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viernes, 8 de enero de 2016

Cine e historia - "Operación Valquiria"


Poster de la película
Título original: Valkyrie 
Año: 2008
Duración: 120 min.
País: EE.UU.
Director: Bryan Singer
Guión: Christopher McQuarrie, Nathan Alexande
Productora: Coproducción USA-Alemania; United Artists / Bad Hat Harry Productions / Studio Babelsberg
Reparto: Tom Cruise, Kenneth Branagh, Bill Nighy, Tom Wilkinson, Terence Stamp, Eddie Izzard, Carice van Houten, Thomas Kretschmann, Tom Hollander, Kevin McNally, Christian Berkel, Jamie Parker, David Bamber, David Schofield, Kenneth Cranham, Danny Webb, Chris Larkin, Halina Reijn, Harvey Friedman, Ian McNeice, Bernard Hill 
Premios: 2008: Saturn Awards: 7 nominaciones incluyendo Película de Acción/Thriller, Director, Actor.
2008: Sociedad de Efectos Visuales: Nominada a Mejores Efectos Visuales de Apoyo
2008: BMI Film & TV Awards: Mejor Banda Sonora


El intento de asesinato de Adolf Hitler es la trama central de la película. El Coronel conde Claus von Stauffenberg, que se consideraba a sí mismo un buen alemán y su ideología estaba muy lejos de la de los nazis, lideró una intrincada operación para poder librar al mundo del tirano, y si Alemania era ocupada por los aliados, que éstos se encontraran con una Alemania de verdad, y no con la vergüenza cuyo recuerdo pesa al día de hoy sobre la conciencia del pueblo alemán. Bien sabemos, por la Historia, que estos hombres no cumplieron el objetivo, y pagaron caro su error.



¿Por qué no le dispara alguien? 

Este pensamiento debió de pasar con frecuencia por la mente de los que consideraban la empresa como un mero acto de audacia. Hitler sabía muy bien, como cualquier dictador, que estaba expuesto continuamente al peligro de un atentado, un peligro que no le amenazaba tan sólo a él, sino a todos los hombres claves de la jerarquía nazi, como Goering, Goebbels y Himmler. Los sistemas de protección que Hitler habla escogido eran muy complejos. Desde 1940 vivía cada vez más aislado, apareciendo muy poco en público, confinado en apartadas estancias del inmenso palacio de la Cancillería de Berlín o en su refugio de Berchtesgaden, o asimismo en el corazón de la serie de campos sólidamente protegidos y defendidos que constituían las diversas sedes de su Mando supremo. 

En 1944, la sede más importante de su mando se hallaba en Rastenburg, en Prusia oriental, en medio de bosques, y se hizo famosa con el nombre de Wolfsschant el “Cubil del Lobo”. Los numerosos hombres y poquísimas mujeres que estaban en contacto diario con el Führer eran de completa confianza. Todos se debían presentar desarmados ante él. Hitler no soportaba la vista de un revólver colgado del cinturón de los que le rodeaban. Así, aun suponiendo que un hombre dispuesto a asesinar al Führer se le pudiera acercar a distancia de tiro, no le sería fácil llevar consigo el arma destinada a matarlo y mucho menos extraerla y apuntar. Además, cualquiera que fuera el resultado de la acción, era evidente que equivaldría, sin ningún género de dudas, a un suicidio. 

No todos los que pertenecían a los círculos declaradamente antinazis consideraban que se debía matar a Hitler; No hay que olvidar que todos los miembros del Ejército le habían prestado juramento de fidelidad, por lo que, a los que tenían una conciencia rígida o fueran incapaces de comprender donde cesaba la obligación moral para dejar lugar a un deber más elevado, les resultaría muy difícil sustraerse a dicho juramento y aceptar la resolución de los conjurados. Para los menos valientes, el juramento servía como justificación para no tomar parte en un acto que tal vez aprobaban en su interior. Algunos estaban dispuestos a aceptar la idea del atentado, pero a condición de no verse mezclados en él personalmente y de no tener que manifestar sus propias convicciones hasta que tuviesen la seguridad absoluta de que se habla suprimido a Hitler. Muchos otros, en el Ejército, estaban decididamente en contra del asesinato del Führer, si bien estaban dispuestos a aceptar que los jefes de un golpe de Estado bien realizado lo arrestasen y procesasen por su perniciosa dirección de la guerra. 


Los jefes de la conjura

¿Quién, pues, podía estar en condiciones de llevar a la práctica este golpe de Estado? Como ocurre siempre en estas empresas arriesgadas, la posibilidad de realizar los planes dependía, en la práctica del carácter y de la personalidad de los hombres. Desde luego, la especial composición del núcleo de la Resistencia alemana, militar y civil. Los protagonistas de la tragedia que se avecinaba eran los siguientes: 
  • Ludwig Beck, general retirado, designado para ser el jefe del Estado a la calda de Hitler. Edad: 64 años.
  • Wilhelm Canaris, almirante y en aquellos tiempos jefe del Servicio Secreto Militar (el Abwehr), alentador secreto de la conjura. Edad: 57 años. 
  • Hans Oster, general de división, sustituto de Canaris y activo organizador de la conjura. Edad: 49 años. 
  • Conde Helmuth von Moltke, asesor legal de Canaris y jefe del llamado “Círculo de Kreisau”, que propugnaba el principio de la no violencia. Edad: 37 años. 
  • Heinrich von Stülpnagel, capitán general. Gobernador militar de Francia; jefe de la conjura en París. Edad: 58 años. 
  • Carl Gördeler.ex alcalde de Leipzig y comisario de precios del Reich. Edad: 60 años. 
  • Friedrich Olbricht, capitán general, intendente general del Ejército territorial (Allgemehtes Heeresamt) y principal organizador del fallido golpe de Estado Edad: 58 años. 
  • Henning von Tresckow, general de división. Jefe de Estado Mayor del Grupo de Ejércitos del centro en el frente oriental. Edad: 43 años. 
  • Conde Claus Schenk von Stauffenberg, coronel y jefe de Estado Mayor del Ejército territorial; fue el hombre que el 20 de julio de 1944 llevó la bomba a Rastenburg. Edad: 37 años. 


Stauffenberg, el personaje clave 

Stauffenberg sobresalía entre el grupo de los conspiradores. Desde 1943, el año crucial en el que las pérdidas en la guerra habían comenzado a pesar notablemente sobre el país y se intensificaron las incursiones aéreas del enemigo, la red de la conjura empezó a tejerse alrededor del sector dirigido por Canaris. Pero, al mismo tiempo, este sector había comenzado a desintegrarse: Canaris estaba aún en libertad, pero los jefes de la Resistencia que figuraban en el Abwehr (Oster, Dohnanyi, que era la mente jurídica del proyectado golpe de Estado, y muchos otros, como el famoso pastor evangélico Dietrich Bonhoffer y Joseph Miller. abogado católico) habían sido arrestados o bien, como en el caso de Oster, los habían retirado del servicio activo y se hallaban bajo estricta vigilancia. Incluso Gördeler, incansable como siempre, casi había dejado de ser un elemento útil para la conjura y empezaba a constituir un peligro para los amigos. 

