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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Yakuza

La reunificación del Japón fue posible después de la batalla de Sekigahara, en la que venció Ieyasu Tokugawa en 1600 imponiendo al país una paz duradera que después de incontables guerras civiles dio un duro golpe a la casta de los guerreros. Medio millón de Samurai expertos en el arte de la guerra se vieron privados de empleo.


Los que tuvieron más suerte se convirtieron en comerciantes en los centros urbanos en ciudades como Osaka, Nagoya y Edo, la antigua Tokio. Otros se transformaron en funcionarios, filósofos, literatos, jugadores o actores ambulantes. Pero hubo otros, una gran mayoría, que iban por libre rumbo, frecuentando desafíos y vendiendo su espada al mejor postor. Estos hombres se conocían con el nombre de "kabuki-mono" (los locos), nombre que se hizo conocido por las autoridades locales. Su estilo de vestir raro, los cortes de pelo distintivos y el mal comportamiento, al mismo tiempo llevar la espada, hizo que rápidamente llamaran la atención de todos. Muchos se transformaron en bandidos, los “Hatamoto-yakko” saqueando ciudades y aldeas mientras que erraban por todo el Japón. Unidos por la necesidad, se convirtieron en clanes que controlaban territorios convirtiéndose en mafias que cuidaban de negocios poco originales como la prostitución y el juego, ampliando luego sus miras en el pasado cercano a las drogas y la “protección” a restaurantes, bares y pequeñas empresas no muy santas. 

Los Kabuki-mono tenían la mala costumbre de acosar y aterrorizar a todos en sus alrededores. Podían hasta apuñalar a la gente por placer. Kabuki-mono eran samurais distintivos, que le daban nombre a sus bandas de miedo y hablaban en jerga vigorosa. Algo que fue notable fue, su lealtad entre sí. Se protegían entre sí independientemente de la amenaza, también si eso significaba ir en contra de sus propias familias.

Los Kabuki-mono eran de los samurais con principio (caballeros) que durante el tiempo de paz entre reinos se han visto obligados por el desempleo. 

Eran conocidos como “Ronin” (samuráis sin señor), y varios de ellos comenzaron a pasear por el Japón como bandas de ladrones, saqueando aldeas y pequeñas ciudades. Los Yakuza, sin embargo, no quieren ver a los kabuki-mono como sus "antepasados". En su lugar los Yakuza ven a los Machi-yakko (servidores de la ciudad) como sus antepasados, como su origen. Estos servidores se levantaron en armas defendiendo las aldeas y las ciudades del abuso y el dominio de los "Hatamoto-yakko". Naturalmente, estas milicias populares, no tardaron en transformarse en pequeños feudos organizados jerárquicamente, tomando a su vez el control del juego, la prostitución y extorsión. 

El origen de los Yakuzas se remonta muy atrás, rondando al año 1612. La palabra Yakuza significa 8-9-3. Ya significa "8", ku "9", za "3". No se trata de Black Jack, sino de su equivalente japonés  "Oicho-Kabu". La diferencia general entre los dos juegos de cartas es que en Oicho-Kabu el objetivo de las tarjetas debe ser 19 en lugar de 21 como en el Black Jack. Como se ve, la suma de 8, 9 y 3, es 20, que no tiene ningún valor en el Oicho-Kabu. Es a partir de allí el nombre Yakuza, personas que de alguna manera no encajan en la sociedad "los inadaptados de la sociedad".

Casi todos los miembros de la yakuza tienen el mismo tipo de pasado: los delincuentes pobres y marginales. La Yakuza se convierte en una familia para ellos. Reciben ayuda con sus problemas, llaman la atención y pueden sentir una cierta seguridad. 

La costumbre de cortarse un dedo fue utilizado como acto de compensación ante el "Oyabun" por un error cometido. También fueron los que comenzaron la tradición de los tatuajes.

Los Yakuza entonces comenzaron a organizarse en familias o clanes, adoptando un lazo de obediencia conocido como "Oyabun-Kobun" (rol/padre-rol/hijo) ,así como el estricto respeto por el secreto y el reconocimiento de una jerarquía, copiado todo ello de las cofradías de los Bakuto. El Oyabun es el ”padre“, proporcionando consejo, protección y ayuda; el Kobun actuaba como el ”hijo“, jurando lealtad absoluta y sirviendo siempre que el Oyabun lo necesitara. Este sistema feudal otorga el control total e incuestionable al Oyabun. Las promociones dependen de la conducta de los miembros del clan especialmente en las luchas entre familias. La habilidad y la lealtad hacia el Oyabun cuentan enormemente, siendo entonces la promoción interna del Kobun algo muy difícil de lograr. El Kobun comienza corrientemente por prestar servicio al Oyabun, haciéndole de recadero, haciendo sus compras y cuidando de sus hijos. Como puede verse una relación muy parecida a la de un joven "Bushi" con su "Sensei".

A finales del siglo XIX, la Yakuza comenzó a salpicar a la política, introduciéndose a través de ciertos políticos y funcionarios. Cooperaron con el gobierno para conseguir cierto reconocimiento oficial, o por lo menos una cierta libertad del hostigamiento al que se les sometía. Las cosas cambiaron, cuando el puerto de Pearl Harbor fue bombardeado en las islas Hawaii. Los miembros del Yakuza trabajaron a favor del gobierno, vistiendo como enfervorecidos patriotas el uniforme. Otros, los menos comprometidos con la causa, ingresaron en cárcel.

Tuvieron que caer las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki para que apareciera el verdadero mentor de la Yakuza moderna, el Oyabun Yoshio Kodama (1911-1984). Este verdadero primer "padrino" japones se hizo fuerte en 1950, después de haber tenido un misterioso pasado como agente de su país en el sudeste asiático, y de haber sellado un pacto de cooperación entre algunas bandas mafiosas y las autoridades que surgieron en Tokio una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Durante los años de la ocupación las cuadrillas podían actuar con total impunidad puesto que la policía civil estaba desarmada. A partir de Kodama todo fue diferente, la Yakuza no olvidaría sus métodos criminales pero su objetivo estaría en la mimetización de sus intereses con el mundo legal de los grandes negocios. La Yakuza comenzó a tomar otra forma durante este período, "el gurentai", que se aprovechó del vacío de poder en el gobierno, pues la ocupación americana barrió lejos a las capas sociales altas de control del gobierno y los negocios. Durante este período, la Yakuza llegó a ser muy violenta, tanto a escala individual como colectiva. A principios de los 60 la Yakuza tenía 184.000 miembros -más que el ejército japonés- Entonces comenzaron a salir fuera de sus territorios habituales, teniendo como resultado guerras sangrientas y violentas.

Un verdadero especialista en estos temas, el periodista Takano Hajime, de la revista Business Week, considera que la verdadera infiltración de la Yakuza en las actividades corporativas y financieras del sistema se registra a partir de la década del 80, cuando en Japón se pusieron de moda las grandes especulaciones en los mercados inmobiliarios y de valores. Primero crearon fondos de inversión y luego se dedicaron directamente a la construcción y comercialización de propiedades de lujo. Las autoridades japonesas y las agencias de seguridad norteamericanas y europeas estiman que la Yakuza está involucrada en por lo menos sesenta grandes conglomerados empresarios y bancarios, y que maneja miles de millones de dólares provenientes de actividades desplegadas en Japón, los Estados Unidos y otros países. 

En los años 50 y 60, el cine japonés los convirtió en héroes con aire legendario, bellos gansters que sacrificaban sus vidas por los valores tradicionales del Japón. Sin embargo se dice que si esto fue así, se debió a que fueron ellos mismos quienes financiaron dichos filmes.

La Yakuza y las artes marciales

La practica de las artes marciales tradicionales es inherente en muchos de los miembros Yakuza. Especialmente la instrucción en el manejo del sable japonés (Katana) es parte de la base formativa de un miembro de relevancia. El Kendo/Kenjutsu, Iai-Do/Iai-Jutsu y el Batto Do/Batto Jutsu así como Ju-Jutsu, Karate (especialmente este último en estilos de “contacto pleno”) Otras, han sido practicadas para conseguir una eficacia real de combate.

En sus luchas internas era bastante normal el uso de la Katana para resolver sus deudas, aunque actualmente se tiende cada vez más al uso de armas de fuego, menos “caballerescas” pero más efectivas.

Por supuesto la práctica que realizan estos miembros no se efectúa en un Dojo tradicional. Se buscan lugares afines donde el instructor y afiliados compartan una misma ideología. El objetivo primordial de estas prácticas incide en demostrar el Valor y la Fortaleza además de obtener un elevado nivel de eficacia. El desprecio por la debilidad, el miedo o el dolor es patente en todo entrenamiento kendo.

Algunos Maestros de Artes Marciales Tradicionales actuales con renombre, pero especialmente de los años 50 y 60, han mantenido y mantienen contactos con la Yakuza, especialmente dentro de su carácter nacionalista. Asimismo, la Yakuza tiene a su vez instructores propios y Maestros de alto nivel, alguno de los cuales no se quedan tan solo en conocimientos “teóricos” en su sistema de combate.

Existen también numerosas historias de Maestros de Artes Marciales que se enfrentaron en algún momento a la Yakuza, como el desaparecido Maestro de Karate Seikichi Toguchi, el cual se negó a pagar “protección” a la Yakuza local, por abrir un negocio y que fue atacado una noche por varios integrantes de la mafia japonesa. Dieciocho resultaron heridos 


La Yakuza hoy

Antes Bushi errantes caídos en desgracia, luego mercenarios y hoy día gansters ligados a sus tradiciones, los Yakuza se dividen en unos 24 clanes con un total de 90.000 miembros. El "Yamaguchi-gumi" es hoy en Japón el mayor sindicato y con mayor poder. Los otros dos sindicatos importantes son "Ichiwa-kai" y "Sumiyoshi-kai" en el área de Tokio. 

Kamon de Yamaguchi-gumi
Al principio de los años 80, el Yamaguchi-gumi controlaba cerca de 2500 negocios, los casinos de juego, las inmobiliarias, e invirtió económicamente en los deportes y en sociedades y empresas privadas. En la actualidad también se dedican al narcotráfico, el contrabando y la pornografía. En 1983 un alto cargo de la jerarquía se separó del clan Yakuza del Yamaguchi-gumi y creó su propio sindicato, el Ichiwa-kai. En 1985 asesinaron al jefe fundador del Yamaguchi-gumi, originando una sangrienta guerra por el poder del clan. Durante este conflicto el Yamaguchi-gumi saltó a los EE.UU. para financiar su guerra. Es por aquella época que la mayoría del mundo occidental conoció el nombre de la Yakuza, ya que Hollywood comenzó a explotar el miedo por la Yakuza.

Es en Hawaii, al final de los años 70, que los Yakuza fueron detenidos por vez primera fuera de Japón. Desde esa fecha, no han cesado de tener contactos con los traficantes de droga americanos. Pero el fenómeno Yakuza no se limita tan solo a la actividad criminal, sino que su aspecto más inquietante es su militancia política. Admiradores incondicionales del Emperador, nostálgicos de los valores guerreros del Japón feudal, los Yakuza mantienen lazos con los medios extremistas ultra-nacionalistas. En algún sentido y tal como ellos lo entienden, se consideran los últimos herederos de los Samurai.

