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viernes, 24 de abril de 2015

24 de abril de 1915 - 100 años del Genocidio Armenio

Se cumplen hoy 100 años del genocidio armenio, un evento poco conocido de la historia del siglo XX, en el que murieron cientos de miles de personas a manos del Imperio Otomano. Sin embargo, el calvario del pueblo armenio comenzó mucho antes.

Ya en la edad media, entre fines del siglo XVI y comienzos del XVII, la región este de Armenia se convirtió en área de conflicto entre turcos otomanos, persas y rusos, quienes a partir de entonces empezaron a tener presencia en la geopolítica de la región.

El Imperio Otomano estaba integrado por poblaciones cristianas -armenios y griegos- y musulmanas -turcos, kurdos y árabes- y su sustento ideológico, basado en el otomanismo, reconocía la diversidad de minorías.

En julio de 1908, una revolución de apariencia liberal, encabezada por el partido laico “Comité de Unión y Progreso” (Ittihad), más conocido como el partido de los Jóvenes Turcos, desplazó al sultán Abdul Hamid (el sultán Rojo), que había ordenado entre 1894 y 1896 la matanza de miles de armenios en diferentes puntos del imperio

Abdul Hamid II, conocido como el Sanguinario (Estambul, 21 de septiembre 1842 - Estambul, 10 de febrero 1918) fue el sultán n° 34 del Imperio Otomano, desde el 31 de agosto 1876 hasta el 27 abril de 1909, cuando, a causa de la sublevación militar de los jóvenes Turcos, fue reemplazado por su hermano Mehmet V. Fue el último sultán otomano con poder absoluto y la que retrasó varias décadas la modernización de Turquía, con sus métodos autoritarios y a veces crueles en el trato con los separatistas, y sus maniobras diplomáticas que trataron de sacar provecho de los conflictos entre las potencias europeas. Era conocido con el nombre de Ulu Hakan (Divino Khan) entre sus partidarios y como el Sultán Rouge (Sultán Rojo) por sus opositores como los Jóvenes Turcos y sus simpatizantes extranjeros. Fue el responsable de la llamada masacre hamidiani, que actualmente se considera la primera fase del genocidio armenio.

Entre 1894 y 1896, la sangrienta represión en Armenia ordenada por Abdul Hamid le valió el apodo de "Sultán Rojo" y la condena formal de toda Europa, con la excepción de Guillermo II de Alemania, un país con el que ya desde hacía algún tiempo, tenía relaciones económicas especiales y de consultoría (incluyendo militares) con el Imperio Otomano.

Estas matanzas, producidas poco después de que el sultán debiera aceptar, luego de la guerra con Rusia de 1877-1878, en el Tratado de San Stefano la independencia de Rumania, Serbia y Montenegro, y la semi-independencia de Bulgaria, buscaban sembrar el terror y evitar a toda costa la creación de un Estado armenio, previsiblemente favorable a Rusia, al este de su territorio, en la frontera turco-rusa.

La llegada de los Jóvenes Turcos produjo algo de esperanza entre los armenios, pero ésta duró hasta que en abril de 1909 estalló una segunda matanza organizada, primero en la ciudad de Adaná y luego en el resto de la provincia, donde en total fueron muertas alrededor de 30.000 personas.

El punto de inflexión fue la derrota del Ejército otomano ante las tropas rusas en el Cáucaso en diciembre de 1914, cuando las autoridades otomanas acusaron directamente a los armenios de combatir en el bando enemigo.

Los armenios establecieron la fecha del comienzo del exterminio en 24 de abril de 1915, el día en que las autoridades otomanas detuvieron a 235 miembros de esta comunidad en Estambul (entonces Constantinopla), cifra que en los días siguientes ascendió a 600. Luego, una orden del gobierno central determinó la deportación de toda la población armenia, sin posibilidad de cargar los medios para la subsistencia.

La marcha forzada por cientos de kilómetros, atravesando zonas desérticas, desató la muerte de la mayor parte de los deportados, víctimas del hambre, la sed y las privaciones, mientras los pocos sobrevivientes eran robados y violados por bandas de asesinos y bandoleros. Seguidamente, con la ayuda del Ejército y formaciones irregulares integradas por kurdos y otras minorías, cientos de miles de armenios fueron asesinados y deportados por suponer “una amenaza para la seguridad nacional”.

Los que no fueron fusilados o quemados vivos en establos en los disturbios escenificados por las propias autoridades, murieron en las largas travesías en caravana hacia los desiertos de Irak y Siria, en las que perecieron cientos de miles de ancianos, mujeres y niños.

 



Las autoridades otomanas crearon una red de 25 campos de concentración, donde los armenios perecieron de inanición, según la historiografía armenia, que también denuncia la muerte de decenas de miles de personas al ser tiradas por la borda en el mar Negro y tras ser inoculadas con diferentes virus.

La comunidad internacional condenó el Genocidio Armenio. En Mayo de 1915, el Reino Unido, Francia y Rusia advirtieron a los líderes de los Jóvenes Turcos que serían responsables de un crimen contra la humanidad. Al final de la guerra, los aliados victoriosos demandaron al Gobierno Otomano que citara ante la justicia a los Jóvenes Turcos acusados por crímenes de guerra. También se realizaron esfuerzos para socorrer a los armenios que morían por inanición. Los gobiernos de los Estados Unidos de América, Reino Unido y Alemania patrocinaron la preparación de reportes sobre las atrocidades cometidas y muchos de estos fueron dados a publicidad. Sin embargo, ninguna medida se tomó contra el Estado de Turquía, sea para sancionarlo o para rescatar al pueblo armenio del exterminio. Además, tampoco se tomó ninguna medida contra el Gobierno Turco para la restitución de la inmensa pérdida material y humana que sufrió el pueblo Armenio.

Si bien los historiadores armenios y occidentales coinciden al calificar de ingeniería étnica la política otomana en relación con los armenios, discrepan en cuanto al número de víctimas de la masacre. El saldo mortal oscila entre el medio millón y el millón y medio de armenios masacrados entre 1915 y 1923, mientras lo que es seguro es que sólo habría sobrevivido una pequeña parte.

La Convención sobre la Prevención y Castigo de los Crímenes de Genocidio de las Naciones Unidas, describe al genocidio como “el acto cometido con el propósito de destruir, en parte o en su totalidad, a una nación, etnia, raza o grupo religioso”. Claramente esta definición se aplica a las atrocidades cometidas contra el pueblo armenio por parte del Gobierno Turco, aunque la Convención de las Naciones Unidas fue adoptada en 1948, varios  años después de perpetrarse el Genocidio. Los ciudadanos de origen armenio procuran lograr el reconocimiento oficial por parte de los gobiernos donde ellos se han afincado luego de esos atroces episodios. A pesar de que varios países han reconocido oficialmente el Genocidio Armenio, la República de Turquía como política de estado niega sistemáticamente el mismo. El fundador de la actual Turquía, Kemal Ataturk, reconoció la matanza de millones de cristianos otomanos, pero la palabra genocidio es tabú desde entonces entre los historiadores turcos, que acusan a los armenios de aliarse con Rusia y rebelarse contra el imperio que les acogía. Hasta ahora, Turquía admite oficialmente que cientos de miles de armenios murieron como consecuencia de las luchas en Anatolia oriental y de la política de deportaciones de las autoridades otomanas, pero se niega rotundamente a que esas masacres se describan como “genocidio”.

Más aún, Turquía minimiza las evidencias de las atrocidades llevadas a cabo, como meras alegaciones y obstruye regularmente los esfuerzos aplicados al reconocimiento de tal episodio. Por lo tanto, afirmar la verdad sobre el Genocidio Armenio se tornado en un asunto de importancia internacional. La recurrencia de genocidios en el siglos XX y  comienzos del XXI, hace que el reconocimiento de los crímenes y atrocidades cometidas contra los armenios por parte del Estado Turco, sea una obligación apremiante de la comunidad internacional.