Cnel. conde Claus von Stauffenberg
Cómparese esta foto con el póster de la
película: Lleva el parche en el otro ojo  
Los hombres que formaban parte de este círculo reducido, aunque se conocían casi todos o por lo menos tenían amigos comunes, tendían a actuar en grupos semiindependientes o bien, como hacia Gördeler, individualmente. Una pérdida muy grave fue la de Oster, pues su habilidad organizativa y su audacia habrían sido muy útiles en una situación crítica. Algunos de estos hombres, como por ejemplo, Gördeler, Stauffenberg e incluso el mismo Oster, no solían mantener en secreto sus opiniones, y los cerebros más vigilantes de la Geheime Staatspolizei (la policía secreta del Estado, conocida normalmente por la sigla de Gestapo) sabían muy bien que una posible conspiración contra el régimen era uno de los factores que tenían que tener en cuenta en todo momento y que, por este motivo, debían vigilar constantemente a todos los elementos de poca confianza que había en el país, cualquiera que fuera el estrato social al que pertenecían. Sin embargo, esto no significaba que se arrestase a los sospechosos en cuanto la Gestapo tenía los primeros indicios de una prueba concreta. Mientras los conspiradores se limitasen a conspirar, sin prepararse para la acción inmediata, la Gestapo solía considerarlos más útiles en libertad que encerrados en un campo de concentración. A veces llegaba incluso a alentarlos un poco a seguir mejor su actividad y sus contactos. Su costumbre de efectuar inesperados registros en plena noche y su política de jugar al gato y al ratón con los sospechosos era de sobras conocida.


En el caos

Después de la explosión, hombres heridos y aturdidos empezaron a salir, tambaleándose. del barracón lleno de humo, mientras los guardias y agregados del Estado Mayor, todos desorientados y estupefactos por lo que había ocurrido, acudían a aquella escena de destrucción. Los heridos gemían; cuatro hombres habían muerto... pero ninguno de ellos era Hitler. Keitel condujo al Führer al exterior: sólo habla sufrido heridas de poca importancia, pero su uniforme estaba desgarrado y chamuscado. Posteriormente se supo que uno de los oficiales presentes, antes de que la bomba estallase, habla tocado con el pie la cartera y, como le molestaba, la había empujado lejos de Hitler, hacia el otro lado de la pata de la mesa. Así, sin saberlo, le había salvado la vida al Faltar y había sacrificado la suya. 

Hitler, en cuanto se hubo recobrado, ordenó que las SS interrumpiesen todas las comunicaciones no autorizadas entre Rastenburg y el mundo exterior hasta que se descubriese la verdad y se restableciese el orden. Mientras tanto, en Berlín y en París, los dos centros en los que debían efectuarse los movimientos preliminares del golpe de Estado, las cosas se desarrollaban sin contratiempos, como se habían previsto en el plan. Olbricht ocultaba su inquietud bajo la máscara burocrática habitual. Los teléfonos comenzaron a sonar: los diversos mandos pedían aclaraciones sobre las órdenes inusitadas que estaban recibiendo y sobre la noticia, no confirmada, de la muerte de Hitler. Beck, Stauffenberg, Olbricht y sus colaboradores inmediatos estaban ocupadísimos asegurándoles que Hitler habla muerto. Entonces empezaron a darse órdenes desde el puesto de mando de los conjurados: se proclamó la ley marcial, seguida poco después por la orden de detener a los oficiales que mandaban las SS, así como a los jerarcas y funcionarios nazis más conocidos. Parece increíble que los conjurados se hubieran olvidado de apoderarse de las principales emisoras de radio y que ningún oficial de grado superior se hubiera encargado de arrestar o de eliminar definitivamente a Goebbels. Ello revelaba una gran falta de previsión en la planificación y en la ejecución del golpe de Estado. 

El joven comandante que había recibido al fin la orden de arrestar al ministro de Propaganda, un tal Remer, no sólo no formaba parte de la conspiración, sino que era precisamente un nazi fanático, y su unidad, un batallón de Guardias, era una de las destinadas a proceder a la ocupación del centro de Goebbels, que había comprendido al fin que el atentado no era más que el preludio de una acción de más alcance, a las 17:30 se puso en contacto directo con Hitler, por lo que sabía perfectamente cómo le convenía actuar con un hombre del tipo de Remer. Le dijo que el Führer estaba vivo y que gozaba de perfecta salud; después, muy astutamente, hizo algo más: puso también al joven oficial en contacto telefónico con Hitler, lo que, para Remer, significaba el máximo de los honores. La voz familiar del jefe supremo le comunicó su ascenso inmediato a coronel y le confió la misión de tomar las contramedidas necesarias para neutralizar la operación y liberar Berlín de traidores. Remer quedó aturdido por su inesperada suerte. “Hail Hitler!” Rápidamente se precipitó fuera para cumplir la misión que le acababan de confiar, y así, al atardecer, las unidades que con tanta dificultad los conspiradores habían reunido en Berlín empezaron a dispersarse. Hacia las 18.45 horas, la radio transmitió, por orden de Goebbels, la primera noticia de que el Filhrer había sobrevivido a un atentado urdido contra su persona. Fue un duro golpe para los conspiradores. Los teléfonos volvieron a sonar: eran los diversos mandos del Ejército que pedían de nuevo informaciones precisas. El anuncio por radio señaló realmente el punto de inflexión fatal para la Resistencia berlinesa.

La misma tarde del atentado, Hitler acompaña a Mussolini en una visita al sitio del atentado
Con una prisa de mal gusto impulsada también por el temor de una intervención de la Gestapo,se creó un tribunal en el momento para el proceso sumario y la ejecución inmediata de los hombres acusados de traición. Beck prefirió suicidarse; pero, a causa de su extrema tensión nerviosa, necesitó que alguien le ayudara a matarse; a Stauffenberg, Olbricht, Harten y Mertz von Quirnheim, el oficial que habla dado la señal para el comienzo de la “Operación Valquiria”, se les condenó al fusilamiento inmediato. Apresuradamente se reunió un pelotón de ejecución en el patio del ministerio. 

Sonó la alarma aérea. Iba a comenzar un bombardeo nocturno sobre Berlín. Se alineó a los conspiradores contra una pared y se les fusiló a la luz de los faros de los coches. El pelotón de ejecución consiguió llevar a cabo su cometido en el tiempo justo. Un momento después llegó la Gestapo, que llevó a cabo investigaciones en extremo rigurosas, de las que nadie pudo escapar. El golpe de Estado sólo tuvo un efímero éxito en Francia. Kluge, desconcertado al enterarse por Stülpnagel de que en aquel momento estaban arrestando a los jefes de la Gestapo y de las SS de París, le ordenó que volviera inmediatamente a la capital y pusiera remedio al problema que habla creado, después de lo cual se debería considerar destituido. Y ya ante la certeza de que Hitler estaba vivo. Stülpnagel no podía hacer nada. Volvió a París desesperado. Silencioso y lleno de amargura, escuchó la voz áspera y rabiosa de Hitler, que a la una de la madrugada del viernes, 21 de julio, habló por radio desde Rastenburg. Sabía que su carrera había terminado y que muy pronto estaría en juego su vida. Intentó suicidarse, pero sin conseguir herirse mortalmente. También él. como muchos otros complicados en la conjura tuvo que pasar por el proceso presidido, en nombre de Hitler, por el implacable juez nazi Roland Freisler. El único que eligió su propia muerte fue Tresckow. Avanzó por tierra de nadie en el frente oriental y se entregó al fuego de los soviéticos..

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miércoles, 6 de enero de 2016

Invasión anglo-portuguesa al Río de la Plata

Rubén Collado.
Si aquel barco no hubiese fracasado en su intento de retomar la ciudad de Colonia, hoy en día se podría estar hablando inglés en toda América Latina”, aseguró el descubridor del navío, el argentino Rubén Collado.

A 350 metros de distancia de las costas de la ciudad uruguaya de Colonia del Sacramento, al suroeste del país, y a una profundidad de seis metros bajo el Río de la Plata, el "Lord Clive" observa silencioso desde hace casi tres siglos a la urbe que, tomada en 1763 por los españoles, resistió un intento de asalto que pudo reconfigurar la geopolítica mundial.


libertad absoluta para el saqueo

En 1756 estalló una nueva guerra entre las principales potencias europeas, la llamada guerra de los Siete Años. España, gobernada por Carlos III, entró finalmente en la guerra al lado de la Francia de Luis XV en enero de 1762, obligado por el Tercer pacto de familia que unía a ambos monarcas de la Casa de Borbón.

