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jueves, 5 de febrero de 2015

El museo de El Hermitage, en San Petersbugo

El Hermitage se encuentra situado en el corazón de San Petersburgo, entre el malecón del río Neva y la Plaza del Palacio. Ocupa cinco edificios unidos (el Palacio de Invierno, el Teatro del Hermitage, el Hermitage Pequeño, el Hermitage Viejo y el Nuevo Hermitage) que forman un hermoso conjunto arquitectónico.


Actualmente el Hermitage atesora más de dos millones y medio de objetos culturales y artísticos de los pueblos de Europa y Oriente desde los tiempos más remotos hasta el siglo XX.

Acceso Principal
Vista nocturna

La historia del Hermitage se inicia con Pedro el Grande, cuando adquirió varias obras de arte, entre las que se encontraban David despidiéndose de Jonatan, de Rembrandt y La Venus de Táurida. Se considera que el museo nació oficialmente en 1764, cuando un comerciante berlinés envió 225 cuadros a Catalina II en pago de unas deudas. Al recibirlos Catalina quiso que su galería no fuera superada por las colecciones de otros monarcas y comenzó a comprar casi todo lo que se vendía en subastas europeas.

El zar Alejandro I de Rusia, cuando entró con sus tropas en el año 1815 en París, hizo una de las mayores compras para la colección del Hermitage: la colección privada de la Emperatriz Josefina, que contenía pinturas y esculturas. A su muerte, Alejandro compró a sus herederos 38 cuadros más, algunos de Rubens y Rembrandt, y cuatro esculturas de Antonio Canova. En 1837 hubo un gran incendio en el Palacio de Invierno que destrozó gran parte de sus interiores, y para evitar que el fuego se extendiera al Pequeño Hermitage, se desmontaron todas las conexiones entre los dos palacios.

Durante este siglo se efectuaron compras de varias colecciones importantes. En 1850, se adquirió la colección del Palacio de Cristoforo Barbarigo, en donde había muerto el pintor Tiziano. Esta colección incluía cinco cuadros del mismo Tiziano, que se unían a los otros tres que ya contenía la colección. En 1865 se compró el famoso cuadro de Leonardo da Vinci, la Madonna Litta al Conde Litta, junto con otros tres cuadros, por 100.000 francos. En 1870, el Hermitage compró por 310.000 francos la obra maestra de Rafael La Virgen y el Niño, que el gobierno italiano intentó comprar para evitar que saliera del país, pero no pudo igualar el alto precio.

Mujer y niño - Leonardo
Descendimiento de la cruz - Rubens
El emperador Nicolás I de Rusia decidió en el año 1852 convertir al Hermitage en un Museo Imperial, al ver que en Europa empezaba a afianzarse el sistema de museos estatales. Mandó construir una entrada para el público y ordenó la decoración del museo para que pudiera ser abierto al público, incluyendo la construcción de nuevas estancias para poder depositar los objetos y cuadros, decoración e interiores que se han mantenido intactos hasta la actualidad. La inauguración fue el 5 de febrero de 1852, con lo que se abría el palacio para las clases altas, sobre todo.

Escalera de la entrada
El Palacio de Invierno, que pasó a formar parte del museo en el año 1922, fue durante dos siglos la residencia principal de los zares. Había sido construido para la emperatriz Isabel, hija de Pedro el Grande, y sus fachadas, el interior de la iglesia palaciega y la majestuosa escalera principal son  un raro ejemplo del llamado barroco ruso del siglo XVIII. Sin embargo las salas del palacio son del siglo XIX, pues tras incendio de 1837 se reconstruyeron según la moda de la época. A pesar de que se convirtieron en salas de exposiciones no han perdido todo su esplendor. La más bella de todas es la sala Malaquita; sus columnas, pilastras, chimeneas, lámparas de pie y mesitas están decoradas con malaquita de los montes Urales. El verde vivo de la malaquita, combinado con el brillo del dorado y el mobiliario tapiado con seda de color frambuesa, determinan la impresión fantástica de esta sala.

Salón de Malaquita
El visitante puede seguir el curso de la historia del estado ruso, en un paseo guiado por las salas del Palacio de Invierno. La influencia de los valores imperiales y de la gloria están, constantemente, presentes en su ornamentación. 

Salón del Trono
En la sala de Pedro I puede contemplarse el retrato del emperador con la diosa de la sabiduría que le guía hacia nuevas hazañas y dos escenas del triunfo de las tropas de Pedro I en la guerra contra los suecos. La siguiente sala, la de los Blasones, está presidida por columnas doradas de orden corintio. El emperador recibía a los mensajeros procedentes de las regiones de Rusia, esta sala tiene una superficie de mil metros cuadrados, allí está presente el águila bicéfala, que es el escudo de Rusia, y los escudos de cada una de las provincias rusas.

Palacio de Catalina
El Palacio de Invierno era la residencia principal de los zares rusos, cosa que determina su carácter fastuoso, el Hermitage Pequeño fue construido para la vida privada de Catalina II. La emperatriz quería descansar de la vida oficial en un lugar más acogedor. Por ese motivo el palacio fue denominado “Hermitage”, palabra francesa que significa “ermita”, y a él solamente podrían acceder sus invitados personales. La mesa del comedor del Hermitage descendía a la planta baja, con ayuda de un mecanismo especial, allí era preparada por los sirvientes y luego volvía a subirse una vez ya preparada, así se evitaba que la servidumbre importunara a Catalina y sus huéspedes. Este comedor con la mesa levadiza ya no existe; el palacio fue reconstruido en la segunda mitad del siglo XIX y en su lugar hay una maravillosa sala-pabellón adornada con galerías, rejas doradas, mosaicos esmaltados, la denominada “fuente de las lágrimas”, centelleantes arañas de cristal de roca. En la sala se expone también el reloj Pavo real, obra inglesa del siglo XVIII. Cuando el reloj da las horas el pavo real instalado en un roble abre su opulenta cola y da la vuelta mostrándola. Las ventanas de esta sala miran al jardín colgante, dispuesto sobre las bóvedas de la planta baja.

Reloj Pavo Real
Hacia finales del reinado de Catalina II, la colección del Hermitage contaba con 3.000 cuadros, casi 7.000 dibujos, más de 70.000 grabados y 10.000 piedras talladas, que eran su afición especial. Pero sus colecciones no eran accesibles al público. Ahora visitan el Hermitage unas dos millones y medio personas cada año. Se dice que si una persona dedicara solo un minuto a contemplar cada pieza del museo, necesitaría cuatro años y medio, sin descanso, para verlas todas. Por lo que les recomendamos seleccionen antes de su visita, lo que desean ver.

El Hermitage viejo fue construido en la década de 1770 para instalar la creciente colección artística de Catalina II. Ahora en este palacio se encuentran obras de los maestros de renacimiento italiano: se expone Judit, obra maestra de Giorgione, la poética Virgen de la Anunciación de Simone Martín, obras de Fra Angelico y Boticelli... Pero las perlas de la colección son dos cuadros de Leonardo da Vinci: la Madona Benois – correspondiente a su periodo creativo temprano y que representa a la Virgen como a una joven contemporánea del pintor, ataviada y peinada a la moda, que juega con su hija – ya la lacónica Madona Litta, que es por el contrario un trabajo de madurez en que la imagen de la Virgen es el ideal de la belleza física y espiritual. Entre las obras de la célebre colección de Tiziano destaca San Sebastián, pintado al final de la vida del gran maestro veneciano con trazos amplias e impetuosos, realizados no sólo con el pincel, sino a menudo con los dedos, lo que le da una expresión especial.

