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domingo, 7 de febrero de 2016

Embargo a Cuba

Después de que el Gobierno revolucionario de Fidel Castro expropiara bienes estadounidenses, el presidente de EE UU Dwight D. Eisenhower respondió en octubre de 1960 con un embargo parcial a las exportaciones estadounidenses a Cuba con la excepción de alimentos, medicinas y suministros médicos. En enero de 1961, a los pocos días de dejar la presidencia, Eisenhower ordenó el cese de las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba después de la nacionalización de propiedades estadounidenses en la isla.

El 7 de febrero de 1962, el presidente John F. Kennedy amplió las restricciones. Impuso un embargo total -de importaciones y exportaciones, y sin apenas excepciones- como respuesta a la “ofensiva subversiva comunista a la que se ha alineado públicamente el Gobierno de Cuba”.

John F. Kennedy

Dos décadas después, en marzo 1982, EE UU rebajó aún más su relación con Cuba al incluirla en la lista de países considerados patrocinadores de terrorismo por su apoyo a grupos comunistas de África y América Latina en los años 60 y 70; y por dar refugio a miembros de ETA y de las FARC. Ese mismo motivo fue el que adujo el Departamento de Estado en mayo pasado cuando mantuvo a Cuba en su clasificación de 2013.

Tras el anuncio  de Obama de que Cuba saldría de dicha lista negra, solo permanecerán en ella Irán, Siria y Sudán. Los países designados han facilitado “repetidamente” apoyo a actos de terrorismo internacional, según el Departamento de Estado. La designación implica restricciones de ayuda estadounidense, prohibición de exportación y venta de armas, y determinadas restricciones comerciales y financieras.

Raúl Castro y Barack Obama


¿Ha variado el embargo?

El embargo ha sufrido cambios en las últimas décadas. El más destacado se produjo en 1996 por medio de la ley Helms-Burton, que endureció las restricciones comerciales y las blindó legalmente. La norma amplió las penalizaciones a países extranjeros que comercializan con la isla caribeña, permitió a ciudadanos estadounidenses reclamar propiedades confiscadas en Cuba -pero nunca ha llegado a ser posible dada la capacidad presidencial de vetar cada seis meses esa disposición- y denegó visados a EE UU de ciudadanos que participaron en la confiscación de propiedades.

En paralelo, la Administración de Bill Clinton suspendió en 1996 todos los vuelos comerciales entre EE UU y Cuba tras el derribo por parte de Cuba de dos avionetas civiles estadounidenses. Pero Clinton también flexibilizó ligeramente las posibilidades de estadounidenses de visitar la isla. En 2003, el presidente George W. Bush lo revirtió. Pero Bush, a su vez, hizo algunos gestos conciliadores: desde el huracán Michelle, a finales de 2001, las empresas estadounidenses pueden vender comida a Cuba por motivos humanitarios.

El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció formalmente el 1ºde julio de 2015 en la Casa Blanca el restablecimiento de las relaciones diplomáticas plenas con Cuba, y pidió al Congreso estadounidense que ponga punto final al embargo vigente contra la isla.

En su discurso, que se pronunció al mismo tiempo en que el gobierno de Raúl Castro difundió una declaración oficial a través de Granma, Obama pidió por el fin del embargo comercial, que depende del Congreso de Estados Unidos, hoy dominado por los republicanos.

Obama instó al Congreso de su país a que "escuche al pueblo cubano y al pueblo estadounidense" y empiece a trabajar para levantar el embargo sobre Cuba.

El 27 de octubre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas condenó nuevamente el embargo que aún pesa sobre Cuba con el voto de 191 de sus miembros y solo dos en contra: Estados Unidos e Israel.


Esta resolución da la bienvenida al deshielo entre ambos países después de más de medio siglo, anunciada en diciembre de 2014 y concretada en julio de 2015. Además, reconoce la "voluntad expresada" por el presidente estadounidense, Barack Obama, de "trabajar para la eliminación del embargo económico, comercial y financiero contra Cuba".

Durante los últimos meses previos Estados Unidos había estado alimentando las expectativas sobre una posible abstención en la votación en función del contenido del documento, pero finalmente votó en contra al considerar que el texto no tiene en cuenta adecuadamente la nueva situación.

En representación de Estados Unidos, el embajador Ronald Godard lamentó la decisión de Cuba de presentar la resolución, cuyo texto "dista mucho de reflejar los pasos importantes que se han adoptado y el espíritu de compromiso del presidente Obama".

miércoles, 3 de febrero de 2016

3 de febrero de 1813 - En el único hecho de armas protagonizado por José de San Martín en suelo patrio, los Granaderos a Caballo enfrentan a los españoles en San Lorenzo

El río de la Plata y sus afluentes reconocían por únicos señores a los marinos de Montevideo, quienes hostilizaban todo el litoral argentino. El gobierno de la revolución, para contrarrestarlos levantó baterías frente al Rosario y en Punta Gorda (aprox. 50 km. al norte de Rosario), pero el río Paraná continuaba siendo el teatro de sus continuas depredaciones. En octubre de 1812 fueron cañoneados, asaltados y saqueados los pueblos de San Nicolás y San Pedro.

Alentados por el éxito de estas empresas los realistas resolvieron darles extensión, como medio de hostilidad permanente. Organizaron sigilosamente una escuadrilla con el plan de remontar el río, destruir las baterías del Rosario y Punta Gorda, y subir hasta el Paraguay apresando en su trayecto los buques de cabotaje que se ocupaban del tráfico comercial con aquella provincia. Se confió la dirección del convoy al corso español Rafael Ruiz, y al mando de la tropa de desembarco al capitán Juan Antonio Zabala. En enero llegaron estas noticias al gobierno de Buenos Aires, que mandó desarmar las baterías del Rosario, por no considerar conveniente su defensa. Al mismo tiempo, dispuso se reforzasen las baterías de Punta Gorda y ordenó al coronel del recientemente creado Regimiento de Granaderos a Caballo, José Francisco de San Martín que con una parte de su regimiento protegiese las costas del Paraná desde Zárate hasta Santa Fe.

Granaderos a Caballo
La expedición naval realista, procedente de Montevideo, penetró por las bocas del Guazú a mediados del mes de enero de 1813. Se componía de 11 embarcaciones armadas, tripuladas por 300 hombres. Aunque retrasada la expedición por los vientos del norte, San Martín apenas tuvo tiempo de salir a su encuentro a la cabeza de 140 granaderos y destacó algunas partidas para vigilar la costa del río. El 28 de enero la flotilla enemiga pasó por San Nicolás. El 30 subió más arriba del Rosario, sin hacer ninguna hostilidad. El comandante militar del Rosario, don Celedonio Escalada, reunió la milicia para oponerse al desembarco. Consistía su fuerza en 22 hombres armados, 30 de caballería y un cañoncito manejado por media docena de artilleros.

