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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Yakuza

La reunificación del Japón fue posible después de la batalla de Sekigahara, en la que venció Ieyasu Tokugawa en 1600 imponiendo al país una paz duradera que después de incontables guerras civiles dio un duro golpe a la casta de los guerreros. Medio millón de Samurai expertos en el arte de la guerra se vieron privados de empleo.


Los que tuvieron más suerte se convirtieron en comerciantes en los centros urbanos en ciudades como Osaka, Nagoya y Edo, la antigua Tokio. Otros se transformaron en funcionarios, filósofos, literatos, jugadores o actores ambulantes. Pero hubo otros, una gran mayoría, que iban por libre rumbo, frecuentando desafíos y vendiendo su espada al mejor postor. Estos hombres se conocían con el nombre de "kabuki-mono" (los locos), nombre que se hizo conocido por las autoridades locales. Su estilo de vestir raro, los cortes de pelo distintivos y el mal comportamiento, al mismo tiempo llevar la espada, hizo que rápidamente llamaran la atención de todos. Muchos se transformaron en bandidos, los “Hatamoto-yakko” saqueando ciudades y aldeas mientras que erraban por todo el Japón. Unidos por la necesidad, se convirtieron en clanes que controlaban territorios convirtiéndose en mafias que cuidaban de negocios poco originales como la prostitución y el juego, ampliando luego sus miras en el pasado cercano a las drogas y la “protección” a restaurantes, bares y pequeñas empresas no muy santas. 

Los Kabuki-mono tenían la mala costumbre de acosar y aterrorizar a todos en sus alrededores. Podían hasta apuñalar a la gente por placer. Kabuki-mono eran samurais distintivos, que le daban nombre a sus bandas de miedo y hablaban en jerga vigorosa. Algo que fue notable fue, su lealtad entre sí. Se protegían entre sí independientemente de la amenaza, también si eso significaba ir en contra de sus propias familias.

Los Kabuki-mono eran de los samurais con principio (caballeros) que durante el tiempo de paz entre reinos se han visto obligados por el desempleo. 

Eran conocidos como “Ronin” (samuráis sin señor), y varios de ellos comenzaron a pasear por el Japón como bandas de ladrones, saqueando aldeas y pequeñas ciudades. Los Yakuza, sin embargo, no quieren ver a los kabuki-mono como sus "antepasados". En su lugar los Yakuza ven a los Machi-yakko (servidores de la ciudad) como sus antepasados, como su origen. Estos servidores se levantaron en armas defendiendo las aldeas y las ciudades del abuso y el dominio de los "Hatamoto-yakko". Naturalmente, estas milicias populares, no tardaron en transformarse en pequeños feudos organizados jerárquicamente, tomando a su vez el control del juego, la prostitución y extorsión. 

El origen de los Yakuzas se remonta muy atrás, rondando al año 1612. La palabra Yakuza significa 8-9-3. Ya significa "8", ku "9", za "3". No se trata de Black Jack, sino de su equivalente japonés  "Oicho-Kabu". La diferencia general entre los dos juegos de cartas es que en Oicho-Kabu el objetivo de las tarjetas debe ser 19 en lugar de 21 como en el Black Jack. Como se ve, la suma de 8, 9 y 3, es 20, que no tiene ningún valor en el Oicho-Kabu. Es a partir de allí el nombre Yakuza, personas que de alguna manera no encajan en la sociedad "los inadaptados de la sociedad".

Casi todos los miembros de la yakuza tienen el mismo tipo de pasado: los delincuentes pobres y marginales. La Yakuza se convierte en una familia para ellos. Reciben ayuda con sus problemas, llaman la atención y pueden sentir una cierta seguridad. 

La costumbre de cortarse un dedo fue utilizado como acto de compensación ante el "Oyabun" por un error cometido. También fueron los que comenzaron la tradición de los tatuajes.

Los Yakuza entonces comenzaron a organizarse en familias o clanes, adoptando un lazo de obediencia conocido como "Oyabun-Kobun" (rol/padre-rol/hijo) ,así como el estricto respeto por el secreto y el reconocimiento de una jerarquía, copiado todo ello de las cofradías de los Bakuto. El Oyabun es el ”padre“, proporcionando consejo, protección y ayuda; el Kobun actuaba como el ”hijo“, jurando lealtad absoluta y sirviendo siempre que el Oyabun lo necesitara. Este sistema feudal otorga el control total e incuestionable al Oyabun. Las promociones dependen de la conducta de los miembros del clan especialmente en las luchas entre familias. La habilidad y la lealtad hacia el Oyabun cuentan enormemente, siendo entonces la promoción interna del Kobun algo muy difícil de lograr. El Kobun comienza corrientemente por prestar servicio al Oyabun, haciéndole de recadero, haciendo sus compras y cuidando de sus hijos. Como puede verse una relación muy parecida a la de un joven "Bushi" con su "Sensei".

A finales del siglo XIX, la Yakuza comenzó a salpicar a la política, introduciéndose a través de ciertos políticos y funcionarios. Cooperaron con el gobierno para conseguir cierto reconocimiento oficial, o por lo menos una cierta libertad del hostigamiento al que se les sometía. Las cosas cambiaron, cuando el puerto de Pearl Harbor fue bombardeado en las islas Hawaii. Los miembros del Yakuza trabajaron a favor del gobierno, vistiendo como enfervorecidos patriotas el uniforme. Otros, los menos comprometidos con la causa, ingresaron en cárcel.

Tuvieron que caer las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki para que apareciera el verdadero mentor de la Yakuza moderna, el Oyabun Yoshio Kodama (1911-1984). Este verdadero primer "padrino" japones se hizo fuerte en 1950, después de haber tenido un misterioso pasado como agente de su país en el sudeste asiático, y de haber sellado un pacto de cooperación entre algunas bandas mafiosas y las autoridades que surgieron en Tokio una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Durante los años de la ocupación las cuadrillas podían actuar con total impunidad puesto que la policía civil estaba desarmada. A partir de Kodama todo fue diferente, la Yakuza no olvidaría sus métodos criminales pero su objetivo estaría en la mimetización de sus intereses con el mundo legal de los grandes negocios. La Yakuza comenzó a tomar otra forma durante este período, "el gurentai", que se aprovechó del vacío de poder en el gobierno, pues la ocupación americana barrió lejos a las capas sociales altas de control del gobierno y los negocios. Durante este período, la Yakuza llegó a ser muy violenta, tanto a escala individual como colectiva. A principios de los 60 la Yakuza tenía 184.000 miembros -más que el ejército japonés- Entonces comenzaron a salir fuera de sus territorios habituales, teniendo como resultado guerras sangrientas y violentas.

Un verdadero especialista en estos temas, el periodista Takano Hajime, de la revista Business Week, considera que la verdadera infiltración de la Yakuza en las actividades corporativas y financieras del sistema se registra a partir de la década del 80, cuando en Japón se pusieron de moda las grandes especulaciones en los mercados inmobiliarios y de valores. Primero crearon fondos de inversión y luego se dedicaron directamente a la construcción y comercialización de propiedades de lujo. Las autoridades japonesas y las agencias de seguridad norteamericanas y europeas estiman que la Yakuza está involucrada en por lo menos sesenta grandes conglomerados empresarios y bancarios, y que maneja miles de millones de dólares provenientes de actividades desplegadas en Japón, los Estados Unidos y otros países. 

En los años 50 y 60, el cine japonés los convirtió en héroes con aire legendario, bellos gansters que sacrificaban sus vidas por los valores tradicionales del Japón. Sin embargo se dice que si esto fue así, se debió a que fueron ellos mismos quienes financiaron dichos filmes.

La Yakuza y las artes marciales

La practica de las artes marciales tradicionales es inherente en muchos de los miembros Yakuza. Especialmente la instrucción en el manejo del sable japonés (Katana) es parte de la base formativa de un miembro de relevancia. El Kendo/Kenjutsu, Iai-Do/Iai-Jutsu y el Batto Do/Batto Jutsu así como Ju-Jutsu, Karate (especialmente este último en estilos de “contacto pleno”) Otras, han sido practicadas para conseguir una eficacia real de combate.

