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viernes, 3 de abril de 2015

El Plan Marshall

La “doctrina Truman”, propuesta por el presidente norteamericano al Congreso de su país el 12 de marzo de 1947, si bien estuvo originariamente dirigida a precautelar a Grecia y a Turquía del peligro comunista interno y externo, no dejó de ser una clara expresión de la decisión del gobierno de los Estados Unidos ante Moscú de frenar el expansionismo soviético por medios políticos, económicos y militares. Advertencia tanto más eficaz cuanto que en ese momento los norteamericanos aún tenían el monopolio del poder atómico.

En este marco se inscribe el plan de ayuda económica a los países europeos destruidos por la Segunda Guerra Mundial, propuesto por George Marshall, secretario de Estado de los Estados Unidos, conocido como “plan Marshall”.

George Marshall
(1880 - 1959)
Si bien su objetivo central fue la reconstrucción de los países de Europa que habían sido destruidos por la guerra, no hay duda de que políticamente el plan Marshall fue una suerte de extensión de la doctrina Truman a los países del occidente europeo, que en su pobreza y desesperación corrían el riesgo de alinearse en el bloque soviético.

A diferencia de otros países ocupados por el Ejército Rojo, hubo que esperar más de tres años para que se estableciera una "democracia popular" en Checoslovaquia. A principios de 1948, Benes presidía un gobierno de coalición entre los comunistas, que habían obtenido un 38% de los votos en las elecciones de 1945, y diversos partidos demócratas. Con la bendición de Stalin, el líder comunista checoslovaco Klement Gottwald declaró el 24 de febrero la huelga general. Se crearon "Comités de Acción" por todo el país que, apoyados por una "Milicia de Trabajadores" acabaron pronto con cualquier resistencia democrática. El 25 de febrero, Benes tuvo que aceptar la constitución de un nuevo gobierno dominado por los comunistas. Benes abandonó la presidencia en mayo y en junio de 1948 los liberales fueron expulsados del gobierno. Checoslovaquia era ya una "democracia popular".

La repercusión del Golpe de Praga en Occidente fue enorme. La guerra fría era una ya una plena realidad.

El golpe comunista de Praga en febrero de 1948 precipitó la aprobación por parte del Congreso norteamericano del Plan el 3 de abril de 1948. Ese mismo mes se creó la OECE (Organización Europea de Cooperación Económica) para repartir y concretar la ayuda.

Sólo los Estados Unidos habían salido indemnes de la guerra desde el punto de vista material, mientras que los países europeos occidentales estaban necesitados de alimentación y de ayuda para recomponer su capacidad industrial, en un momento en que carecían por completo de capacidad para adquirir los dólares que les resultaban imprescindibles para ambos propósitos. La suspensión de los acuerdos de "préstamo y arriendo", aprobados tan sólo para el período bélico, exigía utilizar otro procedimiento para que Estados Unidos pudiera jugar un papel en la reconstrucción de la economía y la estabilidad europeas. 

Truman firma el Programa de Recuperación Europea
El sistema monetario internacional que se puso en marcha al final de la guerra se basó en los acuerdos de la conferencia reunida en Bretton Woods -julio de 1944- que otorgaron al dólar un papel decisivo en el sistema monetario internacional. Los Estados Unidos, poseedores del 80% de las reservas mundiales de oro, eran los únicos capaces de convertir su moneda de tal manera que el dólar se convirtió en el pivote del sistema monetario y comercial internacional. 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD) completaban el panorama. Financiado por sus miembros en proporción a su capacidad económica, el FMI concedió préstamos reembolsables a los países que sufrían un déficit en su balanza de pagos mientras que el BIRD debía financiar las inversiones a medio y largo plazo. Pero, por más que todos estos acuerdos sirvieran para hacer nacer un nuevo orden monetario internacional, lo cierto era que no podían resolver por sí mismos los problemas económicos de Europa.

De ahí el llamado Plan Marshall. En junio de 1947, el nuevo secretario de Estado norteamericano propuso a los europeos, en un discurso en Harvard, una ayuda colectiva durante cuatro años que ellos mismos habrían de repartirse. Por este procedimiento, que se extendía originariamente a todos los países, incluidos los del Este, se pensaba que resultaría posible por un lado la superación por parte de Europa de una situación económica lamentable y, por otro, la perduración de la positiva situación económica norteamericana. De ahí derivaría también una recuperación espiritual. La negativa de las democracias populares, inducida desde Moscú, a aceptar la propuesta hizo que en julio de 1947 sólo dieciséis países europeos se sumaran a ella.

El Plan Marshall, conocido oficialmente como Programa de Recuperación Europea, anunciado por el entonces secretario de estado norteamericano George Marshall en un discurso en la universidad de Harvard el 5 de junio de 1947, fue el principal plan de Estados Unidos para la reconstrucción de los países aliados de Europa en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Esta iniciativa de recuperación económica europea, recibe el nombre de Plan Marshall ya que el Secretario de Estado de los Estados Unidos, George Marshall, fue el principal promotor.

Ante la penuria europea y la imposibilidad financiera de comprar productos norteamericanos este plan de ayuda demandaba una coordinación previa de los países europeos para su aplicación. Para ello se reunió en junio-julio de 1947 una conferencia en París a la que, tras muchas dudas, acudió la URSS. Moscú pronto declinó el ofrecimiento y obligó a sus países satélites a hacer lo mismo alegando que el plan era un instrumento del imperialismo y la hegemonía americana.

Pese a la campaña de los partidos comunistas, dieciséis países aceptaron la ayuda y se reunieron en una Conferencia en París en septiembre de 1947. La Conferencia tenía un triple objetivo: impedir la insolvencia europea que hubiera tenido nefastas consecuencias para la economía norteamericana, prevenir la expansión del comunismo en Europa y crear una estructura que favorecieran la implantación y el mantenimiento de regímenes democráticos.

El Plan Marshall permaneció en operación por cuatro años fiscales a partir de julio de 1947. Durante ese periodo, algo en torno a US$ 130 mil millones de dólares norteamericanos fueron suministradas en asistencia técnica y ayuda económica.

Cuando el Plan Marshall fue completado, la economía de cada país participante, con excepción de Alemania, había crecido considerablemente por encima de los niveles de la pre-guerra. Por las próxima dos décadas Europa Occidental gozaría de prosperidad y crecimiento económico. El Plan Marshall también es visto como uno de los primeros elementos de integración europea, ya que anulo barreras comerciales y creo instituciones para coordinar la economía a nivel continental. Una consecuencia intencionada fue la adopción sistemática de técnicas administrativas norteamericanas. 

El éxito del plan fue esencial para la recuperación económica y el asentamiento de los regímenes democráticos en Europa Occidental. En total, desde 1948 hasta 1952, Europa obtuvo 13.000 millones de dólares de los Estados Unidos, repartidos de una forma muy desigual: Gran Bretaña obtuvo el 24%; Francia, el 20; Italia, el 11; Alemania occidental, el 10 y los Países Bajos, el 8. Las proporciones cambian un poco si se tienen en cuenta tan sólo las donaciones, de forma que en ellas los países que se consideraban amenazados por el comunismo y que vivían una situación más crítica -Francia e Italia- recibieron una proporción ligeramente superior.