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lunes, 21 de diciembre de 2015

21 de diciembre de 1988 - Una bomba destruye el vuelo 103 de Pan Am sobre Lockerbie (Escocia)

El 21 de diciembre de 1988, el vuelo 103 de la Pan Am partía de Londres del Aeropuerto Internacional de Heathrow al aeropuerto internacional Kennedy de Nueva York, el avión explotó en su ruta sobre Lockerbie, Escocia. El vuelo se había originado en Frankfurt, Alemania, que es donde los explosivos se empaquetaron en el equipaje de mano, se colocaron en el avión después de que hubieran sido transportados a Frankfurt en un vuelo procedente de Malta. La explosión mató a 259 personas entre pasajeros y tripulación, así como a 11 residentes de Lockerbie.


Las investigaciones determinaron que Semtex, un explosivo plástico, fue el causante de que la nave volara en pedazos. Los explosivos fueron conectados a un dispositivo que medía la presión barométrica conectada a un temporizador. Estos fueron colocados dentro de una radio portátil o reproductor de casetes y empaquetados en una maleta. Nunca se ha determinado la forma en que el equipaje llegó al avión. La explosión se desencadenó cuando la presión barométrica en el interior del equipaje cayó debajo de cierto nivel durante el primer tramo del vuelo de Pan Am, que comenzó en Frankfurt.


A finales de 1991, las autoridades británicas acusaron a dos libios que presuntamente trabajaban para los servicios de inteligencia de Libia, Abd Al Baset Ali Mohmed Al Megrahi y Al Amin Khalifa Fhimah, por asesinato, conspiración para asesinar y por la violación de la ley de seguridad de la aviación británica de 1982. 

Posteriormente, Libia se negó a entregar a los dos hombres para el juicio, a pesar de las amenazas de sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que fueron impuestas en 1992. La Resolución del Consejo de Seguridad 748 (1992) impuso el embargo de armas y aéreo y con la Resolución 883 (1993) se congelaron los fondos de Libia y se prohibió la venta de equipos relacionados con su industria petrolera. 

El 3 de mayo de 2000, el juicio de los sospechosos se inició en Holanda, pero bajo la ley escocesa. Ambos alegaron su inocencia. el 31 de enero de 2001, Al Megrahi fue declarado culpable, y Fhimah fue encontrado no culpable. El veredicto del juicio llevó de inmediato a británicos y europeos presionar para levantar las sanciones de las Naciones Unidas. 

Una posterior apelación por parte de Al Megrahi fue rápidamente rechazada, pero se plantearon dudas acerca de la credibilidad de las pruebas en su contra. En particular, los abogados defensores presentaron pruebas de que había habido una brecha en la zona de carga de equipajes en el aeropuerto de Heathrow el día de los atentados. Esto sugería la posibilidad de otra serie de eventos no tratados en el juicio, de que la bomba había sido introducida en el equipaje transportado desde Malta. 

En 2003, Libia aceptó la responsabilidad de los ataques y aceptó pagar a las familias de las víctimas una indemnización. Esto condujo a americanos y europeos a presionar para levantar las sanciones contra Libia. Las principales empresas petroleras de América que habían tenido anteriormente concesiones en Libia también ejercieron presión para que se levantaran las sanciones

El 8 de abril de 1999, Libia entregó a la ONU en El Cairo a los dos presuntos autores del atentado y de inmediato se levantaron las sanciones económicas que las Naciones Unidas había establecido contra esa nación árabe. Con esto se puso fin a once años de reclamos por parte de varias naciones del mundo, las que mostraron su satisfacción por esta acción de las autoridades de Trípoli.

Tras la entrega de ambos sospechosos, Amin Jalifa Fheima, de 43 años, y Abd Al Baset Ali Mohmed Al Megrahi, abordaron un avión que los trasladó a Holanda. En La Haya fueron juzgados ante un tribunal escocés y en base a la legislación escocesa.

Abdel Basset al-Megrahi fue condenado a cadena perpetua y el otro acusado fue absuelto. Sin embargo, en 2009 fue liberado por Escocia debido a su estado terminal. El Gobierno escocés alegó entonces que el diagnóstico de los médicos certificaba un cáncer de próstata en estado terminal y que le quedaban tan sólo unos meses de vida. 
Al Megrahi  en el aeropuerto internacional de Glasgow en Escocia con destino a Trípoli después de ser liberado por el Secretario de Justicia escocés

Devuelto a Libia, fue recibido con honores por el líder libio Muamar el Gadafi. A los 59 años, murió en su casa tras una larga batalla contra el cáncer.

No fue hasta octubre de 2002, y después de numerosas sanciones por parte de la comunidad internacional, cuando Libia ofreció una compensación económica por cada víctima y aceptó formalmente (ya en agosto) la responsabilidad del atentado.

El Consejo Nacional de Transición libio ha señalado que con la muerte de Al-Megrahi se cierra la investigación sobre el atentado. "Nos hubiera gustado arrojar más luaz, pero con su muerte no se cierra el 'expediente Lockerbie'", ha declarado Mohamed al-Harizy, portavoz del CNT. "El Gobierno libio seguirá investigando los crímenes cometidos por el régimen de Gaddfi a partir de otros testigos".

Al-Megrahi insistió en que era inocente, pero después de su liberación mantuvo un estricto silencio, viviendo en la villa familiar rodeada por altas murallas en un vecindario acaudalado en Trípoli. La mayor parte del tiempo estaba en cama o daba algunos pasos con un bastón. Las autoridades libias lo aislaron del público.

Hasta el final, al-Megrahi insistió en que él no tuvo nada que ver con el atentado donde murieron 270 personas, la mayoría estadounidenses. "Soy un hombre inocente", dijo al-Megrahi en su última entrevista, publicada porun diario británico en diciembre de 2011. "Estoy a punto de morir y ahora pido estar en paz con mi familia". El derrocamiento y muerte del líder libio Muamar Gadafi hasta ahora no ha ayudado a disipar los misterios que rodean la explosión de un avión de Pan Am en pleno vuelo, y que las autoridades en Estados Unidos y Gran Bretaña atribuyen a la inteligencia libia.

Según Abolghassem Mesbahi, un ex miembro de los aparatos de seguridad del régimen chií, el ayatolá Jomeini, Líder Supremo de la República Islámica en la época, el atentado de Lockerbie de diciembre 1988 fue ordenado por el régimen iraní después de que un destructor de la Armada de EE.UU., el USS Vincennes, derribara por error un vuelo comercial irani, un Airbus de Iran Air que viajaba entre Teherán y Dubai el 3 de julio de 1988. 

El navío navegaba por el Golfo Pérsico y se adentró en aguas iraníes después de que uno de sus helicópteros fuera hostigado por lanchas iraníes. Su tripulación identificó por error el Airbus de Iran Air como un F-14 hostil y el capitán ordenó el lanzamiento de un misil. Murieron sus 290 ocupantes, incluidos 66 niños y 16 miembros de la tripulación. Según el "Daily Telegraph" «Irán decidió responder cuanto antes, la decisión fue tomada por todo el sistema iraní y confirmada por el ayatolá Jomeini», según explicó Mesbahi.

Este sirvió bajo las órdenes directas del presidente iraní, Akbar Hashemi Rafsanyani, y huyó a Alemania a finales de los 90, país en el que reside en el marco de un programa de protección de testigos. «El objetivo de quienes tomaban las decisiones en Irán era copiar exactamente lo que ocurrió al Airbus iraní, [querían] exactamente lo mismo, un mínimo de 290 muertos»

Según esta versión de los hechos, el atentado de Lockerbie fue organizado en reuniones secretas en Malta a las que acudieron representantes de los regímenes iraní, sirio y libio. Por tanto, deja abierta la posible participación de Libia, que ha sido la tesis oficial hasta la fecha. Pero apunta en otras direcciones a la hora de identificar a los culpables. Según un documental emitido por la cadena Al Jazeera, dirigido por los británicos Bill Cran y Christopher Jeans tras tres años de investigación, el cerebro del ataque habría sido el sirio Ahmed Jibril, que habrían reclutado los iraníes por su experiencia construyendo bombas.

Jibril era el fundador del Frente Popular para la Liberación de Palestina - Comando General, una escisión del grupo armado palestino con sede en Siria. Según la película, Jibril habría reclutado al palestino Hafez Dalkamoni para dirigir la célula terrorista, quien a su vez recurrió al jordano Marwan Khreesat para elaborar las bombas. Las revelaciones cuestionan la condena del libio Abdelbaset al-Megrahi, que fue condenado en 2001 por un tribunal especial en Holanda.

Aunque el propio Gadafi aceptó pagar compensaciones económicas por el atentado contra el Boeing 747 de Pan Am, varios miembros de su entorno han defendido siempre que lo hizo para congraciarse con Occidente, una estrategia apoyada en Europa por el británico Tony Blair y el entonces presidente español, José María Aznar.

