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domingo, 3 de julio de 2016

3 de julio de 1988 - La Armada norteamericana derriba un avión de pasajeros iraní con casi 300 personas a bordo sobre aguas territoriales iraníes

3 de Julio de 1988, en el Golfo Pérsico, concretamente en el área del Estrecho de Ormuz, es teatro de guerra entre Irán e Iraq- allí están desplegadas cañoneras iraníes que atacan a todo lo que esté navegando por ese estrecho, incluidas a naves de la Marina de los Estados Unidos que operan en esas aguas, ya han habido demasiadas bajas en los bandos combatientes y la guerra se dirige a los buques petroleros neutrales, todos han sido atacados por las cañoneras iraníes, así que la Marina Estadounidense ha sido desplegada para proteger a esos buques y atacar a las cañoneras.

El vuelo 655 de Iran Air era un vuelo comercial operado por Iran Air, su trayecto era de Bandar Abbas, Irán a Dubai, UAE. El domingo 3 de julio de 1988, casi al final de la guerra Irán-Irak, el avión fue derribado por el crucero lanzamisiles USS Vincennes, matando a 290 personas. Sesenta y seis niños viajaban en el Airbus del vuelo Iran Air 655 aquel fatídico día, hacia una colonia de vacaciones a la que nunca llegaron. Él Vincennes estaba en aguas territoriales Iraníes en este momento. Según el gobierno de Estados Unidos, el Airbus fue confundido con un F-14. No hubo sobrevivientes. 


El Pentágono se excusó manifestando que el crucero había tenido que “defenderse” porque sospechó que el piloto del avión de línea había mostrado la intención de atacar al buque de guerra o estrellarlo contra él. Según testimonios de otros buques estadounidenses, también desplegados en la zona, el avión comercial estaba en esos momentos ganando altura y dentro de los límites del pasillo aéreo habitualmente utilizado. Cuando el “Vincennes” regresó a su puerto base en San Diego (California), recibió una bienvenida fervorosa y todos los miembros de la tripulación fueron condecorados como participantes en acciones de combate. Según narra Robert Fisk en su libro The Great War for Civilization: The Conquest of the Middle East, el oficial coordinador del combate aéreo del buque (el responsable de decidir cuándo y cómo atacar a los posibles objetivos aéreos) fue condecorado con la medalla de excelencia naval por “su heroico comportamiento y su capacidad para mantenerse sereno y responsable bajo el fuego enemigo”. En el pueblo de Vincennes, que es el que le dio nombre al barco de guerra, sus habitantes hicieron erigir un monumento, pero no para conmemorar a los muertos del vuelo 655 de Iran Air, sino para conmemorar que un barco haya puesto en alto el nombre del pueblo-

Irán calificó el incidente como un acto barbárico, por otra parte George H. W. Bush El vice-presidente de ese entonces, salió a dar la cara por el presidente Ronald Reagan. Defendió a su país en las Naciones Unidas y declaró que el derribo del avión fue un incidente de guerra y que la tripulación del Vincennes actuó según el momento. En una conferencia de prensa del 2 de agosto de 1988 él dijo: "Nunca me disculparé por los Estados Unidos de América. No me importa lo que los hechos digan" en referencia al incidente.

Una sucesión de errores

La Fuerza Aérea de Irán había tomado como base de operaciones el aeropuerto internacional de Bandar Abbas, al mismo tiempo ese aeropuerto mantiene operaciones comerciales, por lo tanto, los servicios de inteligencia norteamericanos tienen ya identificados los vuelos civiles que salen de allí para evitar confusiones.


Mientras tanto en el aeropuerto internacional de Meharabab, en Irán, un Airbus A-300B2-203 matrícula EP-IBU de Iran Air sale a cubrir el vuelo 655 con destino al aeropuerto internacional de Dubai, Emiratos Árabes Unidos, con escala en el aeropuerto internacional de Bandar Abbas, aun en Iran, ya allí en la escala suben los últimos pasajeros para el tramo final del vuelo que solo duraría unos 80 minutos, eran unos 275 pasajeros atendidos por 12 sobrecargos, en la cabina estaba el capitán Mohsen Rezaian y dos tripulantes más. Ese vuelo tenía que salir a tiempo de Bandar Abbas pero estaba retrasado casi 30 minutos por causa de un pasajero que al pasar por los servicios migratorios iraníes fue detenido porque su pasaporte presentó problemas, al final de cuentas ese pasajero fue liberado y pudo abordar, asi que el capitán Rezaian ya estaba listo para irse a Dubai.

Mientras tanto en el Golfo Pérsico navegaba un barco militar estadounidense, era el USS Vincennes, ese barco era de tipo Tico deroga lanzamisiles y contaba con un sistema muy sofisticado de detección y ataque llamado AEGIS, al mando de ese buque estaba el comandante William C. Rogers III (imagen), estaba en misión de vigilancia acerca de la actividad de las cañoneras iraníes que atacaban a buques petroleros neutrales (o al menos eso se decía) y para tal efecto desplegó a unos helicópteros con los que el buque contaba para que sus pilotos le mencionaran qué estaba pasando allá afuera.

El piloto del helicóptero logró detectar a las cañoneras iraníes y al principio estas no parecían sospechosas, pero cometió un error táctico, se acercó demasiado a las cañoneras y estas le responden con fuego antiaéreo, el piloto se sobresalta y de inmediato informa que lo están atacando y que requiere ordenes, del Vincennes le ordenan que regrese, una vez que el helicóptero regresó el comandante Rogers ordena a todas las estaciones de combate que estén alertas para posibles actividad hostil.

Entre tanto, un avión militar iraní P-3 Orión estaba en misión de reconocimiento para detectar qué clase de barcos estaban en las aguas del golfo, y fue detectado a su vez por los sistemas del Vincennes cuyos operadores de inmediato le exigieron que explicara qué intenciones tenían, los pilotos iraníes declararon sus intenciones y se retiraron de la zona, pero los estadounidenses no estaban tranquilos porque sabían que el radar del Orión iraní los seguía rastreando.

Las cañoneras iraníes se acercaban al Vincennes y cuando lo tuvieron a distancia de tiro la atacaron, para sorpresa del capitán Rogers quien dio la orden para responder al fuego enemigo, entre tanto el vuelo 655 de Iran Air estaba penetrando a la zona de combate cobrando cada vez mayor altura, sus tripulantes no tenían idea de lo que estaba pasando allá abajo.

En medio de la confusión de la batalla porque además de las cañoneras enemigas había una inoportuna niebla que no permitía verlas, el sistema AEGIS del Vincennes detectó la llegada del vuelo 655, pero había algo raro en la forma en que fue detectado, aparecía con un código que lo identificaba como un avión F-14 iraní, y es que varios años atrás, cuando aún gobernaba el Sha de Iran que en ese tiempo era aliado de los Estados Unidos había recibido varios aviones de combate F-14, pero al ser derrocado estos pasaron a formar parte de la Guardia Revolucionaria de Iran.

Centro de Información de Combate a bordo del Vincennes

Ahora el comandante Rogers se sentía acorralado por dos flancos, y el avión que tenía en los radares se acercaba cada vez más, ordeno a los operadores de radar que se mantuvieran alertas y que avisaran a la nave intrusa para que explicara qué intenciones tenia, todos allí estaban nerviosos, especialmente Rogers que temía un ataque aéreo.

Los sistemas del Vincennes aun identificaban al vuelo 655 como avión hostil, pero hubo un momento en que el avión iraní apareció como civil, lo cual creó aún más confusión, y uno de los operadores tomó un libro de horarios de vuelos comerciales para tratar de aclarar la situación, y se confundió aún más, ese avión al parecer estaba retrasado por más de media hora con respecto a su ruta normal, y ese libro de horarios no decía en qué hora habría que basarse, si debía ser la hora de Bandar Abbas o de Dubai, así que para quien interpretó esos horarios todo eso debió parecerle raro.

Mientras tanto el capitán Rogers estaba bajo creciente presión, no le decían qué era exactamente lo que se acercaba por aire y sus subalternos le mencionaban que podían ser atacados por aire a menos que tomara una decisión.

Uno de sus asistentes le mencionó algo alarmante, el posible atacante aéreo estaba haciendo maniobras de descenso, claro indicio que se preparaba para atacar al buque, mientras tanto otro de ellos trataba por medio de la radio que se identificara para que diera a conocer sus intenciones y no obtenía respuesta de la aeronave intrusa.

Mientras tanto, en la cabina de mandos del vuelo 655 ninguno de los pilotos tenían idea de lo que allá abajo se estaba desarrollando, seguían su rutina de vuelo sin imaginarse que estaba a punto de morir a causa de una horrenda decisión.

Las cañoneras iraníes seguían atacando al Vincennes, y éste respondía el fuego, pero entonces su único cañón de proa quedó inutilizado al trabarse luego de un disparo, así que tuvieron que cambiar el flanco para atacar con el de popa, en tanto en el cuarto de radares la señal aérea se acercaba más y más.

El capitán Rogers quedó pues solo con su conciencia, algo se tenía que hacer, ¿y si no era avión militar después de todo?, pero sus asistentes declaraban que el atacante estaba descendiendo y que solo era cuestión de tiempo para recibir ataque aéreo.

Entonces la decisión llegó, el capitán Rogers ordenó desplegar el sistema lanzamisiles antiaéreos, dos misiles superficie-aire tipo SM-2MR ya estaban listos para ser disparados, la orden se dio y los misiles salieron en busca del objetivo.


