguntó la madre. “Claro que es bueno!”, replicó el oficial. Se Ias arrebató y las gemelas nunca volvieron a ver a sus padres ni a sus dos hermanas mayores. 

Llevaron a Eva y a Miriam directamente con el médico del campo de concentración, Josef Mengele, que requería gemelos para hacer sus experimentos: uno de ellos consistía en inyectar agentes patógenos o veneno en les niños para observar qué síntomas y malestares desarrollaban. Todo lo documentaba con detalle. En ocasiones, alguno de los niños no resistía el experimento y moría. Entonces Mengele y sus ayudantes inyectaban veneno al gemelo directamente en el corazón; un gemelo solo no servía para nada. Los dos cuerpos inertes eran examinados en una autopsia comparada que formaría parte de los historiales de Mengele. Ese era el destino que deparaba a las niñas Mozes. Eva estaba acostada en una cama cuando se le acercó Mengele. "Dos semanas más de vida", le habría anunciado. Le habían inyectado un cóctel de bacterias que estaba surtiendo efecto. Tenía fiebre y Mengele se había acercado a tocarle la frente. Al menos así lo recuerda Eva, quien en aquel entonces tenía 10 años (nació en 1934).

A lo largo de casi 70 años ha mantenido vivo ese recuerdo, y lo comparte en conferencias, seminarios o en el libro que presentó en Berlin “Yo sobreviví al Ángel de la Muerte, la historia de una víctima de Mengele", la obra de 224 páginas que originalmente publicó en inglés, en 2009  y cuya traducción al alemán comenzó a venderse en febrero de 2012. “Sobreviví por fuerza de voluntad. Si yo moría, a mi hermana Miriam la matarían. Era en lo único que pensaba", dice la mujer de origen rumano. Se calcula que por estos experimentos murieron cerca de 1.400 pares de gemelos, uno de los tantos crímenes que se cometieron durante el régimen nazi. 

Josef Mengele nació el 16 de marzo de 1911 en Günzburg, una ciudad bávara al sur de Alemania. Fue el mayor de los tres hijos que engendró Karl Mengele, un fabricante de Máquinas agrícolas que provena de una familia católica y extremadamente conservadora. Siguiendo el matiz de su familia, a los 13 años Josef se inscribió en una asociación juvenil de corte nacionalista, sin que entonces tuviera implicación alguna en la futura política nacionalista que impuso el régimen de Adolfo Hitler.


Para la escuela no fue ni bueno ni malo. A los 19 años salió de casa y se fue a vivir a otras ciudades como Bonn, Münich y Viena para estudiar antropología y medicina, con un enfoque especial en genética. Sus primeras prácticas como médico las hizo cuando tenía entre 24 y 25 años, en las ciudades de Frankfurt  y Leipzig. Era 1936 y para entonces el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, el NSDAP comandado por Hitler, había tomado el poder. Fue en ese momento cuando Mengele consiguió su primer trabajo, un empleo que marcaba el desarrollo de su carrera: asistente médico del recién creado Instituto de Biología Genérica e Higiene Racial. Allí trabajó para el doctor Otmar Freiherr von Verschuer, un reconocido genetista europeo de aquellos tiempos que se había dedicado a la investigación de gemelos.

Ahí, entre 1937 y 1938, Mengele se especializó en teoría de la herencia y la constitución, y en el mismo periodo se enroló en la Schutzstaffel, conocida como la SS. Tenía 27 años y La oportunidad de poner en práctica tantos años de estudio, participando activamente en las políticas racistas que comenzaban a ser bandera del nazismo. Mengele realizó exámenes de paternidad para descubrir. por ejemplo, si se era Rassenschänder, algo que se podría traducir como "traidor a la raza”, es decir, una persona que provenía de relaciones interraciales manchando el honor de La raza aria, ya fuera mezclándose con alguien que profesara otra religión, como los judíos, o con gitanos u otras “razas Inferiores”. 