Varios miembros de la célula de Jibril fueron detenidos en Alemania tras el atentado de Lockerbie. Tenían cuatro bombas, una de ellas idéntica a la de Lockerbie. Y la policía sospechaba que habían construido cinco. Pero el documental apunta ahora a una operación de encubrimiento de EE.UU. y Reino Unido para tapar la huella siria bajo la tesis de la autoría libia, con el objetivo de no antagonizar al régimen de Hafez al Assad. Damasco era un aliado árabe clave de George Bush padre y de Londres en los meses anteriores a la primera invasión de Irak en 1991.

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domingo, 20 de diciembre de 2015

20 de diciembre de 2001 - En medio de una gran crisis económica, saqueos e incidentes con decenas de muertos, renuncia el presidente de Argentina Fernando de la Rúa.


"El 2001 será un gran año para todos. ¡Qué lindo es dar buenas noticias!" 
Presidente Fernando De la Rúa, mensaje de fin de año de 2000 
Miles de personas participaron de la masiva protesta que pobló las calles de Argentina durante el 19 y 20 de diciembre de 2001. Durante esos días hubo un descontento generalizado hacia la clase política, se produjeron saqueos a pequeños y grandes supermercados, una gran movilización popular y, como respuesta, una feroz represión policial.

¿Cómo surgió? Es imposible definir porqué tal día a tal hora se producen los levantamientos populares más hondos. La carga del año detonó esa noche. Claro está, mucho tuvo que ver el hartazgo aquilatado cuando, tras las protestas que se sucedieron en provincia de Buenos Aires y otras regiones a lo largo del día, el discurso del entonces presidente Fernando de la Rúa ratificó la orientación y, para colmo, dispuso estado de sitio. Pero eso, y muchos datos más, no alcanzan para explicar la confluencia colectiva en una actividad multitudinaria.

"La situación del país comienza a mejorar": De la Rua, julio de 2001
La debilidad política del gobierno, elaborada por su propia tracción al continuar un programa económico sin consenso alguno, quedó a la luz cuando, en lugar de amedrentarse por la disposición castrense, la población salió a las calles a hacer sonar ollas y bombos. La autoridad del Estado estaba corroída y ninguna amenaza, por fuerte que resultara y, como se comprobó después, ninguna represión, por salvaje que fuera su implementación, lograría detener la determinación popular de ser la realidad y combatir a los que se oponían a ella.

La mayor parte de los participantes de dichas protestas fueron autoconvocados, que no respondían a partidos políticos o movimientos sociales concretos. Su lema popular fue: “¡Que se vayan todos!”. En los hechos murieron 39 personas por las fuerzas policiales y de seguridad, incluyendo 9 menores de 18 años.

Al quedar la Argentina sin recursos genuinos debido a la privatización de empresas públicas rentables, al seguir abonándose un adeudo externo injusto, ilegal y usurario; y al profundizarse un esquema impositivo regresivo mientras caía el consumo, se depreciaban los salarios y aumentaba la desocupación, las secuelas comenzaron a percibirse en toda su dimensión.

Los últimos meses del 2001, antes del estallido, mostraron un clima social insoportable. La bancarización fue una de las gotas que rebasaron el vaso pues al negar la posibilidad de insertar circulante se aniquiló en diez días toda la economía informal que el mismo modelo había generado por la desocupación. Al mismo tiempo, tocó a sectores medios altos que habitualmente se consideraban fuera del problema y se encontraron molestos por no poder recurrir a sus fondos depositados en los bancos.

Ese clima sumió en una grave depresión al pueblo argentino y potenció en amplios sectores los deseos de alejarse de un país alocado y en permanente caída, así como las patologías psicológicas en todas las capas sociales.  El 18 de  diciembre estalla una violenta ola de saqueos a supermercados y violentas protestas.


El Gobierno declara el estado de sitio. Al día siguiente, el Ministro de Economía Domingo Cavallo presenta la dimisión junto con la del resto del gabinete. Cuando la noche era más oscura, cuando parecía -a comienzos de diciembre-que el aletargamiento iba a deteriorar definitivamente las perspectivas de lucha, una bronca profunda y tremenda empezaba a emerger. El 19 de diciembre hubo importantes saqueos a supermercados y otra clase de tiendas en distintos puntos del conurbano de la ciudad de Buenos Aires. Esa noche el presidente De la Rúa decretó el estado de sitio, y posteriormente en la ciudad de Buenos Aires salieron miles de personas a la calle a protestar contra la política económica del Gobierno que había establecido un límite a la extracción en efectivo del sueldo con el objeto de bancarizar la economía y mantener recursos dentro del sistema financiero (que había padecido una importante corrida en las últimas semanas). Muchas protestas se llevaban a cabo golpeando cacerolas, por lo que se las denominó “Cacerolazos”.

Pero ¿qué pasó el 20? Los dos días están concatenados, no sólo por una cuestión cronológica sino también por el trasfondo político social de los protagonistas. Cuando en Plaza de Mayo y Congreso el gobierno apostó a la represión brutal, las familias de las clases populares porteñas salvaguardaron a sus chicos, muchos abuelos ocuparon la segunda fila con el sabor del deber cumplido y personas de 17 a 45 años aproximadamente se lanzaron a una guerra de piedras ciudadana que se constituyó en la pesadilla que derivó en la caída de De la Rúa, quien para entonces no contaba con la confianza del poder, tras un ineficaz intento de lograr un Gobierno de coalición con los peronistas. Pocas horas antes, los dos sectores de la Confederación General del Trabajo habían convocado una huelga general por tiempo indeterminado hasta lograr su renuncia.

Surgieron líderes de esquina, que conocían todos los recovecos de San Telmo y Monserrat, quienes dieron una de las batallas más heroicas y sagaces de nuestra historia, frente a una policía ensañada, feroz y dispuesta a combinar, por orden de la cartera del Interior, balas de goma con balas de plomo, gases con agua y palos con navajas. La muchachada se fue agrupando en núcleos de 30 a 50 personas en Bolívar, Defensa, Balcarce; golpeaba y se retiraba para entrar por otra arteria. La policía corría a los manifestantes dejando huecos que permitían los continuos avances y retrocesos por Avenida de Mayo.


Así, se logró convertir en territorio de combate, por momentos enteramente liberado, el tramo que va desde la avenida 9 de Julio hasta Paseo Colón: los policías huían, sus patrulleros y sus motos eran destruidos por decenas de personas que aparecían en cada bocacalle y la lluvia de piedras resultaba una cobertura incesante que evitaba tanto el avance uniformado como la dispersión de los ciudadanos rebeldes.


De ese modo, con la combinación del consenso amplio del día 19 y la enérgica réplica del 20, cayó el gobierno de De la Rúa y Cavallo y empezó a horadarse definitivamente un modelo económico social y cultural que parecía inamovible.


Ningún policía, ningún funcionario, ningún empresario murió durante las jornadas del 19 y el 20 de diciembre. Todos los muertos los puso el pueblo. Muchos jóvenes; una gran parte de ellos, partícipes de tareas sociales en sus zonas. Esos muertos, los heridos, los presos, y los miles de manifestantes, fueron los protagonistas reales de los sucesos.

