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jueves, 25 de enero de 2018

Khmer Rouge: el autogenocidio camboyano

En un post anterior, hemos visto parte de la historia temprana del imperio Khmer (ver post). Vamos a ocuparnos hoy de la historia reciente de este país, Camboya, que ha sido devastada por el grupo que la historia conoce como "Khmer Rouge" (Jemer Rojo, en francés) y su oscuro líder Saloth Sar, que el mundo recuerda como Pol Pot, el seudónimo que utilizó para dirigir su régimen.

Banteay Srei es un templo camboyano del siglo X dedicado al dios hindú Shivá. Ubicado en la zona de Angkor en Camboya, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1992
Ya en el Siglo XIII tenemos las primeras referencias del denominado Reino de Kambuya, después conocido como Camboya. El Río Mekong, que atraviesa el país, fue sin lugar a dudas el origen de numerosas ciudades, que crecían en sus márgenes. En ese momento ve un importante florecimiento político y cultural, en esta época este reino ocupaba parte de todos los países del entorno, pero sufrió una decadencia, debido a las ansias de expansión de los países de su entorno. Llegaron entonces contiendas, tensiones, que vio como en el Siglo XV propició la primera gran crisis del país, con el Rey Jemer huyendo hacia el sur del país, el Reino de Kambuya, que había alcanzado cotas impresionantes, inicia su descenso. 

En el Siglo XVI, no obstante, se produjo la visita a este país de misioneros y conquistadores europeos, no en vano, en los primeros años del XVII se produjo la conquista de Tailandia, lo que afectó a las relaciones con su entorno, con países como Siam o Vietnam, que se encontraban en crecimiento. Vietnam se posiciona alrededor del Mekong, poco menos que decir la fuente de vida de la región en esta zona. En este momento, Camboya había perdido su salida al mar y sus zonas más ricas en arroz y cultivo, la situación era delicada, ya que Vietnam continuaba y quería absorber por completo a Camboya, pero no pudo, porque el invasor también fue invadido por los franceses.

En el siglo XIX Camboya se convirtió en un protectorado francés, junto a Laos y a Vietnam, formando Indochina.


En la década de 1870, los oficiales franceses asentados en Camboya empezaron a presionar para lograr un mayor control sobre los asuntos internos. En 1884, el rey Norodom se vio forzado a firmar un tratado que transformó su país en una auténtica colonia y provocó una rebelión de dos años que constituyó el único gran levantamiento en Camboya antes de la II Guerra Mundial. La rebelión finalizó cuando el rey persuadió a los rebeldes de abandonar las armas a cambio del retorno a la situación anterior.

Durante las décadas siguientes, los oficiales camboyanos de alto rango abrieron la puerta al control francés directo sobre la administración del país. Los franceses mantuvieron la corte de Norodom en un esplendor desconocido desde el apogeo de Angkor, lo que ayudó a afianzar la posición de la monarquía. En 1907, los propios franceses presionaron a Tailandia para que devolviera las provincias del noroeste de Battambang, Siem Reap y Preah Vihear a cambio de concesiones territoriales de Laos a los tailandeses. Esto significó que Angkor volviera a control camboyano por primera vez en más de un siglo.

A Norodom I le sucedió Sisowath (1904-1927), y a este, el rey Monivong (1927-1941). A la muerte de Monivong, el gobernador general francés de la Indochina ocupada por Japón, el almirante Jean Decoux, colocó al príncipe Norodom Sihanouk, de 19 años, en el trono camboyano. 


Durante la II Guerra Mundial, las fuerzas niponas ocuparon la mayor parte de Asia, y Camboya no fue una excepción. Sin embargo, los japoneses permitieron a la Francia de Vichy, aliada de los alemanes, controlar Camboya. El precio fue conceder a Tailandia (un aliado japonés, si puede llamarse así) gran parte de las provincias de Battambang y Siem Reap de nuevo, zonas que no fueron devueltas hasta 1947. Sin embargo, tras la caída de París en 1944, los japoneses se vieron forzados a tomar el control directo del territorio a principios de 1945.

Tras la II Guerra Mundial, los franceses regresaron y convirtieron a Camboya en un Estado autónomo dentro de la Unión Francesa, pero manteniendo el control de facto. Los años inmediatamente posteriores a la guerra estuvieron marcados por las disputas entre varias facciones políticas del país, una situación que se hizo más inestable por la guerra entre franceses y vietnamitas, que luego se extendió a Laos, y finalmente, a Camboya.

La guerra acabó tras los acuerdos de la Conferencia de Ginebra en mayo de 1954, que puso fin al control francés de Indochina. 


El 9 de noviembre de 1953 se proclamó la independencia de Camboya y en 1955 Sihanouk abdicó al trono, un golpe maestro que otorgó a Sihanouk tanto autoridad real como poder político. Su partido, recién creado, Sangkum Reastr Niyum (Comunidad Socialista Popular), ganó todos los escaños del Parlamento en las elecciones de septiembre de 1955, y Sihanouk dirigió la política del país durante los 15 años siguientes.

En 1965, Sihanouk, convencido de que EE UU había estado conspirando contra él y su familia, rompió relaciones diplomáticas con Washington y se alió con los norvietnamitas y China. Además permitió a los comunistas usar el territorio camboyano en su enfrentamiento contra Vietnam del Sur y EE UU. En marzo de 1970, mientras Sihanouk se encontraba de viaje en Francia, el mariscal Lon Nol y el príncipe Sisowath Sirik Matak, primo de Sihanouk, protagonizaron un golpe de estado con la ayuda de Estados Unidos. Sihanouk se estableció entonces en Pekin, donde formó un gobierno en el exilio a la vez que establecía una alianza con un movimiento revolucionario que él llamó "Jemeres Rojos". 


El principal líder de los guerrilleros Jemeres Rojos se hacia llamar Pol Pot, de 50 años de edad, quien estudio budismo en su adolescencia. Según investigadores, una de sus hermanas fue aceptada como integrante del cuerpo de baile de palacio real del reinado de Camboya y terminó como concubina de la corte y sufrió continuos desprecios como objeto sexual de los poderosos. Pol Pot, que vivía en el mismo recinto que ella, era testigo diario de la amargura de la muchacha, lo que le creó un odio visceral contra todo lo que representaba la monarquía.

En su juventud se afilio a los movimientos independentistas y comunistas de Indochina contra el colonialismo francés, aunque desde su inicio rechazó las ideas de Ho Chi Minh de unidad de todos los revolucionarios de la región y por el contrario estimuló el odio a Vietnam y a sus habitantes y espoleó un nacionalismo a ultranza y pretensiones de adueñarse de regiones fronterizas del sur de ese país.