A principios del verano de 1762, en un bando aparecido en las calles de Londres, se solicitaban tripulantes aventureros para una expedición, asegurando “libertad absoluta para el saqueo”. La expedición tenía un destino, el Río de la Plata. El Almirantazgo de acuerdo con esta actividad corsaria proveyó los fondos y con el aporte de juntas comerciales del imperio se fletaron dos buques el HMS Kingston, bautizado luego como “Lord Clive”, un navío de sesenta cañones, construido por Bassel en Hull, en 1697, y la fragata “Ambuscade”, de 40 cañones. Ambas embarcaciones fueron puestas a las órdenes del Capitán Robert Mac Namara, un oficial de la East India Company. Ambos navíos partieron para Lisboa en agosto de 1762, donde se le unieron otras dos naves, una de ellas la Fragata portuguesa “Gloria” y seiscientos hombres más.

En Inglaterra habia madurado desde 1762, impulsada por el embajador de Portugal, un plan para intervenir en el Río de la Plata que se inicia en Colonia del Sacramento, plan que implica el gobierno portugués, al gabinete británico de Thomas Pelham-Holles, primer duque de Newcastle, y a la British East India Company. De acuerdo con este, sería la Banda Oriental para Portugal y el Oeste para los británicos. La compañía organizó la expedición, por lo que la situación jurídica de la propuesta expedición era cuestionable y terminó siendo una operación de corsario.


El "Lord Clive"

La nave insignia de la flota, el “Lord Clive”, era una veterana guerrera de la Armada Inglesa con más de 60 años en sus cuadernas. Había tomado parte de la captura de Gibraltar en 1704, Vélez y Málaga en 1709 y Caspe en 1711, todas posesiones españolas. Había sólo transcurrido en Portsmouth en 1740, participando en los combates de Tolón (1744), Menorca (1756) y en la toma de la Bahía de Quiberón en 1759. Toda su campaña la había realizado como HMS Kingston.


El 30 de agosto, el “Lord Clive” conjuntamente con la “Embuscade” de 50 cañones (Según otros solo 40) y seis bergantines de 18 a 20, armados de guerra y dos embarcaciones de transporte, con cerca de mil hombres (800 portugueses), pusieron rumbo a Rio de Janeiro con Mc Namara como comandante y Hugo Stackhouse su teniente.

Allí su gobernador Gomes Freire de Andrade, Conde de Bobadela reforzado su plantilla con la fragata "Nossa Senhora da Gloria", de 38 cañones, ocho bergantines para el transporte, y una fuerza de 600 hombres bajo el mando del teniente coronel Vasco Fernandes Pinto Alpoin. Gomes Freire recomendó a desembarcar en la Ensenada de Barragán (cerca de la ciudad de La Plata), por su profundidad y porque no estaba protegido. El 20 de noviembre la escuadra dejó Río, cruzándose sin saberlo con las embarcaciones que llevaban a los prisioneros portugueses de la Colonia.


Mientras tanto en el Río de la Plata…

En los primeros días de enero de 1762 la fragata Victoria, con 26 cañones, comandado por el teniente de navío Carlos José de Sarriá, partió de Cádiz rumbo a Buenos Aires con órdenes de que el gobernador del Río de la Plata, Pedro Antonio de Cevallos, de atacar a la Colonia. Sarriá partió con la flota de 16 barcos hacia la Ensenada de Barragán, en donde permaneció hasta el 29 de octubre con los barcos de su mando: "Victoria", "Santa Cruz", tres avisos, ocho lanchas y tres buques corsarios.

El 1 de octubre del mismo año las fuerzas comenzaron a moverse hacia Colonia y el 5 de octubre comenzó el sitio de la plaza. 31 de octubre de 1762 Vicente da Silva da Fonseca, el gobernador de la plaza, capituló, entrando los españoles en Colonia el 2 de noviembre de 1762. Arrasaron la plaza fortificada, apoderándose de 140 piezas de artillería y abundantes pertrechos, cumpliendo la orden real del 4 de agosto de 1776. La orden era “Tomada dicha Colonia, la haréis demoler y destruir, cegando su puerto cuanto antes se pueda”.

Cevallos zarpó a principios de septiembre con una escuadra compuesta por una fragata, un navío de registro armado, tres avisos, doce lanchas grandes armadas y quince transportes. Tras arribar a Colonia el 4 de septiembre, el 7 las naves españolas anclaron y comenzó el desembarco que se prolongó hasta el 14. Recién el día 26 arribó la artillería de Montevideo y el 27 se sumaron 1.200 nativos de las Misiones Jesuíticas. El 1 de octubre emprendió la marcha del ejército comenzando el sitio a la Colonia el 5 de octubre de 1762.

Tras el desembarco, la escuadra al mando de Sarriá, compuesta de la fragata Victoria, el navío de registro Santa Cruz, tres avisos, ocho lanchas y tres corsarios, se retiró sin órdenes de Cevallos a la Ensenada de Barragán, en la costa occidental del Río de la Plata, lo que posibilitó que el 14 de octubre 4 bergantines portugueses evacuaran de la plaza sitiada a numerosas familias y los caudales y que 3 de ellos regresaran el 17 de octubre con víveres y materiales para la defensa 

Sarriá, atrincherado en Ensenada, desobedeció las reiteradas órdenes para regresar y combatir aduciendo que no había venido de España a luchar contra el contrabando. Finalmente accedió a zarpar el 17 de octubre, pero no dejó el puerto hasta el 29, llegando a Colonia dos días después, tras la capitulación. 

Ya en diciembre, en aguas de Montevideo, la escuadra de Mc Namara apresó una pequeña embarcación española que les informó la rendición de la Colonia, por lo que decidió dirigirse directamente sobre Buenos Aires. Sin embargo, careciendo de prácticos del puerto no pudo ubicar el canal de acceso a la ciudad, rodeada de bancos de arena, por lo que retornó a Montevideo.


La invasión

El 2 de enero, los escuadrones anglo-portugueses estaban apostados fuera Montevideo, con la intención de hacer un ataque, pero al día siguiente vinieron de Rio de Janeiro, órdenes para volver. Un piloto que estaba a bordo les informó que los barcos tenían mucho calado para entrar en Montevideo y aconsejaron traslado a Colonia, cuyos canales de acceso reclamado a conocer bien.

El 4 de enero 1763 anclados en el Riachuelo, 11 km al N.E de Colonia, ensayando un ataque sorpresa y varios ataques menores de sondear las defensas.

Al mediodía del 6 de enero, los tres buques mayores se emplazaron por la banda de estribor frente a las principales posiciones fortificadas de la plaza: el Lord Clive frente al Baluarte de Santa Rita, el Ambuscade frente al de San Pedro Alcántara y el Gloria frente al de San Miguel. Aunque la historia dice que el Lord Clive primero comenzó a abatir el baluarte de San Pedro Alcántara.

El 6 de enero de 1763 las tres embarcaciones mayores de la escuadra, Lord Clive, Ambuscade y la fragata portuguesa Gloria entraron al canal del puerto de Colonia e iniciaron el ataque. Al medio dia el Lord Clive se prendió fuego, y duró hasta las cuatro de la tarde. Según el parte de los ingleses, dispararon tres mil treinta y siete cañonazos. Poco después de prenderse fuego, ardió el velamen Hubo 272 víctimas mortales, incluyendo el comandante de la expedición del capitán Robert Mc Namara quien murió durante la acción (Dicen que se dejó quemar). De los 78 sobrevivientes, 4 eran oficiales, 2 Guardiamarinas y 72 marineros. EL gobernador Cevallos luego de que los náufragos fueran interrogados ordenó que se le proporcionara un juego de ropa a cada uno de ellos. Los oficiales fueron juzgados sumariamente y ahorcados en la plaza.