Segundos después, el vuelo 655 de Iran Air estalló, todos a bordo murieron sin verla venir...

En el Vincennes había euforia por haber sobrevivido a un posible ataque aéreo, pero la euforia dio paso al estupor cuando se enteraron que no era un avión militar lo que derribaron sino uno civil lleno de gente inocente, varios miembros de la tripulación del buque no dejaban de gritar: “derribamos a un avión civil!”

El capitán Rogers se retiró a su camarote en medio de negros pensamientos, trataba de digerir lo que acababa de pasar, en lugar de ser héroe de guerra ahora ya era un asesino, y podría ser juzgado.

En Iran la noticia del derribo del vuelo 655 fue devastadora al grado que grandes cantidades de gente salían a las calles para exigir la cabeza del capitán Rogers, en Estados Unidos hubo nerviosismo porque sin querer ya le habían dado a los terroristas el pretexto perfecto para que todos los objetivos norteamericanos sean atacados, ¿cómo pudo pasar algo así?

Se suponía que el sistema AEGIS era lo último en tecnología militar y sin embargo la tragedia se dio, y los iraníes supieron sacar partido de aquello porque la televisión iraní mostró imágenes atroces de cuerpos de las victimas flotando en las aguas del Estrecho de Ormuz, exacerbando así el ánimo de los iraníes que estaban dispuestos a quemar banderas estadounidenses a más y mejor.

La tecnología usada en ese momento para identificar a las aeronaves de pasajeros deja en duda las versiones que apuntan a una confusión, ya que este tipo de transportes aéreos utilizan un dispositivo de comunicación denominado transpondedor, dedicado a responder automáticamente las solicitudes de identificación, con el preciso objetivo de evitar este tipo de incidentes.

El vuelo 655 proveniente de Bandar Abbas no tenía ningún desperfecto en su dispositivo transpondedor, sumado esto a que realizaba su vuelo a través del corredor comercial que coloca a los vehículos aéreos en línea recta de arribo al aeropuerto de Dubái. Es a las 10:19 que después de dos minutos de aparecer en el radar del USS Vincennes, según versiones oficiales, por lo cual el transporte militar comenzó a lanzar advertencias en una frecuencia de radio, pero debido a la "confusión", otras versiones apuntan a que las advertencias fueron enviadas a una frecuencia equivocada, por lo que la tripulación del vuelo 655 jamás recibió tales advertencias, lo que provocó la tragedia, ya que las mismas fueron enviadas a un supuesto F-14, aeronave por la que fue confundido el vuelo comercial que usaría una frecuencia totalmente diferente.

Hasta el momento el gobierno de los EE.UU. afirma que el personal del Vincennes actúo adecuadamente y en concordancia con los procedimientos de amenaza, además se sigue culpando de "acciones hostiles" a Irán, y, según las versiones del gobierno en Washington, fue esto el detonador del ataque, incluso el coordinador del mismo fue condecorado con la medalla al "logro heroico" debido a su "habilidad y confianza para concluir rápida y precisamente el procedimiento de ataque".

El 22 de febrero de 1996, el entonces presidente de los EE.UU. Bill Clinton accede a realizar indemnizaciones a los familiares de las víctimas, ascendiendo la suma total a 61.8 millones de dólares, pero no pagó por el avión que tenía un valor de 30 millones de dólares, y nunca se disculpó. 

El capitán Rogers debió pasar por un consejo de guerra para declarar todo acerca de es aciago día y los procedimientos a bordo del Vincennes, allí se descubrió la confusión de horarios, pero también se descubrió que sus hombres actuaron mal, recuperaron los datos del buque que tenían ese día registrado y hallaron que el vuelo 655 nunca estuvo en descenso, por lo tanto hubo mala información.

Se averiguó que otro buque estadounidense, el Sides y varios más de la Armada de Italia que también operaban en esas aguas habían detectado que el vuelo 655 se hallaba en ascenso y no descenso, por lo tanto había otro factor a favor de los pilotos iraníes.

Posteriores investigaciones realizadas por la revista Newsweek sacaron a la luz varias inconsistencias de las versiones "oficiales", lo que llevó a demostrar que el gobierno de los EE.UU. encubrió gran cantidad de detalles de la tragedia.

El capitán del barco admitió en 1992 que estaban navegando dentro de aguas de Irán, aun si hubieran sido objeto de ataque por aire no podían atacar al avión militar por estar ellos a su vez invadiendo un país, lo cual desmiente la versión oficial que eran aguas Internacionales.

Pero al parecer eso no importó, los tripulantes del Vincennes regresaron a casa y fueron recibidos como héroes.

¿Desde cuándo a quienes cometen crímenes de guerra se les da medallas por derribar a aviones civiles? Al capitán Rogers se le condecoró por mantener el aplomo en momentos difíciles.

Al final de cuentas el gobierno norteamericano pagó al de Iran una indemnización... pero sigue sin reconocer su responsabilidad en el incidente.

Esta es la lista de las víctimas:
  • Doscientos cincuenta ya cuatro de Iran.
  • Trece de Emiratos Arabes Unidos.
  • Diez de la India.
  • Seis de Paquistan.
  • Seis de Yugoslasvia.
  • Uno de Italia.
Documental de National Geographic sobre el incidente

Unos 9 meses después del derribo del vuelo 655 el 10 de Marzo de 1989 en San Diego, California, alguien (hasta la fecha no se sabe quién) colocó en la camioneta tipo van Toyota 1984 registrada a nombre del capitán una bomba de tipo tubo, fácil de armar y de detonar (entonces esas bombas de tubo eran populares dada la enorme facilidad de adquirir los materiales para fabricarlas), pero nó el venía tripulándola, sino su señora esposa Sharon Rogers quien usaba esa camioneta para ir y venir de su trabajo de profesora dentro de la base naval en la que vivía con su esposo.

Ella llega a un cruce de calles dentro de las instalaciones de la base naval a la espera de que cambie la luz roja del semáforo, y entonces la bomba estalló, para su fortuna la señora Rogers no sufre ningún daño físico pero la camioneta se perdió en el estallido, las investigaciones se hacen y aunque se supo que una bomba de tubo fue la causante del estallido no se dio con el culpable, incluso su caso salió en un programa de TV estadounidense llamado Unsolved Mysteries (Misterios Sin Resolver) en donde incluso se dio un número telefónico por si alguien sabría algo para dar con el paradero de quien ocasionó el atentado.


Aunque hasta ahora no se sabe quién fue el autor material del intento de asesinato en contra del capitán Rogers y de su esposa la sospecha más firme es que desde Teherán llegó la orden de cobrar venganza por las víctimas del vuelo 655 de Iran Air, se sabe que tanto el capitán Rogers como su esposa co-escribieron un libro al que llamaron Storm Center: A Personal Account of Tragedy & Terrorism (En el Centro de la Tormenta: Cuenta personal de Tragedia Y Terrorismo en donde relatan los acontecimientos del vuelo 655 y del posterior atentado con bomba en San Diego desde un punto de vista personal).


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miércoles, 30 de diciembre de 2015

30 de diciembre de 2006 - Saddam Hussein es ahorcado en Bagdad

El 15 de mayo de 2006 fueron leídos los cargos contra el ex presidente iraquí en el proceso donde se acusa a Saddam -detenido el 13 de diciembre de 2003- y a siete de sus antiguos colaboradores de estar implicados en la ejecución en 1983 de 148 chiíes tras participar en un atentado fallido contra Sadam en 1982. 

Entre los cargos contra Saddam, figuran ordenar la ejecución de los 148 chiíes, torturar a mujeres y a niños, y detener a 399 personas supuestamente relacionadas con el intento de magnicidio en la localidad de Duyail (60 kilómetros al norte de Bagdad). Por su parte, Sadam se negó a contestar si se declaraba inocente o culpable de los cargos que se le imputan, tal y como estipula el procedimiento judicial. "No puedo decir simplemente sí o no a esto. Usted ha leído todo esto con el propósito del consumo general, y yo no puedo contestar con brevedad", aseguró Saddam al presidente del tribunal, el kurdo Rauf Abdelrahman. El ex dictador agregó que "todo esto (los cargos) nunca moverá un sólo pelo de mi cabeza", y subrayó que "usted está frente a Saddam Hussein, presidente de Irak". Los ocho acusados, entre los que figuran el hermanastro de Saddam, Barzan Ibrahim Al Hasan, y ex vice presidente del país, Taha Yasin Ramadán, han negado durante el proceso los cargos contra ellos y sostienen que los chiíes ejecutados fueron juzgados en un proceso justo en el que admitieron su participación en el intento de asesinato del entonces presidente.

El 5 de noviembre de 2006, tras dos años de juicio, Hussein fue condenado, junto con otros dos acusados, "a morir en la horca" por el Alto Tribunal Penal iraquí (controlado por Estados Unidos), que lo encontró culpable de haber cometido un crimen contra la humanidad, por el asesinato de 148 chiítas de la aldea de Duyail en 1982, hecho ordenado por Hussein en represalia por un atentado contra su vida cometido durante una visita a esa aldea por parte de guerrilleros del opositor Partido Islámico Dawa. También se le atribuye la responsabilidad del ataque químico a Halabja (1988), la represión de la rebelión chiíta (1991), las fosas comunes (1991), la guerra contra Irán (1980-1988) y la invasión de Kuwait (1990).