Argentina comenzó el mes de diciembre con Fernando de la Rúa como presidente. Doce días después, está al frente del gobierno Eduardo Duhalde, quien había sido derrotado por el anterior mandatario en los comicios presidenciales de 1999; Entre De la Rúa y Duhalde hubo tres presidentes más, Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Camaño. Aquí, la cronología de unos días inolvidables para los argentinos, que podríamos llamar "los días de los cinco presidentes":
  • Diciembre 20: Apenas cumplidos dos años de su mandato, Fernando de la Rúa levanta el estado de sitio como última acción de su mandato. Renuncia y abandona el palacio presidencial en helicóptero, en medio de una ola de protesta social que dejó 39 muertos y más de 100 heridos.
  • Diciembre 21: El Congreso nombra como presidente provisional al titular del Senado, el peronista Ramón Puerta.
  • Diciembre 23: Jura como presidente interino Adolfo Rodríguez Saá. En su primer mensaje al país, anuncia la suspensión en los pagos de la deuda pública externa y dice que no devaluará el peso ni dolarizará por completo la economía.
  • Diciembre 29: Se repiten los incidentes en las calles de Buenos Aires, donde miles de personas se manifiestan en su mayoría pacíficamente frente a la Casa Rosada. Algunos grupos de jóvenes entran al parlamento y queman parte del mobiliario.Las protestas continúan en la madrugada dejando un saldo de más de 30 detenidos y 12 policías heridos.
  • Diciembre 30: El presidente convoca una cumbre de gobernadores de su partido en su residencia veraniega de Chapadmalal, al sur de Buenos Aires, donde esperaba obtener consenso para relanzar su mandato.Al encuentro no concurren varios gobernadores clave. Entre los ausentes se encuentran el gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, y el de Santa Fe, Carlos Reutemann. "Bueno muchachos, ahora consíganse a un De la Rúa porque yo no soy un forro de ustedes", dice Rodríguez Saá al presidente del Senado, Ramón Puerta, según la prensa argentina. Rodríguez Saá viaja en el avión presidencial a San Luis y, el que una semana antes había anunciado "Voy a poner a la Argentina en orden y vamos a crear un millón de empleos" durante su discurso de asunción como Presidente el día 23, desde allí da la noticia de su renuncia, en un mensaje a la nación transmitido por cadena nacional de radio y TV. Antes de anunciar su renuncia, acusa a De la Sota de "mezquindad" por no darle apoyo para su gestión.
  • Diciembre 31: El presidente del Senado, Ramón Puerta, también presenta su dimisión, con lo que queda vacante la jefatura de Estado que debía asumir en sustitución de Rodríguez Saá. La renuncia de Puerta obliga al presidente de la Cámara de Diputados, el peronista Eduardo Camaño, a asumir interinamente la jefatura de Estado. Quedó como presidente de la Nación el 31 de diciembre, hasta la mañana siguiente. Armó un gabinete para unas horas y pasó la noche de Año Nuevo en la casa de gobierno.
  • Enero 1: Eduardo Duhalde, el senador peronista que fue derrotado por De la Rúa en los comicios presidenciales de 1999, es elegido por amplia mayoría para terminar el mandato del ex presidente radical, en diciembre de 2003. "La Argentina está quebrada. La Argentina está fundida. Este modelo en su agonía arrasó con todo. La propia esencia de este modelo perverso terminó con la convertibilidad y arrojó a la indigencia a 2 millones de compatriotas", Duhalde, 2 de enero de 2002

sábado, 19 de diciembre de 2015

19 de diciembre de 1946 - 30.000 soldados Viet Minh bajo el mando de Ho Chi Minh atacan posiciones francesas en Hanoi, Vietnam, dando inicio a tres décadas de guerra en Indochina.

Indochina era la región más rica y hermosa del Imperio colonial francés. Ocupaba solamente el 6 por 100 de su superficie global; sin embargo, con sus veinticuatro millones de habitantes representaba aproximadamente un tercio de la población del Imperio. Los annamitas -vietnamitas- constituían la mayor parte de la población. Inteligentes, laboriosos y tenaces, eran también herederos de una larga historia y de una civilización hondamente marcada por la influencia china. 

Bajo la autoridad de un gobernador general directamente dependiente de París, Indochina se componía de cinco territorios: una colonia, Cochinchina, al sur; una semicolonia, Tonkín, al norte, y tres protectorados: Annam, Camboya y Laos. Pero la mayoría de las provincias de Laos eran administradas directamente.
Desde 1920 se insistió en que el Komintern pretendía sublevar las colonias contra Francia para debilitar a Occidente. Se consideraba a los comunistas como los principales enemigos del régimen colonial. En la misma Francia, la izquierda -socialistas y comunistas- denunciaba la explotación de la población indochina y las violaciones de derechos humanos imputables a la Administración colonial. 

Una Administración francesa todopoderosa, secundada por auxiliares generalmente mediocres, presidía un desarrollo económico que favorecía, en primer término, los intereses franceses metropolitanos y locales. Las condiciones de trabajo eran duras y la explotación, sin duda más que descontrolada. 

La omnipresente Policía política, la Súreté, mantenía sumiso y callado al pueblo vietnamita. Era sospechoso quien formulase la más mínima oposición. Sometida a censura la prensa indígena, quedaban reservadas las libertades democráticas para los ciudadanos. Es decir, la exigua minoría de cinco mil funcionarios y ocho mil colonos blancos que tenían el poder. Esta sociedad colonial, en la que participaban de algún modo tres mil annamitas nacionalizados, bloqueó siempre el desarrollo político: en ocho décadas, no se celebraron unas elecciones libres donde contendieran los auténticos representantes de la opinión vietnamita. Todos los dirigentes indígenas eran seleccionados e impuestos por los franceses y no se consentían expresiones de nacionalismo. El régimen colonial no admitía válvula de escape alguna. La aversión de Administración y colonos a las reformas fue constante. 

Al revés de lo que ocurrió en India con los ingleses o en Filipinas con los norteamericanos, ninguna perspectiva de cambio o de evolución política se abrió. Nunca se habló de autogobierno para los vietnamitas; cuanto más, de asociados, llegado el momento, a la Administración francesa de su país. Por eso, solamente en la clandestinidad, y con grandes dificultades, pudieron desarrollarse las fuerzas de la oposición. Fueron las dos principales el Partido Nacional Vietnamita (Vietnam Quoc Dan Danv, partido nacionalista, inspirado en modelos chinos y japoneses, y el Partido Comunista, fundado en 1930 por Nguyen Ai Quoc. La represión y el modo de enfrentarse a ésta hicieron del Partido Comunista el amo de la clandestinidad y la fuerza política autóctona más importante. 

La administración vichysta del almirante Decoux procuró aguantar el conflicto mundial con el mínimo desgaste y sin provocar a Japón. Para los gaullistas, se trataba de saber cuándo reintegrar a Indochina en la guerra a fin de participar en la victoria sobre Japón. Tanto gaullistas como vichystas creían contar con la fidelidad de los indochinos. La metrópoli no sospechaba un cambio político en el país y únicamente tenía temor de un ataque nipón o de los aliados anglosajones. El ataque se produjo el 9 de marzo de 1945: antes de que fueran removidas las autoridades francesas, en una sola noche, el Ejército nipón se apresuró a tomar el poder en Indochina. 

París interpretó el hecho como el último coletazo previo a la derrota final y confió en recuperar la soberanía tras la victoria aliada. Celebraría entonces la lealtad e inquebrantable adhesión de los indochinos a la Madre Patria. 

Para estimular a la población de la colonia, el Gobierno francés de Charles de Gaulle anunció el 24 de marzo de 1945 un nuevo estatuto para la Indochina liberada: cada uno de los países de la Federación Indochina sería autónomo y Francia ejercería de árbitro entre ellos. El Alto Comisario francés dirigiría el Gobierno Federal, que estaba controlado por una asamblea elegida. Francia conservaría la responsabilidad en materia de defensa, relaciones exteriores, economía y acuñación de moneda. 

Sin embargo, ya desde el día 9 de marzo de 1945, Indochina sabía vivir sin los franceses. El 11, Bao Dai, emperador de Annam, denunciaba los tratados que ligaban a Vietnam con Francia y reclamaba la independencia. Al día siguiente le secundaba Nodorom Sihanouk, el rey de Camboya. 

Se constituía con nativos un Gobierno vietnamita que reformaba la enseñanza, atacaba el mandarinato y reunificaba el país en el mes de agosto, dando la impresión, quizá falsa, de que la etapa francesa había concluido. 

Ho Chi Minh
Huyendo de la represión francesa, los comunistas vietnamitas habían Creado en mayo de 1941, en la región limítrofe de China, el Vietminh (liga para la independencia de Vietnam = Viet-Nam Doc-Lap Dong-Minh). Lo encabezó con el nombre de Ho Chi-minh (No era su verdadero nombre, pero la clandestinidad en que vivió siempre, le obligó utilizar innumerables apodos para escapar de la persecución policial. El nombre de Ho Chí Minh significaba “el que ilumina”), Nguyen Ai Quoc, que había regresado de la hoy extinta Unión Soviética, donde vivía desde 1940.

En un momento dado, los comunistas se presentaron como la única fuerza capaz de actuar sobre el terreno, adelantándose a los nacionalistas pro Japón o pro China y sorprendiendo a franceses, japoneses y aliados. Una semana después de la explosión de la bomba atómica en Hiroshima, Ho Chi-minh ordenó la insurrección a las organizaciones del partido. El Vietminh se adueñó de Hanoi el 19 de agosto y, siete días más tarde, de todo el país, hasta la entonces Saigón. 

El Vietminh aprovechó el desconcierto general y el vacío de poder subsiguiente a la capitulación nipona para obtener la abdicación del emperador, formar un Gobierno provisional y proclamar el 2 de septiembre de 1945 la independencia de Vietnam, convertida en República Democrática de Vietnam (RDVN). Este importantísimo hecho consumado no ocupó demasiado espacio en la prensa francesa. De Gaulle había recibido seguridades de Estados Unidos, Gran Bretaña y China de que la soberanía francesa en Indochina era incontestable. 