En sus luchas internas era bastante normal el uso de la Katana para resolver sus deudas, aunque actualmente se tiende cada vez más al uso de armas de fuego, menos “caballerescas” pero más efectivas.

Por supuesto la práctica que realizan estos miembros no se efectúa en un Dojo tradicional. Se buscan lugares afines donde el instructor y afiliados compartan una misma ideología. El objetivo primordial de estas prácticas incide en demostrar el Valor y la Fortaleza además de obtener un elevado nivel de eficacia. El desprecio por la debilidad, el miedo o el dolor es patente en todo entrenamiento kendo.

Algunos Maestros de Artes Marciales Tradicionales actuales con renombre, pero especialmente de los años 50 y 60, han mantenido y mantienen contactos con la Yakuza, especialmente dentro de su carácter nacionalista. Asimismo, la Yakuza tiene a su vez instructores propios y Maestros de alto nivel, alguno de los cuales no se quedan tan solo en conocimientos “teóricos” en su sistema de combate.

Existen también numerosas historias de Maestros de Artes Marciales que se enfrentaron en algún momento a la Yakuza, como el desaparecido Maestro de Karate Seikichi Toguchi, el cual se negó a pagar “protección” a la Yakuza local, por abrir un negocio y que fue atacado una noche por varios integrantes de la mafia japonesa. Dieciocho resultaron heridos 


La Yakuza hoy

Antes Bushi errantes caídos en desgracia, luego mercenarios y hoy día gansters ligados a sus tradiciones, los Yakuza se dividen en unos 24 clanes con un total de 90.000 miembros. El "Yamaguchi-gumi" es hoy en Japón el mayor sindicato y con mayor poder. Los otros dos sindicatos importantes son "Ichiwa-kai" y "Sumiyoshi-kai" en el área de Tokio. 

Kamon de Yamaguchi-gumi
Al principio de los años 80, el Yamaguchi-gumi controlaba cerca de 2500 negocios, los casinos de juego, las inmobiliarias, e invirtió económicamente en los deportes y en sociedades y empresas privadas. En la actualidad también se dedican al narcotráfico, el contrabando y la pornografía. En 1983 un alto cargo de la jerarquía se separó del clan Yakuza del Yamaguchi-gumi y creó su propio sindicato, el Ichiwa-kai. En 1985 asesinaron al jefe fundador del Yamaguchi-gumi, originando una sangrienta guerra por el poder del clan. Durante este conflicto el Yamaguchi-gumi saltó a los EE.UU. para financiar su guerra. Es por aquella época que la mayoría del mundo occidental conoció el nombre de la Yakuza, ya que Hollywood comenzó a explotar el miedo por la Yakuza.

Es en Hawaii, al final de los años 70, que los Yakuza fueron detenidos por vez primera fuera de Japón. Desde esa fecha, no han cesado de tener contactos con los traficantes de droga americanos. Pero el fenómeno Yakuza no se limita tan solo a la actividad criminal, sino que su aspecto más inquietante es su militancia política. Admiradores incondicionales del Emperador, nostálgicos de los valores guerreros del Japón feudal, los Yakuza mantienen lazos con los medios extremistas ultra-nacionalistas. En algún sentido y tal como ellos lo entienden, se consideran los últimos herederos de los Samurai.

A la Yakuza se le acusa hoy de desempeñar un papel importante en crear la ”economía de la burbuja ” de finales de los años 80. Aprovechándose de la fiebre de la especulación de la época, especialmente en el negocio de las propiedades inmobiliarias, los clanes encontraron mucho campo de acción. Los implicados en el negocio de la "jiegeya", por ejemplo, visitaban una pequeña comunidad antigua de propietarios cuyas casas y apartamentos estaban concentrados a la sombra de los rascacielos del centro de la ciudad y "persuadían" a sus propietarios para que vendieran sus casas y terrenos. 

Estos clanes contactaban entonces con las compañías importantes de las empresas inmobiliarias, a quienes ellos vendían las propiedades a un precio muy superior al que las habían adquirido. Estas compañías inmobiliarias conseguían los terrenos para construir sin el trabajo de echar a los inquilinos y a un precio que les permitía un buen negocio, así que comenzaron a comprar inmuebles a cualquier persona o entidad fuera o no Yakuza o tuvieran relación con ella. Una vez que las conexiones fueran establecidas con las instituciones financieras, la Yakuza, conociendo perfectamente el negocio de la jiegeya comenzó a introducirse en el negocio de las propiedades inmobiliarias, edificando y construyendo campos de golf que explotaban ellos mismos. Esto les permitió blanquear el dinero conseguido por otros medios ilegales, a la vez que les daba cierto aspecto de legalidad mediados los años 80.

En la actualidad la Ley japonesa los ha convertido poco más que en invisibles ya que en 1992 el Gobierno declaró una Ley antibandas que los sitúa fuera de la legalidad. Se le prohibió exhibir la insignia y el nombre de su clan así como cualquier otro símbolo. Sin embargo no se les ha erradicado, ni hecho desaparecer del todo.

Siguen controlando el juego, la droga y la prostitución, además pujan en la bolsa, son los secuaces de la extrema derecha japonesa y se han especializado en infiltrase en las estructuras legales del mundo empresarial y financiero. 

Antes pactaban con la Ley, ahora están fuera de ella, aun así sólo en Tokio controlan unos 2.500 negocios y cientos de millones de dólares al año. Utilizan como tapaderas organizaciones religiosas, políticas y de negocios. 

En la actualidad está dividida en 3.000 clanes con un total de 100.000 miembros, el más importante es el denominado Yamaguchi-gumi, el cual se estima en unos 40.000 miembros activos, considerándose el hampa más grande del mundo, no sólo por el número de miembros sino también por su poder económico. Les siguen los clanes Sumiyoshi Rengo-Kai y Inagawa-kai, que en conjunto con el clan Yamaguchi-gumi mueven alrededor de 15.000 millones de dólares anuales.

Costumbres Yakuza

Las costumbres de la Yakuza se deben a un exigente y riguroso código de conducta típico de la antigua sociedad del Japón denominado "Giri" (Obligación).

El grado máximo en la Yakuza es el "Oyabun" o "Oyaji" que quiere decir “buen padre”.

Las clases de Yakuza son, Oyaji ("buen padre"). "Anego", ("hermana mayor" que es la mujer del Oyaji). "Nidaime" (que significa "el heredero del Oyaji"). "Kumiin" (que significa “miembro”). "Chinpira" (significa "el matón de barrio"). "Teppoudama" (que significa "pistolero").

Es muy conocido el hecho de cortarse la última falange del dedo meñique de la mano izquierda cuando cometen un error. Esto junto con los tatuajes son los símbolos más espectaculares y conocidos concernientes al universo de los Yakuza, pero no especialmente los más importantes. Lo que cuenta ante todo en el interior de los clanes, es la Disciplina, el Coraje y la Lealtad, ese pensamiento lleva a sus miembros hasta la muerte si es necesario. 

El robo, la violación, la traición, la desobediencia o la cobardía no son solo graves delitos, sino que afectan directamente la reputación y el honor del clan. Las penas por estos crímenes son en orden decreciente; la muerte, la expulsión (los expulsados no pueden encontrar trabajo en ningún otro clan) y por fin, el ceremonial "Yubitsume", el culpable debe de cortarse la última falange del dedo meñique y ofrecérsela al Oyabun, envuelta en una tela de seda. Esta es una herencia proveniente del barrio Yoshiwara en Tokio, costumbre que indicaba la devoción de una prostituta hacia su proxeneta. Esta auto mutilación tenía también una consecuencia práctica. El individuo que la llevaba a cabo veía sus capacidades para combatir extremadamente reducidas: la presión del dedo en cuestión, es en efecto indispensable para coger adecuadamente con las manos el sable. Según datos de la policía japonesa, en 1971, el 42% de los Bakuto presentaban esta mutilación, y el 10% de entre ellos la habían cumplido en al menos dos ocasiones.