En los dos años del juicio, Hussein se mostró, según sus jueces, "desafiante" ante el tribunal y en el momento de la sentencia (morir en la horca) el día 5 de noviembre de 2006, varios colaboradores del ex dictador iraquí insultaron al tribunal y Hussein pronunció las siguientes palabras;
"Larga vida al pueblo, larga vida a la nación. Abajo los invasores. Dios es grande"
El ex presidente de Irak, Saddam Hussein, murió ejecutado en la horca al amanecer del 30 de diciembre de 2006, lo que marcó el fin de una era pero que también trajo una mayor radicalización en el ya destrozado país. También sufrieron la misma suerte su hermanastro Barzan al Tikriti, y el ex presidente del tribunal revolucionario, Awad al Bandar. Otros dos juicios por el genocidio de miles de ciudadanos kurdos quedaron pendientes. A pesar de que la hija mayor de Saddam Hussein, pidió que el cuerpo de su padre sea sepultado en Yemen, "hasta que Irak sea liberado, para así ser nuevamente sepultado en su patria", su tumba en Auya -pese a la prohibición del gobierno- es visitada por miles de personas. Allí se pretende enterrar a toda la cúpula del antiguo régimen iraquí. El edificio -una antigua sala de recepciones construida en 1988- se ha convertido en un referente para los nostálgicos del régimen. Rodeado de flores de plástico, el nicho de Saddam está cubierto por la bandera de Irak. Además, en una habitación se exhibe una supuesta cama donde durmió el máximo dirigente iraquí y en otra hay un despacho que también habría sido usado por Saddam.


El salón principal revestido de mármol exhibe decenas de fotos, tapices, pancartas y tablas de madera con loas y recuerdos a la memoria del fallecido. "Para el caballero, el héroe de la victoria y la paz, el mariscal Saddam Hussein", dice una de las inscripciones.

También hay un panel de imágenes que recogen escenas personales del líder iraquí. Saddam montando un caballo blanco. Hussein realizando la peregrinación a la Meca. Jugando con sus hijos. Acariciando a un pequeño león en el zoo de Bagdad. Desfilando junto a sus tropas.

Junto al edificio, en un pequeño jardín, se divisan otras siete sepulturas. Son las tumbas de sus hijos, Uday y Qusay, y de otros jerarcas del antiguo régimen. Simples sepulcros de mármol blanco para personajes cuyo nombre inspiraba antes el miedo de muchos iraquíes. Desde Barzan Ibrahim al Trikrit, hermano de Saddam, al ex vicepresidente, Taha Yassin Ramadan. El último nicho que se añadió es de Ali Hassan al Majeed, "Alí el Químico". 

Saddam dejó dicho en su testamento que quería que todos su colaboradores fueran enterrados allí. Pese al legado de terror de estos dirigentes, en Auya todos se refieren a ellos como "mártires". en 2012.  Las autoridades iraquíes ordenaron el cierre del mausoleo donde se encuentra la tumba del ex dictador iraquí Saddam Hussein. El gobierno de Bagdad explicó que se no se permitirán las visitas “para evitar problemas innecesarios

lunes, 28 de diciembre de 2015

28 de diciembre de 1997 - Egipto prohíbe la ablación de clítoris

"No habrá más ablaciones en este país", proclamaba el 28 de diciembre de 1997 el ministro egipcio de Sanidad, Ismail Salam. Un lacónico anuncio mediante el cual el Gobierno egipcio decide abolir una práctica tan antigua como difundida en el África musulmana: la extirpación del clítoris en las niñas púberes e imponer tres años de cárcel para quienes practicaran la mutilación genital femenina (MGF), pero esta decisión puso en pie de guerra a los sectores radicales del islam, los que se han propuesto crear a orillas del Nilo una república divina idéntica a la de Irán. El jeque Youssef Al-Badri, una de las más figuras más recalcitrantes del integrismo egipcio, declaraba:
"La ablación es un rito de purificación arraigado en la esencia del islam. Ni con balas ni con bandos militares el Gobierno inducirá a nuestras mujeres a pecar. La ablación seguirá pues vigente, así le pese a los herejes".
Pocas horas antes, el portavoz del Consejo de Estado emitía un comunicado por radio y televisión, anunciando que la ablación sería considerada a partir de ese momento como un delito cualquiera. No importaba si la niña se sometía voluntariamente a dicha intervención, con el consentimiento de sus padres. Los transgresores serían castigados con penas de hasta tres años de cárcel.

Igualmente ilícita se consideraba la práctica de la circuncisión femenina en los hospitales, donde al menos si existen condiciones de higiene. Condiciones muy diferentes a las que imperan en las aldeas del Alto Egipto o en la península del Sinaí, donde una cuchilla de afeitar o incluso un limpiaparabrisas afilado sirven para seccionar el clítoris.

El nuevo decreto fijaba como única excepción los casos en que la ablación obedeciera a una necesidad médica. En tal circunstancia, la paciente debería presentar el correspondiente certificado. La ley antiablación abrió un nuevo capítulo en el agrio pleito que mantienen el Estado laico y un sector del clero en torno al clítoris de las mujeres egipcias. A principios de 1996 el Ministerio de Sanidad ya había promulgado una ley similar prohibiendo la ablación. Pero los defensores de esta práctica no dieron su brazo a torcer.

El antes mencionado Youssef Al-Badri apeló a la Corte Administrativa del Cairo, alegando que el Gobierno había incurrido en un abuso de su poder. El alegato de Youssef Al-Badri se sostenía en argumentos tales como que "las mujeres con el órgano intacto contraen fácilmente el sida". O que "si el clítoris no es seccionado a tiempo, puede llegar a adquirir las dimensiones de un pene".

Al-Badri emprendió acciones legales contra el Gobierno cuando desterró tales operaciones y presentó una demanda contra el ministro de Sanidad, Ibrahim Salam, acusándole de haber promulgado una ley «antimusulmana».

Al oír el veredicto de los magistrados, el ex parlamentario integrista no cabía en sí de contento. «Me postraré ante Alá para agradecer que haya iluminado a los jueces, que han dictado en favor de los principios del islam», exclamó Badri. Muchos de los varones que poblaban la antesala del Juzgado rompieron en aplausos y el jeque fue sacado en andas.

«La pérfida ley del ministro Salam ha sido abolida. El islam se ha salvado de un desastre», gritaban. Para las organizaciones pro-derechos humanos, lo verdaderamente desastroso es que el tribunal se haya inmiscuido en el pleito que sostienen los grupos «antiablación» con aquellos médicos cuya subsistencia depende de «mutilar a las mujeres como si fueran ganado».

«Ha sido un duro golpe, pero nuestra campaña contra la barbarie continuará», decía Maha Atía, activista de la organización egipcia de los Derechos Humanos. Muhamad Sayed Tantawi, director de Al Azhar, la institución académica más prestigiosa del mundo islámico, ha condenado repetidamente la ablación, considerándola una costumbre pagana, aunque gran parte de la población, la consideran como una prueba de virtud. Las ablaciones no responden a ningún precepto del Corán, sino que refleja un cúmulo de creencias y de supersticiones, sin embargo para el jeque y ex parlamentario integrista Youssef Al-Badri la ablación es profiláctica, "pues las mujeres con sus órganos intactos contraen fácilmente el sida".

El diagnóstico del jeque ignora que en la Península del Sinaí, por ejemplo, un limpiaparabrisas afilado puede hacer las veces de bisturí, dejando irreparables secuelas físicas y psicológicas en la mujer.

La Corte Administrativa aceptó entonces los argumentos de El Badri, suprimiendo el decreto antiablación del Gobierno. El antirecurso presentado en diciembre de 1997 por el ministro de Sanidad devolvió las cosas a su punto de origen.

"Es un gran día para las mujeres egipcias", comentaba Maha Atía, activista de la organización egipcia pro-Derechos Humanos. "El asunto es si el Gobierno dispone de los medios y de la determinación suficiente como para extirpar de nuestra sociedad estas oscuras lacras". 

La ablación es una práctica de gran arraigo en Egipto. Según un estudio realizado en 1995 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 95% de las mujeres rurales de Egipto se han sometido a este rito. En el Cairo el porcentaje de mujeres operadas desciende al 91% y en la ciudad costera de Alejandría a un 88%.

En todo el mundo -según datos de UNICEF y la OMS- entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres han padecido este tipo de mutilación". La mayoría de las niñas son víctimas de la práctica entre la infancia y los 14 años. Cada año son centenares las niñas que mueren como consecuencia de esta práctica.


La mujer que ha sufrido la ablación queda algunas veces incapacitada para mantener relaciones sexuales, así como para dar a luz, por el estrechamiento que se produce en la vagina. Además, la operación puede causar grandes dolores y puede llevar a hemorragias prolongadas, infecciones, infertilidad e incluso la muerte, según advierte Unicef en su página web. Sin embargo, los islamistas lograron que Egipto vuelva a legalizar la ablación. Un tribunal de El Cairo anuló el decreto que prohibía esta práctica en hospitales públicos. 

En algunas aldeas del Alto Nilo, especialmente en la comarca de Aswán, dicha costumbre abarca al 97% de la población femenina. En El Cairo, el porcentaje desciende al 67%, y en Alejandría a menos del 60%, una reducción que los expertos de la OMS atribuyen al nivel de educación en las ciudades.

Tahani El Galabi, una abogada de El Cairo, definió en una entrevista con el diario Al Ahram, publicada en marzo de 1995, la ablación como "una horrible mutilación genital" que junto con las palizas que los hombres tienen derecho a propinarle a sus esposas, la poligamia y la imposición del uso del velo, constituyen un atropello a los derechos de la mujer.

