viernes, 21 de noviembre de 2014

Grandes farsantes de la historia.

“Más vale ser vencido diciendo la verdad, que triunfar por la mentira”
Mahatma Gandhi



Una mentira es una expresión que resulta contraria a lo que se sabe, se piensa o se cree. El término suele utilizarse en oposición a lo que se considera como una verdad, por lo tanto, implica una falsedad.

También es mentira el acto de la simulación o el fingir. Por ejemplo: si alguien atropella a una persona y huye del lugar sin ser identificado y, después de un tiempo, regresa y se mezcla con los curiosos y finge indignación por lo ocurrido, está mintiendo a todos aquellos ante quienes simula o finge inocencia. En otras palabras, para mentir no se necesita decir palabra alguna.

Otra forma de mentira no verbal la constituye el hecho de hacerse pasar por discapacitado físico con el fin de obtener algún "favor" en provecho propio (limosnas, por ejemplo).

En “Humano, demasiado humano”, el filósofo Friedrich Nietzsche sugiere que aquellos que se abstienen de mentir podrían hacerlo solo a causa de la dificultad ligada a mantener dicha la mentira. Esto es consistente con su filosofía general que divide (o jerarquiza) a las personas de acuerdo a su fuerza y destreza. Así, las personas mienten solo debido a la debilidad.

En la historia, la mentira ha jugado papeles fundamentales, donde más de uno de ha visto recompensado por sus mentiras, aquí, una breve lista de algunos de ellos:


Richard Adams Locke (1800-1871)

Como la mayor parte de los hombres imaginativos, Mr. Locke posee una paradójica combinación de sangre fría y entusiasmo. Esta descripción que Edgar Allan Poe realizara de Richard Adams Locke en su Literatos de Nueva York es una de las escasas referencias que tenemos del editor de The New York Sun, autor de uno de los mayores bulos periodísticos de la Historia. La biografía de este inglés es la común de un periodista decimonónico con ideas liberales, pero lo que realmente nos interesa de su historia es su autoría de "El Bulo de la Luna" (The Moon Hoax). 

El 25 de agosto de 1835, la portada de The New York Sun sorprendía con un espectacular titular: "Grandes descubrimientos astronómicos realizados por Sir John Herschel". Gracias a un novedoso telescopio, Herschel habría logrado contemplar la Luna con todo detalle, descubriendo vida en ella. Durante los días 26 y 27, Locke describió en el periódico las nueve especies animales observadas en nuestro satélite; entre las más exóticas, unicornios azules y una especie de grandes bichos-bola que rodaban en lugar de andar. El mayor golpe de efecto llegó el 28 de agosto, cuando Locke describió en su artículo la existencia de una especie de humanos, los vespertilio-homo o man-bat, que poseían alas y pequeñas piernas, y que se congregaban en torno a un gran templo de zafiro azul. 

Alegando la rotura del telescopio, las bizarras historias sobre la vida en la Luna dejaron de publicarse. ¿Qué ocurrió en realidad? A pesar de las protestas de Herschel por la utilización de su nombre. La opinión mayoritaria es que, en realidad, fue una crítica que Locke trató de realizar sobre la piadosa sociedad neoyorquina -de ahí el detalle del templo-, pero su fina ironía quedó sepultada bajo toneladas de falsedad morbosa.

El propio Herschel, que tanto se rió la primera vez que le contaron la historia, acabó bastante harto de las cartas de lectores de todo el mundo pidiéndole detalles de sus supuestos descubrimientos. Una de ellas, por ejemplo, venía firmada por un gran número de clérigos que le preguntaba un método para comunicar a distancia el Evangelio a los selenitas. 

Todo esto no impidió que el bulo lunar traspasara las fronteras de Estados Unidos y llegara a otros países. Incluso existe una traducción al español, de 1836, realizada por Francisco de Carrión. No tiene desperdicio el prólogo, en el que el bueno de Carrión afirma que "Decir no lo creo, porque no lo he visto, u otras trivialidades, o por lo chocante que parezca el que haya hombres con alas en la Luna, y antojarse, sin más examen, paparrucha inventada por la imaginación fecunda de un burlón; no es modo de raciocinar." 

En cuanto a The New York Sun, nunca admitió que la historia fuese falsa, a pesar de las evidencias y de la polémica que se desató. Y lo que resulta increíble –casi más increíble que la propia historia-, ¡siguió manteniendo su tirada!




Joshua Norton (1819- Enero 1880)

Llegó a San Francisco disfrazado con un uniforme y haciéndose pasar por agregado militar. Como entre California y el resto del país aún no existían ni ferrocarril ni telégrafo, nadie verificó su identidad. Y gracias a ello, se alojó gratis en el lujoso Hotel Jardín del Paraíso.