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martes, 5 de enero de 2016

La Primavera de Praga

Durante la década de 1960, Europa del Este estaba bajo dominio soviético. Un claro ejemplo de ello era Checoslovaquia, nación controlada por los soviéticos quienes ocuparon el país durante la Segunda Guerra Mundial e instauraron en 1948 un estricto régimen comunista. Sin embargo, en la década de los 60 surgió un nombre, Alexander Dubček, de origen eslovaco, y las cosas cambiaron...

Los hechos ocurridos en la primavera de Praga de 1968 marcaron un antes y un después dentro del bloque comunista soviético. El movimiento tuvo un gran apoyo estudiantil, donde se promovían un conjunto de medidas populares que culminaron con la invasión rusa. La Primavera de Praga de 1968 es uno de los hechos que han marcado la historia de la antigua Checoslovaquia, comenzando con una revuelta estudiantil que continuaba lo ocurrido con el conflicto del mayo francés. 

Los incidentes sucedidos en la capital checa, fueron los primeros indicios de la crisis soviética que se concretaría varios años más tarde y acabarían con la desintegración del bloque. 

El 5 de enero de 1968 Dubček llegó al poder, comenzando así lo que más tarde fue conocido como la Primavera de Praga. Las ideas reformistas de Dubček eran claras: la población checa necesitaba más libertad ante las estrictas normas impuestas por el régimen soviético. En esa época no había ni libertad de expresión ni libertad de prensa.

Alexander Dubček
Este proceso de cambio fue un intento de un comunismo con mayores beneficios para el pueblo y el progreso del país, intentando llevar adelante los deseos populares, atendiendo todos los reclamos más urgentes y sus causas fundamentales. 

Un sistema que parecía estable estaba a punto de transformarse en las manos de los gobernantes. Sin que nadie lo pidiera, la libertad de prensa fue restablecida, los estudiantes podían reunirse y emitir reivindicaciones, la gente hablaba de autogestión, de democracia directa. Gracias a la presión de la base, los partidarios de la reforma fueron ocupando la cúpula del partido. La gente tuvo una nueva esperanza de ver cambiar radicalmente su vida y gozó de una práctica del ejercicio de las libertades que sería fundamental para afrontar una resistencia civil imaginativa. No todos los dirigentes eran partidarios de la reforma. Podemos distinguir tres tendencias: Una tendencia conservadora, prosoviética, personificada en hombres como Kolder, quienes temían que las reformas emprendidas hicieran perder al partido el control que ejercía. Otra tendencia era la de quienes habían dirigido al país por la vía de las reformas profundas: Dubček, el Primer Ministro Czernik, el Presidente de la Asamblea Nacional Smrkovsky y Kriegel, el más viejo del Presidium. En el tercer grupo, en la posición intermedia entre las dos tendencias estaban hombres como el General Svoboda y el ambicioso Viceprimer Ministro Husak.

Según el propio Dubček, sus ideas se resumían en tener un socialismo con rostro humano. Los medios de comunicación comenzaron a funcionar con fluidez, y la televisión y la radio por fin podían dar opiniones políticas. A muchos hoy en día ésto nos parece algo lógico, pero para la Checoslovaquia de 1968 esto suponía un paso adelante gigantesco.

Los periódicos llegaron a publicar incluso el nombre de los funcionarios corruptos del gobierno. Todo parecía funcionar en favor de Dubček. La URSS estaba expectante ante los hechos que venían ocurriendo ya que su hegemonía comenzaba a tambalearse, y los demás países de la Europa del Este estaban muy atentos a lo que sucedía en Checoslovaquia.

Pero no sólo la URSS no veía con buenos ojos las reformas de Dubček. El bloque comunista de la Guerra Fría, con los Cinco de Varsovia a la cabeza, URSS, Hungría, Bulgaria, Polonia y la RDA, comenzaron a recelar de Dubček. Tanto es así que las cosas fueron complicándose cada vez más.

La pólvora estalló el 20 de agosto de 1968, cuando más de 200.000 soldados y 2.300 tanques del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia, acabando así con la Primavera de Praga, que apenas duró ocho meses. La invasión apenas duró un día, y las fuerzas checoslovacas no pudieron hacer nada por evitarla. El propio Dubček llamó a su pueblo a no resistir, a pesar de que sucedieron algunos episodios violentos en las calles.



En el momento de la invasión estaba reunido el Presidium del Partido Comunista Checoslovaco. Tuvo justo el tiempo para publicar una declaración condenando la invasión, antes de que los principales dirigentes, Dubček, Czernik, Smrkovsky, Kriege, fueran detenidos y llevados a Moscú. Dubček también tuvo tiempo de dar autorización para que se reuniera inmediatamente el 14º Congreso del partido, previsto para diciembre. Las órdenes tanto al ejército como a la policía fueron de permanecer en sus cuarteles; no había posibilidad real de una defensa militar. La resistencia civil surgió espontáneamente, casi por azar. No habían oído hablar de noviolencia ni había ninguna preparación para una resistencia no armada, había que inventar sobre la marcha.

La invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia sorprendió tanto al pueblo como a sus dirigentes. Fuertes razones ideológicas, económicas y geoestratégicas decidieron al Kremlin a lanzar esta operación, dirigida en nombre de la "asistencia fraternal", con el fin de instalar rápidamente un nuevo gobierno prosoviético, antes de que esta corriente perdiera su peso en el próximo Congreso del Partido Comunista Checoslovaco.

Esta invasión provocó una ola de emigración en todo el país sin precedentes. En los días posteriores a la invasión se marcharon más de 70.000 personas, y hasta la década de 1970 habían abandonado Checoslovaquia más de 300.000. 

A pesar de que la Primavera de Praga duró apenas ocho meses fue un acontecimiento simbólico que sirvió para que muchos países comunistas de Occidente comenzaran a alejarse de las ideas de la Unión Soviética. Tanto la literatura como el cine le han dado también mucha repercusión a este episodio de la historia del siglo XX. Una frase de Pablo Neruda la resume: “Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera”

Ante la invasión rusa se le impusieron dos fuertes medidas a Alexander Dubček, por un lado que no se acepten las resoluciones del XIV Congreso Nacional y como segunda orden se mantenía la ocupación militar en territorio checo. 

Hay que tener en cuenta que el proceso vivido durante la primavera de Praga fue en plena época de la guerra fría, por lo que este intento de liberación política era muy difícil que se concrete, ya que habían demasiados intereses en juego. Checoslovaquia se encontraba en un punto geográfico estratégico dentro de Europa Central, por lo que era una región que los soviéticos no podían dejar que se independice en ese momento.

lunes, 4 de enero de 2016

El Relojero de Scapa Flow

Günther Prien
Iniciada la Segunda Guerra Mundial, el contralmirante del arma submarina Karl Doenitz había ideado la Operación Baldur, un plan para atacar este fondeadero natural, hasta entonces considerado inexpugnable. Recopiló información de la Kriegsmarine, de las operaciones realizadas por la Kaiserliche Marine en la Primera Guerra Mundial y analizó las fotografías tomadas por la Luftwaffe, concluyendo finalmente que el Kirk Sound era el único lugar posible para penetrar, navegando de noche en superficie entre las dos mareas.La responsabilidad de ejecutar la incursión recayó en Günther Prien, que sólo reveló el verdadero objetivo de la misión a los cuarenta y cuatro hombres bajo su mando, escasas horas antes de comenzar la difícil tarea de navegar por tan comprometido lugar.