Con el control del país en manos de los norteamericanos, sus bombarderos B-52, arrojaron 280.000 bombas sobre Camboya, tres veces más explosivos que durante todos los lanzados contra Japón durante la II Guerra Mundial. En su intento de destruir las fuerzas vietnamitas mataron a centenares de miles de camboyanos pero paradójicamente los ataques fortalecieron a Pol Pot, quien tuvo el apoyo de amplios sectores campesinos la mayoría iletrada e ignorante de cualquier posición ideológica los cuales integraron sus fuerzas y lo consideraban un semi dios. El 16 de abril de 1975, los Jemeres Rojos entraron en Phnom Penh, solo dos semanas antes del fin de la guerra en Vietnam tras la caída de Saigón (ver post)

Paroxismo de terror
A partir de aquí comenzó la locura: ciudades despobladas con sus habitantes desplazados al campo, único lugar libre del nefasto capitalismo donde llegaron a trabajar entre 12 y 14 horas diarias. Fueron exterminados aldeas enteras sin distinción de mujeres, ni niños de las etnias de origen vietnamitas y otros miles fueron ejecutados dentro de las propias filas de los partidarios del régimen por acusaciones de tener simpatías con Vietnam, EEUU, la URSS o cualquier otro país del mundo. 

Pol Pot ordenó el casi completo aislamiento del país, instaurando una economía autosuficiente basada en la agricultura. Los extranjeros fueron expulsados del país y las embajadas fueron cerradas (a excepción de las de países simpatizantes como China y Corea del Norte). 

Se destruyeron los vehículos a motor, las bibliotecas y las medicinas. Los bancos fueron destruidos hasta los cimientos, al igual que buena parte de las ciudades. Se prohibió la moneda, el comercio, el mercado, las religiones, las escuelas, la literatura y toda forma de arte y cultura, ya que Camboya, ahora rebautizada Kampuchea, podía basarse sólo en la sabiduría popular. 

La primera solución para los que Pol Pot consideró sus enemigos fue la muerte administrada por igual y sin contemplaciones para funcionarios y militares del antiguo régimen, a integrantes de la realeza y a todos los que tuvieran enseñanza superior o parecieran intelectuales, juntos con su familia para que los intelectuales no pudieran tomar el poder. El país se lleno de centros de torturas y ejecuciones, instaladas en escuelas.

Pol Pot
En esta locura y dentro de la destrucción de todas las élites intelectuales a las que se consideraba subversivos, se asesinó a profesores, abogados o médicos. En esta espiral de destrucción se eliminó después a los que sabían un segundo idioma y finalmente, según relatos, a todos los que llevaban gafas, pues los lentes eran síntoma de veleidad intelectual. Se eliminaron los conglomerados urbanos y se declaró a los habitantes de la ciudad como enemigos del Estado y fueron enviados a campos de concentración donde eran obligados a trabajar, sin alimentación hasta morir.

El genocidio que cometió Pol Pot sobre la población camboyana fue el más terrible crimen desde el Holocausto. Causo cerca de dos millones de muertos, no solo por ejecuciones y torturas, sino por las epidemias y hambrunas que producía las características agrarias del Régimen. Hay que recordar que todo esto se produjo ante la impasibilidad de la ONU y de las grandes potencias, las cuales decidieron mirar para otro lado y no hacer absolutamente nada, que es lo que suelen hacer cuando no hay en juego grandes intereses económicos, (Recordemos también el genocidio de Ruanda, llevado a cabo ante las narices de la inservible ONU). Solo a partir de 1993 Occidente se dedicaría a investigar el Genocidio Camboyano. Según datos del Banco Mundial, la expectativa de vida en ese país en 1977 era de  poco más de 19 años. Compárese este dato con el de Vietnam, que en el peor momento de la guerra era de 59 años (click sobre la imagen para ampliarla).



Las continuas incursiones de los Jemeres Rojos en su territorio, provocaron la reacción vietnamita el día de navidad de 1978, Decididos a terminar con el gobierno de Pol Pot Hanoi lanzó una ofensiva que se prolongaría hasta el 7 de enero del siguiente año, cuando el ejército de Vietnam tomó Phnom Penh, para el alivio de muchos camboyanos. El Príncipe Norodom Sihanouk, volvió a refugiarse una vez más en China, mientras que Pol Pot y algunos de sus seguidores huyeron a la selvas del norte del país con la intención de continuar la lucha con el apoyo de Estados Unidos y Tailandia, quienes temían la expansión del comunismo vietnamita a otras regiones.

China respondió a la invasión vietnamita a su aliado, pero debió retirarse debido a la intervención de la URSS en apoyo de su aliado Vietnam.

En 1982, los Jemeres Rojos se unen a otros frentes guerrilleros dirigidos por el príncipe Norodom Sihanouk, quien es nombrado presidente de la Coalición Camboyana. En 1985, Pol Pot renuncia a la dirección de los Jemeres Rojos, aunque mantiene una cuota de poder en el Partido. En 1988, Vietnam plantea retirarse de Camboya a cambio de que los Jemeres Rojos desaparezcan de la esfera política.

En 1989 se produce una Conferencia Internacional sobre Camboya en Francia. En ella China se compromete a dejar de ayudar a los Jemeres Rojos a cambio de la retirada de Vietnam de Camboya. El 23 de octubre de 1991 se firmaba en París un acuerdo que debía traer a Camboya la paz y fundar las bases de un Estado de Derecho democrático, estableciéndose en Camboya un gobierno de transición supervisado por la Organización de Naciones Unidas. El príncipe Sihanouk regresa al país y se reinstauró la monarquía constitucional. En 1996 los Jemeres Rojos empiezan a fraccionarse, abandonado la lucha muchos de sus miembros. El 25 de julio de 1997, Ta Mok, líder de lo que quedaba de los Jemeres Rojos, ordena el arresto de Pol Pot, y luego de un juicio popular se le condenó a vivir en cautiverio. Los Acuerdos de París fueron sin duda un paso importante en el declive de los Jemeres Rojos, que acabarían deponiendo las armas definitivamente en 1998, tras la muerte de Pol Pot el 15 de abril de 1998 y el arresto de Ta Mok mientras intentaba huir a Tailandia.

Las luchas que asolaron el país en el siglo XX han desaparecido totalmente y solo resta el problema de los juicios a los responsables del genocidio de cerca de aproximadamente un cuarto de la población del país. Para tener una idea de la dimensión de este número, digamos que la Segunda Guerra Mundial le costó la vida a aproximadamente el 10% de la población en Alemania.

En la actualidad
La población ha recuperado la mayor parte de las enormes pérdidas durante dicho genocidio y la capital concentra gran parte del crecimiento. La inmensa mayoría de los camboyanos practica la religión budista, aunque hay una pequeña minoría islámica, los cham.

La economía camboyana ha gozado los últimos dos decenios de una notable expansión, apoyada en un próspero sector primario en el valle del Mekong, la inversión extranjera en industrias y servicios, la exportación de manufacturas industriales y el auge del turismo. Sin embargo, todavía hay graves problemas como la falta de infraestructuras de transporte, la elevada corrupción política y la escasez de mano de obra cualificada.

