lunes, 22 de febrero de 2016

Cine e historia - "El hundimiento del Laconia"



Título original: The Sinking of the Laconia (TV)
Año: 2011
Duración: 175 min.
País: GB. - Alemania
Director: Uwe Janson
Guión: Alan Bleasdale
Productora: Coproducción Reino Unido-Alemania; Talkback Thames / Teamworx / Two Oceans Production 
Reparto: Andrew Buchan, Brian Cox, Ken Duken, Lindsay Duncan, Thomas Kretschmann, Franka Potente, Morven Christie, Jodi Balfour, Nicholas Burns, Ciarán McMenamin, Lenny Wood, Ben Crompton 

El 12 de Septiembre de 1942, el Laconia, un crucero inglés reconvertido en transporte para las tropas, fue torpedeado y hundido por el submarino alemán U-156, comandado por Werner Hartenstein. El barco transportaba en su mayor parte mujeres, niños, soldados heridos y prisioneros de guerra italianos. Tras el hundimiento, Hartenstein, en lugar de abandonar a su suerte a los supervivientes, decidió salvar el mayor número de vidas posible. Una historia real de insólita humanidad en medio de la crueldad de la guerra.

Es casi una película revisionista, lejos ya de aquellas vistas en las que, siempre, los alemanes eran los más malos y los más tontos. En este caso, los alemanes quedan muy bien -incluso el almirante Doenitz-, los ingleses quedan bien, los americanos quedan mal y los polacos quedan muy mal.


La historia

El 12 de Septiembre de 1942, el U-156, un submarino Clase IX "C" bajo el mando del Korvettenkapitan Werner Hartenstein, se vio envuelto en un incidente que tendría graves repercusiones para el desarrollo de la guerra submarina.

Había zarpado de Lorient el 20 de Agosto de 1942 para operar en el Atlántico Sur junto al U-68, el U-172 y U-504 formando el Grupo Eisbär. 

El día 25 el U-214 divisó al convoy SL119 al Este de las Azores. Los submarinos del Grupo Eisbär se dirigieron a su encuentro. El convoy cambió de rumbo pero el Grupo Eisbär continuó rumbo Sur. El U-156 hundiría a un mercante que navegaba en solitario, el SS. Clan MacWhirter (británico 5.941tn) al Noroeste de Madeira el día 27 de Agosto.

Por la tarde de aquel día, el U-156 encontró al Laconia, un barco de pasajeros de 20.000 toneladas perteneciente a la Cunard, que había partido de Inglaterra el día 1 de Septiembre con destino Ciudad del Cabo, navegando en solitario a unos 400 kms al noreste de la Isla Ascensión. El barco era una presa perfectamente legal, ya que era empleado como transporte de tropas y estaba armado con dos cañones de 4,7", seis cañones antiaéreos de 1,5" y cuatro antiaéreos Bofors. Por si había alguna duda, el Laconia estaba oficialmente registrado como un Crucero Mercante Armado. Este buque transportaba a 2.732 personas, entre ellas a 1.800 prisioneros Italianos. 

El "Laconia"
Los comandantes alemanes tenían instrucciones, cuando fuera posible, de intentar identificar al capitán u otro oficial responsable de los barcos atacados, con el fin de al menos identificar de forma correcta al barco. El capitán Haternstein puso proa hacia la nave que se hundía, y quedó impresionado al darse cuenta del gran número de aliados italianos que había entre los supervivientes, pero aún se asombró más al comprobar que entre ellos también había mujeres y niños. 

Al darse cuenta de la situación y arriesgando la nave, se iniciaron las operaciones de rescate. Radió la posición del hundimiento y pidió que no atacaran a los buques de rescate. 

Haternstein era consciente del peligro que corrían tanto su tripulación como su barco, permaneciendo en esas aguas en las que pronto podían aparecer barcos o aviones enemigos que hubieran recibido la transmisión del Laconia. Pero por otra parte, no podía abandonar a su suerte a todas aquellas personas. En cuanto comenzaron a recoger supervivientes y a acomodarlos en la cubierta del submarino, Haternstein informó lo sucedido al Alto Mando de Submarinos cuando ya había rescatado a varias decenas de sobrevivientes y solicitó instrucciones.