En la noche levaron anclas los buques españoles, y el día 30 amanecieron frente a San Lorenzo, veintiséis kilómetros al norte del Rosario, anclando a 200 metros de la orilla. Las altas barrancas, escarpadas como una muralla, sólo son accesibles por los puntos en que la mano del hombre ha abierto sendas, practicando cortaduras. Sobre la alta planicie que corona la barranca se levanta el convento de San Carlos, con sus grandes claustros de sencilla arquitectura. Un destacamento español desembarcó con el objeto de requerir víveres a los frailes y ante la llegada de Escalada, que con 50 hombres constituía la avanzada de San Martín, se replegó a sus naves. En la noche del 31 fugó de la escuadrilla el paraguayo José Félix Bogado. Por él se supo que toda la fuerza de la expedición realista no pasaba de 350 hombres. Inmediatamente transmitió Escalada esta noticia, y uno de sus mensajeros encontró al coronel San Martín al frente de los granaderos, cuya marcha se había retrasado en dos jornadas respecto de la expedición naval española. Sin estas circunstancias casuales, que dieron tiempo para que todo se preparase convenientemente, el combate de San Lorenzo no habría tenido lugar.

El Combate de San Lorenzo ocurrió el 3 de febrero de 1813, junto al Convento de San Carlos Borromeo, entre las fuerzas independentistas rioplatenses (argentinas) —quienes resultaron triunfadoras— y las colonialistas españolas (realistas). Fue la única batalla en territorio argentino que libró el futuro General José de San Martín, quien tuvo bajo sus órdenes el Regimiento de Granaderos a Caballo.

La ciudad de Montevideo — declarada por España como capital provisional del Virreinato del Río de la Plata — era la principal base naval española en el océano Atlántico Sur; por tierra estaba sitiada por el ejército de José Rondeau, al que luego se sumaría José Gervasio Artigas. De modo que los españoles tenían que hacer uso del mar y del Río de la Plata para abastecerse. Frecuentemente, una escuadrilla realista salía de Montevideo en dirección al Paraná, y sus hombres merodeaban las costas robando los ganados.

Una expedición compuesta por once embarcaciones, que había salido de Montevideo con el propósito indicado, fue seguida paralelamente por tierra por el coronel de caballería José de San Martín al frente de 125 hombres del Regimiento de Granaderos a Caballo recientemente creado por él. La marcha militar del Libertador y sus hombres fue agotadora ya que se inició apenas cinco días antes del enfrentamiento, la tarde del día 28 en Retiro, Buenos Aires.

Las fuerzas de San Martín se adelantaron, deteniéndose el 2 de febrero cerca de la posta del Espinillo, situada a 10 km al norte del Rosario, donde hoy se ubica la ciudad de Capitán Bermúdez. Tras cambiar los caballos, continuaron al día siguiente su recorrido hasta el Convento San Carlos, ingresando por el lado oeste del monasterio. Tras negociar la situación con el superior de los frailes franciscanos del convento, fray Pedro García, San Martín ocultó a sus granaderos, de modo que la escuadrilla realista no pudo observarlos.

Los realistas desembarcaron y avanzaron hacia el convento, suponiendo que allí estaban depositados los principales bienes de la zona. Para su sorpresa, fueron atacados por los granaderos a caballo sable en mano. El ataque de las tropas argentinas se realizó con un movimiento de pinzas saliendo de la parte trasera del convento. Una de ellas —la de la izquierda y la primera en moverse— estaba encabezada por José de San Martín y la otra por el capitán oriental Justo Germán Bermúdez, quien estaba secundado por el joven teniente porteño Manuel Díaz Vélez. Bermúdez ejecutó un rodeo muy grande, forzando la escapatoria de los españoles hacia sus buques. La táctica militar empleada por San Martín consistió en una maniobra envolvente, tomada de Napoleón.


La columna del coronel llegó antes de que la de Bermúdez completara el movimiento. Por un momento, los españoles lograron defenderse. Una bala hirió al caballo de San Martín, que rodó y apretó una de sus piernas, inmovilizándolo. Un enemigo iba a clavarle la bayoneta, cuando apareció el soldado puntano Juan Bautista Baigorria quien en ese preciso instante se interpuso, mató al soldado realista y comenzó una defensa heroica de San Martín. Mientras, el soldado correntino Juan Bautista Cabral ayudó a San Martín a liberarse de la opresión del lomo del caballo sobre su pierna salvándole la vida.

Tanto el capitán Justo Bermúdez como el teniente Manuel Díaz Vélez y el soldado Juan Cabral morirían en esa heroica acción, por eso son conmemorados en la Historia Argentina. Existe la creencia de que Baigorria murió en el combate de San Lorenzo, pero los registros muestran que sirvió en el ejército de los Andes hasta aproximadamente el año 1818.

La llegada del grupo de Bermúdez, impidiendo que los realistas se reorganizaran en cuadro, completó la victoria de San Martín, obligando a los realistas a huir apresuradamente. Algunos realistas se arrojaron al río desde la barranca y perecieron ahogados. El combate duró, en total, alrededor de 45 minutos.


Parte de la batalla de San Lorenzo

EXMO. SEÑOR.

TENGO el honor de decir à V. E. que en el día 3 de febrero los granaderos de mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo à las armas de la patria.

Los enemigos en número de 250 hombres desembarcaron á las 5 y media de la mañana en el puerto de San Lorenzo, y se dirigieron sin oposición al colegio de San Carlos conforme al plan que tenía meditado en dos divisiones de à 60 hombres cada una: los ataqué por derecha è izquierda, hicieron no obstante una esforzada resistencia sostenida por los fuegos de los buques, pero no capaz de contener el intrépido arrojo con que los granaderos cargaron sobre ellos sable en mano: al punto se replegaron en fuga à las baxadas dexando en el campo de batalla 40 muertos, 14 prisioneros de ellos, 12 heridos sin incluir los que se desplomaron, y llevaron consigo, que por los regueros de sangre, que se ven en las barrancas considero mayor número. Dos cañones, 40 fusiles, 4 bayonetas, y una bandera que pongo en manos de V. E. y la arrancó con la vida al abanderado el valiente oficial D. Hipólito Bouchard.

De nuestra parte se han perdido 26 hombres, 6 muertos, y los demás heridos, de este número son: el capitán D. Justo Bermúdez, y el teniente D. Manuel Díaz Vélez, que avanzándose con energía hasta el bordo de la barranca cayó este recomendable oficial en manos del enemigo.

El valor è intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores à los respetos de la patria, y atenciones de V. E.; cuento entre estos al esforzado y benemérito párroco Dr. D. Julián Navarro, que se presentó con valor animando con su voz, y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla: igualmente lo han contraído los oficiales voluntarios D. Vicente Mármol, y D. Julián Corvera, que à la par de los míos permanecieron con denuedo en todos los peligros.

Seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores.

Dios guarde à V. E. muchos años.

San Lorenzo Febrero 3 de 1813.-
José de San Martin.

Pese a lo escaso de las tropas comprometidas y a la corta duración del enfrentamiento, éste tuvo importantes implicancias históricas y estratégicas: San Lorenzo constituyó el bautismo de fuego de los Granaderos a Caballo, marcó el inicio de la gesta sanmartiniana en Latinoamérica y desalentó posteriores excursiones de los realistas de Montevideo hacia el río Paraná. Por ello la ciudad comenzó a tener problemas de abastecimiento que provocarían, mucho más tarde, su caída en manos de las tropas de Buenos Aires.

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domingo, 31 de enero de 2016

Batalla de Toba-Fushimi

Tokugawa Yoshinobu 1867
Tokugawa Yoshinobu fue el último shogún (gobernador samurai) del régimen “Tokugawa” quien entregó después del largo reino (1603-1867) el poder al emperador en 1867, lo que permitió el retorno del régimen imperial al cabo de casi siete siglos.