Con el derecho a su favor, Francia juzgó la revuelta una maniobra de última hora de extremistas nipones y agitadores annamitas a sueldo, y gracias a la ayuda americana consiguió llevar tropas a Indochina a fines de octubre. Entre tanto, la tarea de desarmar a los japoneses vencidos era confiada en la conferencia de Potsdam a chinos y británicos. Aquéllos al norte y éstos al sur del paralelo 16.
Tropas francesas en Indochina
Animada por el éxito militar, Francia puso en práctica su declaración del 24 de marzo: por mediación de su alto comisario Thierry DArgenlieu, concedió autonomía a la Camboya de Sihanouk en enero de 1946 y un nuevo estatuto político a Cochinchina, principal base económica por su arroz, caucho y comercio.  Simultáneamente, se negó a aceptar el hecho consumado de Hanoi. Pretendía implantar su soberanía y después negociar, mostrándose liberal. 

Para volver al norte, recurrió a la diplomacia. Por un tratado firmado el 28 de febrero de 1946 con la China de Chiang Kai-chek, prometió ventajas económicas a Tonkín a cambio de que las tropas francesas sustituyeran a las chinas. Los chinos aceptaron, siempre y cuando los franceses se pusieran de acuerdo con el Gobierno de Hanoi. 

Ante la presión china y los saqueos realizados por el Kuomintang, el Gobierno de Hanoi comprendió que no había otra manera de deshacerse de los chinos que negociando con los franceses. Como éstos parecían dispuestos a efectuar concesiones, se veía posible el acuerdo. La RDVN descubría las ventajas de apostar por la Francia democrática y su Gobierno de demócratas-cristianos, socialistas y comunistas. El Vietminh, pues, esperaba conseguir unos amigos. 

El 6 de marzo de 1946, Ho Chi-minh pactó con el representante galo J. Sainteny: la RDVN aceptaba el relevo de tropas chinas por francesas a cambio de que Francia reconociera a la República de Vietnam como un Estado libre que formaba parte de la Federación Indochina y de la Unión Francesa. 

Acerca de la unidad de Vietnam, es decir, la suerte de Cochinchina, Francia se comprometía a respetar la voluntad popular expresada en referéndum. En Cochinchina cesarían las hostilidades y París y Hanoi negociarían el estatuto definitivo de Vietnam. 

Asia acogió el acuerdo como una muestra francesa de realismo y lucidez. Así, el hecho consumado era asumido y superado. Vietnam abandonaba la órbita china y, aunque no proclamada solemnemente, la soberanía francesa se implantaba en todo Vietnam e Indochina. 

Muy pronto se observó que el acuerdo no se había firmado con el mismo espíritu por ambas partes. Para Francia, el acuerdo se enmarcaba en la Unión Francesa, dentro de una estructura federal que le permitiría controlar Indochina y donde se daba carácter especial a Cochinchina para no cedérsela al Vietminh. 

Los franceses de Indochina, enemigos de los comunistas y recelosos de la amenaza del Vietminh sobre sus intereses económicos, hicieron República autónoma a Cochinchina el l de junio de 1946. DArgenlieu temía, sin embargo, que el Gobierno de París, con mayoría de izquierda, se plegara a las exigencias de la República Democrática de Vietnam. 

De hecho, la opinión gala desconocía la fuerza del nacionalismo vietnamita. Convencida de que el futuro de su país dependía de conservar el Imperio en forma de Unión Francesa, no estaba dispuesta a una independencia en Indochina que provocaría repercusiones en África. Ni políticos ni militares pensaban en la descolonización. A lo más, en un retoque de los protectorados, con mayor participación política y reformas democráticas. Con todas estas premisas, las conferencias franco-vietnamitas de Dalat y Fontainebleau (verano de 1946) estaban abocadas a un callejón sin salida. DArgenlieu, además, hipotecó su desarrollo al organizar una conferencia paralela con Cochinchina, Camboya y Laos, a fin de relativizar la importancia de Vietnam. Sin embargo, el 14 de septiembre de 1946, Ho Chi-minh firmaba un pacto con el Gobierno galo, confirmando el acuerdo del 6 de marzo. 

Por este pacto, la RDVN aceptaba la Federación Indochina y la Unión Francesa -aunque estuvieran por definir- y el alto el fuego en Indochina, donde habría libertades democráticas y un próximo referéndum. A primeros de 1947, una vez resuelto por Francia su problema constitucional, se reanudaría el diálogo. 

La mayoría francesa de Indochina -civil y militar- rechazaba un acuerdo con la República Democrática de Vietnam y la posibilidad de que el Gobierno de París lo firmase. A su vez, una importante facción Vietminh extremaba las precauciones desconfiando de los dirigentes de Saigón. 

Saigón veía con alarma que Vo Nguyen Giap, número 2 de la RDVN, constituía un ejército y adquiría armas a China. Desde septiembre de 1946, los franceses vigilaban las aduanas vietnamitas en aplicación de los acuerdos sobre la estructura federal del país. 

A primeros de noviembre, cuando Hanoi controlaba las guerrillas del sur, empezaba la desestabilización de Cochinchina y se vislumbraba el triunfo de Ho Chi-minh en el referéndum, d'Argenlieu decidió forzar al Gobierno de Hanoi. Este debería plegarse a las exigencias francesas, dividirse entre moderados y extremistas o recurrir a las armas. Pero si desencadenaba la violencia, sería responsable de romper las negociaciones. 

Hubo incidentes aduaneros en el puerto de Haiphong el 20 de noviembre. Tras el bombardeo de la ciudad por buques galos, la tensión llegó a Hanoi. Tres semanas después, el 19 de diciembre de 1946, 30.000 soldados Viet Minh bajo el mando de Ho Chi Minh atacan posiciones francesas en Hanoi, Vietnam, dando inicio a tres décadas de guerra en Indochina y, al día siguiente, replicaron los franceses. 

El debate sobre la paz en Indochina se abrió cuando Francia sufría su mayor fracaso militar: la caída del fortín de Dien Bien Phu el día 7 de mayo de 1954, después de un cerco de cinco meses por el ejército popular de Giap. El fracaso debilitaba considerablemente la posición diplomática y política de Francia, donde la opinión pública reclamaba ya el fin rápido de la aventura.   Francia se vio forzada a negociar su rendición tras el desastre de Diem Bien Phu donde 2293 franceses perecieron y 11.800 fueron hechos prisioneros por las fuerzas del ejército del General Giap en mayo de 1954. El ataque no solo paso factura al ejército francés ya que 7.900 hombres del Vietminh perecieron aquel día.
General Vo Nguyen Giap - 1954
(recuadro: Giap en 2008. Falleció en 2013 a los 102 años de edad)

El 20 de julio de 1954 se firmó el compromiso: cese de las hostilidades en todos los frentes, las fuerzas de la RDVN evacuarían Laos y Camboya y en Vietnam las tropas de la RDVN se reagruparían a ambos lados del paralelo 17, convertido en línea de demarcación militar provisional entre ambas zonas de reagrupamiento.
En esto consistía básicamente el armisticio. En el plano político se proclamaba por vez primera a escala internacional la unidad e independencia de Vietnam. Quedaban neutralizados de alguna forma los tres Estados indochinos, pues no podrían tener bases ni tropas extranjeras ni concluir alianzas militares. 

El paralelo 17 no se constituía en frontera aunque se confiase temporalmente el mando de la zona norte a la RDVN y el de la zona sur a la Unión Francesa. Ambas zonas se encargarían de que antes del mes de julio de 1956 hubiese elecciones generales, bajo control internacional, de las que saliera un Gobierno para todo Vietnam. Hasta entonces se garantizaban todas las libertades democráticas. 

El acuerdo militar se cumplió. Cesaron las hostilidades en la fecha prevista y las fuerzas beligerantes se fueron poco a poco agrupando a ambos lados del paralelo 17. En octubre, el Gobierno de Ho Chi-minh, tras siete años y medio en la selva, volvía a instalarse en Hanoi. 

El día 29 de septiembre, los norteamericanos y los franceses firmaban en Washington un acuerdo por el que ambos países se comprometían a apoyar un régimen fuerte y anticomunista en el Vietnam del Sur.

Francia ya no se creía capaz de desempeñar un papel de primer orden en Asia. Por ello, delegó en Estados Unidos las responsabilidades que le quedaban en Indochina y volvió a África. Así pues, en el otoño del año 1954 se llegaba al punto de partida registrado en otoño de 1945: el conflicto armado había durado nueve años y costado en torno a un millón de muertos e innumerables heridos, huérfanos o refugiados, además de las lógicas destrucciones. 

Francia había invertido en esta lucha el equivalente a la ayuda recibida del Plan Marshall para su reconstrucción. Vietnam salía de la guerra arruinado y dividido entre un régimen comunista atenazado por China y Estados Unidos y otro que buscaba su identidad, aunque Norteamérica decidiría su destino. Con una política totalmente divorciada de la realidad, la Cuarta República Francesa liquidaba la aventura asiática con un desastre para su país y para Occidente.

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viernes, 18 de diciembre de 2015

18 de diciembre de 218 a. C.: en el río Trebia, cerca de Piacenza (Italia), las tropas cartaginesas de Aníbal derrotan al ejército romano en la batalla del Trebia.