Ayer, en clara alusión a esta postura de Turquía, el presidente armenio, Serge Sargsian, advirtió que la negación de los genocidios y la impunidad para sus responsables se acompañan de "una nueva ola de odio nacional" y echan las bases para su repetición.

Serge Sargsian en el monumento conmemorativo del Genocidio
Vista aérea y del interior del monumento
"El genocidio es un fracaso de la comunidad internacional y su impunidad es la premisa para su repetición", dijo Sargsian en su discurso de apertura de un foro internacional sobre el genocidio en la capital armenia, de cara al centenario del Genocidio, cuyos actos presidirá hoy. "La negación del genocidio contiene elementos de una nueva ola de odio nacional y está acompañado en muchas ocasiones de intolerancia y justificación de los genocidios cometidos", 
destacó. Al aludir al genocidio armenio, pero también al de Ruanda, Camboya y la región sudanesa de Darfur, aseguró que estos crímenes deben ser recordados no sólo por los descendientes de las víctimas, sino por los de aquellos que protagonizaron esos genocidios.

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jueves, 23 de abril de 2015

Sobre la guerra en Yugoslavia - 1999

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) afirmó que el ataque a la sede de la televisión estatal serbia efectuado por la OTAN durante los bombardeos de 1999 supuso un "terrible precedente" que "abrió la puerta" al ataque a los medios de comunicación en las situaciones de conflicto e hizo que la profesión de periodista se haya hecho "más peligrosa que nunca".

En un comunicado emitido en 2009 con motivo del 10 aniversario del ataque, la organización recordó que las fuerzas de la OTAN ignoraron entonces las advertencias de los periodistas y de las organizaciones de Derechos Humanos y bombardearon la sede de la televisión serbia en Belgrado, causando la muerte de 16 trabajadores del ente, aunque la cadena volvió a emitir desde una localización secreta unas 24 horas después del ataque. Hoy en día, en honor a las 16 víctimas mortales, frente al edificio están plantados 16 árboles.  La OTAN tuvo bien claro que el escenario de los medios y de la opinión pública es un frente de guerra tanto o más importante como puede serlo el teatro de operaciones reales sobre el terreno. El entonces portavoz del Pentágono, Kenneth Bacon,lo dejó bastante claro:
"La televisión serbia forma parte de la máquina de matar de Milosevic igual que los militares".
Edificio de la RTS luego del ataque
Sólo unos pocos días del ataque, la FIP recibió garantías de la OTAN de que no se atacaría a los medios de comunicación durante los bombardeos. La organización y otros defensores de la libertad de prensa advirtieron por entonces de que un ataque de este tipo supondría una violación del Derecho Internacional incluso en los casos en que los medios estuviesen, efectivamente, haciendo propaganda. "Los ataques contra los medios sólo están permitidos cuando éstos están activamente implicados en el proceso estratégico de guerra", manifestó la FIP.

Pese a ello, "el ataque de la OTAN siguió adelante". "Los que murieron habían sido obligados a permanecer en sus puestos a pesar de las alertas de ataque, lo que hace sospechar que hubieran sido puestos deliberadamente en peligro por los directivos de la RTS", indicó la FIP.

"Tras el ataque", prosiguió, "otros ataques contra los medios, en especial los efectuados por el Ejército israelí en Líbano en 2006 y en la Franja de Gaza a principios de este año, han sido justificados por la acción de la OTAN".

En su comunicado, la FIP se compromete a apoyar a los periodistas serbios "en su esfuerzo por conseguir que se haga justicia con sus compañeros que murieron durante el ataque", así como a ayudar a "superar el legado de las políticas de confrontación que desde hace tanto tiempo han socavado la profesión

Nadie ha respondido nunca (ni lo hará) por el bombardeo estadounidense a la radio-televisión serbia, que mató a 16 periodistas y técnicos. Tampoco responderá nadie por los bombardeos con bombas de fragmentación del mercado de Nis, que masacró a civiles inocentes.Durante estos 16 años nadie ha asumido responsabilidad ninguna por la utilización de armas de uranio empobrecido o por los bombardeos a las plantas petroquímicas y que provocaron el vertido masivo de productos tóxicos al Danubio. No habrá condena por el ataque deliberado a un tren civil de pasajeros, o por el bombardeo de la embajada china en Belgrado.

Y es que durante la bautizada Operación Fuerza Aliada, que duró 78 días entre el 24 de marzo y el 10 de junio de 1999, la OTAN lanzó un total de 2.300 misiles contra 990 objetivos y 14.000 bombas sobre el territorio de Yugoslavia. Sólo en la capital, Belgrado, cayeron 212 bombas dejando más de 2.000 civiles muertos, 88 niños entre ellos y más de 6.000 heridos dejaron como rastro estos dos meses y medio de ataques aéreos incesantes.

El 12 de abril de 1999 la OTAN bombardeó un tren de pasajeros que pasaba por un puente en las cercanías de la ciudad de Niš. El día 7 de mayo de 1999, fue bombardeado todo el centro de Niš, por el espacio entero entre los dos puentes sobre el río Nišava, el mercado y la estación de autobuses; murieron 15 personas, y al menos 70 fueron heridas.
El 2 de mayo de 1999, la OTAN lanzo bombas de grafito sobre las instalaciones eléctricas en Niš, Kragujevac y Novi Sad. Al día siguiente, 3 de mayo, fue atacada la Central Hidroeléctrica de Bajna Bašta, y el 7 de mayo, otra vez Obrenovac y Belgrado. En total, durante el mes de mayo, ocho veces “cortaron la luz a Serbia”. También bombardearon las centrales térmicas y estaciones de bombeo. Las instalaciones de producción de agua potable en Sremska Mitrovica fueron bombardeadas los días 22 y 23 de mayo. A finales de la guerra, solamente una tercera parte de belgradenses tenía agua de grifo y las reservas de agua potable disminuyeron a una décima parte de la necesaria. 

Los bombardeos de la OTAN afectaron cerca de 40.000 casas residenciales, más de 300 escuelas y más de 20 hospitales, entre otros el hospital capitalino Dr. Dragiša Mišović–Dedinje, en un ataque donde murieron 10 personas, afectando a la sección infantil y a la de maternidad con severos daños.

Fueron bombardeados los puentes, tanto los de carretera como ferroviarios; 37 de ellos fueron destruidos o dañados. Las bombas fueron lanzadas por todas partes sin importar mucho las víctimas entre la población. Así fueron alcanzadas 7.643 casas, 300 colegios, 53 hospitales y 50 iglesias y monumentos. La situación se volvió aún más difícil debido a las consecuencias derivadas de la grave contaminación provocada cuando la OTAN bombardeó el complejo químico de Pancevo, violando la legislación de guerra.


Muchos analistas han coincidido en señalar que el largo proceso de desmembramiento de la República de Yugoslavia, fue una de las primeras guerras de la globalización. Yugoslavia era un extraño obstáculo, tras la desaparición de la URSS y el bloque socialista, para la expansión del capitalismo neoliberal en la conquista de nuevas fronteras. Se trataba de liquidar el sistema económico, fuera de la ortodoxia  neoliberal y demasiado de izquierda de Yugoslavia: un sector público fuerte, importantes derechos sociales, relativa resistencia a las multinacionales etc.

Ya a finales de 1989, el FMI había impuesto unas condiciones durísimas a Yugoslavia, cuyo primer ministro liberal, Markovic, había recurrido al FMI (o sea, a EE.UU) como salvavidas económico. Lo único que consiguió dicha ayuda fue la quiebra y el cierre de las grandes empresas estatales. El Banco Mundial desmanteló el sistema bancario, despidió a 525.000 trabajadores en un año y, después, reclamó la supresión de dos de cada tres empleos. Evidentemente, el nivel de vida desciende dramáticamente y es uno de los motivos que conducirán al proceso de desmembramiento de la República Federal.