Vista nocturna de Phnom Penh en la actualidad
La visita al Museo del Genocidio Camboyano de Tuol Sleng ubicado en lo que fuera S-21, la prisión de alta seguridad que Pol Pot y los Jemeres Rojos establecieron en la capital de Camboya, Phnom Penh, es una de las visitas más duras que se pueden hacer en Camboya y de hecho, en todo el mundo. Sin embargo, también supone una enorme lección de historia contemporánea y del sufrimiento extremo al que fueron sometidos millones de camboyanos hace tan sólo unos años.

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miércoles, 11 de octubre de 2017

Chechenia

Chechenia, un enclave islámico de 1,4 millones de habitantes, es una de las 21 repúblicas que integran la Federación Rusa. Tras la disolución de la Unión Soviética, en 1991, el ex general Dzhojar Dudáyev, vencedor en las elecciones locales, proclamó la independencia del territorio. Moscú aplastó en dos guerras el intento separatista. Pero las tensiones con el enclave musulmán persisten

Los chechenos se denominan a sí mismos Nojchi. Son uno de los pueblos que habitan desde tiempos inmemoriales las montañas del Cáucaso; su idioma pertenece al grupo naj de las lenguas nororientales de la gran familia lingüística caucásica.

El Cáucaso constituye una cadena montañosa única en la tierra que divide a Europa de Asia. Los más altos picos de Europa se encuentran aquí, frente a los cuales los Alpes no son más que un montículo. En una extensión de 650 millas desde el mar Caspio al Mar Negro la altura media es más de 3.000 metros. 

La impenetrabilidad y la dificultad en las comunicaciones han permitido a innumerables pueblos y tribus asentarse allí. El historiador Plinio nos cuenta que los Romanos tuvieron que emplear a ciento treinta y cuatro intérpretes para entenderse con los clanes guerreros de la zona; mientras que el historiador Árabe Al-Azizi apodó a la región con el nombre de Montaña de las Lenguas, registrando trescientas lenguas habladas diferentes entre sí, solo en la región de Daguestán.

Algunos de los pueblos Caucásicos, como los Chechenos que son de piel blanca, proceden de antiguas migraciones europeas. Otros, incluidos los Daguestaníes, se cree que poseen un origen asiático.


Resumen histórico
Siglos VIII a XIII: Los sectores gobernantes son osetios y kabardios. El idioma checheno se escribe por primera vez en caracteres árabes. 

Siglos XIII a XIV: Dominación mongola de Chechenia 

Siglo XV: Los chechenos liberan su tierra y llegan hasta la llanura en lucha contra los mongoles. 

Siglos XVI y XVIII: Turcos, persas y rusos se disputan el dominio de Chechenia y del Cáucaso. 

1794: El Sheik Manzur Ushurma, un musulmán sufí checheno, unifica la resistencia de los pueblos del Cáucaso. Finalmente es derrotado y apresado por los rusos que aunque ocuparon parte del Cáucaso, no lograron conquistar Chechenia. 

1814: El gobernador ruso del Cáucaso advirtió al zar Alejandro I que los chechenos, "con su ejemplo de independencia, pueden contagiar su espíritu rebelde incluso a los más leales pueblos del imperio". Consecuentemente, el gobernador añadió: "No tendremos paz mientras un solo checheno siga con vida". 

1818: Las tropas rusas comandadas por el general Alexander Yermolov invaden Chechenia. 

1829-1864: El proto-estado islámico del imán Shamil lucha contra el ejército ruso. León Tolstoi se alista en el ejército ruso en 1851 y tras conocer la realidad, de enemigo se convierte en admirador de la resistencia chechena; escribe que "ningún checheno habla de odio hacia los rusos; el sentimiento compartido por todos los chechenos, de los más jóvenes a los más viejos, es mucho más fuerte que el odio". Como resultado, Tolstoi se convierte, entre 1852 y 1856, de militar a escritor socialista pacifista. 

En 1859 el imán Shamil es derrotado y detenido. Chechenia se convierte en provincia del imperio ruso, que sólo completó la conquista del país en 1864. Los recursos petroleros están desde entonces en la mira de los inversionistas rusos e internacionales. 

1917: Los chechenos apoyan la revolución contra el zarismo. 

1918: La República del Cáucaso Norte, que incluía Chechenia, declara su independencia, poco después de la revolución bolchevique. 

1919: Guerra popular contra el ejército zarista, que invadió el Cáucaso comandado por el general "blanco" Antón Denikin. Según Denikin, sólo los chechenos e ingushes de las regiones montañosas, que apoyaban a los "rojos" bolcheviques, resistieron a las fuerzas zaristas "blancas", mientras que los dirigentes osetios y habitantes de las llanuras luchaban del lado "blanco". 

A partir de septiembre, las zonas liberadas por la alianza de los bolcheviques y el sheik dagestano Unzun Hayi son llamadas el Emirato del Cáucaso Norte. 

1920: Acaba la guerra con la derrota de Denikin. El Ejército Rojo controló Chechenia y fue nacionalizado el petróleo. Tras la muerte del Sheik Unzun Hayi hay una nueva rebelión, esta vez contra los bolcheviques. 

1921: La rebelión se suprime tras varios meses de combates pues los bolchevique consiguen el apoyo de parte del campesinado checheno con los programas de reforma agraria. El Congreso de los pueblos de la Montaña celebrado este mismo año declara la formación de la República Soviética de los Montañeses. 

1922: El levantamiento checheno dirigido por Saed Beek logra que se pacte la autonomía para Chechenia, bajo la forma de región autónoma. 

1923-1928: La revolución se consolida en Chechenia e Ingushetia; en 1924 se subdivide la República de los Montañeses y comienza un breve periodo de relativa tranquilidad al ser derrotado en 1925 el imán Najmudin, que se oponía a la reforma agraria. 

1929-1935: Centenares de levantamientos campesinos contra la campaña de colectivización forzada de Stalin rompen la paz y dan lugar a una ola de rebeliones anti-soviéticas en Chechenia, que continúan durante los siguientes diez años tomando gradualmente el carácter de una guerra de guerrillas. 

1936: En medio de fuerte represión, el gobierno de Stalin que en 1934 había fusionado forzadamente las regiones de Chechenia e Ingushetia, las convierte en una república autónoma. 

1939: Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la crisis se intensifica al surgir el gobierno rebelde de Israilov y Sheripov. Los servicios secretos de Alemania habían logrado después de la Primera Guerra Mundial controlar los contactos que Turquía tenía en Chechenia y que se afianzaron mediante relaciones con los dirgentes que se opusieron a la reforma agraria y luego sirvieron para infiltrar el gobierno rebelde Checheno. 