La Yakuza es una sociedad de hombres que no confía en las mujeres. La única mujer visible del grupo es la esposa del Jefe, llamada "Anego". A elle se le guarda el mismo respeto que al Jefe, pero no interviene en el "negocio", su posición dentro del grupo se limita a ser la esposa del Jefe. La desconfianza hacia la mujer, es debida a la creencia de que esta es un ser débil que no han nacido para luchar. Este es un concepto totalmente machista, por el que opinan que para un miembro de la Yakuza, lo más importante es el coraje y en una batalla se debe estar dispuesto a morir por su Clan y su Oyabun. El hecho de que piensen que las mujeres han nacido para ser madres y cuidar e sus hijos y maridos hace que su inclusión en los negocios del grupo sea imposible. En caso de ser torturadas, piensan que podrían delatar las actividades y a sus miembros.

En defensa de su imagen alegan que no matan a "katagis" (personas no Yakuzas) y que sólo actúan por su código de honor. Tiene prohibido matar a un civil, el robo es vergonzoso, son especialmente orgullosos y odian el ser insultados o que no se les dé el trato adecuado a su estatus. Una venganza común entre ellos es violar a la hija o a la hermana del enemigo.

Sus símbolos

A los miembros de la Yakuza se les puede reconocer por sus trajes a la moda, gafas negras, pelo corto y los brazos tatuados. Los jóvenes se visten ahora en plan hip-hop y son más violentos y descontrolados.

Los famosos tatuajes, son el símbolo por excelencia de los diferentes clanes Yakuza. El número de tatuajes no crea la diferencia entre los diferentes miembros de un clan, es decir no es más importante el que más lleva. Los motivos que se tatúan van desde dragones y carpas a paisajes de guerreros Samurai con sus armas en la mano. Los diferentes clanes no tienen símbolos propios, ya que los tatuajes Yakuza están basados en antiguas leyendas japonesas. Se trata de que el cuerpo sirva como expositor para expresar una épica historia tradicional japonesa con la que se identifican. No obstante no son de uso exclusivo de los gansters japoneses. Sus cuerpos están tatuados de manera estratégica, para que al poner el traje queden totalmente ocultos.


Un gran número de artesanos cuyo trabajo les obligaba a trabajar medio desnudos, también escogían esta práctica del tatuaje, dando nacimiento a verdaderas obras de arte. 

Irezumi: 
Para los japoneses, los tatuajes son el arte del "Irezumi", o más clásico y elegante "Hori-mono"que significa: "que es tallada", "esculpida" o "grabada". La palabra más utilizada es Irezumi, y puede ser utilizada como un adjetivo o un sustantivo, aplicado tanto a los tatuajes, el portador de un tatuaje o el diseño de tinta en sí, de hecho, puede referirse a ese grupo de personas que están involucradas en el arte del tatuaje. 

En el Japón de hoy, hay tal vez un centenar de profesionales reconocidos de Irezumi y tal vez 75,000 a 100,000 usuarios de los tatuajes. En un país densamente poblado de 127 millones de personas, es una pequeña proporción de personas de hecho. Sin embargo, el misterio asociado con la Irezumi sigue y sigue impresionando. Tanto es así, que la práctica de Irezumi es tanto un arte legítimo como la marca de la Yakuza, un elemento criminal de la sociedad japonesa. 

Todos los tatuajes significan algo. Por lo general los símbolos que representan las cualidades (buena o mala), ya sea poseído o deseado. En Occidente, por ejemplo, una de las imágenes más populares ha sido el águila, habida cuenta de las cualidades de la valentía y la nobleza. Otro es el corazón, un símbolo de la fidelidad, la honestidad, y así sucesivamente. En Japón también el diseño del tatuaje simboliza este tipo de cualidades. El tatuaje japonés clásico se limita a la variada flora y fauna, a los motivos religiosos, y a la representación de los héroes y figuras populares (todos los cuales tienen cualidades simbólicas particulares) 
  • La peonía: simboliza la riqueza y la buena fortuna. 
  • El crisantemo: simboliza la firmeza y la determinación. 
  • La flor del cerezo: es el símbolo de todo lo que es transitorio y efímero en la vida - el samurai adoptó la flor de cerezo como una insignia personal, lo que indica que podrían morir en la batalla del día siguiente.
  • León: también conocido como "el perro del templo chino", simboliza la protección.
  • La carpa (por lo general una está nadando contra corriente y otra aguas abajo) 
El Departamento de Medicina de la Universidad de Tokio tiene una gran colección de tatuajes famosos. Colección de las pieles Irezumi (en su mayoría de yakuzas o jefes de familias Yakuzas), arrancada del cuerpo después de la muerte de las personas, por supuesto, con su consentimiento mientras estaban vivos. Pero aún existen algunas dificultades. Por ejemplo, algunas personas en el familia están en contra, incluso si existe un consentimiento del jefe de la Yakuza.

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martes, 1 de diciembre de 2015

1 de diciembre de 1347 - Llega la Peste Negra a Europa

A finales del año 1347, un barco lleno de marineros moribundos llegados del mar Negro atracó en el puerto de Mesina, Sicilia. Sufrían altas fiebres, los ganglios de sus cuellos e ingles parecían ir a estallar en cualquier momento y su piel estaba cubierta de bultos negros. Morían en apenas unos días sin que ningún médico pudiese hacer nada. La enfermedad, sin causa conocida, avanzó como un rayo por Europa. "Los padres abandonaban a los hijos enfermos. Los abogados se negaban a tomar testamento de los moribundos", cuentan testimonios de la época. En apenas cinco años la peste abrazó Europa de París a Londres y de Barcelona a Moscú, llevándose por delante más de 20 millones de vidas.

El barco de aquellos marineros que trajeron la peste a Europa había recalado en Caffa, en el mar Negro, hasta donde la epidemia había llegado desde China por la ruta de la seda.

La "peste negra" es el nombre dado por los historiadores a la peor epidemia sufrida por Europa en toda su historia. Para los contemporáneos era simplemente la "gran peste", la magna pestilentia en los documentos latinos de la época. Se originó en el Lejano Oriente, probablemente a principios de la década de 1330-1340, y en 1346 apareció en las factorías italianas de Crimea; al año siguiente se había extendido hacia Constantinopla y el Mediterráneo oriental, llegando a Sicilia y a los puertos del Adriático a finales de 1347. A principios de 1348 estaba en Génova, y desde aquí se propagó durante 1348 y 1349, desplazándose lenta pero incesantemente desde el sudeste al noroeste. 

Tanto su progresión local como sus efectos fueron muy irregulares y variables, pues mientras algunas pequeñas localidades quedaron prácticamente arrasadas, otras no sufrieron daño alguno. Londres, París y Florencia, por ejemplo, fueron muy afectadas, mientras que Milán, Lieja y Nuremberg escaparon con daños relativamente de menor importancia.

No está enteramente claro dónde comenzó la mayor epidemia del siglo XIV, quizá en algún lugar por el norte de la India, pero más probablemente en las estepas de Asia central, desde donde fue llevada al oeste por los ejércitos mongoles. La peste fue traída a Europa por la ruta de Crimea, donde la colonia genovesa de Kaffa (Feodosiya) fue asediada por los mongoles. La Historia dice que los mongoles lanzaban con catapultas los cadáveres infectados dentro de la ciudad. Los refugiados de Kaffa llevaron después la peste a Messina, Génova y Venecia, alrededor de 1347/1348. Algunos barcos no llevaban a nadie vivo cuando alcanzaron puerto. Desde Italia la peste se extendió por Europa afectando a Francia, España, Inglaterra (en Junio de 1348) y Bretaña, Alemania, Escandinavia y finalmente el noroeste de Rusia alrededor de 1351. 

Se pensaba entonces que los monjes mendicantes, los peregrinos, los soldados que regresaban a sus casas eran el vehículo para la introducción de las grandes epidemias de un país a otro. Esto pudo ser en parte cierto, pero sin duda el comercio fue más peligroso ya que los barcos llegaban a puerto y descargaban junto con las mercancías las ratas infectadas procedentes de países donde la enfermedad era endémica. Este fue sin duda el medio mayor de difusión.