En el edificio del Hermitage nuevo encontramos una parte de la colección de los maestros italianos, que fue construido por Nicolas I y abrió las puertas al público hace 150 años. Aquí se encuentra arte italiano de los siglos XIII al XVIII La Anunciación de Martini, La visión de San Agustín, de Lippi, La virgen y el niño de Fra Angelico, El tañedor de laúd de Caravaggio. La única obra de Miguel Ángel, El niño en Cuclillas estaba destinada al panteón de los Médici.

En las salas grandes, decoradas con vasos de malaquita y lapislázuli, se hallan la exposición de pintura italiana y la colección de pintura española, considerada como una de las mejores fuera de las fronteras de España. En ella se puede ver obras de El Greco, Velázquez, Ribera, Zurbarán, Murillo y Goya. La riquísima colección de los pintores españoles del siglo de oro perteneciente al banquero Coesvelt, reunida durante la guerra napoleónica, llegó al Hermitage en 1814. En esta época las adquisiciones se hicieron ordenadas y el museo compraba las obras que se consideraban imprescindibles para reflejar con plenitud la historia del arte. Además de las pinturas españolas, a principios del siglo XIX se adquirieron cuadros de maestros de los Países Bajos. Esta colección no es grande pero tiene obras maestras de Robert Camping, Roger van del Weyden y Hugo van del Goes.

San Pedro y San Pablo - El Greco
En todas las épocas los coleccionistas de Rusia tuvieron una afición especial por el trabajo de los pintores flamencos y holandeses del siglo XVII. Cinco salas del Hermitage Nuevo atesoran obras de Rubens, desde las más tempranas hasta las últimas, célebres retratos de Van Dyck, escenas de caza de Paul de Vos y abundantes naturalezas muertas de Frans Snyders. La colección de pintores holandeses cuenta con más de mil cuadros de todos los géneros. Los lienzos de Rembrandt ocupan una gran sala y dan una clara idea de toda so obra creativa: el retrato juvenil de su esposa Saskia, representada como la diosa Flora, el trágico Descendimiento de la cruz, el penetrante retrato del anciano en rojo… y al final la joya de la colección, el regreso del hijo pródigo, escena evangélica en que el maestro pudo expresar su fe en el bien y en el amor humano.

La colección del arte francés de los siglos XV al XVIII es la segunda en importancia en el mundo después de la del Louvre. Los lienzos de Poussin, Watteau y Chardin se alternan con creaciones de los mejores escultores franceses y una riquísima colección de arte aplicado. Un atractivo especial del Hermitage es su fantástica colección de pinturas del impresionismo y el post-impresionismo francés y de los maestros de principios del siglo XX. Estas obras fueron compradas, y a veces encargadas directamente a los maestros, por los coleccionistas moscovitas Serguei Schukin y Mijail e Ivan Morozov. Los paisajes de Moner y Sisley que revelan el proceso de afianzamiento del método impresionista, en encanto de las imágenes femeninas de Renoir, el halo intelectual de las obras de Cezanne, la expresividad de Van Gogh, la serenidad de los paisajes de Oceanía de Gauguin, la armonía cromática de las numerosas obras de Matisse y de las más de 30 obras de Picassoante este siglo, el museo tuvo importantes pérdidas. Durante la década de 1920, se trasladaron 500 obras al Museo Pushkin de Moscú, para que el arte no estuviera tan centralizado en San Petersburgo. En los años 30, se trasladaron otras 70 obras, entre ellas pinturas de Rubens, Rembrandt o Tiziano. Sin embargo, el Hermitage también consiguió importantes bienes; durante estas mismas décadas se empezaron a nacionalizar los bienes que se encontraban en los palacios de la aristocracia rusa, y la mayoría de éstos fue a parar al Hermitage. Se recibieron todo tipo de obras de arte de los palacios imperiales, objetos arqueológicos del antiguo Egipto, documentos, monedas, arte de la época bizantina... Fue en esta época cuando, al aumentarse considerablemente su patrimonio, pasó de ser un museo de arte, a   ser un museo de arte y cultura universal.

A mediados de los años 30, se produjeron una serie de ventas de cuadros al extranjero, lo que supuso una gran pérdida para el museo. El objetivo de estas ventas, según la postura oficial, era la financiación del propio estado. Según voces discordantes, estas ventas no pueden justificarse desde ningún punto de vista. Se vendieron más de 2.800 cuadros, entre los cuales había 250 obras mayores y 50 obras maestras. Algunas piezas que no se vendieron volvieron al museo. Muchas de estas piezas fueron a parar a la National Gallery de Washington. Desde el año 1932 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, fueron saliendo obras menores del museo para ser vendidas o para distribuirse entre las distintas repúblicas soviéticas.

Con la entrada de las tropas alemanas en Rusia en el año 1941, se inició la evacuación de las obras del Hermitage. Fue la mayor evacuación de obras de arte desde la ocurrida durante la Guerra Civil Española en el Museo del Prado. Miles de voluntarios se dedicaron a embalar más de un millón de obras, para trasladarlas en tren hasta Sverdlovsk, en los Urales. Dos trenes pudieron llegar a su destino, pero cuando estaban preparando el tercero, comenzó el asedio a la ciudad por los alemanes, que duró 900 días, y que produjo la muerte de dos millones de habitantes de la ciudad. Mientras, los conservadores que se quedaron se dedicaron a salvar y llevar al museo todos los bienes que encontraban en otros palacios, y a proteger al propio museo del frío y de la nieve y de los ataques aéreos. Además, sirvió de refugio contra las incursiones aéreas alemanas, y hasta 12.000 personas vivieron allí hasta las primeras evacuaciones, en el año 1942. Las obras trasladadas a Sverdlovsk llegaron bien y allí se creó una nueva sección del museo para mantener los objetos y cuadros. No se dañó ni se perdió absolutamente nada.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, el museo volvió a abrir sus puertas al público, con las obras evacuadas que volvieron a ser colocadas en su lugar de origen. Además, el museo tuvo que ser restaurado debido a todos los daños que había sufrido durante el asedio nazi, restauración que llevó varios años. En el año 1948, el Museo de Arte Contemporáneo Occidental de Moscú donó 320 obras de arte del siglo XIX y XX, entre las que se encontraban obras de Renoir, Matisse, Picasso, Monet, Van Gogh o Gauguin.

El Ejército Rojo, a su vuelta de Berlín, trajo numerosas obras de arte que acabaron en el Hermitage, sobre todo de obras impresionistas y postimpresionistas de colecciones privadas. Uno de los casos más importantes fue el del Altar de Zeus de Pérgamo, que fue llevado del Museo de Pérgamo en Berlín como botín de guerra, y que estuvo expuesto en el Hermitage hasta el año 1959. El museo y el ejército ruso recibieron muchas críticas por este robo de obras, pero el gobierno ruso alegó que fueron como una mínima satisfacción por la destrucción por parte del ejército nazi de obras rusas de incalculable valor, como los palacios de Peterhof y Tsarskoye Selo. Además, el gobierno ruso ha prohibido por ley la devolución de las obras en caso de que se demuestre que los dueños financiaron económicamente al régimen nazi.

miércoles, 4 de febrero de 2015

La leyenda del Kraken



El kraken (palabra proveniente del termino escandinavo "krake", que designa a un animal enfermizo o deforme) es una criatura marítima de la mitología finlandesa y escandinava comúnmente descrita como un octópodo de grandes proporciones, bestia peligrosa que habita en todos los mares, siendo de su especial agrado los del Norte, y que encontramos a menudo en las crónicas de los navegantes de antaño. Según se dice, su enorme tamaño y sus fuertes tentáculos le permitían alcanzar y enroscarse fácilmente en la punta de los mástiles y el casco de los barcos, para hacer naufragar a la tripulación, la cual era moría ahogada o era devorada por el animal. Los “supervivientes” contaban el relato del monstruo de los mares y dieron nacimiento a esta leyenda.