Fue en esa época en que el discurso de la eugenesia -la aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana-, que habla venido tomando Impulso a principios del siglo XX, quedó completamente desvirtuado. 

El tema habla sido sugerido desde tiempos de Platón como una especie de cuidado prenatal; después adquirió una versión moderna que buscaba la eliminación de enfermedades hereditarias. A principios del siglo XX hubo pensadores como Alexander Graham Bell, George Bernard Shaw y Winston Churchill que fueron partidarios de la misma como otra forma de Investigar el bienestar humano... Pero entonces llegaron los políticos que vieron ventajas en lograr la supremacía racial mediante la eugenesia. A ellos se unieron varios médicos, como el suizo Ernst Rüdin, la persona que designó Hitler en 1933 para dirigir el programa de limpieza racial. Mengele entró al grupo.

La limpieza racial comenzó con la esterilización de personas que se consideraba que sufrían alguna enfermedad, como alcohólicos, esquizofrénicos o maniacodepresivos. Pero poco a poco se extendió a las que fueron consideradas "razas Inferiores", como negros, judíos y gitanos, entre otros. Esta política eugenésica de los nazis llevó a que varios políticos y científicos dejaran de considerar este estudio como una ciencia. 

En 1940 Mengele fue llamado a las flilas del ejército alemán: la Segunda Guerra Mundial había comenzado y el médico ingresó en las Watfen-SS, el brazo armado de la SS. Participó en Las batallas contra Rusia, principalmente corno médico, y su heroísmo llevó a que lo condecoraran. Después fue herido y tuvo que ser alejado del campo de batalla. Fue enviado a Berlin, donde aprovechó su tiempo libre para colaborar en el Instituto Kaiser Wilhelm para Antropología, Teoría Genética Humana y Eugenesia. 

“Conforme pasaba el tiempo del régimen nazi, se hacían cada vez más experimentos que daban una forma más terrorífica a la maquinaria de muerte de Hitler”, escribe el reconocido historiador alemán Götz Aly en su libro “Limpiando la patria: Medicina nazi e higiene racial”

A finales de mayo de 1943, el médico del campo de concentración de los gitanos, ubicado en una parte del enorme campo de Auschwitz-Birkenau. enfermó y se buscó a un sustituto. Inmediatamente los administradores del campo se fijaron en Mengele, quien para entonces gozaba de una muy buena reputación. El 24 de mayo de 1943 tomó posesión, primero del campo de los gitanos, pero pronto de todo Auschwitz-Birkenau. Su papel como médico quedó reducido al mínimo, pues la tarea principal del campo de concentración era deshacerse de las razas consideradas Inferiores. En el llamado 'hospital' del campo se debía eliminar lo más rápido posible a aquellos prisioneros graves o contagiosos. A los que tenían alguna enfermedad curable los mantenían vivos para seguir usándolos corno fuerza de trabajo. 


La ciencia de Mengele. 

Una vez por semana, los gemelos tenían el privilegio de ducharse. Cada uno recibía un pedazo de jabón. En el área de duchas deban desvestirse y dejar su ropa en una mesa especial que era llevada a desinfectar. "Después me enteré de que la ropa la desinfectaban con el gas Zyklon B, uno de los tres químicos que se usaban para las cámaras de gas. Ese gas, más carne y huesos quemados, daba una pestilencia de la que me di cuenta desde que llegué al campo y de la que ningún ser humano podría olvidarse”, recuerda Eva.

Tres veces por semana la llevaban al campo principal para ser examinada. En el camino percibía el olor que nunca olvidó; además, veía prisioneros que le rogaban por agua y ayuda. Eva pensó que llegaría el día en que la llevarían a la cámara de gas. Pero no. “las consultas duraban entre seis y ocho horas. Teníamos que sentarnos desnudos en un cuarto. 