Tras ganarse la confianza de la alta sociedad, Norton publicó un delirante edicto: el Congreso de Washington se había disuelto a causa de la corrupción, y hasta que volviera a reinar el orden, él tomaba el mando de la región. Cierto día llegó a San Franciso un boletín que en parte decía: “En la petición y el deseo perentorio de una gran mayoría de los ciudadanos de estos Estados Unidos, yo, Joshua Norton […] me declaro y proclamo emperador de estos Estados Unidos[…]“. Estados Unidos contemplaba en 17 de septiembre de 1859 a su primer y único emperador, quien además se autonombró “Protector de México

Norton instaló su corte en el hotel, y cada tarde paseaba acompañado por su escolta y dos mastines. Los domingos asistía a misa, pero cada semana a una iglesia diferente, para no ofender a los fieles de ningún culto. Ahora bien, algunos le creyeron e hicieron lo que decía. Hizo varias proclamas, algunas de las cuales eran tan ridículas como para cumplirlas, mientras que otras eran muy interesantes. Por ejemplo, proclamó una multa de veinticinco dólares a cualquier personas que se refiriera a la ciudad con el nombre de Frisco, también pedía de 25 a 30 centavos semanales a todos los tenderos y 3 dólares a los bancos, San Franciso se rió, pero la mayoría pagó.

Otra de sus propuestas fue la construcción de un puente colgante en el mismo lugar en que se erigió más tarde el Golden Gate.

Sus decretos rara vez eran tomados en serio. Aun así Norton llevó una vida simple, y aunque su poder político era nulo, su influencia sólo llegaba hasta donde se lo permitían sus súbditos. Durante el resto de su vida siempre comía en los mejores restaurantes por cortesía de la casa, los teatros de la ciudad reservaban asientos para él. De hecho se emitieron billetes del Gobierno Imperial de Norton I, que además eran admitidos en todas las tiendas de la ciudad.

En total Norton I, gobernó en San Francisco durante 21 años, hasta que murió por una apoplejía en 1880. A su funeral asistieron más de 30 mil personas. Le fue colocada una lápida que reza: “Emperador de los Estados Unidos y Protector de México”. 


Enric Marco (1921, Barcelona, España) 

Su afán por la notoriedad le hizo aprovecharse de unas iniciales para convertirse en superviviente del Holocausto y más tarde Presidente de la Asociación Amical de Mauthausen. Según Marco, fue detenido por la Gestapo con tan sólo 19 años e internado en los campos de concentración de Mauthausen y Floseenburg. Fue liberado en 1945. Gracias a esta fabulación le llevó a la presidencia de la asociación y a ser la cabeza visible de los supervivientes del exterminio nazi

En abril de 2005 un informe del historiador Benito Bermejo establecía que los relatos de Marco eran extremadamente inconsistentes y demostraba que Marco nunca había sido "exiliado republicano en Francia" sino que al terminar la Guerra Civil Española con el triunfo del franquismo Marco permaneció en suelo español. Cierto era que Enric Marco había estado en la Alemania nazi pero como trabajador voluntario al servicio de la industria bélica alemana (lo cual era posible según el acuerdo de Franco y Hitler en agosto de 1941 para suministrar mano de obra española a Alemania) y nunca había sido arrestado por su "ayuda a la Resistencia antinazi en Francia" como él había pretendido. 

Efectivamente, Marco aparecía en un documento en los Archivos del Ministerio español de Asuntos Exteriores como un trabajador de la industria de guerra de la Alemania nazi, contratado junto a varios cientos de españoles por la empresa Deutsche Werke Werft de Kiel. En dicha ciudad Marco fue acusado en 1943 de repartir propaganda de orientación comunista a sus compatriotas, por lo cual la Gestapo le arrestó, pero tras apenas tres semanas en cárcel común fue devuelto a España, donde Marco se quedó trabajando por el resto de la guerra. Por tanto, se concluía que Marco jamás estuvo en un campo de concentración y menos aún como "luchador antifascista'", resultando falsas todas sus narraciones al respecto.

El final de la impostura se precipitó cuando, apenas 48 horas antes de las conmemoraciones de Mauthausen (previstas para el 8 de mayo de 2005), Marco, que había llegado a viajar a Austria para participar en ellas, se vio obligado a renunciar a tal participación y regresó a España precipitadamente por sentirse indispuesto según indicó a la prensa.

El asunto aparece por primera vez en los medios de comunicación cuando el 10 de mayo de 2005 

Marco convocó a una rueda de prensa y allí reconoció abiertamente que los relatos de su supuesta deportación no eran ciertos. También se vio forzado a dimitir de la presidencia (asumida tres años antes) de la "Asociación Amical de Mauthausen". En medio de la indignación que se levantó se contempló la posibilidad de retirar a Marco la Cruz de Sant Jordi, la máxima distinción civil de Cataluña, pero Marco la devolvió y el Gobierno Catalán "aceptó la devolución".

Arrepentido de su farsa, no ha rehuido a los medios. Marco lo reconoció: “mentí para resaltar la verdad. ¿Debo pedir perdón por eso?”. Reconoce que tal vez fue un error presentarse como una víctima que nunca fue, pero sus intenciones siempre fueron buenas, según él. En 2009 protagonizó el documental Ich bin Enric Marco. Más recientemente ha participado en el reportaje Verdadero o falso.