El nombre de Kraken suele asociarse popularmente a la especie de calamar gigante "Architeuthis Dux" (más denominado calamar gigante del Atlántico), animal de aspecto parecido a una pota común, pero del que se han encontrado ejemplares hembras muertos de aproximadamente 15 m de longitud hasta la punta de los tentáculos. Se tiene constancia de una hembra varada en una playa neozelandesa, en el año 1887, que medía unos 18 m post mortem y más de 250 kg de peso .Con un diámetro de hasta 25 cm, el Architeuthis dux es considerado el animal con los ojos más grandes, aunque se cree que el calamar colosal podría tenerlos aún más grande. Estos calamares son el bocado predilecto de los cachalotes, los cuales descienden hasta la zona abisal (más de 1.000 m) para hacerse con su carne, dando así origen a titánicas peleas submarinas.


Las primeras historias acerca del Kraken, datan del siglo XII, en Noruega, refiriéndose a una criatura del tamaño de una isla. En 1752, cuando el obispo de Bergen, Erik Ludvigsen Pontoppidan, escribió su Historia natural de Noruega, describió al Kraken como una "isla flotante" de una y media milla. También escribió: 
"Parece estos son los brazos de la criatura (El Kraken), y, está dicho que si agarraran al hombre de guerra más grande, lo arrastrarían hasta el fondo".
Según él, los pescadores noruego a menudo corrían el riesgo de atrapar los peces sobre el kraken, cuando la pesca era tan buena. Si un pescador tenía una buena pesca, uno le decía al otro, “Debes haber pescado sobre el Kraken”. Este también alegó que el monstruo a veces es confundido con una isla, y que en algunos mapas se incluían islas solo en algunas ocasiones, y esto indicaba que era un Kraken.

Desde finales del siglo XVIII, el Kraken se ha representado en diferentes formas, principalmente como criaturas enormes muy parecidas a pulpos, y a menudo se ha afirmado que el “Kraken de Pontopiddan podría haberse tratado de la observación por parte de los marineros un calamar gigante".

En 1802, el francés Pierre Dénys de Montfort, (1766–1820 fue un naturalista francés, especializado en la malacología) reconoce la existencia de dos tipos de octópodos gigantes en Naturelle Génerale et Particuliére des Mollusques, una enciclopedia descriptiva de los moluscos. Este afirma que el primer tipo, el “pulpo kraken” ha sido descrito por los marineros noruegos y balleneros de Américo, así como antiguos escritores como Plinio el Viejo. Y sobre la otra el pulpo colosal, se informó acerca de un ataque a un buque velero de Saint-Malo, frente a las costas de Angola.


Montfort luego se atrevió a hacer más afirmaciones. Él propuso que diez barcos de guerra británicos que misteriosamente desaparecieron una noche en 1782 debieron ser atacados y hundidos por pulpos gigantes. Desafortunadamente para Montfort, los británicos saben qué le pasó a las naves, resultando en una desgraciada revelación para Montfort. La carrera de Pierre Dénys de Montfort nunca se recobró y murió hambriento y pobre en París alrededor de 1820 (Sjögren, 1980). En defensa de Pierre Dénys de Montfort, cabe señalar que muchas de sus fuentes, para el “pulpo kraken” probablemente describen al verdadero calamar gigante, cuya existencia se probó en 1857.

En 1830, muy posiblemente influido por el trabajo de Pierre Denys de Montfort, Alfred Tennyson publicó su popular poema El Kraken. El poema, en sus tres últimas líneas, también tiene similitudes con la leyenda del Leviatán, un monstruo marino, que subiría a la superficie en el final de los días.

La descripción de Tennyson aparentemente influyó en Julio Verne que imaginó al famoso calamar gigante en Veinte mil leguas de viaje submarino en 1870. Verne también hace numerosas referencias al Kraken y al obispo Pontoppidan en la novela.


El parque estatal Berlin-Ichthyosaur en Nevada, Estados Unidos, es un lugar muy querido por varios paleontólogos, pues en sus rocas se esconde grandes secretos del pasado. Como todo otro desierto, este alguna vez estuvo cubierto por el océano y las criaturas que habitaron en él han dejado huella en forma de fósiles esperando ser descubiertos y analizados. Es un lugar donde pueden encontrarse restos de ictiosaurios de la especie Shonisaurus popularis, que medían unos 14 metros. Estos fueron la contraparte del Triásico al actual cachalote devorador de calamares gigantes. Sin embargo, estos fósiles de Nevada tienen una larga historia de investigadores que quedaron desconcertados con sus hallazgos, como el mayor experto en este yacimiento: Charles Lewis Camp, de la UC en Berkeley.
 “Camp quedó desconcertado por estos fósiles en la década de 1950″, dijo . “En sus artículos insiste refiriéndose a lo peculiar que es este sitio. Estamos de acuerdo, es peculiar”.
Su interpretación era que los fósiles probablemente representaban la muerte tras un varamiento accidental o por una floración de plancton tóxico. Pero nadie había sido capaz de demostrar que los animales murieron en aguas poco profundas. De hecho el trabajo más reciente sobre las rocas alrededor de los fósiles sugieren que fue un ambiente de aguas profundas, lo que hace aún más misterioso que los cadáveres estuvieran bien ordenados.

Esta pregunta –la muerte en el océano superficial o profundo– es lo que atrajo a Mark McMenamin (investigador estadounidense del Colegio Mount Holyoke, en Massachusetts), quien en 2011 sorprendió a la comunidad científica al declarar haber encontrado la explicación a la enigmática distribución de los huesos: el kraken.

Yo era consciente de que cada vez que hay controversia acerca de la profundidad, es probable que haya algo interesante”, dijo McMenamin. Y cuando comenzó a buscar los fósiles, McMenamin quedó impactado por su rareza. “Quedó muy claro que algo muy extraño estaba sucediendo allí”, dijo McMenamin. “Fue una configuración muy extraña de los huesos.”


En primer lugar, los diferentes grados de grabado en los huesos sugiere que los shonisauros no fueron muertos y enterrados al mismo tiempo. También parecía que los huesos habían sido deliberadamente reorganizados. Esto le hizo pensar acerca de un depredador marino moderno que es conocido por su capacidad para la manipulación inteligente de restos de presas.

Los pulpos modernos lo hacen”, dijo McMenamin. ¿Y si hubiera una especie antigua, muy grande, de pulpo, como el Kraken de la mitología?. “Creo que estas cosas fueron capturados por el kraken y sus restos depositados tras ser devorados”.

En el yacimiento de fósiles, algunos de los discos vertebrales del shonisaurus están dispuestos en curiosos patrones lineales con una regularidad casi geométrica, explicó McMenamin. La propuesta es la de un kraken del Triásico, que podría haber sido el invertebrado más inteligente que nunca haya existido, que sabía disponer los discos vertebrales en patrones de doble línea, con piezas individuales de anidación de una manera parecida a como si fueran parte de un rompecabezas.

Aún más espeluznante: Las vértebras dispuestas se asemejan a los patrones de un tentáculo de cefalópodo. En otras palabras, el disco vertebral puede representar los primeros autorretratos conocidos.

Pero, ¿podría un pulpo realmente haber cazado estos enormes reptiles nadadores depredadores? Nadie hubiera creído un cuento hasta que el personal del Acuario de Seattle recurrió a una cámara de vídeo para averiguar lo que estaba matando a los tiburones en una de sus grandes tanques. Se sorprendieron al descubrir que el asesino era un gran pulpo que había en el mismo tanque. El video de uno de estos ataques está disponible en YouTube.

Creemos que este cefalópodo en el Triásico estaba haciendo lo mismo”, dijo McMenamin. Entre las evidencias de los ataques del kraken están la existencia de muchas costillas rotas en los fósiles de shonisaurus y el cuello torcido de los ictiosaurios.