El Corán, el libro sagrado del islam, no hace mención alguna a la circuncisión de la mujer. La ablación del clítoris, por tanto, no es un precepto religioso ni un dogma de fe para los musulmanes.

Hay quienes aseguran que el profeta Mahoma bendijo en su día esta práctica. Y sostienen que la tradición oral ha transmitido su mensaje de generación en generación durante los últimos 14 siglos. Sin embargo, según los estudiosos, tampoco hay ninguna base histórica, ni documental, ni ninguna interpretación convincente que permita pensar que Mahoma apoyara la ablación del clítoris.


Según un informe publicado por UNICEF aproximadamente 30 millones de niñas corren actualmente el riesgo de ser sometidas a una ablación genital. El informe ha sido elaborado a partir de los datos de los últimos 20 años accesibles en los 29 países donde esta práctica es más frecuente, concentrados en África y Oriente Medio. 

La ablación genital es una práctica que ya han sufrido más de 125 millones de mujeres en 29 países. Según porcentajes, algunos de los países donde esta práctica es más frecuente es en Somalia (98%), Guinea (96%) o Egipto (96%). En términos absolutos Egipto, con 27,7 millones y Etiopía, con 23 tienen el dudoso honor de liderar esta clasificación.


La mayoría de las niñas son mutiladas antes de los 15 años, y el lugar donde se práctica la ablación es en su propia casa. Se suele utilizar la navaja y a un 25% no se les administra ningún tipo de anestesia.

Finalmente, en junio de 2007, El Gobierno de Egipto prohibió definitivamente la ablación del clítoris. La directora del Consejo Nacional de la Infancia, Muchira Jatab, explicó que la decisión fue tomada en una reunión conjunta a la que asistió junto a los ministros de Salud, de Educación y de Información, autoridades del Sindicato de Médicos y líderes religiosos musulmanes y cristianos.

El ministerio de Salud publicó un decreto que prohíbe la ablación y anuncia que penalizará a "médicos, enfermeras y otras personas" que participen en estas intervenciones.

Contrariamente a lo que sucede en otros países africanos, donde la extirpación del clítoris la llevan a cabo barberos o curanderos, en Egipto es practicada en el 77 por ciento de los casos por personal médico y paramédico, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). 

Esta práctica se justificaba gracias a una laguna legal, pues la ablación estaba hasta ahora permitida "en caso de necesidad médica", lo que en la práctica significaba que se hacía con toda impunidad.

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domingo, 27 de diciembre de 2015

27 de diciembre de 1979 - La Unión Soviética invade Afganistán

La crisis se resume en la decisión que en Diciembre de 1979 el entonces secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética, Leonid Brezhnev, tomo al ordenar la invasión en Afganistán por el ejército soviético y de esta manera, se impidiera el colapso del régimen comunista, el cual estaba en el poder desde Abril de 1978 y debido a sus reformas radicales y políticas represivas, se encontraba ahora en un momento delicado y a punto de ser derrocado por grupos islámicos radicales.

Afganistán fue, desde el siglo XIX, un Estado dibujado en el plano como si fuera una realidad pero sin límites naturales claros y una especie de asociación de etnias de vida a menudo muy conflictiva sin que ninguna de ellas tuviera una mayoría o una fuerza suficiente para imponerse a las demás ni tampoco residiera tan sólo dentro de esos límites. Con quince millones de habitantes en 1979 y una altitud y clima que hacían muy difícil la agricultura, en realidad el pasado de Afganistán se explica por haber sido una especie de Estado-tapón -una Polonia de Oriente- durante todo el siglo XIX entre las dos influencias cruciales de la zona, la rusa y la inglesa. 

En 1919, tras la Revolución de octubre, la Unión Soviética fue el primer país en reconocer la independencia de Afganistán a quien incluso concedió una modesta ayuda económica. El puro realismo les hizo a los soviéticos considerar, sin embargo, que su influencia no debía pasar más adelante: Afganistán siguió siendo una Monarquía con alguna apariencia constitucional a medida que fue pasando el tiempo. Después de la Segunda Guerra Mundial la URSS y los Estados Unidos siguieron manteniendo a Afganistán como Estado-tapón pero la dependencia económica de la URSS se fue haciendo mayor cuando Pakistán cerró su frontera por la existencia de diferencias territoriales. De este modo, en los años setenta el 43% de las importaciones, casi todas las armas y el 60% de la ayuda exterior venía de la URSS. En este contexto no puede extrañar que surgiera un Partido Democrático Popular -PDP- que vino a ser el equivalente, aunque oculto, de un Partido Comunista. Estuvo, sin embargo, muy dividido en tendencias que, muy probablemente, no correspondían a ningún motivo ideológico sino a personalismos. 

Después de una fuerte sequía a comienzos de los setenta que pudo haber provocado varios millares de muertos, en 1973 un golpe de Estado llevado a cabo por el primer ministro Daoud supuso la proclamación de la república. Autoritario y nacionalista, Dauod llegó al poder con apoyo soviético y de un sector del PDP pero pronto demostró una voluntad de independencia que le hizo inaceptable. En 1978 una revolución le desplazó y estableció un Gobierno revolucionario dirigido por Taraki, que inmediatamente puso en marcha una revolución. Ésta, sin embargo, muy pronto chocó con una sociedad tradicional en la que, por ejemplo, se consideraba inaceptable la alfabetización de las jóvenes. En 1979 el número de desertores de un Ejército de 100.000 hombres se elevaba ya a más de 40.000 y era necesario emplear la fuerza contra los montañeses del Norte con la ayuda de unidades aéreas soviéticas. Al mismo tiempo, los conflictos entre los dirigentes del partido fueron siempre muy duros y no menos sangrientes. En unos pocos meses Taraki había eliminado a cuatro ministros; en septiembre de 1979 fue ejecutado él mismo como consecuencia del golpe de Amin, su segundo. Todo esto sucedía en una situación en que se consideraba como un dato adquirido la vinculación de Afganistán con la URSS: ni siquiera el asesinato de un embajador norteamericano produjo una modificación de esta situación por intervención de este país. Esto es lo que explica la intervención soviética como también la inestabilidad política reinante: en un viaje reciente a Moscú los soviéticos recomendaron a Taraki librarse de Amin. Lo sucedido en Afganistán fue exactamente lo contrario. El temor a una situación parecida a la de Irán y el persistente deseo de lograr una absoluta seguridad en su glacis defensivo pudieron contribuir a que la intervención finalmente se llevara a cabo. Fue, por tanto, la incompetencia de sus propios colaboradores quien indujo a la URSS -principalmente al Ejército y la KGB- a la intervención. 

Otro factor que reforzó la idea de intervención, fue la entrada de los estadounidenses en el golfo Pérsico, después de la toma de rehenes de su embajada en noviembre de 1979, los soviéticos temían que si los Estados Unidos eran forzados a salir de Irán ahora se adueñarían de Pakistán por tanto, ellos no se quedarían cruzados de brazos viendo como perdían Afganistán. Si a esto se le suma el hecho de que unos informes del KGB reportaban que Amín estaba acercándose mucho a los Estados Unidos, se explica que el gobierno soviético no confiara en él.

El 27 de diciembre de 1979, las propias tropas de élite soviéticas atacaron el palacio presidencial de Amin y le ejecutaron; en sólo seis días 55.000 soldados habían hecho acto de presencia en el país islámico. La verdad es que todas las tendencias actuantes en la política afgana habían pretendido, en un momento u otro, que los soviéticos aparecieran en su país. Pero lo grotesco fue que en este caso se justificó la intervención soviética gracias a la petición de que se produjera el nombramiento de un Babrak Karmal, dirigente del PDP, que era un particular residente en el extranjero y que inmediatamente fue convertido en supremo dirigente del Estado afgano. Se entiende el nerviosismo de los soviéticos involucrados en un conflicto sin salida aparente. Pero, por más que Afganistán estuviera desde hacía tiempo bajo la influencia soviética, parece evidente que lo sucedido en esta ocasión suponía, desde la perspectiva norteamericana, la primera "satelización" de un Estado cercano mediante el empleo de la fuerza militar durante un período no bélico. Fue, además, la primera ocasión desde la Guerra Mundial en que la URSS actuó a través de su Ejército en una parte del mundo distinta de Europa del Este. 