Durante la primera guerra púnica (264-241 a.C.), acontecida años atrás en la lucha por Sicilia, Cartago ya había saboreado la derrota, después de que Roma se aliara con Siracusa, y en la Batalla de las Islas Egadas logró derrotar a Cartago lo que pondría fin a su supremacía naval.

Esta derrota le fue muy dolorosa a Cartago, debido a pérdidas territoriales y al pago de una indemnización a Roma. El padre de Aníbal, Asdrúbal Barca, que luchó durante la primera guerra púnica le haría jurar a su hijo que siempre odiaría a Roma.

Infantería romana
hastati (jóvenes, parte superior),
princeps (mediena edad, escudo rojo)
triarii (veteranos, escudo blanco)
La poderosa caballería mercenaria númida de Aníbal. 
La mayor parte de su ejército eran mercenarios)

La segunda guerra púnica comenzó pues, con el inicio de las hostilidades cartaginesas, en la península Ibérica, en ese momento, habían diversas tribus, sobre las que romanos y cartagineses ejercían una fuerte influencia, una de estas ciudades íberas, la de Sagunto estaba en la frontera con el territorio cartaginés en iberia, pero era un aliado de Roma y Aníbal atacó la ciudad, lo que iniciaría el conflicto entre ambas potencias.

Aníbal se dió cuenta de que no podía atacar por mar, debido a la supremacía naval que había alcanzado Roma (dicen algunos historiadores que copiando el diseño de naves cartaginesas o siracusanas durante la primera guerra púnica), así que decidió invadir territorio romano cruzando los alpes con 70.000 hombres y sus famosos elefantes, las bajas fueron grandiosas, perdió 44.000 hombres y a casi todos sus elefantes, aún así continuo su avance hacia Italia, esta invasión sorprendió enormemente a Roma ya que Cartago no había construido flota y no lo creían capaz de cruzar los alpes.

Tras la conquista de Qart Hadasht (Sagunto) por parte de Aníbal y el cruce de los Alpes, solo sobrevivieron sus mejores tropas, aquellas más recias y fuertes, sus tropas de élite hispanas, galas númidas y cartaginesas, algunos infantes ligeros y solo unos pocos elefantes de los casi 50 que habían partido al inicio del viaje desde la península ibérica...en total unos 40.000 hombres a los que posteriormente se le unirían mercenarios, galos, y todo tipo de tropas, llegarían finalmente al norte de Italia en la primavera y conquistaron la ciudad de Turín

Estas tropas cansadas por la travesía tenían que enfrentarse al ejército romano, formadas por casi 4 legiones (casi 20.000 hombres) 10.000 auxiliares y casi 3.000 equites dirigidas por el cónsul Tiberio Sempronio Longo que representaba a Roma junto con Publio Cornelio Escipión (padre).

Tiberio estaba ansioso por entrar en batalla, las próximas elecciones al consulados estaban próximas, y planeó una gran batalla sin hacer caso a los consejos de Escipión, que se mostraba más cauto. 

El río Trebia nace en los Apeninos, en las cercanías de Génova, desembocando en el Po a la altura de Piacenza. Precisamente en las cercanías de esta ciudad habían emplazado los romanos su campamento tras la derrota sufrida en el río Tesino. Según Polibio, Aníbal llegó a las proximidades del campamento romano cinco días después que aquéllos, estableciendo el atrincheramiento de sus tropas a una distancia próxima a los cincuenta estadios (unos 8900 metros). Con ello, ambos campamentos quedaban en la orilla occidental del río, es decir, la opuesta a Piacenza.

Fue entonces cuando los romanos sufrieron dos nuevos y graves contratiempos: la deserción de más de 2.000 galos, que asesinaron a algunos romanos en su huída; y la toma de Clastidium (actual Casteggio), donde los romanos guardaban gran cantidad de trigo. Tras estos sucesos, Escipión, el cónsul al mando de las tropas romanas, levantó el campamento, cruzó el Trebia y mandó asentar un nuevo atrincheramiento en unas colinas que dominaban la orilla oriental del río4, ocupando con ello una mejor posición desde el punto de vista estratégico, puesto que el lugar ofrecía un complicado acceso a la caballería enemiga. Los estudios efectuados en la zona han situado la ubicación del campamento romano a poco más de un kilómetro del río, cerca de la localidad de Rivergaro, en la ruta que une Piacenza y Génova.

Aníbal, al saber que los romanos estaban cruzando la orilla y fortificando su nueva posición, envió a la caballería númida con la intención de detener o al menos estorbar los trabajos del enemigo. Pero sus órdenes no se cumplieron al pie de la letra; los númidas se entretuvieron saqueando el campamento que los romanos acababan de abandonar y, como consecuencia, la mayor parte del ejército romano pudo atravesar el río sin serias dificultades. De lo contrario, la retaguardia, incluyendo a los animales que transportaban el bagaje, hubiera caído en manos enemigas. Los númidas solamente pudieron apresar a un puñado de hombres y causar la muerte a otros tantos.

Una vez puesto a salvo su ejército, Escipión decidió esperar hasta la llegada de su colega consular, Sempronio Longo, llegada que se produjo a mediados de diciembre del año 218 a.C. Al poco de la llegada de Longo, se produjo una escaramuza entre las caballerías de ambos ejércitos, saliendo mejor parada la romana, seguramente por la negativa de Aníbal a trabar combate sin establecer estrategia alguna. Este resultado produjo la euforia de Longo, cuya pretensión de alcanzar la gloria durante el ejercicio del consulado se hacía cada vez más patente. Por el contrario, tanto Aníbal como Escipión, que se recuperaba de las heridas sufridas en el Tesino, sabían que el tiempo jugaba en contra de los púnicos, quienes se exponían a quedar aislados en territorio enemigo. Es por tanto razonable, que Aníbal quisiera precipitar el enfrentamiento, mientras Escipión aconsejaba a su colega consular esperar a la llegada de nuevos refuerzos. Desgraciadamente para los romanos, será el Barca quien consiga su objetivo.

La batalla tuvo lugar el día posterior a la escaramuza arriba mencionada. En palabras de Polibio «La estación era ya solsticio de invierno, y el día era muy nevoso y extremadamente frío». Baste como orientación decir que la temperatura media de la zona en la actualidad ronda, durante el mes de enero, los 0º C.

Aníbal
Aníbal había descubierto un lugar ideal para organizar una emboscada; corría «un riachuelo en cuyas orillas había zarzas y espinos que las recubrían totalmente». Era el lugar ideal; un lugar llano con vegetación de marisma, sin árboles –los romanos desconfiaban profundamente de los bosques, pues en ellos tendían los galos sus embocadas-, con espacio suficiente para ocultar algunos hombres e incluso sus monturas.

Al anochecer, Aníbal envió a su hermano Magón, al frente de un destacamento de 1.000 jinetes y otros tantos infantes, al lugar elegido para la emboscada. Al alba, el comandante cartaginés ordenó a la caballería númida cruzar el Trebia y provocar a los romanos. La estratagema tuvo más éxito del deseado; Sempronio ordenó a la caballería salir en persecución de los númidas. Tras la caballería, envió los velites, unos 6.000 infantes ligeros, y, mientras éstos iban progresando, mandó formar a la infantería pesada y a los aliados. Fue así como los romanos partieron hacia el desastre, en una fría mañana del año 218 a. C., con temperaturas posiblemente inferiores a los 0º C. Las precipitaciones en forma de agua y nieve caídas durante la noche habían elevado considerablemente el nivel del agua del río. Así, cuando comenzaron a cruzar el río, las frías aguas empezaron a entumecer sus extremidades, cubriéndoles hasta las axilas y oponiendo resistencia a su avance.

Mientras los romanos -a quienes lo inesperado del ataque había impedido tomar alimento alguno- sufrían estas penalidades, los púnicos se calentaban en los hogares y tomaban alimento, a la par que se untaban la piel con grasa para combatir el frío: tan sólo tenían que recorrer los escasos 1.500 metros que les separaban del campo de batalla elegido por Aníbal.

Lo que en un principio podría ser considerado un combate equilibrado, con ambos ejércitos rondando los 40.000 hombres, se convirtió en una lucha desigual, con los soldados romanos agotados y hambrientos. Aníbal envió a la infantería ligera con lanzas y a los baleares, sumando entre ambos grupos unos 8.000 hombres. Por detrás, formó a su infantería pesada: unos 20.000 hombres entre iberos, galos y africanos, y desplegó su caballería en ambos flancos, dividiendo en dos el total de 10.000 jinetes con que contaba. Dividió también el total de elefantes, situando la mitad al frente de cada flanco.