La información sobre mortalidad varía ampliamente entre las fuentes, pero se estima que alrededor de un tercio de la población de Europa murió desde el comienzo del brote a mitad del siglo XIV

En el siglo XIV, el Vaticano ordenó la matanza de gatos en toda Europa, porque decía que este animal tenia relación con las brujas y los demonios. Por lo tanto había que exterminar y quemar a las brujas con los gatos en las hogueras. De ahí viene el ritual satánico de las hogueras de San Juan. El gato común es un cazador por excelencia de ratas y con ello, conserva la limpieza y control de ratas en las ciudades. Así se evita naturalmente la trasmisión de enfermedades contagiosas que trasmiten las ratas. Europa quedó desamparada antes las epidemias y enfermedades de trasmisión por las ratas. Al no tener ya enemigo directo, las ratas se multiplicaron rápidamente y con ello la transmisión de las enfermedades contagiosas como "la peste negra", con la que murieron millones de personas. A partir de esta situación, decidieron permitir a los gatos volver a las poblaciones para acabar con las ratas, y consecuentemente con la peste negra, que hizo estragos por casi 3 años.


Aproximadamente 25 millones de muertes tuvieron lugar sólo en Europa junto a muchas otras en África y Asia. Algunas localidades fueron totalmente despobladas con los pocos supervivientes huyendo y expandiendo a enfermedad aún más lejos. El descenso demográfico fue en algunas zonas realmente terrorífico. En China y en la India por ejemplo, la peste produjo entre los enfermos que la contrajeron una mortandad que iba del 60 al 90%, los índices de la pulmonar fueron prácticamente del 100%, de ahí que los cronistas de la época nos hablen de que desapareció una cuarta parte, la mitad, o incluso nueve décimas partes de la población.

La gran pérdida de población trajo cambios económicos basados en el incremento de la movilidad social según la despoblación erosionaba las obligaciones de los campesinos (ya debilitadas) a permanecer en sus tierras tradicionales. La repentina escasez de mano de obra barata proporcionó un incentivo para la innovación que rompió el estancamiento de las épocas oscuras y, algunos argumentan, causó el Renacimiento

Esta fórmula del siglo XVII para evitar contraer la peste, revela un conocimiento de su forma de transmisión. La inscripción inferior dice: "COMO COMBATIR LA MUERTE EN ROMA MEDIANTE ROPAS PROTECTORAS, 1656. Así van ataviados los médicos en Roma cuando acuden a visitar a enfermos de la peste. Para protegerse de los miasmas contagiosos se cubren con una larga hopalanda, llevan grandes gafas y sobre la nariz un largo pico de materia aromática. Con sus manos enguantadas manejan una larga vara para señalar lo que necesitan."

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lunes, 16 de noviembre de 2015

Vlad Tepes III, Príncipe de Valaquia

Por las novelas asociamos a Drácula con un vampiro sádico pero refinado y romántico, que regresa de las tinieblas en busca de cuellos jóvenes que alimenten su eterno deambular por la noche de los tiempos. El Drácula real fue diferente y desde luego nada romántico, aunque sí hubo mucha sangre en su vida. 

Vlad Tepes III
Vlad Tepes III, Príncipe de Valaquia, un territorio de la actual Rumanía; quien nació en 1428 en Sighisoara, de ojos verdes hipnóticos, cabello oscuro ondulado y estatura imponente, fue conocido en vida por dos apodos. Se le llamó El Empalador, por su manía de atravesar con un palo –desde el coxis hasta la nuca–, a sus enemigos y a miles de víctimas que él consideró culpables de algún delito, incluidos mujeres, niños, nobles o plebeyos. También se le llamó Drácula, en rumano «hijo de Dracul». El origen etimológico de este término obedecería, según unos, a la palabra draco –dragón–, emblema de su blasón familiar, ya que su padre Vlad II pertenecía a la Orden del Dragón, fundada en el siglo XV para luchar contra el invasor turco. Pero dado que drac en rumano significa «diablo», también podría ser «hijo del demonio», ya que su padre se ganó el sobrenombre de «diablo» por sus sibilinas maniobras políticas. Probablemente su personalidad cruenta le vino a causa de que pasó casi toda su infancia como rehén de los turcos, y tuvo que sufrir el horror de ver cómo los húngaros torturaban y mataban a su padre y a su hermano, enterrando vivo a aquél y quemando los ojos con un hierro candente a este.

El hecho es que aterrorizó a sus súbditos con asesinatos en masa. Se cree que liquidó a más de 100.000 personas, aproximadamente el 20% de la población, y que disfrutaba asistiendo a muertes lentas que incluían torturas, descuartizamientos y sobre todo empalamientos, de donde le viene su siniestro apodo, pero no parece probable que mordiera cuellos. Fue un tirano y un guerrero cruel, pero no un vampiro.

Fue con el apoyo de los mismos turcos que Vlad subió al trono de Valaquia en 1448 tras el asesinato de su padre a manos del noble húngaro Iancu de Hunedoara. Una vez en el trono, el joven pronto dio muestras de que no se casaba con nadie y decidió cambiar de bando al estrechar relaciones con Iancu y enfrentarse a los otomanos. Previamente se ocupó de los enemigos interiores y organizó un festín para los nobles boyardos, que entraron como invitados y acabaron formando parte del banquete: fueron atados, colocados boca abajo y empalados con estacas romas que penetraban más lentamente en su cuerpo para que el suplicio durara más. Algunos tardaron tres días en morir. Después, decidió alzarse contra los turcos y se negó a pagarles el tributo, planteando a Mehmed II una guerra de guerrillas que trajo en jaque al Imperio Otomano. Sin embargo, los turcos acabaron invadiendo Valaquia y Vlad huyó a Hungría para pedir protección, pero el rey lo encarceló. Durante sus doce años de encierro aplacó su sadismo empalando ratones y pajarillos. 

En 1475 fue liberado y regresó al trono de Valaquia, que había sido ocupado por su hermano Radu el Hermoso. Su última acción conocida fue la lucha contra los turcos en la batalla de Vaslui junto a las tropas del príncipe Esteban Bathory, durante una batalla contra los turcos en 1476, se disfrazó con el uniforme de un soldado turco para poder así inspeccionar las filas enemigas. No obstante, fue descubierto por unos soldados suyos, lo cuales, al ver el uniforme, le creyeron enemigo y le atacaron con flechas. Después de matarle, le cortaron la cabeza, sin darse cuenta en ningún momento de que a quien mataban no era a un enemigo, sino a su capitán.

El castillo de Bran en Rumania, que segúin la leyenda habría albergado a Drácula
Según la versión oficial, fue enterrado sin cabeza en el monasterio de Snagov, situado en medio de un lago cercano a Bucarest, y a cuya fundación Vlad contribuyó generosamente en vida, por lo que su abad le escondió varias veces de los turcos. Durante el último siglo, los monjes aún mostraban a los visitantes la supuesta lápida funeraria de Drácula, cuya inscripción había sido borrada casi totalmente por orden del máximo jerarca de la Iglesia Cristiana ortodoxa, el patriarca Filaret, que consideró a Vlad un criminal. Dicha lápida estaba encastrada en el altar de la iglesia, y aún hoy se halla ante las puertas del iconostasio. Los monjes de Snagov aseguran que fue colocada allí para que fuera pisoteada por los asistentes a los oficios. De ese modo creían que el alma pecadora del difunto purgaría sus terribles culpas.

 Cuenta la leyenda que algún tiempo después de su muerte abrieron su ataúd y lo encontraron vacío, y aún corre la leyenda de que Vlad no murió en realidad y algún día, cuando su nación pase por un momento de gran necesidad, volverá para gobernarla de nuevo y conducirla a la victoria. La tumba de Vlad fue profanada en 1875 y, aparentemente, sus huesos fueron enterrados en otro lugar que todavía no ha sido descubierto. Quizá por este motivo, cuando los historiadores Nicolae Iorga y Dinu Rosetti, que realizaron excavaciones en la tumba de Vlad en 1933, encontraron sólo huesos de caballo y un anillo con las armas de Valaquia, que se supone pertenecieron al príncipe. Otras versiones aseguran que en 1933 se halló un cuerpo ricamente ataviado y sin cabeza. Pero si esto fuera cierto ¿dónde están ahora esos restos? Unas versiones dicen que siguen bajo el altar, pero a mayor profundidad que la excavada.