1942: En junio, ese gobierno rebelde checheno reparte una circular, pidiendo a la población que "reciba a los alemanes como huéspedes bienvenidos". Este gobierno declaró que los nazis alemanes serían saludados con hospitalidad si reconocían la independencia de la república chechena. Esta posición del gobierno rebelde fue más tarde utilizada por Stalin como pretexto para decretar. El 23 de febrero de 1944, la deportación de todos los chechenos, comunistas incluidos, a Kazajistán, Kirguistán y Siberia. Tanto Stalin como Beria, jefe de la NKVD, eran georgianos, pueblo tradicionalmente rival de los chechenos. Un total de 459.486 personas según los registros oficiales fueron llevadas al exilio en trenes sin comida ni agua y privados de sus posesiones, incluían chechenos, ingusetios, osetios y daguestaníes. Miles murieron en el viaje, muchos más en las terribles condiciones en las que tuvieron que vivir. Documentos de la NKVD estiman que 231.000 de ellos murieron sólo en Siberia

1957: Nikita Krushev rehabilita al pueblo checheno y permite su retorno a su tierra natal. Se restaura la República Autónoma de Chechenia e Ingushetia. Se establecen algunas reparaciones para los chechenos. El gobierno soviético otorga facilidades especiales para la educación superior a los chechenos, lo cual permite que se gradúen numerosos profesionales e incluso oficiales del ejército y la aviación soviéticos. 

Bandera de la República Autónoma Socialista Soviética de Chechenia-Ingushetia (1957-1978)
1960-1989: Largo periodo de tranquilidad, aunque con las cicatrices de la deportación aún abiertas. Diáspora chechena a muchas ciudades soviéticas, lo que promovió una más activa integración de este pueblo en la vida social y económica de la URSS, y una rápida asimilación de valores y estilos de vida. 

Bandera de la República Autónoma Socialista Soviética de Chechenia-Ingushetia (1978-1991)
1990: La Corte Suprema de la República de Chechenia e Ingushetia adopta una Declaración de Soberanía de Estado, proclamándose un estado soberano que podría participar en pie de igualdad en los tratados de la federación, junto al resto de las repúblicas soviéticas. Similares declaraciones fueron adoptadas por el resto de las repúblicas. Aunque contradecían en muchos puntos la constitución de la URSS, no hubo represalias, principalmente debido al momento de extrema rivalidad que atravesaban las relaciones entre Yeltsin y Gorbachov. 

Se celebra el Congreso Nacional del Pueblo Checheno, dirigido por Dzhojar Dudáyev. Tampoco reaccionó Moscú en esta ocasión, a pesar de que el congreso comenzó adoptando resoluciones abiertamente separatistas. 

1991: En el segundo congreso, se trató ya la forma efectiva de separarse de la URSS. 

En un intento de ganar votos de la población no-rusa, el equipo de Yeltsin promete maximizar la autonomía de las repúblicas soviéticas, e ignorar las maniobras tendentes a la independencia que han tenido lugar hasta ese momento. Consigue más del 80 por ciento de votos en la República Checheno-Ingush. 

Bandera de la República Chechena de Ichkeria con el escudo de armas, vigente entre 1991 y 2007
En el verano, Dzhojar Dudáyev, se proclama presidente la República de Chechenia, separada de Ingushetia. Crea la "Guardia Nacional" armada y comienza a dar pasos para la toma de poder efectiva en Chechenia. 

El Soviet Supremo de la república, encabezado por Koku Zavgaev, líder comunista, apoya a Yeltsin contra los golpistas, aunque el Partido Comunista Checheno apoya el golpe de Yanayev. (ver post "El Golpe de Agosto")

La Guardia Nacional obliga al Parlamento republicano a disolverse y se anuncian nuevas elecciones para noviembre, aprobadas por Moscú. 

Dudáyev toma el control en cuestión de semanas. Yeltsin le envía un ultimátum demandando el desarme de las fuerzas militares nacionales y la liberación de todos los edificios capturados. Pero el uso de la fuerza militar para "pacificar" Chechenia aún no se consideraba como opción. 

Dudáyev gana las elecciones presidenciales y su partido gana las elecciones parlamentarias democráticamente celebradas. 

Los rusos piensan por primera vez en declarar el "estado de emergencia en Chechenia", que se hace efectivo el 7 de noviembre por un decreto de Yeltsin. Según los decretos de Yeltsin, Dudáyev era apartado del poder, la independencia de Chechenia no se reconocía y la república quedaba bajo el control de Akhmet Arsanov, uno de los diputados de Chechenia en el Parlamento Federal. 

Arsanov es pronto cesado de su cargo por Yeltsin. Unidades militares rusas del Ministerio del Interior comienzan a aterrizar cerca de Grozny, donde apenas encuentran resistencia. Pero ante ataques de diversos frentes por su actuación violenta, Yeltsin derrotado se ve obligado a retirarse 

1992: Chechenia aprueba una nueva constitución que confirma la independencia en marzo y en junio las tropas rusas abandonan Chechenia. 

1992-1994: La República de Chechenia continúa firme en su camino a la independencia, mientras sucesivas rondas de conversaciones entre rusos y chechenos fracasan, en parte por las firmes demandas de Dudáyev y en parte porque los intentos rusos de apartarle del poder se revelan infructuosos. 

Otros políticos chechenos, como Mamodaev, Soslambekov y Suleymenov (uno de los fundadores de la "Guardia Nacional" chechena) se vuelven contra Dudáyev acusándole de intransigente con Rusia y se unen a la oposición, que acabará siendo desterrada del territorio checheno por Dudáyev. 

Abril 1994: Aparece el Consejo Provisional de la República Chechena, un nuevo jugador en la escena política. Lo encabeza Umar Abturkanov, anterior gobernador de la región de Nadterechny, que ha permanecido fiel a las autoridades federales rusas y no obedece a Dudáyev. 

1994-1996: Comienza la llamada primera guerra ruso-chechena, que costó la vida a 80 mil personas y que nunca se resolvería por completo, aunque se da oficialmente por terminada en 1996, con la derrota y retirada de las tropas rusas. Las hostilidades continúan sin embargo. en abril de 1996 es asesinado Dzhojar Dudáyev por un misil ruso. 

1997: Es elegido democráticamente como presidente de Chechenia Aslán Mashkádov, quien logra un tratado de paz con Rusia, que reconoce que debe tratar a Chechenia "de acuerdo con las normas del derecho internacional".

1999: Empieza la segunda guerra ruso-chechena, bajo las órdenes del comandante Putin, que se alarma por la declaración de independencia de los islamistas de Daguestán y aprovecha la ira popular rusa por un atentado terrorista que demolió un edifico de viviendas familiares. Casi controlada ya Grozny por completo por los rusos, los chechenos siguen luchando en todo el país en una cruenta guerra de guerrillas que hace que la guerra se prolongue sin final hasta el presente.