Ante la táctica empleada por los jinetes númidas, el cónsul romano hizo regresar a su caballería, alineando su infantería según lo acostumbrado. Es difícil calcular el número de infantes romanos; Polibio habla de 16.000, y Livio calcula unos 18.000. A éstos hombres habría que sumar los cerca de 20.000 aliados –entre latinos y los pocos galos que permanecían fieles a los romanos- y unos 4.000 jinetes –entre romanos y aliados. Es cierto que Sempronio contaba con cuatro legiones, pero habría que descontar de estos efectivos tanto las unidades que se habían perdido en el Tesino y en las diferentes escaramuzas, como los hombres que se habían quedado guardando el campamento.


Sempronio desplegó su infantería pesada en el centro, con la caballería cubriendo los flancos. La infantería ligera, como siempre al frente de la formación, fue la primera en trabar combate. Pero los romanos, que estaban agotados, habían lanzado casi todas las jabalinas en la escaramuza con los númidas, y las que les restaban «estaban inutilizadas por la persistencia de la humedad». Así, aunque la infantería romana era muy superior a la cartaginesa, sus flacos, protegidos por la caballería, empezaron a ceder bajo el peso de los jinetes enemigos, superiores tanto en número como en preparación. Los elefantes contribuían a empeorar la situación; estos animales causaban verdadero terror a los caballos (por el olor que despedían, en opinión de Livio). Como consecuencia de todo ello, las alas romanas quedaron al descubierto, momento que aprovecharon los lanceros púnicos y los infantes númidas para atacar. Justo entonces, los jinetes númidas, que permanecían emboscados, se levantaron y atacaron a los romanos por la espalda, creando una confusión absoluta. Los hombres de Sempronio estaban perdidos: los honderos baleares lanzaban proyectiles constantemente; la caballería romana estaba en aplastante inferioridad numérica, y los elefantes efectuaban violentos ataques. Ante la desesperada situación, la caballería romana se retiró en dirección al río.

No paraba de llover; el agua y la sangre se mezclaban y embarraban el terreno. Los infantes romanos, abandonados a su suerte por sus compañeros de la caballería, no tenían una perspectiva clara de lo que estaba ocurriendo: el griterío era ensordecedor y los hombres, rodeados por los combatientes, no podían ver lo que estaba pasando a su alrededor; muchos caían al suelo y morían aplastados por sus propios compañeros.

Pese a lo difícil de la situación, los hombres situados en primera línea lograron romper el frente cartaginés y, viendo que todo estaba perdido, decidieron escapar en formación en dirección opuesta al río. Este grupo, formado por unas 10.000 unidades, logró llegar a Placentia. Los que permanecían en el campo de batalla fueron masacrados por la caballería y los elefantes púnicos, o murieron ahogados al intentar cruzar el río -los heridos tardarían horas en morir desangrados. Únicamente unos pocos lograron cruzar el Trebia y llegar al campamento para después, junto con la caballería y la guardia del campamento, marchar a Placentia.

Los púnicos desistieron de atravesar el río, pues las condiciones climatológicas lo desaconsejaban. Habían ganado la batalla, pero la continua lluvia, el frio y una fuerte nevada que cayó durante los días posteriores acabaron con muchos hombres y caballos, así como con todos los elefantes a excepción de uno

Esta victoria dejo a Aníbal el control y dominio sobre el norte de Italia lo que le permitió reabastecerse de suministros y sobre todo de hombres ya que había sufrido muchísimas bajas.

Más tarde otro cónsul Flaminio intentó derrotar a Aníbal pero este se enteró de la emboscada, y tras una complicada maniobra en la que el propio Aníbal perdió un ojo, atrajo a Flaminio hacia él, lo que le convirtió en el emboscador, esto ocurrió cerca del lago Trasimeno en donde perdieron la vida más de 15.000 romanos.

Movimientos militares durante la segunda guerra púnica

Después de esta derrota, la ciudad de Roma quedaba vulnerable, pero al no contar Aníbal con armas de asedio renegó de sitiarla, además no sabía con certeza el contingente que había en la ciudad, por lo que se marchó

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jueves, 17 de diciembre de 2015

17 de diciembre de 1819 - Simón Bolívar proclama la primera República de Colombia, unión del Virreinato de la Nueva Granada y la Capitanía General de Venezuela de 1810.

En 1816, Simón Bolívar, con la ayuda de los Generales Piar, Urdaneta, Páez, Mariño, Monagas, entre otros, conseguiría una serie de victorias sobre los realistas. Después de liberar Guayana y Nueva Granada, Simón Bolívar proclamaba la Primera República de Colombia en el Congreso de Angostura (actual Ciudad Bolívar) el 17 de diciembre de 1819. 

Mediante este decreto, o Ley Fundamental de Colombia, «las Repúblicas de Venezuela y la Nueva Granada quedan desde este día reunidas en una sola bajo el título glorioso de República de Colombia». Se divide territorialmente el antiguo Virreinato en tres departamentos: Cundinamarca (Bogotá), Venezuela (Caracas) y Quito (Quito). Los nombres de Nueva Granada y Santafé quedaron suprimidos.

Tenía su base legal en la Constitución de Cúcuta  de 1821. Según la constitución, la república comprendía los antiguos territorios de las entidades coloniales del Virreinato de Nueva Granada (actuales Colombia y Panamá) y la Capitanía General de Venezuela. En ella tienen su origen las actuales repúblicas de Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá.

La resistencia de España en el continente terminó en Perú con la Batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, en la que se consagró definitivamente como héroe Antonio José de Sucre (1795-1830). Todo el poderío español en el Virreinato de Nueva Granada y en Perú, quedó hundido bajo los golpes de tres hombres: Bolívar, Miranda y Sucre; los tres venezolanos y fallecidos en diferentes circunstancias: Bolívar el 17 de diciembre de 1830, en Santa Marta, Colombia; Francisco de Miranda en la cárcel de la Carraca, en Cádiz, en 1816; Antonio José de Sucre, asesinado en Berruecos, Nueva Granada (actual Colombia), el 4 de junio de 1830.

Sin embargo debido a tensiones regionales no alcanzó a durar la unión política de los territorios del antiguo Virreinato. La oposición al gobierno de Bolívar era en general, secesionista. En 1830 Venezuela y Ecuador declaran su independencia de la República de Colombia, quedando finalmente disuelta la Gran Colombia en 1831, dando nacimiento de tres entidades estatales distintas: Nueva Granada, Ecuador y Venezuela. La secesión venezolana fue dirigida por el General José Antonio Páez (1790-1875), quien ya había combatido bajo las órdenes de Bolívar y poseía desde entonces el virtual control de la parte venezolana de la república. Páez se convirtió en el primer presidente del nuevo estado venezolano, y gobernó intermitentemente hasta 1863. En Ecuador asumió Juan José Flores. Reducida a Nueva Granada, la Gran Colombia, presidida por Rafael Urdaneta quien originalmente había ejecutado un golpe de estado pensando en devolverle el poder a Bolívar, se disuelve tras el derrocamiento de Urdaneta y se elige como vicepresidente interino a José María Obando, un año después asumirá Francisco de Paula Santander como presidente y delineará la estructura del nuevo Estado.

En Venezuela, en 1835, un grupo de oficiales se levantaron contra el presidente José María Vargas, para exigir la reconstitución de la Gran Colombia, reformas políticas y el fin del poderío económico de la oligarquía, fortalecida con el comercio de importación y exportación. Obtuvieron un triunfo efímero, pero luego retomó el poder el general José Antonio Páez con lo que se hizo definitiva la disolución de la Gran Colombia.



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miércoles, 16 de diciembre de 2015

16 de diciembre de 1773 - En Boston, un grupo de colonos escalan los navíos británicos cargados de cajas de té y las arrojan al mar, lo que supone el inicio de la Revolución estadounidense.

La transformación económica, social y política que se produjeron en Inglaterra durante el siglo XVI, favorecieron su expansión colonial en el siglo XVII. Además había un grupo de hombres dispuestos a migrar para colonizar nuevos territorios y comenzar una nueva vida. La reforma religiosa realizada por Enrique VIII había producido fuertes encuentros entre la corona y algunos sectores de la sociedad que se oponía a la religión anglicana y que preferían abandonar Inglaterra para practicar libremente su fe. Fue una solución para muchos perseguidos por cuestiones religiosas en los primeros años del siglo XVII. Por otro lado hombres de negocio organizaron compañías colonizadoras para la explotación de diversos minerales y metales preciosos que creían que había. Por ejemplo las compañías de Londres y la de Plymounth con objeto de extraer oro en estas tierras.

The first pilgrims de Edward Moran, pintor estadounidense
Inglaterra instaló 13 colonias, siendo la primera la de Virginia, en honor a Isabel I, la "reina virgen". Estas eran pobres, no contaban con yacimientos de metales preciosos, ni con una población indígena densa y estable para mano de obra. Su población crecía lentamente y faltaban capitales para fomentar el crecimiento.