Cada parte de nuestro cuerpo era medida, tocada, comparada con tablas y fotografiada. Se observaba meticulosamente cada uno de nuestros movimientos. Me sentía como un animal en una jaula. Tres veces a la semana íbamos al laboratorio de sangre, donde nos inyectaban enfermedades y químicos y nos sacaban mucha sangre", cuenta la sobreviviente.

No se conocen otros detalles de los experimentos con los gemelos, pero su estudio habla llamado por completo la atención de Mengele. Desde los años veinte. la investigación de gemelos gozaba de reconocimiento internacional. Se trataba de establecer diferencias entre univitelinos (Que procede de la fecundación y posterior división de un solo óvulo, por lo que los hermanos así engendrados son idénticos y del mismo sexo) y bivitelinos que se han desarrollado de dos óvulos separados. Estos gemelos pueden ser de sexos diferentes, no pareciendo más iguales de lo que puedan parecerlo dos hermanos o dos hermanas, nacidos de embarazos diferentes). 

Mengele no quería dejar pasar la oportunidad que la oferta de gemelos en Auschwitz le ofrecía. -Si de cualquier forma van a las cámaras de gas... Esta oportunidad no la habrá nunca jamás-, habría dicho Mengele, según se lee en citas del testigo Interrogado Hans Münch, otro médico nazi de Auschwitz. 

Además de los gemelos. Mengele y sus ayudantes, muchos de los cuales estaban amenazados de muerte si no cooperaban, realizaban otro tipo de experimentos, como los de la enfermedad del noma, llamado también cáncer de agua, una enfermedad gangrenosa que para el siglo XX habla desaparecido de los países industrializados; pero que en la Segunda Guerra Mundial apareció de manera endémica en el campo de concentración de Auschwitz. La gente tenía síntomas de una hinchazón "acuosa' en la mejilla que después se tornaba mortal: se calan pedazos de piel de esa zona o de la boca, y se contaminaba la sangre, lo que podía llevara a la muerte. De acuerdo con declaraciones posteriores de médicos que ayudaron en el campo de concentración, Josef Mengele intentó hallar una cura para la enfermedad a costa de la muerte de miles de cautivos. 

En un Interrogatorio realizado en abril de 1972. el medien Ceslav  Glovaki, polaco, asistente en los experimentos comandados por Mengele, dijo que este tomaba muestras de los enfermos y las inyectaba a personas sanas, niños y adultos. En las infectados mediante este método, la gangrena se desarrollaba más rápido y habrían muerto hasta unas 3.000 personas a causa de ello, según él.

Otro experimento era el del iris de los ojos para tratar de ser si el color se debía a una carga genética que pudiera servir para hacer estudios de raza. Mengele también seleccionó a las personas enanas de entre los prisioneros para hacerles otros análisis. Muchos de estos estudios fueron presenciados por Eva, sobre todo cuando tenla fiebre, cuando Mengele le habla calculado dos semanas más de vida. Lo único que pensaba era que, ante sus síntomas de enfermedad, nadie, ni los médicos, la querían ayudar. Pero no se atrevía, no queda revelar que se sentía débil. Estaba separada de su hermana Miriam y el recuerdo de ella, con vida, la ayudó a mantener la esperanza, a pesar de que en su aislamiento tenía que estar con gente que servía para otros experimentos o con gente a la que no alimentaban. “Voy a hacer todo lo que esté en ml poder para que mi hermana Miriam y yo volvamos a estar juntas”, recuerda que dijo.


Dos semanas después de su Inyección se empezó a sentir mejor y con más fuerza. A las tres semanas le permitieron ver de nuevo a su hermana. Poco tiempo después, en enero de 1945, el campo de concentración de Auschwitz fue liberado por el Ejército Rojo, y Eva Mozes Kor fue uno de los 72 gemelos encontrados con vida. 

