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lunes, 4 de mayo de 2015

4 de mayo de 1675 - Se funda el Observatorio de Greenwich

El Observatorio de Greenwich es el observatorio astronómico inglés más famoso y probablemente no solo de Inglaterra sino del mundo entero; más que por el alcance de sus instrumentos debe su fama al hecho de que el meridiano sobre el que se encuentra ha sido elegido como origen de las coordenadas de longitud.

El Observatorio Real de Greenwich se edificó sobre los cimientos de una torre construida por Humphrey de Gloucester, hermano de Enrique V. Con ladrillos usados, fierro y madera de una portería demolida de la Torre de Londres, se empezó a dar forma a este legendario sitio, que se construyó para perfeccionar la ciencia de la navegación usando observaciones astronómicas para encontrar la longitud geográfica (la posición en la dirección Este-Oeste) de los barcos en el mar. Muchos hombres de ciencia hicieron de Greenwich uno de los observatorios más importantes del planeta. Fundado por Carlos II el 4 de mayo de 1675 en una localidad no lejana de Londres, que se llama precisamente Greenwich, tuvo como primer director al famoso astrónomo John Flamsteed. En aquella época el principal trabajo del observatorio consistía en efectuar medidas astronómicas que sirvieran a los navegantes a resolver el problema de la determinación de la longitud en el mar. Más tarde fueron realizadas medidas de tiempo y en 1884 el meridiano que pasa por el observatorio fue elegido, por convención internacional, como el primero del mundo (longitud 0 grados).  Dado que el día tiene 24 horas, la Tierra se divide en 24 husos horarios, cada uno de los cuales abarca 15 grados de longitud (es decir, un 24º del ancho total). Cada nuevo día comienza cuando es medianoche a lo largo de la línea internacional de cambio de fecha (que se encuentra a 180° del meridiano de Greenwich); se entra en el día de mañana si se va al Oeste y en el de ayer si se viaja al Este. Por cierto, esta línea imaginaria no es recta; zigzaguea cuando atraviesa algunos países con el fin de que éstos vivan en la misma fecha. 

El Observatorio de Greenwich ha tenido como Astrónomos reales (directores) a conocidas figuras, comenzando con John Flamsteed, el primero en vivir y trabajar en el Observatorio y del cual su mayor labor ha sido la confección de un gran catálogo de estrellas y atlas: el Historia Coelestis Britannica (1725) y el Atlas Coelestis (1729). En un principio, al observatorio se le dio el nombre del primer astrónomo real (Observatorio Flamsteed) pero con el tiempo empezó a conocerse por el nombre del parque en el que se ubica y, enriquecido continuamente con la participación de reconocidos astrónomos y con los mejores instrumentos de cada época, fue adquiriendo prestigio internacional. Fue seguido en el puesto por otros reconocidos personajes, como Edmond Halley, quien calculó la órbita del famoso cometa que lleva su apellido y James Bradley, quien hizo importantes descubrimientos que permitieron más tarde determinar la velocidad de la luz, son sólo algunos de ellos.


En la década de 1950, debido a las malas condiciones de visibilidad, provocadas por las luces y humos de Londres,. En 1960, el viejo edificio del observatorio y las edificaciones restantes quedaron a cargo del Museo Marítimo Nacional, El Observatorio Real de Greenwich es desde 1997 patrimonio cultural de la humanidad por su importancia como testigo de innumerables avances de la física, la cartografía y la astronomía. Como museo, recuperó no sólo su esplendor, también muchos de sus instrumentos, que hoy son reliquias (incluidos los relojes de Harrison). Posee extensas galerías que guardan muchos de los secretos del tiempo, el espacio y de diversos fenómenos astronómicos; un planetario que permite disfrutar la belleza del cielo estelar y la Casa Flamsteed.

Después de la Segunda Guerra Mundial, a causa de las malas condiciones de visibilidad provocadas por los humos y las luces de la vecina capital, el observatorio, aun conservando su nombre original, fue trasladado al castillo de Herstmonceux, en Sussex, y años más tarde a la Universidad de Cambridge, también en Inglaterra. Más tarde, en 1960, el observatorio original fue abierto al público como parte del National Maritime Museum. Nombrado en 1997 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en 1998, al cerrarse el observatorio de Cambridge, el viejo Observatorio Real de Greenwich recuperó su nombre y su tradición, convertido en museo. 

Localizado a poco tiempo de viaje del centro de Londres, sin duda se trata de uno de los observatorios astronómicos más famosos y emblemáticos del mundo, sede del primer meridiano y punto de inicio de los husos horarios mundiales.

La visita al observatorio comienza con una ligera caminata cuesta arriba desde un gran parque hasta la entrada, donde podrá verse la primera atracción astronómica: un reloj de 1852 el cual fue el primero en mostrar la hora GMT (Greenwich Mean Time) al público, con la curiosidad de ser un reloj que enseña las 24 horas en su gran dial. Debajo del mismo aparecen varias medidas de longitud imperiales, incluyendo la yarda, el pié y la pulgada. En el edificio del Observatorio Real de Greenwich hay una franja delineada sobre el piso de cemento, que señala la línea imaginaria que va de un polo a otro de la Tierra y marca el primer meridiano. Uno puede pararse sobre de esta línea y encontrarse al mismo tiempo en el Este y el Oeste.

Antes de entrar al predio del observatorio, y ya desde lejos, puede verse sobre la llamada Casa de Flamsteed (Flamsteed House) la famosa "bola del tiempo" (Time-Ball), una esfera de llamativo color rojo que cada día desde 1833 marca la 1 del mediodía, siendo la primer señal de tiempo transmitida desde el Observatorio. El procedimiento es el siguiente: a las 12:55 la esfera es elevada hasta la mitad del recorrido. A las 12:58 es elevada hasta su máxima altura (para que los capitanes de los barcos estén preparados), y es dejada caer exactamente a las 13:00. De esta forma los cronómetros marinos eran ajustados gracias a las mediciones de tiempo en Greenwich.


La principal muestra se encuentra en la Casa de Flamsteed, donde en dos niveles se podrán ver salas, instrumentos astronómicos, relojes y textos históricos. Como es de esperar la muestra se centra en la medición del tiempo y las observaciones astronómicas. 

Muchas de las investigaciones que allí se realizaban iban encaminadas a usar la astronomía para ayudar a los navegantes a determinar la longitud geográfica de un barco en el mar.

Para no perderse en el mar, los navegantes necesitan conocer las coordenadas de latitud y longitud del lugar donde se encuentra su barco. Desde hace siglos, la latitud ha podido calcularse mediante la duración del día, la altitud del Sol o la posición de ciertas estrellas por encima del horizonte.

El problema de la longitud ha sido un desafío científico y técnico clave para el éxito del comercio y la exploración, y Greenwich ha sido un protagonista del asunto. En el mar es posible determinar la hora local realizando observaciones astronómicas, ya sea del Sol o de las estrellas, pero se requiere saber la hora en otro punto, uno en donde la longitud es conocida, para calcular la longitud del navío.