Yoshinobu, cuando era niño, ya tenía fama no solo por tener una inteligencia extraordinaria, sino también por estar dotado para todos tipos de artes marciales, hasta tal punto que se rumoreaba en su entorno que era la encarnación del legendario primer shogún, Tokugawa Ieyasu.

Cuando Gotô Shojirô, samurai de la región Tosa (Shikoku), vino a sugerirle la idea de “entregar el poder al emperador”(Taisei Hokan) (la idea del famosísimo samurai, Sakamoto Ryoma), Yoshinobu no tardó en entender el contenido de este mensaje aunque tramposo y decidió en seguida a llevarlo a cabo. Estaba completamente convencido de que el emperador, aunque tuviera el poder político en manos, no tardaría en contar con la familia Tokugawa que era la única fuerza capaz de gobernar al país, ya que el emperador no tenía ningún medio económico y humano para gobernar. Yoshinobu tenía razón de pensar de esta manera, pues la familia real estaba al extremo de la pobreza y llevaba una vida más que miserable después de haber sido descartada del poder durante tantos siglos.

Por aquel entonces (1867), la situación de Japón era muy tensa y confusa después de la llegada de los barcos negros (1853) con que que los americanos chantajearon para que Japón abriera sus puertas. Los samurai, como siempre sensibles al tema nacional, empezaron a preocuparse por el futuro de su país, sobre todo a la vista de lo que ya había ocurrido en los países del sur de Asia cuya mayoría ya estaba sometida al mando de los países occidentales. Con la preocupación de los samurai, se empezó a gritar el eslogan “¡Sonnô-Jôi!” (“¡Arriba, el emperador y abajo, los extranjeros!”). El movimiento con este eslogan cogió fuerza especialmente en las regiones sureñas de Japón (Choshû, Satsuma, y Tosa). Los samurai revolucionarios empezaron a acudir a Kyoto de todas partes de Japón (sobre todo de la parte sur) para reunirse y concentrarse en torno al emperador, buscando un momento oportuno para declarar “un nuevo régimen imperial” con el fin de desbancar al régimen Tokugawa.

Sin embargo, las cosas salieron muy mal para Yoshinobu. El emperador protegido y manipulado por los samurai anti-gubernamentales le exigió que devolviera todo el territorio del régimen Tokugawa al emperador, con lo que nunca podría estar de acuerdo Yoshinobu, ya que significaría el punto final de la familia Tokugawa. Yoshinobu que estaba por aquel entonces en Kyoto y Osaka para hacer frente a las fuerzas revolucionarias de los samurai, ordenó a sus militares cercar la ciudad de Kyoto donde estaban concentradas las fuerzas revolucionarias en torno del emperador.

En estos momentos, la situación política en Japón ya era insostenible para Yoshinobu, dado que la capital, Edo (actual Tokyo) fue agitada tácticamente por medio de incendios o asesinatos provocados por los agentes-samurai despachados de parte del célebre samurai, Saigo Takamori, que era el comandante en jefe de los militares-samurai de Satsuma-Han (región sureña de Kyushu).

Por fin, el 27 de enero 1868, los roces entre las dos bandas militares se convirtieron en una batalla de Toba-Fushimi (afueras de Kyoto) que determinó el futuro de Japón. La banda de Yoshinobu que disponía de 15.000 soldados perdió la batalla contra la de los revolucionarios que disponía sólo de 5.000. La banda revolucionaria hizo el buen uso del estandarte del emperador (nishiki no mihata) que era históricamente el símbolo del poder imperial, lo que conmocionó a la banda contraria, y por otra parte, disponía de cañones potentes que contribuyeron mucho a vencer a los enemigos. 

El Príncipe Imperial Yoshiaki (Komatsu Akihito), para ese entonces un adolescente de 12 años de edad que había vivido como un monje budista en el templo de Ninna-ji, fue nombrado Comandante en Jefe del Ejército Imperialista formado por Chōshū y Satsuma. A pesar de que el casi niño príncipe (un miembro de una rama de la Familia imperial japonesa que era elegible para la sucesión al trono) no tenía experiencia militar, su nombramiento meramente nominal transformaba efectivamente la alianza de Chōshū-Satsuma en un verdadero Ejército Imperial (Kangun). Se corrió la noticia de que el Emperador Meiji le había dado una espada a su pariente Yoshiaki como símbolo de su nombramiento.

Estandarte
imperial
La aparición de la bandera imperial en la primera línea de las fuerzas de Satsuma y Chōshū, y la noticia del nombramiento del Príncipe Yoshiaki, fueron un golpe psicológico devastador en la moral de las fuerzas shogunales; ya que ahora las fuerzas de Satsuma y Chōshū eran efectivamente un Ejército Imperial, y cualquier persona que disparara contra ese ejército se convertiría automáticamente en un traidor al Emperador y un rebelde contra el trono imperial. La confusión y el desorden se apoderaron de una buena parte de las filas shogunales, y muchos soldados shogunales desertaron para no convertirse en traidores al Emperador; así que la operación de guerra psicológica ejecutada por los imperialistas tuvo un gran éxito. Además, los señores en poder de los territorios colindantes no quisieron colaborar con Yoshinobu, rechazando la ayuda militar o quedando neutrales.

Durante el tercer día de la batalla ambos bandos se habían trabado en un duelo de artillería y parecían emparejados. Alrededor del mediodía apareció la bandera con el brocado imperial detrás de las líneas de Satsuma-Chōshū. Al principio, ningún bando reconoció la extraña bandera. Mensajeros tuvieron que ser enviados a los dos lados para explicar lo que era. Las fuerzas shogunales se sumieron en la confusión, y las fuerzas de Satsuma-Chōshū, con la moral más alta, blandieron sus espadas y cargaron contra las líneas shogunales. Las fuerzas shogunales intentaron un contra-ataque, pero se vieron obligadas a retirarse en desorden.

Las derrotadas tropas shogunales intentaron entrar al Castillo de Yodo (en la actual Fushimi-ku). El castillo era la residencia de Inaba Masakuni, el Daimyō del Han de Yodo (que ocupaba parte del sur de la actual Prefectura de Kioto); Inaba había sido un Daimyō leal al régimen shogunal y había ocupado el cargo de Rōjū (uno de los más altos cargos del régimen shogunal Tokugawa). Inaba se encontraba en ese momento en la ciudad de Edo. El castillo se negó a abrir sus puertas, y las tropas shogunales tuvieron que retirarse al sur.

la traición del clan Tōdō fue el golpe de gracia definitivo contra las diezmadas y desmoralizadas fuerzas shogunales. El clan Tōdō era la familia que gobernaba el Han de Tsu, y su líder para aquel entonces era Tōdō Takayuki, Daimyō de Tsu; Takayuki traicionó a la causa shogunal y se cambió de bando, uniendo sus fuerzas a las tropas imperiales de Satsuma-Chōshū. La desmoralización y el derrotismo se acrecentarón con las noticias de nuevas traiciones. Clanes hasta entonces neutrales tomaron partido por la causa de la Restauración Meiji, y muchos han occidentales unieron sus fuerzas a las tropas imperiales.

Cuando las tropas shogunales en retirada llegaron a Osaka, ya su amo, el Shōgun Yoshinobu, había huido. Otros altos cargos del régimen shogunal huyeron del Castillo Osaka y tomaron secretamente un barco a Edo. Esto fue un shock para las tropas shogunales; al verse abandonados por todos sus dirigentes, del Shōgun para abajo, su voluntad de luchar fue minada. 