Estando en plena guerra fría, lo más normal es que el gobierno soviético hubiera analizado las posibles reacciones y consecuencias de su rival número uno los Estados Unidos de Norte América, sorprendentemente no lo hicieron pues pensaron que sería algo rápido. De hecho Gromyko “creyó que la reacción norteamericana, fuese cual fuese, no sería un factor que debiera tomarse en consideración. Además, él, como otros miembros del politburó, estaba indignado por la decisión tomada por la OTAN de desplegar los misiles norteamericanos en Europa”, según cuenta Anatoly Dobrynin, (“En confianza. Memorias del Embajador soviético en Estados Unidos 1962-1986” )

Parece evidente que los soviéticos en ningún caso meditaron lo suficiente el impacto que su intervención en Afganistán habría de tener en el panorama universal. La Asamblea de la ONU condenó a la URSS por 104 votos contra 18 y 18 abstenciones; sólo los países adscritos al área soviética la apoyaron y, al mismo tiempo, sólo 9 no alineados estuvieron en contra de la no resolución. Más grave para ella fue que los ministros de Asuntos Exteriores de los países islámicos, reunidos en la capital pakistaní, abominaron unánimemente de "la agresión contra el pueblo afgano" en un giro espectacular con respecto a lo sucedido durante la crisis de Suez en 1956. Castro, que apoyó a los soviéticos, no pudo volver a convertirse en el portaestandarte del no alineamiento. Pero, aparte de haber perdido su apoyo en estos países, la URSS había destruido también el crédito de confianza conseguido con las potencias occidentales. No es, por tanto, una casualidad que Carter dijera que en esta ocasión había aprendido mucho más sobre la Unión Soviética que en todos los años anteriores. Fuera por inseguridad o por imperialismo -o por una mezcla de ambos- la Unión Soviética había demostrado que su deseo de controlar su glacis defensivo la condenaba a operaciones que el adversario ideológico sólo podía interpretar como ofensivas. Las consecuencias fueron graves para los propios soviéticos. Un total de 55 países no asistieron a los Juegos Olímpicos de Moscú. La exportación de cereales norteamericanos fue suprimida y la de tecnología occidental se redujo en un 50%. Si la URSS por un momento pensó en que con el paso del tiempo se olvidara su invasión de Afganistán, muy pronto se probó que no iba a suceder así. Las condenas arreciaron con el paso del tiempo e incluso aliados de otro tiempo, como India, se mostraron ahora muy tibios. 

Pero, además y sobre todo, la invasión no consiguió de ninguna manera estabilizar la política afgana. Babrak Karmal quiso hacer una política moderada pero era ya demasiado tarde y, además, la invasión soviética previa le quitaba la legitimidad. En el plazo de unos meses el Ejército afgano perdió dos tercios de sus efectivos por deserción y casi un tercio de la población total cruzó la frontera convirtiéndose en refugiada. La oposición, formada por grupos variados que iban desde el tradicionalismo al más exacerbado integrismo, pronto contó con ayuda china y norteamericana. Esta última llegó a ser muy sofisticada hasta el punto de contar con misiles Stinger capaces de derribar los helicópteros soviéticos.


Los orígenes y causas de este conflicto fueron sin duda internos debido a las enormes divisiones, regionales, políticas y étnicas, entre las diversas tribus afganas, la falta de un gobierno central, el arraigo del Islam y la fuerte influencia de los Mullah (viejo líder religioso o espiritual que enseña a los niños y jóvenes el Corán. Un dato interesante es que puede haber Mullah analfabetos pero debido a la milenaria tradición musulmana de la cultura oral, éstos siguen enseñando y transmitiendo la cultura y tradición de la religión e inclusive pueden llegar a poseer un nivel cultural más alto que aquellos alfabetizados y por este hecho son conocidos en la sociedad como los “hombres de conocimiento”.Además de enseñar el Corán los Mullah son intérpretes religiosos, terratenientes e intermediarios y debido a todas estas funciones tienen mucha influencia en el escenario político, social y económico y por lo tanto, se oponen a la secularización y a la reforma agraria ya que esto disminuiría su poder en los ámbitos mencionados anteriormente) y los líderes  tribales, quienes no estaban dispuestos a perder su poder, hicieron que se generara un contexto en donde el hambre y la preponderancia de unas etnias sobre otras fueron el resultado de una dominación económica que estaba ligada a la opresión y por tanto, prefirieron mantenerse separadas y también alejadas de otros posibles dominadores. Así pues, el rechazo de una intervención no se debe solo al hecho de ceder soberanía política y económica sino más bien a la amenaza que ésta representa en sus estructuras sociales, tradiciones, identidad y cultura islámica.

Da la sensación de que los círculos dirigentes de la URSS se vieron invadidos por una súbita erupción de prudencia a partir del momento de la invasión. Ante una situación de insurrección del conjunto del país hubieran necesitado un millón de hombres para someterlo pero se limitaron a tener unos cien mil y controlar la capital y los puntos estratégicos más importantes, apenas un 15% del total. Quizá la clase dirigente soviética se dio cuenta de que se había llegado al máximo de expansión territorial y militar soportable para una sociedad y un Estado ya declinantes. En efecto, en este momento la URSS se encontraba ya en una situación de exceso de compromisos de cara al Tercer Mundo: Cuba les costaba 10 millones de dólares diarios y Vietnam tres. Además de no lograr solucionar el problema afgano -a pesar de que eran 280 millones de habitantes contra 15-. Desde la conciencia de esta realidad no puede extrañar que la llegada de una nueva generación dirigente de la URSS en 1985 impusiera una rectificación. 

En marzo de 1985, el nuevo Secretario General del Partido Comunista, subió al poder en el Kremlin, su nombre: Mijail Gorbachov. Buscando una solución a la crisis por la que atravesaba el país tanto interno como internacional, implementó la Perestroika y la Glasnost así como la elaboración de lo que se llamó el “Nuevo Pensamiento en Política Exterior” lo cual, influyó en el fin de la guerra fría. Gorbachov era un líder que dejó que la gente expresara su oposición a la guerra y por lo tanto se puso como objetivo terminar con la guerra de una forma que el pueblo entendiera los motivos que el gobierno tuvo para participar en ella y las consecuencias que trajo. Esto es lo que se bautizó como el “Síndrome de Vietnam”, pues quería evitar que se viera que una gran potencia salía huyendo de un pequeño país.


El 17 de octubre de 1985, durante una reunión del Politburó, por primera vez Gorbachov propuso “una solución para Afganistán”. El siguiente paso de Gorbachov fue comunicarle a la ONU sobre una posible consideración del gobierno soviético de retirarse de Afganistán. Lo que necesitaban era establecer el tipo de gobierno que se quedaría a la salida de los soviéticos. Por tanto, en1986 decidió finalmente destituir a Karmal y poner en el poder a Mohammed Najibullah, pensando en que tanto Estados Unidos como Pakistán aceptarían una tregua y de esta manera Najibullah podría entablar relaciones con los soldados de dios para iniciar una reconstrucción y reconciliación nacional. Najibullah creía que el régimen sobreviviría a la retirada de las tropas soviéticas. Estados Unidos por su parte, no terminaba de creer las buenas intenciones del nuevo líder soviético. La mejor prueba de que realmente se querían retirar de Afganistán, fue cuando entre 1986 y 1988, bajo los acuerdo de Ginebra, se tomó la decisión de hacerlo y comenzó la orden de abandonar el país. La meta de Mijail Gorbachov, era que Afganistán se alineara, como alguna vez lo había hecho, como país neutral. La retirada final tuvo lugar el 15 de febrero de 1989. En diciembre del mismo año, el Parlamento soviético condenó la invasión, declarando que la decisión de realizarla había sido tomada por un estrecho círculo de la jefatura anterior; Brezhnev y la llamada troika (Ustinov, Andropov y Gromyko)


Las  consecuencias para la propia Unión Soviética y más aún para Afganistán fueron graves y duraderas. Murieron en la guerra afgana unos 13.300 soldados soviéticos, cifra muy inferior a la de muertos norteamericanos en Vietnam pero equivalente si tenemos en cuenta el número de tropas empleadas en cada uno de los dos casos. Primera derrota soviética desde 1945, la Guerra de Afganistán creó una conciencia autocrítica que influyó mucho tanto en los dirigentes militares como en los propios soldados. Peor fue lo sucedido en el país invadido donde la guerra pudo costar 725.000 vidas, cifra cuya importancia se aprecia comparándola con la población total. El régimen de Babrak Karmal pudo sobrevivir en las ciudades, pero sólo algún tiempo, y luego se impuso un integrismo que perduró hasta la ocupación de Estados Unidos y otros aliados, en 2001, que acabó con el régimen talibán. En mayor grado aún que en Líbano también en Afganistán una intervención exterior liquidó el limitado equilibrio existente en una sociedad tradicional.

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lunes, 2 de noviembre de 2015

La Declaración Balfour

El 2 de noviembre de 1917, el Ministro de Asuntos Exteriores británico, Arthur James Balfour, transformó el futuro de Oriente Medio en unas pocas palabras: 
"El Gobierno de Su Majestad ve favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío"
Antes de esa fecha, el sionismo era un movimiento marginal que dividía a los judíos y era rechazado por los gentiles. Tras la Declaración Balfour, el proyecto nacional judío contó con el apoyo de la primera potencia imperial de la época. Aunque no lo sabía entonces, el Ministro de Asuntos Exteriores sentó las bases del Estado de Israel y del conflicto entre árabes y sionistas que, casi un siglo después, sigue sin resolverse.

A menudo se considera que la Declaración Balfour comienza el proceso jurídico que llevaría al establecimiento del estado de Israel con aprobación de la ley internacional.

Sir Arthur James Balfour
Se conoce como Declaración Balfour a la manifestación formal del Gobierno británico, publicada el 2 de noviembre de 1917, en la que el Reino Unido se declaraba favorable a la creación de “un hogar nacional judío” en el Mandato Británico de Palestina. El formato del documento es una carta firmada por el secretario de Relaciones Exteriores británico, Sir Arthur James Balfour (1874-1952), Primer Lord del Almirantazgo, dirigida al barón Lionel Walter Rothschild, un líder de la comunidad judía en Gran Bretaña, para su transmisión a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda. La declaración, considerada como el primer reconocimiento de una potencia mundial de los derechos del pueblo judío sobre la “Tierra de Israel”, fue incorporada en el Tratado de paz de Sèvres entre Turquía y el Mandato Británico de Palestina. El documento original se conserva en la Biblioteca Británica.