Las fuerzas independentistas que combaten a los rusos están divididas entre los seguidores del presidente Aslán Mashkádov y los fundamentalistas islámicos dirigidos por Shamil Basáyev. Además hay varios grupos aislados y guerrillas locales.

Bandera actual de la República de Chechenia
Dzhojar Musáyevich Dudáyev
Fue general de la Fuerza Aérea Soviética, ingeniero y un destacado político. Siendo el primer checheno que llegó a general de brigada en la Unión Soviética, adquirió su máxima fama por convertirse en el más importante caudillo de la independencia de facto de Chechenia en la práctica totalidad de la década de 1990.

En 1989 se negó a reprimir a los manifestantes durante las primeras protestas nacionalistas que culminaron en la independencia de Estonia. Se retiró de la fuerza aérea y regresó a Chechenia a participar desde junio de 1991 en el Congreso Nacional del Pueblo Checheno, el cual comenzó adoptando resoluciones abiertamente separatistas. A principios de septiembre de ese mismo año encabezó una manifestación en Grozni exigiendo la disolución del Consejo Supremo de la República de Chechenia y el 6 de septiembre él y sus partidarios ocuparon la sede del Parlamento checheno.

El 27 de octubre de 1991 Dudáyev fue elegido presidente de la autoproclamada República Chechena de Ichkeria, separada de Ingushetia. En noviembre creó una "Guardia Nacional" y comenzó a dar pasos para la toma de poder efectiva en toda Chechenia. El 11 de diciembre de 1994 el gobierno ruso de Boris Yeltsin ordenó atacar Chechenia y en febrero de 1995 el Ejército ruso ocupó Grozni y Dudayev tuvo que retirarse en las zonas montañosas del sur, cambiando constantemente de residencia.

Dudáyev murió como consecuencia de un ataque con dos misiles el  21 de abril de 1996, cuando los servicios secretos rusos localizaron su cuartel general debido a que el líder separatista cometió la imprudencia de hablar vía satélite utilizando su teléfono móvil.

Aslan Mashkádov 
Luego de retirarse como coronel del ejército ruso  en noviembre de 1992, regresó a  su Chechenia natal. Desde finales de 1992 hasta noviembre de 1993, encabezó la defensa civil de la República Chechena de Ichkeria (CRI).

En el verano de 1993 participó en redadas contra los opositores anti-Dudayev y en marzo de 1994 fue nombrado jefe del Estado Mayor. En diciembre 1994 a enero 1995, Maskhadov lideró la defensa del palacio presidencial en Grozny , como primer vicepresidente del Consejo de Defensa del Estado de la república chechena de Ichkeria.  En febrero de 1995, Dudayev otorgó a Maskhadov el rango de general de división.

El 17 de octubre de 1996, fue nombrado primer ministro de Ichkeria, al mismo tiempo que ocupaba los cargos de ministro de Defensa y jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.

El 3 de diciembre de 1996 presentó su candidatura para el cargo de presidente de Ichkeria. El 26 de enero de 1997 ganó la elección, obteniendo el 59,1% de los votos y asumió el cargo el 12 de febrero de 1997. Al mismo tiempo, asumió el cargo de presidente del Consejo de Ministros y, al conservar el comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la república, abolió el puesto de ministro de Defensa, que ocupó desde finales de 1996.

El 3 de febrero de 1999 introdujo por decreto, una "Regla completa de la Sharia" en Ichkeria, suspendió la actividad legislativa del parlamento, abolió el puesto de vicepresidente. Creó la Comisión Estatal para el Desarrollo de la Constitución de la Sharia, encabezada por el Ministro de Información, Cultura y Comunicaciones Ahmed Zakayev y formó el Consejo de Estado de Ichkeria, el nuevo cuerpo legislativo supremo.

El 21 de marzo y el 10 de abril de 1999, la vida de Alan Majádov fue atacada sin éxito usando proyectiles antitanques y bombas de alto explosivo.

Con el comienzo de la segunda guerra de Chechenia, Aslan Maskhadov, con quien las autoridades rusas rompieron relaciones, es presidente del Comité Estatal de Defensa de Ichkeria. Después de la toma de Grozny por las tropas rusas, Alan Maskhadov fue a la clandestinidad.

El 18 de febrero de 2000, Maskhadov fue acusado por la fiscalía rusa de organizar y participar en una insurrección armada. Se inició un proceso penal contra él en virtud del artículo 279 del Código Penal de la Federación de Rusia. Maskhadov también fue acusado de organizar formaciones armadas ilegales. En febrero de 2005, la Oficina del Fiscal General de Rusia acusó a Aslan Maskhadov de la toma de rehenes en Beslan (ver el post "Masacre en Beslan"), aunque Maskhadov mismo en septiembre de 2004 anunció su no participación en la toma de la escuela en la ciudad de Ossetia septentrional de Beslan y condenó este sangriento ataque terrorista.

El 27 de enero de 2001, las nuevas autoridades oficiales chechenas (Ajmat Kadýrov, Bislan Gantamirov) anunciaron que el mandato legítimo de la presidencia de Maskhadov había terminado. Maskhadov se negó a estar de acuerdo con esto, alegando que, de acuerdo con la constitución chechena, fue elegido por cinco años, y, además, sus poderes se prolongan automáticamente por la duración de las operaciones militares.

El 8 de marzo de 2005 el jefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB), Nikolái Pátrushev, anunció que sus hombres "llevaron a cabo un operativo en el asentamiento de Tolstói-Yurt, teniendo como resultado que el terrorista internacional y líder de grupos armados Masjádov fue abatido y sus más cercanos compañeros de armas, detenidos". La unidad especial de operaciones buscaba detener a Maskhadov con vida para ser interrogado, sin embargo, fue abatido de manera accidental con una granada utilizada para ingresar al búnker en el que se refugiaba.

Sin embargo, la muerte de Masjádov continúa poco clara. Varios medios de comunicación rusos reportaron que Maskhadov habría sido asesinado accidentalmente por sus propios guardaespaldas en medio del pánico del fuego cruzado al darse el asalto de las fuerzas rusas. Otra versión señala que Masjádov podría haber sido asesinado por fuerzas de Ramzán Kadýrov, el presidente de la República de Chechenia (leal a Moscú). Kadýrov lo habría hecho como venganza al asesinado de su padre, Ajmat Kadýrov, quién fue presidente de la República de Chechenia elegido el 5 de octubre de 2003 y fue asesinado el 9 de mayo de 2004 en el Estadio de Grozny por una mina terrestre colocada bajo un tablado de personalidades importantes durante un desfile conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, no aceptó públicamente la autoría por miedo a continuar con un círculo de venganzas. 

Ramzán Ajmátovich Kadýrov
Inició su ascenso hacia el poder en 2004 tras la muerte de su padre. Entonces, con 27 años de edad, Ramzán no tenía la edad requerida para sustituir a su padre en la presidencia, pero se convirtió en vice primer ministro y, luego, en primer ministro. En 2007, finalmente fue designado como presidente de Chechenia por el mandatario ruso, Vladimir Putin, de quien es considerado como un aliado muy leal.

