domingo, 21 de diciembre de 2014

El padre Lorenzo Massa, "San Lorenzo de Almagro"

En el día de ayer, los argentinos que amamos el noble deporte del fútbol, sufrimos durante el encuentro final de la copa mundial de clubes que se disputó en Marruecos, la que finalmente fue obtenida por el Real Madrid al vencer por 2 a 0 a nuestro San Lorenzo de Almagro. 

La disputa de este encuentro -el más importante en la historia de esta institución fundada en el año 1908-, es una buena ocasión para recordar el insólito origen del nombre del club.

El Padre Lorenzo Bartolomé Massa, nació en Morón, Buenos Aires, el 11 de Noviembre de 1882; recibió el mismo nombre de su padre, Lorenzo, nacido en Italia, Turín; su madre Margarita Scaravino. Sus hermanas fueron Ángela y Blanca, las cuales también ingresaron a la vida religiosa.

En 1882 el barrio de Morón, era una zona poblada en su mayoría por inmigrantes italianos, que transformaban rápidamente sus hábitos rurales en urbanos. Lorenzo cursó los estudios primarios en una escuela cercana a su casa hasta que, con la ayuda del Ferrocarril Oeste, se encaminó hacia la Escuela de los Salesianos en Almagro, donde los Misioneros italianos enviados por Don Bosco  en 1875, empezaron a trabajar antes de dirigirse a la Patagonia.

En Almagro estuvo Lorenzo, con sólo doce años, 1894, para continuar sus estudios en el Colegio Pio IX, cuando todavía no habían pasado por sus aulas Ceferino Namuncurá,  ni Carlos Gardel.

Al año siguiente,  1895,  Lorenzo fue enviado alumno pupilo en el Seminario Menor que los salesianos  abrieron en Bernal, pocos kilómetros al sur de la Capital. En 1898, el Padre José Vespignani le tomó los primeros votos. El año 1900 tuvo su primer trabajo como salesiano en la Escuela Agrícola Don Bosco de Uribelarrea hasta octubre de 1902. Luego continuó en el Colegio Pio IX, como maestro y asistente.

Lorenzo Massa, después de varios años de estudio y dos de Tirocinio Práctico estudió y rindió los exámenes de Filosofía, 1903; de Teología, 1906 hasta ser ordenado sacerdote el año 1907, en Buenos Aires con  25 años de edad.

Los superiores lo destinaron al Colegio de Almagro, 1907 y en 1908 lo designaron “encargado del Oratorio San Antonio de Padua”, en la calle México 4050 en el mismo barrio.

En esa barriada  los idiomas de los inmigrantes se confundían con el ruido de las últimas carretas de bueyes y de los primeros tranvías. En la calle jugaban numerosos “purretes”, que algunos consideraban ya “pichones de malevos”; pero el Padre Lorenzo ideó la forma de atraer a esos niños, con el juego masivo, preferido, el de “la pelota” y después catequizarlos.

El primer  grupito de niños encontró al joven cura Lorenzo cuando recorría las calles del barrio de Boedo. La novedad del momento era el “foot-ball”, ese raro deporte que había llegado a Buenos Aires de la mano (o mejor del pie) de los ingleses del ferrocarril. Un día el Padre Lorenzo Massa vio con sus propios ojos cómo uno de los niños, en su afán por no perder la pelota, casi quedó bajo las ruedas del tranvía 27. 

Allí mismo el Padre Lorenzo se acercó al niño y a sus amigos y les propuso “continuar el juego en un lugar más seguro y apropiado que el arroyo de la calle Treinta y Tres”. Era el patio del “Oratorio San Antonio” que él mismo dirigía a pocas cuadras, en la calle México. La única condición, que los incipientes futbolistas aceptaron enseguida, fue la de “participar del catecismo y de la misa”.

Sin saberlo, Lorenzo Massa había encontrado ese día el primer equipo de fútbol “los forzosos de Almagro”, que harían célebre su nombre y su equipo.