En 1492, Cristóbal Colón siguió un camino recto para atravesar el Atlántico “navegando por el paralelo” (es decir, manteniendo la misma latitud todo el tiempo) y seguramente con este método habría llegado a las Indias si no se hubiera topado antes con lo que hoy conocemos como América. Pero si bien determinar la latitud es relativamente fácil, calcular la longitud no lo es. Para averiguar la longitud en el mar hay que saber qué hora es en el barco (lo cual se consigue observando la posición del Sol) y al mismo tiempo qué hora es en el puerto de base u otro lugar de longitud conocida. La diferencia de hora se puede convertir directamente en separación geográfica: dado que la Tierra tarda 24 horas en efectuar una revolución completa de 360 grados, una hora de diferencia entre dos lugares equivale a 15º de diferencia en longitud (360/24 = 15).

Incluso en la época de los relojes de péndulo, inventados en el siglo XVII, en un barco resultaba imposible saber qué hora era en otro lugar. En el puente de un barco en movimiento, los relojes se atrasaban, se adelantaban o se paraban. Con los cambios normales de temperatura que se producían al trasladarse de una región a otra, el aceite lubricante de los relojes se hacía algunas veces más fluido, otras más espeso y los elementos metálicos se dilataban o contraían, con consecuencias desastrosas para la medición del tiempo. Un ascenso o descenso de la presión barométrica, o las sutiles variaciones de la gravedad terrestre entre una latitud y otra, podían también contribuir a que un reloj se atrasara o se adelantara. Puesto que no existía un método práctico para determinar la longitud, los navegantes podían perderse en el mar aunque contaran con los mejores mapas y brújulas de que se disponía.

Desde Vasco de Gama hasta Vasco Núñez de Balboa, desde Fernando de Magallanes hasta Sir Francis Drake, hacerse a la mar era una aventura en la cual podía perderse la vida y cuyo éxito se atribuía a la buena suerte o a la gracia de Dios. Cuando aumentó el número de barcos que se hacían a la mar para conquistar o explorar nuevos territorios, librar guerras o transportar mercancías, se hizo cada vez más urgente contar con métodos precisos que ayudaran a la navegación. Hubo innumerables tragedias provocadas por errores en el cálculo de la longitud, entre ellas la pérdida de una flota británica compuesta por cinco barcos que regresaba victoriosa a Inglaterra desde Gibraltar, tras las batallas con las tropas francesas del Mediterráneo. Un error en el cálculo de su posición hizo que, en la noche del 22 de octubre de 1707, la flota se estrellara contra las Sorlingas, minúsculas islas ubicadas a unos 30 kilómetros del extremo sur occidental de Inglaterra. En el naufragio murieron 2 000 marinos y se perdieron cuatro de los cinco buques.

Las naciones europeas llevaban siglos buscando la solución al problema de la longitud. Diversos navegantes, entre ellos James Cook, habían realizado largas travesías de exploración y experimentación probando los métodos más prometedores, y aunque lograban llegar a sus destinos, ninguno de estos navegantes pudo determinar con precisión la longitud. También algunos astrónomos —entre ellos Galileo Galilei, Jean Dominique Cassini, Christiaan Huygens, Isaac Newton y Edmond Halley— se enfrentaron al desafío de la longitud (con la ayuda de la Luna y las estrellas). Mientras estudiaban los métodos para establecer la longitud, algunos de estos astrónomos efectuaron importantes descubrimientos; entre ellos, los primeros cálculos exactos del peso de la Tierra, la distancia a las estrellas y la velocidad de la luz.

Con el paso del tiempo, y como el problema no se resolvía, los gobiernos de las grandes potencias marítimas —España, los Países Bajos y ciertas ciudades-estado italianas— empezaron a ofrecer premios a quien diera con un método viable. En 1714 el parlamento británico estableció un panel integrado por los más reconocidos astrónomos —casi todos relacionados con el Observatorio Real de Greenwich— que se llamó Consejo de la Longitud, y ofreció una recompensa de 20.000 libras (equivalentes a dos millones de libras esterlinas de hoy) a quien presentara una solución práctica y la probara a la satisfacción del consejo. Pasaron casi 60 años y se presentaron las más descabelladas propuestas antes de que el premio fuera reclamado no por un astrónomo, sino por un relojero de Yorkshire llamado John Harrison.

En 1735, después de años de trabajo, Harrison presentó su primer reloj (el H1) ante la mirada escéptica de los astrónomos del Consejo de la Longitud, y un año después lo probó en un viaje a Lisboa. En el trayecto, el H1 llevó la hora suficientemente bien como para lograr corregir la posición del barco en el camino de vuelta, lo que dio a Harrison gran prestigio y apoyo económico para mejorar su diseño. Entre 1737 y 1740 Harrison construyó el H2 con el único fin de recaudar dinero para construir un tercer cronómetro. El H3 poseía algunas innovaciones que le sirvieron sobre todo para el diseño completamente innovador que presentó su H4.

El reloj H1 de Harrison
El 18 de noviembre de 1761 William, el hijo de Harrison, partió hacia América con el H4. El 19 de enero de 1762 llegó a Jamaica, donde comprobó que el instrumento sólo se había desviado 5.1 segundos. Dos años después, William viajó hacia las islas Barbados. El H4 presentó un error de sólo 39.2 segundos en un viaje de 47 días, lo que constituía una precisión tres veces superior a la requerida para ganar el premio. Sin embargo, el Consejo de la Longitud asumió la hazaña como fruto de la casualidad y consideró que Harrison no sería merecedor del premio hasta que otros relojes del mismo tipo superaran también la prueba. Después de diversas audiencias y reuniones entre Harrison, su hijo y los expertos, el Consejo accedió a adelantarle 10 000 libras siempre y cuando aquél explicara el mecanismo del reloj y dejara el H4 en el Observatorio Real de Greenwich, en manos del Astrónomo Real, quien defendía su propio método para calcular la longitud, basado en observaciones de la Luna.

Después de la construcción de más relojes, la realización de más travesías y acaloradas defensas, a los 79 años de edad, Harrison apeló al rey Jorge III, quien en 1772 probó personalmente la efectividad del H4. Sin embargo, el Consejo de la Longitud le siguió negando el premio; sería el Parlamento Británico quien, un año después, le otorgaría a Harrison las 8 750 libras que quedaban por cobrar (el Consejo le había adelantado cientos de libras para la fabricación de los relojes), y lo reconocería como la persona que finalmente había resuelto el problema de la longitud.

Harrison murió tres años después, el 24 de marzo de 1776, en su casa de Londres, el día de su cumpleaños número 84. Todos sus relojes se encuentran en el Real Observatorio de Greenwich, en la Galería que hoy lleva su nombre y que muestra un buen pedazo de esta historia.