Para el 31 de enero ya todo había terminado y la derrota de los shogunales era absoluta. Mientras tanto, Yoshinobu, a la vista del desarrollo de la batalla que iba en su contra, se escapó del castillo de Osaka a bordo de un barco militar, acompañado solo por unos colaboradores próximos, con rumbo a Edo (Tokyo), lo que era el preludio de su desbandada.

Tokugawa Yoshinobu deja Osaka
Ya no se trataba de mantener el régimen Tokugawa, sino más bien de cómo salvaguardar la vida del mismo Yoshinobu. Aquí apareció Katsu Kaishû, un peso importantísimo de la época, que era el ministro de la naval de Tokugawa, pero sostenía más bien el cambio del régimen. Este monstruo político se entrevistó con Saigo Takamori con el fin de salvar la vida a Yoshinobu. Se acordaron al final de esta entrevista tanto la entrega incondicional del castillo de Edo al nuevo régimen como la reclusión de Yoshinobu en Mito (alnorte de Edo).

Así se estableció el nuevo régimen de la era “Meiji”, que a partir de este momento se puso a propulsar frenéticamente la modernización y la militarización de Japón. Solo a este nuevo régimen quedaban unas batallas llamadas “Boshin Sensô” con los señores de algunas regiones resistentes, pero todas se solucionaron en un año hasta antes de finales de 1869.

Un fenómeno interesante: durante la tensión de tira y afloja entre el régimen Tokugawa y la fuerza revolucionaria, el gobierno de Francia apostó por el régimen Tokugawa apoyándole con armas, mientras que el de Inglaterra actuaba de la misma manera, en este caso con su apoyo militar apostando por la banda del emperador sostenido por los samurai revolucionarios. Esta batalla era al mismo tiempo la de los intereses entre los franceses y los ingleses.

Estandarte de Tokugawa
Yoshinobu, el último shogún (comandante del régimen de samurai), dedicó todo el resto de su vida a múltiples hobbies tales como fotografía, caza, pesca, bicicleta, microscopio, bordado, shuriken (lanzamiento de piezas aguzadas), etc... Durante el resto de su vida, casi nunca quiso hablar de su pasado.

Fue un personaje desafortunado por no haber podido usar su talento excepcional para llevar a cabo la modernización del país. Cuando llegó al puesto de shogún, curiosamente se creó una cierta esperanza en medio de los samurai revolucionarios, porque Yoshinobu les pareció un salvador para sacar adelante el país que estaba en una crisis inédita, y una razón de más, que era un ferviente defensor de la modernización del país en contra de sus precedentes.

Era un personaje también afortunado por haber salvado la vida, cosa casi imposible en los momentos de cambio de regímenes, y por haber podido aprovecharse de la vida.

En 1902 recibió, del gobierno “Meiji”, un título de conde por haber permitido la entrega pacífica del poder sin estragos. Tokugawa Yoshinobu murió el 21 de noviembre de 1913

Tokugawa Yoshinobu en sus últimos años
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domingo, 24 de enero de 2016

24 de enero de 1600 - el navegante holandés Sebald de Weert realiza el primer avistaje confirmado de las Islas Malvinas

La presencia del zorro-lobo de Malvinas, también llamado guará, sugiere que las islas fueron visitadas por yámanas originarios de la Tierra del Fuego. El guará sería el doméstico "perro de los yámanas" vuelto al estado salvaje y, por evolución en aislamiento, convertido en una especie típica. Si esta hipótesis se confirmara con el hallazgo de evidencias arqueológicas en las islas, entonces los primeros seres humanos que arribaron a Malvinas habrían sido nativos de territorios que luego integrarían la Argentina y Chile.



Sebald de Weert

El primer avistaje de las Islas Malvinas que no tiene objeciones, y que fue fehacientemente acreditado en la cartografía inmediatamente posterior, fue realizado por el Capitán holandés Sebald de Weert, quien avistara las Islas Sebaldes (parte del archipiélago de las Malvinas), razón por la que los mapas holandeses mantuvieron hasta fines del siglo XIX la denominación islas Sebald o Sebaldinas para las Malvinas.

La expedición llamada de los Cinco navíos de Rotterdam, fue equipada como las de las misma nación que se dirigieron este mismo año, 1598, a las Indias Orientales por Cabo de Buena Esperanza, bajo los auspicios de los Estados Generales de Holanda, con el doble fin -a la vez comercial y patriótico- de adquirir saqueando lo mas posible las posesiones españolas y portuguesas de las dos Indias. Se componía de cinco navíos, de los principales eran el Hoope, de 500 toneladas, bajo el mando del almirante Jacob Mahu, y el Liefde, de 300 toneladas, comandado por el vicealmirante Simon de Cordes; el Geloof, comandado antes por Gerard Van Beuningen, paso al mando de Sebald de Weert después de muerto el almirante Mahu.

El viaje fue poco afortunado. La flota salio de Goree el 27 de junio de 1598 y perdió a su almirante Mahu poco después de las islas de Cabo Verde. Conducida por Cordes, atravesó penosamente el estrecho de Magallanes y entro en el Mar del Sur en septiembre de 1599. En la costa de Chile, Cordes y veintisiete de sus compañeros que habían bajado a tierra, entre Concepcion y Valdivia, fueron asesinados por los araucanos. Aquí se dividió la flota; mientras el Hoope y el Liefde se dirigían al Japon y el yacht Blijde Bootschap hacia Valparaiso, los otros dos navíos entraron en el estrecho; pero también estos se separaron pronto; el Trauwe volvió a partir para el Mar del Sur, abandonado al Geloof que comandaba Sebald de Weert. A este último, el único que retorno a su patria, es al que debemos seguir.

Sebald nos dice que consultó con su tripulación acerca del camino a tomar, mas no oculta que se sintió feliz al ver que la mayoría prefirió el regreso hacia el Atlántico. Se hicieron, pues, a la vela hacia el este, y un poco antes de la mitad del estrecho, en la Bahía de Cordes, encontraron la flota de Van Noort, salida de Holanda casi al mismo tiempo que la de Mahu y con análogo designio. Después de algunos días de contacto, durante los cuales la comprensión no parece haber sido perfecta entre ambos jefes, cada uno prosiguió su ruta. En este momento la tripulación del Geloof no se componía mas que de 38 hombres; los restantes -o sea los dos tercios-, habían sucumbido. Los víveres comenzaban a faltar y Van Noort, acaso desprovisto también, había rehusado a de Weert un poco de galleta. Habiendo hecho provisión de pingüinos salados, salieron del estrecho el 22 de enero y continuaron su curso hacia Europa. El 24 de enero de 1600 avistó tres islas sobre latitud 50° 40' S y a 60 leguas holandesas de la costa (equivalentes a 70 leguas españolas). De Weert no intentó desembarcar pues su nave había perdido todos sus botes en la borrasca. De Veert llegó a Holanda el 14 de julio de 1600 y a partir de entonces las islas se encuentran en los mapas náuticos de ese país.


Américo Vespucio

Hay registros que citan a Américo Vespucio como el real descubridor de las islas, hecho que habría ocurrido durante un viaje, dirigido por Gonzalo Coelho al servicio de Portugal, que partiera de Lisboa en mayo del año 1501.