A pesar de las muchas atrocidades que cometió, durante su vida jamás se le asoció al mito del vampiro. Ese dudoso honor se lo debe al escritor irlandés Bram Stoker, quien le convirtió en protagonista de su novela Drácula. Y es aquí donde empieza la leyenda.

Ante hechos tan sangrientos como los que se les atribuyen, podríamos pensar que Vlad fue un ser odiado y temido por su pueblo, un monstruo.  A pesar de las muchas atrocidades que cometió, durante su vida jamás se le asoció al mito del vampiro. De hecho en su patria se le tiene como un auténtico héroe, gran gobernante y conquistador, un hábil diplomático que se centró en la unificación de su pueblo y desmanteló el poder de la aristocracia local. Se podría decir que usó la violencia esencialmente como arma política.

En Rumanía fue venerado como paladín de la cristiandad contra la invasión musulmana, pese a que siempre se le representa con la estrella de ocho puntas, nunca con una cruz. Jamás se supo qué ocurrió con sus restos, supuestamente enterrados en el monasterio de Snagov.



martes, 13 de octubre de 2015

13 de octubre de 1307 - El Fin de los Templarios

En Francia, Felipe IV "el Hermoso" ordena la detención de los Caballeros Templarios así como la requisición de todos sus bienes. Jaques de Molay, último gran maestre de la orden del Temple y sus últimos caballeros son encarcelados y sometidos a bárbaras torturas acusados de herejía, consiguiendo que la mayoría de los acusados se declaren culpables de los cargos presentados, falsos o no. Todo es una estratagema para apoderarse de sus cuantiosas pertenencias y una manera de librarse de quienes han obtenido gran poder. Siete años después se cerrará totalmente el proceso cuando el 18 de marzo de 1314, Jacques de Molay junto a otros 3 máximos dirigentes sean llevados a la hoguera poniendo fin definitivamente a la Orden de los Caballeros del Temple, institución militar cristiana.

Agrupados en torno a Hugo de Payens, algunos caballeros hicieron el voto de proteger los caminos que llevaban a Jerusalén, recuperados por los cruzados en el 1099. En 1119-1120, se fundó la orden del Temple en el mismo Jerusalén, donde se organizó y se dotó de su primera regla. Reconocida en 1128 por el concilio de Troyes, al que asistió San Bernardo, la orden conoció acto seguido un gran éxito, gracias sobre todo al notable organizador que fue Robert de Craon, quien obtuvo del papa numerosos e importantes privilegios, y en especial una total independencia con relación a los obispos. La expansión de aquellos pobres caballeros de Cristo” fue extraordinaria, guerreros, protectores de los caminos, banqueros, administradores y constructores, los templarios se implantaron en toda Europa, llegando a reunir una fortuna considerable

Más allá de ciertas rencillas del soberano contra el Gran Maestre y de la deuda del monarca, ambos (rey y papa) ansiaban la riqueza acumulada a lo largo de los siglos por los “pobres caballeros de Cristo”. Y nada mejor que aliarse para combatir un enemigo común y, luego, repartirse el botín. Además, la estrategia estaba servida: la Inquisición se encontraba en su apogeo y, por ende, bastaba con acusar de hechicería a la Orden y poner en marcha el macabro mecanismo, para que los Templarios fueran abandonando este mundo, la orden decayera y su inmensa riqueza pasara a mejores manos (por lo menos, en opinión del papa y del rey). Clemente V, sin un leve dejo de piedad cristiana y sin hacerse rogar, redactó una lista de acusaciones (basadas en testimonios de espías infiltrados en la Orden y en la confesión de un Templario arrepentido) y envió órdenes selladas y secretas con tales imputaciones con la imposición de ser abiertas el 13 de octubre de 1307.

Al amanecer de aquel día, los documentos sellados se abrieron y se encontraron acusaciones varias hacia los Templarios. Tiempo atrás, habían servido para defender el poder de la Iglesia y, por ende, del papa. En 1307, su poder y su riqueza eran excesivos y Clemente V no vaciló en ordenar su impiadosa matanza, justificada por una larga lista de inculpaciones infundadas. Las acusaciones contenían 127 artículos, que se dividían en 18 bloques cuyos títulos fueron los siguientes:
  • Negación de Cristo en las recepciones.
  • Negación de la divinidad de Cristo.
  • Escarnio de la cruz
  • Adoración de un gato.
  • Negación de la eucaristía.
  • Omisión de las palabras de la consagración durante la misa.
  • Facultad de los grandes dignatarios de la orden para absolver los pecados.
  • Besos obscenos.
  • Secretismo en las ceremonias de recepción.
  • Homosexualidad.
  • Adoración de ídolos.
  • Cuerdas o collares para colgarse de los ídolos.
Las confesiones de los Templarios. Negligencia de los frailes en corregir sus errores. Juramentos sobre el progreso material de la orden. La fama general contra la orden. A partir de allí, lo que sigue es fácil de deducir: los caballeros de la Orden fueron detenidos, brutalmente torturados (como correspondía a la noble institución de la Inquisición) y, muchos de ellos quemados vivos en la hoguera con leña verde, atroz pena reservada para los herejes y los brujos. Por supuesto, bajo la tortura, los Templarios habían confesado ser culpables de las múltiples acusaciones que se les imputaban. Es difícil no darle la razón a alguien que utiliza como método de persuasión una tenaza para apretar los pulgares o carbones al rojo vivo sobre el cuerpo.

Guillermo de Nogaret fue encargado de dirigir la investigación. El día 14 de octubre, el rey hizo difundir desde París un manifiesto en el que explicaba que los templarios detenidos eran culpables de idolatría, de apostasía, de prácticas sexuales vergonzosas y de ritos abominables.

Jacques de Molay
El monarca tampoco dudó en utilizar a hermanos predicadores para convencer a la población parisina de lo bien fundado de dichas acusaciones, ni en escribir varias cartas para conseguir que los gobiernas extranjeros detuviesen a los templarios en sus propios Estados. A pesar de ser yerno de Felipe el Hermoso, el rey de Inglaterra, Eduardo II, se apresuré a poner en guardia a varios soberanos a propósito de las calumnias propagadas por el rey de Francia. A partir del 19 de octubre, y hasta el 24 de noviembre de 1307, el inquisidor Guillermo de París interrogó a 138 templados en la sala capitular del Temple de Paris, muriendo 36 de ellos como consecuencia de las torturas que les fueron infligidas.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Guillermo I "El Conquistador"

Guillermo el Conquistador
Guillermo I Rey de Inglaterra, más conocido como Guillermo el Conquistador, nació en 1027 ó 1028. Hijo del Duque de Normandía Roberto I, llamado también "Roberto el diablo" o "Roberto el magnífico." Guillermo fue el fruto de una relación fogosa entre el duque su padre, y la hija de unos curtidores. Ella se llamaba Herleva Fitz Courtanneur, aunque se la recuerda popularmente como "La Belle Arlette"

Cuando Guillermo rondaba los 8 años, su padre decidió ir en peregrinaje a Jerusalén. Antes de marcharse, Roberto convocó a sus vasallos y una vez en asamblea, les ordenó jurar fidelidad a su hijo Guillermo. Los hombres obedecieron murmurando. Quizás Roberto no esperaba volver de Tierra Santa; si esto fue así, él tenía razón. Roberto murió durante su viaje, y su hijo ilegítimo se transformó en el nuevo Duque de Normandía. 

Los "Barones" de Roberto se olvidaron rápidamente de su voto de lealtad, para con Guillermo. Cuando no luchaban entre ellos mismos, trataban de eliminar al joven duque. En primer lugar fue asesinado un guarda-espaldas de Guillermo, llamado Gilberto de Brionne. También mataron a su tío Osborn, hermano de Arlette, mientras protegía a Guillermo de unos secuestradores que habían invadido el dormitorio del muchacho. Asesinaron de la misma manera al preceptor o profesor particular de Guillermo. 