John Harrison era, sin duda, un genio de la mecánica, pero también un hombre que creía firmemente en su trabajo. Fue pionero de la ciencia de la medición del tiempo utilizando aparatos portátiles e inventó un cronómetro marino que llevaba la hora exacta desde el puerto de origen hasta cualquier rincón del planeta. Pero sobre todo, John Harrison es un ejemplo de tenacidad. Sin educación tradicional, Harrison dedicó su vida a la construcción de una serie de relojes prácticamente libres de fricción, que no necesitaban lubricante ni limpieza, con materiales indemnes a la herrumbre y elementos móviles equilibrados entre sí, cuyo movimiento no se alteraba por mucho que se moviera un barco. Prescindió del péndulo y combinó diversos metales en la maquinaria, de modo que cuando una de las partes se dilataba o se contraía con los cambios de temperatura, las demás contrarrestaban el cambio manteniendo constante la marcha del reloj.

El prestigio del Observatorio Real de Greenwich se acentuó en 1884, año en el cual un grupo de 41 delegados de 25 naciones se reunió en Washington, D. C., para elegir el meridiano principal, es decir, el “cero” de la longitud geográfica. El grupo eligió el meridiano de Greenwich con 22 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones. Las razones fueron varias, pero quizás las de mayor peso fueron la tradición e importancia de Greenwich en la resolución del problema de la longitud en el mar; el que los Estados Unidos hubieran escogido antes a Greenwich como base para su propio sistema de zonas, y que en ese momento 72% del comercio mundial dependiera de las cartas marítimas que ya usaban a Greenwich como primer meridiano. A este primer meridiano, o Meridiano Principal Universal, se le asigna la longitud 0 grados, 0 minutos, 0 segundos. El meridiano que pasa por el viejo Observatorio Real de Greenwich sirve como referencia para determinar las longitudes Este y Oeste y las zonas horarias.

sábado, 2 de mayo de 2015

Guerra Naval alrededor de las Islas Malvinas (1982)

El Hundimiento del "General Belgrano"
El hundimiento del "Sheffield"
El extraño incidente del superpetrolero "Hércules"
Buques británicos averiados o hundidos
Buques argentinos averiados o hundidos

El hundimiento del ARA "General Belgrano"

El 2 de mayo de 1982, Margaret Thatcher ordenó al ministro de Defensa inglés, John Nott, que transmitiera al Almirantazgo inglés la directiva dirigida al comandante del submarino nuclear británico `Conqueror`, capitán de fragata Christhopher Wreford-Brown, de torpedear y hundir al Crucero General Belgrano.

En cumplimiento de esa orden, a las 15.57 de ese 2 de mayo, Wreford-Brown, a una distancia de aproximadamente 1.400 yardas, hizo disparar dos torpedos contra el crucero.

Diez minutos más tarde, el comandante del Crucero decidió que no se podía hacer otra cosa que dar la orden de abandonar el barco. Entonces se lanzaron 70 balsas autoinflables, que podían contener veinte hombres cada una. Los techos anaranjados de las balsas parecían un collar rodeando al buque para protegerlo.

Una hora después de haber sido tocado, el Belgrano se dio vuelta y se hundió.

Como consecuencia del ataque y posterior hundimiento murieron 323 tripulantes, unos a causa de las explosiones producidas por los torpedos que al introducirse en el casco chocaron con depósitos de explosivos, otros por asfixia y otros al ahogarse en el hundimiento.

La ex primera ministra británica habría ordenado el hundimiento para obstaculizar las negociaciones de paz, ya que la Junta Militar argentina analizaba seriamente la aceptación de la propuesta del entonces presidente peruano Fernando Belaunde Terry. Los documentos desclasificados revelan que Margaret Thatcher buscó un gran golpe al torpedear el crucero argentino.

Se buscaba entonces un "blanco de oportunidad" por lo menos desde hacía tres días, con la intención de dar un gran golpe que abroquelara a los británicos detrás de su decisión y colocara a la defensiva a la dictadura argentina. Y así fue cuando el 30 de abril, la primera ministra británica recibió la noticia de que el submarino nuclear HMS Conqueror había localizado el Belgrano.

El 2 de mayo llegadas las 16.00 (hora en Argentina), Margaret Thatcher se reunía con su gabinete de guerra en la residencia campestre de Checkers, cercana a Londres. Fue durante esa reunión que se dio la orden al comandante del Conqueror de hundir el crucero.

El debate sobre la legitimidad del ataque comienza cuando un mapa de la época de la inteligencia estadounidense marca que la última posición del Belgrano fue a 30 millas náuticas al sudeste del cordón de seguridad (un perímetro de 200 millas alrededor de las Islas) trazado por Londres. Esta hipótesis, es desestimada aún hoy tanto por altos mandos de la Armada Argentina que por parte de la Royal Navy británica.


En 2005 Pedro Luis Galazi, segundo en jerarquía en el buque, en unas declaraciones hechas al periódico argentino "La Capital" consideró legítima la acción del submarino HMS Conqueror. El segundo comandante del Crucero General Belgrano justificó virtualmente esa acción al señalar que se encontraban en guerra, y no tenía sentido decir que los británicos no debían atacar porque el buque argentino se hallaba fuera de la zona de exclusión, como sostienen quienes cuestionan la legitimidad del ataque. Explica además que ellos (la flota argentina) también podían entrar en combate. Revela que no poseían misiles, pero sí estaban acompañados por dos destructores y el Belgrano contaba con cañones de 20 km de alcance. Aclaró además que "la zona de exclusión" es un diagrama geográfico importante en situaciones de bloqueo, pero no en un conflicto de guerra.

Por parte británica fue Sandy Woodward, el entonces jefe de la Fuerza de Tareas británica, quien aclaró que no podían permitir que un buque de guerra argentino se acercara a una zona de exclusión en forma arbitraria para que los atacara cómodamente desde allí. Creó polémica en su momento en los medios argentinos también el hecho de que el capitán del submarino, al volver a base, izó la bandera pirata. Este suceso fue rápidamente aclarado por las autoridades británicas al explicar que ésta bandera representa para la Royal Navy el símbolo histórico del hundimiento de buques enemigos.

En 1993 el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano fue denunciado por los familiares de las víctimas ante la Comisión Investigadora de las Violaciones a los Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Defensa de la República Argentina como un crimen de guerra innecesario. La Comisión Investigadora, con fallo dividido resolvió que la investigación del hundimiento del Crucero Belgrano no era el objeto de la investigación. 

El 2 de julio de 2000, familiares de los caídos, denunciaron a Thatcher por el hundimiento del Belgrano. La ex primer ministro del Reino Unido fue acusada por los familiares de "homicidio calificado" ante el Tribunal Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo. En julio de 2000 el caso fue rechazado por este Tribunal.