El 4 de agosto de 1996, el "Washington Post" exponía en su editorial la verdadera razón y, quizás, la explicación más directa y eficaz de las distintas guerras contra Yugoslavia:
"Milosevic no ha logrado comprender el mensaje político de la caída del Muro de Berlín. Otros políticos comunistas han aceptado el modelo occidental, pero Milosevic ha ido en la otra dirección."
Esa desintegración de la República Federal de Yugoslavia a comienzos de los años 90 provocó, entre otras, la proclamación unilateral de la República de Kosovo por los insurgentes en 1991. Para hacer frente a las intenciones independentistas de los albano-kosovares, las autoridades de Belgrado recurrieron a la fuerza, a la vez que pusieron término al estatuto de autonomía del que gozaba Kosovo desde 1974 dentro de la República Federal de Yugoslavia. Desde 1996 se produce una escalada y se intensifican las operaciones militares.

Es entonces, a partir de 1997, cuando Occidente, a través de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa), trata de forzar a las autoridades yugoslavas para conceder a Kosovo una autonomía casi total. Dado el fracaso de las negociaciones, el 31 de marzo de 1998, EE.UU, Francia y Reino Unido impulsan en el Consejo de Seguridad la resolución 1160, por la que apoyaba el otorgamiento a Kosovo de una “verdadera autonomía administrativa”, a la vez que afirmaba su apoyo a la soberanía y a la integridad territorial de la República Federal de Yugoslavia.

No fue suficiente. Se acusa a Yugoslavia del uso excesivo e indiscriminado de la fuerza, ocasionando numerosas víctimas y una gran cantidad de refugiados; el Consejo de Seguridad aprobó, el 23 de septiembre de 1998, la resolución 1199, en la cual afirmaba que el deterioro de la situación en Kosovo constituía una amenaza a la paz y la seguridad de la región. Mediante esta resolución se exigía la reanudación de las negociaciones y el retorno sin condiciones de los refugiados, así como el retiro de Kosovo de las fuerzas de seguridad de la República Federal de Yugoslavia.

Sin embargo, la negativa de Yugoslavia a aplicar las disposiciones de estas dos resoluciones y la incapacidad del Consejo de Seguridad para tomar medidas punitivas, debido a la oposición de la Federación de Rusia y de China, condujeron a la OTAN a lanzar, el 13 de octubre de 1998, un ultimátum a Yugoslavia para que se plegara a las exigencias del Consejo de Seguridad.

Yugoslavia aceptó firmar dos acuerdos: el primero, el 16 de octubre de 1998, con la OSCE, mediante el cual se creaba una misión de verificación encargada de asegurar la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad; el segundo, concertado un día antes con la OTAN, que la autorizaba a conformar una misión aérea de verificación del retiro de Kosovo de las unidades de seguridad yugoslavas.

Los ataques del UCK (Ejército de Liberación de Kosovo) y las respuestas serbias continuaron y tuvieron su punto culminante con el ataque conjunto de la policía serbia y el ejército yugoslavo al pueblo de Racak donde murieron 45 albaneses. El incidente fue considerado como una masacre en Occidente y por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, convirtiéndose en la base de uno de los cargos por crímenes de guerra contra Milosevic y sus altos oficiales. Según fuentes serbias los albaneses murieron en combate. Sin embargo, el Tribunal Criminal Internacional para la Antigua Yugoslavia documentó varios casos de asesinatos en Racak (el juicio a Milosevic no pudo concluir debido a la muerte de éste el 11 de marzo de 2006).

Combatientes del UCK
El 30 de enero de 1999, la OTAN decidió introducir en Kosovo una fuerza de interposición. En su anuncio decía además:
  • La OTAN informa estar preparada para lanzar ataques aéreos a objetivos yugoslavos con el fin de forzar un arreglo político del conflicto. Claramente se anunciaban bombardeos si el gobierno de Milosevic no llegaba a un acuerdo de paz con el UCK, pero también estaba la amenaza velada al UCK de dejarlos solos de no llegar a un acuerdo.
  • El Grupo de Contacto formado propuso una serie de principios no negociables, que incluían el regreso al estatuto de autonomía de Kosovo anterior a 1990 y la introducción de instituciones democráticas transparentes con supervisión internacional. Igualmente se convocó a una conferencia de paz que se celebró en el Castillo de Rambouillet, en las afueras de París.
La conferencia de Rambouillet tuvo lugar entre febrero y marzo de 1999. En el informe final, las partes se comprometían en los puntos siguientes:
  • Crear un estatuto de autonomía para Kosovo que incluyera elecciones libres y transparentes, protección a los derechos humanos y un régimen judicial independiente.
  • Las reglas para la presencia internacional en la región serían fijadas en una conferencia inmediatamente posterior a la primera.
  • El establecimiento de un cese al fuego, evitando las partes provocar y responder a provocaciones que pudieran poner en peligro el acuerdo obtenido.

Para empezar, Rusia se negaría en cualquier forma a aprobar la parte militar (anexo B) de aquel documento, que aun a pesar de llamarse anexo, incluía los puntos más delicados y controvertidos. En esa parte del documento, que los serbios debían aceptar sin condiciones, radicaba la trampa, ya que el verdadero objetivo de las conversaciones de Rambouillet no era abrir la posibilidad de negociaciones directas entre las partes interesadas sino más bien crear un pretexto para justificar la agresión 

Zivadin Jovanovic, el ministro yugoslavo de Relaciones Exteriores de aquel entonces, declaró el 6 de febrero de 2013, en entrevista concedida al diario de Belgrado Politika, que "en Rambouillet no hubo ni intento de alcanzar un acuerdo, ni negociaciones, ni acuerdo".

La delegación yugoslava fue invitada a Rambouillet para que participara en las negociaciones con la delegación albanesa de Kosovo y se encontró ante un ultimátum de la OTAN equivalente a una rendición  incondicional; y aunque la delegación yugoslava solicitó repetidamente el inicio de negociaciones directas entre las delegaciones de Yugoslavia y de Kosovo, eso nunca sucedió. El ex ministro Zivadin Jovanovic también recordaba como el enviado estadounidense Christopher Hill exigió a la delegación yugoslava que se limitara a firmar el texto que él mismo había elaborado y puesto encima de la mesa, "según el principio “Take it or leave it” (“Lo toman o lo dejan”)".

Observemos el famoso "anexo B" y su contenido, que Serbia debía aceptar o atenerse a las consecuencias:
  • El personal de la OTAN tendrá, al igual que sus vehículos, navíos, aviones y equipamiento, paso libre y sin restricciones así como acceso total en toda la RFY, incluyendo el espacio aéreo, las aguas territoriales asociadas y todas las instalaciones.
  • Se dispensará al personal de la OTAN, en toda circunstancia y en todo momento, de la jurisdicción de las Partes con respecto a toda violación civil, administrativa, criminal o disciplinaria que pudiese cometer en la RFY.
  • El personal militar de la OTAN tendrá normalmente que portar uniforme, podrá poseer y portar un arma.
  • Las Partes deberán, en respuesta a un simple pedido, conceder todos los servicios de telecomunicaciones, incluyendo los servicios de difusión, necesarios para la Operación, tal y como se definen por parte de la OTAN. Esto incluirá el derecho a utilizar los medios y servicios necesarios para garantizar una capacidad total de comunicación y el derecho a utilizar con ese fin el espectro electromagnético de forma gratuita.
  • Se autoriza a la OTAN a detener individuos y a entregarlos, tan rápidamente como sea posible, a las autoridades interesadas.
Serbia no aceptó.

Finalmente, el 24 de marzo de 1999, la OTAN comenzó su ofensiva contra Yugoslavia, sin haber obtenido previamente la autorización del Consejo de Seguridad.

Al finalizar la guerra de 1999, la resolución 1244 del Consejo de Seguridad afirmaba que reconocía la integridad del territorio serbio, incluyendo Kosovo, que disponía de una amplia autonomía. La flagrante violación de esa resolución, con el reconocimiento de la independencia de Kosovo el 17 de febrero de 2008 redujo a polvo, una vez más, el derecho internacional

Con la construcción en Kosovo de la base militar Camp Bondsteel –la mayor de Europa– Estados Unidos puso en práctica la corrección del "rumbo estratégico" en los Balcanes.Esta base es capaz de albergar hasta 7 000 soldados, equipada para vigilar todo el territorio balcánico e incluso el Mar Negro y Turquía. En términos más claros, Kosovo es un verdadero anexo del territorio estadounidense en Europa.