Estas versiones se fundamentan en los contenidos de correspondencias de la época dirigidas por Vespucio, una a Lorenzo di Pierfrancesco de Médicis, fechada en 1502 y otra a Piero Soderini, el 04 de Septiembre de 1504. No obstante estas dos cartas son traducciones, cuyos originales se perdieron.

Louis Antoine de Bougainville, primer colonizador del archipiélago, y basado en profundos estudios personales, también asevera que Vespucio fue el descubridor de las islas. Sin embargo, aún hoy se mantiene la duda sobre este hecho.


La expedición de Magallanes

La abundante cartografía existente y preparada a partir del año 1520 indica que las Malvinas fueron avistadas por miembros de la expedición de Magallanes al servicio del rey de España:

En el Circulus Antarcticus, de Pedro Reinel (1522), las islas aparecen en una posición geográfica bastante correcta, aunque sin una nomenclatura que las identifique.

En la Carta universal que contiene todo lo que se ha descubierto hasta 1529, preparada por Diego de Ribero, pueden verse dos grupos de islas ubicadas en la zona, dos de ellas, ubicadas a 49° S, son identificadas como "Sanson". En la actualización que el autor efectúa en 1533 ya no incluye a estas últimas islas.

En mapas publicados varios años más tarde por diferentes navegantes, entre otros, Islario de Alonso de Santa Cruz (1541), Juan Bautista Agnese (1536-1545), Sebastián Gabotto (1547), Darinel (1555), Diego González (1562), Bartolomé Olives (1562), Jorge Sideri (1563), Martínez (1577), José Rosacio (1580), aún continúan apareciendo las islas Sanson, aunque en todos los casos situadas más al norte y más cerca de la costa continental que las Islas Malvinas. En estas cartas las islas aparecen identificadas como San Antón, S. Antón, Sansón, Sanson ó San Son.

Existen dos versiones sobre el posible descubrimiento del archipiélago. La más difundida le atribuye el acontecimiento a Esteban Gómez, piloto de la nave San Antón o San Antonio, cuyo nombre habría dado origen a las islas. Según narraciones de la expedición, Gómez encabezó una sublevación contra Magallanes y regresó a España. Luego de arribar al puerto de Sevilla, el 06 de Mayo de 1521, Esteban Gómez fue sometido a juicio aunque no existe alguna referencia que pueda atribuirse a que las islas fueran las Malvinas.

La otra versión asigna el descubrimiento al barco Victoria, al mando de Juan Serrano, enviado por Magallanes a rastrear al San Antón en aguas del Atlántico. Estos dos barcos fueron los únicos de la expedición de circunvalación que pudieron regresar a España. En los relatos que se conservan del viaje, no se han encontrado menciones al avistaje. Buena parte de los escritos de Magallanes se han perdido y la documentación de la nave de Serrano falta por completo, por lo que existen dudas sobre la veracidad de esta versiones.

Sin embargo en 1983, el historiador uruguayo Rolando Laguarda Trías encontró un documento en la Biblioteca Nacional de París, escrito por el fraile André Thevet en Le Gran Insulaire. Vol. I, fechado en 1586, que incluye un mapa donde aparecen “Les isles de Sansón ou des Geants” (las islas de Sansón o de los Gigantes) en sorprendente concordancia geográfica con las islas Malvinas. Thevet menciona en el texto adjunto haber obtenido la posición y descripción del archipiélago de un piloto portugués miembro de la expedición de Magallanes, probablemente Álvaro de Mezquita, testigo directo del avistaje, con quien se habría entrevistado en Lisboa.


La expedición ordenada por Gutierre de Vargas y Carvajal

Fuentes españolas acreditan que una nave de la expedición comandada por fraile Francisco de Ribera, enviada por el obispo católico de Plasencia, Gutierre de Vargas y Carvajal, tomó posesión del archipiélago, para España, el 04 de febrero de 1540. Según estas fuentes, Francisco de Ribera invernó en las islas y partió de regreso a España en diciembre.

La expedición, compuesta por cuatro naves, tenía como fin la colonización de la zona del Estrecho de Magallanes y había zarpado de Sevilla en agosto de 1539. En enero, las tres naves que lograron llegar, entraron en el estrecho, donde un temporal hundió a la nave capitana y separó a los dos barcos restantes en direcciones opuestas. Una de ellas, al mando de Francisco Alonso de Camargo, continuó por el estrecho navegando luego por el canal Beagle, llegando posteriormente al Perú, tras descubrir desde el mar la isla de Chiloé.

La otra nave, cuyo Capitán, probablemente fue Gonzalo de Alvarado, siguió su rumbo hacia el Atlántico y poco después avistó dos pequeñas islas que corresponden en posición y descripción a las islas Malvinas.

La cartografía del estrecho que figura en el mapa XV del atlas Islario de Alonso de Santa Cruz, publicado poco después del retorno de esta nave a España (1541), incorpora esas dos pequeñas islas, ubicadas aproximadamente a unas sesenta leguas al este y en línea paralela al estrecho, "Al oriente del puerto de San Julián... a cincuenta y un grados de altura". Se conservan fragmentos de la bitácora de la nave, cuyo nombre verdadero se desconoce y que Goebel bautizó "Incógnita". La bitácora da además una semblanza notablemente aproximada de las Islas: por ejemplo, describe con precisión un pasto de uno o dos metros de altura que coincide con el tussok malvinense, y señala la abundancia de un pequeño cánido que podría tratarse del ya mencionado zorro-lobo.


Expediciones inglesas: John Davis

El Reino Unido sostiene que el inglés John Davis descubrió las Islas Malvinas el 14 de agosto de 1592, después de que con el barco Desire desertara de la segunda expedición corsaria de Thomas Cavendish. Sin embargo no describió ni fijó siquiera vagamente las coordenadas del presunto hallazgo: sólo ubicó a las islas en relación a la costa y al Estrecho de Magallanes. Su posicionamiento es erróneo y conduce a océano abierto. La relación del viaje fue publicada por uno de los tripulantes del Desire, John Jane, en 1600, año en que Sebald de Weert había ya regresado a Holanda; por esto y por ser una descripción muy parecida a la del Islario de Alonso de Santa Cruz, la opinión generalizada es que se trata de un fraude.

Richard Hawkins

Otra hipótesis británica afirma que el corsario inglés Richard Hawkins, al mando de la Dainty, descubrió accidentalmente las Malvinas a principios de febrero de 1594, bautizándolas como "Hawkins' Maiden Land" (Tierra de las doncellas de Hawkins), cuando el viento los llevó hacia una tierra de la que "ninguna carta hacía mención".

Su relato "Observaciones" se publicó 22 años después de su viaje y varios estudiosos lo desestimaron rotundamente, entre los que merece citarse a los historiadores ingleses Burney y Chambers. Este último interpretó que el corsario confundió las costas de la Patagónia continental septentrional, tomándolas por las de grandes islas; en efecto, Hawkins describe erróneamente al archipiélago como "una llanura de buen aspecto" de "clima templado" y afirma falsamente que estaba "habitado" y "surcado por grandes ríos". Sitúa a las islas a 60 leguas de la costa y aproximadamente a los 48° S, mucho más al norte de la ubicación real. Los mapas ingleses posteriores a este viaje y al de John Davis no registran el descubrimiento y las inexactitudes de la descripción demuestran que Hawkins no vio las Malvinas y, en consecuencia, que este antecedente es muy improbable.