En 2005, Almirante Enrique Molina Pico, ex jefe del Estado Mayor General de la Armada, en una declaración escrita hecha al periódico argentino "La Nación", escribió:
[...]"La señora Pierini encuadró el hundimiento del crucero Gral. Belgrano como un crimen de guerra impune y no reclamado por nuestro país. Tengo la obligación de hacer público mi total desacuerdo. No fue un crimen de guerra, sino una acción de combate; los 323 tripulantes que ofrendaron sus vidas no fueron asesinados: murieron luchando por nuestro país, que es la máxima entrega que puede hacer un militar.
La fuerza naval que integraba se había desplegado para realizar un ataque a la flota británica conformando una operación coordinada con otros grupos navales; el rumbo que tenía los alejaba momentáneamente de la flota enemiga, pues el almirante comandante estimó conveniente esperar un momento más adecuado. El Belgrano y los otros buques eran una amenaza y un peligro para los británicos.
Su ubicación fuera de la zona de exclusión no implicaba retirarse de la guerra. Todos los comandantes en el mar habíamos recibido la comunicación británica del establecimiento de dicha área. El mensaje establecía en su parte final: «El gobierno de Su Majestad se reserva el derecho de atacar a cualquier nave o aeronave, dentro o fuera de la zona de exclusión, que considere un peligro para sus fuerzas». Dejar la zona de exclusión no era dejar la zona de combate para entrar en un área protegida.
No fue una violación al derecho internacional; fue un acto de guerra y ésa fue la posición que como jefe de la Armada sostuve en 1995 ante presentaciones en distintos tribunales.
Los problemas de política interna no regían la conducta de quienes combatían. La dotación del Belgrano fue hundida consciente de sus riesgos.
Pensar que fueron pobremente asesinados y no que murieron en combate es ofender la memoria que merecen quienes lucharon por nosotros."
En 1992, el ex comandante del ARA Gral. Gelgrano, Hector Bonzo escribió:
[...]"Como mucho de lo que se dijo fue objetivamente desacertado, en todas mi exposiciones desde el término de la guerra traté de dejarlo en claro. Tanto es impropio aceptar que el Crucero ARA General Belgrano estaba paseando por los mares del sur, como decir que el ataque del HMS Conqueror fue a traición."


En respuesta al almirante Molina Pico, la la madre del capitán Pedro Edgardo Giachino, oficial de la Armada Argentina que fue el primer soldado caído por la recuperación de las islas Malvinas el 2 de abril de 1982 escribió:
El almirante Enrique Molina Pico ha querido, días atrás, en respuesta a una nota de Alicia Pierini, dejar en claro su posición en el sentido de que el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano no fue un crimen de guerra. (...)Un análisis jurídico correcto de la cuestión parte por considerar que el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas prohíbe el uso de la fuerza salvo en la legítima defensa.
El Reino Unido había reconocido la vigencia legal de esta prohibición no sólo al tiempo de elaborarse la resolución 502 del organismo, proceso en el que tuvo un rol protagónico, sino manifestando expresamente, al tiempo de enviar su fuerza de tareas, que actuaba en observancia y sobre la base de la norma mencionada.
En estos términos, la justificación del hundimiento del Crucero ARA General Belgrano sólo puede fincar en demostrar que el mismo representaba una amenaza inminente para las fuerzas británicas.
En términos concretos, no a través de la retórica genérica del peligro que usa en su carta el almirante Molina Pico -y que utilizara Margaret Thatcher (primera ministra británica) en su defensa-, sino a que el crucero argentino se hallaba a una distancia superior a las 400 millas del grueso de las fuerzas inglesas y a más de 250 millas de sus unidades más cercanas, mientras que el alcance de sus cañones no superaba los 40 kilómetros. Y que se encontraba navegando a una velocidad de 11 nudos rumbo a la isla de los Estados; es decir que no se dirigía ni hacia la zona de exclusión ni hacia las unidades británicas.
(...) El almirante se refiere al derecho internacional sin hacer la más mínima mención de las normas aplicables a los conflictos armados en el mar, que definen con precisión las reglas que corresponden al establecimiento de bloqueos, incluyendo el que los mismos deben ser declarados y notificados especificándose con exactitud sus límites temporales y geográficos.
Son éstas, entre otras, las razones por las que el máximo consejero jurídico del Estado británico desaconseja a la primera ministra la acción que ella ordena de todos modos. Y son también las razones por las que el capitán del submarino se hace repetir esa orden tres veces, incluyendo al final una pregunta inequívoca: "¿Confirma usted que me está diciendo que el General Belgrano constituye una amenaza inminente para las fuerzas británicas y que por eso debo proceder a hundirlo?".

El hundimiento del HMS "Sheffield" 

Tras el hundimiento del crucero ARA C-4 “General Belgrano”, la Armada Argentina (ARA) quería asestar un duro golpe a los británicos a modo de revancha. Para ello, el Comando de Aviación Naval estaba en condiciones de utilizar el arma antibuque más sofisticada existente en toda la región, el misil AM-39 “Exocet” lanzado desde los cazas Super Etendard de la 2ª Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque 


EL 4 de mayo, uno de los misiles AM-39 “Exocet” argentinos impactaba directamente contra el destructor británico HMS “Sheffield” sobre la banda de babor y a 1,80 metros sobre la línea de flotación mientras que encontraba navegando a unas 70 millas al Sureste de Puerto Argentino. El misil terminó su vuelo en la Sala de Máquinas de Proa sin estallar. 

Pese a que no se produjo la temida explosión de los 165 Kg. de explosivos de la ojiva del misil, el combustible del propulsor cohete del arma, y los daños en los sistemas alimentadores de combustible del buque generaron un tremendo incendio con un denso humo negro que avanzó y ocupó todo el centro de la nave, asfixiando a los hombres ubicados en la Sala de Computación. Las llamas pronto alcanzaron las cocinas y el Centro de Control de Daños. Pronto todo el buque quedó envuelto en humo haciendo imposible tratar de controlar el incendio. El fuego había calentado tanto el suelo que los marineros comenzaron a ver como sus zapatillas se derretían y gran parte de ellos sufrieron severas quemaduras en la planta de los pies. El fuego ahora amenazaba con alcanzar el pañol de misiles “Sea Dart” de proa y, de producirse la explosión, también hacer estallar las municiones del cañón de 114.8 mm. Sun energía, no había posibilidades de controlar el fuego, pues no se podían accionar las bombas que daban presión a las mangueras que debían combatir el fuego. Es entonces cuando las fragatas HMS “Arrow” y HMS “Yarmouth” fueron enviadas en su auxilio, mientras que la tripulación del HMS “Glasgow” recibió la orden de mantener la alerta con el objeto de anunciar cualquier ataque posterior. Helicópteros de otros buques iniciaron vuelos llevando equipos de respiración y extintores, pero nada podía hacerse. Cuatro horas y media después, el capitán Salt ordenó abandonar el buque, la maniobra fue apoyada por la fragara HMS “Arrow”, que había colaborado en los intentos de extinguir el fuego. 


En el ataque habían muerto 20 hombres y otros 25 habían resultado con heridas de gravedad. Lo peor del ataque era que la Task Force había sufrido la pérdida de un buque muy valioso, siendo el primer buque de la Royal Navy perdido en combate desde la Segunda Guerra Mundial. 

Los incendios pudieron ser controlados mucho tiempo después, pero para entonces el buque había quedado completamente destruido y su reparación era imposible. Cuando se era optimista en el remolque del buque, el tiempo comenzó a empeorar y el HMS “Sheffield” se hundió finalmente el 10 de mayo sobre la posición 53º 4’ Sur, 56º 57’ Oeste. 