A la Yakuza se le acusa hoy de desempeñar un papel importante en crear la ”economía de la burbuja ” de finales de los años 80. Aprovechándose de la fiebre de la especulación de la época, especialmente en el negocio de las propiedades inmobiliarias, los clanes encontraron mucho campo de acción. Los implicados en el negocio de la "jiegeya", por ejemplo, visitaban una pequeña comunidad antigua de propietarios cuyas casas y apartamentos estaban concentrados a la sombra de los rascacielos del centro de la ciudad y "persuadían" a sus propietarios para que vendieran sus casas y terrenos. 

Estos clanes contactaban entonces con las compañías importantes de las empresas inmobiliarias, a quienes ellos vendían las propiedades a un precio muy superior al que las habían adquirido. Estas compañías inmobiliarias conseguían los terrenos para construir sin el trabajo de echar a los inquilinos y a un precio que les permitía un buen negocio, así que comenzaron a comprar inmuebles a cualquier persona o entidad fuera o no Yakuza o tuvieran relación con ella. Una vez que las conexiones fueran establecidas con las instituciones financieras, la Yakuza, conociendo perfectamente el negocio de la jiegeya comenzó a introducirse en el negocio de las propiedades inmobiliarias, edificando y construyendo campos de golf que explotaban ellos mismos. Esto les permitió blanquear el dinero conseguido por otros medios ilegales, a la vez que les daba cierto aspecto de legalidad mediados los años 80.

En la actualidad la Ley japonesa los ha convertido poco más que en invisibles ya que en 1992 el Gobierno declaró una Ley antibandas que los sitúa fuera de la legalidad. Se le prohibió exhibir la insignia y el nombre de su clan así como cualquier otro símbolo. Sin embargo no se les ha erradicado, ni hecho desaparecer del todo.

Siguen controlando el juego, la droga y la prostitución, además pujan en la bolsa, son los secuaces de la extrema derecha japonesa y se han especializado en infiltrase en las estructuras legales del mundo empresarial y financiero. 

Antes pactaban con la Ley, ahora están fuera de ella, aun así sólo en Tokio controlan unos 2.500 negocios y cientos de millones de dólares al año. Utilizan como tapaderas organizaciones religiosas, políticas y de negocios. 

En la actualidad está dividida en 3.000 clanes con un total de 100.000 miembros, el más importante es el denominado Yamaguchi-gumi, el cual se estima en unos 40.000 miembros activos, considerándose el hampa más grande del mundo, no sólo por el número de miembros sino también por su poder económico. Les siguen los clanes Sumiyoshi Rengo-Kai y Inagawa-kai, que en conjunto con el clan Yamaguchi-gumi mueven alrededor de 15.000 millones de dólares anuales.

Costumbres Yakuza

Las costumbres de la Yakuza se deben a un exigente y riguroso código de conducta típico de la antigua sociedad del Japón denominado "Giri" (Obligación).

El grado máximo en la Yakuza es el "Oyabun" o "Oyaji" que quiere decir “buen padre”.

Las clases de Yakuza son, Oyaji ("buen padre"). "Anego", ("hermana mayor" que es la mujer del Oyaji). "Nidaime" (que significa "el heredero del Oyaji"). "Kumiin" (que significa “miembro”). "Chinpira" (significa "el matón de barrio"). "Teppoudama" (que significa "pistolero").

Es muy conocido el hecho de cortarse la última falange del dedo meñique de la mano izquierda cuando cometen un error. Esto junto con los tatuajes son los símbolos más espectaculares y conocidos concernientes al universo de los Yakuza, pero no especialmente los más importantes. Lo que cuenta ante todo en el interior de los clanes, es la Disciplina, el Coraje y la Lealtad, ese pensamiento lleva a sus miembros hasta la muerte si es necesario. 

El robo, la violación, la traición, la desobediencia o la cobardía no son solo graves delitos, sino que afectan directamente la reputación y el honor del clan. Las penas por estos crímenes son en orden decreciente; la muerte, la expulsión (los expulsados no pueden encontrar trabajo en ningún otro clan) y por fin, el ceremonial "Yubitsume", el culpable debe de cortarse la última falange del dedo meñique y ofrecérsela al Oyabun, envuelta en una tela de seda. Esta es una herencia proveniente del barrio Yoshiwara en Tokio, costumbre que indicaba la devoción de una prostituta hacia su proxeneta. Esta auto mutilación tenía también una consecuencia práctica. El individuo que la llevaba a cabo veía sus capacidades para combatir extremadamente reducidas: la presión del dedo en cuestión, es en efecto indispensable para coger adecuadamente con las manos el sable. Según datos de la policía japonesa, en 1971, el 42% de los Bakuto presentaban esta mutilación, y el 10% de entre ellos la habían cumplido en al menos dos ocasiones.


La Yakuza es una sociedad de hombres que no confía en las mujeres. La única mujer visible del grupo es la esposa del Jefe, llamada "Anego". A elle se le guarda el mismo respeto que al Jefe, pero no interviene en el "negocio", su posición dentro del grupo se limita a ser la esposa del Jefe. La desconfianza hacia la mujer, es debida a la creencia de que esta es un ser débil que no han nacido para luchar. Este es un concepto totalmente machista, por el que opinan que para un miembro de la Yakuza, lo más importante es el coraje y en una batalla se debe estar dispuesto a morir por su Clan y su Oyabun. El hecho de que piensen que las mujeres han nacido para ser madres y cuidar e sus hijos y maridos hace que su inclusión en los negocios del grupo sea imposible. En caso de ser torturadas, piensan que podrían delatar las actividades y a sus miembros.

En defensa de su imagen alegan que no matan a "katagis" (personas no Yakuzas) y que sólo actúan por su código de honor. Tiene prohibido matar a un civil, el robo es vergonzoso, son especialmente orgullosos y odian el ser insultados o que no se les dé el trato adecuado a su estatus. Una venganza común entre ellos es violar a la hija o a la hermana del enemigo.

Sus símbolos

A los miembros de la Yakuza se les puede reconocer por sus trajes a la moda, gafas negras, pelo corto y los brazos tatuados. Los jóvenes se visten ahora en plan hip-hop y son más violentos y descontrolados.

Los famosos tatuajes, son el símbolo por excelencia de los diferentes clanes Yakuza. El número de tatuajes no crea la diferencia entre los diferentes miembros de un clan, es decir no es más importante el que más lleva. Los motivos que se tatúan van desde dragones y carpas a paisajes de guerreros Samurai con sus armas en la mano. Los diferentes clanes no tienen símbolos propios, ya que los tatuajes Yakuza están basados en antiguas leyendas japonesas. Se trata de que el cuerpo sirva como expositor para expresar una épica historia tradicional japonesa con la que se identifican. No obstante no son de uso exclusivo de los gansters japoneses. Sus cuerpos están tatuados de manera estratégica, para que al poner el traje queden totalmente ocultos.


Un gran número de artesanos cuyo trabajo les obligaba a trabajar medio desnudos, también escogían esta práctica del tatuaje, dando nacimiento a verdaderas obras de arte. 

Irezumi: 
Para los japoneses, los tatuajes son el arte del "Irezumi", o más clásico y elegante "Hori-mono"que significa: "que es tallada", "esculpida" o "grabada". La palabra más utilizada es Irezumi, y puede ser utilizada como un adjetivo o un sustantivo, aplicado tanto a los tatuajes, el portador de un tatuaje o el diseño de tinta en sí, de hecho, puede referirse a ese grupo de personas que están involucradas en el arte del tatuaje. 

En el Japón de hoy, hay tal vez un centenar de profesionales reconocidos de Irezumi y tal vez 75,000 a 100,000 usuarios de los tatuajes. En un país densamente poblado de 127 millones de personas, es una pequeña proporción de personas de hecho. Sin embargo, el misterio asociado con la Irezumi sigue y sigue impresionando. Tanto es así, que la práctica de Irezumi es tanto un arte legítimo como la marca de la Yakuza, un elemento criminal de la sociedad japonesa. 

Todos los tatuajes significan algo. Por lo general los símbolos que representan las cualidades (buena o mala), ya sea poseído o deseado. En Occidente, por ejemplo, una de las imágenes más populares ha sido el águila, habida cuenta de las cualidades de la valentía y la nobleza. Otro es el corazón, un símbolo de la fidelidad, la honestidad, y así sucesivamente. En Japón también el diseño del tatuaje simboliza este tipo de cualidades. El tatuaje japonés clásico se limita a la variada flora y fauna, a los motivos religiosos, y a la representación de los héroes y figuras populares (todos los cuales tienen cualidades simbólicas particulares) 
  • La peonía: simboliza la riqueza y la buena fortuna. 
  • El crisantemo: simboliza la firmeza y la determinación. 
  • La flor del cerezo: es el símbolo de todo lo que es transitorio y efímero en la vida - el samurai adoptó la flor de cerezo como una insignia personal, lo que indica que podrían morir en la batalla del día siguiente.
  • León: también conocido como "el perro del templo chino", simboliza la protección.
  • La carpa (por lo general una está nadando contra corriente y otra aguas abajo) 
El Departamento de Medicina de la Universidad de Tokio tiene una gran colección de tatuajes famosos. Colección de las pieles Irezumi (en su mayoría de yakuzas o jefes de familias Yakuzas), arrancada del cuerpo después de la muerte de las personas, por supuesto, con su consentimiento mientras estaban vivos. Pero aún existen algunas dificultades. Por ejemplo, algunas personas en el familia están en contra, incluso si existe un consentimiento del jefe de la Yakuza.

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lunes, 28 de diciembre de 2015

28 de diciembre de 1997 - Egipto prohíbe la ablación de clítoris

"No habrá más ablaciones en este país", proclamaba el 28 de diciembre de 1997 el ministro egipcio de Sanidad, Ismail Salam. Un lacónico anuncio mediante el cual el Gobierno egipcio decide abolir una práctica tan antigua como difundida en el África musulmana: la extirpación del clítoris en las niñas púberes e imponer tres años de cárcel para quienes practicaran la mutilación genital femenina (MGF), pero esta decisión puso en pie de guerra a los sectores radicales del islam, los que se han propuesto crear a orillas del Nilo una república divina idéntica a la de Irán. El jeque Youssef Al-Badri, una de las más figuras más recalcitrantes del integrismo egipcio, declaraba:
"La ablación es un rito de purificación arraigado en la esencia del islam. Ni con balas ni con bandos militares el Gobierno inducirá a nuestras mujeres a pecar. La ablación seguirá pues vigente, así le pese a los herejes".
Pocas horas antes, el portavoz del Consejo de Estado emitía un comunicado por radio y televisión, anunciando que la ablación sería considerada a partir de ese momento como un delito cualquiera. No importaba si la niña se sometía voluntariamente a dicha intervención, con el consentimiento de sus padres. Los transgresores serían castigados con penas de hasta tres años de cárcel.