Un criminal se desvanece 

Mengele abandonó Auschwitz el 17 de enero de 1945, una semana antes de la entrada de los soviéticos a Auschwitz, Josef Mengele reunió sus registros de los experimentos realizados con gemelos, inválidos y enanos llegados al campo e inició una larga huida de la justicia. Se dirigió al oeste para huir del ejército soviético, y llegó a otro Campo de Concentración donde se refugió, el de Gross-Rosen hasta su evacuación y luego se fue hacia el Oeste para evadir su captura por las fuerzas soviéticas.

En su huida Mengele adoptó el disfraz de un médico militar alemán regular y se unió a una unidad del ejército en retirada y entregó sus notas a una enfermera. 

Mientras la unidad huía del avance de las tropas soviéticas empezó a aflorar su nombre como uno de los criminales de guerra nazis más buscados y su primera inclusión en una lista aliada que se conozca, fue en abril de 1945. En mayo, la Comisión de Crímenes de Guerra de la ONU le buscaba por "genocidio y otros crímenes". 

Quizá en el mes de junio, su unidad fue arrestada por tropas estadounidenses en la ciudad alemana de Leiden. La enfermera que guardaba sus preciadas notas también fue detenida, aunque pronto fue liberada. A pesar de que en el campo de detención fue registrado con su verdadero nombre, los estadounidenses no le identificaron como un criminal de guerra buscado, o siquiera como un miembro de la SS, debido a que al incorporarse en 1938 al organismo, Mengele se había negado a dejarse tatuar su grupo sanguíneo en el brazo o en el pecho como los demás oficiales. 

En septiembre, Mengele fue liberado por el ejército estadounidense en su Baviera natal.

Desde el verano de 1945 hasta la primavera de 1949, el médico, con documentos falsos, trabajó como peón de campo cerca de Rosenheim, Baviera. En esa época, su próspera familia lo ayudó a emigrar a Sudamérica. Mengele se estableció en Argentina.

Puesto que sus crímenes habían sido bien documentados ante el Tribunal Militar Internacional (IMT) y otros tribunales de posguerra, las autoridades de Alemania Occidental emitieron una orden de arresto para Mengele en 1959 y una solicitud de extradición en 1960. Alarmado por la captura de Adolf Eichmann en Buenos Aires ese mismo año, Mengele se trasladó a Paraguay y luego a Brasil y pasó los últimos años de su vida cerca de San Pablo. Con su salud cada vez peor, sufrió un accidente cerebrovascular mientras nadaba en un centro vacacional cerca de Bertioga, Brasil, el 7 de febrero de 1979 y se ahogó. Lo enterraron en un suburbio de San Pablo con el nombre ficticio “Wolfgang Gerhard”.


Una de las historias más extrañas relacionadas con el infame Josef Mengele, es la del “pueblo de los gemelos”. En la pequeña localidad brasileña de Cândido Gódoi (Rio Grande do Sul) se da una de las tasas de gemelos más alta del mundo -uno de cada cinco partos-. 

Muchos son rubios y de ojos azules, y ello se ha vinculado a la supuesta presencia de Mengele en la zona tras su huida de Alemania al finalizar la II Guerra Mundial.  Investigaciones posteriores descubren que la abundancia de gemelos en Cândido Gódoi es muy anterior a la llegada de Mengele a Sudamérica, pero se preguntan si el médico no habría ido precisamente al pueblo atraído por esa característica del lugar.

Al final, todos los testimonios de la presencia de Mengele resultan ser pruebas circunstanciales y la ciencia, mediante una batería de pruebas (como test sanguíneos de los habitantes del pueblo), confirmó que la proliferación de gemelos no tiene nada que ver con la supuesta manipulación de Mengele.

En 1985, la policía alemana, trabajando con pruebas que había confiscado recientemente de un amigo de la familia Mengele en Günzburg, localizó su tumba y exhumó su cuerpo. Luego, expertos forenses brasileños identificaron que los restos eran de Josef Mengele. En 1992, pruebas sobre el ADN confirmaron esta conclusión. Mengele había eludido a sus captores durante 34 años.

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