Ahora todo estaba dicho, la Royal Navy no debía menospreciar las capacidades de las fuerzas argentinas, el 1 de mayo habían demostrado que podían atacar impunemente a sus buques, en tanto que el 4 de mayo habían causado el mayor impacto en la flota, habían atacado a uno de los buques más modernos de la Flota y lo habían puesto fuera de servicio. Con el hundimiento del Belgrano y del Sheffield, la guerra ya no pudo detenerse.

El extraño incidente del superpetrolero "Hércules"

United Carriers, una corporación con base en Liberia, charteó uno de sus superpetroleros, el "Hércules" de 220.000 toneladas, 325 metros de eslora a Amerada Hess Shipping Corp., también de Liberia (banderas de conveniencia). El contrato, firmado en NY, estipulaba que Amerada Hess transportaría petróleo crudo en el Hércules desde el oleoducto Trans-Alaska en Valdez, alrededor del Cabo de Hornos hasta la refinería de Hess en las islas Vírgenes. El 25 de Mayo, el Hércules comenzó el viaje de retorno, sin carga pero con su combustible completo, desde las islas Vírgenes a Alaska.

Debido a las condiciones de guerra entre Argentina y Gran Bretaña en ese momento, los EEUU informaron a ambos la ubicación de los buques de su bandera y de tanqueros liberianos pertenecientes a intereses americanos (o sea buques americanos bajo otras banderas de conveniencia) que en ese momento estaban atravesando el Atlántico Sur - incluyendo el Hércules - para evitar ataques a buques neutrales.

Según lo informado en el juicio hecho a la Argentina por Amerada Hess, United Carriers e Intertanko (quienes pedían USD 10 millones por el barco y USD 1.9 millones por el combustible) y denegado por la Corte Suprema de los EEUU, el 8 de Junio de 1982, luego de una parada en Brasil, el Hércules estaba en aguas internacionales a unas 600 millas náuticas de Argentina y 500 m.n. de Malvinas, teóricamente fuera de la zona de guerra marcadas por Argentina y Gran Bretaña.

A las 12:15 hora de Greenwich el capitán hizo un informe rutinario a las autoridades Argentinas, proveyendo la ubicación del buque, identificación, velocidad, curso y descripción del viaje. Unos 45 minutos después, un avión militar Argentino comenzó a describir círculos arriba del Hércules.

El capitán repitió su mensaje a las autoridades Argentinas, quienes dieron confirmación de su recepción. Unos seis minutos más tarde otro avión argentino comenzó a bombardear al Hércules; el capitán de inmediato izó una bandera blanca.

Dañado pero no destruido, el Hércules revertió su marcha y se dirigió hacia Rio de Janeiro, el puerto seguro más cercano. En Rio de Janeiro United Carriers determino que el buque había sufrido daños extensos a la cubierta y casco y que una bomba sin detonar estaba en su tanque No. 2. Luego de una investigación por la marina Brasileña, United Carriers decidió que sería muy peligroso retirar la bomba sin detonar y el 20 de Julio de 1982, luego de retirarle el combustible –que de todas maneras fue reclamado en el juicio- el Hércules fue hundido a 250 millas de la costa brasileña, lo que lo convirtió en el buque más grande jamás hundido a causa de una acción militar. Se debe señalar aquí que siempre existieron sospechas que el armador al conocer el monto del seguro del barco, desistió de recuperarlo,  ya que de ése modo percibiría casi el doble de dinero que realmente costaba el petrolero, el cual debía en breve ser sometido al reemplazo de uno de los motores, hecho que implicaba una inversión muy alta. 

Lugar aproximado del ataque, la flecha indica el rumbo del superpetrolero
Quizás se sospechaba que este buque estaba aprovisionando a la Flota Británica y por eso se decidió atacarlo. Minutos después de concretado el ataque el capitán del petrolero Henzo Batagliarini informó a la Guardia Costera de Estados Unidos de lo sucedido, indicando que tenía un rumbo a estribor (perforación) y una escora de 6 grados, dirigiéndose a Río de Janeiro para su reparación. Tras cuatro días de navegación el 12 de Junio el Hércules fondea cerca de Ilha Rasa, a unos 13 km de Río de Janeiro, a la espera de la autorización para ingresar a puerto. Los primeros informes reportan dos rumbos de 50 a 60 centímetros de diámetro y una muy leve escora, tal como posteriormente mencionaría Fernando Evangelista, práctico de la terminal marítima de Río de Janeiro quien tuvo a su cargo al ingreso y atraque del petrolero. Evangelista agregaría que divisó dos perforaciones en la proa de una de las cuales salía humo negro. 

Al día siguiente atraca en la terminal marítima y su tripulación compuesta por 26 italianos y 2 coreanos abandona el barco y son reemplazados por una nueva tripulación enviada por el armador del barco, la empresa Maritime Overseas Corporation. De modo extraño, el periodismo brasilero no fue autorizado a tomar contacto con la tripulación y no se pudo obtener ninguna declaración sobre lo sucedido. Tampoco pudo contactar al capitán Batagliarini, quien les había prometido un relato del ataque, pero que por órdenes del armador, dicha conferencia se canceló.


Buques británicos averiados o hundidos:

Sábado 1 de mayo
  • HMS Alacrity - alcanzado por una bomba
  • HMS Arrow - ligeramente dañado por el fuego de cañón
  • HMS Glamorgan - dañado por una bomba de un Mirage V Dagger.
Martes 04 de mayo
  • HMS Sheffield - Mortalmente dañado al sureste de Malvinas por Exocet misil disparado por Super Etendard el 4 de mayo. Se hundió en el remolque el lunes 10 de mayo.
Miércoles 12 de mayo
  • HMS Glasgow - moderadamente dañado cerca de Puerto Argentino por una bomba arrojada desde un Skyhawk, que no explotó. Regresó al Reino Unido.
Viernes 21 de mayo
  • HMS Antrim - seriamente dañado en el estrecho de San Carlos por otra bomba sin explotar arrojada desde un Dagger.
  • HMS Broadsword - ligeramente dañado en el estrecho de San Carlos  por el fuego de cañón de los Dagger 
  • HMS Argonaut - ligeramente dañado en el estrecho de San Carlos  por cohetes y fuego de cañón de un Aermacchi MB.339A (un avión de entrenamiento) y luego seriamente dañado por dos bombas sin detonar de los Skyhawk. Aunque declarado operativo, pronto navegó para el Reino Unido.
  • HMS Brilliant - ligeramente dañado en el estrecho de San Carlos  por el fuego de cañón de los Dagger.
  • HMS Ardent - muy dañado en Grantham por el ataque de los Daggers y luego mortalmente alcanzado por las bombas de los Skyhawks de la aviación naval. Se hundió la noche siguiente.
Domingo 23 de Mayo
  • HMS Antelope - dañado en el estrecho de San Carlos  por dos bombas sin detonar arrojadas por aviones Skyhawk de la FAA. Una de las bombas explotó esa noche mientras se intentaba desarmarla, se incendió y se hundió al día siguiente.