SOBRE LA GUERRA EN YUGOSLAVIA, Noam Chomsky - 1999

Juzguemos a EE UU por sus hechos, y no por sus palabras

Antes del inicio de los bombardeos actuales ya se había producido una catástrofe humana en Kosovo, totalmente achacable a las fuerzas militares yugoslavas. Las principales víctimas fueron los albanokosovares. En casos semejantes, los observadores externos disponen de tres posibilidades de actuación: 1. Contribuir a la escalada del desastre. 2. No hacer nada. 3. Intentar mitigar la catástrofe.
La amenaza de los bombardeos de la OTAN provocó un agudo incremento de las atrocidades cometidas por el ejército y los paramilitares serbios y la salida de los observadores internacionales, que causó el mismo efecto. El comandante supremo de la OTAN, general Wesley Clark, declaró que era “totalmente previsible” que el terror y la violencia de los serbios se intensificara después de los bombardeos. Por consiguiente, Kosovo es otro ejemplo del caso 1: Contribuir a la escalada de la violencia, exactamente con esa perspectiva. Encontrar ejemplos que ilustren la opción número 3 es muy fácil, por lo menos si hacemos caso de la retórica oficial. El gran estudio sobre las “intervenciones humanitarias” realizado recientemente por Sean Murphy examina las acciones llevadas a cabo desde el pacto Kellog-Briand de 1928, que declaró ilegal la guerra, y desde la Carta de las Naciones Unidas, que fortaleció y articuló las mismas disposiciones. En el primer periodo -escribe-, los ejemplos más destacados de “intervención humanitaria” fueron el ataque de Japón a Manchuria, la invasión de Etiopía por parte de Mussolini y la ocupación de zonas de Checoslovaquia por parte de Hitler. Todos ellos fueron acompañados de elevada retórica humanitaria. Japón iba a construir un “paraíso terrenal” mientras defendía a los habitantes de Manchuria de los “bandidos chinos”, con el respaldo de un importante nacionalista chino, una figura mucho más creíble que cualquiera de las que Estados Unidos fue capaz de utilizar durante su ataque contra Vietnam del Sur. Mussolini estaba liberando a miles de esclavos mientras realizaba la “misión civilizadora” de Occidente. Hitler anunció la intención alemana de aliviar las tensiones étnicas y la violencia, además de “salvaguardar la individualidad nacional de los pueblos alemán y checo”. El Presidente de Eslovaquia pidió a Hitler que convirtiera a su país en un protectorado.

Otro ejercicio intelectual bastante útil es comparar esas justificaciones obscenas con las que se han ofrecido para cualquier intervención, incluidas las “intervenciones humanitarias”, desde la aprobación de la Carta de la ONU. En este periodo, el ejemplo más llamativo de la opción número 3 fue quizá la invasión de Camboya por parte de los vietnamitas en diciembre de 1978, para terminar con las atrocidades de Pol Pot. Vietnam alegó el derecho de defensa propia contra una agresión armada, uno de los pocos casos -después de la aprobación de la Carta de la ONU- en los que dicha alegación era plausible: el régimen de los jemeres rojos llevaba a cabo incursiones asesinas en las zonas fronterizas. La prensa estadounidense condenó a la “Prusia” asiática (Vietnam) por esta indignante violación del derecho internacional. Se le castigó duramente por el crimen de haber acabado con las carnicerías de Pol Pot, primero mediante una invasión china en el norte de Vietnam (con el apoyo norteamericano) y luego con la imposición de severísimas sanciones por parte de EE UU. Este país reconoció al expulsado Gobierno de Kampuchea Democrática como representante oficial de Camboya por su “continuidad” con el régimen de Pol Pot, según explicó el Departamento de Estado. El Gobierno norteamericano, sin demasiada sutileza, apoyó a los jemeres rojos en sus constantes ataques contra Camboya.

A pesar de los esfuerzos desesperados de los ideólogos para demostrar la cuadratura del círculo, no cabe duda de que los bombardeos de la OTAN están terminando de destruir lo que queda de la frágil estructura del derecho internacional. Estados Unidos lo dejó muy claro en los debates previos a la decisión de la Alianza. Aparte del Reino Unido (en la actualidad, tan independiente como podía serlo Ucrania en los años anteriores a Gorbachov), los países de la OTAN se sentían escépticos ante la política estadounidense. Hoy, cuanto más nos aproximamos a la zona del conflicto, mayor es la oposición a la insistencia de Washington en el uso de la fuerza, incluso entre los propios países miembros (Grecia e Italia). Francia pidió una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para que autorizara el despliegue de las fuerzas pacificadoras de la OTAN. Estados Unidos se negó e insistió en “la posición de que la OTAN debe ser capaz de actuar independientemente de la ONU”, según funcionarios del Departamento de Estado. Estados Unidos se negó a permitir que apareciera, en la declaración definitiva de la Alianza, la palabra crucial “autoriza“, porque estaba poco dispuesto a conceder autoridad a la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional; sólo se permitió la palabra “refrendo” (información de Jane Perlez en The New York Times, 11 de febrero).

Los bombardeos contra Irak también fueron una manifestación de bravuconería y desprecio hacia la ONU, empezando por el momento en el que se hicieron, y así lo entendió todo el mundo. Y lo mismo ocurrió con la destrucción de la mitad de la producción farmacéutica de un pobre país africano (Sudán) unos meses antes.

Fue durante el mandato de Ronald Reagan en Estados Unidos cuando el desafío a las leyes internacionales y la Carta de las Naciones Unidas comenzó a manifestarse abiertamente. Las máximas autoridades explicaban con una claridad brutal que el Tribunal Internacional, la ONU y otros organismos habían perdido importancia porque ya no seguían las órdenes de Estados Unidos, como habían hecho en los primeros años de la postguerra. Con Clinton, el desafío al orden mundial ha alcanzado tal dimensión que empieza a preocupar incluso a los analistas políticos más próximos a la línea dura. En el último número de Foreign Affairs, la principal publicación del establishment, Samuel Huntington advierte que, a ojos de gran parte del mundo (probablemente la mayor parte), Estados Unidos “se está convirtiendo en una superpotencia que no respeta la ley”, “la principal amenaza externa contra sus sociedades”. Una “teoría de las relaciones internacionales” realista prevé, a su juicio, que es posible que surjan coaliciones dispuestas a contrarrestar esa superpotencia. Por consiguiente, hay motivos pragmáticos para que EE UU reconsidere su actitud actual. Los estadounidenses a los que les gustaría que su país tenga otra imagen podrían pedir esa reconsideración por otros motivos no tan pragmáticos.

¿Cómo responde todo esto a la pregunta de qué hacer en Kosovo? No responde. Estados Unidos ha elegido un camino que, como las propias autoridades reconocen, intensifica las atrocidades y la violencia (“previsiblemente”, como dijo Clark) y asesta un nuevo golpe al orden internacional, que, por lo menos, ofrece a los débiles cierto grado limitado de protección ante los Estados depredadores. A largo plazo, las consecuencias son impredecibles.

Un argumento habitual es que teníamos que hacer algo, que no podíamos permanecer inactivos mientras las atrocidades proseguían. Eso no es nunca cierto. Siempre existe la opción de seguir el principio hipocrático: “Lo primero, no hacer daño”. Si no hay forma de seguir ese principio elemental, es mejor no hacer nada. Hay otras formas posibles. La diplomacia y las negociaciones nunca se agotan.