Detrás de Ramzán Kadýrov planea la sombra de acusaciones más escabrosas. Ya antes de ser presidente, disponía de una poderosa milicia conocida como los "Kadyrovtsy", conformada por miles de paramilitares que tenían la misión de eliminar las fuerzas rebeldes de Chechenia.

Organizaciones de derechos humanos han acusado a esta milicia de estar detrás de muchos de los asesinatos, secuestros y crímenes atroces cometidos en esa república del Cáucaso, algo que Kadýrov niega aunque sí ha admitido que hay ciertos "elementos canallas" entre los milicianos. Sus críticos lo vinculan con varios casos de asesinato, algo que él niega rotundamente.

Una de estas muertes fue la de reconocida periodista rusa Anna Politkovskaya, quien fue asesinada a las afueras de su apartamento en Moscú en 2006 y era muy crítica de Kadýrov y de Putin. Dos hombres fueron condenados por el caso, pero los investigadores no lograron identificar al autor intelectual. También Natalia Estemirova, una defensora de los derechos humanos rusa muy crítica con los métodos aplicados por Kadýrov para someter a los rebeldes, fue asesinada en la región del Cáucaso Norte en 2009. 

También ha habido casos de asesinato fuera de Rusia, por los que se ha señalado a Kadyrov. Uno de estos fue el de su exguardaespaldas Umar Israilov, muerto en Viena en 2010. Las autoridades austríacas señalaron entonces al mandatario checheno como el presunto autor intelectual.

En 2015, el nombre de Kadýrov volvió a estar vinculado con un asesinato de alto perfil en Rusia, cuando el mandatario salió en defensa de Zaur Dadayev, uno de los chechenos acusados por el asesinato del líder de la oposición rusa Boris Nemtsov. 

Kadýrov dijo que Dadayev era alguien "sinceramente entregado a Rusia, listo para dar su vida por su patria" y un devoto musulmán.

A comienzos de 2017, hubo reportes sobre una "purga" de homosexuales en Chechenia. Se ha denunciado que estaban siendo detenidos en redadas y que les enviaban a prisiones secretas, calificadas por algunos como "campos de concentración para homosexuales", donde eran golpeados y torturados.

El portavoz de Kadyrov, Alvi Karimov, negó a través de un comunicado los reportes de las detenciones, asegurando que eran mentiras pues en Chechenia no hay homosexuales. "Si tales personas existiesen en Chechenia, la ley no tendría que preocuparse por ellas ya que sus parientes lo habrían enviado a un lugar de donde nunca regresarían", señaló en el comunicado.


lunes, 3 de julio de 2017

Cine e Historia - "Ha Vuelto"


Título original: Er ist wieder da
Año: 2015
Duración: 116 min.
País: Alemania.
Director: David Wnendt.
Guión: David Wnendt (Novela: Timur Vermes).
Productora: Mythos Film / Claussen Wöbke Putz Filmproduktion / Constantin Film Produktion
Reparto:  Oliver Masucci, Fabian Busch, Christoph Maria Herbst, Katja Riemann, Franziska Wulf, Lars Rudolph
Música: Enis Rotthoff. 
Fotografía: Hanno Lentz. 
Sinopsis: En el año 2014, Adolf Hitler se despierta en Berlín, sin memoria de nada sucedido tras el año 1945. Sin casa y sin recursos, Hitler comienza a reinterpretar la Alemania que ve en pleno siglo XXI desde su perspectiva nazi.



Hitler, en la película
La premisa de "Ha vuelto" es sencilla: Hitler se despierta en el siglo XXI sin que nadie se crea que es él, por lo que la gente decide verlo como un imitador y se convierte en todo un ídolo de masas, algo que él no duda en aprovechar para intentar ganar nuevos adeptos para su causa sin olvidar de que tiene que adaptarse a los nuevos tiempos.


El filme oscila entre lo referente a la crítica social y también hacia los medios de comunicación. Su lectura del creciente racismo hacia los inmigrantes en Alemania por todo lo relacionado con la crisis de los refugiados encaja bien con una lectura de cómo Hitler ascendió al poder y también los motivos de que no sería tan descabellado que lo hiciera hoy en día. 

La historia nos presenta a un productor de televisión que no puede convencer a su canal de aceptar uno de sus proyectos. Revisando el material para su último trabajo, descubre a un hombre disfrazado como Hitler. Su gran parecido le da una idea: llevar a este sujeto a recorrer el país y grabar la reacción de la gente. (Incluso, los productores afirmaron que muchas de las escenas con la gente fueron improvisadas. Sin guión, sin red. A lo que salga). El éxito es tal, que las personas comienzan a hablarle sobre todo lo que está mal y porque las cosas no funcionan en Alemania, convirtiendo a Hitler en una estrella de la televisión y las redes sociales.


La idea fue satirizar a uno de los dictadores más tenebrosos y sanguinarios de la historia. ¿Cómo? Despertándolo en nuestro tiempo sin que nadie sepa que él era él. De esta manera, Hitler comenzó a ser visto como un gran imitador. Sobre todo, después de su aparición en un programa de humor político.


Pero poco a poco, el “personaje” mostrará la hilacha y la gente, que lo veía como un popstar, comienza a mostrarse interesada en sus “nuevas” ideas políticas. Sin embargo, el público se escandaliza cuando se entera de que mató a un perrito que le mordió...


La clave está en el desarrollo del personaje de Hitler, cuyo rol no se limita al de simple payaso. Conforme avanza el metraje, el personaje va aprendiendo a manejarse y las situaciones en las que se ve envuelto, ilustran a una sociedad que se deja embaucar por el carisma y la elocuencia, que está dispuesta a aceptar ideologías horribles, pero que, al mismo tiempo, es también capaz de escandalizarse por banalidades. Para contarlo se opta por un tono de sátira y humor negro. Hay que destacar la reflexión que plantea: ¿quién engrandece a los tiranos? En "Ha vuelto" se propone la idea de que es la gente, esa a la que los políticos les gusta llamar "el pueblo". Que una vez que un sujeto se ha ganado la simpatía y la empatía de las personas, diciéndoles lo que quieren escuchar, que les ofrece soluciones fáciles, que les quita la responsabilidad de sus acciones, que puede hacerse del poder. Esto es lo que hace tan pertinente a esta cinta.