Igualmente ilícita se consideraba la práctica de la circuncisión femenina en los hospitales, donde al menos si existen condiciones de higiene. Condiciones muy diferentes a las que imperan en las aldeas del Alto Egipto o en la península del Sinaí, donde una cuchilla de afeitar o incluso un limpiaparabrisas afilado sirven para seccionar el clítoris.

El nuevo decreto fijaba como única excepción los casos en que la ablación obedeciera a una necesidad médica. En tal circunstancia, la paciente debería presentar el correspondiente certificado. La ley antiablación abrió un nuevo capítulo en el agrio pleito que mantienen el Estado laico y un sector del clero en torno al clítoris de las mujeres egipcias. A principios de 1996 el Ministerio de Sanidad ya había promulgado una ley similar prohibiendo la ablación. Pero los defensores de esta práctica no dieron su brazo a torcer.

El antes mencionado Youssef Al-Badri apeló a la Corte Administrativa del Cairo, alegando que el Gobierno había incurrido en un abuso de su poder. El alegato de Youssef Al-Badri se sostenía en argumentos tales como que "las mujeres con el órgano intacto contraen fácilmente el sida". O que "si el clítoris no es seccionado a tiempo, puede llegar a adquirir las dimensiones de un pene".

Al-Badri emprendió acciones legales contra el Gobierno cuando desterró tales operaciones y presentó una demanda contra el ministro de Sanidad, Ibrahim Salam, acusándole de haber promulgado una ley «antimusulmana».

Al oír el veredicto de los magistrados, el ex parlamentario integrista no cabía en sí de contento. «Me postraré ante Alá para agradecer que haya iluminado a los jueces, que han dictado en favor de los principios del islam», exclamó Badri. Muchos de los varones que poblaban la antesala del Juzgado rompieron en aplausos y el jeque fue sacado en andas.

«La pérfida ley del ministro Salam ha sido abolida. El islam se ha salvado de un desastre», gritaban. Para las organizaciones pro-derechos humanos, lo verdaderamente desastroso es que el tribunal se haya inmiscuido en el pleito que sostienen los grupos «antiablación» con aquellos médicos cuya subsistencia depende de «mutilar a las mujeres como si fueran ganado».

«Ha sido un duro golpe, pero nuestra campaña contra la barbarie continuará», decía Maha Atía, activista de la organización egipcia de los Derechos Humanos. Muhamad Sayed Tantawi, director de Al Azhar, la institución académica más prestigiosa del mundo islámico, ha condenado repetidamente la ablación, considerándola una costumbre pagana, aunque gran parte de la población, la consideran como una prueba de virtud. Las ablaciones no responden a ningún precepto del Corán, sino que refleja un cúmulo de creencias y de supersticiones, sin embargo para el jeque y ex parlamentario integrista Youssef Al-Badri la ablación es profiláctica, "pues las mujeres con sus órganos intactos contraen fácilmente el sida".

El diagnóstico del jeque ignora que en la Península del Sinaí, por ejemplo, un limpiaparabrisas afilado puede hacer las veces de bisturí, dejando irreparables secuelas físicas y psicológicas en la mujer.

La Corte Administrativa aceptó entonces los argumentos de El Badri, suprimiendo el decreto antiablación del Gobierno. El antirecurso presentado en diciembre de 1997 por el ministro de Sanidad devolvió las cosas a su punto de origen.

"Es un gran día para las mujeres egipcias", comentaba Maha Atía, activista de la organización egipcia pro-Derechos Humanos. "El asunto es si el Gobierno dispone de los medios y de la determinación suficiente como para extirpar de nuestra sociedad estas oscuras lacras". 

La ablación es una práctica de gran arraigo en Egipto. Según un estudio realizado en 1995 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 95% de las mujeres rurales de Egipto se han sometido a este rito. En el Cairo el porcentaje de mujeres operadas desciende al 91% y en la ciudad costera de Alejandría a un 88%.

En todo el mundo -según datos de UNICEF y la OMS- entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres han padecido este tipo de mutilación". La mayoría de las niñas son víctimas de la práctica entre la infancia y los 14 años. Cada año son centenares las niñas que mueren como consecuencia de esta práctica.


La mujer que ha sufrido la ablación queda algunas veces incapacitada para mantener relaciones sexuales, así como para dar a luz, por el estrechamiento que se produce en la vagina. Además, la operación puede causar grandes dolores y puede llevar a hemorragias prolongadas, infecciones, infertilidad e incluso la muerte, según advierte Unicef en su página web. Sin embargo, los islamistas lograron que Egipto vuelva a legalizar la ablación. Un tribunal de El Cairo anuló el decreto que prohibía esta práctica en hospitales públicos. 

En algunas aldeas del Alto Nilo, especialmente en la comarca de Aswán, dicha costumbre abarca al 97% de la población femenina. En El Cairo, el porcentaje desciende al 67%, y en Alejandría a menos del 60%, una reducción que los expertos de la OMS atribuyen al nivel de educación en las ciudades.

Tahani El Galabi, una abogada de El Cairo, definió en una entrevista con el diario Al Ahram, publicada en marzo de 1995, la ablación como "una horrible mutilación genital" que junto con las palizas que los hombres tienen derecho a propinarle a sus esposas, la poligamia y la imposición del uso del velo, constituyen un atropello a los derechos de la mujer.

El Corán, el libro sagrado del islam, no hace mención alguna a la circuncisión de la mujer. La ablación del clítoris, por tanto, no es un precepto religioso ni un dogma de fe para los musulmanes.

Hay quienes aseguran que el profeta Mahoma bendijo en su día esta práctica. Y sostienen que la tradición oral ha transmitido su mensaje de generación en generación durante los últimos 14 siglos. Sin embargo, según los estudiosos, tampoco hay ninguna base histórica, ni documental, ni ninguna interpretación convincente que permita pensar que Mahoma apoyara la ablación del clítoris.


Según un informe publicado por UNICEF aproximadamente 30 millones de niñas corren actualmente el riesgo de ser sometidas a una ablación genital. El informe ha sido elaborado a partir de los datos de los últimos 20 años accesibles en los 29 países donde esta práctica es más frecuente, concentrados en África y Oriente Medio. 

La ablación genital es una práctica que ya han sufrido más de 125 millones de mujeres en 29 países. Según porcentajes, algunos de los países donde esta práctica es más frecuente es en Somalia (98%), Guinea (96%) o Egipto (96%). En términos absolutos Egipto, con 27,7 millones y Etiopía, con 23 tienen el dudoso honor de liderar esta clasificación.


La mayoría de las niñas son mutiladas antes de los 15 años, y el lugar donde se práctica la ablación es en su propia casa. Se suele utilizar la navaja y a un 25% no se les administra ningún tipo de anestesia.

Finalmente, en junio de 2007, El Gobierno de Egipto prohibió definitivamente la ablación del clítoris. La directora del Consejo Nacional de la Infancia, Muchira Jatab, explicó que la decisión fue tomada en una reunión conjunta a la que asistió junto a los ministros de Salud, de Educación y de Información, autoridades del Sindicato de Médicos y líderes religiosos musulmanes y cristianos.

El ministerio de Salud publicó un decreto que prohíbe la ablación y anuncia que penalizará a "médicos, enfermeras y otras personas" que participen en estas intervenciones.

Contrariamente a lo que sucede en otros países africanos, donde la extirpación del clítoris la llevan a cabo barberos o curanderos, en Egipto es practicada en el 77 por ciento de los casos por personal médico y paramédico, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). 

Esta práctica se justificaba gracias a una laguna legal, pues la ablación estaba hasta ahora permitida "en caso de necesidad médica", lo que en la práctica significaba que se hacía con toda impunidad.

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jueves, 24 de diciembre de 2015

24 de diciembre de 1914 - En el frente occidental, alemanes, británicos y franceses celebran un breve alto el fuego no oficial; este hecho fue conocido como la "Tregua de Navidad"

Las crónicas de la época procedentes de la trincheras en las que morían en condiciones miserables los soldados de ambos bandos enfrentados en la Primera Guerra Mundial relatan que en la navidad de 1914 se produjo uno de los hechos más insólitos que hayan tenido lugar en ninguna guerra.

Se conoció como la “Tregua de Navidad de 1914” y puso de manifiesto la crueldad de los altos mando militares de época y el poco interés que tenían los soldados de matarse los unos a los otros.

En la Nochebuena de 1914 los soldados alemanes decoraron las trincheras con abetos iluminados. Estos habían sido enviados al frente siguiendo órdenes directas del Káiser. También se hicieron llegar a los agotados soldados, raciones extras de pan, salchichas y licores.

Trate de imaginar la extraña sensación que aquella imagen, tan evocadora del cálido y acogedor ambiente Navideño pudo haber causado en los desdichados soldados. Algunos soldados alemanes entonaron canciones de navidad y en la distancia los aliados podían escuchar y sentir el ambiente festivo del que disfrutaban sus enemigos. Al poco rato de comenzar a cantar, desde las trincheras aliadas alguien se unió a la celebración, y así, uno tras otro, los hombres de uno y otro bando, comenzaron a confraternizar, compartiendo canciones navideñas.


Esa noche, soldados que hasta ese momento eran enemigos se sentaron juntos alrededor del calor del fuego. Intercambiaron pequeños regalos de sus pobres pertenencias -barras de chocolate, botones, insignias y pequeñas latas de carne de res. Hombres que hasta solamente una horas antes se disparaban a matar estában ahora compartiendo las festividades de Navidad y mostrándose los unos a los otros fotografías de sus familias. 

Aquel fue un hecho realmente sorprendente y queda perfectamente reflejado en las líneas que escribió un fusilero de 17 años llamado Walkinton: "Todo ocurrió espontáneamente, en forma muy misteriosa. Un espíritu más fuerte que el de la guerra prevaleció aquella noche". 

¿Pudo la tregua de 1914 haber puesto fin a la Primera Guerra Mundial? 

Un sobreviviente, Albert Moren, cree que sí. “Si la tregua se hubiera prolongado otra semana”, asegura, “habría sido muy difícil reiniciar la guerra”. En este caso se habrían salvado casi nueve millones de hombres que morirían antes del Armisticio. 

La tregua navideña de 1914 continuó en algunos sectores del frente hasta el Año Nuevo, y aún después. “tuvimos que dejar que durara todo ese tiempo”, explicó un alemán, en una carta enviada a su casa. “Queríamos ver cómo salían las fotos que ellos nos tomaron”.

Tras la noche, y al amanecer del día 25 de Diciembre de 1914, algunos soldados alemanes, salieron de sus trincheras enarbolando banderas blancas y caminando desarmados, se internaron en tierra de nadie.. A lo largo del día y en medio de aquel extraño clima de paz, cada uno de los bandos contendientes pudo recoger los cadáveres de los compañeros muertos en los combates anteriores. Llegaron a realizar oficios religiosos conjuntos e incluso jugaron algún que otro partido de fútbol.