Por supuesto, es el crimen perfecto, porque los pulpos del Triásico eran en su mayoría de cuerpo blando y no se fosilizaron bien. Sólo sus picos, o partes de la boca, son duras y las posibilidades de los que se conserven cerca son muy bajos. Esto significa que las pruebas del asesino Kraken son circunstanciales, lo que puede dejar a algunos científicos bastante escépticos.

La teoría de McMenamin no tuvo la aceptación esperada. En el siglo XV el filósofo Guilermo de Ockham (1288-1347) estableció un principio que desde entonces ha regido el pensamiento científico: la explicación más sencilla, suele ser la correcta, conocido como “Navaja de Ockham” ó “Principio de parsimonia”. En este caso suponer la existencia de una criatura mítica para explicar un fenómeno natural resulta excesivo e innecesario. El profesor David Fastovsky, paleontólogo de la universidad de Rhode Island señaló “todo puede ser explicado por medios mucho menos exóticos”.

Fuera de la propuesta de McMenamin, no existen pruebas para demostrar la posible existencia de un cefalópodo triásico, y los argumentos planteados muestran incongruencias que vuelven la tesis aún más inverosímil.

Uno de los mayores argumento utilizados por McMenamin para justificar la existencia del kraken es que los pulpos actuales también forman muladares. Si bien es cierto, estos consisten en un simple montón de escombros apilados, sin patrones geométricos. Afirmar que el kraken acomodó las vértebras en un mosaico decorativo es sugerir que la bestia estaba dotada de una inteligencia bastante superior a la que presentan sus parientes modernos, una declaración carente de sustento.

La evidencia más importante a favor del kraken es su supuesto pico fosilizado, también es debatible. La muestra es demasiado pequeña y fragmentada para calcular el tamaño del cefalópodo al que supuestamente perteneció. Antes de considerarlo como el “pico del kraken”, sería prudente que científicos especializados en el campo e independientes analizaran el fósil para comprobar que efectivamente provino de un calamar, y aún si fuera el caso, no resolvería la mayor incongruencia de la tesis de McMenamin: a diferencia de los pulpos, los calamares no crean muladares, asi que, este, siendo un calamar, no pudo haber sido el “artista” creador del mosaico de vértebras.

Por lo tanto, si bien hay un poco de verdad detrás del mito de este fantástico ser,  su existencia nunca ha sido comprobada, a pesar de los esfuerzos que se han venido realizando en el tiempo. Al romper el principio de parsimonia, el criterio que rige la actividad científica, no se puede tomar con seriedad el trabajo de McMenamin. Parece ser que el investigador cayó en la curiosidad que suscita la bestia legendaria para provocar que su trabajo recibiera cierta publicidad.

Queda pues como conclusión que el monstruo no existe más que en la imaginación humana, al igual que muchos otros mitos antiguos plasmados en papel por mentes brillantes e ingeniosas de sus tiempos, pero al fin volcadas al uso de la fantasía y la imaginación


Y de postre...

En Furia de Titanes (2010, dirigida por Louis Leterrier), una película estadounidense de fantasía, adaptación de una película de 1981 de mismo título, El argumento de ambas se basa en el mito griego de Perseo… ¿griego?, pues sí, los desarrolladores de la historia, decidieron “pedir prestado” su ser mitológico a los noruegos, El Kraken no forma parte de la mitología griega (aunque en ambas versiones se habla de este monstruo). En la historia real de Perseo, la bestia que los dioses enviaron a destruir la ciudad fue un Ceto (un pez gigante, como una ballena). Lo peor de esto es que el kraken se asemeja a un monstruo para nada parecido a un pulpo, todo sea por la taquilla :/


En la segunda parte de “Piratas del Caribe: El cofre de la muerte (del hombre muerto o como se llame en su ubicación geográfica)” también podemos ver al Kraken, aunque al menos aquí si le respetaron su forma de pulpo gigante, pero le pertenece al famosísimo Davy Jones, capitán del Holandés Errante (del cuál hablamos hace poco en esta página) y es el encargado de darle su merecido a los enemigos de este.



Bajo los truenos de la superficie,
En las grietas del mar abismal,

El Kraken duerme su antiguo sueño sin sueños.

Pálidos reflejos se agitan alrededor

De su oscura forma;

Vastas esponjas de milenario crecimiento y altura

Se inflan sobre él, y en lo profundo de la luz enfermiza,

Pulpos innumerables y desmedidos baten

Con brazos gigantescos

La verdosa inmovilidad,

Desde secretas celdas y grutas maravillosas.
Yace ahí desde siglos, y yacerá,
Cebándose dormido de inmensos gusanos marinos
Hasta que el fuego del Juicio Final consuma la hondura.
Entonces, para ser visto una sola vez por hombres y por ángeles,
Rugiendo surgirá y morirá en la superficie.

Lord Alfred Tennyson

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La guerra filipino-estadounidense

Después de expulsar a España de las islas Filipinas tras la guerra de 1898, los EE.UU. mostraron su verdadera faz y ahogaron en sangre los deseos de independencia de los filipinos. En un principio las promesas de libertad e independencia que pregonaron los estadounidenses fueron creídas pero muy pronto se reveló una nueva dominación colonial. Ésta es la historia de la primera guerra de liberación nacional del siglo XX. Un conflicto ocultado por algunos, no suficientemente tratado por otros y desconocido para la mayoría. 

Corrían los últimos años del siglo XIX cuando los Estados Unidos de América decidieron meterse de lleno en el negocio del colonialismo por el expeditivo procedimiento de arrebatar a una decadente España lo poco que quedaba de aquel imperio donde nunca se ponía el sol. Tras declararle la guerra en 1898, los Estados Unidos expulsaban a España de Cuba y Filipinas con la ayuda de la insurgencia indígena y criolla, deseosa de obtener la libertad prometida por el «hermano americano» después de echar a los españoles.

Pero muy pronto se demostró que hacer tratos con los Estados Unidos significaba poco menos que vender el alma al Diablo: al finalizar la guerra hispano-estadounidense, el presidente McKinley y sus secuaces decidieron que los territorios «liberados» debían pasar a formar parte del nuevo imperio colonial norteamericano. Cuba, que en virtud del Tratado de París debía ser un estado independiente, terminó con un gobierno títere y con la obligación de ceder a los Estados Unidos la base naval de Guantánamo. Otros territorios «liberados» no tuvieron tanta suerte: Puerto Rico, Guam y Filipinas se convirtieron en colonias estadounidenses..

Pero esta solución no fue ni mucho menos del agrado de los independentistas filipinos, quienes habían luchado contra los españoles durante medio siglo para ahora caer en manos de unos nuevos dueños. Cuando los filipinos instauraron un gobierno propio, la nueva potencia colonial persiguió sin piedad al movimiento independentista, dando inicio a la llamada Guerra Filipino-Estadounidense

El Gobierno estadounidense había asegurado a los rebeldes filipinos que su único interés residía en derrotar a España, y de paso, ayudar a los filipinos a conseguir la independencia. El Presidente estadounidense McKinley había declarado públicamente que la anexión de las Filipinas, “habría sido, de acuerdo con nuestro código moral, una agresión criminal”. Pero, tras la derrota española en la Guerra Hispano-Estadounidense, los EE.UU. se volvieron contra los filipinos, y se apoderaron de Filipinas. 

McKinley explicaría que los filipinos eran incapaces de autogobernarse , y que Dios le había indicado que no podían hacer otra cosa que educarlos y cristianizarlos, a pesar de que las Filipinas ya habían sido cristianizadas por los españoles a lo largo de varios siglos.