Scapa Flow es una lúgubre bahía de 311 kilómetros cuadrados situada en la isla Pomona del Archipiélago de las Orcadas, en Escocia, al abrigo de una naturaleza agreste de espesas y frías nieblas, violentos huracanes y abigarrados farallones, bajos e islotes que provocan corrientes marinas de extraordinaria convergencia. Además, los canales de Scapa Flow se encontraban bloqueados con barreras, pontones, redes antisubmarinas, puntales de bloqueo, minas y cascos hundidos. A más de mil kilómetros de las bases alemanas y sometida a una extrema vigilancia, desde esta estratégica situación la Home Fleet controlaba tanto el acceso al Mar del Norte como las grandes rutas marítimas que cruzaban el Atlántico, garantizando el paso franco de los cientos de mercantes que mantenían la economía británica, e imponiendo al enemigo un implacable bloqueo naval


El hundimiento del HMS "Royal Oak"

El domingo 8 de octubre de 1939, el U-47 partió del puerto de Kiel (Alemania). Tras un viaje sin incidentes, el U-boat salió a la superficie el 13 de octubre para su acercamiento final, que duró cuatro largas horas. Tras llegar, Prien penetró por Kirk Sound sin tardanza, pasando a escasos metros del barco de bloqueo Thames. Despues, el submarino avanzó a favor de la corriente.

EL 14 de octubre de 1939. Con fuerte marea entrante y gran pericia marinera, el joven kapitänleutnant Günther Prien llevó al U-47 rozando a través de los dos remolcadores hundidos en el estrecho y turbulento canal norte de Kirk Sound y, poco antes de la medianoche, anotó en el cuaderno de bitácora: "¡Estamos en Scapa Flow!"

Tras momentos de nerviosismo y algún incidente que fue resuelto sin mayor problema,  penetraron por fin en el oscuro fondeadero. La aurora Boreal permitía ver a los centinelas y la actividad del puerto. Pero para desesperación de Prien, no había ningún barco a la vista. Pensando que su esfuerzo no iba a dar ningún fruto, Prien decidió navegar hacia el noroeste en un último intento de buscar algún barco. Al llegar al extremo de la bahía, divisó dos buques en el horizonte. El primero era el HMS Royal Oak, mientras que el segundo era el HMS Pegasus, un barco nodriza de hidroaviones.


Tras acercarse más, el submarino disparó tres torpedos, de los que dos fallaron el blanco y sólo uno dio en el Royal Oak, causando una explosión que despertó a la tripulación. Atribuyendo la explosión a un problema interno, el capitán no dio la voz de alarma ni tomó precaución alguna. Doce minutos más tarde el submarino disparó una nueva andanada de torpedos contra el Royal Oak, de los cuales tres acertaron en la línea de flotación del acorazado.

Tras una serie de violentas explosiones, el acorazado comenzó a escorarse. Era la 1:28 horas de la madrugada del 14 de octubre. A pesar de contar con más torpedos, Prien comenzó su precipitada huida del fondeadero en el convencimiento de que sería pronto detectado, aunque en realidad los británicos nunca se dieron cuenta de la presencia del submarino.

Prien envió un mensaje informando que con su pequeño U-47 clase VIIb había hundido un acorazado de 31.200 toneladas de desplazamiento, aunque los alemanes sólo supieron su nombre cuando la BBC informó de la pérdida del orgullo de la Royal Navy, el veterano acorazado HMS Royal Oak, llevándose consigo a 833 de sus 1.234 tripulantes.

Antes de que el U-47 regresara al puerto de Wilhelmshaven el diecisiete de octubre, toda Alemania se había enterado de su gesta. Tras llegar al puerto, volaron a Berlín, donde fueron recibidos como héroes en un desfile de automóviles hasta llegar a la cancillería.  Prien fue condecorado por Hitler con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. El protagonista de Scapa Flow se había convertido en un héroe del Tercer Reich.

Tras el exitoso ataque de Prien en Scapa Flow, los rumores en Londres y Washington no cesaban. Los británicos insistían en que el comandante alemán debía haber recibido ayuda desde el interior de la base para poder acceder a ella. Nadie podía hundir al orgullo de la flota británica sin ayuda.

El relojero

Curt Riess, hábil periodista y escritor conocido, residente en Nueva York, escribió un artículo que fue publicado el 16 de mayo de 1942 en el Saturday Evening, donde contaba la historia completa del espía alemán que ayudó a Prien a entrar en la base naval de Scapa Flow.

Según el artículo de Riess, al norte de la bahía, en la pequeña ciudad de Kirkwall, hacía tiempo que se había instalado un amable y risueño relojero llamado Albert Oertel. Como buen suizo, era hombre trabajador y de costumbres regulares, aunque de vez en cuando se escapaba a la taberna donde discutía y sobre todo escuchaba con prudente indiferencia las charlas de los pescadores y contrabandistas. Toda la información era enviada a Alemania en forma de inocentes cartas que siempre hablaban de relojes. Habían pasado casi nueve años desde su llegada a Londres, donde a nadie le pareció extraño que solicitase la nacionalidad británica.

El capitán Alfred Wehring, que ha servido al emperador a bordo del Admiral Hipper, tiene cincuenta años, es moreno y de mediana estatura, Wehring es un hombre simpático, culto y de carácter solitario, aunque nunca ha querido casarse. Nacido en Hannover en 1875, Wehring ha vivido siempre en el mar. Físicamente más parece español que alemán. Este oficial ha trabajado ya, durante la primera guerra mundial, para el servicio secreto de la marina, y su ficha lo caracteriza como "excelente oficial, escrupuloso, muy atento, agudo observador". 

Licenciado al final de la guerra, ha estado empleado como contable en una pequeña fábrica de relojes propiedad de un tío suyo. En 1921, vuelto al servicio activo, ha estado encargado también de una investigación reservada sobre los equipos navales franceses.

En 1925, cambiando su nombre por el de Karl Müller, se ha convertido en corredor de relojes de una conocida fábrica alemana y en dos años ha recorrido Francia a lo largo y a lo ancho. Sus informes mensuales a la empresa contienen -en cifra- interesantísimos datos sobre tonelaje, armamento y tripulación de todos los nuevos barcos de guerra que están en construcción en los astilleros de Brest, El Havre y Marsella.

El día de Navidad de 1927 el supuesto Müller es llamado a Berlín al despacho de Canaris. La conversación con el jefe de la sección de inteligencia de la marina se desarrolla sin testigos, pero en seguida se sabrá que el futuro "pequeño almirante" le ha encargado de una misión excepcional: encontrar a toda costa el modo de establecerse en la base naval de Scapa Flow y descubrir el secreto de las barreras que hacen inviolable a la bahía.

Todas las noticias que Wehring, alias Müller, pueda recoger, las debe transmitir al dueño de un café de La Haya. De allí llegarán enseguida a Berlín. En enero de 1928, el relojero Müller -con nombre nuevamente cambiado por el de Joachim van Schüllermann- parte hacia Holanda.

Esta vez el agente de Canaris es físicamente distinto del corredor que viajaba por Francia. Sus cabellos son ya rubios, lleve bigote, y gafas de gruesos lentes ahumados. A quien le pregunta el motivo, van Schüllermann cuenta que un grave accidente de coche le ha provocado una disminución de la vista.

Wehring pasa un año en Holanda vendiendo despertadores y cronómetros y aprendiendo bien el oficio de reparador de relojes. Por fin, en 1929 pasa a Suiza, donde toma el nombre de Albert Oertel.


Esta es la "cobertura" decisiva para el espía de Canaris. Cuando, en verano del siguiente año, el falso Albert Oertel abandona ginebra y va a residir en Gran Bretaña, en las cercanias de Londres, está provisto de un normal pasaporte suizo. Su verdadera identidad está ya enterrada, y oculta a cualquier posible encuesta.

Con increíble paciencia, el capitán Wehring espera otros dos años -continuando siempre con su trabajo de representante y reparador de relojes- hasta que en 1932 solicita su ciudadanía inglesa. Su petición es pronto aceptada. ¿Quién podría sospechar que es un espía este pacífico caballero entrado en los sesenta años, tranquilo y digno, que centenares de personas ven todos los días inclinado sobre su mesa tras la vitrina de su negocio de Petham, cerca de Canterbury?