Doenitz respondió ordenando al U-156 permanecer en el lugar y continuar con la asistencia a los supervivientes, a la vez que ordenaba al U-506 y al U-507 que abandonaran sus patrullas para unirse al rescate. También se unieron a la operación varios barcos de la Francia de Vichy desde el puerto de Dakar. Hartenstein, envió un nuevo mensaje, esta vez en inglés y sin codificar:
"No atacaré a ningún barco que quiere rescatar a la tripulación del hundido Laconia, contando con que yo tampoco seré atacado por barcos o aviones. He recogido a 193 hombres. 4º 52’ Sur, 11º 26’ Oeste. Submarino alemán."
Veamos que nos dice Doenitz al respecto en sus memorias:
“Al recibir esta comunicación tome una decisión que contradecía las normas fundamentales de la guerra marítima en todas las naciones, en las cuales los objetivos bélicos se anteponen siempre a los de salvamento, solo debe realizarse este si la misión bélica de una barco de guerra no se ve limitada por la presencia de náufragos...
En este caso decidí, sin embargo, proceder de otra forma”
El 12 de Septiembre de 1942, el Laconia, un crucero inglés reconvertido en transporte para las tropas, fue torpedeado y hundido por el submarino alemán U-156, comandado por Werner Hartenstein. El barco transportaba en su mayor parte mujeres, niños, soldados heridos y prisioneros de guerra italianos. Tras el hundimiento, Hartenstein, en lugar de abandonar a su suerte a los supervivientes, decidió salvar el mayor número de vidas posible. Una y le pidió al sumergible Italiano Capellini, que se encontraba cerca de Freetown, que se uniera a las operaciones de rescate. Dönitz también preguntó si se podían sumar a la operación buques de Guerra franceses del gobierno de Vichy que se encontraban en Dakar.

el U156 Abarrotado de sobrevivientes del Laconia
La noche del 14 al 15 de Septiembre el U-506 llegó a la zona. Entonces a bordo del U-156 se encontraban 263 supervivientes y el U-506 embarcó a 132 italianos que se encontraban en el U-156. El día 16 por la mañana en el U-506 se encontraban más de 200 supervivientes. De camino a la zona del hundimiento del Laconia el U-507 se encontró la tarde del día 15 a cuatro de los botes salvavidas del buque. Las mujeres fueron acomodadas en el sumergible y remolcó a los botes salvavidas con el resto de los supervivientes.

Hartenstein había instalado una gran bandera blanca con una cruz roja realizada con sábanas. El 16 de Septiembre apareció un bombardero B24 procedente de la base de la Isla Ascensión, que sobrevoló en círculos al U-156, comprobando que remolcaba dos lanchas salvavidas, cada una con unos 100 supervivientes, además de los hombres apiñados en la cubierta, y ondeaba una gran bandera de la Cruz Roja en la torre. 

El U-156 (del film) con su bandera de la Cruz Roja 
En total, el U-156 por si solo transporta a cerca de 400 supervivientes. Durante las pasadas del avión, tanto la tripulación del U-156 como un oficial de la RAF que se encontraba entre los supervivientes, hicieron señales al bombardero indicando que el submarino había rescatado personal aliado, y que entre el mismo se encontraban mujeres y niños. El piloto del B24 informó a su base y solicitó órdenes al respecto, que no fueron otras sino las de atacar al submarino alemán. El bombardero realizó dos pasadas a baja altura arrojando dos bombas en cada una de ellas, que no alcanzaron al U-156 pero sí a una de las lanchas y provocaron el vuelco de la segunda. Algunos de los supervivientes situados en la cubierta del submarino cayeron al agua, pero Hartenstein ya no podía hacer nada más, viéndose obligado a sumergirse y a abandonar la zona en previsión de nuevos ataques, poniendo rumbo de regreso a su base. Más tarde se supo que el piloto del B-24 ignoró las señales del U-156, y se limitó a cumplir las órdenes recibidas considerando que el submarino enemigo era una amenaza potencial, y sin considerar el efecto del ataque sobre los náufragos rescatados.


El U-156 se acercó a los botes salvavidas desembarcó a los 55 británicos y a 55 Italianos que se encontraban a bordo del U-156 para que pudieran efectuarse algunas reparaciones en el sumergible. El U-156 se dirigió al Oeste y no siguió participando en las operaciones de rescate. Muchos de los supervivientes del  Laconia que habían estado en el U-156 murieron. 

El 17 de septiembre por la mañana al fin aparecieron las naves francesas, el crucero Gloire y el destructor Annamite ,a donde se empiezan a trasladar los supervivientes del naufragio que se hallaban en el U-506, U-507 y en el sumergible Italiano Capellini. En total se rescataron a 1.111 personas, algunos de los rescatados murieron más tarde a causa de las heridas. Entre los rescatados se encontraban 450 Italianos y 73 Polacos. 