Los partidarios de Guillermo decidieron enviarle lejos de su hogar para facilitar su protección. Tío Walter, hermano de Arlette y de Osborn, en una obscura noche despertó a Guillermo y le sacó del castillo escondido en un carromato lleno de cadáveres (llamado los muertos de la noche) burlando así la guardia. Nadie supo donde permaneció Guillermo escondido, salvo la familia de su madre.

Guillermo creció alto y fuerte, como la mayoría de los muchachos de esos tiempos. A la edad de 15 años, se le hizo Caballero, y cuando cumplió los 19 o 20, Guillermo fue a guerrear contra su primo Guy de Borgoña para defender sus derechos hereditarios. Con la ayuda de rey francés Enrique I, Guillermo pudo derrotar a Guy, forzando a continuación a los rebeldes a jurarle lealtad para siempre. Pero las batallas campales de "Guillermo el Bastardo," - así le llamaban sus enemigos - estaban lejos de terminar. Guillermo luchaba siempre contra alguien, incluso su aliado y protector el rey de Francia, entró en batalla contra él, y el joven Guillermo atacó sin piedad al cercado rey Enrique I, causándole a éste, enormes daños y pérdidas en su ejército. El rey a partir de entonces tomó grandes precauciones respecto a Guillermo.


La Esposa de Guillermo

Matilda
Cuando Guillermo llegó a sus años 20 pidió al conde Baldwin V de Flandes la mano de su hija  Matilda en matrimonio; mas ella ya estaba enamorada de un inglés llamado Brihtric. Se dice que la hija del conde proclamó en voz alta que preferiría ser monja antes que la esposa de un bastardo. Guillermo se sintió tan furioso y herido en su orgullo que la abofeteó en plena calle, después la rasgó sus vestiduras, lanzándola al suelo.

No fue un comienzo muy propicio aquella unión, con todo Guillermo y Matilda se casaron, y parece ser que fueron absolutamente felices juntos. También se cuenta que Guillermo era alto y recio, aunque con los años engordó mucho, mientras que Matilda fue siempre pequeña- casi una enana - y delgada. Tuvieron al menos cuatro hijos y cinco hijas. Por cierto que el Papa, desde Roma, se opuso a la unión de Guillermo con Matilda, pues eran primos lejanos. Durante un tiempo fueron excomulgados junto con sus vasallos y toda la población plebeya de Normandía, aunque después de varios años el Papa levantó el castigo y los admitió de nuevo en la Iglesia a cambio de construir dos abadías para el clero.

Guillermo en 1051 decidió visitar al rey de Inglaterra, Eduardo el Confesor. Edward había crecido en Normandía, y además eran primos entre sí. El "Confesor" era un hombre muy religioso que presumiblemente tenía el don de curar. Sus criados guardaban el agua de su baño para darla a la gente enferma que la bebía, o ponía sobre los ojos enfermos para recuperar la vista. Cien años después de su muerte, Eduardo fue santificado por la Iglesia Católica.

Aunque Guillermo tenía ya una joven esposa, Eduardo era soltero y por lo tanto sin hijos. Durante la visita le prometió a Guillermo hacerle su heredero al trono de Inglaterra - o al menos, eso es lo que Guillermo pidió.

Un cuñado de Edward, llamado Harold Godwinson, visitó Normandía en 1063 o 1064. Según otros, se cuenta que Edward envió a Harold para entrevistarse con Guillermo; y hay también quien cuenta que Harold solo pudo llegar hasta la costa Norte de Normandía pues su nave quedó encallada tras efectuar una descarga. A Harold le quedó prohibido salir de Normandía mientras no hubiera jurado ante las Santas Reliquias que apoyaría las pretensiones de Guillermo al trono inglés. Harold prometió también esposar más tarde a Agatha, hija de Guillermo, ya que ella entonces era solamente una niña.

Pero Harold una vez en Inglaterra rompió ambas promesas, de tal modo que se fijaron pronto las bases para invasión normanda de Inglaterra.


Conquista y muerte.

En enero de 1066 el rey Edward moría nombrando a Harold su sucesor, rompiendo así su promesa de dejar el trono a Guillermo. Edward realmente no tuvo la opción de elegir su sucesor a la Corona, pues ese privilegio pertenecía al Consejo Real llamado Witenagemot (una institución política de la Inglaterra anglosajona en vigor entre los siglos VII y XI compuesta por hombres sabios). Dicho Consejo, eligió a Harold como futuro rey y le coronaron al día siguiente al de la muerte de Edward.

Ultrajado, Guillermo envió una serie de mensajes a Harold, recordándole que había jurado apoyar la pretensión de Guillermo al trono de Inglaterra y posteriormente contraer matrimonio con su hija Agatha. Pero Harold ya había sido coronado y, al poco tiempo esposó otra mujer. Así pues, el duque Guillermo, tras recibir las noticias, monta en cólera y no se lo piensa dos veces para construir una flota, reunir un ejército y cruzar el canal para reclamar lo que considera suyo.

Guillermo no tardó en poner en práctica su venganza. El 28 de septiembre de 1066 una gran flota con un enorme ejército invadió Inglaterra. En esos días, un cometa se hace visible en el cielo de Europa. Es ni más ni menos que el cometa Halley, lo que permite datar exactamente la fecha de la campaña.

Tras ser retrasado por una tormenta, la flota llegó finalmente a las costas inglesas tomando tierra sin oposición alguna en una accidentada zona llamada Bulverhythe, cerca de Pevensey. Este lugar está muy alejado de Londres y en el año 1066 era una zona llena de cabos y profundas bahías cuyas orillas en lugar de playas consistían en marismas y pantanos marítimos -que a pesar de complicar enormemente el desembarco a tierra firme de las tropas, caballos y suministros - permitía brindar refugio a los barcos. Cuenta la leyenda, que al desembarcar, Guillermo tropezó y cayó sobre la arena. Ante el peligro de que sus tropas vieran en ello un mal presagio, Guillermo, como todo buen político, se las ingenió para sacar del incidente el mejor partido y tras levantarse, levantó sus manos llenas de arena y gritó: "¡Ahora tomo posesión de la tierra de Inglaterra!"

El 14 de Octubre de ese mismo año, Guillermo derrotó a Harold en la batalla de Hastings. El rey Harold fue herido mortalmente por una flecha que le atravesó un ojo, y Guillermo se felicitó así mismo, por la conquista de su nuevo trono como Rey de Inglaterra. Su coronación tuvo lugar el día de Navidad de 1066.
Batalla de Hastings
Guillermo el Conquistador trató despiadadamente a todos sus opositores y al mismo tiempo subyugó favoreciendo a las gentes modestas de Inglaterra. Entre los que sufrieron su cólera figura el hombre que había sido primer amor de Matilda su esposa; así "Brihtric el desafortunado" fue asesinado. Algunas gentes de entonces creyeron que Matilda pudo ser responsable directa del trágico destino del desdichado Brihtric por no haber combatido por ella. 

La vida de familia de Guillermo fue a menudo turbulenta. Su hijo más virulento era su primogénito, Robert Curthose, (Roberto Piernas cortas) pues se supone tenía las piernas cortas (herencia de la reina Atilda, su madre). Cuando Guillermo rechazó el permiso a Robert, su hijo, para gobernar Normandía, su hijo se alió con los enemigos de su padre. En 1079 los dos se encontraron en singular combate, cuerpo a cuerpo, y Guillermo fue herido por su hijo en la mano. También resultó herido el hijo preferido de Guillermo, llamado William Rufus, durante la confrontación familiar. A pesar de todo el "rey padre" y su hijo Roberto se reconciliaron más adelante, y cuando Guillermo falleció, Roberto heredó el Ducado de Normandía, mientras que William Rufus heredó el trono de Inglaterra.

El rey también casi perdió la razón cuando su hermanastro Odo, excombatiente de Hastings, y posteriormente nombrado por él obispo; le confió en secreto un cierto crimen -exactamente cual, no se sabe- pero en vista de lo cual Guillermo le encarceló durante cinco años.

Otro miembro desafortunado de la familia de Guillermo fue su hija Agatha; la que esperó una vez casarse con el rey Harold. Se dice de ella que siempre amó a Harold, y nunca deseó a otro esposo. Sin embargo en su adolescencia fue prometida al rey de Castilla, más falleció cuando se encaminó hacia Castilla, para contraer reales nupcias.