Y nadie sospecha de él cuando, en la primavera de 1933 (pocos meses antes Canaris ha sido nombrado jefe de la Abwehr, el servicio secreto alemán) el falso Oertel deja Londres y la Gran Bretaña, se va a Escocia y se traslada finalmente a Kirkwall -en la isla de Pomona del archipielago de las Orcadas, a pocas millas de la bahía de Scapa Flow- para abrir una tienda de relojes suizos y "souvenirs".En el pueblecito brumoso, Albert Oertel no tarda en hacerse popular. Es un hombre discreto, nada curioso, que habla bien aunque con un ligerísimo acento extranjero, y lleva una vida muy retirada. 

Todo su día lo pasa en el pequeño taller entre relojes y despertadores. Frecuenta regularmente la iglesia, no es avaro, y sólo se permite el lujo de algunos paseos por las cercanías, especialmente por las colinas que rodean la bahía de Scapa, pero siempre acompañado por un muchacho. "Tengo la vista demasiado débil", dice, "y no me atrevo a andar solo".

Todas las tardes hace un alto en la hostelería del puertecito, donde bebe un par de cervezas en compañia de los pescadores y participa de buen grado en las largas discusiones sobre el mar, sobre excursiones de pesca y sobre la gente de los pueblos vecinos.

Pero sobre todo, Albert Oertel escucha: escucha con aire indiferente, pero sin perderse una sola palabra, los relatos de los pescadores que con sus barcas llegan hasta la base naval de Scapa Flow a vender el pescado recién cogido o a organizar algún pequeño asunto de contrabando.

Entre una frase y otra van saliendo informaciones curiosas, e incluso interesantísimas. Por ejemplo, cómo traspasan los pescadores las barreras militares de acceso a Scapa dejándose arrastrar por la corriente de marea alta, cómo logran evitar los campos de minas en torno al fondeadero de la flota, cómo distinguen a los centinelas sobre los canales que llevan al exterior de la bahía, y cómo se aprovechan de la niebla para acercarse a los islotes que circundan la base.

Por eso, todas las tardes, cuando vuelve a casa desde la hostelería, el relojero atranca la puerta, corre las persianas y cortinas, enciende una potente lámpara, despeja la mesa de trabajo y extiende encima un gran mapa con la reproducción de la bahía de Scapa Flow: Aquí las barreras de portones eléctricos, allí las redes antisubmarinos y los campos de minas, aquí las plataformas de los cañones, los proyectores y, al lado, las baterías antiaéreas.

Tarde tras tarde el mapa se llena de nuevos datos (sobre la posición de los navíos, los que salen y los que arriban, sobre la llegada de destacamentos de soldados) a los que Oertel añade los que él mismo ha descubierto con su aguda vista y su formidable memoria durante los paseos por las alturas que dominan Scapa Flow. Pero no es sino hasta comienzos de septiembre de 1939, cuando apenas ha empezado la guerra, no logra el falso Oertel la información esperada ¡POR DOCE AÑOS!.

El 12 de septiembre, mediante la oficina de La Haya, informa a la "Abwehr". El mensaje cifrado dice: "Ha llegado el paquete. Espero una nueva partida dentro de este mes. Ruego confirmación". Esto significa que el capitán Wehring ha descubierto un agujero en la coraza de hierro que protege Scapa Flow, y que por ese agujero podría pasar un sumergible. 

La entrada oriental de la base se llama Kirk Sound; es un estrecho y turbulento brazo de mar comprendido entre la costa rocosa de Pomona y el escollo arenoso de Lamb Holm. Un pescador, durante la acostumbrada velada en la hostelería de Kirkwall, cuenta al relojero que este acceso a la rada de Scapa está bloqueado con tres pontones, pero que éstos, impelidos por la impetuosa corriente, están bastante distanciados entre sí, de modo que los vapores más pequeños -como los dedicados al transporte de viveres- se arriesgan a pasar.

Dos días después, con el pretexto de un duelo en la familia (la muerte de su madre), Albert Oertel deja Kirkwal, llega a Londres en tren y desde allí, con otra inocente carta en la que se habla de relojes que hay que adquirir y otros que han quedado invendidos, describe minuciosamente la posibilidad de entrar en la base por el Kirk Sound. 

No está clara la suerte del capitán Wehring. Según una versión, aquella misma noche el falso relojero se alejó de Kirkwall pero siguió algunos meses en Gran Bretaña hasta que logró poco antes de la invasión de Holanda (mayo de 1940), llegar a Alemania.

Según otros -pero en diario de navegación del U-47 no lo menciona- el comandante Prien, que sabía la existencia del espía, antes de abandonar Scapa Flow emergió y, con un bote de goma, habría recogido a Wehring/ Müller/ van Schüllermann/ Oertel, que le esperaba en un punto predeterminado en la costa de Kirk Sound, llevándoselo a Wilhelmshaven.

Lo cierto es que, inmediatamente después del ataque a la base inglesa, el relojero desapareció de Kirkwall. Al día siguiente, cuando los vecinos, alarmados por su prolongada ausencia, entraron en el alojamiento del falso Oertel, encontraron en la mesa un horario de ferrocarril abierto, con una señal de lápiz rojo junto al tren que partía para el sur de Inglaterra. Sobre la mesilla de la alcoba había algo de dinero. Una nota explicaba que era para la sirvienta. Por ello más de uno pensó que el relojero había tenido que salir inesperadamente. 

Mito o realidad?

Sin embargo, investigaciones posteriores parecen indican que el tal Kapitan Alfred Wehring jamás existió. Ese nombre no aparece en ningún registro de la marina alemana, ni de la Primera Guerra Mundial ni de la Segunda Guerra. Testimonios de supervivientes que prestaron servicios en el Abwher tampoco arrojaron ninguna luz sobre Wehring e investigaciones en Kirkwall tampoco hay evidencias que antes de la guerra, existiera un relojero nacionalizado británico de nombre Oertel. Lógicamente, no sería descabellado suponer que no existieran registros escritos sobre un espía. Tal vez Wehring solo fuera apenas otro de sus disfraces… En todo caso, las indagaciones de la posguerra en archivos alemanes y en las Orcadas no han encontrado ninguna evidencia de la existencia de Oertel o Wehring, por lo que la historia es considerada totalmente ficticia en la actualidad. Si la historia del Relojero de Scapa Flow es únicamente una leyenda, entonces la hazaña de Prien es aun mayor.

El propio Günther Prien no sobrevivió a la guerra, pues él y el U-47 desaparecieron en circunstancias desconocidas el 7 de marzo de 1941 en algún punto del Atlántico Norte, posiblemente por el ataque del destructor británico HMS Wolverine. La noticia de su pérdida fue mantenida en secreto por el gobierno Nazi durante diez semanas. Después del fracasado atentado contra Hitler del 20 de julio por parte del grupo de Claus von Stauffenberg, el almirante Canaris fue detenido y el 9 de abril de 1945 fue ejecutado en la horca en el campo de concentración de Flossenbürg por guardias de las SS. Su cuerpo fue incinerado.

Algunos de los que fueron tripulantes del U-47 durante la misión contra el Royal Oak sobrevivieron a la guerra, pues fueron transferidos a otras naves antes de la desaparición del submarino. Algunos se reunieron después con sus antiguos enemigos del HMS Royal Oak y entablaron amistad con ellos.

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domingo, 3 de enero de 2016

Las 95 Tesis de Lutero y su excomunión

Decet Romanum Pontificem (en castellano: Satisface al Pontífice Romano) es la bula papal que excomulgó a Martín Lutero en 1521. Lleva por título las tres primeras palabras en latín del texto. Fue emitida el 3 de enero de 1521 por el papa León X para hacer efectiva la excomunión de Martín Lutero, con la cual ya se había amenazado a este en la bula Exsurge Domine de 1520, ya que Lutero se negó a abjurar de sus tesis. Lutero, previamente, había quemado su copia de Exsurge Domine el 10 de diciembre de 1520 en Wittenberg, mostrando así su respuesta a dicha bula.