Es muy posible que, en el futuro, se invoque con mucha más frecuencia el derecho a la “intervención humanitaria” -a veces con justificación, a veces sin ella-, ahora que los pretextos de la guerra fría han perdido su eficacia. De modo que quizá valga la pena prestar atención a un comentarista tan respetado como Louis Henkin, profesor emérito de derecho internacional en la Universidad de Columbia. En una obra clásica sobre el orden mundial, escribe que “las presiones que debilitan la prohibición del uso de la fuerza son deplorables, y los argumentos para legitimizar dicho uso en esas circunstancias son poco convincentes y peligrosos… Las violaciones de los derechos humanos son demasiado habituales y, si fuera permisible remediarlas mediante la utilización de la fuerza, no habría ley capaz de prohibir el uso de la fuerza por parte de prácticamente cualquier Estado contra cualquier otro. Creo que será preciso defender los derechos humanos y remediar otras injusticias por otros medios que sean pacíficos, no abriendo las puertas a la agresión y destruyendo el principal avance del derecho internacional, que es la ilegalidad de la guerra y la prohibición de la fuerza”.

Estos principios no resuelven de forma automática los problemas. Hay que examinar cada situación en su propia entidad. Cualquiera que no se guíe por las normas de conducta de Saddam Hussein está obligado a ofrecer razones muy sólidas para justificar la violación de los principios del orden internacional que representan las amenazas o el uso de la fuerza.

Es posible que esas razones existan, pero hay que demostrarlas, y no limitarse a proclamarlas con una retórica apasionada. Hace falta valorar con sumo cuidado las consecuencias de una violación de este tipo; especialmente, las que nos parecen “previsibles”.

Avram Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 7 de diciembre de 1928) es un lingüista, filósofo y activista estadounidense. Es profesor emérito de Lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, gracias a sus trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva. Es, asimismo, reconocido por su activismo político, caracterizado por una fuerte crítica del capitalismo contemporáneo y de la política exterior de los Estados Unidos. Se ha definido políticamente a sí mismo como un anarquista o socialista libertario. Ha sido señalado por el New York Times como "el más importante de los pensadores contemporáneos".






miércoles, 22 de abril de 2015

Elián González, el "balserito" cubano

En 1999 la opinión pública estadounidense se estremeció luego de darse a conocer la historia de Elián González, entonces de 5 años, un "balserito" cubano que se vio involucrado en un dramático naufragio en el que su madre perdió la vida cuando trataban de ingresar de manera ilegal a los Estados Unidos.

La Ley de Ajuste Cubano, promulgada en 1996, asegura a los cubanos que arriben a los Estados Unidos por cualquier vía la posibilidad de residencia y facilidades laborales, lo que ha sido duramente criticado por los seguidores del gobierno cubano. Ahora residente de Cárdenas, en la provincia de Matanzas, al oeste de Cuba, el joven sobreviviente aseguró que sus derechos fueron violentados por la legislación norteamericana.
"Yo sufrí las consecuencias de esa Ley. También se me violaron derechos elementales que recoge la Convención sobre los Derechos del Niño: el derecho a estar junto a mi padre, el derecho a conservar mi nacionalidad, y permanecer en mi contexto cultural".
En noviembre de 1999 Elián es sacado ilegalmente de Cuba por su madre, Elizabeth Brotons, con el propósito de emigrar a los Estados Unidos. La tentativa de emigrar de la isla fue realizada en un pequeño bote de aluminio con motor defectuoso; este bote era operado por un cubano residente en Miami, novio de la madre de Elián, que solía introducir inmigrantes ilegales cubanos en los Estados Unidos a cambio de dinero. Durante la travesía la madre de Elián y otras diez personas mueren. El niño y otras tres personas sobreviven, después de varios días a la deriva, alcanzando las costas de la Florida en una cámara de neumático. Elián es rescatado por dos pescadores y entregado al servicio de Guardacostas de los Estados Unidos y luego entregado a unos familiares en el exilio residentes en "La Pequeña Habana" de Miami. Entretanto y desde la isla, Juan Miguel González se preguntaba dónde estaban su ex mujer y su hijo.

Conforme a las leyes estadounidenses y cubanas, el acto cometido por la madre de Elián puede considerarse un secuestro y ser objeto de sanción penal. Sin embargo, dada la práctica jurisprudencial estadounidense denominada "wet feet, dry feet" ("pies mojados, pies secos"), los cubanos que alcanzan las costas de los Estados Unidos pueden solicitar asilo político en ese país, mientras que los que son hallados en el mar son devueltos a Cuba (u ocasionalmente internados en terceros países que acepten concederles asilo).

Con estos ingredientes, el gobierno cubano y la oposición anticastrista provocaron la mayor crisis diplomática entre Estados Unidos y el régimen de Fidel Castro de los últimos años. Además, el caso del niño balsero se convirtió en un punto fundamental de los programas electorales de los políticos estadounidenses, en plena campaña.

En Cuba, el drama de Elián González tomaba carices políticos desde el principio. El régimen de Fidel Castro vio en el caso del "balserito" una oportunidad única para exaltar los valores patrióticos frente a la "opresión" estadounidense. Las habituales alocuciones de Castro se gueron encendiendo de rabia ante lo que los cubanos calificaron de "secuestro" de 'Eliancito'. En las calles de La Habana se sucedieron las manifestaciones exigiendo el pronto regreso del pequeño a casa. 

En Miami también fueron constantes las manifestaciones, desde la llamada "Pequeña Habana", los miembros del exilio cubano exigían que el niño balsero se quedara con ellos, argumentando que la madre de Elián quería un futuro mejor para él, lejos del régimen del que huyó.

Entre unos y otros estuvo la prensa, siempre atenta a los movimientos de ambos bandos. En las calles que rodean la casa donde residió durante meses Elián, reporteros y fotógrafos siguieron la saga día tras día. 

El padre de González, Juan Miguel, luchó para traerlo de vuelta a Cuba. El entonces líder cubano Fidel Castro lideró protestas masivas en Cuba exigiendo el regreso de González. El caso del niño se convirtió en un punto de disputa entre partidarios y opositores de la revolución de Castro.

Mientras los dos bandos lucharon por el resonado caso en los tribunales, las autoridades de inmigración de Estados Unidos decidieron poner a González en custodia de su padre, quien fue a Estados Unidos a abogar por el regreso de Elián.

Las autoridades estadounidenses (INS - Servicio de Inmigración y Naturalización) en primera instancia entregaron a Elián bajo la custodia de su tío abuelo, Lázaro, residente en Miami. Los parientes estadounidenses de Elián, y diversas organizaciones opositoras a Fidel Castro, sostuvieron que por el principio "dry feet" el niño podía adquirir estado de asilado político, que fue solicitado por los parientes a cargo de su custodia. Pero por otra parte, dado que la madre había sacado al niño de Cuba sin autorización de su padre, Juan Miguel González Quintana, el caso no implica sólo cuestiones de asilo político, sino también un conflicto relativo a la guardia de Elián.Las autoridades estadounidenses (INS - Servicio de Inmigración y Naturalización) en primera instancia entregaron a Elián bajo la custodia de su tío abuelo, Lázaro, residente en Miami. Los parientes estadounidenses de Elián, y diversas organizaciones opositoras a Fidel Castro, sostuvieron que por el principio "dry feet" el niño podía adquirir estado de asilado político, que fue solicitado por los parientes a cargo de su custodia. Pero por otra parte, dado que la madre había sacado al niño de Cuba sin autorización de su padre, Juan Miguel González Quintana, el caso no implica sólo cuestiones de asilo político, sino también un conflicto relativo a la guardia de Elián.

Después de numerosas negociaciones y discusiones el gobierno de Cuba, el Servicio de Inmigración y Naturalización y el departamento de Justicia estadounidenses acuerdan que la cuestión de la custodia prevalece y que el niño debe ser devuelto a su padre en Cuba. La Attorney General(ministra de Justicia) Janet Reno fija el 13 de abril de 2000 como último plazo para la devolución.

La polémica se intensifica, y la casa en que reside Elián en Miami es rodeada permanentemente por reporteros de prensa y televisión. Durante la mayor parte del verano de 2000 la controversia está presente en las noticias estadounidenses. El gobierno cubano, mientras tanto, organiza grandes manifestaciones públicas exigiendo la devolución.