2 de noviembre de 1917
Estimado Lord Rotschild:

Tengo gran placer en comunicarle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía con las aspiraciones Sionistas Judías que ha sido sometida a, y aprobada por, el Consejo de Ministros.

"El Gobierno de Su Majestad ve favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, y usará sus mejores esfuerzos para facilitar el logro de tal objetivo, en el bien entendido de que nada se hará que pueda prejuzgar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina o los derechos y el status político que los judíos disfrutan en otros países."

Le agradecería que pusiera esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista.

Sinceramente suyo,
Arthur James Balfour


Pese a que el texto era impreciso, medios de prensa y la Federación Sionista no sólo la difundieron de inmediato sino que la interpretaron como un real reconocimiento a los derechos del pueblo judío. La imprecisión debe entenderse como una forma de no violar las promesas que se habían efectuado a la dirigencia árabe, la aceptación de un único Estado árabe en Medio Oriente, como consecuencia de los acuerdos Sykes – Picot, firmados entre Francia y el Reino Unido, en 1916, establecieran como se dividirían los diversos territorios de Medio Oriente cuando culminara la conflagración bélica y Turquía junto con Alemania fueran vencidas.

La Declaración Balfour fue el resultado de las gestiones efectuadas por la dirigencia del Movimiento Sionista Mundial, liderada en Gran Bretaña por Jaim Weizmann, pues dicho Movimiento, que era aún minoritario en el seno del pueblo judío, tenía su sede en Berlín, y si bien al iniciarse la Primera Guerra Mundial se declaró neutral, la realidad es que se dividió en dos sectores que tenían un mismo fin: lograr el reconocimiento de los derechos del pueblo judío en la tierra de Israel.

Jaim Weizmann
Un sector apoyaba el triunfo de Alemania, especialmente debido a que estaban enfrentados con los padecimientos de las poblaciones judías en el territorio de la Rusia zarista, que era aliado de Gran Bretaña y Francia; mientras que el sector restante consideraba que serían los aliados, como ocurrió, los vencedores, y que por lo tanto se los debía apoyar.

La Declaración se hace tras meses de negociaciones (que comenzaron casi dos años antes, en el otoño de 1915) del ministro británico con, entre otros, Jaim Weizmann en representación de la Organización Sionista Mundial. El Dr. Weizmann era un químico judío nacido en Rusia que en 1904 se había trasladado a Inglaterra y que una década después había desarrollado un método para producir acetona a partir del maíz, producto vital para la munición de artillería y que escaseaba entre británicos y aliados. Durante esa época conoce a Balfour y a David Lloyd George (ministro británico de municiones), que le tenían en alta consideración. En 1916 Lloyd George se convirtió en Primer Ministro británico y Arthur Balfour en Ministro de Asuntos Exteriores. Así concurren los propios designios británicos para Palestina y la ambición sionista, que Weizmann aprovecha bien.

La Declaración Balfour respondía tanto a los intereses británicos como a su simpatía hacia la causa palestina. En los albores de la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña necesitaba el apoyo de los judíos (y de los árabes) frente a los otomanos, aliados de los alemanes, así como proteger la ruta marítima a través del Canal de Suez, esencial para su economía, y la ruta terrestre hacia la India, joya de la corona de su imperio. Y apoyar a los sionistas parece que podía contribuir a ello, al justificar su pretensión de dominar (los británicos) Palestina.

Más adelante, la Declaración Balfour se incluyó en la Resolución de San Remo en 1920 y, desde el 24 de julio de 1922, en el Mandato (Administración fiduciaria) por el que los británicos administraron temporalmente Palestina. El preámbulo del Mandato dice:
"La Administración Fiduciaria debería responsabilizarse de llevar a cabo la declaración originalmente hecha el 2 de noviembre de 1917 por el Gobierno de Su Majestad Británica [la Declaración Balfour]... a favor del establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío…"
Los árabes se tomaron la declaración como un acto de deshonestidad británica y una traición a la promesa de establecer un país árabe unido desde el Mar Rojo hasta el Golfo Pérsico, que los británicos les habían hecho por su colaboración durante la Primera Guerra Mundial en la región del Hijaz contra los otomanos.

El periódico londinense The Times dice el 19 de septiembre de 1919: 
"Nuestra obligación, como Administración Fiduciaria será hacer de la Palestina judía no un estado en dificultades sino un estado capaz de desarrollar una vida nacional vigorosa e independiente." 
La actitud británica favorable al sionismo sufriría un cambio, primero en 1931 y, definitivamente, con el Libro Blanco de 1939. En todo caso, desde el principio, los militares británicos trataron de subvertir la declaración de su gobierno, al punto de incitar la revuelta árabe de 1920 en Jerusalén.

La declaración Balfour encuentra, pues, su lugar entre una multitud de infructuosos proyectos y fantasías indulgentes, excepto, por supuesto, que en este caso y sorprendentemente los británicos cumplieron en general con su palabra. Durante al menos dos décadas permitieron que el movimiento sionista llevara cientos de miles de inmigrantes judíos a Palestina, y los recién llegados crearon cientos de asentamientos, incluyendo varias ciudades, así como la infraestructura política, económica, militar y cultural del futuro Estado de Israel. Pero si la existencia de Israel se originó con los británicos, también lo hizo la tragedia de los palestinos. La declaración Balfour fue sólo el primer capítulo de una historia aún sin terminar


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lunes, 5 de octubre de 2015

6 de octubre de 1973 - Comienza la Guerra del Yom Kipur

Al lanzar por sorpresa Egipto y Siria una ofensiva militar contra Israel coincidiendo hoy con la festividad hebrea del Yom Kipur, comienza la Guerra del Yom Kipur, cuarta y última que se libra en múltiples frentes entre Israel y sus vecinos árabes, que marcará punto de inflexión en la historia de dicho conflicto cuando concluya unos días más tarde con la victoria estratégica de Israel y con numerosas bajas en ambos bandos. El 27 de este mismo mes, Israel y Egipto cesarán el fuego. La firma del acuerdo de alto el fuego se llevará a cabo el 11 de noviembre

Tras la Guerra de los Seis días en 1967 habían quedado abiertos numerosos frentes que presagiaban que nuevos conflictos podían estallar en cualquier momento. La ocupación israelí de la Península del Sinaí, de la Franja de Gaza, de los Altos del Golán, así como de la parte árabe de Jerusalén hacía casi inevitable el estallido de otra guerra.

En 1968, una resolución de la ONU, instaba a Israel a regresar a sus fronteras anteriores a la guerra y pedía a los países árabes que pusieran fin a su negativa a reconocer al Estado hebreo. Sin embargo, ninguna de las dos partes atendió la votación de la ONU y las escaramuzas en las fronteras siguieron siendo algo cotidiano.

A todo esto, en plena Guerra Fría, cada potencia había elegido a quien apoyar. Los Soviéticos aprovisionaban de manera constante a los países árabes, mientras que Estados Unidos se encargaba de apoyar a Israel, vetando cada resolución de la ONU que pudiera ser propuesta. Cabe destacar, de todas maneras, que Egipto tuvo alguna rencilla con sus aliados soviéticos, ya que Breznev pretendía que apoyase una política más moderada, a lo que el rais egipcio hizo caso omiso.

Siria en cambio, si continuaba recibiendo el moderno armamento soviético y pretendía llevar a cabo una ofensiva a gran escala, sin tener ninguna intención de iniciar ningún tipo de acercamiento diplomático y, mucho menos, de reconocer al Estado de Israel. Así, El 12 de junio de 1973, los gobernantes de los dos países árabes acordaron el inicio de la Operación Badr (Luna llena) que daría comienzo a la guerra.

Como suele pasar, hubo que buscar una excusa, no se sabe si real o no. El caso es que el 13 de septiembre, Israel derribó, sin que este muy claro aún el motivo, unos aviones de combate sirios. Esto hizo qu Assad, presidente del país, desencadenará las hostilidades.

El día elegido para el inicio de la guerra fue el que los israelíes llaman Yom Kipur, una festividad durante la que los judíos ayunan y rezan en la sinagogas. Los países árabes pensaron que atacando ese 6 de octubre, el elemento sorpresa estaría de su parte.


Si bien es cierto que los israelíes se vieron sorprendidos, según algunas fuentes también porque, dada su superioridad militar, no esperaban que los estados árabes se atreviesen a atacarla a gran escala, sus defensas aguantaron el golpe. Hay que tener en cuenta que las conquistas del 67 le habían proporcionado unas tierras que hicieron de barrera defensiva y que no permitieron que el ataque tuviera la efectividad esperada por los estrategas egipcios y sirios.

Ambos países árabes intentaban lograr sus objetivos con la máxima rapidez posible, sabiendo que la superioridad aérea y militar hebrea no les permitiría un enfrentamiento directo.

Los primeros días fueron favorables al ejército Sirio y Egipcio pero pronto cambiaron las tornas e Israel tomo el control. Siria, que en esos momentos sufría enormes pérdidas, solicito a Sadat que los egipcios redoblaran su presión en el Sinaí, para conseguir desplazar las tropas israelíes. Eso ocurrió el 11 de octubre, cuando unidades árabes avanzan hacia el interior de la península.

Sin embargo, este movimiento resultó ser demasiado arriesgado, ya que obligó a los egipcios a desguarnecer parte de su línea defensiva. Finalmente, fue un fracaso y los egipcios perdieron más de doscientos tanques. Esto permitió la contraofensiva israelí a manos de Ariel Sharon. Tras diversos ataques los hebreos logran cruzar el Canal el día 17, aunque no sin dificultad.