El 17 de diciembre de 2014 en Ypres, Bélgica, la UEFA conmemoró el centenario de la Tregua de Navidad de 1914 en las trincheras de Flandes.  Se inauguró un monumento en el mismo lugar donde se disputó el improvisado partido de fútbol.



Al regresar a sus respectivas trincheras y terminado el día de Navidad, aquellos hombres que se habían conocido entre si, que se habían saludado y con quienes habían compartido sus sentimientos, sus fotos íntimas, las cartas de sus familiares…  se negaron a luchar. Disparaban al aire o se avisaban y saludaban a gritos.

A lo largo de la Primera Guerra Mundial se volvieron a dar algunos sucesos similares, aunque ninguno tan generalizado como el de la Navidad de 1914. Se han hecho películas y escrito novelas narrando aquel extraordinario suceso. Entre ellas destaca “Joyeaux Noel” de 2005, la que fue candidata al Óscar a la Mejor película en lengua no inglesa, candidata al Globo de Oro a la Mejor Película en lengua no inglesa y candidata al BAFTA a la Mejor Película extranjera.


Cuando la noticia de la tregua llegó a  los cuarteles generales de uno y otro bando los altos mandos tomaron las medidas oportunas para evitar que un hecho similar pudiera volver a suceder. Se dispusieron serias medidas para evitar que se siguiera propagando esa epidemia de fraternidad. La publicidad de guerra de ambos bandos había pintado al enemigo como un conjunto de monstruos capaces de las peores atrocidades. Si seguían dándose la mano los unos con los otros, iban a comprobar que eran buenas personas y eso resultaba peligroso para los grandes poderes que provocaron y que mantenían el conflicto

Muchos -no se sabe cuántos- soldados franceses fueron fusilados, como medida drástica para escarmentar al resto de sus compañeros. Los soldados alemanes fueron enviados a otro frente. Las cartas en las que los soldados narraban lo sucedido a sus familiares fueron interceptadas y destruidas y cualquier información -o la mayoría- que pudiera llegar a los periódicos británicos o franceses, censurada. Los franceses confiscaron los negativos de las fotografías que algunos soldados habían tomado durante la tregua, en donde se veían hombres de uno y otro bando posando amistosamente. La reacción de los respectivos altos mandos es tan sólo una muestra más de hasta qué punto la maldad de muchos hombres no tiene límite y que, al contrario de lo que no ha enseñado el cine, los malos casi siempre ganan.

Es el deseo para esta Navidad de quienes hacemos este blog que siempre ganen los buenos y que se pongan en marcha todas las treguas que haga falta para lograrlo.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

23 de diciembre de 1948 - Son ejecutados los condenados por crímenes de guerra por el Tribunal Penal Militar en Tokio.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el 70% de los estadounidenses creían que el emperador Hirohito era un sanguinario criminal de guerra por lo que pedían que pagara sus crímenes con su sangre, es decir, había una numerosa opinión pública favorable a que se ejecutara al emperador. MacArthur sabía que la figura del emperador era primordial para que la ocupación sobre Japón no encontrara problemas, sin el emperador se temía que surgiera una guerra de guerrillas. En un mensaje al presidente Truman, MacArthur aseguró que el papel de Hirohito en la guerra había sido estrictamente ceremonial, se pintaba a Hirohito como un pacifista cautivo en su palacio, una víctima de una conspiración perpetrada por la jerarquía militar japonesa. Además Mac Arthur argumentó que matar al emperador supondría una gran responsabilidad administrativa por parte de EE.UU hacia Japón, le salía más rentable a EE.UU mantener al emperador y crear bajo su mandato una sociedad constitucional democrática a imagen y semejanza de los Estados Unidos.

Aceptadas estas premisas se celebraron los juicios de Tokio contra los criminales de guerra japoneses, el resultado fue que el primer ministro, Hideki Tojo, y otros seis miembros fueron juzgados y ejecutados. Hirohito se salvó a pesar de que en el juicio se presentó como prueba de la culpa de Hirohito, un documento escrito y firmado por el emperador que le vinculaba con crímenes de guerra, a pesar de existir esta prueba, nunca llegó a mencionarse. Además, según el testimonio de Tojo durante el juicio, nada se hizo ni se podía hacer en Japón contra la voluntad del Emperador, afirmando que hasta la decisión de atacar Pearl Harbor dependió del emperador. Esto hizo que muchos países asiáticos vieran en estos juicios de Tokio una farsa para lavar la imagen del emperador japonés, dejando así un legado de mentiras que aún hoy en día hace difíciles las relaciones de Japón con otros países asiáticos.



Hideki Tojo (1884-1948)
Nombrado en 1940 como ministro de guerra, dejó en claro que Japón debería impulsar la invasión de China, y estaba convencido de que una guerra con Estados Unidos y Reino Unido no podía evitarse. En octubre de 1941, fue nombrado primer ministro y se llevó las carteras de Guerra, Educación, y Comercio e Industria. En diciembre de ese mismo año, se autorizó el ataque a Pearl Harbor. Japón se rindió a las fuerzas aliadas y el 2 de septiembre de 1945, Tojo fue capturado como un criminal de guerra.



Kenji Doihara (1883-1948)
Era un graduado de la Academia Militar de Japón y la Escuela Superior de Guerra japonés. Sirvió como espía en el noreste de China a partir de 1913 en adelante. Doihara fue juzgado por el tribunal de Tokio y condenado a muerte. Antes de su ejecución, fue encarcelado en la prisión de Sugamo.



Seishiro Itagaki (1885-1948)
Se graduó de la academia militar de Japón en 1904. Luchó en la Guerra Ruso-Japonesa en 1904-1905. Alcanzó el grado de teniente general con el ejército japonés y se convirtió en jefe del Estado Mayor del ejército Kwantung en 1936. Fue nombrado ministro de la Guerra en 1938, jefe del Estado Mayor del Ejército Expedicionario de China en 1939, alcanzó el grado de general en el ejército japonés.



Iwane Matsui (1878-1948) 
Se graduó de la Academia Militar de Japón en 1906. Alcanzó el grado de general en el ejército japonés en 1933 y se retiró dos años después, pero salió de su retiro para convertirse en el comandante de la Fuerza Expedicionaria japonesa de Shanghai el 13 de agosto de 1937.



Koki Hirota (1878-1948)
Diplomático de carrera, se desempeñó como embajador en los Países Bajos (1927-1930) y embajador en Rusia (1930-1932). Se desempeñó como ministro de Relaciones Exteriores 1933-1936. Se convirtió en primer ministro en marzo de 1936 y dimitió en febrero de 1937. 



Akira Muto (1892-1948) 
Se graduó de la academia militar de Japón en 1912 y de la Escuela Superior de Guerra de Japón en 1920. Se convirtió en el oficial general al mando de la 2ª División de Guardias Imperiales, Singapur-Sumatra en 1942, y más tarde el jefe del Estado Mayor del Ejército de Área 14 en las Filipinas en 1944.




Heitaro Kimura (1888-1948)
Se graduó de la academia militar de Japón en 1908. Él ayudó a planear la guerra contra China en calidad de viceministro de la Guerra en 1943.

Cuando hablamos de criminales de guerra nos referimos a los acusados en el juicio por crímenes de guerra organizado por los países aliados una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Los crímenes de guerra sobre los que se juzgó la responsabilidad de estas personas fueron divididos en tres categorías:
  • En primer lugar, los delitos contra la paz (clase A), planteamiento este según el cual la planificación, la preparación, la puesta en marcha y la ejecución de una guerra de agresión, así como la asociación criminal para la misma, se convertían en delitos contra el derecho internacional. Sin embargo, hasta antes de la Segunda Guerra Mundial, la guerra de agresión podía ser “ilegal”, pero nunca un delito por el que se pudiese castigar a un individuo, hecho este por el cual este planteamiento fue criticado en razón de su retroactividad.
  • En segundo lugar, los delitos de guerra clásicos (clase B). Los castigos legales a las personas implicadas en malos tratos a prisioneros, matanzas de poblaciones civiles en territorios ocupados, destrucción de ciudades, etc, estaban reconocidos desde antes de la Segunda Guerra Mundial por el derecho internacional.
  • En tercer lugar, los delitos de lesa humanidad (clase C), planteamiento según el cual los actos inhumanos y los hostigamientos contra la población civil se consideran delitos contra el derecho internacional. Dado que la persecución perpetrada por los nazis contra la población alemana de origen judío (población del propio país) y los actos en tiempos de paz no podían ser castigados incluyéndolos en la clase B, los aliados crearon esta ley retroactiva en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.
En el caso de Japón, los crímenes contra la paz (clase A) fueron conocidos exclusivamente por el Tribunal Militar Internacional para el Extremo Oriente en los llamados Juicios o Procesos de Tokio (1946-1948), en los que los 11 países aliados juzgaron a 28 líderes japoneses. Es decir, que los únicos criminales de guerra de la clase A son los acusados en estos procesos.


En estos procesos se dirimía si los acusados estaban implicados en una decisión política de tan alto nivel como es entrar en guerra, por lo cual los acusados eran todos líderes del Estado japonés, con miembros del gabinete de gobierno y responsables del Ejército y de la Armada entre ellos. Comparados con quienes eran acusados de crímenes de las clases B o C, eran personajes principales, por posición social y por cargo (si bien es cierto que en los juicios de Tokio los juzgados fueron acusados no solo de crímenes de la clase A, sino también de atrocidades de la clase B y C).

Por otra parte, cada uno de los países aliados abrieron juicios para juzgar los crímenes de las clases B y C. Entre estos juicios militares en los que se trataban exclusivamente estas atrocidades están el de Yokohama (Estados Unidos), el de Singapur (Reino Unido) y el de Batavia (Holanda).

En los procesos abiertos por cada país se juzgaban los malos tratos a los prisioneros y otras violaciones de las leyes de guerra, siendo la mayor parte de las personas juzgadas suboficiales y soldados. Según estadísticas elaboradas por el Ministerio de Bienestar Social de Japón, el número total de acusados por crímenes de las clases B y C (excluyendo a quienes murieron durante el proceso) fue de 4.830.

Yasukuni es un santuario en el que se rinde culto a las almas de los caídos en batalla por el Estado, que pasan a ser tratados como kami (en el sintoísmo, “dioses”). Muchos de los japoneses que murieron en batalla durante la guerra se despidieron de su compañeros prometiéndoles, según era costumbre, que se reunirían con ellos en Yasukuni. En pocas palabras, rindiéndoles culto en Yasukuni se prueba que estas personas fueron mártires de la patria y que su muerte tuvo un sentido elevado.