La batalla llega al congreso estadounidense y a los tribunales federales. Los parientes de Elián, apoyados por militantes anticastristas, rehúsan cumplir el ultimátum del 13 de abril. El 19 de abril la Corte Federal de Apelaciones del 11° Circuito en Atlanta, Georgia, ordena que el niño no abandone los Estados Unidos hasta que se celebrase una audiencia sobre la apelación de la negación de asilo solicitada por sus parientes.

Cubanos anticastristas en Miami forman una cadena humana alrededor de la casa de los tíos de Elian con el propósito de impedir que las autoridades se lleven al niño. 
El 22 de abril, después de fracasar las negociaciones con los parientes de Elián, el Departamento de Justicia ordena que Elián sea sacado por la fuerza de la casa en que se hallaba y entregado a su padre. Un numeroso grupo de agentes del INS vistiendo uniformes de combate y armados de subfusiles automáticos MP5 toma por asalto la casa. Una fotografía célebre, tomada por el reportero Alan Diaz de Associated Press (por la cual ganó un Premio Pulitzer en 2001) muestra a un agente del INS apuntando su MP5 a Elián y a Donato Dalrymple, uno de los pescadores que lo encontrara.

Agentes de migración de EEUU se llevan a Elián de casa de sus tíos, en Miami, en abril de 2000. / ALAN DÍAZ (AP)
El niño fue trasladado de inmediato a la base aérea Andrews de la USAF, donde pudo reunirse con su padre. Sin embargo, ambos debieron permanecer en los Estados Unidos hasta que los parientes de Elián hubieran agotado todas las instancias judiciales. El 1 de junio de 2000 la Corte Federal de Apelaciones del 11° Circuito falló en contra de la petición de asilo de Elián, indicando que el muchacho no tenía edad suficiente para solicitar asilo, y que sólo su padre podía hablar en su representación. La Corte Suprema de los Estados Unidos deniega una apelación en esa instancia, y finalmente el 28 de junio Elián y su padre regresaron a su hogar en Cuba.

Elián, tras reunirse con su familia en la base aérea Andrews de la USAF.
Algunos expertos de la época se preocupaban de que González sufriera toda una vida de trauma como resultado de la disputa, o que se convirtiera en una herramienta política para el gobierno cubano.

Tras el regreso de González a Cuba, el gobierno lo celebró como una victoria política, pero mantuvo a González fuera de la vista del público y rodeado de guardaespaldas del gobierno.

El caso tuvo un impacto innegable en la vida de González. Fidel Castro asistió a su séptima fiesta de cumpleaños. Su padre pasó de ser un camarero a miembro de la Asamblea Nacional del país.

Hasta su retirada por motivos de salud, en 2006, Fidel Castro asistió a algunos cumpleaños de “Eliansito” en Cárdenas y apareció con el niño y su padre en desfiles y conmemoraciones. A los 11 años, Elián pronunció un discurso en la Tribuna Antiimperialista de La Habana. A los 14, recibió el mentado carné de las juventudes comunistas. A los 15, se incorporó a la llamada Batalla de Ideas, una campaña de reafirmación revolucionaria lanzada por Castro cuando Elián estaba en Miami.


Al cumplir 16, coincidiendo con el décimo aniversario de su retorno, ingresó en la escuela militar. “Una década después de haber sido el juguete de los enemigos de la revolución”, escribió entonces el diario Juventud Rebelde, “lo vemos vestido de verde olivo, preparándose como oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias”. Hubo misa de celebración en La Habana a la que asistió Raúl Castro, ya presidente. Ahora estudia ingeniería en una escuela militar en Cuba

Elian González con Raúl Castro
Elián González, actualmente estudiante de Ingeniería Industrial, recibió en el año 2014 la medalla "José Antonio Echeverría" que otorga el Consejo de Estado a propuesta de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). La distinción le fue concedida junto a un grupo de 19 jóvenes reconocidos con órdenes y medallas estatales en reconocimiento a “sus aportes en los sectores de la salud, el deporte y la industria, así como en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, y por sus resultados en la docencia, la investigación y la participación en las tareas de la organización juvenil. 


González, quien dio un discurso a nombre de los condecorados, destacó "el compromiso de seguir el curso de la Revolución", llamó a los jóvenes a conocer las tradiciones y cultura del país y "adorar" a la isla para "contribuir con las transformaciones que requiere la sociedad"

martes, 21 de abril de 2015

21 de abril de 753 a. C. - Según la leyenda Rómulo y Remo fundan Roma

La fundación de Roma está recogida en dos leyendas principales, la referida a Eneas, el héroe troyano y la referida a los gemelos Rómulo y Remo.

Eneas era hijo de Afrodita (Venus) y el mortal Anquises. El papel de Eneas en la mitología griega es bastante modesto, si bien para los romanos su significado no tiene comparación. Después de la destrucción de su ciudad, Troya, a manos de los griegos, Eneas viajó a Italia, donde fundó el reino a partir del cual emergería Roma. Fue precisamente a Eneas al que el gran poeta romano, Virgilio, le dedicó su famoso poema épico, la Eneida, inspirado en la obra de Homero.

Según una leyenda, Roma fue fundada el 21 de abril de 753 aC por los hermanos gemelos Romulo y Remo, nietos del rey latino de Alba Longa Numitor y descendientes del príncipe troyano Eneas. 

Los historiadores romanos trataron de unificar ambas en un único relato coherente de su fundación.Los gemelos Rómulo y Remo era hijos de Rea Silvia, virgen vestal, descendiente de Eneas y de Marte (Ares), dios de la guerra. En el momento de su nacimiento, el malvado tío de su madre, Amulio (que había depuesto a su padre) la mata y arroja a los pequeños al río Tiber. Afortunadamente, al ser arrastrados hasta la orilla, una loba los protege, hasta que Fástulo, un pastor del viejo rey los encuentra. Al crecer los niños, Fástulo les cuenta la historia, entonces, matan a Amulio y restauran a su abuelo en el trono. Luego deciden construir una ciudad junto al Tiber. Ambos suben por una colina y busca auguros de los dioses para decidir quién los habrá de gobernar. Rómulo vence ya que ha visto doce buitres y Remo solo seis, entonces comienza a trazar un surco para delimitar la ciudad. Entonces Remo comienza a burlarse y salta sobre el surco, por lo cual, Rómulo lo mata.


Otra leyenda ligada a la fundación de Roma, es la del rapto de las sabinas. Según ella, los primeros pobladores de Roma deseaban casarse con unas jóvenes de la tribu de los Sabinos, que habitaban sobre la cercana colina del Quirinal; pero sus padres se opusieron. Remo invitó a las familias sabinas a una fiesta religiosa en Roma, en cuya oportunidad las jóvenes sabinas fueron raptadas; lo que determinó a los sabinos a desafiar a los romanos a una guerra, que no pudo llevarse a cabo porque las sabinas se interpusieron entre ambos bandos.

El rapto de las sabinas (1799) de Jacques-Louis David
Las excavaciones arqueológicas han hallado restos de los primeros asentamientos en la colina del Palatino que se remontan al siglo VIII aC, -en coincidencia, por tanto, con la tradición romana- cuando algunas tribus de latinos se agruparon a orillas del Tíber, en la colina del monte Palatino, cerca de una isla (Tiberina) y un vado que permitía el paso del río. Más adelante, para protegerse de las frecuentes inundaciones y de sus enemigos, los latinos se asentaron sobre siete colinas próximas entre sí.

Siguiendo el modelo de todas las primitivas ciudades itálicas, la forma política inicial en la Roma antigua, fue la de una república de base aristocrática, gobernada por un rex vitalicio, pero electivo. La tradición le adjudica haber tenido siete, los cuatro primeros latinos, y los tres últimos etruscos: Rómulo, Numa Pompilio, Tulo Hostilio, Anco Marcio, Tarquino el Antiguo, Servio Tulio y Tarquino el Soberbio.