William Ambrose Cowley

Otro corsario inglés, William Ambrose Cowley, quien viajaba en una expedición al Pacífico en el Bachelor's Delight, publicó en enero de 1684 un diario de viaje, en el que señala la presencia de una isla desconocida, deshabitada, a la que dio el nombre de isla Pepys, sobre la cual crecen árboles y posee ríos de agua dulce, también indica que tiene un gran puerto con capacidad para miles de naves. Le dio el nombre de Isla Pepys en honor a Samuel Pepys, secretario del Almirantazgo Británico, y fijó su posición en 47° 41' de latitud sur. El marino inglés William Dampier, compañero de viaje de Cowley, interpretó que la presunta isla era parte de las Sebaldinas. Sin embargo estas islas se hallan 230 millas náuticas al sur de la latitud mencionada.

En la ubicación reportada por Cowley sólo hay océano, por lo que se considera a Pepys como una isla fantasma que fue buscada infructuosamente por varios navegantes, entre ellos John ByronJames Cook y George Anson. Este último, en medio de una frustración creciente, se quejaba por la frivolidad con que los filibusteros daban noticias de lugares inexistentes.

El reporte de Cowley encendió el interés británico por esa región del mundo. En 1748 España logró frustrar una expedición británica para buscar la isla Pepys y reconocer las Malvinas.


John Strong

El 27 de enero de 1690, una expedición británica comandada por el Capitán John Strong en la nave HMS Welfare (o Farewell) navegó entre las dos islas principales, bautizando el pasaje como Falkland Channel (actualmente Falkland Sound o Estrecho de San Carlos), en honor de Anthony Cary, quinto vizconde de Falkland, el cual, como comisionado del Almirantazgo Británico, había financiado el viaje.

Muchos años después los británicos extendieron este nombre a todo el archipiélago. Strong había partido de Inglaterra en octubre de 1689 con destino al Pacífico. Desembarcó el día 28 de enero a fin de aprovisionar sus bodegas con focas y pingüinos. Como no hubo toma de posesión formal, reclamación de títulos ni ocupación, Goebel afirma que este desembarco no tuvo consecuencia legal alguna. Gustafson señala que en los siguientes setenta y seis años no hubo ocupación permanente de las islas y coincide con Goebel en que la expedición de Strong no acarreó ventajas legales para Inglaterra.


Jakob LeMaire

La expedición comandada por Jakob LeMaire confirmó la existencia de las islas el día 18 de enero de 1616 al reconocerlas como las Sebaldinas. Había partido de Ámsterdam con los barcos Eendracht y Hoorn, al mando de los hermanos Willem y Jan Schouten respectivamente, con el objetivo secreto de encontrar un paso alternativo al Estrecho de Magallanes.


Otras expediciones

En el período desde 1616 hasta 1764, las islas fueron reavistadas por navegantes holandeses, españoles, franceses e ingleses. A principios del siglo XVIII los franceses organizaron sucesivos viajes de exploración a las Malvinas. Mejoraron el conocimiento cartográfico del área y reconocieron su importancia como base de reaprovisionamiento para largas travesías. Como gran parte de estas expediciones partían de Saint-Maló, las islas fueron bautizadas por los marinos como Malouines.

Mapa francés de 1833
Fueron justamente los franceses los primeros en ocuparlas en forma permanente a partir de 1764. Los ocasionales desembarcos de las otras potencias se limitaron a la provisión de víveres, y fueron de duración breve.

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sábado, 23 de enero de 2016

Ernest Miller Hemingway

Ernest Miller Hemingway
Ernest Miller Hemingway nació el 21 de julio de 1899 en un suburbio de la ciudad de Chicago, Oak Park, Illinois, Estados Unidos. Fue el segundo de seis hijos del matrimonio de un insigne cantante y profesor de música de la época, Clarence Edmonds Hemingway, y Grace Hall.

A los quince años, sale de su hogar, pero regresó al poco tiempo para terminar sus estudios. En su época de colegial destacó como jugador de fútbol y como era un jovencito muy fornido, de cuerpo grande y duro, soportó durante meses las prácticas del box. Y lo tomó en serio, tanto que llegó a practicar con un profesional, pero en el medio de la pelea perdía el sentido de que era un ensayo y se lanzaba a boxear de verdad, por lo cual terminaba una y otra vez en la lona. Así resultó lesionado de un ojo para toda la vida. Al final diría: "El boxeo me enseñó a no quedarme tirado de espaldas, hay que estar preparado para atacar de nuevo..."

Justo cuando estaba por cumplir los 18 años informó a su familia que se iba de la casa, con destino a Kansas City. Una vez en esta ciudad, en 1917, intentó alistarse en el ejército en tres oportunidades pero fue rechazado por la lesión en el ojo.

Fue entonces cuando comenzó a trabajar como reportero del Star de Kansas City. A pesar de estar muy contento con su trabajo, intentó alistarse dos veces para participar en la primera guerra mundial; como no le aceptaron, marchó voluntario a la Cruz Roja Italiana como conductor de ambulancias. Quería ver mundo y luchar por la libertad.

En la guerra vivió un auténtico episodio de héroe de novela; fue gravemente herido por una bomba, pero a pesar de ello condujo al hospital a un compañero que estaba más grave. Hemingway comenzó a forjar su leyenda y retornó a Estados Unidos con varias condecoraciones. 


En 1919 regresa a su país y se casa con Hadley Richardson, antigua amiga, y vuelve al periodismo, esta vez en el Toronto Star, donde permanece un corto tiempo, pues es nombrado por la cadena Hearst corresponsal en Europa, dónde contacta con otros americanos emigrados, agrupados en torno a Gertrude Stein, y que se reunían en la casa de la Rue de Flure, 27, lugar habitual de escritores y pintores de la época: Picasso, Matisse, Scott Fitzgerald, S. Anderson y Jean Cocteau, entre otros. (Este ambiente es el que Woody Allen desarrolla parte de su película “Medianoche en París). Allí se inicia, apadrinado por Ezra Pound y Gertrude Stein, su formación de escritor.

En 1923 publicó Tres relatos y diez poemas y En este mundo, que pasaron inadvertidas. En 1926 apareció su primera novela, Aguas primaverales, y Fiesta, sobre un grupo de turistas norteamericanos en Pamplona. Instalado en su residencia de Cayo Hueso publicó Adiós a las armas (1929), una historia de amor y muerte, sobre su experiencia en la guerra.

Corría el año de 1927 y el escritor ya establecido, famoso, admirador de España, y todo lo latino, se casó con Pauline Pfeiffer, una escritora de la revista Vogue, culta, educada y amable.

Su amor por África comenzó a finales de los años 20. Sus diversos viajes dieron como fruto alguno de sus más nombrados cuentos, como Las nieves del Kilimanjaro.

Hemingway en el frente de Teruel - 1937

Durante la guerra civil española trabajó como corresponsal de guerra en Madrid y la experiencia inspiró una de sus más grandes obras, Por quién doblan las campanas (1940). Dos años antes había escrito su única obra teatral, La quinta columna (1938).

En 1941 se casa con Martha Gellhorn y se compra un yate que bautiza como "Pilar". De nuevo vuelve al periodismo lanzándose de cabeza a Europa en medio de la Segunda Guerra Mundial. Tres años después se divorcia de Martha y se encuentra con Mary Walsh, quien lo acompañara por el resto de su vida.