Ya desde el periodo de ocupación aliada, los familiares de aquellos que, habiendo sido hallados culpables de crímenes de guerra, terminaron sus días en el patíbulo, imploraron que pudieran recibir culto con el resto de los caídos. A finales de 1951, Imamura Hisa, esposa del general del Ejército de Tierra Imamura Hitoshi, transmitió a la Comisión de Justicia de la Cámara Alta de la Dieta (Parlamento) el sentir de los familiares de los ejecutados.
“Es realmente penoso ver cómo los familiares pasan sus días bajo el peso del oprobio que supone que sus difuntos ajusticiados como criminales de guerra no puedan ser venerados ahora mismo en el santuario de Yasukuni”, fueron sus palabras.
El gran cambio llegó al finalizar el periodo de ocupación y recuperar Japón su soberanía. En un documento emitido en mayo de 1952, el Ministerio de Justicia de Japón se desmarcó de la interpretación vigente hasta el momento, según la cual los criminales de guerra recibían un tratamiento equiparable al de las personas condenadas por los tribunales japoneses, y abrió la puerta a la restitución de sus derechos civiles. En 1953 se reformó la ley que regía la asistencia pública a los familiares de los difuntos y en ella las muertes de los criminales de guerra por ejecución y las ocurridas durante el cumplimiento de la condena fueron calificadas de hōmushi (concepto creado ad hoc que podría traducirse por “muerte judicial”) y en la práctica se equiparaban a las muertes ocurridas durante el cumplimiento de las funciones públicas. Además, tras recibir una súplica de la asociación de familiares de difuntos, formada en 1947, el Ministerio de Bienestar Social (actual Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar) comenzó a cooperar en 1956 con Yasukuni aportando las informaciones necesarias para que este incluyera a nuevas personas entre las veneradas en el santuario.  
  
Santuario de Yakusuni
En 1978, tras la muerte del anterior gūji (máxima autoridad religiosa de un santuario sintoísta) de Yasukuni, el marqués Tsukuba Fujimaro, lo sustituyó Matsudaira Nagayoshi. Nieto de Matsudaira Shungaku, señor feudal de Fukui, e hijo de Matsudaira Yoshitami, titular del antiguo Ministerio de la Casa Imperial, al final de la Segunda Guerra Mundial era capitán de corbeta de la Armada japonesa, para integrarse posteriormente en el cuerpo de Tierra de las Fuerzas de Autodefensa. Su suegro, el vicealmirante Daigo Tadashige, fue fusilado tras haber sido encontrado culpable como autor de crímenes de guerra de las clases B y C en el juicio organizado por los holandeses. Actualmente se le rinde culto en Yasukuni.

Matsudaira, que postulaba un rechazo frontal a los juicios de Tokio de carácter ideológico, que lo llevaba a negar una visión de la historia, la emanada de tales juicios, según la cual “Japón tenía la culpa de todo”, procedió a “consagrar” secretamente a los siete reos ejecutados y de otros cinco presos que murieron por enfermedad durante el cumplimiento de su condena (Hiranuma Kiichiro, Koiso Kuniaki, Shiratori Toshio, Togo Shigenori y Umezu Yoshijiro) y a Matsuoka Yosuke y Nagano Osami, ambos fallecidos por enfermedad antes de recibir la sentencia, el 17 de octubre de 1948

El hecho se difundió mediante informaciones periodísticas en abril del año siguiente, pero en un primer momento no causó gran revuelo. Sin embargo, el 15 de agosto de 1985, cuando se cumplían los 40 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el entonces primer ministro Nakasone Yasuhiro se decidió a hacer una visita oficial al santuario, lo cual le valió las más duras críticas de los países vecinos. 

Ante esta situación, Nakasone decidió renunciar a volver a visitar oficialmente el santuario al año siguiente diciendo que lo hacía en consideración al gobierno chino, encabezado entonces por Hu Yaobang. Fue, pues, la visita oficial de Nakasone la que activó la espiral de violentas reacciones internacionales y estancamientos diplomáticos que hemos conocido cada vez que un primer ministro visita Yasukuni.

En todo caso, la inclusión de los criminales de guerra de la clase A entre las almas veneradas de Yasukuni supera la dimensión de las honras fúnebres o de los oficios religiosos de difuntos propiamente dichos, para adquirir un significado decididamente político. La “consagración” de estas figuras en Yasukuni fue una “medida espiritual” orientada a un rechazo frontal de los juicios de Tokio, y una acción provocada por una visión de la historia que reivindica la justicia y legitimidad del pasado de Japón.

Conmemoración en Yasukuni


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domingo, 8 de noviembre de 2015

Los 47 Ronin

La singular hazaña de los 47 ronin es una de las leyendas nacionales más conocidas y significativas del Japón, habiendo traspasado sus fronteras e influyendo notablemente en la conformación del carácter y la idiosincrasia de su país a lo largo de los siglos. Es una de los más célebres en la historia de los  samurai. Esta fue tal vez más aún, ya que se produjo en un momento en que la clase samurai estaba luchando para mantener un sentido de sí mismo: guerreros sin guerra, una clase social sin una función.

Curiosamente, los hechos que dieron origen a la leyenda ocurrieron en época relativamente moderna. El 30 de enero de 1703, según el calendario occidental, en una madrugada nevada y ventosa, 47 samuráis sin amo, que habían servido a la noble casa desaparecida de Ako, penetraron en la mansión situada en un barrio de Edo (actual Tokio) perteneciente al caballero Kira Kozuke-no-Suke Yoshinaka, antiguo maestro de ceremonias del palacio del shogun, y valiéndose de la sorpresa y de un plan de acción perfectamente planificado, se enfrentaron victoriosos a más de doscientos enemigos, localizando a su objetivo principal, el propio Kira, decapitándole y llevando su cabeza como ofrenda hasta la tumba de su antiguo señor, Asano Takumi-no-Kami Naganori.

El castillo de Ako, en la actualidad
Se cumplía así una justa venganza, cuyo origen se remontaba prácticamente a casi dos años atrás, cuando, en 1701, el señor Asano había sido provocado por Kira en el interior del palacio del shogun, obligando al primero a que sacara la katana bajo su noble techo, lo cual estaba terminantemente prohibido y penado con la muerte. Pese a las súplicas de sus hombres y los testimonios que culpaban de los hechos al mezquino Kira, Asano fue condenado a morir, infligiéndose el seppuku o hara-kiri, último honor reservado a todo samurái o daimyo (señor feudal) sentenciado a muerte. El joven amo del señorío de Ako acató el veredicto sin protestas, practicándose el doloroso ritual de inmediato. Su viuda se exilió al Templo de Sengakuji, en Edo, mientras su castillo y sus tierras eran expropiados por el shogun, dejando a los samuráis a su servicio, que llevaban décadas con la familia Asano, convertidos en ronin, es decir, samuráis sin amo. Fue el consejero principal del castillo de Ako, situado a buena distancia de Edo, el caballero Oishi Kuranosuke, quien reunió a su alrededor en secreto a los más fieles servidores de su difunto señor, conjurándose para vengarse y hacer justicia, pues el caballero Kira había sido exonerado de cualquier culpa por el consejo del shogun. Planearon cuidadosamente la venganza; Kira no era tonto, y esperando algún tipo de atentado contra su vida por los hombres de Asano aumentó su guardia personal. Con este fin el grupo de ronin escondió  armas y armaduras y se dispersaron; algunos ocupando puestos de trabajo de baja categoría, mientras que otros, como el propio Ôishi, permiten que parezca que habían perdido toda preocupación por su futuro

Veintidós meses de penalidades, miserias e ignominias pasaron para los ronin, durante los cuales Oishi Kuranosuke aparentó convertirse en mujeriego y bebedor, abandonó a su esposa y comenzó a frecuentar todas las casas de Edo de mala reputación, orgías con prostitutas y participar en peleas de borrachos. Se cuenta que en una ocasión, un samurai de Satsuma encontró a Ôishi borracho en la calle y escupió sobre él, diciendo que no era un verdadero samurai.

Finalmente, aquella noche de invierno, cuando ya nadie lo esperaba y sus nombres eran objeto de burla y vergüenza, Kuranosuke cumplió su palabra, llevando a cabo una hazaña inmortal, en la que unos pocos se enfrentaron a muchos... Los hombres de Kira, muchos de los cuales murieron o fueron heridos, fueron tomados completamente por sorpresa, pero pusieron una resistencia enérgica (uno de los ronin murió durante el ataque), aunque en última instancia, en vano: Kira fue encontrado en un cobertizo y se presentó a Ôishi, quien le ofreció la oportunidad de cometer suicidio. Cuando Kira no respondió, Ôishi golpeó la cabeza con la misma daga que Asano había utilizado para matarse a sí mismo. Entonces la cabeza de Kira fue puesta en un cubo y llevada a la Sengaku-ji, donde fue enterrado Asano.

Después de que Ôishi y los demás llevaron el sangriento trofeo al espíritu de Asano, se entregaron. Sabiendo que el único destino que les aguardaba, a pesar de la victoria, era la muerte: todos ellos serían condenados a su vez a practicarse el hara-kiri, a excepción del más joven entre todos, perdonado por el propio shogun Tsunayoshi. El veinte de marzo de 1703 (fecha occidental) los 46 ronin se hicieron el seppuku, siendo enterrados frente a la tumba de su señor, en el Templo de Sengakuji. Años después, gracias a su sacrificio, el nombre de la casa de Asano sería restaurado y su honor restablecido. Terminaba así el sangriento episodio conocido por los historiadores como Incidente de Ako o Incidente Genroku (aludiendo esto último a la Era del calendario japonés en que tuvieran lugar los hechos). Pero comenzaba la leyenda.

La opinión popular y la simpatía de las gentes estaban, casi unánimemente, del lado de los 47 ronin, que habían combatido y entregado sus vidas para defender el honor samurái, en una época en que este parecía haber desaparecido. De inmediato, apenas semanas después de los hechos, comenzaron a representarse obras de títeres (joruri o bunraku) inspiradas en los sucesos, aunque siempre con los nombres, fechas y ciertos detalles alterados, para escapar a la censura del shogun. Una de estas obras, "Kanadehon Chushingura", bautizó el género dedicado a glosar la hazaña de los ronin como "Chushingura", que viene a significar "tesoro de los siervos leales" y sigue utilizándose hoy día como sinónimo de su trágica aventura. Más de doscientas películas, incontables obras de teatro kabuki, poemas, novelas, libros de Historia, algunos desde ópticas revisionistas y desmitificadoras, pero también series de televisión, mangas y animes, han convertido "Chusinghura" en el equivalente nipón a las historias del Rey Arturo, Robin Hood, El Cid o Jesse James y los desperados del Oeste Americano. Su nombre simboliza las más altas virtudes de entrega, sacrificio, paciencia y heroísmo de la cultura samurái y, por extensión, del pueblo japonés. En Occidente, su popularidad creció inmensamente al publicarse en inglés, hacia 1880, la novela "47 ronin. La historia de los leales samuráis de Ako" del autor japonés Tamenaga Shunsui, convenientemente adaptada al gusto occidental, y auténtico best-seller capaz de conquistar a lectores tan ilustres como el mismísimo Theodore Roosevelt o el escritor Robert Louis Stevenson.