Bajo los reinados de Tulio Hostilio y de Anco Marcio los romanos conquistaron su ciudad madre de Alba, y fundaron la ciudad-puerto de Ostia en la desembocadura del Tíber; que actualmente continúa siendo la puerta marítima de Roma.

La conquista de Alba también fue presentada bajo la forma de una leyenda, conforme a la cual, en vez de ir a la guerra, los pobladores de Roma y de Alba decidieron que la rivalidad entre ambas ciudades fuera resuelta mediante un combate entre tres guerreros por cada bando. Por Alba pelearon tres hermanos llamados los Curiacios, y por Roma otros tres hermanos llamados los Horacios. Los Curiacios dieron muerte a dos de los Horacios; pero el tercero, simulando huir, logró separarlos y matarlos uno a uno. Lo cierto es que la ciudad de Alba fue arrasada totalmente por los romanos, que incorporaron a sus habitantes como ciudadanos de Roma.

Bajo el régimen de los reges Roma alcanzó un importante desarrollo. Habitada por campesinos latinos que cultivaban tierras en sus proximidades, pronto fueron asimilados e integrados en la ciudad los pueblos vecinos, principalmente sabinos; y seguramente la población latina originaria quedó posteriormente bajo la hegemonía de etruscos a consecuencia de su expansión en el centro de la península italiana; los cuales aportaron otras actividades, especialmente en la industria y la artesanía, y en el comercio y la navegación, así como costumbres más refinadas.

La incorporación de esos habitantes influyó de manera muy importante en la propia fisonomía de la ciudad; que comenzó a tener casas de mejores materiales y con mayores comodidades y decoraciones. Sin embargo, mientras los nuevos pobladores cumplían actividades cada vez más intensas y productivas en el comercio a través del puerto o del mercado, y prosperaban los talleres en que se trabajaban el hierro y el cobre, o las maderas, los originales habitantes latinos de la nobleza terrateniente, continuaban apegados a sus actividades agrícolas; aunque seguramente participaban del auge económico vendiendo sus productos a precios crecientes.

 Durante los reinados de sus tres últimos reges, que fueron de origen etrusco, Roma consolidó su dominio sobre la zona del Lacio. Luego que Roma hubiera ido abarcando las colinas cercanas, ocupando el Capitolio donde se construyeron los principales templos, y el Quirinal que habitaran los sabinos, el rex Servio Tulio rodeó todo el territorio de las colinas con una muralla de piedra, dando origen a que Roma fuera designada como “la ciudad de las siete colinas”.

El período etrusco de Roma se destacó además por la realización de grandes obras públicas, especialmente la construcción de la cloaca máxima, que drenando los pantanos existentes en los valles situados entre las colinas, permitió rellenarlos y hacerlos habitables. También en esta época fueron construídos numerosos templos en la zona del monte Capitolio, cercano al valle que más tarde sería la sede del Foro romano cuyas ruinas se encuentran actualmente a sus pies.

De cualquier manera, con el paso del tiempo se fue acentuando la influencia política y económica de los “extranjeros”, sobre todo etruscos; suscitándose un creciente antagonismo con los patricios latinos.

Según las crónicas de historiadores antiguos, como Dionisio de Halicarnaso y Tito Livio, cuando su muerte puso fin al reinado de Anco Marcio, fue elegido como su sucesor un etrusco que había alcanzado gran prestigio y éxito, que asumió su reinado con el nombre de Tarquino el Soberbio. Según las mismas crónicas, Tarquino impulsó la conquista romana de las comarcas del Lacio; con lo cual incorporó un territorio de importante riqueza, convirtiéndose Roma en un gran centro comercial de industrial, incluso en el comercio marítimo ya que sus naves transportaban mercaderías a Córcega, Sicilia, e inclusive Cartago y a las ciudades de Grecia. Aunque en realidad, el reinado de Tarquino el Soberbio transcurrió seguramente en forma contemporánea con la declinación del poder etrusco; de donde resultó el surgimiento de la influencia romana en los territorios antes dominados por ellos.

Ello aportó a Roma grandes riquezas. Los reges comenzaron a emplear en sus actividades costumbres de gran ceremonial; en Roma se levantaron palacios y se ejecutaron importantes obras públicas. El área comprendida entre los montes Palatino y Capitolio, en que se habían instalado preferentemente los etruscos, se convirtió en un gran centro de comercio e industria.

Hacia los fines del siglo VI a.C., la dominación etrusca sobre Roma comenzó a declinar, como consecuencia del debilitamiento del poder etrusco a causa de los ataques e invasiones de los pueblos de la galia cisalpina en el valle del Pó.

Según la leyenda, no obstante la expansión que Tarquino el Soberbio aportó a Roma, su gobierno despertó gran descontento entre las familias patricias de la ciudad, cuya influencia política ignoró. Hacia el año 509 a.C., un episodio originado en la pretensión amorosa de un hijo de Tarquino contra Lucrecia — una mujer casada que por tal motivo se suicidó frente a su esposo — desencadenó una revuelta que culminó con la expulsión de Tarquino y la modificación del sistema de gobierno de la ciudad. En vez de un rex vitalicio, los romanos decidieron nombrar dos magistrados de gobierno, los cónsules, y otorgarles autoridad temporal, solamente por un año.

Muerte de Lucrecia, Eduardo Rosales (1871).
Lo cierto es que, probablemente a consecuencia del debilitamiento del poder etrusco, en el 509 a.C. los jefes de las gens latinas de Roma -conjunto de familias que descendían o creían descender de un antepasado común vinculadas por un parentesco más o menos lejano, que tenían sus divinidades, sus costumbres y su territorio- lograron expulsar la dinastía etrusca; y establecieron lo que se denomina como la república patricia.

Imágenes del Siglo XX

1909 - El nuevo siglo llega lleno de esperanzas. Nueva York. La construcción del puente Manhattan Bridge.


1910  - Huntsville, Alabama.  Trabajo infantil en USA. Hora de cierre, sábado mediodía, en los Molinos Dallas. Cada niño en la foto, trabaja en esa fábrica.


1914 - El  Kaiser Guillermo II junto al zar Nicolás, antes del inicio de la Primera Guerra Mundial


1916 - Primera Guerra Mundial. Artillería británica bombardea posiciones alemanas en el frente occidental.


1927 - Se reunieron en Bruselas lo mejorcito de la ciencia de la época y, posiblemente, de la historia en la convención de Solvay. Allí estavieron Einstein, Marie Curie, Niels Bohr, Max Born, Planck, Louis de Broglie, Pauli, Schrödinger, Lorentz, Dirac, Heisenberg… poco antes Heisenberg había “presentado” su Principio de Incertidumbre o Indeterminación, donde nos venía a decir que era imposible determinar la posición de una partícula, dado que el observador interviene en ella.


Einstein no podía admitir la idea de que la ciencia sólo pudiera conocer por probabilidad, enfrentándose a Bohr y al joven Heisenberg con la famosa frase “Dios no juega a los dados”, a lo que respondería el primero: “No es asunto nuestro prescribir a Dios cómo tiene que regir el mundo”. De aquí surgirían dos grupos: Los Realistas: Einstein, Planck y L. de Broglie, y la Escuela de Copenhage: Bohr, Heisenberg, Born y Schrödinger.


1934 - Una de las conocidas fotografías de la fiesta anual Nazi que se realizaron entre 1923 y 1938 en Nuremberg. Esta fotografía es la prueba de que sin dudas, el nazismo abarcaba a todo un pueblo entero.


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1936 - Los Juegos de Berlín, entonces bajo el régimen nazi, fueron uno de los más conflictivos de la historia. Jesse Owens ganó cuatro medallas de oro. En la foto, en la premiación por el salto en largo, junto a Naoto Tajima de Japón (izq.) y Luz Long de Alemania (der.). 


1937 - El accidente del Hindenburg siempre será recordado como uno de los acontecimientos más trágicos de la historia de la aeronáutica y el fin de los dirigibles como medio de transporte aéreo.