Escudo de Armas de Guillermo I
La edad no hizo madurar mucho a Guillermo. Con 60 años aun frecuentaba los campos de batalla. Mientras luchaba contra los franceses en la batalla de Mantes, le empujaron contra el pomo de su silla de montar tan violentamente que sufrió lesiones en su abdomen que finalmente se convertirían en una peritonitis. Cinco semanas más tarde, el 9 de septiembre de 1087 fallecía el Conquistador de Inglaterra. Sus ayudantes de campo le despojaron de todo lo que el rey llevaba puesto y abandonaron el cuerpo a la intemperie. Por suerte un caballero de buen corazón, hizo preparar sus funerales y entierro en la Abadía de San Esteban en Caen.


El entierro fue interrumpido por un conato de incendio. Más tarde el sarcófago regio se rompió por ser éste demasiado pequeño y haber introducido sus restos a presión. El cuerpo de Guillermo se esparció y un olor horrible se expandió por la Abadía. Las numerosas plañideras que allí estaban se precipitaron hacia las puertas, colapsando así las salidas. Durante los siglos venideros la tumba de Guillermo fue profanada dos veces por "rebeldes". Un final innoble para uno de los mayores conquistadores de la Historia. El Rey que siempre luchó.


Fuentes


domingo, 30 de agosto de 2015

El Águila que descendió: Cuauhtémoc

Cuauhtémoc
Cuauhtémoc, nombre que significa literalmente "Águila que descendió (se posó)". La forma honorífica de Cuāuhtémōc es Cuāuhtémōctzīn (el sufijo -tzīn se usa para designar una dignidad similar a "Don" o "Señor" en español).

Hijo de Ahuizotl y de Tlillalcápatl –hermana de Cuitláhuac y Moctezuma Xocoyotzin-, su fecha de nacimiento es incierta: hay quien dice que nació en 1495 y otros que en 1502. Nació en Tenochtitlan, pero parece que creció en Ichcateopan y fue educado en el Calmecac, quedó huérfano siendo todavía un niño y recibió una educación aristocrática, como correspondía a un miembro de la realeza: adquirió los conocimientos que lo preparaban para la vida adulta en un calmecac (centro con funciones de colegio y monasterio). Regresó a Tenochtitlan apenas unos años antes de la llegada de los españoles, y caballero águila, fue un jefe muy popular de Tlatelolco, donde también fue supremo sacerdote -Teotecuhtli y Tecuhtli- del culto de Huitzilopochtli. Fue nombrado emperador mexica al morir Cuitláhuac en marzo de 1521, víctima de la varicela contagiada por los peninsulares. Contrajo matrimonio con Tecuichpoch, una de las hijas del entonces emperador Moctezuma II de poco más de 10 años. Llamado por los españoles Guatimocín. Defendió tenazmente la ciudad de Tenochtitlán, capital del Imperio azteca, del asedio de las tropas españolas al mando de Hernán Cortés especialmente después de la matanza perpetrada en Tenochtitlán (el 23 de mayo de 1520) por el lugarteniente de Hernán Cortés, Pedro de Alvarado. La brutal acción del capitán español provocó la violenta reacción del pueblo azteca. Exasperados por la sumisión de Moctezuma II a los españoles, los indígenas apedrearon a su propio emperador, que murió poco después, y sitiaron a los españoles. Durante la estancia de los españoles en la capital azteca, Cuauhtémoc participó en defensa de su gente en la matanza del Templo Mayor y en la batalla de la «Noche Triste», la noche del 30 de junio al 1 de julio, cuando casi se derrota a los conquistadores. La caída de la ciudad y la captura y posterior ejecución de Cuauhtémoc puso fin a una de las más brillantes civilizaciones precolombinas. 

Bernal Díaz del Castillo (Historia verdadera de la conquista de la Nueva España) lo describió de la siguiente manera:
“de muy gentil disposición, así de cuerpo como de facciones, y la cara algo larga y alegre y los ojos más parecían que cuando miraba que eran con gravedad y halagüeños, y no había falta en ellos… y el color tiraba más a blanco que al color y matiz de esotros indios morenos.” 
Era resuelto y valiente, lo que lo había llevado a conquistar varias victorias en el terreno militar. Además, se había convertido en un estandarte de la más feroz oposición a los españoles, e incluso había criticado muy severamente a Moctezuma por su política de pacificación frente al avance invasor -de hecho hay alguna versión que lo señala como quien arrojó la piedra que hirió a Moctezuma-. Sin embargo, tuvo que enfrentar el intento de derrocamiento de uno de los hijos de Moctezuma, que pugnaba por tomar el mando para negociar una alianza con los españoles. Con esas prendas y sin ceremonial alguno, fue elegido rey en una situación extraordinariamente difícil para los mexicas.

Su tarea como emperador fue prácticamente una: la defensa de su patria de los invasores españoles y sus aliados. Organizó a su pueblo para emprender la resistencia frente a los conquistadores, además de buscar establecer alianzas con otros señoríos, a los que prometió no cobrar más tributo, en lo que fracasó, por lo que muy pronto los mexicas tuvieron que enfrentar con sus propias fuerzas a los españoles y a sus aliados que llegaron a reunir un ejército de más de ochenta mil hombres.

“Cuauhtémoc lucha a sabiendas de la derrota. En esta íntima y denodada aceptación de su pérdida radica el carácter trágico de su combate. Y el drama de esta conciencia que ve derrumbarse todo en torno suyo, y en primer término sus dioses, creadores de la grandeza de su pueblo, parece presidir nuestra historia entera”. 
Las fuerzas de Hernán Cortés sitiaron Tenochtitlan el 22 de mayo de 1521. Cortés contaba con sus propios hombres, armas, caballos, trece bergantines y los miles de soldados de los ejércitos indígenas aliados de Texcoco y de Tlaxcala. El sitio se desarrolló de manera planeada: En Chapultepec, Pedro de Alvarado y Cristóbal de Olid, tras fuerte batalla, rompieron el acueducto que surtía de agua a los mexica. Gonzalo de Sandoval fue a Ixtapalapa auxiliado por Cortés y sus bergantines, pero fueron atacados por los mexica cuando pasaban por el peñón de Tepopolco. Cortés desembarcó y tomó el peñón. Mientras tanto, unas quinientas canoas mexicas atacaron a los bergantines, pero la acción del viento las hizo chocar con las naves enemigas.

Ya aislado, Cuauhtémoc recibió a tres cautivos aztecas enviados por Cortés para negociar la paz y ofrecerle trato privilegiado para él y sus allegados. Después de escucharlos, acudió al Tlalocan para sujetarse a la voluntad de su gente: decidieron que era mejor morir antes que ser esclavos de los españoles. A partir de entonces ya no se pensó más en hacer tratos con los españoles; organizaron la defensa de la ciudad, mandaron sacar a los que no podían ayudar en la guerra y aprovisionarse de gran cantidad de víveres y armas; ordenaron que todo aquél que pudiera lanzar una piedra o una lanza y blandir una macana, fuera hombre, mujer o niño defendiera la Gran Tenochtitlán. Se cuenta que en alguna ocasión, Cuauhtémoc mando vestir a las mujeres con ropas militares y marchar al frente para hacer creer a los conquistadores que disponía de más guerreros que los que tenía realmente.

Un cronista atribuye a Cuauhtémoc estas extraordinarias palabras:
“Valerosos mexicanos: Ya veis cómo nuestros vasallos todos se han rebelado contra nosotros, ya tenemos por enemigos no solamente a los tlaxcaltecas y cholultecas y huexozincas, pero a los tezcucanos y chalcas y chuchimilcas tepenecas, los cuales todos nos han desamparado y dejado y se han ido y llegado a los españoles y vienen contra nosotros. Por lo cual os ruego que os acordéis del valeroso corazón y ánimo de los mexicanos chichimecas, nuestros antepasados, que siendo tan poca gente la que en esta tierra aportó, se atreviese a acometer y a entrar entre muchos millones de gentes y sujetó con su poderoso brazo todo este nuevo mundo y todas las naciones, no dejando costas ni provincias lejanas, que no corriesen y sujetasen, poniendo su vida y hacienda al tablero, por sólo aumentar y ensalzar su nombre y valor.”
Para evitar que los bergantines se acercaran a la ciudad, los mexica colocaron grandes estacas debajo del agua que bloquearon el avance de las naves y también hicieron zanjas en las calzadas para impedir el avance por tierra. Contra la costumbre indígena, Cuauhtémoc emprendió combates nocturnos que desconcertaron a los españoles. La lucha fue sin cuartel, pero mientras los indígenas eran muertos, los españoles eran hechos prisioneros para sacrificarlos. Poco a poco Cortés cerró el cerco y ordenó un ataque general, nuevamente fue rechazado y derrotado; además, le faltaron pólvora y municiones, pero casualmente llegó un barco a Veracruz que lo aprovisionó.