Escena de la película "47 Ronin" de 2013
Las tumbas de los 47 ronin -el samurái perdonado fue también enterrado junto al resto, tras su muerte con más de ochenta años de edad- constituyen un verdadero santuario, visitado anualmente por miles de japoneses y extranjeros, que siguen rindiendo asombrado homenaje a estos héroes singulares, símbolo de una cultura y una tradición no menos únicas.

Para los Samuráis, la muerte significaba un asunto de honor. Como lo creían los antiguos griegos, una muerte noble, temprana y violenta era un signo de predilección de los dioses, su ideal era  "Vivir bellamente y morir de manera hermosa". De allí la adopción del capullo de cerezo como emblema del Samurai... bello y efímero. Un día en pleno florecimiento, al dia siguiente abatido por la tormenta

La historia de los 47 ronin no tardó en convertirse en leyenda.
En la actualidad se pueden visitar las tumbas de todos ellos en el templo de Sengaku-ji


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viernes, 2 de octubre de 2015

Civilizaciones mesoamericanas precolombinas

A finales del Siglo XV, el descubrimiento del Nuevo Mundo reveló a los ojos de los europeos la existencia de pueblos cuyas manifestaciones artísticas e intelectuales aparecían sorprendentemente diferentes de las suyas. En particular en la vasta zona que hoy comprenden La zona meridional de México, Belice, Guatemala y parte de Honduras y El Salvador, un mosaico de diversas etnias que hoy conocemos como “civilizaciones mesoamericanas”.


Si bien en aquella época los conquistadores no supieron apreciar y respetar ese patrimonio cultural, con el tiempo los pueblos precolombinos han sido redescubiertos y reevaluados totalmente. Civilizaciones que supieron crear una escritura, matemáticas complejas, un cómputo del tiempo avanzadísimo y una arquitectura monumental caracterizada por majestuosas ciudades sobre las que destacaban las grandes pirámides escalonadas,

Los arqueólogos definen como “arcaico” el lapso que va desde el 7000 hasta el 2000 a. C. En este período, grupos de cazadores y recolectores nómadas iniciaron gradualmente el cultivo de ciertas plantas como el maíz, los frijoles y el aguacate; también la cría de algunas especies animales, como el perro y el pavo.

La caza y la pesca no fueron abandonados y mantuvieron siempre una relevancia importante en la economía de los pueblos mesoamericanos, La domesticación de las plantas y de los animales dio origen al fenómeno de la sedentarización entre finales del período arcaico y comienzos del Preclásico surgieron los primeros poblados de carácter rural, formados por grupos de chozas construidas con materiales perecederos. Al mismo tiempo nacieron concepciones y cultos religiosos que, junto con la cultura material, sentaron los cimientos de las futuras civilizaciones mesoamericanas.

Durante el Período Preclásico o Formativo (1800 – 200 a. C.), en el contexto cultural de los primero asentamientos agrícolas floreció la más antigua civilización mesoamericana, definida hoy como “Civilización Olmeca".
En las tierras bajas tropicales situadas a lo largo del Golfo de México se edificaron los primeros centros ceremoniales, constituidos por edificios de carácter sagrado y de estructura piramidal. En el seno de la civilización olmeca empezó a delinearse un poder centralizado de tipo político-religioso, y a este período se remontan las primeras huellas de los cultos chamánicos y del nahualismo cuyo origen ha de buscarse sin embargo en una matriz cultural antiquísima.

Cronológicamente, el Preclásico se divide en tres periodos: el Temprano fue una época en la que sólo existían grupos tribales en asentamientos permanentes junto a los campos de cultivo. En ella se generaliza el desarrollo de la cerámica y se consolida la agricultura, con el cultivo del maíz y otras hortalizas. Se inicia un proceso social de estratificación que finaliza con la aparición de las primeras sociedades marcadas por diferentes capas, en la costa del golfo de México y en el Pacífico de Guatemala. En este primer tramo del Preclásico destaca la cultura Capacha, un importante motor de la maquinaria civilizadora de Mesoamérica. Fruto de una fase recesiva en la que entraron las culturas de Occidente y la asimilación de éstas con los pueblos con los que habían tenido relaciones, en el 1.500 surgieron Tlatilco, en el valle de México, y la cultura olmeca, en el Golfo. Especializado en los recursos del lago Texcoco y la agricultura del maíz, Tlatilco se convirtió en uno de los centros sociales más importantes de la época. Algunos investigadores opinan que fueron los antepasados de los otomíes los fundadores de Tlatilco.

En el Preclásico Medio se producen cambios tecnológicos considerables. Evolucionan las técnicas agrícolas y se construyen canales, terrazas y otros sistemas de control de las aguas para regadío. Hacia el 700 a. C. aparecen en Tehuacán sistemas de irrigación, lo que trajo consigo el aumento productivo de la tierra y una mayor variedad de plantas cultivadas. Estos avances agrícolas permitieron el desarrollo tecnológico en otros campos, la mayor producción de productos y el fomento del intercambio o comercio de materias primas. Son los primeros pasos hacia el fortalecimiento de la unidad cultural e histórica en Mesoamérica. La ocupación o especialización en el cultivo del alimento básico permitió la dedicación de otros a otras funciones o labores secundarias, algunas relacionadas con la magia y la religión, y la elaboración de objetos suntuarios con los que comerciaban.

Un Danzante de Monte Albán
El preclásico Medio corresponde al periodo de mayor florecimiento y expansión de los olmecas. Es en este periodo cuando surge la característica más importante, la diferenciación social. Así mismo surge la escritura y el calendario que aparecen a partir del año 600 a. C.; los primeros registros calendáricos en monumentos de piedra más antiguos en el valle de Oaxaca: el monumento 3 de San José Mogote, las lápidas de los Danzantes de Monte Albán y las Estelas 12 y 13 de este mismo sitio;
también el intercambio de productos tropicales de su área y el control de yacimientos minerales de Guerrero y Morelos, donde establecieron enclaves como Teopantecuanitlán y Atlihuayán. El impulso e influencia de la cultura olmeca fue tan importante que alcanzó toda el Área Maya y hasta la península de Nicoya, Costa Rica, y a sus vecinos del sureste y Oaxaca.


Estelas 12 y 13
El tercer periodo o Preclásico Tardío lo marca la decadencia de la cultura olmeca. En esta etapa cultural, lo que eran pequeñas aldeas aumentaron de tamaño hasta convertirse en enormes y complejos centros de poder, rodeados por otros núcleos más pequeños. Estos núcleos urbanos o aldeas se estructuraron por orden de importancia y comenzaron a pagar tributo a los centros mayores, acabando por depender de ellas económicamente. Los grandes centros urbanos se ubicaban alrededor de enormes plazas, con un tipo de arquitectura que a la vez se componían de plazas y plataformas religiosas, templos monumentales formados a base de plantas superpuestas, rectangulares o circulares, que acababan con un adoratorio en su cima y a la que se accedía por grandes rampas o escalinatas.

En el desarrollo económico, el comercio tuvo también su gran importancia, especialmente entre los centros mayores, que comenzaron a disputarse el control comercial y político, lo que les llevó a enfrentamientos bélicos entre sí. De igual manera este periodo supuso un espacio temporal en el que proliferaron las esculturas religiosas, reproduciéndose en ellas episodios míticos y escenas cosmológicas, como los relieves de Izapa. Así mismo, se estima que fue en este tiempo en el que dio comienzo el desarrollo de la escritura, que se extendió por una amplia región, abarcando territorio de Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas y Guatemala.

Al final de este periodo preclásico o Formativo son los núcleos de población localizados en el valle de México los que atraen y concentran la hegemonía política y comercial. Las pequeñas aldeas que se situaban en los alrededores del lago Texcoco se transforman en grandes ciudades, como la anteriormente mencionada Tlatilco, situada en la ribera norte del lago, o Cuicuilco, en las faldas de la serranía del Ajusco. La primera de ellas mantenía fuertes relaciones culturales con Occidente, en cambio, la segunda controlaba el comercio en el Área Maya, Oaxaca y la costa del Golfo.

Los olmecas dieron vida a diversas expresiones artísticas, como la escultura monumental y la cerámica. La herencia cultural de los olmecas fue recogida sucesivamente por todas las demás culturas mesoamericanas.

La complejidad de los centros ceremoniales, el refinamiento artístico y la notable riqueza de los elementos religioso-culturales suscitan interrogantes sobre la identidad del pueblo olmeca. Todavía no ha sido posible comprender quienes fueron exactamente, ni cómo nació y se desarrolló su elevado nivel de conocimientos.


Uno de los más sorprendentes hallazgos arqueológicos es una serie diecisiete cabezas colosales de piedra, de varias toneladas de peso. Los curiosos rasgos que caracterizan los gigantescos rostros incluyen labios hinchados replegados hacia abajo y gran nariz achatada, similares a los de los pueblos negroides, han llevado a plantearse muchos interrogantes sobre el origen étnico de los personajes representados. Estos mismos rasgos han sido hallados también en otras estatuas y bajorrelieves de altares que sostienen entre sus brazos a un niño.

Tras varios siglos de expansión cultural, alrededor del 400 a.C. comenzó su declive la cultura olmeca para extinguirse alrededor del año 200 a.C.. Con su decadencia de da comienzo un nuevo desarrollo cultural independiente, en la zona oaxaqueña, en Monte Albán, donde los zapotecos reelaboran o reciclan elementos culturales de los decadentes olmecas adquiriendo características propias. También en el altiplano guatemalteco surgen los primeros síntomas de lo que sería la cultura maya clásica, en Kaminaljuyú, aunque influenciados todavía por los vínculos con las culturas del Centro y el Golfo. Salvo en Occidente, en todas las regiones de Mesoamérica comenzaron a levantarse grandes construcciones y monumentales ciudades, la pirámide circular de Cuicuilco, la plaza central de Monte Albán y la pirámide de la Luna en Teotihuacan son algunas de ellas.

La cultura Huasteca es una civilización prehispánica mexicana de Mesoamérica. A partir de las evidencias arqueológicas conocidas, se piensa que sus orígenes se remontan al 1000 a.c., aunque el período más productivo de su civilización se considera que haya ocurrido durante el posclásico mesoamericano, entre el declino de Teotihuacán y el surgimiento del imperio azteca. Los huastecos se autodenominan teenek (contracción de Te' Inik, "gente de aquí"; también conocidos como los Huaxtecos, Wastek) y hablaban el idioma huasteco, una lengua de la familia maya.

Los Huastecas, huaxtecas o huaxtecos son un pueblo nativo de México que habitaron en los estados mexicanos de Hidalgo, San Luis Potosí, Veracruz y Tamaulipas concentrándose a lo largo del Río Pánuco y en la costa del Golfo de México.

Estatua de la región de
Tampico (S. XIV - XVI)
La evidencia lingüística es corroborada por descubrimientos arqueológicos. En 1954, Richard Stockton MacNeish encontró cerámica y figurillas en el periodo Formativo Medio, llamado "Pavón de Pánuco" en los sitios de río Pánuco de la Huasteca, que se asemejan a objetos preclásicas de Uaxactún, un sitio Maya de la región de Petén (los huastecos se mantuvo en Santa Luisa, situado al este de Papantla, cerca de la costa del Golfo, hasta que desplazo o fue absorbida por los totonacos hacia el año 1000).