HMS Antelope
Lunes 24 de mayo
  • RFA Sir Galahad - dañado por una bomba sin detonar y fuera de acción durante algunos días.
  • RFA Sir Lancelot - dañado por una bomba sin explotar y fuera de funcionamiento durante casi tres semanas.
  • RFA Sir Bedivere - ligeramente dañado por una bomba, en el estrecho de San Carlos, probablemente por un Skyhawk de la FAA .  
Martes 25 de mayo
  • HMS Broadsword - dañado al norte de Pebble Island por una bomba de un Skyhawk de la FAA que lo atravesó.
  • HMS Coventry - hundido al norte de Pebble Island en mismo ataque por tres bombas.
  • Atlantic Conveyor (Portacontenedores) - mortalmente dañado al noreste de las Malvinas por un misil Exocet disparado por un Super Etendard de la Aviación Naval Se hundió cuando se intentaba remolcarlo.
Martes 08 de junio
  • HMS Plymouth - dañado en el estrecho de San Carlos  por cuatro bombas sin explotar de los Dagger 
  • RFA Sir Galahad - mortalmente dañada en  Fitzroy por las bombas de los Skyhawk de la FAA y quemado. Más tarde, en junio se lo llevó mar adentro hacia el mar y se hundió como una tumba de guerra.
  • RFA Sir Tristram - muy dañado en Fitzroy en mismo ataque y abandonado, pero más tarde regresó a Reino Unido y reparado.
  • LCU F4, el HMS Fearless - hundido en Choiseul Sound por bomba de la A-4B Skyhawk del Grupo 5.
Sábado 12 de junio
  • HMS Glamorgan - dañado cerca de Puerto Argentino por un misil Exocet con base en tierra.


Buques argentinos averiados o hundidos:

Domingo 25 de abril
  • ARA Santa Fe - En las Georgias del Sur el submarino argentino es atacado por helicópteros con misiles cuando trataba de llegar a mar abierto. Regresa a puerto y será posteriormente hundido por su tripulación. Su dotación fue capturada. posteriormente, un hombre que morirá por los disparos de uno de los guardias británicos.
Sábado 1 de mayo
  • Formosa -  Atacado por un A4 argentino que desconocía su presencia en la zona. La bomba no explotó -como siempre- y regresó al continente donde fue reparado.
Domingo 2 de mayo
  • ARA General Belgrano - hundido por torpedos del submarino HMS Conqueror
Lunes 3 de mayo
  • ARA Aviso Sobral - atacado al norte de las islas con misiles desde helicópteros mientras buscaba a dos tripulantes de un Camberra derribado. Mueren ocho tripulantes pero consigue regresar a puerto
Domingo 9 de mayo
  • Pesquero Narwal - Atacado por un Sea Harrier mientras realizaba tareas de vigilancia. Murió un tripulante y el resto fue capturado
Lunes 10 de mayo
  • Isla de los Estados - buque de transporte de la armada. Atacado en el estrecho de San Carlos por la fragata Alacrity. Su carga de municiones estalla y solo hay dos sobrevivientes de una tripulación de 24.
Domingo 16 de mayo
  • Bahía Buen Suceso - buque de transporte de la Armada. Varado desde el día 12 por un temporal, es atacado por un Sea Harrier con cañones. El día 18 será atacado nuevamente nunca saldrá de su varadura.
  • Río Carcarañá - Buque mercante de la Empresa Lineas Marítimas Argentinas - Atacado en el estrecho de San Carlos por aviones Sea Harrier. Se incendia y es abandonado.
Domingo 23 de mayo
  • GC83 "Río Iguazú" Lancha guardacostas atacado en Choiseul por fuego de cañones de un Sea Harrier. Su capitán lo lleva hasta la costa y queda abandonado.
GC83 Río Iguazú

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viernes, 1 de mayo de 2015

1º de Mayo de 1982 - Comienzan los combates en las Islas Malvinas

Los británicos habían concebido una operación estratégica conjunta. La Royal Air Force (RAF) con la operación Black Buck(Carnero Negro), por un lado, y, por el otro, el ataque masivo de la Fuerza de Tarea de la Royal Navy con los siguientes objetivos:
  • Destruir los aeródromos argentinos en las islas (Base Aérea Malvinas, en la península de Freycinet y Base Aérea Cóndor, en el istmo de Darwin).
  • Neutralizar los probables ataques de la aviación argentina y lograr la superioridad aérea local.
  • Consolidar una pequeña cabecera de playa, en las proximidades de Puerto Argentino, mediante desembarcos anfibios y/o helicópteros.
  • Infiltrar elementos de fuerzas especiales, en distintos puntos costeros o isleños, a efectos de obtener información táctica del despliegue argentino.
Contaban a su favor, la experiencia obtenida por algunas de sus unidades en Georgias, que habían recuperado la isla sin mayor resistencia y la ausencia de la flota de mar argentina.

Esos factores, sumados al pronóstico meteorológico sobre el continente, que preveía techos bajo mínimo en los aeródromos de despliegue de la Fuerza Aérea Argentina, les hizo pensar en la posibilidad de que, frente a una demostración de fuerza y contundencia de los ataques, el comandante de la guarnición argentina en las islas aceptara la rendición inmediata.

Se emitieron las siguientes órdenes:
  • Grupo 1: Posicionado a cien millas al N/NE de Puerto Argentino, compuesto por el portaaviones HMS Invincible, ocho Sea Harrier del Escuadrón 801, con naves de escolta, para misiones de defensa aérea, Patrulla Aérea de Combate.
  • Grupo 2: A noventa y cinco millas al E/NE de Puerto Argentino, el portaaviones HMS Hermes, buque insignia y naves escolta, con doce aviones Sea Harrier del Escuadrón 800 para ataque aéreo a objetivos terrestres. De este Grupo debía desprenderse una flotilla de ataque, compuesta por un destructor Clase County y dos fragatas para bombardeo naval al aeródromo de Puerto Argentino y defensas costeras.
  • Grupo 3: En retaguardia (área de remolque y reparaciones situada a unos 400 Km al NE de Puerto Argentino), en espera, para helidesembarco y asalto anfibio.

Sea Harrier
Bombardero Vulcan

La Operación "Black Buck"

  • Grupo 1: Desde las 06:00 el HMS Invincible ordenó despegar a la patrulla aérea de combate, con la intención de interceptar a los cazas argentinos que arribaran. A partir de las 13:00 hs. destacó una flotilla, compuesta por 2 fragatas F 21, la HMS Arrow y otra no identificada como escolta del destructor clase County HMS Glamorgan. La flotilla se ubicó a 10/20 MN al SE de Puerto Argentino y bombardeó el aeródromo.
  • Grupo 2: (HMS Hermes): desde un área centrada a 95 MN al NE de Puerto Argentino, lanzó a las 07:50, tres escuadrillas de Sea Harrier, doce aviones del Escuadrón Naval 800, que atacaron de la siguiente manera:

08:30 hs a Base Aérea  Militar Malvinas (Puerto Argentino)
  •  Una escuadrilla de cuatro aviones, a posiciones de artillería antiaérea con tres bombas de 1.000 lbs cada una.
  • Una escuadrilla de cuatro aviones, dividida en secciones atacó rasante desde el N y NO las instalaciones del aeródromo y la pista, con bombas “Beluga” (bomba racimo) y de 1.000 lb (retardadas con paracaídas). La artillería antiaérea derribó un Sea Harrier y averió a otro, el cual, aparentemente, no alcanzó a llegar a su buque.