El director y guionista de la película,  David Wnendt explicó:
Los alemanes deberían poder reírse de Hitler en lugar de verle como un monstruo, porque eso le libera de la responsabilidad de sus acciones y desvía la atención de su culpa en el Holocausto. Pero debe ser el tipo de risa que te atraganta, y casi te sientes avergonzado cuando te das cuenta de lo que estás haciendo
En cierto momento de la historia, Hitler entabla conversaciones con personas de diferentes regiones, la mayoría originarios de pequeños suburbios, quienes afirman que son los inmigrantes los responsables de que las cosas no vayan bien en Alemania. Lo más destacable, en cualquier caso, es que utiliza al Führer no solo para provocar la carcajada (con éxito), sino para invitar a la reflexión, para advertir de que el discurso y la amenaza del nazismo siguen muy, pero que muy vivos. En Alemania, “Er ist wieder da” fue un éxito cinematográfico.





Hitler, en la realidad
Poco antes de que finalizara la Primera Guerra Mundial, el 13 de octubre de 1918, el cabo Adolf Hitler se quedó atrapado en un ataque de gas venenoso británico cerca de Ypres. Lo trasladaron a un hospital de campaña y allí se quedó ciego temporalmente por los gases tóxicos. El 10 de noviembre, a medio recuperar en un hospital militar al noroeste de Berlín, le informaron que la monarquía había sido depuesta y que se había proclamado la República de Weimar. Al enterarse de que al día siguiente se iba a firmar un armisticio y que la guerra la habían perdido, se quedó ciego de nuevo.

Aunque sus oponentes políticos después lo tacharon de cobarde, parece que esta es una de las acusaciones que no tiene fundamento. En 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en una pierna. Regresó al frente en marzo de 1917 y lo ascendieron a cabo, pero ese fue el grado más alto al que llegó, porque consideraban que no poseía dotes de mando.


Hitler fue condecorado en dos ocasiones, en una de ellas recibió la Cruz de Hierro de 2ª clase el 2 de diciembre de 1914 y la Cruz de Hierro de 1ª Clase el 4 de agosto de 1918. Estos honores no se suelen dar a soldados de tan baja graduación. Hitler ganó su última Cruz de Hierro, según diversos testimonios, al haber capturado sin ayuda a quince soldados enemigos, pero ningún registro militar apoya esta condecoración ni hay ninguna prueba de que esto sea cierto. Bernhard Horstmann, en una investigación, dijo que la ceguera temporal de Hitler pudo haber sido resultado de una reacción histérica a la derrota alemana.

Durante aquella experiencia, Hitler dijo que al quitarse la venda de sus ojos, descubrió que el objetivo de su vida era lograr la salvación de Alemania. Mientras tanto, fue tratado por un especialista en psiquiatría y un médico militar, que según informaron, el diagnóstico sobre Hitler era "incompetente para comandar gente" y "peligrosamente psicótico".


El nazismo fue, ante todo, una conspiración para conseguir el dominio político, primero en Alemania, en Europa después y, con el tiempo, en todo el mundo. Nunca desarrolló una doctrina política coherente, sino que adoptó de cualquier fuente disponible, tanto de Alemania como de fuera de ella, las teorías sociales que mejor respondían a sus exigencias. En efecto, el nacionalsocialismo fue creado por un grupo de hombres unidos por otro hombre que se nombró a sí mismo jefe, y supo avivar su orgullo patriótico y sus ambiciones personales. Sin el magnetismo personal de Adolf Hitler no habría existido ni un movimiento nazi ni un III Reich. En el caso de que hubiera estallado un conflicto bélico, habría sido por unos motivos distintos de los hitlerianos; es muy probable que se hubiese tratado de una guerra entre el Occidente capitalista y el Este comunista, con una Alemania aliada a las potencias occidentales no enemigas de Hitler. La guerra fue una creación personal de Hitler, lo mismo que el imperio germánico. Por esto, el mundo hubo de enfrentarse en 1939 a la persona de Hitler: un hombre capaz de amalgamar, con su poder hipnótico, los elementos más dispares. 

No pueden emplearse raseros convencionales para juzgar a hombres de la talla de Hitler, pues son productos de la Historia, resultantes de la mezcla explosiva de un ser humano fuera de lo normal y de las circunstancias en que vivió. El Alto Mando del Ejército alemán nunca pudo imaginar que aquel cabo austriaco se convertiría en su comandante supremo, y que casi toda Europa se transformaría en un campo de batalla porque así lo deseaba él. Los diplomáticos lo consideraban como un demagogo ignorante y sin habilidad hasta que les demostró lo contrario y les venció en su propio terreno; los industriales lo veían como un necio del que podrían aprovecharse, hasta que les obligó a seguir sus directrices. Los profesionales de la enseñanza pensaban que se trataba de un soñador carente de cultura, hasta que conquistó el poder y señaló nuevas directrices para sus respectivas disciplinas. En esencia era como un escultor, y su materia prima el pueblo alemán. La razón podría inducimos a rechazar esta imagen del Führer, porque es falsa y sentimental. 

Hitler debió su éxito al hecho de que apareciese como un nuevo Mesías en una época de degradación nacional. Fue el profeta de una gran ilusión, de una ilusión que satisfacía los deseos nacionalistas de millones de personas que no habían sabido dar una finalidad a sus vidas. Es corriente dar la denominación de «grandes» a los hombres en relación con el poder que ejercen. Para sus partidarios, Hitler estaba al mismo nivel que César o Napoleón. Pero, sólo el poder que supo crear tenía una dimensión en la que encaja el calificativo de grande; el hombre estaba muy por debajo del sueño que inspiraba. 

Era desconfiado, y carecía por completo de cualidades humanas y de principios morales. No admitía consejos y prefería seguir sus intuiciones, actitud que con el tiempo llegó a convenirse en una especie de locura. Su fuerza vital derivaba de un egocentrismo monstruoso, de una confianza ciega en sí mismo que le llevaba a creer que era el hombre del destino, elegido por la Providencia para ser el guía de los pueblos septentrionales. Son famosas sus propias descripciones, todas ellas impregnadas de cieno misticismo. Decía que se movía «con la seguridad de un sonámbulo» y hablaba de la «ilimitada con fianza en sí mismo», de modo que nada podría «derribarlo de su posición». Los hechos más destacados de su carrera revelan cierta incertidumbre en el período inicial y un exacto cumplimiento una vez elegido su camino. En su juventud, especialmente mientras residió en Viena, vivió en lo que podría llamarse un estado de sopor, como un individuo incapaz de trabajar y de hallar un medio digno de vida. Fue aquella una época destructiva, en la que, basándose en innumerables y desordenadas lecturas, elaboró los elementos de sus ilusiones acerca de la grandeza alemana. Ya en su niñez comenzó a manifestar los síntomas que lo convertirían después en un déspota. En 1903, sus maestros observaron que carecía de control de sí mismo, que era pendenciero, obstinado, arrogante y neurótico, a lo que se agregaba el hecho de que reaccionaba con manifiesta hostilidad ante los consejos y las advertencias que se le hacían. Durante su juventud, en Viena, no fumaba, ni bebía, ni mostraba demasiado interés por las mujeres. Cuando comprobó que sus actividades artísticas juveniles no le proporcionaban ninguna fama, las abandonó y se pasó al campo de la política. Pero Hitler no era como los fanáticos corrientes, los propagandistas vociferantes que le enseñaron los vulgares denuestos de los cuales se sirvió al principio de su carrera; se diferenciaba de ellos, precisamente, por su habilidad en atraer al público con su oratoria y ganarlo para su causa.