La cultura Huasteca alcanzo logros como civilización al construir ciudades. La ciudad principal fue Tampico, que se convirtió en el tiempo un centro económico justo. Por lo general llevaban poca ropa. Ellos fueron admirados por otros pueblos mesoamericanos por sus habilidades musicales.

Alrededor de 1450, los huastecos fueron derrotados por los aztecas, bajo la dirección de Moctezuma I, a partir de entonces, los Huastecos pagaron tributos a los aztecas, pero mantuvieron en gran medida un autogobierno a nivel local.

Fueron dominados por los conquistadores españoles entre 1519 y 1530. Con la imposición de la fe católica. Después de la conquista española, los huastecos muchos fueron vendidos como esclavos en el Caribe por los españoles.

Los huastecos vivían al norte de la cultura Totonaca en el noreste de Mesoamérica, esta influencia ayudo a formar y crear un estilo distinto de arte. Los huastecos hablaban maya, que era un lenguaje usado mucho en el comercio que se utilizada en ese momento. Su arte fue influenciada por la zona costera, lo cual resulto en la fabricación de objetos de concha.

Entre sus obras también destacan sus vasijas, y sus esculturas. Estos elementos fueron hechos a menudo de las conchas marinas y en formas de cabezas humanas, gargantillas con grabados de conchas, tocados para las cabezas.


El arte huasteco del fin del Posclásico está representado por esculturas muy característicos: estatuas de los cuales la parte delantera representa figuras de tamaño natural, en la parte posterior hay otra escultura más pequeño, por ejemplo un niño en una bolsa o un esqueleto.

Los huastecos construyeron templos en sus pirámides escalonadas, esculpieron estatuas y produjeron una cerámica ricamente decorada. Su arquitectura era muy simple. Una característica de su construcción era una planta circular y con esquinas redondeadas. Su ciudad principal era Tamuín.

Tamtoc
Las excavaciones arqueológicas han sido relativamente pocas en la región Huaxteca (es decir, el país de los Huastecas). El sitio más conocido se llama Tamtoc. Se encontraron estructuras circulares, que habría sido dedicadas al culto de Quetzalcóatl.

Aproximadamente en el 600 a.C. surgió un centro de notable importancia en la región de Oaxaca: Monte Albán, considerada hoy como la capital de los zapotecas. Este pueblo, cuyas huellas más antiguas están fuertemente impregnadas por la cultura olmeca, contribuyó al florecimiento de la región de Oaxaca y, casi con seguridad, a la difusión de algunos elementos culturales de importancia fundamental en el mundo mesoamericano: La escritura, los conocimientos matemáticos y el calendario.

Monte Albán conoció un notable desarrollo sobre todo en el Período Protoclásico o Temprano, comprendido entre los años 200 a.C. y 250 d.C. y el Período Clásico, entre los años 250 d.C. y 950 d.C.

Entre los monumentos arquitectónicos de mayor relieve están el llamado “Edificio J”, considerado un observatorio astronómico, la “Plataforma de los Danzantes” y numerosas sepulturas destinadas a personajes de alto rango. Alrededor del 800 d.C. el poder de la ciudad comenzó a decaer y el papel de “capital” de Oaxaca pasó al centro de Mitla, nacido de la fusión de la cultura zapoteca con la mixteca.

Los Zapotecas desarrollaron un calendario y un sistema logofonetico de escritura que utiliza un glifo separado para representar a cada una de las sílabas de la lengua. Este sistema de escritura es uno de varios candidatos de los que se piensa que han sido los primeros sistemas de escritura de Mesoamérica y el predecesor de los sistemas de escritura desarrollado por las civilizaciones maya, mixteco y Azteca.
Urna funeraria de cerámica pintada 
Eran sedentarios y avanzados como civilización, que vivían en grandes aldeas y ciudades, en casas construidas con piedra y mortero. Grabaron los principales eventos de su historia por medio de jeroglíficos, y en las guerras hicieron uso de unas armaduras de algodón. Las ruinas o zona arqueológica conocida como Mitla se encuentran evidencias de ocupación humana desde principios de nuestra era (año 0 a 200). Ante la desaparición de Monte Albán como núcleo de poder, Mitla se convirtió en una población muy importante que funcionó como centro de poder para los zapotecas del valle. Su máximo crecimiento y apogeo ocurrió entre 950 y 1521.

Los Zapotecas dicen que sus antepasados surgieron de la tierra, de cuevas, o que surgieron de árboles o Jaguares en personas, mientras que la élite que los rige cree que descendieron de seres sobrenaturales que vivían entre las nubes, y que a su muerte volverían a dicho estatus. De hecho, el nombre por el cual los Zapotecas son conocidos hoy en día es el resultado de esta creencia "El pueblo de las nubes"

Al igual que la mayoría de los pueblos religiosos de Mesoamérica, la religión zapoteca fue politeísta. Ellos adoraban a sus antepasados y creían en la existencia de un paraíso subterráneo. De ahí la importancia del culto a los muertos.

Eran politeístas, eso quiere decir que tenían varios dioses. Su dios principal se llamaba Xipe Totec y este se le conocía por tres nombres:
  • Totec: es el dios mayor, el que los regía.
  • Xipe: es el dios creador, aquel que hizo todo como es ahora.
  • Tlatlauhaqui: es el dios astro, el Sol.
Xipe
Dos deidades principales incluyen a Cocijo, el Dios de la lluvia (similar al Dios Azteca Tláloc) y Copijcha, el Dios de la luz. Se cree que los zapotecas practicaban de forma periódica sacrificios humanos en sus rituales.

En la región del México central surgieron, durante el Preclásico tardío, dos centros de notable importancia: Cuicuilco y Teotihuacán. El primero caracterizado por plataformas de base circular, fue destruido por la violenta erupción del volcán Xitle alrededor del año 100 a.C.

La ciudad quedó completamente sepultada y los habitantes sobrevivientes se refugiaron probablemente en Teotihuacán, el segundo centro de la región, situado no lejos del lago de Texcoco. Desde ese momento, Teotihuacán asumió un papel preponderante en la región: de pequeño centro agrícola a un auténtico centro urbano de sorprendentes dimensiones, enriquecido por monumentos de carácter sacro que fueron erigidos a partir del año 250 d.C. aproximadamente.

Teotihuacán se convertirá probablemente en el centro de culto del dios Tláloc y de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada.

Tras ser destruida por un incendio en el año 725 d.C. la metrópoli fue abandonada definitivamente en el año 900 d.C. después ocupada parcialmente por los chichimecas y abandonada alrededor del año 1000 Se supone que fueron sus sobrevivientes los que transmitieron el culto de la serpiente emplumada a los toltecas de Tula.


Teotihuacan es uno de los centros arqueológicos más impresionantes del mundo. La ciudad de las pirámides estuvo habitada desde el año 100 a. C. hasta el 650 d.C. aproximadamente. Está ubicada en un amplio valle del centro de México a unos 2.300 metros de altura, la misma altura que la ciudad de México, que sólo queda a unos 50 km de distancia. Si bien Teotihuacan está siendo investigada científicamente desde hace más de un siglo, sólo un 5% de las ruinas ha sido excavada hasta hoy.


Teotihuacan fue un poderoso centro político, militar, económico y cultural que influenció a toda Mesoamérica. Durante su apogeo, más de 150.000 habitantes vivieron en un área de unos 20 kilómetros cuadrados, siendo Teotihuacan una de las mayores metrópolis del mundo de aquella época.

Si bien en Teotihuacán se han hallado numerosas aportaciones de origen extranjero, no se ha averiguado todavía cuál fue el pueblo que contribuyó al florecimiento de la más vastq y espectaculkar ciudad del mundo mesoamericano y que dio origen al hoy llamada “civilización teotihuacana”. Algunos investigadores se inclinan por individuos de la raza otomí, otros por los totonacas de Veracruz y otros por una población de lengua nahua, quizás antepasados de los aztecas, pero se trata solo de hipótesis. Aún se desconoce con exactitud su denominación original. Cuando los aztecas llegaron desde el norte al altiplano central de México en la primera mitad del siglo XIV, descubrieron la ciudad en ruinas y le dieron el nombre de Teotihuacan, o "el lugar en el que fueron creados los dioses", relacionándola con su propia mitología de creación. También los nombres "Pirámide del Sol" y "Pirámide de la Luna", asi como la "Calzada de los Muertos", son atribuidos a los aztecas.

Durante el Período Clásico, la más importante civilización de la Costa del Golfo nació y se desarrolló en la región central de Veracruz y ha sido definida como “Cultura de El Tajín” por el nombre de su principal centro ceremonial. Más que en otros lugares de Mesoamérica, en El Tajín han surgido a la luz numerosas canchas para el juego de pelota.

cancha para el juego de pelota
La práctica intensa de este ritual contribuyó ciertamente al desarrollo de esa cultura, que de cualquier manera presenta todavía rasgos oscuros. No se conoce con certeza el nombre del pueblo que vivió durante muchos siglos en la región. La hipótesis más acreditada se inclina hacia los totonacas.

El Tajín
El Tajín fue abandonado alrededor del año 1150 d.C. Los huastecas, grupo étnico distinto a los otros de la Costa del Golfo, estuvieron asentados en la región del norte de El Tajín en diversos sitios que ocuparon desde el preclásico hasta el Postclásico

Al período Preclásico Superior pertenecen las primeras huellas de lo que se convertió, unos siglos más tarde, en la más espectacular y fascinante cultura mesoamericana precolombina.

La civilización maya, considerada la más notable entre las surgidas en la Mesoamérica precolombina, extrajo, en el momento de su formación, el sustrato cultural olmeca, zapoteca y probablemente de la civilización de Teotihuacán. En esta área geográfica donde evolucionaron la cultura monumental, la escritura y el calendario.

En los altiplanos de Guatemala y Chiapas en México y a lo largo del litoral del Pacífico, alrededor del año 250 a.C. algunos poblados agrícolas se extendieron y se transformaron gradualmente en centros ceremoniales. En ese contexto se han hallado los primeros testimonios culturales mayas.

Además de los imponentes vestigios arquitectónicos, pinturas murales, cerámica y preciosas ofrendas funerarias, los mayas han transmitido a la posteridad una serie de conquistas intelectuales que conducen hoy a considerarlos la más prestigiosa de las civilizaciones de la América precolombina. Tales conocimientos fueron probablemente fruto de la reelaboración de la antigua herencia cultural olmeca, así como consecuencia de los contactos con otros pueblos, como llel de Tenotihuacán y el de Veracruz central.