08:31 hs a Base Aérea Militar Cóndor (Goose Green)
  • Una escuadrilla de tres aviones, atacó en rasante con bombas de 1.000 lbs y “Beluga“, la pista y aviones en tierra. Como consecuencia del ataque, un IA-58 Pucará fue destruido. Su piloto, teniente Daniel Jukic falleció junto a los cabos principales Juan Rodríguez y Mario Duarte y los cabos primeros José Maldonado, Agustín Montaño, Andrés Brashich, Miguel Carrizo y José Luis Peralta.


El comando de la Fuerza Aérea, informado del ataque enemigo, apreció correctamente, que se producirían nuevas incursiones aéreas, sobre objetivos terrestres en Malvinas (radares y otras posiciones defensivas en Puerto Argentino), por parte de la aviación de la Task Force. Se asumió que los portaaviones se mantendrían lo suficientemente alejados al Este, fuera del radio de acción de los cazabombarderos. Por ello, se había concebido el empleo de interceptores Mirage III y M-5 Dagger en tareas de sombrilla aérea sobre los blanco propios.

Antes del amanecer se ordenó a las Bases de Río Gallegos, Río Grande y San Julián que, en distintos grados de apresto, se pusieran en alerta secciones armadas con misiles aire-aire Magic / Matra / Shaffrir y cañones, esperando órdenes para entrar en acción.

La primera Orden Fragmentaria impartida por la FAS fue la Nº 1090: dos Mirage III, misión: cobertura Puerto Argentino, armamento: dos misiles Magic. Esta escuadrilla despegó a las 06:40 hs. Tripulantes: Mayor José Sánchez, Capitán Marcos Czerwinski, Pasadas las 07:30, sobrevolaban Puerto Argentino, sin encontrar actividad aérea enemiga. En realidad, había dos aviones del portaaviones HMS "Invincible" en el aire, en patrulla aérea de combate (E y NE de Puerto Argentino), pero no se advirtieron mutuamente. Aterrizaron en Río Gallegos, a las 08:38 hs.

Las misiones interceptoras relatadas, y las que se describen a continuación, tenían por objeto atraer las aeronaves británicas, para poder infiltrar nuestras misiones de ataque a objetivos navales.

Tres Mirage V "Dagger", Misión: ataque a objetivo naval. Armamento: bombas retardas por paracaídas y cañones. Despegaron de San Julián a las 15:45 hs. Atacaron a un destructor clase y a dos fragatas. Esta salida fue la de mayor rédito de toda la batalla del 1 de Mayo ya que atacó y averió seriamente a un destructor de gran porte.

De acuerdo a fuentes inglesas, los buques eran el destructor HMS Glamorgan y las fragatas HMS Arrow y HMS Alacrity; reconociéndose los siguientes daños:
  • HMS Glamorgan (destructor clase County): daños menores.
  • HMS Alacrity (fragata tipo 21 clase Amazon): rumbo abierto por una bomba que estalló muy cerca, pudo ser reparado.
  • HMS Arrow (fragata tipo 21 clase Amazon): ocho impactos de cañón de 30 mm y un hombre herido.
Dos A-4C Skyhawk. Misión: reconocimiento ofensivo y sombrilla aérea. Despegó de San Julián a las 14:00 hs.
Dos A-4C Skyhawk. Misión: reconocimiento ofensivo y sombrilla aérea. Despegaron de San Julián a las 15:20 hs.
Dos Mirage V Dagger, Despegaron de San Julián a las 16:00 hs sin recibir tarea.
Dos Mirage III, Misión: cobertura aérea. Despegaron de Río Gallegos a las 15:50 hs.
Dos Mirage III , Misión: cobertura Despegaron de Río Gallegos a las 15:45 hs.
Un Mirage V Dagger, Misión: cobertura Despegó de Río Gallegos a las 15:54 hs.
Tres bombarderos Canberra MK 62. Misión: buques Bahía Anunciación. Despegaron de Trelew a las 16:05 hs. otro tres despegaron de Trelew a las 16:20 hs.
Cuatro A-4B Skyhawk. Misión: ataque a objetivo naval. Armamento: tres bombas retardadas por paracaídas. Despegaron de Río Gallegos a las 16:00 hs.
Dos A-4B Skyhawk. Misión: ataque a objetivo naval. Armamento: tres bombas retardadas por paracaídas. Despegaron de Río Gallegos, a las 16:29 hs; regresaron al ser interceptados por una patrulla británica porque no iban con el armamento apto para el combate aire/aire.
Tres A-4C Skyhawk. Misión: buques Bahía Anunciación. Armamento: dos bombas retardadas por paracaídas. Despegaron de San Julián a las 16:30 hs. Fue dificultoso el enlace con el radar Malvinas, por el intenso tráfico aéreo. Se les informó que tenían interceptores a la cola y se les  ordenó abortar la misión. Aterrizaron a las 18:30 hs. Esta tripulación realizaba la segunda salida del día y fue la primera que recibió fuego de una patrulla aérea de combate británica. Uno de los aviones fue derribado por un misil aunque su piloto pudo saltar y ser rescatado. Otro de los aviones intentó aterrizar en Malvinas pero, lamentablemente, los hombres a cargo de la defensa aérea de las tres Fuerzas Armadas argentinas, carentes de una doctrina conjunta de procedimiento y sin haber realizado jamás en su historia una ejercitación de esa naturaleza, pese a haber previsto la contingencia y adoptado una serie de medidas en los escasos 20 días de preparación disponibles, no lograron hacer acatar el alto el fuego, máxime cuando había buques bombardeando la pista y subsistía el grado de desorganización producido por los ataques aéreos previos. El avión fue abatido en la fase final por cañones antiaéreos argentinos controlados por radar. El piloto no logró eyectarse.

Camberra
Mirage V "Dagger"
Pucará
A4 "Skyhawk"

Alrededor de las 15:00 hs, la Fuerza Aérea había conseguido actualizar la ubicación del enemigo, localizar algunos blancos dentro de su radio de acción y tenía en claro las intenciones de desembarcar y ablandar con fuego naval las posiciones argentinas. Lanzó al ataque todos los aviones disponibles, incluyendo los bombarderos livianos Canberra MK 62 basados en Trelew.

Balance del día

Respecto al accionar enemigo

Si observamos los objetivos operacionales que se había fijado el mando británico para esta batalla y analizamos los que realmente se alcanzaron, podemos afirmar que:

El comando aéreo estratégico de la RAF no neutralizó el aeródromo Malvinas (ataque Vulcan), aunque sí dañó el edificio del aeropuerto y destruyó un galpón de la Aviación Naval, además de impactar la pista con una bomba de las 18 arrojadas que produjo un orificio de quince metros de diámetro en el borde sur.