William McKinley (1.843-1.901), Presidente de Estados Unidos y opresor del Pueblo filipino, al que engañó con malas artes. Fue asesinado por un anarquista.
En diciembre de 1898, Estados Unidos adquirió Filipinas y otros territorios de España por la suma de 20 millones de dólares, mediante el Tratado de París. sin embargo, los filipinos que ya habían declarado la independencia el 12 de junio, se opusieron a los términos del tratado. El 14 de agosto de 1898, una tropa formada por 11.000 soldados, fue enviada a ocupar las islas.

El 1 de enero de 1899, el Presidente títere Emilio Aguinaldo fue investido. Había sido llevado a Filipinas por la marina estadounidense. La tensión entre los soldados filipinos y estadounidenses fue en aumento. Según el Presidente estadounidense McKinley, los rebeldes filipinos estaban atacando Manila y eso justificaba el declarar la Guerra a Filipinas. A pesar de que el Presidente Aguinaldo en un primer momento había sido un títere de Estados Unidos, pronto perdió la confianza del gigante del norte y fue capturado por los norteamericanos.

Ante estos hechos, Macario Sacay asumió la Presidencia filipina, pero en 1906, fue engañado por el “Gobernador” estadounidense con una falsa oferta de amnistía y la promesa de un puesto en la proyectada Asamblea Nacional (en un marco republicano democrático). Sin embargo, él y sus guerrilleros fueron ahorcados por orden del Gobernador el 13 de septiembre de 1907.

Durante la contienda, murieron 20.000 militares filipinos y 4.234 estadounidenses. Pero lo más importante, fue que el número de civiles filipinos que perecieron como consecuencia directa de los enfrentamientos armados entre ambos ejércitos, sobrepasó el 1.000.000 de personas. Es decir, más del 10% de la población total de Filipinas, que entonces estaba en unos 9.000.0000. de personas. Por estas razones, estos hechos son también conocidos como el Genocidio Filipino.

La quema de aldeas, la tortura y las violaciones por parte del ejército estadounidense también fueron frecuentes. Otros actos habituales en las tropas estadounidenses fueron la quema de iglesias, la profanación de cementerios y la ejecución de prisioneros. Una de las torturas preferidas de los invasores estadounidenses era la cura de agua, que consistía en obligar al prisionero a beber enormes cantidades de agua, hasta que moría por colapso. Esta técnica, ya había sido usada habitualmente por la Inquisición durante siglos. El país de la Libertad y la Democracia usaba los métodos de la Inquisición para implantar el colonialismo más racista, explotador y abyecto que se pueda uno imaginar.

Imagen de prensa mostrando la orden dada por el General Smith “Matad a los mayores de diez” publicada en el New York Journal, en 1902.
Los historiadores han entablado numerosos debates para definir esta situación de guerra abierta pero no declarada entre los filipinos y el ejército y administración de los EE.UU. Algunos lo consideraron una rebelión filipina, pasando por quienes reconocen que el conflicto fue una guerra en toda regla, hasta los que, en base a los resultados del conflicto, llaman a estos sucesos el «genocidio filipino». En efecto, los norteamericanos aplastaron sin contemplaciones el levantamiento filipino, causando innumerables daños a la población civil filipina. En uno de los más vergonzosos episodios de esta sangrienta represión, el general Jacob Smith llegó a ordenar la ejecución de cualquier filipino mayor de diez años. La quema de aldeas, la tortura y las violaciones por parte del ejército estadounidense también fueron abundantes. 

Tras la derrota, Filipinas se convirtió en una colonia de Estados Unidos, que implantó por la fuerza su “cultura” e idioma en el archipiélago. Finalmente, el 4 de julio de 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos concedió a Filipinas una independencia más formal que real.

Un verdadero genocidio cultural. La guerra de Estados Unidos contra los filipinos no sólo destruyó a la citada República de Filipinas, sino que forzó el idioma inglés sobre los habitantes como lengua vehicular y oficial menospreciando todo lo que supusiera la cultura y el legado español en las islas. Sobra decir que el hecho de someter a los habitantes al dominio del inglés no suponía como contrapartida hacerles ciudadanos de Estados Unidos, como ocurrió en Puerto Rico. El cónsul de Estados Unidos en Manila, O. F. Williams, en una comunicación al Secretario de Estado, Mr. Day, en la temprana fecha del 2 de julio de 1898 (aún no había finalizado la guerra contra España) sugirió las siguientes líneas de actuación respecto a la política lingüística: 
"Cada empresa norteamericana en cada uno de los cientos de puertos y populosos pueblos de las Filipinas será un centro comercial y escuela para nativos dóciles conducentes a un buen gobierno según el modelo, de Estados Unidos. El español o idioma nativo no es esencial. Con la expulsión de los españoles, sigue que nuestro idioma se adopte inmediatamente en los tribunales, puestos públicos, escuelas e iglesias nuevamente organizadas y que los nativos aprendan inglés."
El argumento que se adujo para justificar la imposición del inglés en forma abusiva desde el comienzo de las operaciones militares el 4 de febrero de 1899 fue que el español era muy poco conocido y no era una lengua común en las Filipinas. Por lo tanto surgía la conclusión de que la conversión de la gente filipina en angloparlantes empezaría desde cero, ya que no había ni una lengua europea ni un idioma nativo que se opusiera a la imposición del inglés como idioma oficial y lengua de comunicación. Es cierto que en todos los siglos de dominio español sobre las Filipinas no estuvo muy extendido el uso y difusión de la lengua española pues estaba circunscrita a las élites políticas, económicas y culturales de Manila pero, también es justo reconocer, que no era una lengua extraña y sin implantación. Creo que la prueba más relevante de la utilización del español como lengua de prestigio fue que las proclamas independentistas filipinas fueran hechas en español y no en otro idioma. 

Filipinas vio abortada su independencia, por la que tanto había luchado, cuando su supuesto aliado reveló su traición. La guerra para los filipinos fue algo dolorosamente frustrante pues sólo sirvió para sustituir una potencia colonial por otra. A partir de entonces se inicia una era de dominación estadounidense teniendo los filipinos el dudoso privilegio de ser unos de los primeros pueblos en padecerlo.


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lunes, 2 de febrero de 2015

Yasser Arafat, emblemático líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)

De padre palestino y madre egipcia, Yasser Arafat (Mohammed Abed Ar'ouf Arafat, Jerusalén, 1929 - Clamart, Francia, 2004) Desde el final de la Segunda Guerra Mundial participó en el incipiente movimiento palestino, que aspiraba a construir un Estado árabe independiente sobre la entonces colonia británica de Palestina, chocando con las aspiraciones judías sobre el mismo territorio. Inició sus actividades públicas en Egipto donde estudió ingeniería en la Universidad de El Cairo, profesión que ejerció en Egipto y en Kuwait entre 1956 y 1965. Dirigió la federación de estudiantes palestinos (1952-1956), siendo investigado en esa época por sus presuntas relaciones con los islamistas de los Hermanos Musulmanes. En Kuwait participó en la fundación de Al-Fatah, que sería la facción más importante de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) fundada en 1964.

El 3 de febrero de 1969, Arafat fue nombrado presidente de la OLP; simbolizando desde entonces las aspiraciones palestinas a la posesión de un Estado propio frente a las ambiciones territoriales de Israel y de sus vecinos árabes. Tras la guerra de los Seis Días, Jordania se convirtió en la base de operaciones de la OLP. El rey Hussein de Jordania no dudó en echar por la fuerza a los guerrilleros palestinos que tuvieron que marchar al Líbano en 1970-1971.

Durante este tiempo sobrevivió a multitud de atentados y ejerció un papel moderador frente a las tendencias árabes radicales. Como máximo líder del movimiento, fue rechazado en muchos países occidentales por sus vinculaciones con el terrorismo árabe; pero tuvo también momentos de aceptación, como su alocución ante las Naciones Unidas en virtud del reconocimiento de la OLP como legítima representante del pueblo palestino (1974), o su admisión como miembro de la Liga Árabe (1976).