Primer mapa impreso a gran escala que muestra las Trece Colonias británicas en América,
así como las colonias de otros imperios adyacentes al británico.
Después de la guerra de Inglaterra contra Francia, la corona quiso que las colonias le ayudasen a pagar la enorme deuda militar de alrededor de 150 millones de libras esterlinas. Con este objetivo el parlamento inglés estableció una serie de impuestos sobre el cuero, el azúcar, el papel y el té, que se importaba desde América. 

Con estas medidas los colonos temieron que todas las libertades que habían disfrutado hasta el momento empezaban a venirse abajo de repente. También podía significar un revés importante para el comercio que los colonos desarrollaban. Viendo el cariz que estaban tomando los acontecimientos el parlamento británico decidió derogar la primera de las leyes, la de las Estampillas, pero al mismo tiempo intensificó la segunda, la de Alojamiento, enviando oficiales de aduanas a la ciudad de Boston para que recolectaran las cuotas. Los colonos no lo aceptaron y se negaron a obedecer a los ocupantes, por lo que éstos reaccionaron mandando soldados a Boston.

Los habitantes de 96 ciudades protestaron, ya que el Parlamento no los representaba frente a la corona, y por lo tanto no podía decidir por ellos y formaron la liga de no importación, ideada por Frankiln.

Benjamín Franklin en 1776
Ante la reducción de ventas de té experimentadas por la Compañía Británica de las Indias Orientales, que sufrían el boicot de colonos que importaban de forma ilegal y vendían el té sin pagar aranceles, y por tanto con unos precios más bajos, el Gobierno Británico aprobó la ley del té. Esta ley permitió a la Compañía de las Indias Orientales vender té a las colonias directamente, sin pagar aranceles. Los precios fueron muy inferiores a los de los contrabandistas.


Este acto simbolizó para los colonos el intento británico de apabullar la Independencia estadounidense. Se produjeron importantes protestas y conflictos, que tuvieron especial trascendencia en Filadelfia, Nueva York y Boston. Los contrabandistas exigieron a los encargados de la Compañía de las Indias Orientales que abandonasen sus puestos.

El martes 16 de diciembre de 1773 tuvo lugar en Boston el denominado Tea Party (o Motín del Té), en el que un grupo de colonos denominado “Los hijos de la libertad” se disfrazaron de indios mohawk, llegaron a los barcos repletos de té que esperaban ser desembarcados en el Puerto de Boston, intimidaron a los marineros y subieron las cajas de té de la bodega a la cubierta. Posteriormente, abrieron las cajas y tiraron todo el té por la borda. Vertieron 45 toneladas de té, por valor de unos £10 000. Además, muchos colonos juraron no volver a tomar esa bebida como señal de protesta  de colonos americanos contra la autoridad británica y es considerado un precedente de la Guerra de Independencia de Estados Unidos, que se proclamó el 4 de julio de 1776.

Esta litografía de 1846 se ha convertido en una imagen clásica del motín del té en Boston.
Este acto generó las críticas de funcionarios tanto de la colonia como británicos. Por ejemplo, Benjamin Franklin declaró que el coste del té debía ser reembolsado y ofreció pagarlo con su propio dinero. Desde la metrópoli se llevaron a cabo medidas represivas contra las colonias: El gobierno inglés cerró el puerto de Boston en 1774 como represalia y declaró el estado de excepción, instaurando otras leyes conocidas como Intolerable Acts (Leyes intolerables), también llamadas Coercive Acts (Leyes Coercitivas) o Punitive Acts (Leyes Punitivas). Sin embargo, también inspiraron otros actos similares que se llevaron a cabo posteriormente, como la quema del barco Peggy Stewart.

El motín del té en Boston, con el tiempo, demostró ser una de las varias causas que llevaron a la Guerra de Independencia de Estados Unidos. Al menos, este motín y la reacción que lo siguió sirvieron para consolidar el apoyo a los revolucionarios de las trece colonias quienes, a fin de cuentas, tuvieron éxito en la guerra por la independencia.

La firma de la Constitución, de Howard Chandler Christy
En cuanto al consumo del té, muchos colonos, en Boston y otros lugares del país, juraron no tomar dicha bebida como señal de protesta, prefiriendo otras infusiones herbales y el café. No obstante, este movimiento social de protesta contra el consumo de té no fue duradero.

El motín del té en Boston fue inspiración para otras rebeliones. Erik Erikson dijo en su libro Gandhi’s Truths (Las verdades de Gandhi) que cuando Mahatma Gandhi se reunió con el virrey británico en 1930, después de la Marcha de la sal, tomó un poco de sal, exenta de aranceles, de su manta y dijo, con una sonrisa, que la sal debía hacer recordar al famoso motín del té en Boston.

El Reverendo Martin Luther King Jr. también menciona el motín en su Carta desde la Cárcel de Birmingham, donde lo refiere como ejemplo de desobediencia civil en su nación.



*Como dato curioso, hoy día, puedes “participar” en el Motín del Té en la tercera entrega del Juego lanzado por Ubisoft “Assasin’s Creed III” un juego basado en hechos ocurridos previo y durante la guerra de independencia de los Estados Unidos de América (aunque obviamente el juego adecua los hechos de manera que su personaje principal sea el protagonista de tal acto)* 

martes, 15 de diciembre de 2015

15 de diciembre de 1961 - Adolf Eichmann es condenado a muerte en Jerusalén

El 15 de diciembre de 1961, Adolf Eichmann fue hallado culpable de crímenes contra la población judía. 

Uno de los actores cruciales en la deportación de los judíos europeos durante el Holocausto fue Adolf Eichmann (1906-1962), que nació en Solingen, Alemania el 19 de marzo de 1906.

En su juventud, se mudó con su familia a Linz, Austria, donde completó la escuela básica y empezó su entrenamiento en ingeniería mecánica, pero sin finalmente terminar sus estudios. En los tiempos inciertos de la economía de los años veinte, pasó de trabajo en trabajo, como jornalero, oficinista, y viajante de comercio para la Vacuum Oil Company AG. En 1932, a instigación de un conocido, Ernst Kaltenbrunner, que luego serviría como su jefe en la Oficina Principal de Seguridad del Estado (Reichssicherheitshauptamt o RSHA), Eichmann se afilió al partido nacional-socialista austriaco (nazi), y las SS.

En agosto de 1933, Eichmann se hizo socio de la "Legión Austríaca", una asociación organizada en Bavaria para miembros del partido nazi de Austria sin empleo; aquí Eichmann recibió entrenamiento militar por unos meses. En 1934, con el rango de SS-Scharführer (sargento primero) Eichmann se unió a la Oficina Principal del Servicio de Seguridad (Sicherheitsdienst (SD)-Hauptamt) y seguía trabajando para esta organización cuando se unió a la RSHA en 1939. A mediados de los años treinta, Eichmann trabajó para la oficina del SD II-112, que tenía entre sus objetivos la vigilancia de organizaciones judías. Asignado a una sección a cargo de actividades sionistas, Eichmann negoció con oficiales sionistas y hizo un tour de inspección de Palestina en 1937; sus esfuerzos para promocionar una "emigración sionista de judíos de Alemania por cualquier medio" le fue útil para sus futuras actividades.

Después del Anschluss en marzo de 1938, durante la cual él personalmente dirigió un asalto contra las oficinas de la Comunidad Cultural Judía, Eichmann trabajó para organizar una Oficina Central de Emigración Judía en Viena (Zentralstelle für jüdische Auswanderung), que abrió oficialmente el 20 de agosto de 1938. Según sus propias estimaciones, la Oficina Central "facilitó" la emigración de 110.000 judíos austriacos entre agosto de 1938 y junio de 1939. La Oficina Central tuvo tanto éxito en su emigración forzada que creó un modelo -- a menudo llamado el "modelo de Viena"-- para una Oficina Central del Reich para la Emigración Judía (Reichzentrale für jüdische Auswanderung) que funcionó en toda Alemania.

Eichmann comenzó a dirigir la Oficina Central en octubre de 1939. En ésta tuvo menos éxito, particularmente porque la deportación de judíos empezó a reemplazar la emigración como estrategia para lograr una Alemania sin judíos. En esta área, Eichmann iba a jugar un papel crucial. En el verano de 1939, Eichmann se hizo responsable de promover la expulsión de judíos checos del Protectorado de Bohemia y Moravia recién anexado, y creó otra Oficina Central para la Emigración Judía en Praga, siguiendo el modelo de la oficina en Viena. Poco después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, organizó el primer intento actual de deportación masiva del llamado Gran Reich alemán. Eichmann coordinó la deportación de unos 3.500 judíos de Moravia y Viena hacia Nisko sobre el río San, en la parte de la Polonia ocupada por los alemanes que sería designada como el Generalgouvernement. Aunque problemas con las deportaciones y un cambio en la política alemana les pusieron fin, los jefes de Eichmann quedaron lo suficientemente satisfechos con su iniciativa como para asegurar que él continuaría jugando un papel en el futuro.