1945 - Imagen tomada al término de la Segunda Guerra Mundial, sobre el Reichstag. Representa el fin de la guerra y la victoria de las tropas soviéticas ante el ejército nazi, con la imagen de fondo de un Berlín arrasado por las bombas.


1945 - La Conferencia de Yalta fue la reunión que mantuvieron durante la Segunda Guerra Mundial Stalin, Churchill y Roosevelt, como jefes de gobierno de la URSS, del Reino Unido y de Estados Unidos, respectivamente. Suele considerarse como el comienzo de la Guerra Fría.


1945 - Es una de las imágenes más famosas de la Segunda Guerra Mundial. Fue tomada por el fotógrafo Joe Rosenthal el 23 de febrero en la isla de Iwo Jima (Japón). Representa el triunfo de los aliados y destaca el papel que los marines estadounidenses tuvieron en el Pacífico durante aquel conflicto. VER MAS 


Las bombas de Hiroshima y Nagasaki acabaron con la vida de más de 250.000 personas y dejaron un legado de horror que aún perdura en nuestros días. En los siguientes años, la destrucción de ambas ciudades quedó asociada con las imágenes de edificios arrasados y llanuras llenas de escombros.
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1945 - Una fotografía que se convirtió en un icono, un beso que dio la vuelta al mundo y que ejemplificó en un instante el final de la Segunda Guerra Mundial. Tras la entrada de la URSS en la guerra contra Japón, y tras la explosión de las bombas de Hiroshima y Nagasaki que desembocaron en la rendición de Japón, una multitud de personas en Nueva York acudió a Times Square a celebrar el final de la guerra, donde se tomó esta foto histórica en la que un marinero besa a una enfermera. 


1946 - Gandhi, en uno de sus gestos, decidió "independizarse" económicamente y haciéndose con una vieja rueca decidió "confeccionarse" sus propios vestidos. El gesto se extendió y fue imitado hasta superar los dos millones de ruecas en funcionamiento que vestían a millones de hindúes, esto causo problemas en la industria inglesa. La rueca pasó a estar en el centro de la bandera del Partido del Congreso y, más tarde, en el centro de la bandera de la India independiente.


1951 - Esta foto fue tomada por el fotógrafo Arthur Sasse, que finalmente, a pesar de que a Einstein le rodeaban varios fotógrafos, fue el único que captó el momento. Y precisamente la presencia de todos estos periodistas causó la mueca del físico de origen alemán. Salía de un homenaje por su 72 aniversario, nació el 14 de Marzo de 1879 y frente al acoso de fotógrafos y reporteros gritó varias veces “¡Basta ya!” y finalmente sacó la lengua con la intención de “estropear” las fotos.

Como sabemos, el resultado fue justamente el contrario y la foto que consiguió tomar Sasse se convirtió en un icono y probablemente en la foto más famosa de Albert Einstein. Hay que tener cuidado, que nunca sabe uno con qué cara va a pasara la posteridad.




1960 - el fotógrafo cubano Alberto Korda captó el retrato de Che con su boina de guerrillero y el cabello alborotado. Esta foto se convirtió en una de las imágenes más reproducidas del siglo XX.
Korda hizo su imagen legendaria el 5 de marzo, cuando el Che, junto con otros líderes de la revolución, asistía al funeral de casi cien víctimas del atentado que sufrió en el puerto de La Habana el vapor francés La Coubre. El fugaz y casual retrato que Korda bautizó como Guerrillero heroico se publicó por primera vez cinco meses después, pero no obtuvo la fama inmediatamente.
Finalmente el autor de la famosa fotografía pudo "casi" beneficiarse de su obra: demandó en 2000 a la productora de vodka Smirnoff que utilizó la imagen para una campaña publicitaria. El fotógrafo, que en ese entonces tenía 72 años y murió un año después, ganó el pleito a la compañía y 60 mil dólares de compensación.

1968 - en el marco de la guerra de Vietnam, el jefe de la policía survietnamita, general Nguyen Ngoc Loan asesina a un prisionero norvietnamita ante las cámaras de NBC. En Estados Unidos, esta imagen aumentó la oposición a la invasión estadounidense. VER MAS

1969 - Abbey Road fue el duodécimo y último álbum de estudio publicado por la banda británica de rock The Beatles. Fue lanzado el 26 de septiembre en el Reino Unido, y el 1 de octubre del mismo año en los Estados Unidos.  La portada del álbum se convirtió en una de las más famosas de la historia de la música, en la cual se representaba a The Beatles cruzando un paso peatonal en el cruce de Grove End Road con la calle Abbey Road, frente a los estudios donde se grabaron casi todas sus canciones desde 1962


1963 - Segundos después de que un francotirador le disparara a Kennedy, quien viajaba en un auto descapotable junto a Jacqueline Kennedy (su esposa), John Connally, Nellie Connally, Roy Kellerman y William Greer (el conductor). Se observa que Jacqueline Kennedy asustada por el disparo se corre hacia el baúl del coche y los demás pasajeros se cubren.


1969 - Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisar nuestro único satélite, fotografiado por Neil Armstrong durante la misión Apollo 11 impulsada por la NASA. ''Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad" 


1972 - Kim Phuc tenía solo 9 años cuando un avión del Ejército survietnamita bombardeó su pequeño pueblo de Trang Bang, cerca de Ho Chi Minh (entonces Saigón), en un ataque coordinado con el mando estadounidense que trataba de controlar el abastecimiento por carretera entre Camboya y Vietnam. VER MÁS



1975 - En la fotografía se aprecia la evacuación de casi todo el personal norteamericano civil y militar en Saigón, cuando el ejercito americano vencido, por los Viet Cong, decidió abandonar la guerra


1986 - Accidente del transbordador Challenger. La voz flemática del sistema de megafonía anunció: «Los controladores de vuelo están analizando meticulsamente la situación. Parece ser que se ha producido un grave fallo. Hemos perdido el contacto. El oficial de dinámica de vuelo informa que el vehículo ha explotado. El director de vuelo lo ha confirmado. Vamos a ponernos en contacto con el equipo de rescate para ver qué se puede hacer».


1989 - Cae el Muro de Berlín, un muro de unos 50 kilómetros de largo y 4 de alto que durante 28 años dividió a Berlín Occidental de la República Democrática Alemana (RDA). Su eliminación significó el fin del régimen de la RDA y de los regímenes comunistas en Europa Oriental.


1989 - Matanza en la Plaza Tiananmen. Un hombre anónimo que se volvió internacionalmente famoso al ser grabado y fotografiado en pie frente a una línea de varios tanques durante una revuelta en la Plaza de Tiananmen. Según testigos ese hombre no murió aplastado por los tanques, sino que lo esquivaron pero continuó interponiéndose frente a la formación y unos soldados lo capturaron, lo subieron a un automóvil y nunca más se supo nada de él. 

Para el observador occidental, la lectura de la foto del hombre del tanque es clara: el Tank Man, el hombre del tanque, The Unknown Rebel, el rebelde desconocido, es el símbolo de la lucha del pueblo chino por la libertad. Para las autoridades de la China comunista, en cambio, la imagen muestra el ‘cuidado’ que los soldados del ejército comunista ponen en proteger al pueblo chino, con el argumento de que a pesar de las órdenes de avanzar, el conductor del tanque rechazó obedecer si eso implicaba dañar a algún ciudadano.


1991 - Las fuerzas militares iraquíes incendiaron más de 700 pozos petrolíferos, como parte de una táctica de "tierra quemada", mientras se retiraban de Kuwait en la Guerra del Golfo. Los incendios comenzaron en enero y el último fue extinguido en noviembre.

1993 - “El niño del buitre” se convirtió en todo un icono de la hambruna en el África profunda como alegoría directa de lo que estaba ocurriendo en Sudán. El niño era el problema de la pobreza y el hambre; el buitre, la terrible estampa del capitalismo; y el fotógrafo, la indiferencia de la sociedad. Ganadora del Premio Pulitzer.