La Task Force, a cargo del Almirante Woodward:
  • No neutralizó los aeródromos atacados, aunque sí destruyó en tierra un IA-58 Pucará, un Aermacchi MB-339 y un Skyvan 3M;
  • No pudo evitar los ataques de la aviación argentina que, en su gran mayoría, alcanzaron el objetivo, si bien logró derribar tres aviones.
  • Fue disuadido de intentar un desembarco anfibio o helitransportado. Sólo logró infiltrar elementos de comando en las islas; que le serían de utilidad para futuras operaciones.

Pérdidas británicas

En la batalla del 1º de mayo, la Task Force sufrió las siguientes pérdidas:
  • Un destructor seriamente dañado
  • Dos fragatas dañadas.
  • Un Sea Harrier derribado (probablemente Lt Cdr G. W. Batt) y otro averiado.

Influencia de los resultados en las operaciones posteriores

Las acciones británicas contra las posiciones en Malvinas, demostraron a su conducción:
  • Que las fuerzas argentinas en las islas y la FAS (desde el continente), estaban decididas a luchar enérgicamente para defender el objetivo;
  • Que las defensas argentinas (especialmente en Puerto Argentino), eran poderosas, sobre todo la artillería antiaérea y la aviación táctica (IA-58 Pucará y Aermacchi MB-339), con base en las islas;
  • Que las unidades aéreas, en un porcentaje muy alto, habían penetrado su sofisticado y confiable sistema antiaéreo defensivo.

Ante estos sucesos el mando británico resolvió:

  • Retirar su grupo de batalla y demás buques principales de la flota hacia el Este, a una distancia tal que le asegurara estar fuera del alcance diurno de los bombarderos;
  • Aproximar en horas de la noche, cuando la aviación no podía atacar objetivos navales, buques de ataque para hostigar las defensas argentinas con fuego naval;
  • Permitir a los elementos infiltrados reunir información del dispositivo argentino;
  • Requerir refuerzo navales y aeronavales (incluidas las unidades de la RAF) y terrestres a su comando superior en Northwood.
Respecto del accionar de la FAA
La aviación argentina concretó 58 salidas de combate:
  • 3 aviones derribados. 2 tripulantes fallecidos, 1 recuperado.
  • 1 avión, derribado por la artillería propia, piloto fallecido.
  • 2 aviones regresaron por inconvenientes técnicos.
  • 5 aviones regresaron por ser interceptados.
La FAA, pese a operar al límite de su radio de acción y con malas condiciones meteorológicas en sus bases continentales:
  • Había negado al enemigo su objetivo de lograr la superioridad aérea local;
  • Había efectuado interdicción táctica aeromarítima real en nuestras Malvinas sobre una poderosa flota naval, poseedora de la elevada tecnología militar de la OTAN;
  • Y había detectado, agudamente, las debilidades del enemigo, especialmente su deficiente alerta temprana, circunstancia que aprovecharía en futuras batallas.
Pero, al mismo tiempo, la FAA cobraba conciencia de sus deficiencias operativas y contabilizaba:
  • cuatro pilotos fallecidos (uno en tierra).
  • un navegador fallecido.
  • siete suboficiales fallecidos.
  • dos soldados fallecidos.
  • cuatro aviones derribados.
  • un avión de combate destruido en tierra en Darwin.
  • destrucción de un vehículo utilizado como equipo de control aéreo en Sapper Hill, por fuego británico.

 

Esta es la reproducción del texto de la carta del as de la segunda guerra mundial Pierre Clostermann, dirigida a los pilotos de combate argentinos que participaron del conflicto de 1982.

A vosotros, jóvenes argentinos compañeros pilotos de combate quisiera expresaros toda mi admiración. A la electrónica más perfeccionada, a los misiles antiaéreos, a los objetivos más peligrosos que existen, es decir los buques, hicistes frente con éxito. A pesar de las condiciones atmosféricas más terribles que puedan encontrarse en el planeta, con una reserva de apenas pocos minutos de combustible en los tanques de nafta, al límite extremo de vuestros aparatos, habéis partido en medio de la tempestad en vuestros “Mirage”, vuestros “Etendard”, vuestros “A-4″, vuestros “Pucará” con escarapelas azules y blancas. A pesar de los dispositivos de defensa antiaérea y del los SAM de buques de guerra poderosos, alertados con mucha anticipación por los “AWACS” y los satélites norteamericanos, habéis arremetido sin vacilar. 
Nunca en la historia de las guerras desde 1914, tuvieron aviadores que afrontar una conjunción tan terrorífica de obstáculos mortales, ni aun los de la RAF sobre Londres en 1940 o los de la Luftwaffe en 1945.
Vuestro valor ha deslumbrado no sólo al pueblo argentino sino que somos muchos los que en el mundo estamos orgullosos que seáis nuestros hermanos pilotos.
A los padres y a las madres, a los hermanos y a las hermanas, a las esposas y a los hijos de los pilotos argentinos que fueron a la muerte con el coraje más fantástico y más asombroso, les digo que ellos honran a la Argentina y al mundo latino.
Ay!: la verdad vale únicamente por la sangre derramada y el mundo cree solamente en las causas cuyos testigos se hacen matar por ella.


Quien se anotaría 33 derribos durante la segunda guerra mundial y pasaría a ser uno de los máximos ases de la aviación de caza del lado aliado, Pierre Clostermann, había nacido el 28 de febrero de 1921 en Curitiba (Brasil), por esas circunstancias que le suelen suceder a los hijos de funcionarios diplomáticos (su padre lo era al servicio de la República Francesa).

Ya con un título de Ingeniero Aeronáutico a cuestas y residiendo en los Estados Unidos, Pierre Clostermann escucha la llamada del general De Gaulle, desde el exilio en Inglaterra, a combatir, a resistír. Fue así que el 18 de marzo de 1942, con 21 años, se enroló en las fuerza aérea libre de francia en el escuadrón de cazas 341 Alsacia.

Sus primeras victorias las obtiene el 27 de julio de 1943 sobre Triqueville (en las proximidades del Havre, Francia) contra los FW-190 A-6 de la escuadrilla Richtofen que comanda el mayor Von Graff. El piloto francés, a los mandos de un aparato Spitfire (de origen ingles), consigue aquella jornada dos derribos.

Más tarde ingresará en otra unidad de élite de la RAF (Real Fuerza Aérea): el 602 escuadrón City of Glasgow, con aviadores de diferentes países aliados, y luego volará en los Tempest V (a su aparato, con el que conseguirá 14 de sus derribos, lo bautiza “Le Grand-Charles”). Posteriormente vendrían las operaciones para neutralizar las V-1 alemanas (sofisticados cohetes de la época que los teutones utilizaban para llegar a sus objetivos sobre Londres).

Ya casi sobre el final de la guerra, el 3 de mayo de 1945, sobre el estrecho de Fenhmarn, logrará diversas victorias. El 27 de abril le nombran comandante de  escuadrilla del ala 122 de cazas.

Cuando se recupera la paz, la foja de Pierre Clostermann indica 2.000 horas de vuelo, 600 en misiones de guerra y un total de 420 salidas operacionales.

Escribió un libro con sus memorias llamado “Le grand cirque” (El gran circo), que lleva muchísimas reediciones en varios idiomas.

Pierre Clostermann falleció el 22 de marzo de 2006, a los 85 años de edad.