Nacido en Eisleben, Alemania, Martín Lutero se convirtió en el principal impulsor de la Reforma Protestante en Europa, movimiento que buscaba un regreso a los postulados primeros del cristianismo, así como una revalorización de los manejos de la Iglesia en el siglo XVI.

Nombrado vicario en 1515, Lutero se hizo profesor en Wittenberg, actividad que simultaneó con su labor como predicador y estudioso de las Escrituras y los Evangelios. Su labor académica de aquel tiempo serviría como germen para lo que después pasaría a llamarse la corriente luterana, adherida al protestantismo en contra de la degeneración de la Iglesia Católica, alejada de los preceptos cristianos dictados por Jesús.

En aquella época, Lutero alzó la voz contra la Iglesia en cuanto a la venta de indulgencias en los territorios de Maguncia. El fraile dominico Johann Tetzel había sido comisionado para recorrer los territorios del arzobispo de Maguncia, Alberto de Brandeburgo, para vender indulgencias. El fin de Tetzel era el de recaudar suficientes fondos como para poder renovar la Basílica de San Pedro en Roma. Viendo que no conseguían suficiente dinero, los mandatarios católicos utilizaron las reliquias santas de la iglesia del Palacio de Wittenberg para aumentar sus ingresos. Por cada reliquia que la población visitaba y, muy importante, pagaba, se les concedía una indulgencia de cien días.

Una indulgencia es “la remisión ante Dios de la pena temporal correspondiente a los pecados ya perdonados, que se obtiene por mediación de la Iglesia”.

A pesar de las protestas de Lutero, miles de personas acudieron a comprar la indulgencia de Tetzel. Los feligreses de Lutero viajaron para hacerse con algunos de estos “santos papeles limpiadores”. Cuando regresaban a confesarse, los llevaban consigo y se los mostraban al sacerdote alemán, mientras le comentaban que ya no necesitaban arrepentirse de sus pecados ni de sus malos actos, debido a que el documento les otorgaba el perdón por todos ellos y por futuras malas obras que pudieran realizar.

Martín Lutero se enfrentó directamente a la Iglesia Católica con la publicación de las 95 tesis. En ellas, desafiaba directamente el poder del Vaticano al criticar abiertamente la utilidad de las indulgencias. La tradición popular dice que el propio teólogo fue el encargado de clavarlas en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg el 31 de octubre de 1517.


Los eruditos no se han puesto de acuerdo en cuando a si las tesis fueron redactadas en latín o en alemán; la versión más aceptada se inclina por la segunda opción, ya que Lutero quería que todas las personas, incluso las menos cultas, pudieran leer este documento.

Estas tesis condenaron los abusos de poder en que incurrían los eclesiásticos, su avaricia y su perspectiva de las enseñanzas de Jesucristo como una oportunidad de producir ganancias económicas.

Entre sus postulados, Lutero declaraba en su Tesis 6: 
"El papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente".
Lutero también envió una copia de las Tesis al papa y a algunos arzobispos, con una invitación a debatirlas. La contestación de Roma fue calificar a Lutero de “borracho”, asegurando que "se arrepentiría cuando estuviera sobrio".

Esta contestación dio inicio a una polémica entre la Iglesia católica y el todavía religioso agustino, que se alargaría hasta 1520. Gracias a la imprenta, el documento de Lutero fue conocido en pocos meses a lo largo de toda Europa. Ingleses, franceses e italianos viajaban hasta Alemania para recibir cátedra de aquel teólogo.

La creencia de Lutero en la necesidad de retornar a los postulados dictados por Jesucristo y su rechazo a la degeneración de la Iglesia, le ganó el adjetivo de “hereje” por parte del papa León X.

Éste ordenó a Lutero retractarse de sus postulados mediante la bula Exsurge Domine, decretada el 15 de junio de 1520. A los sesenta días de la publicación papal en Wittenberg (plazo que el religioso tenía para su retractación) Lutero hizo una quema pública de la bula, además de otros documentos eclesiásticos.
   "Lutero quema la bula papal" (cuadro de Paul Thumann - 1872)
La respuesta de la Iglesia fue la quema de las obras de Lutero, y su excomunión, ordenada por León X el 3 de enero de 1521 mediante la bula Decet Romanum Pontificem.

Lutero fue llamado a Worms, Alemania, para renunciar a su fe o reafirmarla. Ante una mesa llena de sus obras, los representantes de la Iglesia pidieron a Lutero se retractara de sus declaraciones, ante lo cual defendió su postura, argumentando que reordenaría sus ideas solo “mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes”, pues ya no cabía en él la confianza en el papa ni en su Concilio.

A su regreso a Wittenberg fue trasladado al castillo de Wartburg, donde permaneció oculto casi un año, mientras continuó desarrollando sus ideas sobre la Reforma Protestante, a la par que en Europa las ideas del luteranismo ganaban adeptos.

Su publicación causó un gran revuelo y fueron la causa de la Reforma Protestante y del nacimiento de varias doctrinas dentro del cristianismo, como por ejemplo el luteranismo, el presbiterianismo y el anabaptismo. Junto con las Cinco Solas, son la base del protestantismo.

Esto motivó a Lutero a escribir sus 95 tesis. En un principio, estaban pensadas para ser la base de un debate teológico en el que todos pudieran exponer sus pensamientos. Johann Eck y otros expertos de la época discutieron con Lutero sobre lo que este incluía en sus demandas. Pero duró relativamente poco la disputa, ya que el 15 de junio de 1520, el papa León X, mediante la bula “Exsurge Domine”, condenaba el documento y lo prohibía. Las 95 tesis se expandieron rápidamente por toda Europa. La tradición cuenta que fue a raíz de que se colgaran en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg, pero lo cierto es que se imprimieron y se repartieron muchas copias en poco tiempo.

El líder católico, junto con el emperador Carlos V, pidió que Lutero se retractase de, al menos, 41 de sus tesis. Pero el monje alemán se negó a hacerlo oficialmente en la dieta imperial de la ciudad de Worms en 1521, dando comienzo al periodo de la Reforma Protestante.

Las 95 tesis básicamente resumían el sentir de Lutero, quien renegaba de los intermediarios entre Dios y la humanidad. El teólogo apostaba por la igualdad de todos los hombres frente a Dios, quien era el único que tenía el poder de dar la salvación, en lugar del pontífice romano o su Iglesia. Básicamente criticaba las acciones de León X y abogaba por practicar un “cristianismo puro”, dictado por los evangelios y apartado de los mandatos de Roma.

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viernes, 1 de enero de 2016

Noticias del año 2015 que serán parte de la historia

Enero

El atentado contra Charlie Hebdo, semanario satírico francés, fue un tiroteo llevado a cabo en la ciudad de París el 7 de enero de 2015, cuando dos hombres enmascarados y armados con rifles de asalto y otras armas entraron en las oficinas de dicho semanario. Ellos dispararon hasta 50 tiros, matando a 12 personas e hiriendo a otros 11 y gritando «Al·lahu-àkbar» (‘Alá es [el] más grande’) durante el ataque. También mataron a un oficial de la Policía Nacional de Francia poco después. Los asaltantes se identificaron como pertenecientes a la rama de Al Qaeda en Yemen, que asumió la responsabilidad por el ataque. Otras cinco personas murieron y otras once resultaron heridas en tiroteos relacionados que siguieron en la región



Febrero

Los yihadistas del Estado Islámico (ISIS) aparecieron en un video difundido por la milicia extremista destrozando artefactos antiguos con mazas en la ciudad de Mosul, al norte de Irak.


La grabación de cinco minutos muestra a un grupo de hombres con barba en un museo que están utilizando martillos y taladros para destruir varias estatuas grandes. Una de ellas representaba a una deidad protectora asiria con forma de toro alado, y estaba datada del siglo IX antes de Cristo.