En 1944 fue testigo, como corresponsal, del Día D: el desembarco aliado en las playas francesas. Llegó hasta París con las tropas libertadoras.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se instaló en Cuba y se casa con Mary Walsh, había trabajado en la isla con exilados de la Guerra Civil Española para el contraespionaje. Allí escribió El viejo y el mar, basada en la historia real de un pescador, Santiago.

En 1954 tuvo dos graves accidentes de aviación en África a donde le había llevado su insaciable ansia por conocer nuevos sitios y por cazar. El segundo de ellos estuvo a punto de causarle la muerte y nunca se recuperó completamente de él. 

Allí en África, Hemingway decidió hacer un vuelo para poder fotografiar desde el aire unas cascadas. Mala elección, ya que el avión chocó con un poste de electricidad y acabó teniendo que aterrizar de emergencia y bruscamente contra la maleza. Hemingway se golpeó la cabeza, y algún sitio más, y su esposa en aquel momento, Mary, se fracturó dos costillas.

Al día siguiente, con el objetivo de llegar hasta donde estaban los médicos que necesitaban para ser tratados de las heridas de este primer accidente de avión, los Hemingway tomaron otro. Durante la maniobra de despegue el avión explotó y las consecuencias de este segundo accidente en días consecutivos tuvieron unas consecuencias mucho peores que el primero. Hemingway sufrió quemaduras y otro golpe en la cabeza, esta vez mucho más serio y que llegó a afectar al cerebro. 

Cuando finalmente el escritor llegó a Entebbe, donde estaban los médicos, ya estaban los periodistas escribiendo la noticia de su muerte, que incluso llegó a publicarse. Incluso se le dio por muerto y el escritor pudo ver sus necrológicas. También llegó a leer opiniones post mortem sobre su persona que le afectaron notablemente.

Los académicos consideraron que era el momento de concederle el Premio Nobel de Literatura, para el cual había sido candidato el año anterior. Así sucedió que el jovencito que buscaba acción como reportero principiante 26 años atrás, terminó por recibir el honor más grande que puede recibir un escritor en vida. A eso adicionó el premio Pulitzer el mismo año.

De allí en adelante, la vida literaria de Ernest Hemingway decayó notablemente, y su cuerpo ya no aguantaba más. Aparecieron enfermedades como el carcinoma de piel, hipertensión, la vejez prematura, y con ellas la depresión.

Hemingway llegó a Cuba por primera vez en 1928, acompañado de su primera mujer, Paulina Feiffer, pero fue su tercera esposa, Martha Gelhorn, quien buscó y encontró la Finca Vigía, que Hemingway compró en 18.500 dólares, con dinero proveniente de los derechos de autor de "Por quién doblan las campanas". 


En 1960, después que Fidel Castro tomara posesión de su casa La Vigía, cambió su residencia a Idaho. Sufrió procesos depresivos graves, que le valieron ser hospitalizado dos veces, y se suicidó la mañana 2 de julio de 1961, disparándose un tiro con una escopeta. De esa manera abandonó este mundo el escritor que hizo suya la frase: "La literatura no es más que la trascripción poética de la realidad".

Desde entonces no se han detenido las ediciones de sus obras.


Sus obras

Relatos

  • Tres relatos y diez poemas (Three Stories and Ten Poems) (1923)
  • En nuestro tiempo (In Our Time) (1925)
  • Hombres sin mujeres (Men Without Women) (1927)
  • El que gana no se lleva nada (Winner take Nothing) (1933)
  • La quinta columna y los primeros cuarenta y nueve relatos (The Fifth Column and the First Forty-Nine Stories) (1938)

Novela

  • The Torrents of Spring (1926)
  • Fiesta (The Sun Also Rises) (1926)
  • Adiós a las armas (A Farewell to Arms) (1929)
  • Muerte en la tarde (Death in the Afternoon) (1932)
  • Las verdes colinas de África (Green Hills of Africa) (1935)
  • Tener o no tener (To Have and Have Not) (1937)
  • Por quién doblan las campanas (For Whom the Bell Tolls) (1940)
  • Al otro lado del río y entre los árboles (Across the River and into the Trees) (1950)
  • El viejo y el mar (The Old Man and the Sea) (1952). Premio Pulitzer en 1953.

Otras

  • Hombres en guerra (Men at War) (1942). Antología.

Obras publicadas póstumamente

  • The Wild Years (1962). Recopilación.
  • París era una fiesta (A Moveable Feast) (1964). Novela.
  • Enviado especial (By-Lines) (1967). Artículos periodísticos para el Toronto Star.
  • Islas en el golfo (Islands in the Stream) (1970). Novela.
  • The Nick Adams Stories (1972)
  • 88 Poems (1979)
  • Selected Letters (1981)

miércoles, 20 de enero de 2016

Leon Trotsky

Leon Trotsky
Lev Davidovich Bronstein, llamado Leon Trotsky o Trotski; Yanovka, Ucrania, 1877 - Coyoacán, México, 1940) fue un revolucionario ruso nacido en el seno de una familia judía de labradores propietarios. Estudió Derecho en la Universidad de Odessa y participó desde joven en la oposición clandestina contra el régimen autocrático de los zares, organizando una Liga Obrera del Sur de Rusia (1897).

Fue detenido varias veces y desterrado a Siberia; pero consiguió huir de allí en 1902 y se unió en Londres al que ya aparecía como jefe de la oposición socialdemócrata en el exilio: Lenin. Aunque discrepaba de su concepción autoritaria del partido, colaboró con él e intentó en vano reconciliar a la facción que dirigía (los bolcheviques) con la facción rival de la socialdemocracia rusa (los mencheviques).

Regresó a Rusia para participar en la Revolución de 1905 (en la cual organizó el primer sóviet o consejo revolucionario). Al fracasar la revolución, fue deportado otra vez a Siberia y nuevamente se escapó (1906). Tras recorrer medio mundo entrando en contacto con los focos de conspiradores revolucionarios, se trasladó a Rusia en cuanto estalló la Revolución de febrero de 1917, que derrocó a Nicolás II.

Abandonando su trayectoria anterior de socialista independiente (en relación con los mencheviques), puso su talento de organizador y de agitador al servicio del Partido Bolchevique y fue elegido presidente del Sóviet de Petrogrado. Este político ruso de origen judío fue una de las piezas claves de la Revolución de Octubre que sacó del poder a la dinastía Romanoff en 1917. Desempeñó un papel central en la conquista del poder por Lenin: fue el principal responsable de la toma del Palacio de Invierno por los bolcheviques, que instauró el régimen comunista en Rusia (Revolución de octubre de 1917).

Aunque Lenin ocupó la cúspide del poder, Trotski desempeñó un papel crucial en el gobierno soviético hasta la muerte de aquél. Como primer comisario de Asuntos Exteriores de la Rusia bolchevique (1917-18), negoció con los alemanes la Paz de Brest-Litovsk, que retiró al país de la Primera Guerra Mundial para responder a los deseos de paz de las masas y concentrarse en la consolidación de la Revolución. Luego fue comisario de Guerra (1918-25), cargo desde el cual organizó el Ejército Rojo en condiciones muy difíciles y derrotó en una larga guerra civil a los llamados ejércitos blancos (contrarrevolucionarios) y a sus aliados occidentales (1918-20). Su labor fue, por tanto, crucial para la supervivencia del primer Estado comunista del mundo.