Esto permitió la contraofensiva israelí a manos de Ariel Sharon. Tras diversos ataques los hebreos logran cruzar el Canal el día 17, aunque no sin dificultad.

Esta situación obligó al presidente soviético, Breznev a acudir en auxilio de sus aliados. Solicitó a Nixon que intervinieran para declarar un alto el fuego. Fueron ambas superpotencias las que negociaron los términos en Moscú el día 20 de Octubre.

Al día siguiente, la ONU aprobó la resolución de ambos países, que obligaba a cesar las operaciones militares y a negociar un acuerdo de paz. Sin embargo, en Suez no se acabaron los enfrentamientos, ya que Israel no accedió a parar la ofensiva, Esto consiguió que la tensión subiese varios grados y la Unión Soviética movilizó parte de su flota en la zona.

Estados Unidos respondió declarando la alerta nuclear, a pesar de las protestas de sus socios europeos.

Pese a todo egipcios (con apoyo de Siria y permiso de los soviéticos) e israelíes no cesaban en las hostilidades, con diversos enfrentamientos que subían de nivel.

Por fin, el 27 de octubre Israel y Egipto dejaron la lucha. El ejército de Israel se encontraba a tan solo 100 kilómetros de Damasco y a 80 de El Cairo.


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viernes, 7 de agosto de 2015

7 de agosto de 1998 - La organización terrorista Al-Qaeda ataca con explosivos las embajadas de los Estados Unidos en Nairobi, Kenya y Dar es Salaam, Tanzanía

Eran las 10.30 de la mañana del 7 de agosto de 1998 cuando una bomba estalló junto a la embajada de EEUU en Dar es Salaam que convirtió el barrio diplomático de la ciudad en un caos de llamas, humo y escombros. La bomba, que estaba colocada en el interior de un coche aparcado cerca de la embajada, mató a 11 personas y 85 resultaron heridas, todas tanzanas, y produjo graves daños tanto en el edificio principal como en las embajadas de Francia y Alemania, adyacentes a la norteamericana. Unos minutos después otra gran explosión sacudió el centro de Nairobi (Kenia), causando 213 muertos, de los cuales 201 eran kenianos y 12 estadounidenses y produjo lesiones a casi 4.000, incluso a la Embajadora Patricia Bushnell. Utilizando el mismo procedimiento, los terroristas detonaron un coche aparcado cerca de la embajada, aunque un edificio de oficinas adyacente absorbió gran parte del impacto y se derrumbó provocando la mayoría de las víctimas. Como consecuencia de la violenta explosión, quedaron completamente destruidos varios grandes edificios del centro de la ciudad y el debilitamiento de la economía de Kenia.

La embajada luego del ataque en Nairobi
Como respuesta a los acontecimientos, el 20 de agosto de 1998, se realizó la Operación Alcance Infinito, a través de un ataque con misil desde un crucero de la Armada de los Estados Unidos a un campamento de entrenamiento de Al Qaeda en Afganistán y la destrucción de una planta farmacéutica en Sudán, a raíz de las sospechas de que en la planta de Al Shifa se producían armas químicas y estaba controlada por el terrorista árabe Osama Bin Laden.

Aunque en un primer momento no se atribuyó oficialmente a ninguna organización, las sospechas recayeron desde el principio en Osama Bin Laden y Al Qaeda, que a principios de ese año habían lanzado una fetua (edicto religioso musulmán) en el que alentaban a atacar contra militares y civiles de Estados Unidos por ser "los mayores terroristas de la Tierra".

Al Qaeda

Careciendo de una forma organizativa clásica, esa red, o mejor, esas redes entrelazadas, funcionan por medio de vínculos personales y de solidaridad. Su fuerza se alimenta de la descentralización y relativa estanqueidad de los grupos, de la actividad trasnacional y de la guía de jefes espirituales carismáticos. También se asienta en una poderosa nueva economía del terror que utiliza al mismo tiempo los instrumentos posmodernos de la libre circulación de capitales (paraísos fiscales, secreto bancario, etc.) y los medios premodernos del sistema hawala (un sistema tradicional basado en la confianza que permite la circulación de dinero sin dejar rastro), junto a la administración, en algunos lugares, de los atemporales donativos para la beneficencia religiosa.

Al Qaeda como red, como conjunto de varias docenas de grupos, no es pues una organización en un sentido tradicional. La red se constituye a través de múltiples grupos repartidos por medio mundo, con relaciones complejas entre ellos. Pero no deja de ser una organización en otro sentido, como agregado simbólico de una diversidad y multiplicidad de agrupaciones que comparten una forma de ver el mundo y de actuar. Cada grupo parece consistir en un leve núcleo central y diversos núcleos ligados al centro pero capaces de operar autónomamente. Si el ambiente es fértil, la proliferación puede producir un movimiento.

El origen de Al Qaeda se encuentra en 1979 con la invasión soviética de Afganistán. La guerra contra los invasores contó, como es sabido, con abundante apoyo financiero y militar de Estados Unidos y Arabia Saudí. Se reclutaron varios miles de voluntarios islámicos que acudieron a luchar contra los rusos. El soporte logístico lo proporcionó Pakistán. Los combatientes procedían de diferentes países, pero fue importante la presencia de egipcios, yemeníes, saudíes y pakistaníes. Entre ellos se encontraban Osama Bin Laden, hijo de un multimillonario constructor saudita de origen yemení, y Aymán al Zawahiri, un cirujano egipcio, perseguido como responsable de Yihad islámica, el grupo acusado de la muerte del presidente Sadat. Ese proceso de comunicación de gentes de diversas naciones permitió generar un entramado multilateral de apoyos mutuos y, también, de valores compartidos: el rechazo frontal de la democracia y de las libertades occidentales, la virtud de la religión como mito aglutinador y el papel regenerador de la violencia. En ese proceso parecieron resultar muy importantes las experiencias de los Hermanos musulmanes de Egipto y de la Yihad islámica. Cuando los rusos abandonaron Afganistán, muchos de esos voluntarios volvieron a sus países con nuevas ideas y vínculos de solidaridad. Otros se quedaron en Afganistán y tejieron una alianza con los talibanes cuando estos triunfaron en la guerra civil. La enseñanza político-religiosa y militar en campos de entrenamiento de Afganistán, Pakistán, Bosnia o Chechenia permitió articular el odio a Occidente y sus deseos de venganza con una ideología que concibe el Islam como vertebrador de una estrategia de poder.

Su momento de máxima debilidad tuvo lugar después del derrocamiento del régimen talibán en Afganistán, la eliminación de las bases principales de Al Qaeda en aquel país y la persecución coordinada a nivel internacional de su entramado financiero y organizativo. La alucinada política de guerra preventiva de Bush, que condujo al desastre de la invasión de Irak, ha cambiado radicalmente la situación. La dispersión de efectivos se ha convertido en un proceso de génesis de nuevas fuerzas. Las mezquitas, las universidades y las organizaciones caritativas se convierten en centros de fácil reclutamiento. La red contaba con una creciente facilidad para encontrar voluntarios en un medio ambiente marcado por el fracaso de la modernización del mundo musulmán y el resentimiento contra Occidente. 

Básicamente, la visión de la ideología de al-Qaeda es una forma extrema de Islam, la yihad, ante países o gobiernos que supuestamente actúan contra el Islam, las comunidades religiosas y los grupos étnicos como la única posibilidad de representar los intereses del Islam. Al-Qaeda cree que la única respuesta es que el Islam desarrolle el papel que le corresponde en el mundo, que hay una conspiración de varias partes del mundo contra el Islam, la cual es liderada por Israel, EE.UU. y los países de Europa Occidental. Además, se muestra convencida que mientras exista Israel y siga las influencias políticas y culturales de Occidente, la sociedad musulmana, el Islam, no puede estar unida.

Uno de los principales objetivos es el derribo de la familia real saudí y todos los otros gobiernos de los países de mayoría musulmana que no se rigen por los principios islámicos o trabajan o son amigos de potencias no islámicas (Jordania, Pakistán, Egipto...): Esto es seguido por la aplicación de base de la ley islámica coránica (Sharia) en todos los países musulmanes. 

Como justificación de sus acciones al-Qaeda señala varias enseñanzas religiosas y mensajes tomados del Corán. Para lo cual, se basa principalmente en la llamada forma primitiva del Islam, en el cual se interpreta que el enfoque se sitúa en la guerra contra los infieles, su conversión y la unificación de todos los musulmanes bajo uno califato común. En gran parte de la organización se observa un marcado antisemitismo, resultado de la lucha durante décadas contra Israel.


Osama Bin Laden 

Nació el 10 de marzo de 1957 en Riyad, en el barrio de Al-Malaz, Yeda, Arabia Saudí, en el seno de una familia de origen yemení. 

Osama Bin Laden
Hijo del humilde estibador que logró convertirse en el mayor contratista de obras de Arabia Saudí. El padre de Osama Bin Laden, el jeque Muhamad Bin Ud Bin Laden, ingeniero y arquitecto según algunas fuentes, simple campesino según otras, dejó su provincia natal de Hadramut, en el centro de Yemen, a principios de los años veinte. Al parecer, se instaló en Hedjaz (Arabia Saudita) en 1932. Allí hizo fortuna y destacó como un hombre de negocios riguroso y honesto. Su madre, según se dice, no era la esposa favorita de Muhamad Bin Laden, quien tuvo 54 hijos con 11 esposas. Se calcula que era poseedor de una fortuna de varios cientos de millones de dólares. 