Al principio los mexica incineraban a sus muertos; después, la intensidad de la lucha les impidió hacerlo. Según las crónicas los muertos tapizaban el suelo y el olor era insoportable. Sin dejar de combatir los mexica se refugiaron en el último reducto indígena: Tlatelolco.

Cuenta Manuel Orozco y Berra:
“La defensa de la ciudad por los tenochca es un hecho asombroso digno de ponerse en parangón con la de Jerusalén, con la de Sagunto y de Numancia, con la de Zaragoza. Los guerreros, casi desnudos, con armas débiles, entregados a sus propias fuerzas, combatían contra hombres cubiertos de hierro, prevenidos del acero y del fuego, apoyados por un sin número de aliados. Casi siempre derrotados, volvían a la pelea sin faltarles nunca el ánimo, aunque convencidos de que les esperaba una muerte segura que preferían a perder la libertad. Acabados los mantenimientos, comieron las sabandijas del agua, los insectos del suelo, las yerbas, las hojas y las cortezas de los árboles, escarbaron la tierra para sacar las raíces. Los insepultos cadáveres colmaban los fosos, obstruían las calles, llenaban las casas; la corrupción envenenó el aire y la peste pavorosa sobrevino. Arrasados los edificios hasta los cimientos, luchaban sobre los escombros, refugiándose después a lo que en pie quedaba; vendidos por sus amigos, abandonados por sus aliados, puestos sus traidores súbditos en abierta insurrección, hicieron frente a todos, y además a los hombres blancos y barbados, a los dioses a quien el antiguo profeta daba el dominio de la tierra. Combatieron y combatieron sin tregua ni descanso, nadie habló de rendirse, no obstante haber sido solicitados frecuentemente por la paz; cayó la ciudad en poder del enemigo cuando no era más que ruinas; cuando los hombres estaban muy mermados y hambrientos, débiles, cansados ni tenían armas, y quedábales sólo el macuahuitl que con dificultad podían blandir; cuando el contagio hacía inútil todo esfuerzo, cuando estaban desamparados hasta de sus mentidos y cobardes dioses, pródigos en prometimientos, avaros a la hora de cumplirlos. Admira la defensa, asombra aquella tribu indómita, inspira respeto y entusiasmo la noble figura del rey Cuautémoc”.
Después de más de tres meses de sitio, los españoles lograron vencer la tenaz resistencia y arrasaron la ciudad; sus habitantes recibieron un trato cruel y sus suntuosos templos y palacios, símbolos de su civilización, fueron destruidos. Cuauhtémoc fue hecho prisionero el 13 de agosto de 1521, cuando intentaba huir hacia Texcoco. Vencido, el último emperador mexica fue llevado a la presencia de Cortés, quien le abrazó y ofreció asiento. Ahí, poniendo la mano en el puñal que el conquistador llevaba al cinto, le dijo: “Toma luego este puñal y mátame con él”. Este hecho fue descrito por el propio Hernán Cortés en su tercera carta de relación a Carlos I de España:
"…llegóse a mi y díjome en su lengua que ya él había hecho todo lo que de su parte era obligado para defenderse a sí y a los suyos hasta venir a aquel estado, que ahora hiciese de él lo que yo quisiese; y puso la mano en un puñal que yo tenía, diciéndome que le diese de puñaladas y le matase…"
Quería ser ofrendado a los dioses, la muerte digna de un guerrero prisionero para acompañar al sol, según la religión azteca. Contrariando sus deseos, Cortés no lo dejó completar su ciclo y Cuauhtémoc simplemente continuó apresado e incluso fue tratado con consideración, pero fue obligado a bautizarse con el nombre de Hernán de Alvarado en alusión a sus padrinos Cortés y Alvarado.

Rendición de Cuauhtémoc
Sin embargo, algunos españoles encabezados por el tesorero de la expedición Juan de Alderete, insatisfechos con el botín que les había tocado, con la aprobación de Cortés, torturaron a Cuauhtémoc y a Tetlepanquetzal, señor de Tlacopan, quemándoles pies y manos para que revelaran el lugar donde estaban sus tesoros. Al quejarse Tetlepanquetzal, Cuauhtémoc le dijo: “¿Estoy acaso en un deleite o un baño?” Después se le dio otra poética forma: “¿Estoy yo acaso en un lecho de rosas?”

El tesoro real o imaginado por los españoles nunca se encontró, no obstante haber buscado hasta en la profundidad de la laguna mediante buzos expertos. El oro para los aztecas no tenía el valor que le atribuían los europeos como para hacer grandes esfuerzos para atesorarlo.

Inválido por el suplicio, Cuauhtémoc fue dejado como señor de Tlaltelolco para auxiliar a los españoles en funciones judiciales y administrativas, particularmente en la recaudación de tributos.

Durante la expedición que Cortés emprendió a las Hibueras para combatir a Cristóbal de Olid, llevo consigo a Cuauhtémoc y otros señores. Al sospechar que éstos planeaban alguna conspiración, decidió darles muerte, por lo que los hizo ahorcar en un lugar llamado Izancanac el 28 de febrero de 1525.

Relata Bernal Díaz;
“Sin haber más probanzas, Cortés mandó ahorcar a Guatemuz y al señor de Tacuba, que era su primo. Antes que los ahorcasen, los frailes franciscos los fueron esforzando y encomendando a Dios con la lengua de doña Marina cuando le ahorcaban, dijo Guatemuz (a Cortés): ‘¡Oh, Malinche, días hacía que yo tenía entendido que esta muerte me habías de dar y había conocido tus falsas palabras, porque me matas sin justicia! Dios te la demande, pues yo no me la di cuando a ti me entregué en mi ciudad de México.
Verdaderamente yo tuve gran lástima de Guatemuz y de su primo, por haberles conocido tan grandes señores, y aun ellos me hacían honra en el camino en cosas que se me ofrecían, en especial darme algunos indios para traer yerba para mi caballo. Fue esta muerte que les dieron muy injustamente, y pareció mal a todos los que íbamos.”
Con base en testimonios como el anterior, Eduardo Matos (La muerte de Cuauhtémoc: ¿Conspiración o pretexto?) concluye que ciertamente Cortés recelaba de los dirigentes indígenas; que tampoco se puede descartar que éstos tramaran una rebelión; que quienes los acusaron eran sus enemigos desde antes de la conquista; y que la denuncia de la conjura, real o inventada, era razón suficiente para descabezar cualquier alzamiento. Pero que el testimonio de Bernal Díaz y la premura con que Cortés nombró un nuevo gobernante de Tenochtitlan afín a los españoles, también pueden hacer pensar que la conjura sólo fue un pretexto para la ejecución.

Cuauhtémoc es uno de los personajes más reconocidos por los mexicanos como héroe nacional. En todos los rincones de México su nombre se usa en toponimia y onomástica, y su imaginada efigie aparece en monumentos, que hacen alusión a su coraje en la derrota, al pedir la muerte por el puñal de Cortés, o en el tormento, al reclamar estoicismo a sus compañeros de tortura. El 28 de febrero de cada año, la bandera mexicana ondea a media asta en todo el país, recordando la muerte del prócer. A partir del siglo XIX su figura fue usada con fines nacionalistas, teniendo máximo ejemplo en la inauguración del Monumento a Cuauhtémoc obra de Miguel Noreña durante la dictadura de Porfirio Díaz.




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Fuentes
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