La historia la escribiría él mismo en su “Diario Personal” y la contaría infinidad de veces. “Concluido aquel primer partido los jóvenes le pidieron permiso al cura para organizar en algún saloncito la Asamblea de su club”, puesto que tenían decidido el nombre, habían armado la Comisión Directiva e incluso habían hecho un sello; pero les faltaba un lugar de reunión más apropiado que la esquina de México y Treinta y Tres. Frente a los inconvenientes de jugar en la calle, el sacerdote les ofreció “jugar dentro del Oratorio de San Antonio”. Este acontecimiento sería la etapa previa de la fundación del Club Atlético San Lorenzo de Almagro.

El padre Lorenzo les manifestó su sorpresa ante el nombre de “Los Forzosos de Almagro” que habían elegido liderados por un joven llamado Federico Monti; les sugirió, en alusión a su destreza y fuerza física, llamarse “forzudos”, pero sonaba violento; por ello aparecieron nombres alternativos: “El triunfador de Almagro”, “El Invencible”, “El almagreño”, “El centinela de Quito” (por la calle en que había nacido), “Los Canasteros”, “Cestos y canastas” (por el trabajo en la “mimbrería” del barrio en el que la mayoría se ganaba la vida).

El jugador Scaramusso propuso un nuevo nombre, que pensaba sería el mejor agradecimiento a quien les había ofrecido el lugar para jugar y reunirse; el club se llamaría: “Lorenzo Massa”. El cura hizo varios intentos para que eligieran otro nombre; pero no le quedó otra alternativa que aceptar el de “San Lorenzo de Almagro” 


El espíritu apostólico y animador del Padre Lorenzo Massa en el Barrio de Almagro, el mes de Abril del año 1908, impulsó al siempre poblado Oratorio Festivo, y proyectó hacia afuera el desarrollo de torneos entre los niños y jóvenes en las competencias deportivas con otros Clubes vecinos. Entre los niños y los padres que deseaban ver a sus hijos, no cabían en el patio.

El dinámico Padre Lorenzo, anotaba todas las divisiones con el nombre “Club San Lorenzo de Almagro”, para las competencias de fútbol, básquet, maratones, coros, desfiles, volantes con anuncios de reuniones y para las donaciones. El entusiasmo despertado era tan grande que el Padre Lorenzo creó en Abril de 1908, una “Comisión que organizara los encuentros y controlara el vestuario y las donaciones”.

Un párrafo del Reglamento: “Cada integrante debía lavar su ropa y traerla al encuentro siguiente”. Los contrincantes y algunos vecinos, cuando veían a las divisiones del Club San Lorenzo les gritaban: ¡Ahí vienen los cuervos!, por la sotana negra del Padre Lorenzo Massa”. Este es el origen del apodo “Los Cuervos”, que identifica al Club San Lorenzo.

Aunque su nombre ha quedado indisolublemente ligado al club porteño que lo “canonizó” en vida, Lorenzo Massa fue un Salesiano que transitó por varios lugares de nuestra geografía; por Buenos Aires, Tucumán, Salta, Carmen de Patagones no pasó desapercibido.

Este sacerdote participó activamente de la fundación de la casa salesiana e institutos, uno  de las cuales actualmente lleva su nombre:  INSTITUTO TECNICO SALESIANO LORENZO MASSA, en San Miguel de Tucumán, el cual posee el doctorado, otros Institutos, titulación superior, estudios de posgrado, con numerosos alumnos. Allí están el Colegio General Belgrano, el Tulio García Fernández y el Instituto Técnico Lorenzo Massa, quienes surgieron como iniciativa de este salesiano, prosperaron y perduran hasta el día de hoy. 

Ni su intercesión ante el Rector del Universo ni la del papa Francisco -socio del club y simpatizante de su equipo de toda la vida- fueron capaces de torcer la historia del encuentro frente al Real Madrid, el más importante de esta institución que nació como un grupito de niños jugando en las calles, pero indudablemente debe haber quedado satisfecho viendo hasta donde llegó.