Calendario maya
Los mayas sobresalieron en el estudio de los astros, del calendario y de las matemáticas, “Inventaron” el símbolo del cero muchos siglos antes que los científicos de la India. Algunos códices (libros pintados) que sobrevivieron a la destrucción inmediatamente posterior a la llegada de los conquistadores, ilustran por medio de imágenes y glifos la sorprendente vastedad de los conocimientos mayas en el campo astronómico y astrológico: Los acontecimientos cotidianos, las guerras, las festividades y el culto a los dioses estaban vinculados de un modo imprescindible al transcurrir del tiempo, que era calculado sobre la base de los diversos ciclos de los calendarios, como el calendario ritual de 260v días, el Civil, de .365 días y la Cuenta Larga.

Los mayas elaboraron una forma de escritura propia, completa desde un punto de vista gramatical y sintáctico, descifrado recientemente con respecto a otras escrituras del mundo antiguo.

Guerreros mayas
La religión, que en el Período Clásico se convirtió en un auténtico culto organizado y gestionado por la élite sacerdotal, veneraba a deidades relacionadas con la agricultura y la fertilidad, como el dios de la lluvia, Chac, y el dios del maíz. Además tenían gran importancia el dios del sol, la diosa de la luna y el sumo creador, Itzamná.

El esplendor político y cultural de las ciudades mayas comenzó a declinar alrededor del año 900 d.C., al principio del Período Posclásico. La mayor parte de los poderosos centros de las Tierras Bajas fueron abandonados paulatinamente, a excepción de Seibal, en Guatemala. Se ha formulado un gran número de hipótesis sobre las causas que provocaron la decadencia de la civilización maya. Muy probablemente no hubo un único factor desencadenante; entre otros se ha lanzado la hipótesis de largos períodos de escasez en las cosechas provocaron carestías, mermas demográficas e interrupción de las vías comerciales.

La pirámide de Kukulkán, en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán
En ese contexto económico negativo se insertaron una serie de luchas dinásticas y rivalidades cada vez más violentas entre las ciudades-estado. Quizás estas son las condiciones que minaron para siempre las bases del sistema político maya y provocaron su caída. Sin embargo, mientras las Tierras Bajas iban siendo abandonadas, la civilización maya no se extinguió porque florecieron nuevas ciudades en la región de Yucatán. A partir del año 1000 se afirmó Chichén Itzá, que se convirtió en una especie de “capital” del último baluarte del pueblo maya. Sin embargo, el desarrollo de los centros yucatecos no se produjo espontáneamente, sino bajo el empuje militar y cultural de un pueblo llegado del norte: los toltecas.

El Posclásico Temprano (900 – 1521 d.C.) corresponde a un período de grandes trastornos en las áreas culturales mesoamericanas: grupos de población provenientes de México septentrional sojuzgaron las culturas florecidas durante el Período Clásico, imponiendo nuevos regímenes de carácter militar y nuevos cultos. Entre éstos, los toltecas fundaron su capital, Tula, en el estado de Hidalgo y se superpusieron a los pueblos de estirpe maya. Desde el año 1000 Chichen Itzá en Yucatán asumió el papel de ciudad hegemónica, que mantuvo hasta aproximadamente el 1250, cuando fue aventajada por la ciudad de Mayapán.

Las ruinas arqueológicas de la ciudad de Tula muestran en realidad una ciudad de dimensiones modestas, en la cual los elementos peculiares mesoamericanos como las canchas de pelota conviven con otros nuevos, como las esculturas recostadas a las que se le dan diferentes interpretaciones llamadas Chac Mool. La iconografía religiosa aparece impregnada de elementos teotihuacanos, en primer lugar los vinculados al culto de la Serpiente Emplumada. A los viejos dioses del panteón maya se sobrepuso un nuevo culto que en breve tiempo se difundió e impuso en el Mexico de los toltecas-: el culto de Quetzalcóatl, que en nahaa significa “la serpiente con plumas de quetzal” Llamado Kukulcan en lengua maya, su iconografía prevalece sobre las antiguas divinidades veneradas en el Período Clásico
Chak Mool

Debilitada por las luchas intestinas entre las estirpes y las ciudades rivales que se disputaban el poder, los mayas quiché fueron derrotados definitivamente por los conquistadores españoles en la batalla de Utatlán, en Guatemala, en el año 1524.

Después de las invasiones por parte de grupos procedentes de las fronteras septentrionales de México, un grupo de pueblos de lengua nahua tomó posesión de las orillas del lago Texcoco y sobre una isla fundó la que se convertiría en su capital, Tenochtitlán.

Se dieron a sí mismos el nombre de “mexica”, pero muy pronto fueron llamados “aztecas” por otros pueblos: ese nombre traía consigo ecos del origen en la mítica Aztlán, la “Isla Blanca” de la que, según la tradición, había llegado la nueva estirpe. En un breve lapso, los aztecas sometieron a todos los territorios limítrofes y fundaron un imperio cuyo enorme poder se basaba en la triple alianza formada por las ciudades de Tenochtitlán, Tlatelolco y Tacuba.

Tenochtitlán
Los aztecas representan la última fuerza unificadora del México precolombino, antes de la colonización europea

En 1345 pueblos nómades de lengua nahua, probablemente los últimos grupos de chichimecas que vivían más allá de las frontera mesoamericana, se establecieron de forma permanente en las orillas del lago Texcoco, donde fundaron su futura capital, estos pueblos se llamaban a sí mismos “mexica” y el nombre asignado a la ciudad fue México Tenochtitlán, que más tarde se convirtió en solo Tenochtitlán.

Un enigmático e interesante relato cuenta que se habrían reunido en México, tras largas peregrinaciones después de dejar su lugar de origen llamado Aztlán, que significa “tierra blanca en medio del agua”, de donde deriva el segundo nombre de los aztecas. Si el mito, como ocurre generalmente, tiene una remota verdad histórica, su lugar de origen probablemente fuera una isla lejana, pero, pese a las numerosas investigaciones, no pueden formularse más que hipótesis. Algunas tradiciones narran que tras alcanzar Tenochtitlan alcanzaron también Tula, donde adquirieron conocimientos y civilización.

Tendremos que remontar varios siglos para situarnos en el momento en que los aztecas o mexicas, después de muchas peripecias, fundan su ciudad de Tenochtitlan en medio del lago de Texcoco. Esto ocurrió, según lo señalan varias fuentes históricas, hacia 1325 d.C. Tanto el mito como los datos históricos se entretejen para hablarnos de diversos aspectos relativos a la fundación de la ciudad. El primero de ellos es aquel que se refiere al encuentro del águila parada sobre el nopal, símbolo que el dios Huitzilopochtli había señalado para identificar el lugar prometido. En realidad nada de esto ocurrió. Bien sabemos que el águila representa al Sol y por ende al dios mencionado. Sin embargo, algunas fuentes exponen que eran pájaros los que tenía en sus garras el ave, como apunta fray Diego Durán. También tenemos la versión de que el águila está sola sin nada en el pico, como se observa en la lámina 1 del Códice Mendocino y en un monumento de piedra: el Teocalli de la Guerra Sagrada. Los estudiosos de religiones están de acuerdo en el hecho de que, en la antigüedad, toda fundación de ciudad iba acompañada de presencias importantes, ya fuera un animal, una planta, un objeto, etc. Los mexicas, como vemos, no fueron ajenos a esto. Se trata de la manera de legitimar por medio del mito el lugar que ocuparán, pues la ciudad es una representación del cosmos.

Fundación de México-Tenochtitlan. Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme, prólogo. Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces
Tras luchas territoriales con sus vecinos, especialmente los tepanecas, los mexicas fundaron su capital sobre algunas islas pantanosas. La tradición narra también que 13 años después, un grupo se separó y se alejó para fundar una segunda ciudad, Tlatelolco. Las evidencias arqueológicas señalan que, en realidad, las ruinas de Tlatelolco son más antiguas que Tenochtitlán y de matriz cultural tepaneca. Se puede suponer que los habitantes de Tlatelolco acogieron a los colonos aztecas, dando lugar a la fusión étnica entre los dos grupos.

Con el transcurso del tiempo, los aztecas ampliaron cada vez más su panteón religioso, adoptando algunos cultos de gente extranjera sometida a sus tributos. De todos modos, su veneración estuvo siempre orientad principalmente a Huitzilopochtli, la divinidad tribal de los antepasados conectada con la guerra y el sol.

En el área sagrada de Tenochtitlan erigieron un templo de estructura piramidal, llamada el Templo Mayor por los españoles, que tenía en su nivel superior dos santuarios.: al sur, el consagrado al dios tutelar Huitzilopochtli y al norte el dedicado al dios de la lluvia y la fertilidad, Tlátoc, venerado en toda Mesoamérica desde los tiempos más remotos. Además, los aztecas adoptaron el culto de Xipe-Totec, que literalmente significa “nuestro señor el desollado”, una divinidad originaria del Golfo de México y la costa del Pacífico y que se cubre con la piel de los sacrificados. Otros seres divinos representados a menudo en el mundo azteca eran Tezcatlipoca, el hermano malvado de Quetzalcóatl de los toltecas, Coatlicue, diosa de la tierra y la fertilidad, Miclantecutli, dios de los muertos, y Mayahuel, patrona del maguey y el pulque, la bebida alcohólica obtenida de esa planta.

Vasija representando al dios de la lluvia Tlaloc. 
La religiosidad de los aztecas pronto asumió aspectos prepotentes y crueles en la confrontación con los pueblos sometidos, que fueron obligados por la fuerza a venerar a Huitzilopochtli y a ser víctimas de sacrificios humanos para complacerlo. Otro aspecto dramático vinculado al culto de Huitzilopochtli eran las llamadas “guerras floridas”, Xochiyayotl en lengua nahua. No se trataba de guerras emprendidas con fines de conquista, sino destinadas únicamente a proporcionar el mayor número posible de prisioneros que una vez sacrificados alimentarían al dios con su sangre.
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Moctezuma II y Hernán Cortés
A partir del año 1500 aproximadamente, bajo el reinado de Moctezuma II, el imperio azteca alcanzó el apogeo de su expansión política y militar, truncada por la llegada de los españoles en 1519.  El imperio de los mexicas, en la cumbre de su poder, se derrumbó bajo los golpes asestados por los conquistadores. Tras dos años de duros combates, Cortés, aliado con los tlaxcaltecas enemigos de los mexicas, sitió Tenochtitlán y gran parte de su población fue diezmada por la guerra y el hambre.  Los habitantes supervivientes fueron convertidos a la religión católica y pasaron a ser súbditos de la corona española.. El imperio de los mexicas dejó de existir como tal. Moctezuma II murió a consecuencia de una pedrada recibida de sus propios súbditos que consideraron que su voluntad estaba sometida a Hernán Cortés y Tenochtitlán y todos los pueblos sometidos al imperio azteca entraron a formar parte de la Corona de España.


Mi agradecimiento a Luis Gamboa por su colaboración.




Fuentes principales
Grandes civilizaciones del Pasado: México Antiguo - Ed. Folio - 2005
Una visita al Templo Mayor de Tenochtitlan - Eduardo Matos Moctezuma,Arqueología Mexicana Edición Especial 56.
http://www.historiacultural.com/
http://universes-in-universe.org/
http://elmiradorimpaciente.blogspot.com