"Vengo con el fusil del combatiente de la libertad en una mano y la rama de olivo en la otra. No dejen que la rama de olivo caiga de mi mano"

El estallido de la guerra civil en el Líbano le llevó a enfrentarse con Siria y con diversas facciones de la OLP apoyadas por este país. Pese a intentar no involucrarse plenamente en el guerra civil libanesa, los ataques de los guerrilleros de la OLP sobre el norte de Israel, precipitaron la invasión israelí del Líbano (1982-1985). El ejército hebreo, comandado por Ariel Sharon, llegó hasta Beirut que fue bombardeado insistentemente. En el marco de esta guerra, milicias falangistas libanesas en una zona controlada por el ejército israelí cometieron las horrendas matanzas de Shabra y Chatila en las que muchos refugiados palestinos fueron masacrados. Finalmente Arafat y la OLP tuvo que salir del Líbano y marchar a Túnez. 


Posteriormente marchó en 1987 a Bagdad y consiguió reafirmar su autoridad sobre toda la OLP. En noviembre de ese mismo año, la población palestina de Gaza y Cisjordania, ocupadas por Israel desde 1967 iniciaron la Intifada, la "revuelta de las piedras", que recordó al mundo la tragedia palestina.


El 15 de noviembre de 1988, el Consejo Nacional Palestino intentó capitalizar ese movimiento proclamando simbólicamente la creación de un Estado palestino independiente aceptando la resolución 232 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que implicaba el reconocimiento del estado de Israel (cuyo «gobierno en el exilio» presidía él mismo), que obtuvo el reconocimiento de más de sesenta países. Pero las sucesivas derrotas militares de los árabes acabaron por convencerle, a raíz de la desaparición de la Unión Soviética y de la Guerra del Golfo en los primeros años noventa, de la necesidad de llegar a un entendimiento con Israel. El líder y fundador de Al Fatah participó en varias rondas de negociaciones de paz con sus homólogos israelíes; en Madrid (España) en 1991, que dio lugar a un proceso de paz que llevó a los Acuerdos de Oslo en 1993.En el marco de esos acuerdos Arafat volvió a Gaza en julio de 1994 a la cabeza de una Autoridad Nacional Palestina embrionaria, también participo en las conversaciones en Camp David (Estados Unidos) en 2000. Por su papel en el proceso de paz en Oriente Próximo fue galardonado, junto a los dirigentes israelíes Isaac Rabin y Shimon Peres, con el premio Nobel de la Paz en 1994.


Sin embargo, el proceso de paz descarriló  y la figura de Arafat se fue haciendo cada vez menos importante en el tablero internacional. Finalmente tras años de acoso en su residencia de La Muqata en Ramala, el rais falleció en un hospital parisino en el 2004.


Su muerte, el 11 de noviembre de 2004 en Francia a los 75 años de edad, estuvo rodeada de diferentes teorías. Sus defensores denunciaron el envenenamiento por polonio como causa de su desaparición pero, años después y tras la exhumación de los restos del raís en 2012, las autoridades médicas competentes (rusos y franceses) descartaron a finales de 2013 esa hipótesis concluyendo que su muerte fue "por causas naturales". 

El jefe de la Agencia Federal de Microbiología de Rusia, el doctor Vladimir Uiba, afirmó Arafat “murió por causas naturales, y no por radiación”. Sus palabras, recogidas por las agencias Interfax y RIA Novosti, chocan con la lectura que hizo de su informe la comisión especial del Gobierno palestino que estudió el caso y que aseguró que las conclusiones de Moscú, como la de los expertos suizos, dejaban una cosa clara: “que Arafat no murió por edad, no tuvo una muerte natural”, la justicia francesa, que realizaba la tercera investigación sobre los restos del que fuera líder palestino, aseguró que la causa de la muerte era natural, probablemente “una infección generalizada”. La familia de Arafat impugnó este último resultado.

La confusión es notable respecto a lo que verdaderamente ocurrió a Arafat cuando falleció oficialmente de un “accidente cerebrovascular hemorrágico masivo” tras un mes sufriendo gastroenteritis y diarreas. En 2012, forenses de la Universidad de Lausana (Suiza), contratados por la viuda del rais, Suha, y en el término de una investigación periodística de la cadena de televisión catarí Al Yazira, analizaron las últimas ropas del político y encontraron elevados niveles de radiación, pese al tiempo transcurrido. Esto llevó a un juzgado de Nanterre (Francia) a ordenar su exhumación para la toma de muestras. La investigación judicial del caso se realiza en Francia porque Arafat murió en un hospital galo, militar, el de Percy, donde fue llevado cuando su estado empeoró.

La batalla de Stalingrado

La decisiva batalla de Stalingrado, entre el 23 de agosto de 1942 y el 2 de febrero de 1943, fue uno de los hitos más importantes de la Segunda Guerra Mundial. Más, a partir de ese momento, al que se sumó más tarde la batalla de miles de tanques y tropas rusas en Kursk, signó la derrota definitiva de Alemania, que empezó a retroceder hasta quedar apretada en su propio territorio.

La batalla de Stalingrado fue un enfrentamiento bélico entre el Ejército Rojo de la Unión Soviética y la Wehrmacht de la Alemania nazi y sus aliados del Eje por el control de la ciudad soviética de Stalingrado, actual Volgogrado, entre el 23 de agosto de 1942 y el 2 de febrero de 1943. La batalla se desarrolló en el transcurso de la invasión alemana de la Unión Soviética en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Con bajas estimadas en más de dos millones de personas entre soldados de ambos bandos y civiles soviéticos, la batalla de Stalingrado es considerada la más sangrienta de la historia de la humanidad. La grave derrota de la Alemania nazi y sus aliados en esta ciudad significó un punto clave y de severa inflexión en los resultados finales de la guerra y representa el principio del fin del nazismo en Europa, pues la Wehrmacht nunca recuperaría su fuerza anterior ni obtendría más victorias estratégicas en el Frente Oriental.

La ofensiva alemana para capturar Stalingrado comenzó a finales del verano de 1942, en el marco de la Operación Azul o Fall Blau, un intento por parte de Alemania de tomar los pozos petrolíferos del Cáucaso. Un masivo bombardeo de la Luftwaffe redujo buena parte de la ciudad a escombros, mientras las tropas terrestres del Eje debían tomar la ciudad edificio por edificio, en lo que ellos denominaron «Rattenkrieg» ('guerra de ratas'). A pesar de lograr controlar la mayor parte de la ciudad, la Wehrmacht nunca fue capaz de derrotar a los últimos defensores soviéticos que se aferraban tenazmente a la orilla oeste del río Volga, que dividía la ciudad en dos. En noviembre de 1942 una gran contraofensiva soviética embolsó al 6º Ejército Alemán del general Paulus dentro de Stalingrado, no logrando escapar del cerco por la negativa de Hitler a renunciar a la toma de la ciudad. Este cerco, llamado por los alemanes «Der Kessel» ('el caldero'), significó el embolsamiento de 250 000 soldados, debilitados rápidamente a causa del hambre, el frío y los continuos ataques soviéticos. Los constantes fracasos alemanes por intentar romper el cerco harían, contra las órdenes de Hitler, que Friedrich Paulus rindiera su 6º Ejército.


La derrota alemana en Stalingrado confirmó lo que muchos expertos militares sospechaban: las fuerzas alemanas no eran lo suficientemente poderosas en logística de abastecimiento como para mantener una ofensiva en un frente que se extendía desde el mar Negro hasta el océano Ártico.20 Esto se confirmaría poco después en el nuevo revés que Alemania sufriría en la batalla de Kursk. El fracaso militar convenció a muchos oficiales de que Hitler estaba llevando a Alemania al desastre, acelerándose los planes para su derrocamiento y dando como resultado el atentado contra Hitler de 1944. La ciudad de Stalingrado recibiría el título de Ciudad Heroica.