Lenin le señaló como su sucesor antes de morir en 1924; pero la ambición de Stalin, que contaba con fuertes apoyos en el aparato del partido, le impidió acceder al poder. 

Trotsky acusó a Stalin de haber envenenado a Lenin. Decía que lo había hecho por medio de Genri Grigórievich Yagoda, que en esa época era agente de la Cheka, la organización de espionaje soviético que se transformó en la NKVD, de la que fue director Yagoda años después, entre 1934 y 1936 y que para lograrlo había utilizado arsénico.

Una parte importante de los datos en los que Trotsky se basaba para hacer tal afirmación eran las memorias médicas que revelaban rastros de arsénico en el cuerpo de Lenin. Y efectivamente, durante años recibió éste un tratamiento a base de arsénico y yoduro de potasio, pero no fue sino hasta muchos años después cuando se conoció la verdadera causa de la muerte de Lenin: un análisis de 2 psiquiatras y un neurólogo, publicado en la Revista Europea de Neurología, reveló que el líder soviético murió de sífilis.

No era, sin embargo, aventurada la afirmación de Trotsky. Stalin acabó con todos los que consideraba sus enemigos, reales o no, enviando sicarios a asesinarlos mediante cualquier forma posible y fue el caso del mismo Lev Davidovich Bronstein, mejor conocido como León Trotsky.

Lenin, en su lecho de muerte, advirtió a los miembros del Comité Central de su partido que no confiaran en Stalin, pero ya era tarde, éste maniobró de tal manera que logró la expulsión de Davidovich del partido, posteriormente lo exilió a Kazajstán y finalmente de la Unión Soviética, en 1929. Fue el principio del fin para el creador de la Cuarta Internacional. Once años después sería asesinado en México.

Trotski defendía la idea de la "revolución permanente" como vía de realización de los ideales marxista-leninistas (extendiendo gradualmente la Revolución a Alemania y a otros países); mientras que Stalin le opuso la concepción más conservadora de consolidar el "socialismo en un solo país". Las diferencias ideológicas, sin embargo, eran poco más que un pretexto para Stalin, que maniobró hábilmente en busca de aliados y después se deshizo de ellos (incluso físicamente); con estas maniobras consiguió apartar a Trotsky de la dirección en 1925, expulsarle del partido en 1927, deportarle a Kazajistán en 1928 y desterrarle a Turquía el 20 de enero de 1929.

Trotsky no cejó en su lucha revolucionaria, que canalizó desde el exilio escribiendo en defensa de sus ideas (obras como La revolución permanente, 1930; o la Historia de la Revolución Rusa, 1932) y encabezando una corriente comunista disidente (agrupada en la Cuarta Internacional desde 1938). 

Trotsky comenzó en Constantinopla un largo peregrinar por diversos países, que no lo aceptaban como refugiado político, fue el caso de Francia, Noruega e Inglaterra. México lo acogió y el líder soviético llegó a México el 9 de enero de 1937 donde recibió la amistad de Diego Rivera y Frida Khalo.

Stalin había dado la orden de asesinar a Trotsky al precio que fuera y Laurenti Beria, director de la agencia soviética de espionaje, la NKVD, mandó a sus hombres a la Ciudad de México para conseguirlo. El plan comenzó a ejecutarse en 1938.

El 20 de agosto de 1940, Ramón Mercader del Río realizó una visita a León Trotsky en la casa de Coyoacán con el supuesto objetivo de que le revisara un artículo que le había llevado el día anterior; mientras Trotsky leía el documento, Mercader le clavó el pico de un piolet en la cabeza. Trotsky pegó un grito desgarrador y de inmediato acudieron los guardias personales que tundieron a golpes a Mercader. León les dijo que no lo mataran, para que revelara quién lo había enviado, pero tanto él, como los demás, sabían la respuesta: Stalin.

Trotsky murió al día siguiente, a las 19:25 horas, a los 60 años de edad, en la enfermería de la Cruz Verde de las calles de Victoria, en el centro de la Ciudad de México, mientras en una habitación contigua, su asesino era atendido de las heridas que le habían inflingido tras dar el golpe con el piolet.

Tumba de Trotsky en Coyoacán, México

Mercader fue encarcelado y condenado a 20 años de prisión, que purgó en la penitenciaría de Lecumberri. Poco antes de salir fue trasladado a la prisión de Santa Martha Acatitla, de donde lo trasladaron, el 6 de mayo de 1940, al aeropuerto para volar a Checoslovaquia que, por instrucciones de la Unión Soviética, le había concedido la nacionalidad y el asilo correspondientes.

Pero Ramón no voló a Checoslovaquia, lo hizo a Cuba, donde permaneció solamente unos días; ahí se embarcó en un barco soviético que lo llevó a Riga, URSS, donde llegó tras quince días de viaje y luego fue llevado a Moscú.

Los soviéticos le dieron la Estrella de Héroe, la mayor condecoración de esa nación y se reunía frecuentemente con los españoles que habían trabajado, o lo seguían haciendo, para la NKVD, como su madre, Caridad Mercader; Dolores Ibárruri, La Pasionaria; con Santiago Carrillo, Irene Falcón, su amigo Sandoval y con su hermano, Luis.

En la URS, Mercader tenía el nombre oficial de Ramón Ivanovich López y con éste figura en uno de los muros de la NKVD y en la primera lápida de su tumba.

Su amigo, Fidel Castro le había ofrecido, durante la visita de éste a Moscú, que se fuera a vivir a Cuba, así que le envió una carta y Castro le respondió de inmediato renovando la invitación. Mercader solicitó a las autoridades soviéticas el permiso para abandonar el país y no se lo concedieron. En 1974, enfermó gravemente tras una comida con directivos de la NKVD en la que probablemente le suministraron algún tipo de veneno radiactivo, como acostumbraban y a la fecha siguen haciéndolo los soviéticos. Su hermano Luis lo trasladó a la clínica de Kúntsevo (curiosamente al lado del panteón donde actualmente están sus restos) y entonces le concedieron el permiso para dejar la URSS.

Mercader estaba casado con la mexicana Roquelia Mendoza, con la que había adoptado tres hijos, Arturo, Jorge y Laura, que ya se habían adelantado a La Habana. Fidel le dio trabajo en el Ministerio del Interior. Pero con el paso del tiempo la salud de Mercader fue empeorando. Un día, bastó que levantara el brazo para tomar su reloj y el hueso interno se le quebró. Los médicos que lo abrieron descubrieron que tenía los huesos “podridos”. Para julio de 1978 agonizaba y recibió la visita de su hermano Luis, que también gestionaba su salida de la URSS hacia España.

A mediados de octubre de 1978, Ramón Mercader del Río falleció en La Habana. 

Tumba de Mercader en Moscú

Sus cenizas fueron enterradas en Moscú, en el cementerio de Kúntsevo. La lápida provisional sólo decía: “López, R.I. (Ramón Ivanovich)”. Una segunda, vertical, fue colocada en 1987 con la leyenda: “Al héroe de la Unión Soviética Ramón López”, en ruso. La tercera y última contiene su foto y dice simplemente: “1913-1978, Ramón Mercader del Río”, en español, t "Lopez, Ramón Ivanovich", en ruso