El mismo día, un poco más tarde, el B24 reapareció, atacando esta vez al U-506, que se sumergió y escapó teniendo que abandonar al resto de supervivientes que no pudo alojar en su interior. Del resto de náufragos, un bote salvavidas pudo llegar a la costa de África el 9 de Octubre, y un segundo bote salvavidas del Laconia fue recogido por un convoy británico el 21 de Octubre con 4 supervivientes de los 21 que inicialmente se encontraban a bordo. Irónicamente, la tripulación del B24 fue condecorada por el hundimiento de dos submarinos enemigos, cuando las únicas víctimas de sus ataques fueron los náufragos del Laconia.


Las consecuencias

Así terminó uno de los episodios más notables de la campaña de submarinos de la Segunda Guerra Mundial. La cuenta final de supervivientes fue de 450 de 1.800 italianos, 588 de 829 británicos, 73 de 103 polacos. De los submarinos que formaron parte en el rescate, todos fueron hundidos en misiones posteriores. Años después se descubrió que el piloto americano había interpretado correctamente la escena de rescate alrededor del U-156, pero la base antisubmarina de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en la isla Ascensión le había ordenado de todas formas llevar a cabo el ataque, en razón de que el submarino seguía siendo un peligro para los barcos de la zona. Quedaba muy claro que el humanitarismo ya no era posible en la guerra de submarinos. Como resultado del ataque del Liberator contra el U-156, Doenitz y del evidente desprecio de las acciones humanitarias llevadas a cabo por los submarinos alemanes, Doenitz emitió la Orden 154, que sería conocida como La Orden del Laconia y que decía así:
  1. No se llevará a cabo ningún intento de rescate de miembros de las tripulaciones de los barcos enemigos hundidos, ya se encuentren en botes salvavidas o en el agua. El rescate va en contra de las exigencias básicas de la guerra para la destrucción de los barcos enemigos y sus tripulaciones.
  2. Se mantienen las órdenes de captura sobre los capitanes u oficiales de los barcos enemigos.
  3. Los supervivientes de los naufragios sólo serán rescatados si poseen información importante para el submarino.
  4. Sean duros. Recuerden que el enemigo no tiene ninguna consideración hacia las mujeres y niños alemanes de las ciudades bombardeadas.
Esta orden se utilizó como excusa para la polémica condena de Doenitz por crímenes de guerra en Nuremberg en 1946. La mayoría de las personas sensatas estuvieron de acuerdo en que los submarinos alemanes lucharon duro, pero de manera razonable teniendo en cuenta la situación y la fuerza de submarinos de Estados Unidos luchado con la misma agresividad  (y en todo caso los submarinos estadounidenses eran más implacables). Por lo tanto muchos dicen que Doenitz fue castigado simplemente por ser demasiado eficiente en su trabajo,  sus submarinos fueron una gran amenaza para la navegación aliada y el resultado de la guerra. 

Debido al riesgo creciente para los submarinos alemanes en superficie, dado el cada vez mayor uso del radar por el enemigo y su cada vez más presente poder aéreo, las órdenes de Doenitz a sus tripulaciones de no correr riesgos rescatando supervivientes, máxime con el precedente del Laconia, son perfectamente razonables a la vez que severas. Desafortunadamente para él, la acusación durante los Juicios de Nuremberg interpretó sus órdenes como instrucciones deliberadas a sus submarinos de acabar con los supervivientes de los barcos hundidos, debiendo enfrentarse a cargos de crímenes de guerra y contra la paz. Sin embargo, dicha acusación no pudo prosperar, ya que muchos altos mandos navales aliados admitieron haber puesto en práctica políticas similares en muchos casos, y en algunas ocasiones haberse producido incidentes de disparos contra los supervivientes de barcos enemigos hundidos. Finalmente, Doenitz fue declarado culpable de algunos de los cargos, pasando en prisión 11 años y seis meses.

El U-156 continuó su patrulla y el día 17 de Septiembre fue reabastecido por otro submarino. El día 19 hundiría al SS .Quebec City (británico, 4.745tn) al Noroeste de Ascensión. Más tarde el U-156 patrulló al Suroeste y al Oeste de Freetown, a mediados de Octubre el U-156 resultó dañado e inició el regreso a la base de Lorient, arribando el 16 de Noviembre de 1942.

Werner Hartenstein
El día 8 de marzo de 1943 el U-156 fue localizado por un avión Catalina del VP-53 (Lt. E.Dryden) a unas 330 millas al Este de Barbados. Saliendo de entre las nubes el avión sorprendió a la tripulación que se encontraba tomando el sol en la cubierta. El avión lanzó 4 bombas que partieron al submarino en tres partes. El U156 se hundiría de inmediato. El avión lanzó un bote salvavidas y comida, al menos cinco supervivientes alcanzaron el bote. La posterior búsqueda no logró encontrarlos. Sus 53 tripulantes perdieron la vida. Un triste e inmerecido final para una noble tripulación.