En la noche del 13 de julio de 1942, Stalin convocó al Kremlin a Giorgi Zhukov, designado dos meses antes subcomandante del Ejército Rojo, sólo por detrás del Jefe Supremo, y le ordenó que expusiera el plan que había elaborado sobre la situación de Stalingrado y el Frente Sur.  Zhukov señaló –con la presencia del General V. Vasilensky, jefe del Estado Mayor General- que era necesario profundizar la retirada de largo alcance que realizaba el Ejército Rojo frente al Grupo de Ejércitos B del Tercer Reich (Kluge), tras su reciente triunfo en Crimea y la captura de Sebastopol (Manstein), y hacerlo a lo largo de 1.200/1.400 kilómetros, hasta llegar al Volga, en la zona de su mayor proximidad con el río Don, a la altura de la ciudad de Stalingrado.

Georgi Zhukov
Allí, el 62° Ejército (Chuikov) debía dar media vuelta, atrincherarse, y obligar a los alemanes a concentrar la totalidad de las fuerzas de choque del Grupo B, que eran el 6° Ejército (Paulus) y la mitad del 4° Panzer (Hoth), en una batalla de desgaste que debía durar no menos de 45 días. Las fuerzas que debían utilizarse en la defensa de Stalingrado eran “las mínimas indispensables”, y debían actuar con un criterio de enorme simplicidad: “Ni un paso atrás”. Zhukov agregó que en la medida en que el 6° Ejército concentrara sus recursos de choque en Stalingrado, aumentaría la extensión de sus flancos, y en igual medida su vulnerabilidad.

Señaló que lo esencial en la batalla que proponía desencadenar no era la defensa de la ciudad, sino la concentración de fuerzas y recursos del Ejército Rojo que debía realizarse al Norte y al Suroeste de la capital del Volga, para desencadenar desde allí una contraofensiva de pujanza abrumadora en un plazo no mayor de 45/60 días. El objetivo no era resistir en la ciudad, sino modificar la situación estratégica del Sur de Rusia, y ante todo recuperar la iniciativa.

Zhukov concentró 8 ejércitos, incluyendo 4 de tanques, en el perímetro de Stalingrado, con un total de 680.000 hombres, 860 blindados pesados (T-34) y 6.500 obuses de 105 y 155 mm., además de 2.000 cohetes Katiushas. La concentración de fuerzas abarcaba 40% de la artillería del Ejército Rojo, y disponía de 45% de los blindados.

El 6° Ejército contaba con 18 divisiones, entre ellas los 4 blindados del 4° de Panzers; y tenía el respaldo irrestricto de la 4° Flota de la Luftwaffe (Richthofen), con 1.200 aviones de combate, la más poderosa fuerza aérea de la Segunda Guerra Mundial en ese momento.

El 62° Ejército soviético estaba integrado en septiembre por 40.000 hombres, que en octubre, tras 30 días de combate, se habían reducido a 20.000. Al concluir el mes de lucha, los alemanes controlaban 90% de la ciudad, y los hombres de Chuikov mantenían en sus manos sólo una franja de 1,5 kilómetros de extensión sobre el Volga, de 400/800 metros de ancho.

Los puntos principales de la defensa eran tres: el montículo de Mamae Turgan, la estación central de ferrocarril y el embarcadero en el Volga. Los dos primeros cayeron y fueron retomados 8/10 veces. El último nunca fue capturado por las fuerzas del Tercer Reich.

El mando alemán lanzó el asalto final el 13 de septiembre, con 3 divisiones Panzer y 4 de infantería. Esa noche, cuando el derrumbe de la defensa soviética era inminente, cruzó el Volga la 13° división de Guardias (Rodimtsev), que se lanzó sobre la marcha contra Mamae Turgan y el ferrocarril, que habían sido tomadas por los alemanes, y logró recuperarlas. La 13° división tenía 10.000 hombres el 13 de septiembre, y le restaban 320 al concluir la batalla. Rodimtsev había sido el principal asesor soviético en la Batalla de Guadalajara (España, 1937), en la que fue derrotado el “Cuerpo de Voluntarios Italianos”, enviado por Mussolini.

El 11 de noviembre, exhaustas las tropas y restringidas las municiones, el asalto alemán se frenó, tras 86 días de combates. El 19 de noviembre, Stalin y Zhukov desataron el contraataque soviético, a través de dos pinzas blindadas que aplastaron al 3er. Ejército rumano en el Norte, y destruyeron a las divisiones italianas y húngaras que ocupaban el flanco Sur. En 3 días, los blindados del Ejército Rojo capturaron el cruce de Kalach y cerraron el cerco del 6° Ejército.

En Stalingrado fueron capturados 220.000 soldados de 18 divisiones alemanas y 2 rumanas, y 80% de la artillería de campaña del ala sur del Tercer Reich. El mando alemán inmovilizó en Stalingrado sus fuerzas de choque, incluyendo las 4 divisiones de elite de blindados; al hacerlo perdió iniciativa, y como consecuencia también la guerra.

Después de Stalingrado, Hitler nunca más recuperó la iniciativa estratégica; y el hitlerismo era una construcción histórica fundada exclusivamente sobre la noción de ofensiva. Esa era su razón de ser. Volcado a la defensiva, forzado a hacerlo, su destino estaba sellado.

Tras el relativo fracaso de la invasión de 1941, que había conseguido importantes conquistas pero había fracasado en su intento de ocupar Moscú y Leningrado, Hitler, incapaz de lanzar en 1942 una ofensiva de igual magnitud, optó por pasar a un ataque limitado en vez de consolidar las anexiones conseguidas.

El ataque se dirigió hacia el sur con la finalidad de acceder al petróleo del Cáucaso. En un principio, la "guerra relámpago" alemana fue un total éxito y las tropas alemanas avanzaron vigorosamente. Sin embargo, hubo un momento en que el ejército alemán se dividió en dos objetivos: ocupar la ciudad de Stalingrado en el Volga, punto clave hacia los Urales, y continuar el avance hacia el sur, hacia el Cáucaso.

Esta división de fuerzas fue fatal ya que las tropas nazis se encontraron con una creciente resistencia soviética. Hitler decidió concentrarse en ocupar la ciudad que llevaba el nombre del dictador soviético. Una brutal lucha casa por casa llevó al ejército alemán al corazón de la ciudad.

Sin embargo, el ejército de Von Paulus, cada vez más agotado y desmoralizado, no pudo impedir la maniobra envolvente de los soviéticos. El 23 de noviembre, el VI Ejército alemán estaba totalmente rodeado. Más de un cuarto de millón de tropas alemanas y de otros países aliados del Eje había sido cercadas. Hitler ordenó a Von Paulus continuar la resistencia.

El centro de Stalingrado luego de la batalla
Un aviso le llegó el 30 de enero de parte de Hitler a Paulus: le sugería que se suicidara ya que le había nombrado Mariscal de Campo y bajo las órdenes de Hitler ningún Mariscal se podría entregar vivo al enemigo. Un tanque ruso se acercó al cuartel general de Paulus, en el que venía un intérprete que había sido enviado por Paulus, el mayor Behr. El 31 de enero por la mañana, Paulus se rendía con cerca de 90.000 soldados, los restos de un ejército de 250.000 hombres. Sólo volvieron a Alemania 5.000 supervivientes. Se convirtió en el primer mariscal que capitulara en la historia alemana, desobedeciendo así a Hitler, atenazado por las tropas soviéticas, la falta de alimentos y el frío polar de la estepa rusa, para el que sus tropas no tenían material suficiente en un gesto sin precedentes en la Wehrmacht. El 2 de febrero se rindió el último grupo de soldados alemanes en los escombros de la fábrica de tractores Octubre Rojo, y es la fecha en la que terminó oficialmente la batalla.