Después de la creación de la RSHA en septiembre de 1939, Eichmann se trasladó del SD a la Gestapo y se convirtió en director de la sección (Referat) IV D 4 de la RSHA (Actividades de Liquidación, o Räumungsangelegenheiten) (1940), y después de marzo de 1941, IV B 4 (Asuntos Judíos, o Judenreferat). En octubre de 1940, Eichmann y la oficina IV D 4 organizaron la deportación de casi 7.000 judíos de Baden y Saarpfalz a áreas de la Francia no ocupada. Pero fue desde su posición en la sección IV B 4 de la RSHA, que Eichmann jugó su papel central en la deportación de más de 1,5 millones de judíos de toda Europa a campos y sitios de exterminio en la Polonia ocupada y en partes de la Unión Soviética ocupada.

En el otoño de 1941, Eichmann, ahora un SS-Obersturmbannführer (Teniente Coronel) y el jefe de la sección IV B 4 de la RSHA, participó en las discusiones en las que se planeó la aniquilación de los judíos europeos. Como Eichmann iba a estar encargado de transportar los judíos de toda Europa a los campos de exterminio, el jefe de la RSHA Reinhard Heydrich le pidió que preparase una presentación para la Conferencia de Wannsee, donde oficiales de la RSHA aconsejaron a las agencias apropiadas del gobierno y al partido nazi sobre la implementación de la "Solución Final". Eichmann también informó de estos planes a su red de oficiales, que lo ayudaría a llevar a cabo el trabajo de deportación en las áreas ocupadas por los alemanes, y en los países aliados del Eje. Prominentes entre estos "Eichmann-Männer" (hombres de Eichmann) eran su segundo Rolf Günther, Alois Brunner, Theodor Dannecker, y Dieter Wisliceny. En 1942, Eichmann y sus secuaces organizaron la deportación de judíos de Eslovaquia, Holanda, Francia y Bélgica. En 1943 y 1944 deportaron a los judíos de Grecia, el norte de Italia, y Hungría. Solamente en Hungría se involucró Eichmann directamente en el proceso de las deportaciones. Desde el fin de abril de 1944, seis semanas después que Alemania ocupó Hungría, hasta principios de julio de ese año, Eichmann y sus ayudantes deportaron a unos 440.000 judíos húngaros.

Después de la Segunda Guerra Mundial el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann huyó de Austria hacia la Argentina en donde vivió bajo el nombre de Ricardo Klement. El 11 de mayo de 1960, tres miembros del Servicio Secreto israelí secuestraron a Adolf Eichmann cerca de Buenos Aires, Argentina, donde había estado ocultándose desde 1950. y lo llevaron a Jerusalén para enjuiciarlo en una corte israelí. 

La autorización para capturarlo la dio Ben-Gurión sin consultar a su gabinete, luego de que el titular del Mossad, Isser Harel, le confirmara que realmente era él. Si bien lo correcto hubiera sido pedir su extradición, prefirieron secuestrarlo ya que la Argentina, previamente, había rechazado otros pedidos por diversos colaboracionistas nazis y, unos meses antes, el gobierno alemán había hecho una solicitud similar por Josef Mengele, quien había sido puesto sobre aviso y se fugó.

Para esto, enviaron al país a veinte agentes y alquilaron una casa donde estuvieron hasta que finalizó su misión. La tarde del 11 mayo, se dirigieron hasta San Fernando y esperaron a que Eichmann descendiera del colectivo que lo traía de vuelta de su trabajo.

Luego de un breve forcejeo, lo metieron en un auto y partieron hacia su refugio donde lo interrogaron durante nueve días. Finalmente, la noche del 20 de mayo lo embarcaron en el avión de la línea El Al, que había llegado a Buenos Aires el día anterior con el canciller Abba Eban.

La noticia del secuestro de Eichmann fue un baldazo de agua fría para el gobierno de Frondizi ya que se trataba de una violación a la soberanía nacional por parte de un país amigo. En seguida, el canciller Diógenes Taborda le exigió una explicación al embajador israelí, Arieh Levavi.
“En caso de que Eichmann haya sido capturado en la Argentina, ello se contradice con las normas internacionales y forzará a la Argentina, pese a sus buenas relaciones con Israel, a presentar una protesta muy severa y los resultados serán impredecibles”.
El clima se tensó más aún cuando Jerusalén respondió que no sabía que el jerarca nazi venía desde Buenos Aires ya que el Mossad no les había informado al respecto. En el Palacio San Martín, sede de la cancillería argentina en Buenos Aires, intensificaron la presión y les dieron ultimátum para que lo restituyeran antes del 10 de junio y castigaran a los culpables de la violación a la soberanía nacional.

Dos días más tarde, Ben-Gurión le escribió a Frondizi para poner paños fríos en el asunto.
“Estoy seguro, señor presidente, que considerará estos argumentos con toda la ponderación moral. Usted mismo ha combatido contra una dictadura y ha revelado su enfoque sobre valores humanos, y yo espero que nos comprenda y acepte nuestra sincera expresión de pesar por el perjuicio a las leyes de su país, causado en virtud de una obligación moral interna, y que se sume a todos los amantes de la Justicia en el mundo, que ven en el enjuiciamiento de Eichmann en Israel un acto de Suprema justicia histórica, y que las relaciones amistosas entre Israel y su país no resulten perjudicadas”
Finalmente, el presidente decidió seguir los consejos de su asesor Mario Weinfeld y elevó el caso a la ONU, “donde debía perderse en algún archivo”. Pero no contaba con que el embajador Mario Amadeo convocaría a una sesión de urgencia al Consejo de Seguridad el 22 de junio para tratar el tema, donde el diplomático afirmó:
“El gobierno de la República Argentina acusa al Estado de Israel de violación de su soberanía con responsabilidad del gobierno de dicho Estado, por el traslado ilícito y clandestino de Adolf Eichmann a territorio israelí”
Finalmente, el Consejo votó una resolución inocua en la que se instaba a Israel a que indemnizara adecuadamente al país y a que mejoraran “las relaciones bilaterales, históricamente amistosas”.

Ese mismo día, el gobierno, presionado por los militares y el Palacio San Martín, declaró persona no grata a Levavi. Con el correr de las semanas, el tema fue quedando en el olvido y, para el 3 de agosto, funcionarios de ambas cancillerías se sentaron a conversar y emitieron un comunicado que incluía una disculpa de Israel por la violación a la soberanía argentina.

Para finales de año, los dos países ya habían nombrado a sus nuevos embajadores y todo volvió a la normalidad

El juicio de Eichmann despertó el interés internacional, trayendo las atrocidades nazis a la vanguardia de las noticias del mundo. Eichmann declaró desde una cabina de cristal a prueba de balas. Los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto, especialmente de los combatientes de los ghettos como Zivia Lubetkin, generaron interés en la resistencia judía. El juicio incitó una nueva oportunidad en Israel; muchos sobrevivientes del Holocausto se sentían capaces de compartir sus experiencias mientras que el país enfrentaba este capítulo traumático.


El procurador general de Israel, Gideon Hausner, firmó una acusación contra Eichmann por quince cargos, incluyendo crímenes contra la gente judía y crímenes contra la humanidad.

Los cargos contra Eichmann fueron numerosos. Después de la conferencia de Wannsee (enero de 1942), Eichmann coordinó las deportaciones de los judíos de Alemania y de otras partes de Europa occidental, meridional y norteña, a los campos de exterminación (a través de sus representantes Alois Brunner, Theodor Dannecker, Rolf Guenther, Dieter Wisliceny y de otros de la Gestapo). Eichmann planeó la deportación detalladamente. Trabajando con otras agencias alemanas, determinó cual sería la deportación apropiada de los judíos y se aseguró que su oficina se beneficiara de los activos confiscados. También coordinó la deportación de diez mil gitanos (Romaní/Sinti).

Eichmann también fue acusado por ser miembro de organizaciones criminales - Tropas de Asalto (SA), Servicio de Seguridad (SD), y la Gestapo - las cuales ya habían sido declaradas organizaciones criminales en el ensayo de Nuremberg en 1946. Como jefe de la sección de la Gestapo para asuntos judíos, Eichmann coordinó con el jefe principal de la Gestapo, Heinrich Mueller, un plan para expulsar a los judíos de Alemania a Polonia, lo cual fijó el patrón para las deportaciones futuras.

Por esos y otros cargos más, Eichmann fue encontrado culpable y condenado a muerte. El 1 de junio de 1962 Eichmann fue ahorcado. Su cuerpo fue cremado y las cenizas fueron esparcidas en el mar, más allá de las aguas territoriales de Israel. La ejecución de Adolf Eichmann ha sido la única vez que Israel ha decretado una sentencia de muerte.


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