Frank Abagnale (Bronxville, 27 de abril de 1948) 

Frank Abagnale Jr. nació en Bronxville, Nueva York, en la cuna de una familia normal; tuvo una infancia feliz, hasta que su madre decidió abandonarlos. A partir de este hecho, la vida de Abagnale dio un giro de 180 grados: se fue a vivir con su padre y se hizo cargo de sus negocios, siendo a partir de ese momento que comenzó a aprender sobre los «negocios de cuello blanco».

Desde muy joven fue detenido por delitos menores y pequeños robos a tiendas. Su primer crimen fue contra su propio padre, usando su tarjeta de crédito y creando pequeñas pero continuas fugas de dinero que le dejaron una deuda de miles de dólares. Harto de la delincuencia de su hijo, Frank lo envió a una escuela privada que corregía a jóvenes rebeldes, pero esto no funcionó, pues pronto se escaparía con sólo 200 dólares en la bolsa para iniciar una nueva vida.

Un amplio historial como estafador, falsificador y suplantador de identidades avalan a este comandante. En tan sólo 5 años, desde 1960, trabajó con ocho identidades diferentes, pasando cheques falsos por un valor de 2,5 millones de dólares en 26 países. También logró volar gratis más de un millón de millas repartidas en 250 vuelos entre 26 países con la compañía aérea Panam, haciéndose pasar por piloto. El equivalente a recorrer el diámetro de la Tierra unas 125 veces.

Sin alcanzar los 18, y ya con el FBI un tanto escamado, le dio por ejercer otras dos profesiones: la de médico y abogado, en las que a punto estuvo de ser descubierto. Finalmente, fue detenido en un viaje a Francia en 1969 y, tras pasar un año en prisión, reclamaron su extradición... ¡hasta 12 países! Fue el primer tropezón de Abagnale que, sin embargo, todavía logró escapar de las autoridades en dos ocasiones -en una de ellas se evadió de la cárcel-. Abagnale acabó cumpliendo con la ley: un año de cárcel en Francia, 6 meses en Suecia y otros 12 años en un penal norteamericano. El gobierno de EE UU acortó su pena a condición de que les ayudara a combatir el fraude, para lo que fundó su empresa Abagnale y Asociados con la que, evidentemente, ha logrado el éxito. Desde luego, es un tío listo. 

Después de que el gobierno norteamericano le ofreciera salir de prisión a cambio de colaborar con la lucha contra el fraude, Abagnale creó su propia consultoría especializada en la detención de fraudes económicos. Gracias a su reconversión al buen camino ha conseguido amasar una fortuna ¡legal! También ha diseñado los más seguros cheques antirrobo que son utilizados actualmente en todo el mundo.

Su apasionante estilo vida no pasó por inadvertido al director Steven Spielberg, que realizó una película basada en sus peripecias bajo el título de Atrápame si puedes. Hasta en esto Abagnale tuvo suerte y fue contratado para asesorar al actor que lo encarnaba, Leonardo DiCaprio


Alicia Esteve (Barcelona, 31 de julio de 1973)

Mejor conocida durante su farsa como Tania Head, mujer quien, valiéndose del terrible momento que pasaba Estados Unidos después del fatídico día 11/11, llego a ser presidenta de la asociación de víctimas de este atentado. Aseguró que se encontraba en el piso 78 de la torre sur del World Trade Center en el momento del atentado terrorista. 

El ficticio relato de Esteve continuaba diciendo que había permanecido cinco días inconsciente tras las explosiones, pero que antes de desvanecerse logró poner a salvo ni más ni menos que a 18 personas. La bola siguió haciéndose cada vez mayor al asegurar que su novio, Dave, también había fallecido mientras se encontraba en la torre norte del World Trade Center. Dave resultó ser una persona real que murió en el atentado, cuya atónita familia declaraba que no sabían absolutamente nada de que Dave tuviera pareja. Como respuesta, Alicia Esteve explicó que Dave se los iba a contar en breve.

Después de pasearse por todos los platós norteamericanos, y entrar en los corazones de todos los norteamericanos con su historia, el New York Times hacía saltar la banca. La investigaron y descubrieron que Esteve ni siquiera estaba en Estados Unidos cuando sucedieron los atentados.

Cuando se su engaño, en septiembre del 2007, Alicia Esteve, nombre real de Tania, desapareció del panorama social. Nadie conocía su paradero a excepción de su madre, que la asesoró sobre cómo debía actuar tras el revuelo que ocasionó su fraude. El consejo que le dio fue "discreción". Nada de entrevistas ni de dejarse ver.

Desapareció literalmente del mapa. Nadie sabía dónde estaba ni a qué se dedicaba. Esteve intentó vertebrar su vida desde el anonimato. Gracias a su brillante currículum y a su perfecto inglés encontró trabajo en el 2011 en la compañía Inter Partner, en Barcelona. Allí trabajó durante unos meses dando apoyo a los asegurados de habla inglesa. 

Algunas fuentes aseguran que sigue creyéndose víctima de un atentado. Aunque parezca increíble, posiblemente llegó un momento en el que Alicia Esteve dejó de interpretar un papel, y creyó a pies juntillas su propia invención.