Hombres de muy diversa condición, como Goebbels, un joven universitario, inteligente y oportunista, de origen humilde; Goering, un héroe de la aviación, de origen pseudoaristocrático, y el general Ludendorff, veterano del Alto Mando alemán, unieron sus destinos al suyo, pese a que ni siquiera era un auténtico alemán. Goebbels, que se hallaba en una edad en que es fácil impresionarse, lo veía como un dios, y por lo que a Goering se refiere, en 1922 le bastaba con oírle hablar para que sintiese un hondo deseo de servirle. Incurriríamos, pues, en un error si no concediésemos cierra grandeza histórica a este hombre que se convirtió en el Führer alemán. Hitler salió del anonimato absoluto, y en poco más de diez años se aseguró el dominio de la mayor parte de Europa. Y ello no se debió a la casualidad, sino que fue fruto de un proceso grandioso, que no habría sido posible si él no hubiera sido un orador cargado de magnetismo, lo mismo en la tribuna que fuera de ella, y dotado del poder hipnótico y la fascinación emotiva de cienos predicadores. Sabía fascinar a su auditorio, y al propio tiempo aplacar sus exigencias morales. Él mismo lo admitió en su obra Mein Kampf:
El arte de la propaganda consiste en saber despertar la imaginación de la gente, haciendo hincapié en sus sentimientos, en encontrar la fórmula psicológica que fije la atención y pulse el corazón de las masas.
Otto Strasser, oponente político de Hitler dentro del Partido nazi, y que tenía motivos tanto para temerle como para criticarle, escribió de él: 
Hitler responde a las vibraciones del corazón humano con la sensibilidad de un sismógrafo... Adolf Hitler penetra en una sala, olfatea el aire, va a tientas por un momento, busca el camino y capta la atmósfera. De pronto estalla, y sus palabras dan en el blanco como una flecha. 
Fuera de su elemento, Hitler aparecía con frecuencia inseguro. Mientras no tuvo en sus manos el poder absoluto, no le gustó mezclarse con la aristocracia. En sus primeros contactos con el presidente Hindenburg estaba nervioso, aunque se mostraba inflexible, y prefería que le acompañara siempre Goering, que era hombre de mundo y con su presencia le daba seguridad social. Con las mujeres hacía gala de una amabilidad torpe, comportándose de un modo afectadamente cortés; les besaba la mano y les ofrecía flores, pero en cuanto le era posible dirigía la conversación hacia el terreno político, en el que se hallaba a sus anchas. 


Sólo se sentía a gusto con las mujeres mediocres que le acompañaban en sus retiros. Le complacía su compañía y la admiración que sentían por él, obligándolas a permanecer levantadas hasta las altas horas de la madrugada. No es probable que sintiera nunca la necesidad física de una mujer. De esta forma pudo concentrar en un objetivo único todas las energías que muchos dispersan en relaciones personales o en actividades ajenas a las que les es propia. Llevaba una vida social insulsa, y Eva Braun, la mujer a quien quizás llegó a amar, era, en realidad, una nulidad. Otro aspecto de la línea de conducta de Hitler fue la eliminación gradual de los expertos. Como opinaba que el único principio de gobierno era la intuición, con el tiempo prefirió rodearse de hombres carentes de preparación o de alguna habilidad específica; y así, pocos jerarcas nazis, si exceptuamos a Goebbels, estaban a la altura de las misiones que se les habían confiado. Hitler estaba convencido de la necesidad de lo simple y sencillo y de que los técnicos no hacen sino complicar las cosas y alejar al hombre del camino que debe seguir. Como explicó el Führer a un corresponsal extranjero en 1936
Le diré lo que me ha llevado al puesto que ocupo. Nuestros problemas políticos eran muy complejos; el pueblo alemán no sabía resolverlos. En estas circunstancias prefirió confiar a los políticos la misión de solucionarlos. Yo simplifiqué y reduje tos problemas a su forma más simple. La masa se dio cuenta de ello y me siguió.
Más tarde añadiría: 
El instinto es supremo, y del instinto nace la fe... Mientras el pueblo sanó cerró filas y formó una comunidad compacta, los intelectuales corrieron de aquí para allá como gallinas. Con los intelectuales es imposible hacer historia. 
Estas cualidades permitieron a Hitler conocer las necesidades, conscientes o inconscientes, de gran parte del pueblo germano, de todas las clases sociales, y llenar, con su propaganda violenta e ilusoria, el vacío existente en la vida de muchos alemanes. Cuando alcanzó el poder, acabó con el desempleo crónico de los desheredados y alimentó su amor propio nacional rechazando la vergüenza del Tratado de Versalles. 


Pero, en contrapartida, les privó de los derechos civiles y se convirtió en su amo absoluto. Después perdió gradualmente todo contacto con ellos y se encerró en sí mismo, atento únicamente a la realización de sus sueños imperialistas. La lección que aprendió Hitler, al fracasar en su intento de adueñarse del poder en 1923, fue que la legalidad debla ser el camino para alcanzarlo: la revolución armada era una cosa, y la revolución constitucional, otra. La fuerza de su instinto se pudo comprobar en 1932, cuando supo frenar a sus partidarios más impacientes porque no había llegado todavía el momento de ascender legalmente al poder. En 1923 la revolución, había alcanzado sus objetivos: a partir de entonces, Hitler no se expuso sino a riesgos perfectamente calculados, riesgos que estaba seguro de que le proporcionarían nuevos y espectaculares éxitos. Uno de los mayores riesgos que tuvo que afrontar antes de 1933 fue la elección de quienes habían de ayudarle. Porque, como ya hemos afirmado antes, el nazismo no fue sólo una expresión de la personalidad y la ideología de su jefe, sino también, en cierto modo, de la de los hombres que le sirvieron, aunque estuviesen dominados por su voluntad absoluta. En el manejo de los hombres que necesitó para llevar a término sus planes desmesurados -hombres violentos e impetuosos unos, tortuosos otros, y todos ellos con una carga explosiva de ambición y falta absoluta de prejuicios- fue donde Adolf Hitler dio pruebas evidentes de su conocimiento de la psicología humana. Lo mismo cabe decir del arte sorprendente con que sin duda se ganó la voluntad de su pueblo, presentándole astutamente unos ideales deslumbrantes, capaces de arrastrarle a la empresa más descomunal: la abierta e insensata decisión de conquistar el mundo entero para ponerlo a los pies de la raza aria, cuya encarnación suprema la veía en su pueblo. Y, por supuesto, que buena parte de ese mismo pueblo también acabó por convencerse de tan dementes ideas.