Marzo

Netanyahu utilizó su discurso ante la Asamblea General de la ONU para fustigar lo que consideró "un mal acuerdo" con Irán sobre su plan nuclear. El premier dijo que ha quedado claro que la intención última de Teherán es el fin del Estado de Israel, al tiempo que advirtió que su país hará todo lo necesario para defenderse de eventuales ataques persas.


"Si estuviera Irán amenazando sus ciudades, tendrían más cuidado. Pero no piensen que Irán es sólo una amenaza para Israel. También tiene misiles intercontinentales y les van a llegar a ustedes: a Europa, a EEUU", dijo Netanyau. "No es fácil –agregó– oponerse a algo que es abrazado por las grandes potencias del mundo. Pero me niego a estar en silencio. Los días en que el pueblo judío se quedaba pasivo ante los genocidas terminaron. Israel no va a permitir a Irán que llegue al club de las armas nucleares".


Abril

Las autoridades nigerianas aseguran haber rescatado a doscientas jóvenes y 93 mujeres que aparantemente permanecían secuestradas, en el noreste del país.


El ejército negó que alguna forme parte del grupo de 200 jóvenes que fueron capturadas en una escuela de Chibok en 2014 y que generó revuelo en internet con la etiqueta #Bringbackourgirls ("Devuelvan nuestras niñas").

Las mujeres liberadas el 27 de abril fueron encontradas cuando las fuerzas armadas operaban contra el grupo islamista Boko Haram en los bosques de Sambisa, zona conocida por ser escondite habitual de los islamistas. El ejército nigeriano destruye 13 campamentos de Boko Haram y libera a más mujeres y niños. A finales de abril, cerca de 700 rehenes son rescatados.


El 14 de abril de 2014, la atención del mundo se había centrado en un remoto pueblo en el noreste de Nigeria, Chibok. Allí habían sido secuestradas unas 280 adolescentes mientras dormían en su colegio.

Un mes después, el 5 de mayo, Abubakar Shekau, líder del grupo militante islamista Boko Haram, publicó un video en el que se responsabilizaba del secuestro y amenazaba con vender a las niñas como esclavas o casarlas con miembros de la organización.


Mayo

Irlanda, tierra de profundas raíces católicas, se convirtió el 22 de mayo en el primer país del mundo en aprobar el matrimonio homosexual mediante un referéndum.


En Twitter, en tanto, personajes de la cultura y del espectáculo se congraciaban con los irlandeses. "Oscar Wilde está riendo en su tumba", dijo el actor británico Stephen Fry, en referencia al escritor dublinés encarcelado a fines del siglo XIX en Inglaterra por su homosexualidad


Junio

En Grecia se establece un "corralito" económico desde las 0:00 horas del 29 de junio de 2015, que duirará hasta el 20 de julio. Un día antes del inicio, el 28 de junio, se anunció la intención del gobierno heleno de bloquear la totalidad de los depósitos bancarios y cerrar temporalmente las oficinas bancarias. 


Inicialmente estaba previsto que durara hasta el día 7 de julio, fecha en la que sin embargo no fue levantado el bloqueo bancario. Este cierre tenía como objetivo evitar el pánico bancario o retirada masiva de depósitos antes de la celebración del referéndum acerca de la propuesta de los acreedores internacionales, convocado por el entonces primer ministro heleno, Alexis Tsipras. 

El cierre de los bancos se vio acompañado por el cierre también durante el mismo periodo de tiempo de la Bolsa de Atenas y limitaciones a la retirada en efectivo de cajeros.


Julio

Cuba y los Estados Unidos convienen en abrir Embajadas (1 de julio): Cuba y los EE.UU. llegan a un acuerdo para abrir embajadas en Washington DC y La Habana. La Embajada de Estados Unidos en La Habana, está programado para abrir a finales de julio. 


El restablecimiento de las embajadas es otro paso importante en la reconstrucción de las relaciones entre los dos países. (20 de julio): la bandera de Cuba se eleva fuera de su misión en Washington DC, marcando oficialmente la reapertura de su embajada y la restauración de las relaciones diplomáticas plenas entre ambos países por primera vez desde 1961. En La Habana, la misión de Estados Unidos también se restaura al estado de  embajada, pero la bandera de Estados Unidos no se levantó hasta que el secretario de Estado John Kerry la visite el siguiente mes.


Agosto

De la misma manera que en Mosul en febrero, militantes de ISIS destruyen el  24 de agosto varias antigüedades importantes, incluyendo el Templo de Baalshamin, una de las estructuras más imponentes y bien conservados de Palmira (Siria), y un monasterio católico romano del siglo quinto. Los militantes también decapitan a Khaled Asaad, el  ex director de antigüedades en Palmira de 81 años de edad. (ver más)


Los militantes presuntamente lo torturan para obtener información sobre los tesoros sin excavar en la ciudad. Palmira, una ciudad histórica en el centro de Siria, es el hogar de varias ruinas antiguas y es un Patrimonio de la Humanidad de la ONU.


Septiembre

La foto de Aylan Kurdi, de tres años, ahogado en una playa de Turquía, tras el naufragio de dos embarcaciones de refugiados sirios, generó conmoción en el mundo y en particular en Europa, enfrentada a una creciente presión para gestionar la llegada de miles de migrantes.


En España, el diario El Mundo, señaló que la foto "ya forma parte del álbum migratorio de la infamia", mientras que El Periódico escribió que la imagen ilustra "El naufragio de Europa". Para el diario británico The Guardian, la foto resume "todo el horror y el drama humano que se vive en las costas europeas". "Si imágenes tan potentes como la de un niño sirio muerto arrastrado por las olas no cambian la actitud de Europa frente a los refugiados. ¿Qué podría hacerlo?", se interroga el diario The Independent. En Italia el diario La Repubblica reprodujo la imagen en Twitter titulándola "Una foto para silenciar al mundo".

Por su parte, el director de emergencias de la ONG Human Rights Watch, Peter Bouckaert, explicó que compartió la imagen en Twitter, pese a duro drama que retrata. "Algunos dicen que la foto es muy ofensiva para ser compartida en internet o publicada en los diarios. Pero a mí lo que me parece ofensivo es un niño ahogado que yace en la playa cuando se podría haber hecho más para prevenir su muerte", expresó.


Octubre

China Termina con la política política del hijo único después de décadas (29 de octubre) El 29 de este mes,  China anuncia que a partir de ahora permitirá que todas las parejas casadas tengan dos hijos como una forma de compensar el envejecimiento de la fuerza laboral del país. El anuncio pone fin a la impopular política del hijo único de China, que ha estado en vigor durante 35 años.


En el consejo de eruditos, China ya ha relajado la política de un solo hijo en los últimos años, lo que permite que más familias tengan dos hijos cuando los padres cumplan con ciertos criterios. El anuncio dice que el país va a "aplicar plenamente una política de permitir que cada pareja tenga dos hijos como una respuesta activa a un envejecimiento de la población." Sin embargo, no hay detalles de cómo ni cuándo se implementará la nueva política.


Noviembre

Los líderes de China y Taiwán  se reúnen después de sesenta y seis años por primera vez desde 1949, cuando terminó la revolución china. Un encuentro entre estos dos rivales de la Guerra Fría hubiera sido impensable hace diez años, pero las relaciones se han calentado en los últimos años. La reunión entre el presidente de China, Xi Jinping, y el presidente taiwanés Ma Ying-jeou, es visto como una prueba del deshielo en las relaciones entre los dos países.


Los dos líderes se reunirán en Singapur, un territorio neutral en buenas relaciones con ambos países. Puede ser la última oportunidad para China para impulsar el acercamiento económico y político antes de las elecciones presidenciales y legislativas en enero 2016 en Taiwan.


Diciembre

Los 195 países reunidos en París han llegado finalmente a un acuerdo contra el calentamiento global, el "primer pacto universal de la historia de las negociaciones climáticas”, según lo bautizó el presidente francés, François Hollande. El pacto fija techo a las emisiones de gases de efecto invernadero y establece un sistema de financiación