Cuando Muhammad bin Laden murió en un accidente de helicóptero en 1968, todo su inmenso imperio industrial pasó a sus hijos. Osama, con 13 años, heredó 80 millones de dólares. Durante sus estudios en la Universidad de Djedda, bin Laden se vio influenciado por uno de sus profesores, el fundamentalista islámico Sheik Abdullah Azzam, empeñado en la liberación de la causa islámica de la dominación extranjera y alentador de la juventud musulmana para volver a los estrictos postulados de la fe islámica. En 1979, tras finalizar los estudios en la Universidad (consiguió en la Universidad de Djedda un diploma de ingeniero después de cinco años de estudio), pasó a formar parte de la plantilla de ingenieros de la empresa familiar.

El joven Osama se educó en los mejores colegios e institutos docentes del mundo árabe. En 1979, tras finalizar los estudios en la Universidad de Jedda, pasó a formar parte de la plantilla de ingenieros de la empresa familiar. Pero su trayectoria profesional quedó truncada en diciembre del mismo año, cuando el Ejército Rojo ocupó Afganistán. Osama abandonó la empresa para integrarse en el movimiento armado que combatía la presencia militar rusa. En 1980 empieza a reclutar guerrilleros proafganos y establece sus primeros campamentos. 

Fue entrenado por la CIA y aprendió por la instrucción como mover dinero a través de sociedades fantasmas y paraísos fiscales, cómo preparar explosivos, cómo utilizar códigos cifrados para comunicarse y cómo ocultarse. En Afganistán conoció a varios dirigentes islamistas con los que fundó Al Qaeda en 1988, para coordinar actividades, y cuya ideología salafista (una versión extremadamente rigorista del Islam que muchos musulmanes consideran una desviación) justificará más tarde sus acciones terroristas. La mayoría de sus miembros son veteranos de la guerra de Afganistán. El grupo tiene bases en Argelia, Uzbekistán, Siria, Pakistán, Indonesia, Filipinas, Líbano, Irak, Kosovo, Chechenia, Cisjordania y Gaza. La ruptura definitiva con sus aliados norteamericanos se produjo en 1990 cuando en su combate contra Irak, Estados Unidos desplegó tropas en Arabia Saudí, tierra de los lugares sagrados musulmanes de La Meca y Medina. 

Su organización establece como objetivos prioritarios en el ataque a EE UU y sus aliados en Oriente Próximo. En febrero de 1993, se produjo el primer atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, en donde hubo seis personas muertas y más de mil quedaron heridas. Lo llevaron a cabo con una camioneta cargada con una tonelada de explosivos, la cual estaba estacionada en el sub-suelo del edificio, el FBI sospechó que el grupo estaba capitaneado por el multimillonario saudí involucrado en la ofensiva antiamericana. 

Navegando incansablemente entre Jartún y el desierto afgano, el "enemigo público número uno" edifica nuevas bases de entrenamiento para la guerrilla islámica. Los combatientes del Islam toman parte activamente en la guerra de Bosnia y Chechenia, abonan el terreno en Kosovo y Turquestán, trasladan la ideología del Frente Islámico Universal a Indonesia y Filipinas. A finales de febrero de 2001, el movimiento de Bin Laden cuenta con 37 mártires, caídos en 17 frentes distintos. 

La "guerra santa contra los judíos y los cruzados" ha dejado de ser una simple quimera. En la primavera de 1996, haciéndose eco de las exigencias de los miembros de los órganos de seguridad nacional, el presidente Clinton autoriza a la CIA a emplear todos los medios para eliminar físicamente al multimillonario saudí y destruir la estructura política y militar creada por éste. Pero ninguno de los mercenarios contratados por el espionaje norteamericano (se habla de más de un millar), logra cumplir la arriesgada misión. 

En 1991 fue expulsado de Arabia Saudí por actividades antigubernamentales. Se trasladó a Sudán donde permaneció por cinco años. Por presiones del gobierno estadounidense el Gobierno sudanés lo expulsa. Estados Unidos lo culpó del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 donde fallecieron miles de personas. Su última aparición pública se remonta al 10 de noviembre de 2001, cuando la presión de las fuerzas norteamericanas le llevó a esconderse en las montañas de Tora Bora. Poco a poco, sus videomensajes se fueron espaciando hasta que, a partir de octubre de 2004, un largo silencio dio lugar a especulaciones sobre su muerte. 

Ataque al World Trade Center del 11 de septiembre de 2011
El 1 de mayo de 2011, sobre las 11 de la noche hora local  (hora de Washington D. C.; en Pakistán y otras partes del mundo era ya el día 2 de mayo), el presidente Barack Obama anunció solemnemente en un mensaje a la nación desde la Casa Blanca la muerte de Bin Laden como resultado de una operación de la inteligencia estadounidense en Pakistán:
"Hoy puedo informar al pueblo norteamericano y al mundo que EEUU ha conducido una operación que ha matado a Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda, y el terrorista responsable del asesinato de miles de hombres inocentes, niños y mujeres".
Según el presidente, Bin Laden murió como resultado de un "tiroteo" que se produjo cuando un "pequeño equipo de estadounidenses" se disponía a arrestarlo en su residencia de Abbottabad, ciudad situada a 35 kilómetros de Islamabad. Fuentes de la Casa Blanca informaron que, además de Bin Laden, habrían fallecido al menos otras cuatro personas que vivían con él. Entre ellas, dos de sus asistentes, un hijo del líder islamista, y una mujer.

Al Qaeda después de Osama Bin Laden

El 2 de mayo de 2011 Osama Bin Laden era localizado y moría en una operación de las fuerzas especiales de la Marina estadounidense, los SEAL, en una casa en Abottabad, una localidad próxima a Islamabad (Pakistán). El egipcio Ayman al Zawahiri tomó las riendas de Al Qaeda. A través de sus distintas ramas, principalmente Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), la organización terrorista siguió siendo el azote de los intereses occidentales en sus zonas de influencia.

Sin embargo, la irrupción del grupo terrorista Estado Islámico en la escena a principios de 2014, rompió con el monopolio de Al Qaeda. Lo cierto es que Estado Islámico tiene sus raíces en lo que fue Al Qaeda en Irak y que su líder, Abubakar al Baghdadi, era un acólito de la organización fundada por Bin Laden que decidió desobedecer a Al Zawahiri, que quería que la filial en Siria fuera el Frente Al-Nusra (o Jabhat al-Nusra "Frente de la Victoria para el Pueblo de Gran Siria", una organización terrorista asociada a Al Qaeda que opera en Siria y en Líbano) y comenzar a actuar también en este país.

Yihadistas de Isis

Tras romper con su matriz y cambiar de nombre, Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) lanzó una vasta ofensiva en los primeros meses de 2014 y, tras conquistar Raqqa en el este de Siria, tomó la provincia de Anbar en Irak y, para sorpresa de todos, en junio se hizo con Mosul, la segunda ciudad de Irak, sin apenas resistencia.

A partir de ese momento, se lanzó hacia la conquista de Bagdad pero un cambio de Gobierno en Irak, junto a la intervención de una coalición liderada por Estados Unidos, consiguieron impedirlo 

Sin duda lo que en estos meses ha dado notoriedad a Estado Islámico por encima de la que goza actualmente Al Qaeda ha sido el secuestro y ejecución de varios occidentales. Con una puesta en escena muy cuidada y aprovechando al máximo las posibilidades que ofrecen las redes sociales, el grupo terrorista ha permitido al mundo ver con sus propios ojos las decapitaciones e incluso cómo uno de los rehenes era quemado vivo.

Esta propaganda tiene una doble finalidad. Por una parte, horrorizar a Occidente y propiciar una intervención que a su vez consolide aún más sus argumentos de opresión del mundo musulmán. Por otra, atraer a un número ingente de nuevos yihadistas llegados de todos los rincones del mundo y en gran número de países europeos. Esta nueva savia no son solo ciudadanos originarios de países musulmanes, sino que entre ellos hay muchos conversos.

La disputa entre Estado Islámico y Al Qaeda es más que una simple lucha por el poder dentro del movimiento yihadista. Las dos organizaciones difieren en sus principales enemigos, estrategias y tácticas. Para Al Qaeda el "principal enemigo" es Estados Unidos, al que considera como la "raíz de los problemas en Oriente Próximo", mientras que Estado Islámico prefiere un "enemigo cercano" y no "lejano" lo que hace de los regímenes "apóstatas" en Oriente Próximo el blanco de sus acciones, principalmente los de Siria e Irak. Por otra parte, aunque Al Qaeda considera que los chiíes son apóstatas, cree que asesinarlos es demasiado extremo, un derroche de recursos y algo que va en detrimento del proyecto yihadista más amplio. Frente a ello, Al Baghdadi es partidario de purificar la comunidad islámica primero atacando a los chiíes y otras minorías religiosas al igual que a otros grupos yihadistas, entre los que ha estado el Frente al Nusra.

Para controlar este territorio, Estado Islámico no duda en emplear ejecuciones masivas, decapitaciones públicas, violaciones y crucifixiones con el fin de aterrorizar a la población para someterla, mientras que el enfoque de Al Qaeda parece ser más moderado, buscando "convencer" a la gente de seguir la visión del grupo en lugar de "forzarla" a ello.

Pese a este aparente antagonismo, lo cierto es que aparentemente ambos grupos terroristas comparten algunos puntos de vista e incluso han colaborado puntualmente en determinados momentos, especialmente en Líbano, Siria y Túnez.


Fuentes