Por eso Stalingrado fue la batalla decisiva de la Segunda Guerra Mundial, que marcó su signo y definió su suerte; y también la del mundo en el siglo XX.

Friedrich Paulus
A Friedrich Paulus también se conoce como von Paulus. En realidad el "von" es falso, ya que es un añadido que no le corresponde al no pertenecer a una familia noble. Este hecho, que le perjudicó en algún momento de su vida, también le hizo más cercano a Hitler, por considerarlo un hombre del pueblo que se había ganado su lugar en el ejército.

Nacido en 1890, combatió en la Primera Guerra Mundial y durante la Segunda Guerra Mundial alcanzó las máximas responsabilidades en el ejército alemán. En 1942 recibió el mando del Sexto Ejército con el objetivo de liderar el ataque a Stalingrado. Como ustedes sabrán, aquella batalla no fue muy bien para el ejército de Hitler, que acabó sucumbiendo. El 30 de enero de 1943 Hitler nombró a Paulus mariscal de campo, recordándole en ese momento que ningún mariscal de campo alemán había sido nunca capturado vivo. Es decir, invitándole a morir en combate o incluso a suicidarse antes de rendirse.

Una petición como esa es complicada de cumplir y tan sólo un día después, el 31 de enero de 1943, Paulus se rindió a los rusos. Estuvo preso 10 años, aunque posiblemente su vida en prisión fue mejor que la que habían vivido y finalmente perdido miles de sus hombres en Stalingrado. Tras ser liberado, vivió en Alemania Oriental hasta su muerte en 1957.

Las palabras del propio Hitler cuando conoció su rendición a pesar de haberlo nombrado mariscal del campo no dejan dudas sobre qué pensaba el líder nazi de Paulus.
"No logro comprender que alguien como él no prefiera la muerte. Esa clase de gente diluye el heroísmo de muchos miles de hombres. Una mujer puede pegarse un tiro ¡y un soldado es incapaz! Lo que más me duele es que acabo de nombrarlo mariscal de campo. Me parecía bien concederle esa última alegría. Es el último que nombro. ¡De veras que no lo comprendo! Que tantos hombres tengan que morir, y luego sale un tipo así, sin agallas, y en el último minuto ensucia la heroica reputación de todos los otros." 
Paulus fue hecho prisionero por los soviéticos. Durante su cautiverio, criticó al régimen nazi y se unió al Comité Nacional por una Alemania Libre, pidiendo a los alemanes la rendición. Actuó como testigo en 1946 durante los Juicios de Núremberg.

Liberado definitivamente por los soviéticos en 1953, dos años antes de la repatriación de los últimos prisioneros de guerra alemanes, vivió en la ciudad de Dresde (entonces Alemania Oriental); un par de años después de su liberación, ejerciendo como jefe civil del «Instituto de Investigación Histórica Militar» de la RDA, ocupación que tuvo hasta el fin, desarrolló parálisis bulbar progresiva, una forma de esclerosis lateral amiotrófica, que le causó la muerte en una clínica de Dresde el  1 de febrero de 1957.


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domingo, 1 de febrero de 2015

1 de febrero de 1968 - en el marco de la guerra de Vietnam, el jefe de la policía survietnamita, general Nguyen Ngoc Loan asesina a un prisionero norvietnamita ante las cámaras de NBC. En Estados Unidos, esta imagen aumentó la oposición a la invasión estadounidense.

La historia tras la foto del general Nguyen, tomada por Eddie Adams.Una polémica que sigue viva.
Muchas veces vemos una y otra vez una fotografía famosa y no sabemos cuál es la historia que tiene detrás. Hoy contaremos la historia de la célebre imagen que Eddie Adams sacó el 1 de febrero de 1968, y que le valió entre otros el premio Pullitzer. Como en otras muchas fotografías famosas, Adams fue víctima de la interpretación de su propia imagen.

Aquel 1 de febrero de 1968, el temido Jefe de la policía survietnamita, el general Nguyen Ngoc Loan, ejecutó de un disparo en la cabeza y en medio de una calle de Saigón, a Nguyen Van Lem, miembro del Frente Nacional de Liberación, el famoso Vietcong, que se hacía llamar capitán Lop.

Dos días antes, el Vietcong, se saltó un pacto de alto el fuego que celebraba la entrada del nuevo año vietnamita, y realizó una terrible ofensiva en Saigón, atacando diversos objetivos, entre ellos la comisaría central de policía, y ejecutaron en sus domicilios a numerosos oficiales del ejército y la policía, así como a sus familiares. Este ataque pasó a la historia como “la ofensiva del Tet”.

Van Lem, que supuestamente dirigía este escuadrón, fue capturado junto a una zanja que iba a servir de fosa común, y en la que había 34 cuerpos, en su mayoría de soldados y policías. 6 de estos cuerpos eran ahijados del general jefe de la policía  Ngọc Loan.

Al día siguiente a capturarlo Ngoc Loan ejecutó a Van Lem en la calle, donde esa imagen quedaría grabada para la posteridad. Muchos dicen que de no haber estado la prensa presente Ngoc Loam no hubiera disparado. Los testigos eran un cámara dela NBC que grabó la ejecución en video, y Eddie Adams que fotografió la escena. Nada más disparar, Ngoc Loan se dirigió hacia el cámara y le dijo: “Estos hombres matan a mucha gente de nuestro pueblo, y creo que Buda me perdonará”.

Pero sus aliados no lo hicieron, y la foto, fue portada del New York Times y los principales diarios de sus aliados americanos, convirtiéndose en la gota que colmaba el vaso para la gente que estaba en contra de la guerra de Vietnam y usada desde ese momento como icono por el movimiento antibélico.

El propio ejército americano repudió a Ngoc Loan por ese acto que les puso en contra de la opinión pública y que representaba una derrota psicológica importante.

Cuando los comunistas ganaron Saigón, Ngoc Loan escapó a los Estados Unidos en 1975, donde se estableció, siendo reclamado como criminal de guerra sin éxito. En la ciudad de Burke, Virginia, abrió una pizzería viviendo como un ciudadano más, pero en 1991 fue reconocido y amenazado. Las constantes presiones hundieron su negocio que tuvo que cerrar y huyó a Washington, donde murió de cáncer en 1998.

La otra cara de esta historia es la del fotógrafo, Eddie Adams, que ganó el Pullitzer por la foto de la ejecución y fue colocado en el podio de los reporteros gráficos más prestigiosos del mundo gracias a su trabajo en el conflicto

Eddie Adams

A pesar de esto, siempre se lamentó de la interpretación que se dio a su foto y en una entrevista con “Time” declaró:
“El general mató a un Vietcong con la pistola. Yo maté al general con mi cámara fotográfica. La fotografía es el arma más poderosa del mundo. La gente se las cree, pero las fotos mienten, incluso sin ser manipuladas. Sólo son medias verdades. Lo que la fotografía no preguntaba era: ¿Qué hubieras hecho tú de haber sido el general en aquel momento y de haber sido tú el que capturó al supuesto tipo malo después de que hubiera volado por los aires a uno, dos o tres soldados americanos? Este tipo era un héroe. Combatía en nuestra guerra, por su pueblo. Había ayudado a construir un hospital en Saigón. Acababa de asistir a la masacre de varios de sus compañeros."
Esta era la justificación que Adams hacía de su célebre imagen y del general Ngoc Loan, al que pidió perdón varias veces por el daño que su imagen le había hecho. Cuando Loan murió en 1998, Adams envió su familia una nota: “Pido disculpas, mis ojos están llenos de lágrimas”.

Adams murió en 2004 y la polémica de su imagen sigue hoy tan viva como en el momento en el que apretó el disparador de su cámara.

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